Xtories

Laura, mi compañera de trabajo

Laura siempre había sido la compañera silenciosa, pero en Madrid, bajo el efecto del vino y la soledad de la noche, su rutina se quiebra. Alex no solo quiere conocerla, quiere desatarla. Y cuando las bragas de Laura terminan en su bolsillo, sabe que la promesa de un solo beso será solo el comienzo de su caída.

Alex22K vistas9.1· 17 votos

Soy Alex trabajo en una empresa de jefe de ventas. Ya tengo los 55 años, con 1,80 de altura procuro hacer deporte cada día por lo que estoy atlético, cuidándome todo lo que puedo. En mayo me tocó viajar a un evento de la empresa a Madrid y me pidieron que me acompañara Laura. No es algo que me hiciera mucha gracia ya que no la conocía mucho pero no puede negarme. Sólo sabía de ella que está casada, de unos 40 años, 1,64 de estatura, morena, de pelo largo hasta la cintura, caderas anchas y que se le intuían unos buenos pechos porque viste vestidos holgados que impiden bien saber su tamaño.

Laura llevaba un tiempo como más dejada, es de esas mujeres que sienten como su matrimonio ha entrado en la monotonía y nota que su marido no la atiende como antes y parece como que ya no se siente atractiva.

Ese día, estuvimos todo el día en el evento en Madrid y una vez acabado los organizadores nos propusieron cenar en un sitio muy lujoso. Dado que Laura no conocía a nadie procuré que estuviera a gusto y se sentó conmigo en una de las mesas. Ya me habían avisado que era muy tímida y que le cuesta soltarse, todo lo contrario que yo, que soy mucho más extrovertido así que empecé a servirle vino para ver si se relajaba y la verdad que lo conseguí. En cierto momento, mientras pasaba el dedo por su copa de vino me dijo,

"¿Sabes, Alex? Nunca había salido de esta manera con un compañero de trabajo," a lo que le respondí guiñándole un ojo, -"Pues te estás perdiendo mucho," "La vida es corta, Laura. Hay que disfrutarla al máximo."

Laura me miró con ojos brillantes con una mezcla de curiosidad y deseo, "Tienes razón," dijo tomando un sorbo de vino, "Creo que he estado demasiado atrapada en mi rutina."

Intrigado le susurré "Y dime, ¿qué es lo que más te gustaría hacer si pudieras escapar de esa rutina?"

Laura dudó por un momento, sus pensamientos volaron hacia lugares que había mantenido ocultos.... "Me gustaría sentirme deseada," admitió, con la voz apenas audible. "Sentirme viva de nuevo."

Levanté mi copa y propuse un brindis.... "Entonces, brindemos por sentirnos vivos."

Recuerdo como chocamos las copas y bebimos, los ojos fijos el uno en el otro. La tensión entre los dos era palpable, y ambos sabíamos que la noche podía tomar un giro inesperado.

Después de la cena, todos decidimos ir a un pub a tomar un gintonic. Me había fijado en otra chica, Marta. Llevaba un pantalón de lino claro marcando sus formas y parecía que no llevaba bragas o que tenía unas muy diminutas, mis ojos y los de todos se iban tras ella.

Cuando se fue al baño, moviéndose como una gata, todas las cabezas se volvieron para mirarla. Sólo pensé que me encantaría acabar la noche con ella. Estando ya más animado por la bebida me atreví a ser indiscreto y le pregunté a Laura

- "Laura, ¿has notado algo interesante en Marta?".

Quizás no debí preguntarlo porque Laura se puso colorada, pero con un hilo de voz me dijo,

- "Sí, lo he notado, es muy atrevida. Todos os la coméis con la mirada".

Ya que estaba lanzado me acerqué a su oído y le susurré... "¿Te atreverías a algo así? ¿A ser tan descarada y segura de ti misma?"

Laura se puso más roja todavía, pero me respondió..."No lo sé, Alex. Me gustaría, pero... tengo miedo.". Estaba claro que era tímida, pero por otro lado quería ser diferente, por eso le dije,

- "El miedo es normal, pero a veces hay que arriesgarse para sentirnos verdaderamente vivos."

Justo en ese momento, Marta regresó del baño y al vernos se sentó junto a nosotros y empezamos a hablar de cosas triviales, aunque yo notaba como a Marta le gusta jugar con los hombres, sentirse deseada.

