Xtories

Mi esposa argentina 8 parte 1

Jorge le sugirió que era la oportunidad perfecta para verla. No en una oficina, sino en los pasillos de Soto del Corral, rodeada de asesinos. Carlos sabía que ella diría que no, pero la forma en que lo miró esa noche le dijo que algo había cambiado.

Lanfasone118K vistas9.5· 23 votos

MI ESPOSA ARGENTINA 8 Parte 1

Pasamos del frío al calor, sin escalas. Madrid estaba agobiante.

Solo nos quedaríamos unos días y ya en Agosto estaríamos en Marbella.

_Estoy indispuesta_ dijo Fernanda y me hizo una carita como de pena.

_ ¿Si? ¿Cómo ha venido esta vez?_ dije

_Mucho, una inundación_ dijo ella

La vi caminar al cuarto de Sol, nuestra hija, observé su increíble culazo embutido en los vaqueros.

Recordé todo lo que había pasado en Buenos Aires en los últimos días.

Las orgías, esas inyecciones de adrenalina que me dejaban exhausto y maltrecho ¿feliz? Ya ni sabría decirlo, habían sido meses demasiado movidos, hasta para un cornudo consentidor como yo.

_ ¿Estás muy dolorida?_ dije, a veces Fernanda solía tener menstruaciones dolorosas.

_ No mucho, pero mira, estoy hinchada_ dijo y se tocó el vientre

Estaba acomodando la ropa de la niña en el armario.

_Papá, quiero enseñarte algo_ dijo de pronto nuestra hija a mis espaldas.

_Ahora no, cariño, estoy hablando con mami_ dije

_Es solo….una cosa…._ dijo ella, tenía unos dibujos en la mano, observe su pequeña naricita, algunas pecas en el rostro, el pelo rubio y un poco rojizo.

Era un retrato de Fernanda en pequeño.

Qué suerte para ella que se parezca a su madre, pensé.

_Andá, Carlos, andá con ella_ dijo mi esposa, miré el cuello grácil, toda esa curvatura de su pequeña espalda y luego los muslos poderosos, esa sensación de que las costuras del vaquero iban a explotar que siempre me daba ese cuerpazo de ella.

Andá, no anda o ve, el acento argentino que iba a predominar en ella un buen tiempo, gracias al tiempo pasado allí en Buenos Aires

_También quiero enseñárselo a mamá_ dijo nuestra hija

_A ver que es…._dijo Fernanda y se inclinó sobre la niña.

_Ah, pero que lindo, quienes son esos ¿nosotros?_ dijo Fernanda poniéndose en cuclillas para mirar los dibujos a la altura de la niña, los tetones comprimidos bajo la camiseta, el esforzado sostén de encaje, presionado por ese pecho carnoso y esponjoso y abundante.

Tragué saliva, los recuerdos recientes poblaron mi mente.

_Hoy hablé con Laura, le dije que me voy a tomar todo agosto_ dijo Fernanda.

Laura era la socia de Fernanda en los consultorios.

_Cuando regreses no te van a quedar pacientes-_dije

_ ¿Se habrán suicidado todos?_ dijo Fernanda, no dejaba de sorprenderme ese humor negro de ella, más tratándose de sus pacientes.

Ella sonrió, sus dientes eran blanquísimos y su boca demasiado grande para su carita.

_Claro, por no verte, durante tanto tiempo, yo haría lo mismo_

_No creo que trabaje mucho este año_ dijo ella

_ ¿No? ¿Por el dinero de la herencia esa?_

Fernanda había heredado una suma de dinero de una tía abuela fallecida recientemente.

_No, porque voy a quedar embarazada_ dijo ella

_ ¿Embarazada? ¿De alguno de tus amantes?_ dije

_Tengo 35 años, quiero que Sol tenga un hermanito, si quedo pronto se van a terminar llevando tres años o tres y medio, yo me llevo siete con Luana, es mucho_

Ella miraba al techo y parecía no haber prestado atención a mi estúpida broma.

Luana era su hermana siete años menor.

_Ahora no podemos hacer nada_ dije señalando su coño, yo no veía hinchazón alguna, todo en ella era perfección, estaba en bragas y una camiseta vieja de dormir, sin sujetador

_No, pero en catorce días voy a estar ovulando, vamos a estar en Marbella, tranquilos, sin nadie que nos moleste_

_Siempre habrá alguien molestando_ dije

_Pero yo no me voy a dejar molestar por nadie_ dijo ella.

