Iris, la mujer que me cambió (Epílogo)
La policía interroga a Jorge y Roxana tras el asesinato de Oscar, un traficante que planeaba vengar la muerte de su primo. Mientras el pasado los persigue, la pareja debe decidir si su amor es lo suficientemente fuerte para sobrevivir a las consecuencias de sus secretos.
Testimonio de Jorge
«Usted se llama Jorge S. L., con domicilio sito en Gandía, calle R. número 12, puerta 8, trabaja en la Universitat Politècnica de València.»
«Disculpe. No, trabajo en la Universitat de València.»
«Rectifico, pues. De acuerdo. ¿Usted cuál es la relación que tiene exactamente con Roberto R. B. y Oscar Laurențiu M.?»
«Fueron compañeros de instituto y fuera de ahí habremos coincidido alguna que otra vez. Los últimos meses sí que coincidí con Roberto más frecuentemente porque compartíamos vivienda. Con Oscar no. Coincidimos fortuitamente.»
«De acuerdo. Tal y como lo confirman Iris M. G. y Roxana C. Verás, no creo que tengas relación con el homicidio, pero hace nueve años tuviste un accidente en el que falleció alguien relacionado con Oscar y Roberto.»
«Sí. Roberto era amigo de Enrique, la víctima de aquel accidente, y Oscar era primo lejano por parte de madre.»
«De acuerdo. Ahora dígame ¿por qué fue usted a casa de Oscar?»
Testimonio de Roxana
«Nos enteramos de que Oscar vio el vídeo y nos dijo que iba a matar a Roberto por haber organizado el asesinato de Enrique. Entonces, fuimos a su casa a convencerle de que no lo hiciera.»
«Según dice este informe de extranjería, usted tiene una situación irregular en España. ¿Sabe que tiene que volver a Moldavia?»
«Lo sé. Trabajaba para Oscar para que me facilitase los papeles, pero siempre me daba largas.»
«Sí. ¿Sabe que Oscar, entre otras cosas, se dedicaba a la trata de blancas? Usted era una de sus chicas, me imagino.»
«Sí.»
«Debe saber que esta información es relevante para el caso, y que seguramente le perjudicará.»
Testimonio de Jorge
«Lo que no entiendo es cómo llegó a su poder el vídeo. A manos de Oscar, me refiero. ¿Se lo mostraron ustedes?»
«No. Cuando él vio la cámara, la robó. Se pueden volcar las grabaciones tanto inalámbrica como físicamente. Aunque se pensaba que lo estaban espiando los estupas, como tiene antecedentes por tráfico de drogas… Finalmente, se enteró de que fuimos nosotros y llamó a Roxana para decirnos que vio la grabación. Por eso llamó a Roxana, mi novia.»
Testimonio de Roxana
«Así que fueron a su piso para convencerle de que no lo hiciera. ¿Por qué no fueron a la policía directamente?»
«Teníamos miedo de que, tras detener a Rober, no pudiesen meterlo en la cárcel y por represalias fuese luego a por nosotros. Teníamos miedo. Seguramente con ese vídeo no tendrían nada, así que perdíamos más nosotros si llamábamos a la Policía que si no. De hecho, le recomendé a Jorge ir directamente a hablar con Oscar. De todas formas, llamé a la Policía en cuanto supe del asesinato.»
«Ya. ¿Usted tiene experiencia en temas judiciales? La veo muy informada.»
«Mi padre fue procurador en Constanța.»
«Aham. Bien. ¿Y usted cómo conoció a Jorge?»
«Nos conocimos cerca de la universidad donde él trabajaba. Puse carteles buscando profesor para que me preparase para los exámenes y acceder a la universidad, y entonces di con él.»
«Entonces, ustedes dos mantenían una relación mientras él estaba con Iris.»
Testimonio de Jorge
«No exactamente. Teníamos una relación meramente profesional: profesor-alumna. Pero un día le dije lo que me ocurrió con Iris, que me fue infiel con Roberto. Entonces ella se sinceró y me dijo que le gustaba yo. Vamos, digamos que un clavo saca a otro clavo…»
«Ya… ¿Y no le parece mucha casualidad que Roxana trabajase para Oscar, quien a su vez era amigo del tipo que te quitó a tu mujer?»
Testimonio de Roxana
«Pues, parece ser que sí. Es mucha casualidad. Pero a veces las apariencias engañan.»