Laura sólo hacía que mirarme y vi que no le gustaba nada que la atención fuera para Marta. En cierto momento se levantó y se dirigió al baño.

Cuando regresó a la mesa, se notaba diferente, llevaba una sonrisa en la cara, como si hubiera hecho algo prohibido, hasta Marta lo notó.

Yo no sabía qué había sucedido en el baño, pero en cierto momento noté la mano de Laura por debajo de la mesa y que me daba algo. Era una prenda suave, con encajes, y supe lo que era...Laura se había quitado las bragas y me las estaba dando. Me miró y sonrió como una niña traviesa.

Mi polla se puso muy dura, tanto que Laura notó como se marcaba en el pantalón y ví como se mordía la lengua. No sabía cómo habíamos llegado a ese punto, pero en ese momento solo tenía un pensamiento, follármela.

Marta, viendo que no le hacía mucho caso, se puso a flirtear descaradamente con otros compañeros del trabajo por lo que quedamos Laura y yo casi invisibles al bullicio. Era mi ocasión y con voz baja y suave empecé a hablar con Laura. - "¿Te sientes invisible, Laura?"

- "Sí, así es."

Era un momento perfecto y metí la mano lentamente por la pierna, subiendo por su muslo, levantando ligeramente el vestido. La sensación de los dedos acariciando la piel desnuda nos estaba excitando hasta que,

"Alex, por favor," me susurra con voz temblorosa, "No deberíamos..."

Eran palabras sin convicción por lo que seguí subiendo más, rozando sus muslos, la curva de su cadera. Laura en ese momento se puso muy nerviosa, sólo hacía que mirar si alguien nos podía ver, pero se notaba tremendamente excitada, Hasta que no pudo aguantar más y cerró de repente sus piernas, atrapando mi mano mientras me decía al oído:

- "No puedo. Estoy casada. Alex, no puedo"

Sabía que era mía, que intentaba ser fuerte pero que no lo era, que estaba demasiado caliente así que le susurré "Solo déjate llevar, Laura. Este momento es solo nuestro."

Sé que luego hay arrepentimientos por lo que no quise forzar la situación. Le dije que me iba al baño y que me siguiera si quería que lo habláramos. Tenía dudas de si vendría, pero allí estaba detrás mía...

-"Sólo hablar eh?

No esperé más le estreché contra la pared e intenté besarla..."sólo un beso, solo un beso" le repetía hasta que cedió, pero me hizo prometerle que un beso y nada más.

Mis manos recorrían su cintura, sus caderas, su espalda mientras que mis labios acariciaban su cuello, aproximándome a sus labios que se abrieron para mí. Mientras la besaba mis manos volvieron a bajar a sus piernas, subiéndole el vestido acariciando sus muslos, notando esa piel tan suave y ese calor que desprendía.

Pero supe contenerme, mi promesa era un beso así que me separé de ella... "como he prometido, solo era un beso", Le dediqué mi mejor sonrisa y salí del baño.

Sabía que había dejado a Laura muy excitada, era lo que quería, que no pudiera más, volverla loca.

La vi salir del baño todo roja, excitada. un volcán que se debatía entre aguantar o explotar.

En cuanto salió me pidió que la acompañara al hotel con la excusa de que no quería volver sola, pero seguía en ese juego de no querer dar el paso y me pidió que le prometiera que en el hotel cada uno se iría a su habitación, me volvió a decir que no podía ser infiel a su marido.

Ya en taxi seguí jugando, rozando sus muslos y le pregunté,

- "¿Cómo te sientes sin llevar bragas?" Se puso toda roja y acercándose a mi oído me dijo algo que no esperaba escuchar

- "Como una putita, y me encanta"

Llegamos al hotel y en el ascensor me pegué a ella sintiéndola cerca, viendo como se excitaba pero no hice ni ademán de besarla, lo que le sorprendió. Como había prometido cuando salimos del ascensor cada uno nos fuimos para nuestra habitación, lo que confundió a Laura que no se lo esperaba, esperaba algo más de mí y no se lo dí. Me gusta provocar esas ganas, ese deseo. Esperé unos minutos y luego llamé a su puerta esperando que el deseo fuera superior en Laura a sus miedos. Cuando Laura me abrió puse mi mejor sonrisa y le enseñé sus bragas,

- "Se te han olvidado, he venido a devolvértelas"

Laura abrió la puerta para dejarme pasar, y en ese instante, ya sabía que era mía. La apoyé contra la pared y empecé a besarla, sumergiendo mis manos por debajo del vestido, levantándolo hasta la cintura y dejando su coño a la vista. Ese coño que tanto deseaba comer.

