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Irene, dominante en la oficina y sumisa en casa

Irene controla a sus subordinados con la mirada, pero es su marido quien tiene la llave de su sumisión. Mientras ella se prepara para imponer orden en la oficina, él ya está planeando cómo compartir su cuerpo con otro hombre. Esta vez, no habrá vuelta atrás.

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Irene, dominante en la oficina y sumisa con su marido y su amigo.

Capítulo 1: Introducción

Mientras monto a Irene por detrás, rememoro las fantásticas vacaciones de verano en el norte de España, en compañía de la zorra de mi mujer y mi amigo Oscar. Como verá el lector, las cosas salieron tal y como estaban previstas y tanto yo, Miguel, como mi mujer Irene y Oscar, vivimos unos días que nunca olvidaremos y que con solo recordarlo reactiva el fuego en mi interior.

Como en mi anterior serie de relatos, “Mi vecina Inma, la mujer de mi mejor amigo”, que ya acumula más de 175.000 lecturas”, vamos a cocinar a fuego lento para el cada bocado de la historia resulte más apetitosa. Comencemos, por tanto, presentando a los tres protagonistas:

Irene:

Son las 7:00 a.m. Irene, frente al espejo, pinta sus labios con un color rojo intenso que hace juegos con sus uñas de manos y pies, ya enfundados éstos en unos bonitos pantys sin costura, de esos de no menos de 30 euros que tanto le gusta a su marido regalarle y que los luzca tanto en casa, antes de follarla, como sobre todo cuando salen por ahí de fiesta por Madrid. Irene sabe que a su marido le gustar exhibir a su mujercita y de ello son también partícipes los vecinos que no pierden la oportunidad de asomarse por la terraza a la hora en la que, tras la cena, el matrimonio suele ir a pasear, pues las transparencias suelen ser la nota predominante del vestuario de su sexy vecina.

Regresando a esa mañana, Irene se sube una ajustada falda gris de tipo tubo que marca muy bien su prominente cintura.

Hoy va a ser un día caluroso, por lo que la falda es más corta de lo habitual, al menos medio palmo por encima de la rodilla, de tal forma que Irene sabe que cuando se siente en la silla de 2000 euros de su flamante despacho de Directora de Recursos Humano, con paredes de cristal, dará un buen espectáculo para todos los machos de la oficina que pasen por allí.

Impecable, como todos los días, completa su vestuario con lencería blanca de encaje que deja ver el vello de su coño moreno, arreglado, pero nunca al 100 % depilado, ya que así es como le gusta a Miguel el coño de su mujer. Por último, se enfunda una camisa de seda beis, se sube a sus tacones de 8 centímetros y dando un beso a Miguel, que sigue en la cama, se despiden. El ruido de los tacones de Irene contrasta con el silencio de la casa tan temprano, pero a Miguel, lejos de molestarle, siempre le ha excitado ese sonido como de cascos de su yegua.

Subida en su flamante nuevo Mercedes SLK, Irene se dirige a la oficina, escuchando música italiana y canturreando alegremente. El idioma italiano siempre le ha parecido muy sensual.

Aunque hoy es el último día antes de las vacaciones, Irene va pensando en que tiene que “calzarse” es decir, despedí, a dos tíos que han demostrado bajo rendimiento en sus puestos. La idea de, como se dice a veces, “follarse” a dos hombres esa mañana, siempre le hace cierta gracia a Irene, que, en la oficina, vestida como hoy, siempre impecable, asume un comportamiento de hembra alfa dominante, si es que eso existe.

Ya desde la universidad, donde destacó en sus estudios de psicología aplicada a la empresa, el tema de la dominación y la sumisión era algo que la interesaba y la excitaba en mismas proporciones: toda esa dinámica de mandos ejecutivos, mandos intermedios y subordinados, le parecía muy morboso en cierta forma.

Tal vez tenía algo que ver con los oscuros juegos que, de muy jóvenes, ella y su hermano mayor habían mantenido.

El caso es que, aunque hizo algunos escarceos con hacer una tesis doctoral centrada en los tabús sexuales y llegó a entrevistar a una docena de mujeres entre 25 y 45 años a las que preguntaba sobre sus fantasías sexuales, finalmente se decantó por centrarla en psicología de la empresa y fue muy buena elección desde el punto de vista profesional, pues hoy a sus 35 años, Irene, con su Doctorado, ocupa el puesto de Directora de RRHH para Europa, Oriente Medio, Asia y África de una de las mayores cadenas hoteleras de capital español.

Irene tiene un cuerpo modelado por el gimnasio, al que va no menos de tres días a la semana y la naturaleza ha sido muy generosa con ellas dotándola de unas hermosas tetas difíciles de encontrar en mujeres de su constitución atlética. En cuanto a su culo, es el prototipo de culo que no debería pasar hambre. Ella es consciente de ello y en su muro de Facebook no es raro poder encontrar fotos en que lo luce desinhibida, sin complejos, en ropa muy ajustada.

