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Así es como se convirtió en mi puta privada (1)

Hola a todos, esta es la historia de cómo conocí a la mujer que a la postre se convertiría en mi amante y pareja. He cambiado los nombres y como es lógico no citaré los lugares exactos donde transcurrió todo lo que les voy a contar. Mi…

melenas29K vistas9.3· 19 votos
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Hola a todos, esta es la historia de cómo conocí a la mujer que a la postre se convertiría en mi amante y pareja. He cambiado los nombres y como es lógico no citaré los lugares exactos donde transcurrió todo lo que les voy a contar.

Mi nombre es José tengo sesenta y un años, mi físico no es nada del otro mundo, aunque no me conservo mal. Yo no tengo pareja, solo una perrita que me hace compañía, y vivo en un pueblo alejado de la gran ciudad, aquí nos conocemos todos o casi. Tengo la posibilidad de trabajar desde mi casa, y no me va nada mal a nivel económico. Esta situación me permite disponer de mi tiempo a mi gusto, y como en el pueblo no hay demasiadas diversiones, se me ocurrió recurrir a una página web en busca de alguna mujer con la que comenzar una amistad como dicen ahora, con derechos.

Tras unas semanas chateando con diversas chicas recibí un mensaje que me sorprendió, ella me contaba lo mal que le iba en la relación con su marido, su falta de sexo, sus inquietudes, su aburrimiento…. En fin que después de un par de semanas chateando con ella decidimos conocernos en persona. La llamare Elena. Ella me escribió lo siguiente.

Elena- Hola José, te propongo lo siguiente. Quedamos en algún lugar donde seamos discretos y así nos conocemos haber que surge, pero con una condición. Que cuando te vea, si decido comerte la boca, no me hagas la cobra.

José- Tranquila preciosa, si haces lo que dices te llevaras una sorpresita.

Le di mi número de teléfono para concretar el día y la hora, y así lo hicimos. Fijamos un viernes a las 11,00 de la mañana en un pueblo a medio camino del suyo y el mío, en una cafetería en la plaza de dicho pueblo. El día fijado cogí mi coche y me marche a mi cita, bien vestido pero informal. Al llegar a la cafetería me senté en la terraza y pedí un café mientras esperaba, más nervioso de lo normal, la llegada de Elena. Como a los diez minutos me lleve una sorpresa que no esperaba, en frete de donde estaba sentado aparco un coche del que se bajo una mujer pelirroja de cuarenta y siete años. Vestía una falda de color negro a medio muslo y abotonada por delante de su pierna izquierda, una blusa de color azul muy clarito y casi transparente. Tenía un cuerpo impresionante, unas preciosas piernas, un pecho de muy buenas medidas y una melenita a la altura de sus hombros. Miro a su alrededor como buscando algo, me miro y comenzó a caminar hacia mí. Al ver que se acercaba me levanté para saludarla, llego hasta la mesa, dejo una chaqueta y el bolso sobre la silla que tenía más cerca, se giro hacia mí, y como si me conociera de toda la vida, hizo lo que había prometido, cogió mi cara con sus dos manos, me dijo, hola soy Elena, y comenzó a besarme como lo haría mi pareja. Yo por mi parte cumplí con lo que le dije, de forma casi automática la sujete con una mano de su cintura mientras mí otra mano agarro su culo acercándolo hasta mí. Tras ese increíble beso separo su boca y me dijo, creo que será mejor que nos sentemos. Así lo hicimos, le pedimos un café a la camarera y comenzamos una charla un tanto trivial, que tal la semana, has llegado bien…..

Después de unos minutos de una conversación intrascendente la cosa se fue calentando.

Elena- Gracias por no retirarte cuando te he besado.

José- Para nada, las gracias te las doy yo a ti por no cruzarme la cara cuando te he cogido por el culo.

Elena- Que va, me ha gustado, sobre todo después de mis dos primeras citas por el sitio webs. Veras en la primera el tío me retiro la cara y solo me dio dos besitos en la mejilla, y en la segunda a los treinta minutos salió corriendo. Coño yo pensaba que en estos sitios todos buscamos sexo. ¿Tal mal estoy que no se me puede echar un polvo?

José- ¿Tu estar mal?, preciosa estas como un queso, lo que no entiendo es que como me has contado lleves casi un año sin estar con tu marido, entiendo que la monotonía es algo que le sucede a todas las parejas, ¿pero un año sin tener sexo? ¿Qué le pasa a tu marido?

Elena- La verdad es que desde al menos hace seis meses se que tiene una relación con su secretaria, y a mí ni me toca. Y por eso estoy aquí. No por venganza sino por necesidad. Estoy harta detener que satisfacerme yo sola.

José- Perdona la pregunta. ¿Por qué se lo aguantas? De cualquier forma, si tu quieres le podemos poner solución a lo de tener que hacértelo tu misma.

Elena. Al principio me cabree un montón, estuve a punto de mandarle a la mierda, pero después de pensarlo bien, me di cuenta que en el fondo quiero a ese idiota, y he pensado que si él tiene a otra, porque no voy yo a tener mis líos. Y si, no me importaría poner solución a mi problema, pero estando aquí y a estas horas no sé como lo vamos hacer. El coche no me parce el mejor sitio.

José- Eso tiene solución (yo en previsión había reservado una habitación en un hostal del pueblo) se que aquí hay un hostal que está bastante bien, es limpio, discreto, y como te dije que te llevarías una sorpresita, antes de venir he reservado una habitación.

Elena- Valla, eso sí que es una sorpresa. ¿Y qué te ha hecho pensar que yo iba a aceptar una propuesta así?

José- No sabía que iba a pasar, pero como no conocía esta zona, pensé que si no te querías quedar conmigo, siempre podía aprovechar para ver todo esto. Y ahora que estas aquí algo me dice que te lo estás pensando. ¿Me equivoco?

Elena- No te equivocas, llevo tanto tiempo sin tener una relación que estoy que me subo por las paredes. ¿Está muy lejos el hostal? Lo pregunto porque esta tarde tendré que ir a buscar a mi hija que viene a pasar unos días con nosotros, Está de Erasmus.

José- No está como a cinco minutos en coche a la entrada del pueblo.

Elena- Perfecto, Si me invitas al café, podemos irnos. Pero ya sabes que después de comer me tengo que marchar. ¿En tu coche o en el mío?

José- En el que quieras, el mío es este de aquí. (A la camarera) Por favor me traes la cuenta.

Elena- eso es lo mejor que he oído en meses. Vamos en el tuyo que así no me pierdo al volver. Pero me tiene que traer aquí después.

Asentí, la camarera me trajo la cuente, pagué, y no fuimos en mí coche. De camino al hostal los hablamos y nos mirábamos con mucho morbo, ella al sentarse dejo que su falda se subiera bastante, y entre eso y la raja de la falda, casi se le veían las bragas, algo que desde luego no pareció importarle lo más mínimo, y si a esa situación le sumamos que el cinturón del coche le marcaba las tetas que me parecían preciosas, me estaba poniendo tan caliente que no se cómo conseguí llegar al hostal. Al llegar, aparque, bajamos y entramos, pedí las llaves de la habitación y pregunté si podríamos comer allí mismo. Eran la 12,15 de la tarde, fuimos a la bar del hostal, reserve masa para comer a las 14,30 y pedí dos cervezas, nos las tomamos en menos de 10 minutos mientras nos empezamos a besar y a recorrer nuestros cuerpos con caricias y mimos mutuos. Al acabar de beber, pagué y subimos a la habitación.

La estancia tenía un baño con todos los sanitarios, y la habitación una cama a la derecha, en frente un pequeño escritorio con una silla y enfrente una ventana bastante grande, con unas cortinas que estaban casi abiertas y dejaban entrar mucha luz, parecía que las hubieran dejado así para ventilar antes de que llegásemos. Elena entro mirando el baño y paso para dejar el bolso y la chaquetita en la silla, mientras yo me fui a la ventana con la intención de cerrar un poco las cortinas. Al ir a cerrarlas no pude evitar mirar por la ventana, y sorpresa, la vista desde allí era impresionante, se veía casi todo el pueblo con las montañas al fondo.

Elena- (poniéndose a mi espalda) ¿Qué haces?

José- Quería cerrar un poco las cortinas pero mira que vistas hay desde aquí.

