Las fantasías de Ani en su aniversario
Tom es un esposo distraído y Ani tiene fantasías que él no puede satisfacer. Cuando Juan acepta ser el testigo silencioso de su encuentro más íntimo, la línea entre la amistad y el deseo prohibido se desdibuja en la oscuridad de una habitación cerrada.
Mi nombre es Juan y tengo 40 años, me conservo aún bien ya que suelo cuidarme algo.
Tom es mi amigo desde hace ya unos años y solíamos salir bastante con nuestras parejas, hasta que mi relación sufrió un cambio y me quedé soltero.
Fue cuando solía pasar mas tiempo con Tom y su esposa Ani. Tom era dos años mayor que yo y Ani, 4 menos que yo.
Aunque es una mujer inteligente, y graciosa, con un cuerpo bien formado, con sus carnitas, buen pecho y culo, nunca la ví de otra manera que la mujer de mi amigo. Yo respetaba mucho esas cosas, aunque en mi intimidad, sí llegué a tener algún sueño erótico o recuerdo de esos pechos cuando me masturbaba. Pero ese será nuestro secreto ya que nunca se lo diré.
Ani era ese tipo de mujer con la que se podía hablar de lo que fuera. Hasta el punto que pasaban las horas sin darnos cuenta y tras varios años de amistad, algunas fiestas por medio y su interés en buscarme pareja, siempre solíamos acabar hablando de sexo. Pero no de hacerlo entre nosotros, sino que me contaba qué cosas le gustaría hacer, o cuando tenía relaciones con su pareja o cómo habían sido. Incluso intentaba sonsacarme si había estado con alguna, como había sido o qué me gustaba más.
Tom, en cambio era muy plano. Siempre en su móvil o viendo deporte.
Muchas veces hasta yo que hablaba con su pareja, tenía que decirle que se centrara más en ella porque la iba a terminar perdiendo.
Un día, conocí a una chica que parecía bastante inteligente y guapa, y decidimos irnos los cuatro un dia de apartamento, para pasar unas horas en la playa y luego irnos de fiesta y regresar al día siguiente. Una escapadita rápida. Cogimos uno con dos habitaciones y nos fuimos a lo loco, sin pensarlo mucho.
Ya en el apartamento, nos cambiamos y pasamos el día en la piscina. Por la noche, fuimos a cenar y durante la cena, Ani que siempre era muy abierta, le dijo a Sofía, mi acompañante, si ya habíamos mantenido relaciones. Llevábamos muy poco así que aún no habíamos tenido esa experiencia, algo que Ani recalcó que se esa noche no podría pasar.
Todos reíamos, pero lo cierto es que tras varias horas de charla, sacando momentos íntimos, ya habían ganas.
Al llegar al apartamento, nos fuimos a tomar la última copa a la piscina. Luego en las hamacas, cada pareja en una, bromeabamos con follar allí mismo, algo que ruborizó a Sofía y terminó diciendo que subía a darse una ducha ya que estaba muy cansada. Yo aún tenía mi copa recién puesta y aunque quise dejarla y acompañarla, ella insistió en que no tenía prisa que terminaba y así le daba tiempo a ella a relajarse.
Tom que nunca cambiaba, se fue a la barra para ver el partido que aún estaban dando y Ani y yo nos quedamos en las hamacas hablando un rato.
- ¡Parece una buena chica!, exclamó.
- ¡Sí!, pero la veo aún muy tímida. Contesté.
- Sí me di cuenta que desde que insinué lo de hacerlo los cuatro en las hamacas, se asustó, dijo sonriendo ella. Deberías ir con ella, sorprenderla en la ducha, y follártela ahora que está sola. Nosotros tardaremos en subir. Ya esta el tonto de siempre enganchado a la tele.
- No me preocupa que suban. A ver si así él hace algo diferente y te folla también, dije molesto con Tom.
Ella rió a carcajadas.
- Tiene muchas cosas buenas, pero me sigo preguntando que narices hago con él. Luego cuando se centra es muy bueno, sonrió con cara de viciosa.
- Bueno, no soy quién para meterme en esos asuntos. Voy ya subiendo. Espero tener suerte y no encontrarla ya durmiendo.
- Donde tú la ves, esa está desnuda en tu cama esperando a que entres al dormitorio. Dijo sonriendo con picardía. En nada subimos y nos unimos, añadió.