Una pierna torneada y musculada cruzada sobre la otra, los dedos de los pies delicados, jugando entre sí.

_Muy bien, me espera trabajo, entonces_ dije

-Que trabajo pesado ¿no?_ dijo ella y se recostó sobre mi cuerpo, su cuerpo me parecía fuerte, pesado, dentro de su femineidad, sus huesos pesados, su firme estructura ósea de deportista.

_Todo sea por darle un hermanito a nuestra hija, ¿hermanito o hermanita?_

_Será un varón, estoy segura_ dijo ella

_Que seguridad ¿Cómo se llamará?_

_Carlos_ dijo ella

_ ¿Carlos? ¿De verdad?_

_No, era una broma……me gustaría algún nombre clásico_ dijo ella

_Iker……Aitor…….._ dije

_Si seguro, Aitor, ni loca…….No…..Manuel me gusta_

No habíamos tenido que buscar mucho cuando ella quedó embarazada de Sol, aunque ahora éramos unos años mayores ya.

_Manuel, no lo hubiera imaginado_ dije

Fernanda salía del mar, echando gotitas de agua a su paso, todas las miradas la seguían como si fuera una divinidad pagana ante un pueblo primitivo y eso que Marbella estaba lleno de mujeres guapas.

Se tumbó a mi lado.

_No quiero presionarte, pero esta noche….._ dijo ella

_Está todo listo, hace días que no me masturbo, me preparo para el gran momento_ dije

_Más te vale, pero no me preocupa, tus espermatozoides son rápidos para los mandados_ dijo ella

Un hombre obeso seguía mirando fijamente a mi esposa, el pobre estaba acalorado y nervioso.

_Estaría bien que hagas un poco de toples_ dije

_No, soy muy pudorosa……mis tetas solo las ve mi marido_ dijo ella

Habíamos alquilado una casa con piscina y ella pasaba muchas horas al sol, desnuda, cuando estábamos allí.

_Claro, solo tu marido o sea yo_ dije

_Después de tener a Manuel, van a cambiar muchas cosas_ dijo ella

_ ¿Sí?.... ¿No estamos bien así?_ dije

_Estamos bien….hemos disfrutado mucho, pero ya voy a tener 36 años, dos hijos……..estoy cansada de algunas cosas_

_ ¿De qué cosas?_ dije, el obeso, no podía disimular sus miradas a Fernanda, yo sentí otra vez como el comienzo de esa corriente de adrenalina, esa admiración que ella despertaba en todos, ese deseo mal sano en la mirada de tíos como este hombretón obeso y de bigotes que no le importaba que estuviera su mujer a su lado y que seguía devorando con la vista el cuerpo de mi mujer.

_Ya sabes…..todas las locuras que hemos hecho…..es hora de sentar cabeza_ dijo ella

_Si…estoy de acuerdo…. no quieres seguir jugando…._ dije y no pude evitar sentir un poco de pesar y nostalgia.

_Tenemos que dejarnos de joder_ dijo ella y se calzó las gafas de sol.

En la penumbra blanca de la habitación, el cuerpo de Fernanda era como un ánfora, me pareció inmemorial, realmente una estatua de la fertilidad con todas esas curvas sinuosas, con esas exageraciones de sus caderas, de sus pechos como modelados en barro, grandes, enormes, cayendo un poco hacía los costados por el propio peso, las axilas puras y límpidas los brazos levantados, las manos detrás de su espalda

Me acerqué reptando sobre la cama, besé un pezón empitonado que miraba al techo como ella.

Ella me miró como abstraída, sus ojos azules bien abiertos, la mirada serena, como si recién me hubiese descubierto allí, como un intruso que no esperaba.

_Metemela mi amor, méteme tu pija y lléname de leche_ dijo ella

Cubrí su cuerpo, la besé, la sentí palpitar debajo de mí, sentí mi polla deslizarse apretadamente dentro del coño caliente, unas piernas fuertes y largas se atenazaron a mi culo y luego me besó en el cuello y procedí a enterrarme en el coño de mi mujer, hacía calor y todo parecía estar cubierto de lava ardiente, como dos figuras calcinadas de Pompeya.