Ella se colocó delante mío y mirando por la ventana comento que eran muy bonitas y añadió además aquí debajo hay otra plaza, mira. Pero yo ya no estaba para ver nada, delante de mi tenia a una mujer preciosa que me tenía a mil, sin más, la cogí por las caderas y empecé a besarle el cuello, el lóbulo de la oreja, mientras mis manos comenzaban a acariciar sus caderas e iban bajando lentamente hacia sus muslos. En ese momento pensé que me apartaría, pero al contrario, apoyo su mano izquierda sobre el cristal y con su mano derecha agarro mi cintura llevándola contra su culo, continué con mis caricias por sus piernas y subiendo por su estomago sin dejar de besarla, cada vez con más pasión, sentí que su respiración empezaba a alterarse mientras mis manos iban subiendo hacia su pecho y a los botone de su blusa, que comencé a desabrochar muy despacio, en poco tiempo pude quitarle la blusa, ella pego su espalda a mi pecho y comenzó a desabróchame el pantalón. A esas alturas los dos estábamos muy excitados, y la situación aumentaba la excitación de ambos, no pare en mi tarea de quitarle la ropa, solté el sujetador que cayó al suelo y ella soltó mi pantalón que acabo junto a sus prendas y de esa forma, como pude me quite mi camisa para seguir con su falda que iba desabrochando a la vez que metía mis manos por debajo para poder tocar sus pierna. En ese momento me lleve una sorpresa más, debajo de la falda llevaba puesto un liguero. Eso me puso totalmente duro y lo noto.

Elena- (entre pequeños suspiros) ¿Te gusta el liguero? Por lo que veo parece que sí.

José- Si te hubieras puesto la tanga por encima te la quitaría con los dientes.

Termine de quitarle la falda y ella desabrocho las tiras del liguero.

Elena- no te cortes, ya tiene el camino libre.

No tuvo de insistir. Empecé a besarle la espalda a la vez que bajaba hacia su culo sin dejar de tocarle las tetas el estomago, sus caderas. Coloque el hilo de la tanga entre mis dientes y lo baje hasta ver ese precioso culo al descubierto. Lo cogí con las manos se lo quité mientras mi lengua se abría paso por la rajita de su culo buscando ese agujerito que tanto me apetecía disfrutar, Y lo logre, mi lengua la lamia haciendo pequeños círculos intentado penetrarlo, con la mano estaba acariciado lo vagina, con suavidad de adelante hacia atrás y al revés hasta jugar con su clítoris. Estuve así como cinco minutos. Ella estiro toda la espalda apartando mi boca.

Elena- (con la voz entrecortada por la mucha excitación) vamos cabrón, méteme esa polla que ya no aguanto más.

José- De eso nada, voy a seguir disfrutando de ti hasta que te corras como una perra. Quiero ver cómo te chorrea el coño delante de la ventana para que pueda verte todo el pueblo.

Me incorporé y mientras le pellizcaba los pezones con una mano con la otra le metí un dedo en el coño, luego dos, en un mete saca que la hizo tener un orgasmo en menos de un minuto, su cuerpo se arqueo, su piernas temblaban has el puto que tuve que cogerla casi en vilo para que no se callera. Una vez se repuso un poco se giro y comenzó a besarme como si no hubiera un mañana.

Elena- Vamos a la cama que ahora me toca jugar a mí.

José- (llevándola a la cama y tumbándola boca arriba) Tranquila que hoy es todo para ti, ya tendrás tiempo de en otra ocasión.

Con Elena tumbada pude ver ese chocho depilado y brillante con una pequeña tira de pelo en el monte de Venus, esas dos preciosas tetas que parecían más de una veinteañera que de una mujer de casi cincuenta, y sus ojos verdes que me estaba diciendo fóllame. Quise coger un preservativo pero me cogió del brazo.

Elena- De eso nada, lo quiero a pelo. ¿Haber si después de lo que me has hecho me vas a dejar sin probar tu leche?

José- Como quieras, ya me dirás donde la quieres.

La cogí por los tobillos levantando sus piernas y dejándola con ellas del todo abiertas y entere mi cabeza entre ellas para comerme ese clítoris que me llamaba pidiéndome más, lo chupé haciendo círculos, metiendo la lengua dentro de la vagina, dándole chupetones entre la vagina y el culo. No tardo el volver a gemir y a retorcerse. Me levante y acerque mi pene a la entrada del coño. He de decir que mi pene es de un tamaño normal, unos 16 cm. Y un grosor de uno 4 o 5 cm de diámetro, vamos en la media, pero la tenía más dura que el cerrojo de un penal, empecé a penetrarla, le entro entera casi de un solo golpe, y empecé un mete saca al principio lento para ir acelerando poco a poco mientras la sujetaba por las caderas, no tardo en arquear la espalda, su cuerpo temblaba, estaba teniendo su segundo orgasmo, lo que no me detuvo y seguí bombeando hasta que quedo rendida, la di la vuelta poniéndola a cuatro patas, y volví a penetrarla esta vez desde atrás, cuando recupero la respiración me grito.

Elena- Córrete dentro, lo quiero todo dentro cabrón, lléname el coño de leche.

No pude aguantar más, empecé a correrme, un chorro, dos, tres, cuatro, y caímos los dos sobre el colchón. Una vez que nos recuperamos nos besamos y entre risas nos levantamos para aseamos, nos vestimos, ella no se puso la tanga, la dejo en la silla. Ya en el restaurante.

Elena- Te he dejado la tanga en la silla de recuerdo, pero ahora tengo la sensación de que todo el mundo está pendiente de nosotros, sobre todo de mí, es como si supieran que no las llevo puestas.

José- Es más que posible, porque me da la sensación de que te has dejado sin abrochar más de un botón de la falda. (Lo veía porque la mesa era de cristal y los manteles individuales)

Elena- coño es verdad. ¿Te molesta que puedan ver lo que tú te has comido hoy?

José- No para nada, si toda esta gente supiera lo mucho que lo he disfrutado, en lugar de mirarte bajo la falda se darían la vuelta. La envidia es muy mala.

Elena- Jajaja. (Mientras se abrocha otro botón) Lo que más me fastidia de todo esto es no poder quedarme hoy dormir la siesta contigo. (ring ring ring su móvil) perdona es mi hija. Se levanta de la mesa y sale a un sitio más tranquilo. Yo mientras hago tiempo para no comer solo y esperarla. En menos de dos minutos regresa a la mesa con una sonrisa de oreja a oreja. A demás de estar esplendida se la ve muy veliz.

Elena- Era mi niña. ¿Puedo ser yo la que te sorprenda ahora?

José-Lo llevas haciendo desde que te conozco, no veo porque no ibas a poder hacerlo.

Elena- Me acaba de decir la niña que se va a casa de su novio y que duerme allí, que a casa viene mañana como a las 11,00, ¿Cómo sabe que su padre no está hasta mañana la muy cabrita se queda con el novio? ¿A saber que van hacer estos dos esta noche? ¿Te parece bien que me quede contigo hasta mañana? Así puedo jugar también yo.

José- Me parece perfecto. Y por la niña no te preocupes mucho que esta noche será buena, seguro que hace lo mismo que su madre.

Elena- Jajaja Que cabrón, solo que la niña lo hará con su novio, que con veinte años seguro que no es la primera vez, mientras que su madre lo va hacer con un tío al que acaba de conocer, además si su padre se entera de lo de ella lo verá normal. Pero si se entera de lo mío me mata.

José- Pues hagamos lo posible para que no se entere, que no quiero yo ser cómplice involuntario de tu desgracia. ¿Qué te apetece mas, echarte la siesta, o dar un paseo y volver esta noche?

Elena- Lo que me apetece después de comer es seguir con lo que hemos dejado antes. ¿Si no puedes seguir lo dejamos hasta la noche?

José- Guapa, me pones tanto que si nos subimos a la habitación te voy a dejar los agujeros que no te los vas a reconocer.

Elena- Pues terminamos pagamos y como decían en la tele, ¡a jugar!