La miré sonriendo y le dige que la esperaba. Siempre nos hablábamos como retándonos pero luego era eso, solo un juego de dos amigos con mucha confianza.
Al levantarme de la hamaca, volvió a dirigirse a mí.
- ¿Te gusta mirar? Dijo sin titubear.
-¿Mirar? Dije sorprendido. ¿A qué te refieres con mirar?¿qué debo mirar?
- ¡Nada déjalo! Dijo arrepentida por su pregunta. Es una tontería, añadió.
- Pues ahora no me voy sino me lo dices.
- A ver es que uno de mis sueños eróticos es tocarme ante alguien, pero sin que me toque. O que Tom me folle y un chico sentado frente a nosotros, nos observe.
- Pero...¿solo mirar? Pregunté.
- Bueno, quien dice mirar dice tocarse mientras me mira. Pero sin tocarme, ni luego querer follarme. Tom nunca permitiría eso. Sonrió. Bueno Tom nunca permitiría ni que nos mirarán, mucho menos que me miraran a mí desnuda o tocándome. Es muy aburrido.
Me quedé por un instante en silencio, y respondí
- Bueno con la persona adecuada todo es posible. Si lo convences, cuando suban pueden montárselo en el sofá, quizás accidentalmente les pillen o nos pillen, porque me has puesto como un burro y yo así no puedo dormir.
Ella sonrió y me mandó a la habitación.
- ¡Anda sigue soñando! Dijo mirando hacia Tom.
- La oportunidad la tienes, ¡tú misma!, dije mientras me alejaba yendo hacia el ascensor.
De camino a mi habitación iba empalmado y con mi polla palpitando. La pregunta de Ani me había hecho olvidar por un instante que era la esposa de mi amigo, pero no entendía como él teniendo una mujer así podía perder tanto el tiempo viendo deporte o haciendo tonterías. El nombre le venía como anillo al dedo, Tom de tonto.
Cuando abrí la puerta, Sofía preguntó quien era desde nuestra habitación y al decir que era yo, si venía solo.
No tarde en contestar cuando apareció ppr la puerta sólo con una tentación cortísima puesta.
Me quedé con la boca abierta y pensando, Ani tenía razón. Hoy iba a ser mi noche.
Me acerqué a ella y nos besamos. Como estábamos cerca de la cocina, la llevé a la barra que separaba la cocina de la sala y la cogiéndola por la cintura la subí sobre ella.
Ella dió un ligero suspiro, estaba fría, pero seguimos besándonos. Mi mano derecha fue directa a la asilla de su tentación y la bajé por su brazo hasta dejar su pecho izquierdo por fuera. Luego bajé besándola por el cuello hasta que chupé su pezón ya erecto.
Ella se retorcía de placer, asi que lleve mi mano izquierda a mi boca, humedecí mis dedos y abrí sus piernas un poco más, metí mi mano bajo el vestido y comprobé que no llevaba tangas, acaricié su coño rasurado y pronto noté sus labios húmedos y calientes entre mis dedos. Volví a besarla y poco a poco la masturbaba mientras que ella movía sus caderas y empujaba hacia mis dedos cuando estos pasaban frente a su coño. Poco a poco, fueron entrando en su coño hasta que empecé a penetrarla con ellos. Primero uno, luego dos, incluso tres dedos.
Pasado un rato me pidió parar.
- No aguanto mucho, si sigues así me corro y quiero que me folles, dijo bastante agitada y desesperada por follar.
Se bajó de la barra y llevo su mano a mi polla.
- Está justo como quería, dijo sonriendo.
Me guió a la terraza y corriendo las cortinas, me llevó al sillón que estaba fuera. Me tiró en él y abriendo mi bragueta y tirando de mis pantalones me los quitó apurada.
- Nos van a ver aquí. Los chicos van a subir en breve, dije.
- No tranquilo, hablé con Ani y quedamos en que irían a pasear un rato para darnos intimidad.
Diciendo eso y ya no tenia mis boxers. Mi polla ya estaba totalmente fuera, ella se arodilló ante mí y se la llevó a la boca.
- ¡Cómo la chupaba! Pensé.
Unos segundos después, se levantó, llevo su mano a su boca, la humedeció con saliva y mojó su coño. Se acomodó de rodillas sobre mí y cogiendo mi polla con su mano, la llevó a su coño y fue poco a poco enterrándola dentro de sí.
Cuando ya la tuvo dentro, empezó a cabalgar como una zorra. Yo lleve mis manos a sus nalgas y aprentándolas la ayudé a subir y bajar.