El seis de febrero del año siguiente Fernanda cumplió 36 años, estábamos festejando de manera íntima, mis padres y Laura la socia de Fernanda y Jorge, su marido, psiquiatra.

A Fernanda no le caía demasiado bien este tío, no lo tragaba en realidad, le toleraba por ser el marido de su socia y amiga solo eso.

_Las mujeres embarazadas tienen una belleza especial, diferente ¿verdad?_ me dijo Jorge

Era un tío alto y corpulento, de unos cincuenta años, un poco excedido de peso, con una gran cabeza calva y morena, como bola de cañón y una cara alargada y triste, los párpados pesados y una papada prominente.

Yo estaba tan bien entrenado con la mirada de los tíos con respecto a ella que me daba cuenta del sórdido y desesperanzado deseo de este hombre.

_Si, aunque ella es muy guapa en toda circunstancia_ dije

_De eso no hay duda_ dijo él.

Era un pequeño restaurant familiar al que solíamos invitar a mis padres.

Fernanda estaba conversando con mi madre, creo que se adoraban mutuamente y eso era una gran suerte para mí, supongo que eran las dos mujeres más importantes de mi vida, las tres, si contaba a mi hija.

_Ya decía yo que era un niño, te lo decía por la forma de la panza_ dijo mi madre, Fernanda sonreía, había engordado muy poco pero su cara tenía una redondez llena y luminosa.

_Yo también lo sabía….lo intuía_ dijo Fernanda y se tocó la panza redonda y plena

_Bueno, para algo están las ecografías_ dijo Laura, era una mujer de cuarenta y pocos, guapa, de pelo negro y largo, la cara con demasiadas arrugas pero lo llevaba bien de cuerpo, de esas flacas que entrenan mucho y se cuidan.

_Hacéis muy buena pareja y ahora vais a completar una hermosa familia_ dijo Jorge, a veces me hacían gracia esos comentarios tan ramplones que uno no esperaría de un psiquiatra.

Pero Jorge era como un alquimista que combinaba sicofármacos de distintas maneras, esa era toda su ciencia, me parecía bastante inculto y zafío. No por nada su trabajo.

_ ¿Y la cárcel como va?_ dije

_Te acostumbras, a todo, a los presos y a la mierda que es todo eso_ dijo con desdén

_Ya hace varios años que estás allí_ dije

_Puedes hacer buenos experimentos allí, probar medicaciones nuevas_ dijo

_Te estás quedando conmigo_ dije

_Claro que si_ dijo él, sonriendo

Así como mi madre adoraba casi con fanatismo a mi mujer, mi padre seguía en esa actitud entre temerosa y desconfiada con respecto a ella.

Como si de algún modo supiera la verdad de nuestra relación abierta y liberal y la desaprobara.

Pero yo sabía que no, no sabía ni sospechaba nada.

Por un lado tenía esa aprensión de siempre con los argentinos, esa mezcla de admiración y desconfianza, como cuando decía aquello de Valdano, cuando yo era pequeño, estos argentinos, si les dejas hablar, macho.

Pero ahora iba a tener un nieto varón y este sería medio argentino también.

_La verdad es que no sé qué hace Laura con un tipo como Jorge_ dijo Fernanda mientras se preparaba para dormir, su panza al desnudo me parecía más grande e impresionante, pensar que allí estaba ya mi hijo dentro del líquido amniótico, formándose, escuchándonos tal vez.

_De algún modo deben complementarse_ dije

_Es tan pedante y cuando habla de la cárcel, le gusta contar cosas truculentas_ dijo ella

_Bueno, eso que contó, como entran la droga las mujeres, a mi padre le hizo gracia_ dije

_No, amor, tu papá se rio por compromiso, además…..para mi este Jorge no es nada legal_

_ ¿Por qué dices eso?_

_Que me lo imagino haciendo chanchullos en la cárcel_ dijo ella, se miró los pies hinchados

_Bueno, eso no tiene nada que ver con nosotros_ dije

_Por suerte no_ dijo ella

_Vas a parir con bastante calor, en junio_ dije

_Va a ser un verano de mucho amamantar y dormir poco_ dijo ella

_Si sale dormilón como Sol, estaremos tranquilos_

_ ¿Te das cuenta lo felices que somos?_ dijo ella

_ Sí, me doy cuenta_ dije y besé su boca cálida y perfecta.

