Xtories

Infiel con el jefe mi ex marido

Sabe que su exmarido ahora es su jefe. Sabe que la oficina está llena de testigos potenciales. Y aún así, esta vez no piensa irse sola.

Samanthalaputa12K vistas7.3· 6 votos

Bueno les platicare lo del dia siguiente, me desperté el domingo con una sonrisa y recordando cada detalle del momento que estuve con Carlos esa noche anterior ufff me la había pasado riquísimo me había dado una pizada riquísima. Bueno, me alisté rápidamente, poniéndome un mallón cómodo, una blusa suelta y unos tenis para estar lista para el día. Preparé rápidamente la comida que iba a vender en la comandancia y me dirigí a la comandancia como lo hacia cada fin de semana como si nada hubiera pasado.

Al llegar coloque la cocina y el día pasaba con normalidad unos policías llegaban a comprar y se quedaban a platicar ya que sabían que mi ex marido no estaba ahi, hasta que uno de los policías de Carlos se acercó a mí y me entregó un sobre. Dentro del sobre había dinero, con un papelito que decía que era una compensación por el día perdido y que fuera a su oficina a las 3:30, para que pasara a dejarle la comida. Para llegar a la oficina de Carlos, tenía que cruzar la comandancia, donde a menudo había policías. Traté de mantener la calma y caminar, evitando hacer contacto visual con los pocos que están en el lugar.

Llegué a la oficina de Carlos a la hora que me indicó. Toqué la puerta y entré sin esperar respuesta. Carlos me recibió con total normalidad, pero con una sonrisa muy coqueta.

Carlos: Cierra la puerta mi amor y ven aquí. me dijo con esa voz que me encantaba.

Hice lo que me pidió, acercándome lentamente a su escritorio donde aproveche para colocar su comida. Sin perder tiempo Carlos se levantó y comezo a besarme mientras me bajaba el mallón, dejando al descubierto mis piernas. Me subí encima del escritorio, me acosté y abrí mis piernas para él, me gustaba que me viera bien abierta y mi panocha humeda y caliente hambrienta de su verga.

Yo: Vamos, papi, no te hagas de rogar, si es lo que quieres mi amor.

Le dije, mirándolo fijamente a los ojos.

Carlos se acercó y, escupió su verga y con un movimiento, me penetró profundamente yo podía sentir cada centímetro de su rico pitote entrando en mi panocha húmeda y resbalosa, llenándome por completo. Carlos de verdad era muy cogelón. Nosotros gemimos bajito, asegurándonos de que nadie nos escuchara.

Yo: Así, papi, así, sigue. Me encanta sentirte dentro de mí, le susurré, tratando de mantener la voz baja. Me calientas muy rico mi amor.

Carlos me hacía sentir mucho más que mi exmarido sinceramente. Yo sentía que su verga era perfecta y muy rica y me volvía loca.

Con sus manos agarraba mis caderas con fuerza mientras me penetraba cada vez más profundamente.

Carlos: Eres increíble, mi amor. Me vuelves loco. Conmigo te sientes toda una puta, ¿verdad?"

Yo, sonriendo. Le dije Sí, papi.. Me haces sentir viva.

Me levanté y me coloqué boca abajo, subiendo una pierna al borde del escritorio para darle mejor acceso y me entrara mas profundo. Carlos continuó cogiéndome, sus embestidas cada vez más intensas y rápidas. Podía sentir cada centímetro de su trozo de carne dentro de mí, llenándome por completo.

Yo: Más rápido, papi ahhh. Dámelo todo mi rey, le pedía, quiero sentir toda tu verga dentro de mí panocha.

Carlos obedeció, sus movimientos fueron mas rápidos y poderosas, haciendo que el escritorio se moviera ligeramente.

Carlos: Te sientes tan bien sam. Me encantas como lo haces.

Yo: ay! Así, papi. Así. Voy a tener un orgasmo, le avisé, sintiendo cómo el orgasmo se acercaba muy rico.