Y así fue, terminamos de comer y volvimos a la habitación. No puedo explicar que es lo que paso, por qué yo aún no lo entiendo, pero lo cierto es que ya en las escaleras nos íbamos metiendo mano y cuando entramos en la habitación, Elena llevaba la falda en la mano, sin bragas y con una teta al aire. Cerré la puerta con el consabido “no molestar en el pomo” y según me di la vuelta Elena estaba de rodillas desabrochando mi pantalón, me bajo el pantalón junto con el calzoncillo y se metió la polla en la boca, empezó una mamada increíble jugaba con su lengua en mi capullo, se la introducía entera y volvía a sacarla, después de un rato y viendo que iba a terminar, la retire y nos fuimos a la cama.

Elena- ¿no me vas a dejar que pruebe el sabor de tu leche? Me pone que te corras en mi boca cabroncete.

José- Si quieres que me corra en tu boca, dejare que lo pruebes, pero antes te voy a follar por todos los lados, no quiero esperar media hora hasta que se vuelva a poner dura. Túmbate y ábrete de piernas para mi zorrita.

Fue oír esto y sus ojos se iluminaron como los faros de un coche, tenía una cara de puta impresionante, se relamía, mordía su labio inferior, sus manos se clavaban en las sabanas. Obedeció se abrió de piernas, y empecé a comerme su clítoris a la vez que le introducía dos dedos. Los metía ya sacaba casi con violencia, jugando con ellos abriéndolos y cerrándolos dentro de su coño, tocando su punto G, Elene gemía se agarraba al colchón, pedía que siguiera.

Elena- No pares, fóllame, haz que me corra, vamos cabrón que me estas destrozando siguuuue

José- ¿Te gusta que te follen zorra? Pero no voy a dejar que te corras aún, lo harás cuando yo quiera.

Pare la masturbación que le estaba haciendo y empecé un suave masaje sobre sus tetas y su coño, cuando se empezó a relajar volví a la masturbación, repetí este proceso como dos veces más, a la tercera no detuve la penetración con los dedos, al revés, la hice más intensa. Su cuerpo convulsionaba, sus piernas tenían espasmos y termino con una corrida a chorros que empapo todo el suelo de la habitación. Pare y la deje relajarse. Cuando se recompuso ate sus piernas con sus medias sus manos y al cabecero de la cama, la tenía a mi merced, volví otra vez a jugar con su coño pero esta vez con mucha suavidad, fui bajando hasta llegar a su culo y muy despacio y empecé a introducir primero un dedo y después dos, entraba y salía con suavidad, intentando no hacerla daño, cuando sus quejidos pasaron a ser gemidos, saque mis dedos y acerque mi poya que a esas alturas estaba totalmente dura, y fui penetrándola despacio, dejando que su culo se fuera acomodando a la polla que tenia dentro.

Elena- Métela entera, rómpeme el culo, que se joda el cornudo, fóllamelo, llénamelo de leche.

José- ¿Te gusta duro puta?, ¿Quieres que te duela?

Elena- Siii, jódeme entera.

En ese momento se terminaron mis delicadezas, empecé un mete saca sin ningún miramiento casi con rudeza, sus gritos de dolor fueron pasando a gemidos, mientras yo cada vez la embestía con más fuerza. Mi polla entraba por completo.

Elena- Mas José dame más que me corroooo, no pareeees, jodeeeer.

No pare hasta correrme en ese precioso culo, después se la saque de un tirón y los dos caímos en la cama. Nos quedamos dormidos. Me desperté a las 18,30 fui al baño, me aseé y volví para despertarla con un beso en los labios.

José- hola guapa, ¿te parece bien si nos damos un pase y buscamos donde comer algo?

Elena- Si, pero a le cena invito yo.

Se levanto de un brinco y se fue al baño, quince minutos después salió desnuda y si decir nada comenzó a vestirse, primero las medias, el liguero, la blusa y la falda. Me miro y espeto.

Elena- ¿Me das dos minutos que me retoco y nos vamos?

José- Claro, ponte todo lo guapa que puedas.

Cogió el bolso, entro al baño y en diez minutos salió, parecía una diosa bien peinada, maquillaje retocado, en fin, perfecta. Cogió la chaqueta, me beso.

Elena- ¿No vamos? No me he puesto ropa interior porqué he pensado que te gusta que valla sin ella, pero si te vas a sentir incomodo me la pongo.

José- No, no te la pongas, y si puedo opinar, yo te diría que te desabroches un botón de la camisa y dos de la falda. Si quieres que valla presumiendo de una hembra un tanto putita que al menos la gente la pueda apreciarla en su totalidad.

Soltó una risa socarrona y salimos al pasillo, al llegar al vestíbulo de salida, hizo lo que le había sugerido. Desde su llegada por la mañana, con el aspecto de una mujer seria y respetable al de ahora, de mujer fiestera y desinhibida había sido un cambio radical, se comportaba con una mujer con ganas de provocar miradas de deseo, quería que la gente se volviera a mirarla y lo conseguía. Estaba preciosa, deseable.

Caminábamos por las calles del pueblo con una conversación si demasiada trascendencia, llegamos a un bar con una terraza muy bien montada, parecía un sitio agradable.

Elena- ¿Nos sentamos en este o el señor prefiere seguir enseñándome por el pueblo un rato más?

José- Este me parece bien, tiene ambiente y parece agradable, y seguro que cuando nos sentemos, mi preciosa acompañante no le va a resultar indiferente a nadie. Pelirroja, esta tarde todas las miradas van a estar centradas en tu escote y en tu entrepierna. ¿Te gusta la situación?

Elena- Sí, mucho, hacía mucho tiempo que nadie me hacía sentir como tu esta tarde. Lo que ahora quiero es que tu José sea el rey, que todos lo hombre del pueblo te tengan envidia, y que las mujeres se pregunten qué es lo que tienes tu para llevarme a mí. Y si laguna lo pregunta, deja que yo se lo explico.

No conteste, no sabía si decir que eso era una tontería o darle la razón, el tiempo le dio la razón. Cogimos una mesa pegada al pasillo por donde pasaba los camareros y pegada a la puerta del bar, ella se sentó de espaldas al local y yo mirando al pasillo. Vino el camarero, un choco de unos veinte años bien parecido, le pedimos dos cervezas y un par de raciones, a partir de ese momento la cosa quedo clara las dos camareras cuchicheaban siempre que el trabajo las dejaba, y no nos quitaban la mirada de encima, y sus compañeros intentaban ser los que sirviesen las mesas de nuestro alrededor, y sobre todo si era la nuestra, todos los clientes que entraban clavaban sus ojos en las piernas de Elena, se haba sentado si preocuparse de su falda, por lo que si te fijabas se le veía el vello rojizo de su coño, y si no esas preciosas tetas que a cada momento parecía que se iban a salir de la blusa.

Durante el tiempo que estuvimos allí, no se hablo ni una palara de sexo, ni de lo ocurrido ese día. Estuvimos sentados hablado de nuestros gustos, trabajos, vidas personales. Lo que se dice que nos estábamos conociendo. A las 22,00 llamamos al camarero pedimos la cuenta que pagó Elena, no quiso que lo hiciera yo que había pagado el resto del día. Nos levantamos y nos fuimos de vuelta al hostal.

Elena- He pagado yo porque además de que he pasado el mejor día de los últimos dos años, he pensado que de esa forma todos habrán pensado, Y ADEMAS PAGA ELLA, y como el dinero que llevo encima es del cornudo da mi marido, que menos que invite el al tío que me ha hecho disfrutar todo el día. Jijji.

José- Coño Elena haber si va a resultar que yo me lo he pasado mal.

Elena- Y lo que aún te queda, ¿O ya estas cansado de pasarlo bien?

José- De eso nada, aún tengo que darte a probar la leche. Soy un hombre de palabra y no quiero que te vayas sin haberla probado. ¿Qué ibas a pensar de mí?

Elena- Que lo has dejado pendiente para una segunda cita. ¿O es que no vamos a tener otra cita? Porque yo espero tener más días como hoy.

José- Guapa (mientras la agarraba por el culo) a mí me gusta terminar lo que empiezo, y lo de hoy aún no está terminado. Las próximas citas no dependen de mí, son cosa tuya. Tú eres quien está casada y tiene responsabilidades. Yo estoy libre y puedo quedar cuando tú desees.

Y así, ella poyada en mi hombro y yo cogiéndola del culo seguimos caminando hacia el hostal. Al llegar le pregunte.

José- ¿Te apetece que tomemos algo aquí o prefieres subir a por tu ración de lechecita?

Elena- la lechecita puede esperar un rato, tomemos algo aquí que en este sitio no me ha visto cono voy para ti. Y supongo que no te importara que me sigan mirando a tu lado.

