Nosotros somos los tres
Siempre supo que mirar a Lucho era un pecado, pero cuando su esposo le susurra que lo haga, el límite se desvanece. Ahora, la tentación ya no es un secreto a voces, sino una tercera persona en la cama que comparte besos, caricias y el mismo aliento.
Lucho mi compañero de trabajo, es divertido, atento, trabajador, además es alto y guapo y está soltero y sin compromiso, tiene 40, se conserva muy bien y tiene un pelazo, lleva un peinado de futbolista, es decir coleta pero cortado a máquina por debajo de ésta. Nuestro trabajo nos permite hablar mucho y como somos pocos y muy open minded, las conversaciones se ponen intensas y picantes con facilidad. En una oportunidad él comentó ser un gran comedor de coño.
Por su físico, su forma de ser y este destacado comentario, siempre le he tenido ganas, pero estoy felizmente casada hace mucho y soy una mujer fiel. Una tarde hablando de fantasías con mi marido, le hablé de Lucho, de lo mucho que me gustaba y de las ganas que le tenía, como nos alimentamos la imaginación en momentos de exitación, me dijo mientras me comía el coño que pensara en Lucho, en que era él quién me estaba chupando, con lo que gemí de placer, me follé su cara con ganas y me corrí muy rico, segundos después, me penetraba con su polla dura diciéndome que pensara que era Lucho el que me follaba.
Desnudos después de la acción le dije que me gustó mucho, me respondió
- Si tantas ganas le tienes tíratelo, tienes mi permiso y no me voy a enfadar ni me lo voy a cobrar luego.
A lo que respondí asombrada
-Va en serio?
- Totalmente, ve te lo follas, pero eso sí vienes a contármelo y a follar conmigo después.
No sabía cómo entrarle a Lucho, pero como venía cachonda y encima entusiasmada, se lo solté sin más, le dije
- Te tengo ganas desde hace tiempo y mi marido me ha dado luz verde, así que si alguna vez se te ha pasado por la cabeza este es nuestro momento, puedes decirme que no con total confianza y mis sentimientos y admiración por ti no van a cambiar, sé que te agarro desprevenido.
- Desde que te conocí tengo ganas de agarrarte las nalgas - respondió él, cosa que me descolocó pero me exitó muchísimo.- nos vamos a mi casa al salir de aquí hoy, avísale a tu esposo para que sepa que estás conmigo.
Así lo hicimos, nos fuimos a su casa, me di una ducha rápida al llegar y luego se duchó él, lo esperé en la cama nerviosa con mi ropa interior de diario, ya que no me lo tenía pensado no me preparé nada especial. Le dije que estaba muy nerviosa porque no había estado con nadie más en 18 años que llevo casada, a lo que me dijo
-No te preocupes, yo llevo algunos meses sin follar y tu me intimidas mucho, además con las ganas que tenemos de comernos, los nervios se pasan rápido ven aquí.
Nos besamos apasionadamente, Le solté el pelo y metí mis dedos entre su pelo, me besó los pechos, me dijo que le gustaba su tacto, y bajó a beber agua de mí, yo estaba muy mojada y con las expectativas altas, efectivamente era un gran comedor de coño, sabía muy bien lo qué hacía con su lengua, luego follamos, me puso en cuatro un rato, luego yo encima y con su dedo me masajeaba el clitoris, divino, grité como loca, me encantó, me llevó a casa luego y me dijo que mañana le contara cómo follé con mi marido esa tarde.
Nada más entrar, mi marido estaba esperándome con un vino, le conté con detalles todo y se puso duro con solo oírme, me penetró sin mucho preámbulo porque yo estaba mojada ya y me puso arriba de él con su dedo en mi clitoris, preguntándome si así me lo hizo Lucho, grité de placer otra vez y nos dormimos.
Al día siguiente, nos comportamos normal en el trabajo, en un momento a solas le conté cómo me follaba mi marido ayer, luego nos escondimos en el baño, nos besamos y bajó a chuparme, yo se la mamé a él y se corrió en mi cara.