Carlos: Mi amor. Déjalo salir.

Sentí cómo mi cuerpo se tensaba y luego se liberaba en un orgasmo intenso, mis músculos internos contraiéndose alrededor de su verga venosa. Carlos continuó moviéndose, prolongando mi placer tan riquisimo.

Carlos: Me encanta cómo se siente tu panocha, mi amor. Eres tan apretada.

Yo: Y a mí me encanta tu trozo de carne, papi. Es perfecta para esta panocha hambrienta de verga, respondí, girándome para mirarlo a los ojos. Desde que te conozco, me has hecho sentir cosas que nunca había sentido. Me haces sentir como una mujer deseada rica y caliente.

Carlos se inclinó sobre mí, sus manos explorando mi cuerpo mientras continuaba cogiéndome. Vamos, mami. Déjame escuchar esos gemidos, me pidió, su voz un susurro ronco. Quiero que me mames la verga que tengo para ti.

Yo: Me voy a venir mi amor de nuevo, dale mas rápido, le avisé, sintiendo otro orgasmo acercarse mientras le mordía la verga con mi panocha.

Carlos: Ay mi amor que rico lo muerdes me dijo con voz bajita. Si mi amor quiero sentir cómo te vienes en mi verga, sus embestidas cada vez más intensas y su huevotes chocando contra mi.

Sentí cómo mi cuerpo se tensaba de nuevo, y luego me liberé en otro orgasmo intenso y rico mientras mordía su verga cada vez que entraba, mis gemidos ahogados por la necesidad de mantener el secreto. Carlos continuó moviéndose, sus embestidas cada vez más rápidas y profundas, hasta que finalmente se detuvo.

Carlos: Me voy a venir, mami. ¿Dónde quieres que te la heche? me preguntó.

Yo: En mi boca, papi la quiero en mi boca papito. Quiero saborearte, respondí, girándome para mirarlo a los ojos. Quiero sentir tu leche caliente y cremosa en mi boca.

Carlos se retiró rápidamente y se acercó a mi boca. Abrí mis labios, invitándolo a entrar. Sentí su pitote caliente y dura en mi boca, podía sentir el sabor de mi pocha en su verga y comencé a trabajar con mi lengua y mis labios, chupando y lamiendo con dedicación esa rica verga. Jugué con la cabeza de su verga, moviendo mi lengua alrededor de su sensible glande, saboreando cada gota de su pre-semen que para mi es lo mas rico.

Carlos: Así, mami. Chúpala toda, me vuelves adicto a tu boca, a tu panocha, a todo tu cuerpo.

Podía sentir cómo su verga palpitaba en mi boca, indicando que estaba cerca. Aceleré el ritmo, chupando con más fuerza, queriendo sacarle hasta la última gota de leche. Moví mi cabeza arriba y abajo, sintiendo cómo su verga llenaba mi boca, cómo su sabor me volvía loca.

Carlos: Me voy a venir, amorcito, me dijo, pero ya lo sabía.

Abrí la boca y sentí su lechita caliente y cremosa llenar mi boca. La saboreé tan rico, moviendo mi lengua para asegurarme de no perder ni una gota. Limpié su verga con mi boca, asegurándome de que estuviera completamente limpia antes de retirarme.

Cuando me asegure de que estaba completamente limpia guarde su rica verga en su boxer ufff. Quedeeee contenta.

Carlos se recostó en su silla, una sonrisa de satisfacción en su rostro. Eres la mejor, mami. Me vuelves loco, me dijo, su voz aún entrecortada por el esfuerzo.

Me levanté, me subí el mallón y me arreglé la blusa. Le sonreí y me acerque a el para darle un beso, sabiendo que lo había dejado satisfecho.

Yo: Nos vemos luego, mi amor, le dije, saliendo de la oficina con una sonrisa en el rostro, lista para enfrentar el resto del día, sabiendo que Carlos estaría ahí para mí, apoyándome en todo.Ese dia nada mas paso eso jejeje pero si me la pase muy muy bien con el.