Testimonio de Jorge
«Entonces, recapitulemos. Ustedes dos, Roxana y usted, se conocieron en su trabajo. Entablaron amistad y algo más a raíz de que se enteró de que su esposa le era infiel. Más adelante, para asegurarse una posición más ventajosa de cara a la separación, decidió grabar un vídeo inculpatorio en connivencia con Roxana en el que apareciese su pareja manteniendo relaciones con Roberto. Cuando se enteró de que Roberto pretendía asesinarle y además mató a su amigo hace 9 años, añadiendo a su vez que Oscar se enteró indirectamente del asesinato, decidió hablar con él, Oscar, para que no tomase represalias contra quien mató a su primo.»
«Exactamente.»
«Pues no les funcionó muy bien que digamos.»
«Oscar siempre fue un animal.»
Resolución
«Le tengo que ser sincero. La verdad es que no les podemos hacer nada porque ambos testimonios, el de su pareja y el suyo, son coincidentes. Dada la celeridad de los acontecimientos, tampoco cambiaría mucho que hubiesen ido a la policía a denunciar: o se lo han preparado muy bien o dicen la verdad. Tampoco estuvieron en el domicilio del sospechoso en el momento del crimen, así que eso ayuda. Sin embargo, lo que les salva es que Oscar ha confesado el crimen y se ha autoinculpado, haciendo a su vez hincapié en que no tenéis nada que ver y que él asume la culpa del crimen. Conozco a gente que tiene una flor en el culo y después están ustedes. Quedan libres, aunque usted, Roxana, debe abandonar el país en un período de 15 días naturales como máximo, pues está en situación irregular. Si quiere volver a entrar, deberá hablarlo con la embajada o con extranjería. Recuerden también que han de estar localizables de cara a una nueva investigación. Aunque dudo que les llamemos.»
La vista rápida fue muy rápida, la verdad. Para que luego digan que la justicia va lenta. Tuvimos mucha suerte de que Oscar cediese y no quisiera inculparnos. Aunque no tuviésemos nada que ver con el crimen, podría caernos algo por incitación a un delito. En este caso fuimos de tontos y nos funcionó. Algo me carcomía en todo este asunto: ¿Qué pasó entre Oscar y Roxana en su piso? ¿Por qué cedió tan fácilmente?
Lunes 10 de junio, llegamos al piso
A Roxana le encantó. Por suerte, Iris dejó todo tal y como tenía que estar. Me esperaba alguna pintada o que me rompiese alguna cosa. Pero por suerte fue una persona decente. Aunque dejó sus llaves dentro y cerró de tirón, decidí cambiar la cerradura aquél mismo día. Debo decir que se me harían raro los siguientes días, con Roxana pululando por ahí, habitando los espacios que pertenecían a Iris. Su despacho, de hecho, se convirtió en el vestidor de Roxana. Me dijo que quería dedicarse a ser influencer de moda o de algo. Ya se le ocurriría. Aprovecharía los fans que tuvo en sus directos para ir tirando.
De todas formas, aún estaba el asunto de extranjería. Roxana tenía que abandonar España en dos semanas, y a ver cómo haríamos para que volviese a entrar.
«Querría estudiar idiomas. Siempre quise.» Me dijo unos días después de mudarnos.
«No creo que tengas ningún problema. Tienes el equivalente a lo que en España llamamos bachillerato, así que solo tendrías que realizar la prueba de acceso a la universidad.»
«Y, además, tengo al mejor profe del mundo. Me puedes ayudar…» Dijo mientras me metía la mano por debajo del pantalón. Nos fundimos en un apasionado beso que dio como resultado el primer polvo en el piso. Esta vez sí que me corrí dentro de ella, aunque con preservativo. Hasta que su situación no estuviese regularizada en España, no queríamos riesgos. Ella, al igual que yo, quería hijos, pero tampoco queríamos ir tan deprisa.
Los días fueron pasando, y no por ello cesó nuestra pasión. Lo hacíamos todos los días, entre una y tres veces al día. Quería disfrutar de Roxana y ella de mí. Tardaríamos un tiempo en vernos de nuevo y queríamos aprovechar al máximo el uno del otro.
La noche antes del viaje de Roxana a Moldavia
Llegué exhausto a casa. Acababa de poner todas las notas en los expedientes y me tuve que comer reunión tras reunión de departamento. Al final, me aceptaron para entrar como investigador en Madrid. Por suerte, pude compaginar ese trabajo con mi docencia actual, puesto que a Madrid tenía que ir pocas veces. No tenía miedo de que me chantajeasen con Roxana porque, A, no era alumna, B, ya sabían que no estaba con Iris.