No podía más y mientras la besaba tiré de su vestido hasta desnudarla liberando unos pechos grandes, deliciosos. Mi boca se lanzó a por ellos con ganas, succionando sus pezones, poniéndolos en punta, y notando como crecían y se endurecían por momentos. Los mordí hasta que Laura me cogió del pelo pidiéndome que bajara más.

Me arrodillé frente a ella, con mis manos acariciando sus muslos, separándolos suavemente.

"Quiero probarte, Laura,"

Con un movimiento lento, deslicé los dedos por sus pliegues húmedos, separándolos suavemente hasta encontrar su clítoris, empecé a mover mi lengua en círculos lentos y deliberados, notando como Laura se mojaba y empezaba a gemir,

"Alex, sí, así," susurraba, enredando mi pelo en sus dedos, apretándome contra ella.

Continué con mis dedos entrando y saliendo de ella, mis labios y la lengua trabajando su clítoris, llevándola cada vez más alto, notando como Laura estaba a punto de tener un orgasmo, y se empezaba a retorcer de placer

-"Alex, no pares, no pares. Estoy cerca. muy cerca," gimió mientras me clava sus uñas en la espalda.

Y con un último movimiento de la lengua y un dedo curvado dentro de ella, tocando ese punto especial, ufff noto como Laura se deja llevar y tiene un orgasmo explotando en oleadas de placer que recorren todo su cuerpo.

Me levanté con los labios brillantes por sus jugos, y le comí la boca para que supiera como sabe su propio deseo, mientras le susurraba...

- "Te deseo, Laura, quiero follarte."

- "Sí Alex, quiero que me folles, que me folles fuerte como nunca ha hecho nadie."

Y con esas palabras, envolví sus piernas alrededor de mi cintura, y me la llevé a la cama, listo para darle todo el placer que su cuerpo pudiera soportar.

Todavía recuerdo cuando me desnudé y ví los ojos de Laura, llenos de deseo, se veía que no había conocido otro hombre a parte de su marido y lo que veía le gustaba, mi cuerpo cuidado, mis músculos marcados y sobre todo mi miembro erecto, grande, grueso, que hizo que se mordiera los labios.

Laura se acercó a mí buscando mi polla, de repente ya no era una mujer tímida, sino que ardía de deseo, estaba saliendo otra Laura escondida, mucho más puta y menos recatada que la que conocía.

Comenzó a mover su boca arriba y abajo, sus labios y lengua trabajando en sincronía, dándome un placer indescriptible. Nunca hubiera imaginado que fuera tan buena mamadora. Enredé mis manos en su pelo y cogiéndole la cabeza empecé a follármela por la boca.

Ufff se estaba aplicando tanto que estaba a punto de correrme, lo último que quería en ese momento, así que con la respiración entre cortada le pedí que parara

- "Para, Laura. Quiero correrme dentro de ti,"

Con un movimiento rápido, la tiré sobre la cama, subiéndole las piernas a mis hombros, la tenía abierta completamente para mí y empecé a mover mi polla por su coño, de arriba abajo, empapándome de sus jugos y haciendo que se coño respirara como intentando atraparme.

Me tomé un instante para contemplar a la hembra que tenía abierta para mí, su cuerpo expuesto y listo, sólo pude susurrar

- "Joder, qué hermosa eres. Estás tan jodidamente mojada que me pones a mil". Laura solo sabe suplicarme,

- "Alex, por favor. No puedo más. Fóllame, por favor. Fóllame duro,". se ha vuelto una putita como nunca hubiera imaginado

Con un movimiento lento y deliberado, comencé a penetrarla, sintiendo como mi polla va entrando, llenando su coño, sintiéndolo caliente, ardiendo,.hasta el fondo hasta estar totalmente dentro.

Me paré hasta que su coño me abrazó como un guante, adaptándose al tamaño de mi polla y entonces la saqué casi hasta la punta, para empezar a embestirla una y otra vez...sólo oía a Laura gritar

- "Sí, Alex. Así. Fóllame duro," suplicando, con su voz entrecortada por el placer.