Entramos al bar del hostal y nos sentamos en una de esas mesas de cristal. El camarero no tardo en venir a servir ni treinta segundos, se planto delante de Elena y sin retirar los ojos de su entrepierna, aquí sí que se le veía el coño, nos pregunto que necesitábamos, pedimos dos cervezas y se fue a por ellas, las sirvió a toda velocidad y volvió a su puesto, estaba hablando con tres clientes que había en la barra, seguro estuvo contando lo de la falda de Elena, porque dese ese momento no había ni un hombre que no se girara para ver el espectáculo. La charla entre Elena y yo volvió a los temas si importancia. Y sé que si en ese momento yo hubiera querido ha esta preciosa mujer se la habrían follado todos los presentes, y casi seguro que ella lo habría aceptado sin demasiadas pegas. Todo lo ocurrido durante ese día, y su transformación radical me hacían pensar que estaba junto a una sumisa muy puta, pero no era el momento de acelerar las cosas. Al terminar nuestras cervezas pagué y no fuimos a nuestra habitación no si que antes todos los presentes le dieran un repaso visual al coño de la que en ese momento era “mi chica”.

Cuando el camarero nos trajo la cuenta, se la pague y en ese momento empezó el verdadero espectáculo. Me levante de la mesa y cogí el bolso y la chaqueta de Elena para que ella pudiera sujetar su falda y blusa al levantarse, así lo hizo, le di sus cosas y al salir esquivando las mesas a Elena se le cayo la chaqueta al suelo. Elena que después de todo el día de fiesta estaba bastante desinhibida decidió dar el espectáculo, Se agacho separando un poco sus piernas y doblo la espalda para recoger la chaqueta, al hacer eso, yo y todos los presentes, pudimos ver su coño en primera plana y casi hasta el ombligo a través de su escote, y digo su coño y ombligo porque no llevaba ropa interior. Cuando salíamos lo comentarios eran del tipo, lo has vito no lleva nada debajo, joder va en pelotas, valla coño que tiene, será zorra……. Esto a ella no pareció importarle, más bien se le gusto la situación. Salimos y ya en la escalera.

Elena- Que se jodan que esto es para ti. ¿Verdad?

José- Eso creo, pero lo decides tú.

Elena- No José, es para ti que me has regalado el mejor día de los últimos años, para ti que me has sacado de la aburrida rutina de mi matrimonio, con quien he disfrutado y espero seguir disfrutando en el futuro. Te lo has ganado con creces.

José- Joder Elena que no ha sido para tanto. Un poco de morbo, buena compañía y un par de polvos, eso sí, cojonudos.

Elena- ¿Un par de polvos? He tenido más orgasmos contigo hoy que con el cornudo en los últimos dos años. He almorzado y cenado mejor que en casa de mi suegra, me he reído, y creo que estoy aprendiendo cosas de mí que nunca pese que podría hacer.

Ostias que vida más aburrida a tenido esta pensé para mí. Y mientras pesaba eso y subíamos por las escaleras, ella se había desabrochado la blusa y se estaba quitando la falda. No me dio tiempo a decirle nada, dos peldaños más y estaba desnuda con solo los zapatos el liguero y las medias.

Elena- Que me vean como soy, que vean lo que vas a tener a tu disposición. Que se jodan y se vallan empalmados a sus casas haber si esos cabrones le dan una alegría sus mujeres que las tendrán en casa muertas se asco y si tocarles una maldita teta desde sabe Dios cuando.

Menos mal que la habitación estaba cerca de las escaleras y no vimos a nadie en el pasillo. Entramos en la habitación y cerré la puerta.

José- Ostias Elena a mi me importa una mierda lo que puedan pensar los demás, Yo estoy solo y no le tengo que rendir cuentas a nadie. Pero tú tienes un marido, una hija y una familia que viven a treinta quilómetro de aquí, mañana se encuentran con alguien del pueblo que se haya enterado de esto y tienes un problema de cojones. Te recuerdo que cuando hablábamos me pedias absoluta discreción.

Elena- Si lo sé, pero desde esta mañana le llevo dando vueltas a la cabeza, Siempre he tenido la fantasía de follar en un lugar público, de desnudarme delante de gente desconocida, joder que me den por el culo. Llevo veinticuatro años casada y nada de nada. Y tu hoy me has follado delante de una ventana, has estado con migo cuando iba sin ropa interior enseñándolo todo y no has puesto una mala cara en todo el día y a de más me has roto el culo esta tarde. Sí mis suegros, mi hija o el cornudo de mi marido se llegan a entera de esto y no lo aceptan. Lo mismo que para los de abajo, QUE SE JODAN. Si me gusta cómo me estoy sintiendo y quiero que sigua. Quiero repetir y que me enseñes más cosas. Que me hagas de todo. ¿Lo harás? Lo necesito de verdad.

José-Haber guapa, Claro que me gustaría hacer eso que me pides. Estás muy buena, eres guapa, inteligente y me pones a cien. Pero que hagamos todas esas cosas no significa que te pongan de puta en todos los pueblos de la zona. Lo que me pides no está reñido con ser discretos, almeno de momento. ¿No has oído nunca eso de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda?

Elena- Si claro que lo he oído. Tienes razón, esta vez me he pasado de lista o no sé ¿de puta desvergonzada?

José- No importa. Mientras no se enteren en tu casa, conmigo puedes ser todo lo puta desvergonzada que quieras.

Elena-¿Le vas a dar a esta putita que tienes aquí la lechecita que le habías prometido? Prometo que me voy a portar bien.

José- Si esta noche tenemos tiempo, así que te voy a follar el culo, el coño y la boca, y sí te portas bien y nos montas ningún escándalo más, a lo mejor mañana para desayunar te doy más leche.

Elena- Gracias José, voy a ser buena, lo prometo.

José- Bien ahora a la cama, a cuatro patas y con las manos te abres las cachas del culo. Vamos puta no lo pienses, obedece.

Si rechistar se sube a la cama y se coloca como le he dicho, con las piernas abiertas y la cara pegada a las sabanas. En esa postura la vista era espectacular, ese coño rasurado y brillante por lo mojada que estaba, ese culo esperando que lo follen, y esa cara de puta con los ojos como platos esperando a ver qué pasa. No me pude aguantar, me desnudé y ya estaba col la polla como una barra de hiero.

Por la tarde entendí que la gustaba el sexo duro, incluso con dolor, así que sin previo aviso apunte la polla a ese coño y se la metí de un solo estacazo, grito, pero no protesto, comencé un mete saca fuerte, duro sin descanso ni piedad, le estaba haciendo daño pero la muy puta no se quejaba, en poco tiempo empezó a gemir, la tenia cogida por la caderas y ella sin soltarse las cachas del culo hacia lo posible para que la follada fuera lo más profunda posible, empezó a temblar y a pedir que la diera mas.

José- ¿Te gusta cómo te follo puta? ¿Te gustan la pollas dudas?

Elena- Siiii no pares rómpeme el coño llénalo de leche, me corro joder me corro.

Y estallo en un orgasmo largo, intenso, no se desplomo porque la tenia agarrada, cuando termino de correrse le saque la polla del coño y si descanso se la metí en el culo, me costó un poco más que antes, pero le entro sin muchos problemas, y como antes empecé un mete saca fuerte, ella gritaba, la estaba doliendo, pero igual que antes no protesto.

Elena- Joder me estas partiendo, me vas a romper el culo, no parres, no pares.

Yo quizás por la edad, no puedo correrme cuatro veces seguidas, pero por el contrario tengo un buen aguante. De ese modo continué con la follada si hacer caso de lo que me decía, ella gemía, hablaba, pedía más y más, Hasta que si previo aviso empezó a correrse a chorros, sentía como sus fluidos vaginales me daba en las piernas, tuvo su primer squirt, le saque la polla y la deje caer sobre la cama. Tardo casi diez minutaos en recuperar la respiración y poder hablar.

José- Toma zorra que te has ganado tu leche, cómeme la polla. (Se metió la polla en la boca i empezó a mamarla y a pajearla con una mano) ¿Qué haces puta? Si quisiera una paja te lo habría pedido.