Esa noche me levanté subrepticiamente y miré algunos videos, Fernanda follando con aquel amigo de Javi que tenía una polla enorme, ella con Joselu dándole por el culo, ella en una de las tantas orgías que habíamos vivido, me masturbé.

Me parecía increíble que esa Fernanda hubiese acabado para siempre, en fin, estaba bien así, habíamos vivido lo nuestro y todo esa vida desbordada y salvaje había quedado ya en el pasado.

Ahora solo debíamos pensar en el niño que estaba por venir, en construir un buen hogar para él.

Fernanda era maravillosa y cálida, no le faltaría amor a ese niño, todo en nuestra vida parecía ajustarse al mismo patrón de felicidad.

Pero al menor una vez por mes tenía el impulso de mirar alguno de nuestros antiguos videos, vestigios de una vida pasada y que nunca volvería.

Unos meses después……

_Mira, que niño más bonito, que hambre tiene_ decía mi madre.

El contraste entre ella y Gabriela, mi suegra era brutal, no es que mi madre no fuera guapa a su modo ni no se arreglara, pero al lado de mi suegra, de su aire felino y distinguido no había color.

Además que ella cada vez parecía más joven y más guapa, en cambio mi suegro parecía más avejentado, más aún que todo ese año en el que no le había visto.

Habíamos coincidido las dos familias en Alicante, ya que era un sitio de veraneo tradicional para nosotros, iba allí con mis padres desde pequeño.

Manuel se prendía con ganas a la enorme y blanca tetaza de su madre, alimentándose con aire satisfecho, ante la mirada de sus abuelas, el pelo de Fernanda era rubio y sedoso, cortado en una media melena hasta los hombros, Sol estaba en la falda de mi madre, llevaba bien su papel de hermana mayor aunque la procesión de los celos le iría por dentro.

Una primera prueba de la ingratitud de la vida que tendría que superar.

Un advenedizo le había quitado el protagonismo excluyente.

Salí del cuarto, mi padre y mi suegro habían hecho buenas migas, conversaban de política internacional a la que mi padre seguía desde siempre, la guerra fría había calado hondo en su imaginación.

_Este hombre no parece argentino_ me había dicho mi padre como una especie de elogio.

Gustavo, mi suegro sabía adaptarse bien a cualquier compañía y era un hombre inteligente.

Mi cuñada Luana, había estado casi un mes viviendo con nosotros, era una chica muy maja, una gran belleza también, ahora había regresado ya para Argentina.

Por la tarde, Fernanda había tomado algo de sol y luego se había zambullido en la piscina del hotel.

_Yo no sé esta chica como hace_ decía mi madre.

Yo miraba el cuerpo imponente de mi mujer desde la sombra de mi tumbona.

_Hace solo dos meses que ha parido y mírala, parece que nunca hubiese estado embarazada_ le decía a mi padre, quien trataba de no fijar la vista en la figura de mi esposa.

En realidad yo notaba algunos cambios con respecto al embarazo de Sol.

Fernanda había vuelto a tener las tetazas a punto de reventar por estar amamantando, si sus pechos eran colosales ya desde antes, en este estado de lactancia es que eran exagerados, emergían de su torso fuerte y delgado como dos protuberancias carnosas y redondeadas y parecían querer volcar el resto del cuerpo hacía adelante.

Y luego sus caderas me parecían ligeramente ensanchadas, su culazo, era ahora redondo y bestial, dos montañas de carne, plenas, lisas y tersas, sin el menor rastro de impureza, pero había una aire de matrona, de yegua que ha parido a su potrillo, indefinible, sus muslos macizos, sus piernas que ya sentían el rigor del ejercicio que ella misma se imponía, un rigor espartano, porque ese cuerpo suyo parecía estar despertando en todos los sentidos.

Las últimas sesiones de sexo me habían dejado al borde del paroxismo y el cansancio extremo.

_Rómpeme el culo, mi amor, rómpemelo…..así…..si dame fuerte….si así….._ me decía ella entre suspiros y echando hacía atrás esas nalgas elásticas sobre mi pelvis y yo trataba de complacerla y aferraba su pequeña cintura y notaba esa diferencia, no de centímetros, sino de consistencia.