Miguel:

Podría pensarse que Miguel podría tener una vida cómoda, a las faldas de su mujer, lo cual resultaría paradójico, pues uno de los pasatiempos favoritos de Miguel es levantarle la falda según llega de la calle Irene y comerle un poco el coño por encima de los pantys, degustando su olor, pero al contrario, Miguel trabaja en otra importante multinacional como alto cargo en la Dirección de Sistemas de Información de una compañía del sector tabaquero.

Allí ocupa un puesto, inferior al de Irene, pero también bien remunerado, lo cual permite al matrimonio llevar una vida confortable y viajar habitualmente.

De hecho, eso es lo que iban a hacer la semana siguiente. Miguel se había cogido y las vacaciones para preparar los últimos flecos antes del viaje.

Mientras esperaba que se hiciesen las 8:30 a.m, revisaba páginas guarras de Internet, descargándose lo que se llaman “hotwife caption”, que era algo que siempre le ponía muy cachondo y que en ocasiones mandaba por Whatapp a su esposa a sabiendas de que ella estaba trabajando y que, por tanto, no era el mejor momento para andar calentándola.

Esa mañana, había leído varios que le habían puesto bastante duro:

- Dime porque no debería follarme a otro hombre. Si no puedes darme una buena razón, me follaré a Eric esta noche.

- Ocurrió como un trio de borrachos la primera vez… Ahora, mi marido y su amigo me follan todo el tiempo.

- Él ha llegado, cariño. Por favor, ayúdame a ponerme los tacones antes de que te escondas en el armario.

- Sacad vuestras pollas para mi, chicos… mi marido os ha llamado para eso hoy.

- No estés nervioso. Mi marido quiere que me folles tan duro como sabe que lo haces.

- Wow cariño… puedo sentir lo larga que es su polla por debajo de sus pantalones… me va a destrozar el coño… ¿estás seguro de que quieres mirar como me folla?

- ¿Estás seguro de que no quieres unirte a nosotros, cariño? Déjame chuparte la polla mientras ellos dos me hacen una doble penetración.

Esa mañana iría al gimnasio, donde había quedado con Oscar, un compañero de entrenamiento con el que, con el paso de los meses, había establecido una buena amistad, de tal forma que hasta habían intercambiado información de temas sexuales, gustos en la cama, habilidades y destrezas de compañeras de cama (Oscar se había tirado a la mitad de tías que entrenan en el gimnasio, la mayoría de ellas, señoras “felizmente” casadas). Por su parte, Miguel, había compartido con él algunas confidencias como las formidables mamadas que le proporcionaba muchas mañanas su flamante mujercita o la buena disposición de Irene para recibir un plug anal mientras es penetrada por el coño.

Miguel y Oscar, como se verá más adelante, ya habían coincidido, aun sin saberlo, en un club bastante elitista del que ambos eran miembros de pleno derecho.

Oscar:

A diferencia de Irene y Miguel, Oscar es un tipo sin horarios fijos. Un alma libre.

Eso le permite organizarse muy bien y poder destinar un rato todos los días para hacer musculación.

A pesar de sus 40 años, mantiene un físico impresionante, siendo la envidia de muchos tíos de 25 años que entrenan también en el gimnasio.

A Oscar le gusta verter ropa cara y utilizar perfumes penetrantes y se ve que le va bien porque llega cada mañana a entrenar en un flamante Porche 911 rojo.

Oscar tiene su propia empresa, pero es muy reservado y no suele contar sobre ese asunto más allá de que se dedica a temas de Importación y Exportación. Más tarde, en esta historia, le contará a Irene a que se dedica realmente.

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El próximo capítulo será…

Capítulo 2: Irene de vacaciones con su marido y un amigo superdotado

En esta continuación y las que seguirán, se desarrollará la historia en la que los protagonistas se encontrarán realizando parte del Camino de Santiago, el incidente del tanga en la playa y que pasarán 4 días sin descargar, lo cual dejará a Irene más salida que una perra en celo y a los dos hombres al límite, en una habitación compartida para tres.

En ese escenario se empezará a cocina como el amigo da órdenes al matrimonio, siempre con las mejores intenciones, para que ellos saquen la máxima satisfacción... aparentemente

En posteriores capítulos se desarrollará la profesión del Oscar como diseñador de artilugios sexuales como la almohada “Lovenest” o el tapón anal avanzado “Freu Toy”, que generará gran curiosidad a Irene.

Se hablará también sobre los videos de Irene que su marido sube a Instagram.

Más tarde, se desarrollará el tour del trío por los diferentes clubs de la mano de Oscar: Club de superdotados, Club de la tobillera, Club del Glory Hole.

Por último (por el momento), Oscar llevará a Irene a darse un masaje con su amigo masajista, lo que será el primer paso al club de negros superdotados (BBC para hotwife).

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Por supuesto, se aceptan y se agradecen sugerencias de los lectores y las lectoras en los comentarios.