Se echo las manos a la espalda y siguió mamando tragándose la polla hasta tener arcadas, pero no paro en ningún momento. Yo ya estaba a punto de córreme la agarré de la cabeza para que no pudiera separarse, lee metí la polla hasta el fondo y empecé a soltar chorros de semen, uno, dos, tres y hasta cuatro. Se la saque y no tuve que decirle nada, se lo tragó todo.

Elena- Gracias José. ¿Me puedo ir a lavarme? Estoy totalmente pringada.

José- No, si te quisiera limpia te habría manado yo, te quedas así hasta mañana. Ahora a dormir y que sepas que si me apetece volver a follarte lo voy y te follare sin avísate. ¿Lo tiene claro?

Elena- Si José, mis agujeros son para ti, Gracias por follarme y por tu leche. ¿Me he portado bien? ¿Me darás mas leche mañana?

José- De momento te has portado bien, pero queda mucha noche, mañana ya veré si te lo has ganado o no. Ahora a dormir.

Se recostó de lado dándome la espalda y yo me pegue a ella por detrás abrazándola y agarrándole una teta y con mi polla pegada a si culo.

Qué maravilla poder dormir con semejante hembra de esa manera. Los dos nos quedamos dormidos, Cosa normal, el día había sido muy intenso y estábamos agotados. Durante esa noche me desperté dos veces, y no sé que tiene esta pelirroja, pero la veo, la siento y me empalmo, no lo puedo evitar, la primera vez me note empalmado, ella estaba tumbada boca abajo y no lo dude, separe las cachas de su culo y le empalé, se despertó dando un pequeño grito, y yo comencé el mete saca a un ritmo constante dentro, fuera, dentro, fuera, estuvimos así como diez minutos cuando sentí como ella comenzaba a tener un orgasmo, me excito muchísimo, tanto que yo no tarde en correrme no tres metidas mas. Cuando termine ni me moví, me recosté sobre ella con la polla aún dentro, de dio las gracias y volvimos a dormir. Como tres horas después otra vez despierto, ella tumbada de costado mirando hacia mí, tenía un brazo apoyado sobre mi pecho, me dio la sensación de que intentaba abrazarse a mí, tampoco lo dude la abrace, pase mi piernas entre las suyas y sin mas pollazo en el coño, en esta ocasión ella ya estaba despierta cuando se la metí, y facilito la tarea, estábamos follando y se abrazo a mí, me susurraba algo al oído pero entre los gemidos y las respiración entrecortada no conseguí entender lo que me decía, pero sí que note como se apretaba contra mi pecho y como sus manos hacían me abrazaban con fuerza, como no queriendo separarse cuando los dos tuvimos un orgasmo a la vez, y sin movernos volvimos a dormir.

Cuando sonó el despertador del móvil eran las 7,30 de la mañana, nos empezamos a desperezar, nos miramos un momento.

José- Buenos días. ¿Has dormido bien?

Elena- Buenos días, si he dormido muy bien, poco pero muy bien, gracias. ¿Y tú?

José- Muy bien. Me temo que nos tenemos que levantar, no quiero que llegues tarde y tengas problemas.

Elena-Lo se. Joder no me apetece nada salir de la cama. ¿Me porte bien ayer?

José- Si ayer te potaste muy bien.

Elena- ¿y me vas a da mi lechecita? ¿O no nos da tiempo?

José- Si nos da tiempo, ¿Pero no tuviste bastante ayer?

Elena- Lo de anoche estuvo fantástico, es la primera vez que un hombre me mete la polla hasta la garganta y me tengo que tragar toda su corrida. Me encanto, podría tragarme toda la que me quieras dar. ¿Me la das por favor?

José- Si, te la has ganado, toma toda tuya, que la disfrutes.

Elene- Gracias José, pero te ha faltado el puta

Se metió la polla en la boca y empezó la mamada la chupaba con dulzura, disfrutando de lo que estaba haciendo, besaba el capullo, lamia todo el tronco, y se la volvía a tragar entera. La experiencia de la noche anterior parece que se le quedo grabada, en ningún momento uso sus manos, solo para apoyarse sobre el colchón. Por primera vez estuvo lamiéndome lo huevos, chupaba, chupaba y chupaba, me estaba volviendo loco semejante mamada, iba a avisarla de que me corría pero no hizo falta, cuando sintió que mi polla se hincho, se la trago entera y no se retiro hasta que termine de correrme, como una buena puta se lo trago todo y siguió lamiendo hasta dejarme la polla como recién salida de la ducha. Cuando termino me miro a los ojos y puso una sonrisa picara.

Elena- ¿Lo he hecho bien?

José- Si muy bien

Elena- Me puedo ir a lavarme, no quiero llegar tarde y tener problemas en casa no vaya a ser que me pille el cornudo y no pudéa volver a verte en una temporada.

José- Si ves a la ducha, ahora te sigo yo y así ahorramos tiempo.

Se levanto y fue al baño. Yo consulte el teléfono un momento y la seguí. Al llegar al baño la encontré preparándolo todo para que nos ducháramos juntos. Me cogió del brazo y me llevo a la ducha, con sus manos tomo el gel del hotel y me enjabono todo el cuerpo para luego quitarme el jabón con la alcachofa mientras con la otra mano iba acariciando todo mi cuerpo, cuando termino con migo, volvió a sonreír de forma picara.

Elena- ¿Me lavo yo sola o prefieres lavarme tu?

No la conteste, le quite el gel y repetí con ella lo que me había hecho a mí. Mientras la lavaba movía su cuerpo a modo de un sensual baile. Estaba contenta, feliz, pletórica. Terminamos nos secamos y vestimos para bajar a desayunar.

José- Elena ponte el sujetador.

Elena- Pensaba dejártelo de recuerdo con la tanga para que tengas el conjunto completo.

José- La tanga vale, si te cierras bien la falda nadie se dará cuenta de que no las llevas puestas. Pero con esa blusa no hay forma de que disimules que no llevas sujetador.

Se lo puso si decir nada y me guardo su tanga en un bolsillo. Salimos da la habitación para desayunar, llevaba la falda abierta igual que la noche anterior, iba a decírselo pero no hubo caso.

Elena- Si cuando me vaya a subir al cache me la abrocho bien, pero ahora si a ti no te molesta me gustaría seguir jugando a parecer una puta de cuidado.

José- ¿Parecer una puta? ¿Has olvidado lo de ayer?

Elena- No, lo recuerdo todo, incluso las dos veces que te has despertado. Puede que yo sea una puta redomada, aún no lo sé, pero soy tú puta y solo tuya, si me acepta claro, ellos a lo más que pueden aspirar es a verme pasar y solo cuando tu lo digas.

Desayunamos en el bar del hostal, ella de esa guisa y nos fuimos a buscar su coche, una vez allí la acompañe, dejo el bolso y la chaqueta dentro, se abotono la falda y me beso igual que la mañana anterior, esta vez fue mucho más largo y apasionado, pero de la misma forma, ella sujetando mi cara con sus manos y yo agarrando su cadera y culo, nos separamos.

Elena- ¿Te volveré a ver?

José- Siempre que tú quieras, ya tiene mi teléfono, cuando quieras verme me avisas y ahí estaré yo. Pero no esperes que te llame yo. No lo hare. No quiero llamarte y que tu hija o tú marido estén delante y tengas un problema.

Elena- José, Mi marido, bueno el tío con el que estoy casada se llama Paco. Pero desde hoy es el CORNUDO. Tanto si le gusta como si no, ayer lo hicimos cornudo y si de mi depende lo va a seguir siendo. ¿Te llamo vale?

José- Cuando tú quieras. (Me da otro beso y se marcha)

Ya de vuelta a mi casa me pase el viaje dándole vueltas a toco lo vivido y a que pasaría se aquí en adelante, las sensaciones eran raras, por un lado todo lo vivido. Conocer a una preciosa mujer, madre, esposa, trabajadora y ama de casa que acude a una citas a ciegas dispuesta a divertirse y vivir una experiencia distinta que la saque de su rutina, hasta aquí me parecía natural y lógico, pero el resultado de la cita me dejaba “intranquilo”, desconfiado, so sabia que pensar, salió así, o lo traía ella pensado desde casa y su presentación era un engaño. Da igual, el tiempo me rada una respuesta. De cualquier manera había sido un día genial.