Al entrar en el piso lo noté vacío y apagado. Seguramente Roxana estaría en el dormitorio esperándome. Como ya había cenado, me cepillé los dientes y fui hacia allá.
Roxana me esperaba en la habitación con otra chica. Las dos estaba en ropa interior y me miraban fijamente y sonriendo. Qué decir de la otra chica. Desconozco su edad, pero tendría un par de años más que Roxana. Era morena y de pelo rizado larguísimo. Tenía los ojos verdes y la nariz prominente (debo decir que me gustan narigudas, es mi fetiche). Estaba mucho más delgada que Roxana y con menos culo y tetas, pero muy sexy. Tenía buen gusto para elegir lencería.
«¿Qué pasa aquí, Roxana? ¿Quién es esta chica?»
«Verás, cariño. Me porté muy mal. Según viste en el vídeo que grabamos en casa de Rober, disfruté cuando él me estuvo refregando la polla en el chocho. También me puso muy cachonda comerle el rabo. Pero me sentí fatal.»
«Cariño, te perdoné. No pasa nada. Tuviste que hacerlo.»
«No. No hacía falta tanto. Quise probar su polla por ver cómo era. No sé. Iris me excitó tanto que me volví loca cuando me vi su polla. Estoy enamorada de ti, Jorge, pero te he sido infiel.»
«No, Rox…»
«Shhhhh. Sabes que sí. Lo has pasado muy mal y quiero compensarte. Ella es Layla, una amiga que vino de Egipto. Cuando hacíamos directos en Only, mis seguidores decían que ella les excitaba más por su rollo árabe, y me apetece compensarte con ella. Quiero que me pongas los cuernos con ella. Yo os miraré y tú decides si entro o no. Lo necesito, Jorge, porque si no, no podré dormir. Me cuesta mirarte a la cara. Sé que lo pasaste mal y necesitamos compensar lo que te hice. Me siento sucia después de aquello, y necesito redimirme.»
Entonces Layla se acercó hacia mí.
«Tranquilo. No te pongas nervioso. Roxana me ha hablado bien de ti.» Me dijo con un marcadísimo acento árabe.
Y me besó en los labios mientras acercaba mi mano a su culo. Debo decir que, si Roxana estaba muy buena, Layla me ponía mucho. Diría que más guapa de cara y lucía más inocente. Me recordaba mucho a Iris en ese aspecto.
«Eres muy guapo.» Continuaba mientras me tocaba la polla por debajo del pantalón.
Yo intentaba resistirme, pero no podía. Las dos se unieron e hicieron fuerza para tirarme a la cama. Mientras Roxana me besaba, Layla me iba desnudando.
Cuando me quise dar cuenta, tenía una erección como para romper la pared de un búnker. Entonces, Layla cambió de posición y se puso junto a Roxana. Se quitó las bragas con increíble habilidad y rápidamente me puso el coño a escasos centímetros de la cara. Intenté evitarlo. Me sentía mal. Y el olor de su coño tampoco ayudaba.
«Jorge, al menos, quiero que te lo comas. Como yo se la comí a Rober. Quiero que lo hagas» Dijo Roxana mientras me tocaba la polla.
«No. No hace falta. Me entran muchas ganas de comérselo, pero no quiero que esta relación sea así. No me gustan estos rollos.»
«Pero ¿te la follarías si no estuvieras conmigo?»
«Es una pregunta trampa y no pienso caer.»
«Pues piensa que no estoy contigo.»
«No es eso, es que…»
Roxana cambió de expresión y me empezó a hablar al oído en tono más serio.
«Te vas a comer el coño de Layla y lo disfrutarás, porque yo también disfruté con la polla de Rober. Que sepas también que cuando cuchicheé con Iris, le pedí ser yo la que estuviese encima para refregarme con su polla, porque estaba muy cachonda y necesitaba su rabo en mi coño.»
«Roxana, por favor. Entiendo tu rabia, pero…»
Layla se sentó en mi boca y me obligó a comérselo. Le sabía muy bien. Seguramente se habría puesto algo para que supiese bien. Prefiero un coño que sepa a coño, pero por esa vez podía hacer una excepción.
