Me puse caliente por mi mejor amiga
El alcohol enciende una llama prohibida: un beso largo y húmedo con la mejor amiga que siempre soñó. Pero la noche no termina ahí, porque la necesidad de Alana es voraz y el baño del baño de Mariana se convierte en el escenario de una sumisión que la lleva al borde del abismo.
Por cuestiones de identidad, los nombres serán cambiados. Espero que les guste.
Me llamo Alana
A veces fantaseo con mi mejor amiga, me imagino muuuchas cosas, aunque este relato no se trata directamente sobre ella, fue en parte provocado por ella jajaja.
Una de las veces en las que me di cuenta de que quería tratar de tener algo con ella fue mientras estábamos reunidos un fin de semana en su casa. Estábamos mi, en ese momento, novio Mike, Eloy mi mejor amigo, Robbie otro amigo y yo.Llevábamos rato tomando y el alcohol me pone bastante caliente, por lo que estuve todo el tiempo rozándole la cola a mi novio que estaba más que contento por corresponderme, aunque él no estaba tomando, ya que tenía que manejar, verme en ese estado de calentura lo ponía duro. En ese momento una propuesta fue hecha, una que me haría tener una meta.
—Les doy dinero si se dan un beso. —Dijo Eloy mientras se tomaba un trago de Whiskey. Habíamos comprado bastante como si fuéramos un montón jajaja.
—¿Cuánto y a quién?
—Obviamente tú y Mariana, jaja ¿5$?
—'Toy si ella se anima. — Dije. Mi cabeza volaba en alcohol y calentura. Miré a Mike, él sabe sobre mis pensamientos y le encantaría vernos.
—Sí, claro. —Mariana no creía que me atreviera, siempre habíamos bromeado con esas cosas.
—¿Cómo tiene que ser? —Estaba totalmente húmeda desde ya.
—Lengua, largo. —Eloy sonreía porque sabe que me atrevo con ella.
—Ven aquí, bebé.
Me acerqué a ella y le agarré la cara, me puse muy cerca y le pregunté si me dejaba hacerlo, que si quería podía quitarme. Miró mis labios un segundo antes de responderme "Sí". La besé, un beso más o menos inocente hasta que le lamí el labio para que dejara mi lengua pasar a lo que correspondiéndome comenzamos a rozar nuestras lenguas. Dios, esto es lo que siempre quise, sentía lo mojada que estaba porque resbalaba mientras me movía. Bajé una mano para apretarle la cola y la escuché gemir bajito en medio del beso
Me separé, había un hilito de baba entre nosotras y ella tenía los ojos cerrados, al abrirlos podía ver la lujuria en sus ojos y yo no daba más. Eloy sonreía mucho y podía ver un claro bulto en su pantalón.
—Amor ¿Puedes acompañarme adentro? —Los padres de Mariana no estaban por lo que la casa estaba vacía.
—¿Estás bien? —Preguntó sonriendo.
—Estoy necesitada, papi. —Nos reímos y nuestros amigos también. Mariana no se reía tanto. —Quiero mi plata, Eloy.
Me reí, pero tenía algo que hacer. Nos metimos al baño sin importar que nos escucharan afuera. Mi chico estaba muy duro y yo tenía muchas ganas de complacerlo, necesitaba tenerlo dentro. Apenas entramos al baño, me arrodillé frente a él para desabrocharle el pantalón
—¿Por qué tan apurada, reina? —Dijo mientras me ayudaba con el zipper.
—Tú sabes por qué. —Le saqué el pene del bóxer y le pasé la lengua desde la base hasta la punta mientras sonreía. Me lo metí a la boca para chuparlo como paleta mientras lo escuchaba suspirar y eso me ponía aún más horny si es que eso era posible.
—Chucha, sigue así, amor. Me encanta, mi linda zorrita. —Me agarró del pelo y comenzó a follarme la boca hasta hacer que se me aguaran los ojos. —Me encanta hacerte toser, golosa. —Y es que no era chiquito, tenía unos buenos 20 cm que me tienen completamente satisfecha.
—Te necesito.
—Tus deseos son órdenes, mi amor.
Él es mucho más alto que yo, me cargó encima del lavamanos y me sentó junto a este. Hoy era de las pocas veces en las que había decidido usar falda y estaba agradeciendo haberlo hecho. Movió mi panty a un lado y me la metió de un solo, estaba tan mojada que entró con facilidad y sentí ese dolorcito que tanto me gustaba, casi grito del gusto.
—Fuck, así, amor. —Lo tomé del cuello para que me besara. Por si no quedó claro, los besos me ponen caliente.
—Qué sexy te viste, me encantaría verlas juntas. —Sus labios se pegaron a mi cuello y estaba que me corría con eso.
—Jaja, puede que pase. —Dije sonriendo en un susurro, sentía su verga muy dentro, su lengua rozándome el cuello
—¿Me vas a dejar ver? —Estaba aumentando la velocidad. El sonido de su piel chocando con la mía se hacía más alto y más seguido.
—Puede ser. —Se despegó de mi cuello para verme a los ojos. Comenzó a tocarme el clítoris mientras me follaba duro.
—¿Puede ser? ¿No me vas a dejar ver como le comes la michita?
—No. —Sonreí. Cerré los ojos, estaba a punto de correrme.
—No, no, abre los ojos, perrita o voy a parar y no vas a poder tener tu orgasmo.
—Pero… —Estaba sintiendo la velocidad disminuir y su mano alejarse de mi cuerpo. —Espera, papi. Déjame correrme, por favor. —Dije en voz baja, casi llorando. Hacía mucho no me sentía tan absurdamente horny.
—¿Me vas a dejar ver? Como sea. —Seguía cogiéndome lento, torturándome con la fricción de su verga con mi punto G.
—Sí, sí. Déjame correrme, papi. —Sollocé por el pensamiento de poder quedarme a medias.
—Así me gusta, obediente. Cómo me pones.
Puso una mano en mi cuello para hacer presión y la otra me rozaba el clítoris con el pulgar.
—Te voy a llenar la micha de leche y lo vas a tomar como la niña buena que eres ¿Verdad? Vas a salir chorreando de aquí, tus flujos mezclados con los míos.
—Sí, papi. —Dije ahogada. Soltó mi cuello y puso ambas manos en mis caderas para cogerme más duro.
Sentí su leche caliente llenarme el útero hasta lo más profundo y eso me hizo correrme con tanta fuerza que sentí la cabeza ligera, un gemido muy alto que estoy segura se escuchó en todos lados salió de mi garganta. Mi vagina pulsaba sacándole hasta la última gota de leche, la sensación era embriagadora y me sentía en el puto cielo.
—Me fucking encantas, amor. —Dijo saliendo de mí. Su semen escurría de mi coño cayendo en el sobre del lavamanos. —Déjame ayudarte, mami.
Se arregló la ropa y le echó un poco de agua para tratar de quitarle un poco de los flujos. Me quitó el panty que estaba totalmente húmedo y me cargó. No podía apoyarme en el piso ya que me temblaban las piernas. Nunca nos ha importado que sepan que follamos así que cuando me sacó cargada hacia su carro para llevarme a casa solo diciendo “Está algo cansada, así que me la llevo para que duerma” mientras sonreía no era nada raro, estábamos conscientes de que nos escucharon jajaja.
Y claro que voy a dormir, bien atendida y llenita de leche jajaja. Pero aún queda un cabo suelto. Necesito cumplir mi fantasía con Mariana… Pero eso es relato para otro día.
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