SEGUNDA CITA

El sábado fue un día tranquilo, como casi todos en el pueblo, paseo con mi perrita, cervecitas con algún vecino… El domingo comenzó aburrido, el pueblo se queda casi vacío y el ambiente es de descanso. Al llegar las 17,30 de la tarde suena el teléfono, (quien coño será ahora). Desbloqueo el aparato y un mensaje.

Elena- Hola chato, ¿podemos vernos mañana?, me dejan sola en casa y me apetece que me den un repasito.

José- Me parece perfecto, dime donde y cuando quieres que nos veamos, buscamos sitio, y pensamos como divertirnos.

Elena- (Como media hora después) ahora ya puedo hablar. ¿Qué te parece si buscas un sitio “discreto” y mañana pasas a buscarme por el aeropuerto a las 10,00? si puedes, y me sorprendes con el sitio, la forma de divertirnos la dejo en tus manos. Tendré que volver el martes antes de las 10,00 porque tengo que recoger al cornudo a esa hora en el aeropuerto.

José- Perfecto, quedamos como y donde me has dicho y yo me encargo del resto. No vemos mañana a las 10,00

Reserve en un hotelito rural en una comunidad fuera de la nuestra, en un paraje natural muy bonito y en donde se que en estas fechas, inicio de la primavera, no hay aglomeraciones, lo que nos permitirá movernos a nuestra anchas.

El lunes me levante temprano, pasee con mi perrita, lo prepare todo y el animal y yo nos fuimos al aeropuerto a mi cita. Llegamos al lugar de la cita como media hora antes, el trayecto se nos dio muy bien, aparque lo más cerca posible, y me resigne a esperar. Unos cinco minutos después por delante de la mesa en la que estaba sentado pasó una rubia muy guapa y detrás un tipo de unos cincuenta que caminaba al lado de Elena. Ella la pasar me guiñó un ojo con disimulo y esa sonrisa picara que ya conocía. “Coño me da la sensación de que acabo de ver al cornudo pensé”. Mientras esperaba la llegada de Elena me estuve tomando un café y en unos quince minutos después del encuentro con ello recibí un mensaje.

Elena- Hola si vas pagando el café en cinco minutos nos podemos marchar.

Pagué y en este tiempo la vi aparecer por la puerta.

Elena- ¿Hola, muerde esta preciosidad de perrita? Cuando tu decidas me tienes a tu entera disposición.

José- Hola Elena, no tranquila, es muy buena. ¿Nos vamos?

Y cogiéndose de mi brazo después de la presentación de mi perrita nos fuimos al coche. Al llegar yo subí al animal y entre en el coche, ella dejo la mochilita que llevaba en el asiento trasero y se acomodo en el asiento del copiloto. Llevaba puesto unos pantalones vaqueros y un blusón de color naranja pálido.

Elena- Si me lo permites, me voy cambiando de ropa en lo que salimos de aquí. Estoy loca por quitarme estos trapos de beata tonta. ¿Puedes ir despacito para que no me tenga que poner el cinturón hasta que termine? Es que con él puesto me resulta muy difícil cambiarme.

José- Claro que no me importa. ¿Pero es que no puedes esperar a que lleguemos?

Me contestó con un no moviendo la cabeza. Y arranqué y tomé el camino dirección a nuestro destino. Mientras ella abrió la mochila, sacó una camiseta blanca, se quito el blusón y el sujetador y se puso la camiseta. Joder con la camiseta pensé cuando se la vi puesta. No le tapaba el ombligo, la espalda iba casi toda al aire, y llevaba un escote en forma de gota que a duras penas le tapaba las tetas. Cuando pasé por el control de salida al vigilante que estaba al lado de la caseta se le tuvieron salir los ojos de las órbitas, tuvo que verlo seguro, Elena se había quedado desnuda de cintura para abajo, lo único que se dejo fue el liguero y las medias. Saco de la mochila una falda se la puso y se abrocho el cinturón de seguridad.

Elena- ¿Te gusta el conjunto? Me he traído algo más discreto por si tú decides que no debo enseñar tanto.

José- ¿que si me gusta?, Joder Elena si con lo que te has puesto no dejas casi nada a la imaginación, te van a ver el coño todos los camioneros que adelantemos por el camino. (La falda era de color rojo, de una tela que parecía muy ligera, con vuelo y tan corta que sentada no le llegaba a tapar del todo el coño).

Elena- Si lo sé, pero como te dije el sábado, yo soy tu putita, y como no sabía que planes tienes para mí el sábado me compre esto, el cornudo lo pago pero no lo ha visto, y además me he traído otro conjunto más discreto y un micro biquini que tampoco tapa nada, por si tengo que tomar el sol. Pero ya sabes que si algo no te gusta, me lo dices y lo tiro. Te prometo que voy a portarme muy bien, Aquí el que manda eres tú.

No la contesté, lo di por bueno y comenzamos a hablar de otras cosas. Me iba contando como lo había pasado los últimos meses en su casa. Me dijo que la chica rubia “sé llama Pilar” que iba delante de ellos, es la secretaria del cornudo, y a la que él se está beneficiando, que su hija se pasa más tiempo encima o debajo del novio y que apenas aparece por casa. Me conto que desde el sábado cuando nos despedimos hasta hoy su única diversión ha sido masturbarse pensando en lo nuestro cada vez que la dejaban sola. En esas estábamos cuando llegamos a nuestro destino.

El sitio es un aparta hotel situado a 1.5 Km del pueblo en la ladera de una colina desde la que se ve el pueblo, unas pequeñas piscinas naturales y unas montañas al fondo de valle. Paré delante de recepción, nos bajamos los dos, para recoger las llaves de nuestro apartamento. En ese momento vi como le quedaba la ropa que llevaba puesta, estando de pie no se la veía nada, pero la pinta de putón era más que evidente. El de recepción se empalma según la vea, pensé mientras abría la puerta del establecimiento, y no me equivoque, detrás del mostrador estaba una chica y un chico.

José- Hola buenos días, tengo una reserva a nombre de José….

Chica- Hola buenos días D, José les estábamos esterando (contesto la chica porque el chaval se quedo con la boca abierta y no podía articular palabra), necesito la documentación de los dos. (Se las dimos) Estas son las llaves.

Nos explicó donde estaba todo y los horarios de cada servicio. Al salir le abrí la puerta a Elena, que salió moviendo su culo como queriendo que lo vieran bien, y de reojo pude ver como el chico movía su mano de arriba a abajo como diciendo “ostias” y como la chica le daba con el puño en el hombro. Nosotros subimos al coche y entre risas y gestos picaros de Elena nos fuimos a nuestro apartamento.

El sitio es una pasada, un pequeño bungalof con un saloncito, un dormitorio y una pequeña cocina americana, la puerta delantera da al parquin y la trasera a una terraza desde donde se ve todo el pueblo la piscina y el valle, una pasada. Entramos dejamos los bultos nos instalamos y empezamos nuestros juegos.

Elena- Ahora que ya estamos aquí, dime qué quieres que haga.

José- Haber Elena, lo primero es que me expliques bien en qué situación está tu relación con el cornudo. ¿Qué significa eso de que le has dicho que como él se iba con su quería a follar tu iba a hacer lo mismo?

Elena- (Mirándome a los ojos como asustada). No sé si he actuado bien, el caso es que el, cuando le he demostrado su relación, me ha dicho que no quería dejarla, que la necesitaba y que si yo necesito tener a orto que lo haga. Así que le he dejado claro que hoy me iba con otro. Creo que no me ha creído. Ando bastante perdida.

José- ¿Le has dicho que habíamos quedado?

Elena- Nooo, solo que me iba a buscar a otro, no soy tonta, no quiero que sepa nada de ti, al menos que tú me digas que puedo hacerlo.

José- Vale. ¿Qué es lo que esperas de mi?, nos conocemos solo desde hace cuatro días.

Elena- Lo sé, lo que me gustaría es que sigamos viéndonos, sin que nadie sepa quién eres, pero sin esconderme del cornudo, si el va a seguir con su putita. Yo quiero tener la libertad de ser la puta de quien yo decida. Y para eso he pensado que tu eres el hombre indicado salvo que tú me digas que no.

José- ¿Me estás diciendo que tu marido te da permiso para tener un amante?

Elena- Si, y me gustaría que fueras tu. Desde el sábado, me he dado cuenta de que disfruto mucho siendo una puta obediente. Deseo aprender de ti, que me folles, me encules, chupártela, Joder que me hagas todo lo que tu desees. Quiero aprender y estar a tu disposición.