Estuve con mi boca en su vagina durante unos minutos. Se la chupaba con muchas ganas. Mientras lo hacía, estrujaba su duro culo e intentaba meterle algún dedo. Durante la comida de coño que le di, notaba cómo Layla lubricaba mucho. Y empezó a cabalgarme la boca mientras gemía como una loca.
Estuvimos unos minutos así. «Creo que se está corriendo. No sé qué hace tu lengua, cari, pero a Iris tampoco le duras mucho. Ahora quiero probar yo.» Dijo mi Roxana mientras me hablaba al oído.
Y cuando Layla terminó de correrse, Roxana se estaba quitando las bragas. Pero la detuve.
«No. Me has dicho cosas que no me han gustado. Si te portas bien, veré lo que te hago. Por ahora siéntate y mira como una buena cornuda.»
Roxana sonrió y se fue a la otra punta del dormitorio a tocarse en el sillón. Mientras, Layla bajó a donde estaba mi polla y comenzó a comérmela.
«Qué gorda la tienes. Tenía razón Roxy. ¿Eres de los que se corren una vez o más?»
«Una vez. Pero contigo podría hacer una excepción.» Dije mirando a ambas.
«Pues aguanta sin correrte porque te voy a follar.»
Y empezó a darme lengüetazos en todo el glande durante un buen rato, luego continuó chupándolo y succionándolo. Su mirada me atrapaba mientras lo hacía poco a poco y gimiendo de gusto. Sus ruidos guturales inundaron la habitación.
«Joder. Me va a costar no correrme. Lo haces mejor que Roxana.»
«Jajaja, madre mía, Roxy. Este cabrón te los va a poner bien puestos.» Dijo Layla mirando a Roxana, que no paraba de masturbarse y tocarse las tetas.
Layla continuó subiendo de nivel y empezó a engullir mi polla. Me hizo hasta una garganta profunda, cosa que nunca me ha hecho nadie.
«Tócate mientras tu amiga me come el rabo. Si te portas bien lo tendrás para ti.» Dije mientras miraba a Roxy tocarse.
Mientras estaba disfrutando de tan exquisita mamada, con los ojos cerrados y sin enterarme vino Roxana a ponerme sus tetas en la boca. Las chupé sin rechistar.
«Así, cariño. Este es tu regalo. ¿Ves cómo lo necesitabas? Te amo y quiero que seas feliz.»
«¿De verdad no te importa verme con otra tía?»
«Para nada. Me excita mucho. Pero solo esta vez. Cuando te follaste a Iris me lo perdí. Esta vez quiero verte.»
«¿Qué estás diciendo?»
«¿De verdad te piensas que no me di cuenta de que el otro día te la follaste? Si olías a su chocho desde que entraste al hotel.»
«Perdón, Roxana, no sé…»
«Shhhh. Sé que tenías un asunto pendiente. Necesitabas zanjarlo con ella. Este polvo que te doy es como compensación por lo mío con Rober. El de Iris no cuenta.»
«Gracias.»
«Eso sí, espero que no vuelvas a montártelo con ella. Y Ahora disfruta, que le voy a comer el coño a Layla.»
Y ahí estaba tan morbosa estampa. Yo, con la polla tiesa dentro de la garganta de Layla, y mi Roxana comiéndole el coño desde detrás. No habría más veces como esta, así que tendría que disfrutar de este trío interracial que me había proporcionado la vida.
Layla sabía que no tardaría mucho, así que me dejó estar y con una habilidad magistral me enfundó un preservativo y se sentó encima de mi polla. Entró de golpe, y por inercia empezó a cabalgarme. Mientras, Roxana me pidió permiso para ponerme su coño en mi boca, y accedí.
El coño de Roxana emanaba mucho flujo. Demasiado. Casi me ahogaba. Buena manera de morir, sin duda. Mientras, el coño de Layla se notaba muy mojado y abierto, tan apenas lo notaba.
«Fóllate a mi novio, puta, fóllatelo mientras me come el coño.»
Notaba cómo Roxana me ahogaba en sus flujos. Volvía a sentir que si no paraba de estar así iba a morir ahogado en su coño. Mientras estaba así, además, oía vagamente cómo Roxana y Layla se besaban y se decían lo cachondas que estaban.
Como por arte de telepatía, Roxana salió de mí. «Te dejo respirar un poco, cariño, que creo que tardaré en correrme. ¿Te está gustando mi sorpresa, amor?»
