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El Doble sentido

Ella cree que solo le cuenta una historia para calmar su curiosidad. Él sabe que cada palabra es un permiso para escuchar, y cada gemido, una invitación a perder el control.

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Me llamo Alberto, soy de Barcelona y tengo 40 años. Aún bien conservado, moreno, piel aceituna, tengo un buen trabajo y estoy felizmente casado con María, de 42 años, bajita, regordeta, tetona y culona. Tiene unas tetas de espanto, es muy cerda y viciosa. Tenemos una hija pequeña.

Llevamos toda la vida juntos y siempre hemos estado muy bien; pero sabiendo que es tan guarra, me extrañaba que fuera “fiel” (Yo no lo soy, lo siento). Gracias a mi trabajo tengo algunos medios para “espiarla” y descubrí que mis inquietudes eran ciertas. Lejos de enfadarme, son un punto que me excita más y a ella no parece influirle en nuestra relación, es más, está incluso más fogosa.

Tanto una cosa como la otra, a añadir lo cachondo que soy, me hacen escribir estas cosas, imaginándome los polvos que le han echado, y en otros relatos, cosas aún más perversas.

Éste lo he querido redactar de otro modo, espero que os guste y si queréis saber más de la verdadera María o de mí (o sus cositas guarras digitales...) sed libres de escribir teams o mail. ¡Gracias!

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- Me voy cariño- Besó a la niña en la cabeza- Te aviso cuando salga, aunque será tarde…-Dijo a su marido Alberto

María había quedado con sus compañeros de trabajo para cenar e ir de copas. Iba con un vestido de noche ceñido al cuerpo, de color lila oscuro, muy escotado y el bajo no pasaría tres dedos de su entrepierna. Iba pintada y bien peinada, olía a agua de rosas; María estaba divina con esa ropita, luciendo sus curvas.

Alberto leyó un cuento a la niña y al poco estaba durmiendo.

Pasaron las horas; tarde era una expresión llevada al límite. Las doce, una, dos, tres.

Cuando volvió, eran casi las cuatro de la madrugada. María había entrado a la habitación a oscuras como un animalillo, posando su pequeño bolso blanco encima de un taburete donde dejaban la ropa que no estaba del todo sucia. Alberto encendió la luz y casi le da un paro cardíaco

- Perdona cariño, ¿te desperté?- Le preguntó.

- Sí, pero no pasa nada. ¿Cómo ha ido?

- Bien, mañana te cuento

- Me he desvelado, mejor ahora…

- Déjame darme una duchita rápida y te cuento.

María se metió en el baño pijama en mano y se dio una rápida ducha. Salió ya en vestida con su pijamita corto rosa y blanco de tirantes, echándose crema en los brazos, bordeando la cama para meterse dentro de las sábanas. Alberto la miraba expectante, con el torso descubierto y las manos tras la cabeza.

- ¿Qué tal el modo soltera?- Preguntó él con cara de curioso y pícaro

- Es muy tarde amor, mañana te cuento.- Insistía con la mirada.- Bien, bien, cena, copas, bailoteo y para casa en nit bus, por eso he tardado tanto, da una de vueltas…

- Ya… pero bueno, cuenta todo, que un servidor no sale desde antes de que tuviéramos a la peque y me das envidia “sana”

- ¡Qué tonto eres!- Dijo bajando la luz con la ruedecita- Siempre te digo que salgas tú también.

- Venga, va, cuenta…

María hizo un alto resoplando y echándose boca arriba en la cama, acabando de expandirse la crema en los brazos.

- El tren hasta plaza Cataluña iba bien. Casi vacío.

(María: Me monté en el tren cachonda perdida. Tenía unas ganas locas de follar, e iba a ser la primera vez que pudiera tener algo más que conversación de trabajo con Sergio desde hacía meses. Justo antes de montarme me había escrito diciéndome que si quería me bajase un par de paradas antes e íbamos juntos en coche. Mi cerebro dudó, mi coño no)

(Alberto: Tal cual te fuiste di la cena y acosté a la niña. Me fui al PC y desde allí activé la monitorización de tu móvil, sí, eso que crees que es sólo para la alarma de proximidad de casa. ¿Plaza Cataluña? Te bajaste antes…)

- Había un paseíto hasta el restaurante. Hacía un calorazo…

(María: Salí de la estación y allí estaba esperándome en su Golf. Me dijo que estaba guapa, él estaba cañón con una camisa nueva blanca de manga larga y pantalones de pinza negros, sus gafas ray-ban y su perilla afeitadita. ¡Joder! ¡Qué bueno está! Me hubiera dejado follar ahí mismo. Fue muy cortés, salvo alguna miradita y su manita tocándome el muslo…Mmmm…hubiera dado lo que fuera porque esos deditos subieran un poquito más, pero él es muy galán.)