José- Como quieras. Desnúdate lo único que quiero ver es el liguero, las medias y los zapatos y a partir de ahora cuando yo te pida algo, para ti será una orden y si no obedeces a la primera y sin rechistar serás castigada. Te aseguro que no te van a gustar mis castigos así que piénsalo bien antes de tomar una decisión. Yo ahora me voy con la perra si a mi vuelta estás vestida entenderé que no quieres seguir. En caso contrario espero que obedezcas. ¿Está claro?

Elena- Más claro que el agua. Gracias José, esperare tu vuelta.

Me marche con la perra a dar un paseo, tardamos como una hora y media y cuando volvimos, ahí estaba Elena, desnuda, de pie en medio del salón, mirando al suelo y sin decir una solo palabra.

José- Veo que has tomado tu decisión. Vístete con lo que traías puesto y vámonos a comer. Date prisa puta que tengo hambre.

Salió corriendo como alma que lleva el diablo y en menos de dos minutos estaba delante de mí esperando mis órdenes.

José- Se que eres una puta, mi puta. Pero mientras yo no diga lo contrario te comportaras como de costumbre, como una mujer respetable, aunque vallas vestida como la puya que eres. Vámonos.

Salimos del bungalof camino del restaurante. Elena llevaba una sonrisa de orejo a oreja, caminaba a mi lado como si fusemos una pareja de enamorados. Solo nos cruzamos con un par de chicas que miraron a Elena como diciendo valla conjuntito. Entramos en el restaurante, pedimos una mesa y nos sentamos a comer. En ese momento si que cambio la situación, no había nadie en esa sala que no clavara sus ojos en mi puta, los hombres se giraban de forma descarada, las mujeres con miradas inquisitorias. Se acerco un camarero a preguntarnos qué íbamos a comer, pedimos y se fue.

Elena- ¿Puedes decirme como me tengo que portar?, soy el centro de todas las miradas, y no estoy acostumbrada, me gusta, pero no sé cómo comportarme.

José- Es fácil, actúa con normalidad, como si llevaras puestos unos pantalones y un jersey de cuello alto, hazlo como si por mucho que te muevas no vas a ensenar nada, olvídate de si te miran o no, solo tienes que pensar en que estás conmigo, no hay nadie más. Si alguien se nos acerca a decirte algo, seré yo quien conteste. Eres mi puta, mientras estés conmigo, yo soy quien decide quién puede verte desnuda y quién no. Ahora a comer como si nada perra.

Elena- Gracia José.

José- Necesito que me digas cuáles son tus limites, tus gustos, tus necesidades, él como te sentiste el otro día, cuanto más sepa de ti más fácil me será hacer que te sientas bien. Tienes que entender que esto es parecido a un juego de teatro, cada uno representa un papel y actúa en consecuencia. Y los dos respetamos las reglas, de no ser así uno de los dos sufriría, y eso no es justo. ¿Entendido?

Elena- Si. El otro día lo pasé en grande, me sentía como una puta y eso me excito muchísimo, Cuando me follabas sentía que eso es lo que soy. Me encanto que de sodomizases a lo bestia, Me dolió, pero hasta eso me gusto. No se cuales son mis limites, me los tienes que enseñar tu. Si hago algo mal espero que además de castigarme como me has dicho antes me espliques el porqué lo hice mal, para no volver e equivócame.

José- Tranquila, tienes que aprender poco a poco. De momento quiero saber todo lo que piensa, debes decírmelo para que pueda saber lo que necesitas y hasta donde puedes y quieres llegar. ¿Qué estas pensando ahora mismo? ¿Qué te gustaría hacer ahora mismo?

Elena- Ahora me encantaría estar a cuatro patas, contigo detrás follándome delante de toda esta gente, que vean como te follas a tu puta.

José- Lo siento pero este no es ni el sitio adecuado ni el momento. Aún no estás preparada para algo así. Cuenta me más puta.

Elena- Me pone cachonda que me llames puta, zorra, perra…. Me gusta cómo me das las órdenes. Me imagino cómo será cuando me estés follado delante de mirones. Siempre ha sido una de mis fantasías, follar con un desconocido, Bueno esa la cumplí el otro día. Con el cornudo jamás he podido cumplir ninguna, es un papanatas insulso. No le dejo porque aún que no lo parezca le sigo amando. ¿Seré gilipollas?

José- No eres gilipollas, solo humana. Venga puta terminemos de comer que tengo ganas de follarte.

Terminamos la comida, pagamos y nos fuimos al bungalof. Al levantarnos Elena se comporto como si nadie la viese, se levanto enseñándolo todo, se abrazo a mí y saco una teta de la camiseta se rasco y la volvió e poner en su sitio como si nada. Me puso la polla a cien, a mí y a todos los presentes, una 50 personas. Al llegar se desnudo según entró por la puerta sin que la dijera nada, me miro buscando mi aprobación.

Elena- He pensado que como antes me has dicho que querías verme así, tenía que hacerlo. Si me he ganado un castico lo aceptare sin protestar.

José- No puta lo has hecho bien, aquí es así como tienes que estar mientras no te diga lo contrario. Ahora cómeme la polla como has aprendido.

Se arrodillo ante mí, me bajo lo pantalones y los calzoncillos y se la metió en la boca manteniendo las manos a la espalda. Quiero que lo haga así porque en un futuro, si todo va bien, las necesitará para otros menesteres. Lamia el capullo subía la legua por todo el troco y se la tragaba entera, cada vez la cuesta menos, me excito tanto que no pude aguantar mes cinco minutos, descargue todo en su garganta y lo trago entero, y lo poco que le salió por las comisuras de los labios, se lo introdujo con un dedo y se relamió. No pares de chupar zorra que aún no hemos acabado. Siguió chupando hasta que estuve duro de nuevo. La levante del suelo y salimos a la terraza, hice que se apoyara en el peto y la penetre desde atrás, empuje la polla dentro de su coño y empecé a bombear de forma rápida y fuerte, savia que le gustaba así. Empezó a gemir, es muy caliente la muy puta, y comencé a darle cachetes en el culo, cada una más fuerte, no se quejaba, solo movía el culo como pidiendo más. Al cabo de diez minutos su cuerpo empezó a temblar.

Elena- Joder me corro, no pareees meeee coorrooo

Tuvo un orgasmo tremendo, tuve que sujetarla por la caderas para que no se callera, pero yo no pare de bombear, la tenia e vilo como si fuese un saco y seguía fallándola, no dejaba de pedir más, estuvimos así como diez minutos más, terminamos los dos la vez. La deje acurrucada en el suelo con cuidado y me senté en una butaca que había en la terraza.

José ¿Que zorra te has quedado a gusto? ¿O sigue queriendo polla?

Elena- Ha estado muy bien José, pero si tu quieres aguantare lo que tú me digas, me encanta tu polla, y soy tu puta, puedes follarme todo lo que desees.

José- Levanta del suelo y siéntate aquí (indicando a la otra butaca)

Como pudo se levanto y se sentó donde le había indicado.

José- Te has corrido dos veces y te has portado como toda una puta. Antes me has contado dos de tus fantasías. ¿Cuántas has cumplido ya? Y quiero que me cuentes todas las que se te ocurran

Elena- Creo que las dos, pero la de hacerlo delante de desconocidos no lo sé. He visto que había gente en la piscina, pero no sé si nos han visto, aunque con los grito que he dado seguro que me han oído.

José- Mira a tu alrededor y sabrás si la has cumplido o no. Ahora puta vete dentro, busca algo original para masturbarte y viene con ello aquí. Vamos zorra. (Se marcha y vuelve a los cinco minutos con un almirez metálico de la cocina en la mano). Pon la butaca aquí y usa tu juguete que te veamos.