«Mucho, cariño. Espero que no me pidas que hagamos lo mismo con otro tío porque no creo que fuera capaz.»
«No. Ya sabes que esto es tu regalo. Me alegro de que no te quieras follar otra vez a Layla. Me sabe mal que el tiempo que esté en Moldavia no podamos estar juntos.»
«Te puedo esperar. He estado muchos años sin ti, así que por un tiempo más…»
«Qué mono.» Me empezó a besar hasta que oímos que Layla se corría. Decía frases ininteligibles, no sé si árabes o no, pero no había duda de que de la manera en la que su coño tenía espasmos, se estaba corriendo mucho.
«¡Chop!» Sonó mi polla al salir de su chocho. Y se besaron las dos mientras se tocaban los cuerpos.
Por iniciativa propia me acerqué hacia Roxana, la tumbé de lado y empecé a lamerle el culo.
«Ohh. Uf. Mi novio me… m… el culo.»
«Así. Cómeselo.» Decía mientras Layla.
Cuando pasaron un par de minutos noté algo en la barbilla. Era Layla, que estaba masturbando a Roxana.
«AAhhh, joder. No paréis. No paréis los dos.»
Me encantaba sentir cómo mi novia estaba siendo penetrada por los dedos de su amiga mientras le comía el culo. Por desgracia, estaba muy cachondo y me dolían los huevos. Necesitaba descargar.
«Cari, si quieres, fóllame el culo mientras Layla me come el coño. Esto no lo vamos a repetir, así que quiero disfrutarlo por una vez.»
Ahí estaba yo. Tumbado boca arriba penetrando analmente a mi novia y la amiga encima de ella comiéndole el coño. Ellas me estaban dejando casi sordo de tanto grito. Seguramente los vecinos aluciarían, pues Iris no era muy de chillar.
Seguía bombeando el ojete a mi Roxana. Lo tenía cerrado, pero le entraba toda de golpe. Me gustaba notar de vez en cuando la lengua de Layla en mis huevos.
«Cari, quiero que te corras. Me he venido ya tres veces y me estoy agotando. ¿Quieres que Layla te coma los huevos?»
«Sí. Que me los coma.»
Layla salió de mi chica y comenzó con algunos discretos lametones en mis cojones. Seguramente estaba buscando una buena posición para darme placer oral. Notaba bien como mientras penetraba a Roxana por el culo, Layla me comía los huevos. Así seguro que no tardaría.
«Joder, Roxy, me… me… voy…»
«Córrete en mi culo. Quiero notarlo. Tienes mucho dentro.»
Notaba cómo me iba vaciando dentro del culo de Roxana. Layla tuvo la delicadeza de continuar chupándome los cojones mientras me corría. Al terminar, noté un «¡Chup!» sonoro que hizo un testículo al salir de sus labios. Layla me besó en la boca y Roxana se salió de mí.
«¿Qué tal, cari?» Dijo mi Roxana.
«Si quieres darme una mala noticia, ahora es el momento.»
Y los tres reímos, aunque mis carcajadas eran menos vivas. Estaba casi muerto, y mira que ellas hicieron casi todo el trabajo.
A los pocos minutos, Layla fue a ducharse y se marchó tras despedirse de nosotros con dos besos en las mejillas. «Te echaré de menos, Roxy.» Dijo.
«Y yo a ti, guapa. Espero que te vaya bien.» Dijo Roxana.
«Y tú, cuídamela, que sé dónde vives.» Me dijo a mí, riéndose.
«Descuida.» Sonreí.
Tras cerrar la puerta nos quedamos Roxana y yo mirando hacia el techo. «No sé lo que tardaremos en vernos.» Dijo.
«Ni yo.»
Actualmente, 31 de mayo de 2025
Si algo odié de la pandemia de Covid-19 fueron las clases virtuales. Hacer una tutoría era una cosa, pero la docencia… es un coñazo.
«¡Un 8,53! No me lo puedo creer, cari.» Roxana irrumpió en mi despacho. Había hecho las pruebas de acceso a la universidad. Desde marzo de ese año llevaba viviendo en España. Vino con una beca de estudiante y entre eso y que en breve estaremos buscando hijos, no será un problema su situación en España.
«Mira tú, la que estaba segura de que suspendería. Que sepas que con un 7 ya podrías haber entrado bien en la carrera que querías. Hahahahahaha.»
«Eso es porque tengo a un buen profesor en casa.» Decía Roxana mientras se acercó hacia mí.