(Alberto: Los puntitos de ubicación…no ibas en tren, ni andando…)

- Ya, hace un calor de muerte. ¿Ya estaba allí todos?- Preguntó él

- Algunos

(María: Las muy cotillas de las compis al vernos salir juntos del parquin ya empezaron a cuchichear. Ojalá hubieran tenido razón y me hubiera dado polla, pero el cabrón no hizo más que sobarme el muslo. Ni siquiera mi mirada de zorreo sirvió.)

- ¿Qué comiste?

- Lubina con menestra de verduras, muy rica. ¿Y tú?

- Pizza

- ¿No le darías eso a la niña?

- Nooo, ella bocata de pavo y queso y puré.

- Ah, ok

- Bueno, ¿Y después?

- Fuimos a un pub cerca. Un par de consumiciones, bailoteo…la música era muy mala

(Alberto: Sí, ya vi donde. Y para entonces el amigo ChatGPT me enseñó a activar el resto de sensores. ¡Qué música más horrenda! Todo salseo….puaj)

(María: Allí por fin pude charlar más animada con Sergio tomando unas copas. Lo malo, el resto de gente, no quería que nos vieran tan juntitos. Él está casado, yo también…mala cosa. Pero bueno, fue una buena charla. También hablé con media empresa, ¡Pesados! ¡Qué no estoy currando!)

- Para ser tan mala, estuviste buen rato…porque vaya horas de volver

- Bueno, no quería irme si estaban todos allí, y para una vez que salgo…

(María: Salí a la pista unas pocas veces, bailé un poco sola, un poco acompañada…y con Sergio unos minutos. Había bebido bastante y ya estaba más suelto. Cada vez que se me arrimaba….se me arrimaba bien con el paquete….ufff….le tuve que decir un par de veces que nos podían ver…antes tan galán, ahora tan puercote…)

- ¿A qué hora os fuisteis?

- A las 3, cuando cerró.

(Alberto: Hasta las 00:15 exactamente…)

(María: Me dijo de irnos a otro sitio más tranquilo. Yo le dije que me iba a despedir y que él saliera diez minutos más tarde. Le esperé donde me dijo, un par de calles más abajo. Me cogió de la mano, me llevó a rastras por la calle hasta un local. Pidió una habitación y subimos, estaba a mil, mi corazón iba a estallar)

(Alberto:….y fuiste a un apartahotel. 00:45, ahí [dibujó mentalmente la línea de puntos en el mapa])

- ¿Tuviste que esperar mucho al bus?

- No, llegó rápido

(María: Tal cual cerró la puerta empezamos a comernos a besos. Mmm…sus manos en mi nuca, acariciándome el pelo, su lengua en mi boca…Me sacó las tetas y me las manoseó y comió, yo le quité la camisa. Había una cama, pero ¿para qué? Parecíamos colegiales comiéndonos la boca, la cara….Me acariciaba todo el cuerpo y yo a él. Su mano me estrujaba el culo, la otra las tetas, luego me frotaba las bragas….ufff ¡No se estaba quieto! ¡Ni yo! Buscaba su polla como una loca)

- ¿Volviste sola?

- No, con una compañera, Nerea, no la conoces…es de márketing…

(Alberto: Ya…Nerea…claro…)

(María: No sé ni cómo me quitó el vestido, sólo sé que me quedé en bragas en un segundo. Cuando le saqué la polla no me pude contener. ¡Qué bien olía a macho! Le bajé la ropa y chupé y chupé su larga polla…mmm… ¡Qué rica! No, más bien no se la chupé, él me folló la boca…)

- ¿Es maja?

- No hablamos mucho la verdad.

(Alberto: Hablar no, pero gemir…cuando activé el micro a lo primero no oía nada pero luego… ¡Ah! ¡Ah! ¡Ohhh sí!...umm…activé la cámara de la niña por si se despertaba, me puse los cascos y me desnudé, tocándome poco a poco.)