Era una Fernanda muy parecida a la que había logrado esculpir Remigio en aquella temporada en que la había sobre alimentado, sus ancas eran poderosas y sus curvas más potentes, pero su 1,72 de altura la hacían parecer elegante y estilizada como siempre.

El verano pasó como una exhalación, cuando quise darme cuenta estábamos ya en octubre y luego noviembre.

A partir del sexo mes nuestro niño, cogió el ritmo de sueño que había tenido su hermana.

Por iniciativa mía, hacíamos que también se alimentara de leche de fórmula, por si en algún momento Fernanda tenía que ausentarse o no llegaba a darle el pecho.

Fernanda hacía ya casi un año que no trabajaba, en cambio yo estaba tapado de pacientes y con dos amigos hasta habíamos hablado de poner nuestro propio instituto cardiológico, aunque todavía me costaba dar ese paso de dejar el hospital.

Digamos que todo estaba en un punto de equilibrio, para cualquier persona que me observara desde fuera yo era el más claro ejemplo viviente de la felicidad más absoluta.

Lo tenía todo.

Pero dentro de mí sentía cierta nostalgia.

Extrañaba esa sensación de desenfreno, de estar al borde de un acantilado y lanzarse al agua azul allí abajo como esos clavadistas de Acapulco.

La adrenalina de una conducta extrema es muy difícil de dejar atrás.

Pero Fernanda en cambio, no parecía echar de menos aquella vida sexualmente enloquecida.

Y entonces llegó esa noche en que volvimos a coincidir en casa de Laura y Jorge.

Ellas se habían retirado a un rincón de la sala, Fernanda estaba amamantando y Jorge y yo las mirábamos desde cierta distancia.

Noté como los labios de ese hombre se tensaban al ver parte del pecho desnudo con el niño succionando, aunque ella estaba un poco de costado y no pudiera verla bien.

_Es increíble como tu mujer ha recuperado la figura, lo comentábamos con Laura, hace seis meses que ha parido_ dijo él

_Si, en el embarazo anterior fue la misma cosa, se entrena mucho pero ahora está, como decirlo, más…._

_ ¿Más potente?_ dijo él

Me admiré del aire libidinoso con que dijo aquello, como si apenas pudiera evitarlo

_Más exuberante diría yo_

_Normal, por estar amamantando_

_Bueno todo su cuerpo, está más pleno_ dije, Jorge me miró con intención.

_Sabes que el otro día le comenté algo a Laura sobre Fernanda, pero en fin, ella me ha dicho que no…._ dijo Jorge, de pronto pensativo, su cara alargada y morena, eso párpados abotargados, la papada, bebió un trago de su copa de whisky.

_No entiendo_ dije

_Hablábamos de que Fernanda está comenzado a retomar la actividad y yo le sugerí algo, pero ella me dijo que era imposible de que tu esposa aceptase_ dijo él.

Fernanda llevaba unos pantalones ajustados de color celeste, sus piernas eran algo imposible, largas y torneadas, la tela se adhería con firmeza a esos muslos, a sus pantorrillas, la forma torneada y perfecta.

_ ¿Si? cuéntame…_ dije, se había despertado mi curiosidad.

_No creo que ti te guste tampoco…_

_Joder, ahora sí que me has despertado el gusanillo_ dije

Él volvió a mirar al grupo de las dos mujeres y a la niña al lado de ellas

_ La cárcel, es la época en que se hacen unos test psicológicos, a algunos internos que piden libertad condicional_

_ ¿No te encargas tú de esas cosas?_

_No, debe ser un psicólogo y se encarga el trabajo a alguien de fuera_ dijo Jorge, jugó con el vaso de cristal tallado, con el ambarino líquido, entre las manos.

_ ¿Y tú has pensado en…?_

_ ¿Te imaginas a Fernanda entrando en un penal……con un traje de los que usa ella?_ dijo Jorge y sonrió.

_Pero……_ no supe que decir, de pronto imaginé a mi esposa con ese cuerpazo embutido en uno de esos trajes ceñidos de falda corta y blazer y taconazos, recorriendo los sórdidos pasillos de una prisión, creo que imaginaba alguna escena de una película con Jodie Foster.