Nos fundimos en un beso apasionado que parecía que duraba horas.
Mientras, notaba como con su mano accedía a mi pene.
«Cari, recuerda que estamos en mi despacho. Nos pueden ver.»
«Pero si es viernes a última hora y estás en un zulo. No vendrá ni el conserje.»
Me la sacó y comenzó a chupármela.
«No pierdes el tiempo, no.»
E interrumpió su mamada para decirme: «Hombre, no querrás que nos pillen.»
«No si ahora te dará vergüenza que te pillasen comiéndome el miembro como una buena puta.» Y continuó con su mamada. Nunca me aburría de cuando me succionaba el glande y lamía la punta mientras me lo constreñía con sus labios.
A los pocos minutos empezó a bombear. Qué puta, quería que me corriese rápido. Y así fue. Me cerré la boca con las manos para que no se oyese cómo me corría.
«HMMMmmmm.» Decía mientras se tragaba mi corrida. Lamía todo el pene para no dejar ni la última gota. «Cada vez duras menos.»
«Es que eres muy buena.»
«Pues sí. Y ahora te toca a ti. Lo bueno de que acabes rápido es que tendrás más tiempo para comérmelo.»
Me hizo bajarme del sillón para luego sentarse ella. Abrió sus piernas y descubrí algo que no me esperaba.
«No llevas nada debajo.»
«Así voy más fresquita. Bueno, no te entretengas con las vistas que tienes que hacer tu parte de trabajo.»
Me encanta el sabor de su coño después de todo el día caminado por ahí. Ese tacto fresquito y placentero me encantaba. Lo bueno de estar a gastas mientras le comía el coño es que tenía una perspectiva diferente a la normal, con el clítoris más accesible, que aproveché para succionárselo.
«UFFfffff, sííí, sííí. Joder, ¿eso que me haces es nuevo? ¿Cómo sabes que me gusta así?»
«Me lo acabas de decir ahora. Es que puedo lamerte mejor así el…»
«Cállate y chupa, cabrón. Me lo debes.» Me interrumpió mientras con su mano apretaba mi cabeza hacia su vagina.
«Czzeguho que de habgá vito eh conno ajguien.»
«Pues sí, porque estaba espatarrada en el metro de camino a la universidad. No me había dado cuenta de que no llevaba nada debajo. Lo habrán disfrutado porque a más de uno he visto mirarme ahí.»
«¡Qué puda, cómo de guhda que de vean eh conno!»
«Síííí, lo he disfrutado. Y ahora calla, mamón.»
Tampoco tardó mucho en venirse en mi boca. Tal vez estaba muy cachonda.
Limpié toda su vagina a lametazos; no quería que quedasen marcas. Y nos volvimos a besar.
Pasaron los meses, y pasaron cosas el tiempo que estuvo Roxana en Moldavia. Cosas que ya contaré en otros relatos. Pero, aun así, somos felices.
Seguramente querréis saber cómo se desarrolló todo tras el asesinato de Rober, el nuevo rumbo en la vida de Iris y más de lo mío con Roxana. Pues bien, empecemos.
Oscar está cumpliendo condena en la cárcel y de vez en cuando recibe visitas de Iris. Le cayeron al final 3 años de prisión, puesto que alegó legítima defensa. Aunque por sus antecedentes, le tocó mamar cárcel. Las visitas de Iris demuestran que sí que era cierto que le gustaba. Como dijo El Chivi, hasta los más cerdos tienen sentimientos. A Iris, por cierto, le va bien. No solo gestiona sus vídeos con otras chicas, sino que también hace sesiones conjuntas.
Por lo que hace a Roxana, como os dije, volvió a España gracias a una beca de estudios. Además, está en mi universidad estudiando lo que quería. En algunas asignaturas soy su profesor, lo que nos da situaciones muy sexys. Así que estamos mejor que bien. Como habéis visto más arriba, queremos tener hijos. No sé si será una locura o no, pero estoy más seguro de que ella es la indicada. Ambos hemos cometido errores, pero nos queremos y eso es lo que importa.
Como leéis, todo lo superamos juntos. Así como con Iris la pasión se fue a los tres meses, con Roxana está viva cada día. No hay día que pase que no hagamos el amor.
[Como he dicho, habrá más relatos, pero será en otras entregas. Ocurrieron muchas cosas entre que Roxana marchó a Moldavia y volvió. De ahí que se completen en otros relatos.]
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