(María: Uff…no me dejó acabarle la mamada. Me levanté para ir a la cama pero él no me dejó de lo cachondo que estaba. Me bajó las bragas y me metió sus deliciosos dedos. Nuestras lenguas se enroscaban, me mordía el cuello, el hombro, la oreja. ¡No necesito estar más cachonda! ¡Me voy a correr! Su mano, la que no me estaba follando, pasaba al segundo de las tetas al cuello, del cuello a la espalda, de la espalda al pelo, del pelo a la boca…y me hacía chuparle los dedos, luego nos comíamos la boca. Gemía como una posesa. Me giró para follarme con los dedos. ¡Qué morbo! Las bragas sólo un poco bajadas, su mano en mi trasero, sus dedos curvados para arriba y metiéndomelos y sacándomelos del coño. ¡Qué ricos dedos!)

- Yo me senté al fondo, ella más adelante, ni siquiera charlamos pero bueno al menos no iba sola

(María: Me di la vuelta para seguir besándonos. Me comió las tetas, el estómago, yo me abrí el chichi para que me diera lengua. Me quitó las bragas y…ummm… ¡Qué lengua! La pena ser tan bajita y él tan alto, se cansó de estar tan agachado y no poder metérmela bien hondo. Un minuto más y le hubiera dejado la cara llena de flujo.)

- ¿No hablaste con ella? Hija, qué antisocial

- Con los compañeros de trabajo prefiero no tener nada de relación

(Alberto: Señora paja me hice con algo tan tonto como un punto en el mapa, los sonidos de tu móvil y las pulsaciones que tu smartwatch recogían. ¡Estabas a mil! Oí crujido de, supongo, la cama, movimiento y muchos golpes y gemidos…ufff… ¿Te estaba dando fuerte? ¡Cómo gritabas!)

(María: No podía más, estaba deseosa de sexo. Caminé hasta la cama enseñándole bien mi culete, sí, ese que tanto te gusta comerme y follarme cariño…me eché en la cama cogiéndome las tetas, bien abierta, que me viera el coño. No se pudo resistir; se acercó a la cama con su pollazo apuntando al techo. Se me echó encima, ¡Qué calor! Besos, caricias, manoseos. Notaba el calor de su polla en mi pubis, moviéndose, frotándose…Mmmm…le puse la pierna encima y se quedó encarada a la entrada, se movió besándome y me penetró. ¡Qué placer! Noté su polla entrándome, tanto gustito me dio que le arañé la espalda)

- Un poquito hay que tener, por cortesía- Dijo Alberto

- Paso, no me gusta tratar con la gente, y menos del curro.

(Alberto: Con éste sí trataste, y un buen rato. ¡Joder cómo gemías! Me hice varias pajas oyéndote gozar, imaginándome allí… ¡No! ¡Ni siquiera allí! Fuera, sí, fuera de la habitación oyendo cómo te joden…tu cuerpo desnudo, blanco y con esas curvas que me vuelven loco y un hombre disfrutándote)

(Maria: ¡Oh, cariño! ¡Cómo me folló! Si lo vieras…yo no sabía dónde poner las manos. Me comía la cara y cuello, la boca…enroscábamos las lenguas. Le estrujaba el culo, él se levantaba un poco y me la metía muy muy muy rápido. ¡Qué fogoso es! Tengo marcas de mordiscos en las tetas. Dios, ¿Cuántas veces me corrí? No sabría decirlo, era uno tras otro. Dos serpientes enroscadas, parecíamos eso. Joder…sus manos, las mías, no nos quedábamos quietos un segundo, seguro que le he marcado la espalda y… Ah! ¡jajajaja!¡Qué chillido pegó cuando me corrí otra vez y casi le arranco el pelo! Pero…parecía gustarle. ¡Ay mi amor! Su polla es una obra de arte. Supongo que se corrió en mi coño, porque había un momento que ni la notaba bien…pero él seguía y seguía follándome. Nunca había estado tanto rato follando, y… ¡No nos cansábamos! Pero se encendió la luz de aviso de que nos quedaban 15 minutos y me hizo ponerme a cuatro patas. ¡Dios! ¡Qué placer! Verme así, tan puta en esa posición y…su polla, que entraba más y mejor y….ufff…dejarlo que me hiciera lo que quisiera… ¡Dios qué follada me dio hasta que nos corrimos!)

- Venga cariño, vamos a dormir que es muy tarde

- Vale cielo- Se dieron un besito de buenas noches, María apagó la luz pero tardó buen rato en apaciguar su corazón desbocado