Pero Fernanda estaba mucho más buena de lo que Jodie estaría jamás.

_Por supuesto hay seguridad….ella no correría ningún peligro y es una profesional excelente, haría una gran trabajo….._

_No sé qué decirte, no, claro que no, ella no aceptaría algo así…._

_De hecho Laura ya se lo ha propuesto y le ha dicho que no_ dijo Jorge

_Ni siquiera me lo ha comentado_ dije

_Claro, el niño es muy pequeño y es un lugar sórdido, Soto del Corral es una cárcel de máxima seguridad, además_

_ ¿Y Laura?_ dije

_Es mi esposa, ya hizo ese trabajo el año pasado, no sería ético que yo la propusiera otra vez_ dijo

_Y la población carcelaria allí….-

_Presos peligrosos, ya te puedes imaginar, lo mejor de lo mejor…_ dijo él y me miró con interés

_Bueno, pero esto no sería permanente_

_Supongo que serán dos semanas, dos entrevistas con cada interno, que serán unos seis o siete, no más, yo creo_

_ ¿Y dices que la seguridad es confiable?_

_Claro, la seguridad es de profesionalidad máxima_

De pronto tuve un pantallazo de ella, frente a uno de esos tíos, que se la devoraba con los ojos, un tío con la polla completamente erecta dentro de su uniforme de convicto.

_Debieras convencerla de que acepte, es buena pasta_ dijo él, estaba repantingado en el sillón.

Fernanda se había puesto de pie y acunó un poco al niño contra su pecho.

_No, ni de coña, además no precisamos ese dinero ahora…._

_Joder que suerte tienes…._ dijo Jorge y miraba el culazo de Fernanda, destacándose dentro de los ceñidos pantalones, las curvas ampulosas de sus caderas, el canal en medio de las nalgas prietas bajo la tela.

_A mí en cambio siempre me hace falta dinero_ dijo.

Me fui de allí en un estado de inquietud, me pareció que Jorge había estado a punto de confesarse conmigo como si hubiese descubierto mi secreto.

Oye tu mujer es que está buenísima, esos tetones que se carga y ese culo que está para rompérselo, romperle ese ojete, le va la marcha, es cañera que te cagas ¿verdad?

_Carlos, estas muy pensativo_ dijo Fernanda, iba sentada en el asiento trasero con el niño en brazos.

_No, es solo que Jorge me ha estado contando algunas cosas de la cárcel y me ha dicho….._

_Ah, ya veo, te ha dicho que……no, no aceptaría algo así ahora…._

_Claro…._dije

_A veces me parece una locura que existan las cárceles, que como sociedad dejemos que existan lugares, así, primitivos, sin ley en realidad, depósitos humanos, donde sabemos que suceden cosas terribles y violentas y que estemos de acuerdo en eso, algún día nos parecerá algo tan atroz como las ejecuciones públicas del siglo XVII cuando se desmembraba a alguien en una plaza pública y la gente iba a ver el espectáculo_

_Es que no hay otra solución mejor, si haces algo malo te encierran, es así…_ dije

Nuestra niña, Sol, dormía apaciblemente y Manuel también.

_Tal vez si no tuviera los chicos, me plantearía hacer ese trabajo_ dijo ella

_Lo harías de puta madre, tienes una mirada abarcadora……de la situación de esa gente…._ dije.

Fernanda me miró, sin decir nada.

Más tarde cuando ya el niño estaba en su cuna.

_ ¿Por qué me dijiste eso en el coche?_ me preguntó, realmente el cuerpo de Fernanda había cambiado, estaba más potente que antes, más tetuda, más culona y sus muslos eran una pasada.

_ ¿Qué cosa?_

_Eso de que haría ese trabajo de puta madre, es como si quisieras convencerme de que lo haga_ dijo ella y se recostó a mi lado, mirando su móvil

Miré su rostro, el mismo ovalo perfecto, con algunas líneas sensuales que surcaban su cara, debajo de los pómulos prominentes, era un rostro cargado sexualmente y los hermosos ojos azules y sin maquillaje tal vez alguna pequeña arruguilla, casi imperceptible, en dos meses cumpliría 37 años.