Movió la butaca, cogió el juguetito y se sentó con las piernas abiertas sobre los brazos de la butaca y echo la cabeza para atrás, comenzó a tocarse, rozaba su coño con los dedos y el juguete y con la otra se pellizcaba los pezones, su excitación fue poco a poco en aumento, en poco tiempo comenzó a introducir el juguete en su vagina. No se había dado cuenta de que en la terraza de al lado había cuatro chicos de una treinta mirándola y en la barandilla otros dos. Intervine con dando una orden (levanta la cabeza y abre los ojos que queremos que nos veas zorra), Levanto la cabeza, abrió los ojos y se dio cuenta de los espectadores que tenia, el cambio fue radical, se follaba con el juguete metiéndolo entero en su coño y con la otra mano se pellizcaba de clítoris. (Volví a intervenir diciéndole al oído, si nos das un buen espectáculo puedes tener un premio). No sé que se magino pero más que masturbarse se estaba follando a sí misma, el ritmo de las penetraciones se volvió frenético, gemía y gritaba como poseída, a esas alturas todos los mirones tenían sus pollas en la mano y se estaban masturbando, incluso yo, no tardo mucho en correrse, el orgasmo que tubo fue muy intenso. Me levante y me puse de pie a su lado.

José- Date la vuelta. Ponte de rodillas sobre la butaca. Cómeme la polla puta.

Obediente como siempre obedeció y comenzó la mamada como de costumbre. (Ahora te vas a follar en culo con tu juguete). Puso su culo en pompa y se introdujo el juguete poco a poco. Los mirones ya no solo se masturbaban como monos, ahora a demás le soltaban “piropos”, Joder que puta, la zorra se las traga enteras, ya me gustaría ser el juguete… Todo esto en lugar de avergonzarla la excitaba mas, la follada y la mamada que me hacía a mí se intensificaron tanto que los dos nos corrimos de lo lindo. Los mirones también se habían corrido sobre el suelo de la terraza.

José-Deja el juguete dentro de tu culo zorra, y que no quede ni una gota de leche puta te la tragas toda. (Limpio todo el semen de su cara y se lo trago). Aún te queda mucho por limpia putón, Señalando lo que los mirones dejaron en el suelo.

Se bajo de la butaca, y a gatas iba lamiendo lo que en el suelo había mientras mostraba su brillante coño y so culo penetrado al elenco de admiradores que no se habían movido ni una milímetro. Después de diez de hacer de perra el dije que se levantara y entramos al salón cerrando de tras de nosotros.

José- ¿Qué tal la experiencia? Quiero que me cuentes como te has sentido, lo que se te ha pasado por la cabeza, cuéntamelo todo y hazlo como una puta.

Elena- Ha sido una pasada, cuando los he visto a todos mirando me ha dado algo de vergüenza y miedo, pero tú estabas ahí, lo he disfrutado muchísimo, me he corrido tres veces, la primera cuando me he penetrado a mí misma, ha sido delicioso la segunda cuando lo he visto a ellos mirando ese ha sido muy intenso pero algo más corto y la tercera cuando te has corrido en mi boca. Lo de lamer la leche del suelo me ha dado algo de asco por el suelo, pero pasear mi culo penetrado y mi coño para que todos lo pudieran verlos bien me ha ganas de comerle las pollas a ellos. Al principio de verles no sabía que pensar, pero cuando me la has metido en la boca y el juguete en el culo he creído que después les tocaba a ellos y eso me ha puesto más cachonda aún.

José- Entiendo puta, Suponía que sería así. Eres muy puta y muy sumisa, y aún que sé que hubieras intentado follarnos a todos y que abrías obedecido si te lo ordeno, no creo que estés preparada aún para follar con siete tíos, es pronto para eso, pero ver cómo has lamido sus corridas me demuestra lo muy puta que puedes llegar a ser. Ahora vete a la ducha y después limpia el suelo de la terraza y sácate eso del culo que no necesitas majarte los intestinos zorra.

Mientras Elena Hacia lo que le pedí yo me puse cómodo, un bañador, al sofá, Una cerveza, la TV, un cigarrillo, a mis anchas. Cuando termino sus tareas, como una niña buena se acerco a mí, me preguntó si necesitaba alguna cosa más, le contesté que no y le indique que se sentara a mi lado, lo hizo y con cara de un haber roto un plato se fue recostando hasta apoyar su cabeza sobre mis piernas y con una vocecita inocente me preguntó, (¿puedo?) a lo que le dije que sí. No sé qué es lo que tiene esta mujer que en determinados momento no le puedo negar nada. Así estuvimos como una media hora.

Elena- (Otra vez con esa vocecita inocente). Me das permiso para chupártela por favor.

José- ¿Pero es que no has tenido suficiente leche esta tarde cacho puta?

Elena- De la tuya nunca es suficiente, me la bebería en todas las comidas, la usaría de condimento, de crema corporal, de gel, me bañaría en ella como Cleopatra. Es que me gusta mucho.

¡Con esa explicación cualquiera se lo niega! Es cierto que esta mujer me vuelve loco, no me canso de verla vestida o desnuda, de tenerla cerca, de hablar con ella. Bueno con lo que estábamos. Por supuesto la dejé, aún sabiendo que iba a ser difícil que me corriera rápido, acababa de hacerlo dos veces y uno ya no tiene 20 años. Sacándola del bañador con muchísimo mimo, empezó a lamérmela despacio, suavemente, sin prisas recorriéndola toda con sus labios, con la lengua, besándola, lo estaba disfrutando más ella que yo, más que hacerme una mamada parecía que se estaba comiendo un helado, al cabo de un buen rato ya estaba yo que explotaba. Está vez si la avisé y entonces se coloco de rodillas ante mí y continuó sin hablar hasta que explote en sus labios y cara. Cuando terminé de un salto salió corriendo a la cocina y volvió con una cucharilla y con ella fue recogiendo la corrida y comiéndosela como si fuera un dulce.

Elena- Lo ves cariño, ¡me encanta!

José- Si que te gusta sí. ¿Qué te apetece cenar?, y no me digas que más leche que no soy una vaca. Voy a llamar al restaurante para ver si nos la traen y cenemos aquí.

Llame, pregunte si la traían, me dijeron que si e hice el pedido. Cuando el camarero llamo a la puerta Elena estaba acomodando la mesa para sentarnos a cenar. Abrí y le pedí que la dejara en la mesa, al ver a Elena en pelotas con un liguero y medias y unos zapatos de tacón casi se le salen los ojos de las orbitas.

Camarero- Di disculpe se se se señora las molestias.

Elena- Que le ocurre. ¿Es que no ha visto nunca a un mujer desnuda o es que no le gusta lo que ve? (guiñándome el ojo y con cara de complicidad)

Camarero- Si, si claro

Elena- Si el que ¿le gustan no lo había visto antes?

José- Tranquilo chaval que no te va a morder, puedes contestar si miedo (era muy joven)

Camarero- Claro que me gusta, es muy guapa, bueno está muy buena.

Elena- Vale pues ayúdame con la mesa y así lo disfrutas un ratito. Y cuando vuelvas a tu puesto, si el jefe (señalándome) te da permiso, se lo puedes contar a los colegas y compis.

José- (Cuando terminaron de colocar las cosas) toma chaval (propina). Y tienes mi permiso.

Camarero- Gracias señor (y se marcha)

José- ¿Pero cómo eres tan cabrona y tan puta? Mira que putear al chaval que seguro que no se ha visto en otra igual.

Elena- Si yo estoy de esta guisa es porque tú me lo has ordenado, Bueno y porque me gusta, a de más así se va espabilando, que se ha quedado tieso al verme y seguro que hoy cuando lo cuente por ahí le va a envidiar todo el mundo, y después de los espectáculos que hemos dado seguro que le creen.

José- Eso no te lo discuto. Tienes toda la razón. Venga vamos a cenar y después a dormir. ¿O prefieres que después nos demos una vuelta y nos tomemos algo?

Elena- Si puedo elegir, prefiero salir a tomar algo y después de vuelta que me folles como le gusta como la puta perra viciosa que soy. Tu puta perra viciosa, Que esa pobre es más buena que el pan. (Señalando a mi mascota).

Nos sentamos, cenamos, y nos fuimos de marcha.

Eso ya queda para el próximo capítulo.

Haré una aclaración antes de continuar contándoles nuestra historia. Porque esta historia no es solo mía, también es la de mí preciosa Elena. En esta serie de relatos no aparecen las palabras amo ni dueño y es porque son términos que no me gustan, la razón es porque este tipo de relaciones son un acuerdo entre dos adultos que disfrutan de ello, pero nunca ha existido el derecho de propiedad en ellos. Las personas no son de nuestra propiedad, están con nosotros, Elena tiene prohibido llamarme o referirse a mí de esa manera.

Hasta pronto queridos lectores. Continuará.…..