Cosas del trabajo - Los baños nuevos de la empresa
Los baños de la empresa son el escenario más improbable para una confesión de deseo. Sara no espera más: te arrastra al cubículo, cierra la puerta y te deja claro que esta vez no hay vuelta atrás. Pero cuando ella decide detenerse, la pregunta no es si volverán a verse, sino si podrás resistirte a la promesa de lo que falta.
Estuve varios años trabajando con Sara en la misma oficina. El trato con ella siempre fue bueno.
En una de las fiestas de la empresa empezamos a charlar un poco de todo y se nos pasaron las horas. A partir de ese día las cosas entre nosotros fueron a mejor, pero siempre mantuvimos las distancias.
Un día me cambiaron de oficina. Me mandaron un piso más abajo y no nos vimos más hasta que un verano hicieron reformas en el piso dónde estaba antes. Una de las reformas fueron los baños.
Esto hizo que los compañeros del piso de arriba tuvieran que bajar y utilizar los baños del piso de abajo. (Dónde estoy yo ahora)
Empecé a verla de nuevo cada vez que iba al baño. Cada vez que pasaba Sara cerca de mi mesa me saludaba y me regalaba una de sus sonrisas tan bonitas.
Sara es una mujer casada y con hijos. Normalmente viste jeans, unos días más ajustados y otros días no tanto. Usa camisetas o camisas no muy ajustadas al cuerpo, pero le dibujaban muy bien su figura, sus pechos medianos y su vientre plano. Los días que usa jeans ajustados se le marca un tremendo culo. Mide entre 1,60m y 1,70m, cuerpo muy bien proporcionado, pelo castaño ondulado, ojos verdes y usa gafas de pasta. Tiene 41 años, está casada y es madre.
Martes. Un día normal en el trabajo.
Me levanto para ir al baño.
Estos baños están distribuidos en: Una puerta que lleva a los lavamanos. Una vez dentro, en una pared está la puerta de los baños de los hombres y los de las mujeres en la pared de al lado.
Abro la primera puerta y entro. Cierro la puerta y me dirijo hacia los baños de los hombres. Justo cuándo voy a abrir la puerta se abre la puerta de los baños de mujeres y sale ella. La miro y ella sin decir nada me agarra del brazo y me lleva dentro del baño de mujeres con ella.
Sin soltarme el brazo entra en uno de los cubículos y me hace entrar a mí tras ella. Se acerca a mí y nuestros cuerpos entran en contacto y siento sus pechos contra mi tórax y su pelvis contra la mía.
Hoy ella viste una camiseta amarilla manga corta un poco ajustada y unos jeans de color negro que dibujan su cuerpo a la perfección.
Cierra el pestillo de la puerta y me dice al oído:
Por fin te tengo.
Me quedo helado y excitado al mismo tiempo. Mi miembro empieza a despertar, ella se da cuenta y dirige su mano derecha hacia él. Me mira a los ojos y con una sonrisa me dice:
Veo que alguien también tiene ganas.
Se sienta en el WC con las piernas abiertas y con las manos en mi cintura me acerca a ella. Me desabrocha el cinturón y me baja los pantalones, me mira a los ojos y libera mi miembro bajando mis calzoncillos.
Con la mano derecha me lo agarra y acerca su boca. Siento sus labios cerrados cómo tocan la cabeza de mi miembro, empuja un poco y separa poco a poco los labios apartando la piel del prepucio liberando el glande. Siento cómo empieza a usar su lengua jugando con el glande. Una electricidad recorre todo mi cuerpo y cierro los ojos mientras ella se lo mete poco a poco todo en la boca y empieza a moverse metiéndoselo y sacándoselo de la boca.
Con mis manos busco sus pechos y los acarició por encima de la ropa. Ella sin dejar de chupármela se levanta la camiseta y el sujetador liberando sus preciosos pechos que puedo ver por primera vez. Unos pechos medianos con areolas rosadas y los pezones bien erectos.
Los empiezo a amasar dejando los pezones entre mis dedos mientras los voy pellizcando. Ella aumenta el ritmo de la mamada y succiona más fuerte.
Miro de aguantar todo lo posible, pero se da cuenta de que estoy por llegar y succiona aún más fuerte haciendo que le llene toda la boca. No deja escapar ni una gota.
Cuándo ya no me queda ni una gota por soltar, se saca mi pene de la boca succionando hasta que se lo saca todo de la boca. Me mira a los ojos y se traga toda la corrida que tiene en la boca y me sonríe.
La agaro por los brazos y hago que se ponga de pie y con mi boca busco sus pechos, los chupo, le paso la lengua envolviendo sus pezones mientras voy con la boca de un pecho a otro.
Con mi mano derecha bajo hacia su entrepierna y la acaricio por encima de los pantalones, pero ella me frena con una mano. Me sube los calzoncillos y los pantalones, y me dice:
Otro día me compensas.
Me aparta hacia un lado y se va dejándome allí. Me acomodo la ropa, salgo y continuo con mi día.
¿Habrá ocasión para compensarla?
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Tengo más de un relato pensado para subir aquí, pero, sí alguien quiere que publique alguna historia o aventura sexual suya (de forma anónima) que me mande un e-mail (lo podéis encontrar en mi perfil).
También si os gustaría que hiciese algún relato con algún tipo de fantasía que tengáis os poneis en contacto conmigo y yo lo haré en función de lo que me pidáis.
Dicho esto sólo me queda daros las gracias por leer esto, dejad un comentario si queréis (siempre con respeto), también valoradlo si queréis y deciros que subiré alguno de mis relatos, algunos reales y otros de fantasías que tengo.
Un saludo.
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