Mi jefe me hace su puta porque mi novio me aburre
Daniel te mira con ternura, pero Ricardo te mira como si fuera un postre. Esa noche, la oficina se vacía y el aire se vuelve pesado. Él te propone un trato que cambiará tu vida: olvida tu aburrimiento, porque esta vez no irás a casa sola.
Holaa mi nombre es michell tengo 22 años, todos mis relatos son vivencias y pues me describiré un poco rápidamente, no soy tan alta pero tampoco tan pequeña, soy blanca y pues mis atributos, tengo unas tetas respingonas bastante juguetonas pero no tan grandes, y pues un culo bastante bastante grande y pronunciado, tengo el cabello negro y largo y pues jeje no sé qué más agregar aparte de que me gusta ser bien putita, en fin empezare con el relato
Esto fue hace tiempo, [email protected]
Mi novio, Daniel, siempre me ha dicho que tengo un don para hacer las cosas bien. Jeje. Y no se equivoca. Pero, ¿saben qué es lo mejor de tener un don? Que puedes usarlo para lo que quieras. Y en mi caso, lo uso para mantenerme entretenida, porque, la verdad, me aburro.
Mi trabajo es un asco. Soy asistente personal de Daniel y de su jefe, el Sr. Ricardo. Y no es que sea difícil, al contrario. Es tan fácil que a veces siento que mi cerebro se derrite. Daniel, mi novio, me dice que debo estar feliz, que no todos tienen la suerte de trabajar con la persona que aman. Ay, Daniel. Pobre. Es tan ingenuo. Si supiera que la persona que amo es la única que no me divierte.
El Sr. Ricardo es otra historia. Él es un hombre de unos cincuenta y tantos años. Canoso. Elegante. Con unos ojos azules que te traspasan el alma. Nunca me ha mirado como Daniel. Daniel me mira con ternura. El Sr. Ricardo me mira como si fuera un postre. Y me calienta. Me calienta mucho.
Un día, Daniel me dijo que tenía una reunión de negocios y que llegaría tarde a casa. "Tendrás que cenar sola, amor", me dijo. Le di un beso en la mejilla y le dije que no se preocupara. Me puse un vestido que Daniel me regaló en nuestro aniversario. Un vestido de seda. Corto. Que se pegaba a mi cuerpo como si fuera una segunda piel. Y una blusa de tirantes que dejaba ver mi escote. Jeje.
Esa noche, me quedé trabajando hasta tarde. El Sr. Ricardo también. Y el aire en la oficina se puso pesado. Yo me senté en mi escritorio y él se sentó en el suyo. Pero la mirada que me dio… esa mirada me hizo mojarme.
"Michell", dijo, con esa voz grave que me ponía los pelos de punta, "sé que eres una mujer inteligente. Demasiado buena para el trabajo que haces". Yo me levanté de mi asiento y me paré frente a su escritorio. Y me incliné un poco, para que pudiera ver todo lo que quería ver. Jeje. "Gracias, señor", le dije, "Y, ¿qué me propone?". Él se levantó de su silla y se acercó a mí. Me tocó la barbilla y me miró a los ojos. "Te propongo algo mejor, Michell. Un puesto de trabajo. Con viajes de negocios, reuniones importantes. Y una paga que te hará olvidar que alguna vez trabajaste aquí".
Yo me reí, una risa que sonaba a malicia. "Y, ¿a cambio de qué, señor?". Él se inclinó un poco y me susurró al oído. "A cambio de nada, Michell. A cambio de que te quedes conmigo, de que me acompañes en mis viajes, de que me ayudes en mis negocios. Y, de que, solo me mires a mí, como yo te miro a ti".
Me quedé en silencio. Y luego, le sonreí, una sonrisa que le hizo saber que él, al igual que yo, sabía lo que esto significaba. Porque, se lanzó sobre mi a besarme y literalmente romperme la ropa, metió su mano dentro de mi panty y ya estaba echa chorros, goteaba de lo mojada que estaba
ricardo: que puta eres, estas echa un rio, el cabron de tu novio no te pone así
Michell: noooo, solo tu papi solo tu solo tu aaaaahhh
Me masturbaba muy rico no podía dejar de gritar y gemir duro duro me subió encima de su escritorio y me lo metió duro lo tenia mucho más grande que mi novio
Michell: aaaaahhhh ay sii que rico que ricooooo aaahhhh dios mio ¡que grande lo tienes!!! Aaaahhhhh
Ricardo: aahh que ricooo ¿te gusta perra? Ufff el tonto de Daniel no lo tiene como yo
Michell: no papi noo, el tuyo es grande y rico aaahhhh que rico aaahhhh ay dame más más quiero tu verga quiero más más!!
Me siguió cogiendo duro me puso en 4
Ricardo: siempre te he querido romper el culo
Michell: ¿y que esta esperando jefesito jejeje?
Me empezó a romper el culo durisimo hace tiempo no me metían una verga tan grande
Michell: aaaaahhhh ayyy que ricoooo que ricoooo papi siiii aaaaahhhh más más más duro duro duro aaahhhh
Me rompía el culo como una bestia hasta que
Ricardo: te voy a dejar el culo!
Michell: siiii dame dame tu lechita la quiero toda adentro dame la dame la aaaahhhhh qué ricoooo
Se vino dejándome escurriendo el culito de su espesa leche jeje el trabajo fue muy bueno mientras duró jeje pero esa es otra historia, [email protected] escribe te espero para divertirnos con todo lo que tengo para ofrecerte jejeje
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