Hice lo que me pedía y la empecé a dar embestidas fuertes y profundas oyendo sus gemidos y susurros de placer mientras cogía sus caderas y la notaba cada vez más excitada y mojada, haciendo que mi polla entrara cada vez más rápido, más fuerte. No paraba de gritar

Me gusta mucho ponerlas a 4 patas, embestirlas por detrás, así que le hice darse la vuelta y que se pusiera como una perrita, subiendo su culo para mí, mientras su cabeza rozaba las sábanas.

Me encanta así, admirar su cuerpo desde atrás, con las caderas levantadas, ofrecidas a mí. En Laura además resaltaba más sus curvas y sus caderas provocadoras, me encantó lo que vi.

Con un movimiento lento y deliberado, fui metiendo mi polla desde atrás, dándole embestidas fuertes y profundas. Con una mano, agarré su pelo, tirando suavemente para atraerla hacia mi y besarla con pasión.

Con la otra mano, empecé a acariciar suavemente su espalda, bajando hasta sus nalgas, separándolas ligeramente para admirar su culito.

Laura, estaba perdida en el placer y cuando sintió mi dedo rozando su ano, se giró como para protestar pero se mordió los labios, y sólo me dijo una cosa

- "Nunca he dejado a mi marido hacerlo por ahí, la tuya es muy grande, prométeme que lo harás con cuidado, no me hagas mucho daño".

Viendo su aceptación y que era virgen, empecé a prepararlo con delicadeza, poco a poco, mojando mi dedo en el coño y así lubricado ir metiéndolo poco a poco, primero uno, hasta que se adaptó, luego el siguiente, en círculos, abriéndolo lentamente, con calma

- "Alex," me susurró Laura con una voz llena de deseo y curiosidad. "Eso se siente... diferente."

Le besé el cuello.... "Shh, solo déjate llevar, Laura. Confía en mí."

Noto como Laura se agarra a las sábanas con fuerza, mientras mis dedos siguen trabajando en su ano con movimientos lentos y deliberados. La sensación es intensa, y Laura me sorprende al girarse poniendo cara de vicio

"Más, Alex," suplica, "Quiero más."

Ya estaba preparada así que retiré mi dedo y, puse la punta de mi polla en el culo, metiéndosela un poco, sólo la punta, para que se fuera adaptando. Laura se agarraba fuerte a las sábanas mordiéndose el labio y aguantando el dolor.

Para suavizar el instante mis dedos fuero a su coño, metiéndoselos por delante, agarrando su coño con la palma de mi mano y frotando su clítoris mientras los hundía. En ese momento Laura se relajó y abrió culo dejando que mi polla se deslizara hasta el fondo, notando como lo iba abriendo, desgarrando ese culo virgen que se comía mi polla.

Laura estaba fuera de sí, gimiendo y berreando como si le fuera la vida en ello.

"Respira, Laura. Relájate y respira,"

En un momento la sorprendí y le azoté una nalga, luego la otra. El sonido del azote resonó en la habitación dejando mis dedos marcados en sus nalgas.

- " ¿Te gusta, zorra?". Sólo escuché un

- "Síiii, soy tu perrita, fóllame, reviéntame"

Todavía la azoté más fuerte viendo como gemía y su cuerpo se retorcía de placer. Laura ya desatada se cogió las nalgas y las abrió, ofreciéndose completamente.

- "Ábreme, reviéntame, quiero que me poseas, sentir que soy totalmente tuya, tu hembra," me suplicaba con una voz llena de lujuria y necesidad.

Le clavé la polla hasta el fondo de su culo mientras mis dedos se follan su coño totalmente empapado.

Laura estaba fuera de sí, gimiendo y gritando en voz baja. La sensación de ser poseída de esta manera la estaba volviendo loca y se dejaba llevar completamente.

- "Alex, no pares, no pares. Estoy cerca. Tan cerca"

- "Más fuerte. Fóllame más fuerte," suplicaba, su voz entrecortada por el placer.

Y ya en un último empujón noto como Laura se corre, mojándose entera, chorreando piernas abajo mientras su cuerpo tiembla entero y hace que mi polla reviente y le llene el culo de leche. Fue una corrida increible, los dos a la vez, que todavía me la pone dura solo de recordarla.

Después de eso nos quedamos entrelazados, bajando de las alturas del éxtasis y la abracé durante un buen rato mientras notaba como lloraba, como lloraba de felicidad.

Sólo me dijo una cosa,

"Joder Alex, me has reventado pero no quiero que esto acabe nunca, voy a ser tu perrita siempre que quieras, en la oficina, en tu casa donde quieras..."