Una auténtica MILF, una mujer de bandera, una tía buena y caminando por esos pasillos, escoltada por un guardia armado.

_No, lo dije porque tienes una mirada humanitaria del asunto….-

_La cárcel donde trabaja Jorge, es de máxima seguridad, está llena de asesinos y criminales peligrosos, ahí no hay que tener una mirada humanitaria ni ninguna boludez de esas_ dijo ella, casi con dureza.

_ ¿Ah no?_

_Ahí tenés que aplicar una técnica, haces un cuestionario y tenés que tener una observación lo más técnica posible de cada caso_

La miré con curiosidad.

_No es joda, estás haciendo un informe recomendando la libertad condicional de un asesino, no es que yo decida ni que el informe que haga sea vinculante, yo no decido pero no se trata de dar mi opinión de que las cárceles son una mierda_ dijo ella

_Por eso te digo, cariño, que lo harías de puta madre_ dije, no sé por qué me empeñaba en ello

Ella no dijo nada, estábamos acostados en la cama.

_Carlos te conozco y desde ya te digo que no…_ dijo Fernanda

_No te entiendo_ dije

_Que te pone imaginarme en un lugar así, interactuando con esos tipos, con los presos_

_ ¿Qué me pone?_ dije, era increíble cómo me había pillado.

_Que te calienta, te pone cachondo, que yo esté en un lugar así pero es algo muy serio ¿me entendes?_

_Cariño ¿cómo se te ocurre algo así? Es un lugar peligroso, de ningún modo quisiera que te expongas…._

_Hay máxima seguridad…..es perfectamente seguro….._ dijo ella, como si algo le molestara.

_Y no, no me pone cachondo algo así, como has dicho, es algo muy serio……_ dije

_Está bien, durmamos que es tarde….._

Habrán sido solo dos o tres días más tarde.

Era un mensaje de Jorge, ni siquiera lo tenía agendado en el móvil, pero al parecer él tenía mi número.

_Hombre, Carlos, la has convencido, soy Jorge_ decía el mensaje

_No sé a qué te refieres_ le escribí

_Que Fernanda ha aceptado hacer esos informes_ me escribía

_ ¿En la cárcel?_ escribí

_Si, pero no te preocupes, aquí la cuidaremos bien_ ponía, parecía exultante.

_Carlos, he hablado con tu madre para que se quede con el niño, serán solo unas horas por la mañana_

_Joder, me sorprendes_ dije

El niño dormía en su cuna y Fernanda estaba cocinando.

_ ¿Qué te ha hecho cambiar de idea?_

_Nada, debo comenzar a trabajar y esto serán solo unas horas por la mañana, además, bueno, será una experiencia también…._ dijo y creí ver en sus ojos azules que había algo así como culpa, como si se avergonzara de algo.

Esa primera mañana, estaba en el hospital y apenas me podía contener de llamarla, yo tampoco sabía bien porque me sentía tan inquieto.

Y luego comencé a preocuparme, era un lugar peligroso, si algo sucedía nunca podría perdonármelo.

¿Pero qué podría suceder?

De pronto comencé a pensar en la cara del primer preso entrevistado por ella, ver a semejante mujer, a un metro de distancia, de otro lado de una mesa.

No debía pensar eso, era algo muy serio, estaba en juego la libertad de una persona.

Regresé a casa cerca del mediodía.

Mi madre estaba allí y estaba a punto de darle de comer a Sol.

_Fernanda acaba de llegar_ dijo mi madre.

Fui hasta nuestro cuarto, ella estaba sobre la cama, vi los zapatos de tacón tirados en el suelo, sus pies dentro de las medías de nylon.

Fernanda llevaba puesto un traje de falda un poco más arriba de la rodilla, estaba dando de amamantar al niño, su pecho pleno, blanco, el pezón de color rosado.

_Ya acaba de comer el señorito_ dijo ella

Luego lo depositó en la cuna, con frases tiernas, de las que una madre dice a su hijo.

Se acomodó la camisa, las tetazas todavía llenaban la tirante tela, se recogió el pelo rubio y sedoso con las manos.

_ ¿Cómo te ha ido?_ dije

_ ¿Querés que te cuente o no?_ dijo ella y volvió a sentarse en la cama y cruzó esas increíbles piernas, desbordando sensualidad.