Así pasé varias semanas, le contaba a uno cómo me follaba al otro, nos poníamos cachondos y seguíamos follando, estaba super contenta y me empecé a enamorar de Lucho también, y él de mi, mi marido de oírlo lo amaba también y él amaba a mi marido. Así que una tarde les dije a uno y luego al otro, que los quería a los dos en mi cama, se vino Lucho una tarde a mi casa y nos esperaba mi esposo se abrazaron nada más verse y se dijeron uno la otro lo mucho que me querían.
Esa tarde no hubo sexo, pero sí besos y manoseo, de ambos a mí, me desnudaban, me besaba uno, mientras el otro me metía los dedos, me agarraba las tetas uno, mientras el otro me agarraba las nalgas, era un baile muy sincronizado, me llenaron de atenciones mientras veía sus pollas duras a través de sus pantalones, pero no quisieron desnudarse y yo no los obligué, me corrí a punta de dedos y besos. Luego conversamos, nos reímos y Lucho se fue. De esta manera hubo varios encuentros, cada vez más acalorados y una tarde, en casa de Lucho, llegó el momento de tenerlos a ambos, finalmente lograron desnudarse y me Los follé a los dos, entre ellos no hubo besos pero sí caricias entrecruzadas en mi cuerpo, en mis tetas, en mis nalgas, en mi cintura, nos quedamos dormidos exhaustos de placer, yo en el medio, por orden de ellos, los hetero.
Continuamos nuestros encuentros cada vez más frecuentes y cada vez mejores, más cachondos más calientes, con más interacción entre ellos, se besaban, se pajeaban mutuamente, se chupaban, conmigo en el medio, yo solo viéndolos besarse, uno de ellos viendo como el otro me follaba, intercambiábanos papeles y cada vez nos queríamos más. Empezamos a cocinar juntos, a ir a cenar, al cine, nos besábamos en público, veíamos pelis y casi sin darnos cuenta, Lucho se había mudado a nuestra casa, los más cercanos se enteraron, que él era nuestro novio, nuestro amante, una tarde después de sexo en el sofá, mi marido dijo en un suspiro:
-Los amo
-Yo los amo a ustedes también, a ambos.
Me miraron en silencio
-Yo también los amo mis machos.
Nos reímos, volvimos a besarnos, a manosearnos, a pajearnos, a chuparnos y claro, a follarnos muchas veces más, tengo a los dos a mi disposición para cuando quiera, a veces es uno, a veces es el otro, otras son los dos a la vez y otras son ellos dos sin mi.
Así que sí, nosotros somos los tres.
Relatos similares
- Fetichismo
Humillación excitante 4 FINAL
Bajo la mirada atónita de la playa, él ya no es solo un espectador, sino el centro de un juego donde su vergüenza es la moneda de cambio.
Comparte:Heterosexual generalTrio mfmDeseo reprimido
- Hetero: General
Las mil y una noches persas - sexo diplomatico
En el corazón de Teherán, donde el deseo es un delito, un diplomático español descubre que la verdadera aventura no está en las negociaciones, sino…
Comparte:Relacion clandestinaDeseo reprimidoPoder y control
- Hetero: General
¿Por qué a mí? - 4
Cristina no es solo su amante, es su caos. Entre celos laborales y confesiones en reuniones de trabajo, la línea entre el amor y la humillación se…
Comparte:Heterosexual generalRelacion clandestinaDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Hacer footing es bueno para los cuernos. 01
Andrés siempre creyó conocer a su esposa. Pero cada tarde, mientras él llega tarde del trabajo, ella corre hacia un sendero solitario donde un…
Comparte:Heterosexual generalDeseo reprimidoPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Mi esposo quiere que otro me vea mi calzoncito
Rodrigo no quería venganza, quería espectáculo. Le pidió a Albi que se vistiera para ser vista, pero lo que realmente deseaba era verla perderse en…
Comparte:Trio mfmDeseo reprimidoPoder y control
- Sexo con maduras
Mi primera vez con una mujer madura. Capítulo 2.
Elena siempre tuvo el control, pero esta vez el juego cambió. Con su esposo mirando, Juan se convirtió en el centro de un triángulo prohibido donde…
Comparte:Trio mfmRelacion clandestinaHeterosexual general