Jadeaba como loca. Sus pechos ya sueltos ante mis ojos bricaban y me rozaban.
Escuché la que la puerta del apartamento se cerraba. Sofía ni se percató de lo concentrada que estaba y tampoco iba a romperle el momento.
Tom y Ani habían vuelto, pero entraron con la luz apagada. Luego escuché como iban a su habitación y cerraban la puerta.
Me olvidé de ellos, mi polla estaba ya que no podía más y no iba a perder la oportunidad de disfrutar aquello.
Mi mano derecha fue más abajo, Sofía ya jadeaba sin control y aprovechando que estaba ya como loca, llevé la yema de mi dedo corazón hasta su culo. Mi intención no era tocarlo, pero lo tenía ya tan húmedo y relajado, que no mostró impedimento alguno para que entraran los primeros dos o tres centímentros.
Ella se sorprendió y sin decir nada, empezó a cabalgar más profundamente hasta que se corrió sin avisarme. Gritó de placer y hasta le lloraron los ojos.
Cuando terminó de estremecerse, me pidió que no me fuera dentro. Lo entendía, era nuestra primera vez.
Le dije que si me podía correr en sus tetas y me negó mi petición.
Ya ya no podía más, asi que la avisé esperando qué iba a hacer ella y levantádonse rápido para que no me fuera dentro, yo cogí mi polla y me pidió que me corriera sobre mi mano o en el suelo.
Fué extraño. Nunca antes me había pasado eso y la verdad, había conseguidp que una experiencia que iba muy bien acabara en un acto bastante simplón.
Nos besamos y todo quedó ahí. Al regresar al dormitorio escuchamos a Ani y Tom follar. Ella me miró sorprendida, no se había enterado que habían vuelto, y ni siquiera sabíamos si nos habían visto o escuchado. Nos reímos al oir a Ani gemir como una loca pidiéndole polla a Tom e insitiendole que le diera más fuerte, y nos fuimos a dormir.
A la mañana siguiente, ella se levantó tarde. Yo había dormido poco, y sali a la terraza.
Al poco tiempo, Ani apareció a la terraza.
- ¡Buenos dias!, ¿cómo amaneció el torito ordeñado? Dijo sonriente.
Se sentó a mi lado.
- ¡Creo que alguien anoche descargó su furia y triunfó!, añadió.
- Pues creo que otros también tuvieron su fiesta, dije de forma sarcástica.
-¿Estás enfadado? Dijo mirándome a los ojos.
- No, anoche estuvo bien.
- ¿Bien? ¿Solo bien?, no es lo que parecía cuando llegamos. No los vimos pero los gritos de Sofía no decían que lo pasara nada mal.
- Los tuyos tampoco, sonreí.
- ¡Ah! ¿me escucharon? Dijo ruborizada.
- ¡Claro que sí! Saliste gritona como Sofía.
Ella sonrió.
- ¿Y por qué tengo la sensación que algo no fué del todo bien?, preguntó.
Miré hacia la puerta de mi cuarto y al ver que seguía cerrada, haciendo uso de nuestra confianza, le conté cómo se me había truncado mi final de fiesta.
- ¿Pero ni en las tetas? ¿ni terminarlo ella?¿ni en su mano? Bueno en su boca o cara ya veo que ni por asomo lo haría, dijo sorprendida.
- ¡Nada de nada!, me dejó solo con mis circunstancias.
- Yo ya había notado que era un poquito especial, de hecho me pasé la noche picándola a ver si daba el paso, porque me da que no la veía por la labor.
Nuestra conversación se vió interrumpida al salir Tom.
- Bueno ya mejorará, dale tiempo.
Tiempo que no fue a más. Después de esa escapada, la relación se vió truncada unas semanas después ya que siempre tenía yo que dar el paso y siempre salia ella bien parada y surtida pero luego no ponía de su parte.
Pasaron unos meses, hasta que Tom me invitó al aniversario de boda con Ani. Querían hacerlo con amigos y lo prepararon todo en su casa. Luego se irían unos días de hotel.
Tom me pidió que esa noche, después de la cena, me quedara en su casa unos días, para cuidar de su perro Max. Yo me negué al principio pero solo iban a ser dos noches, una con ellos y otra solo y total eae fin de semana no tenía nada mejor que hacer.
La cena fue bastante divertida. Asistieron unas 12 personas y escuchamos música y tomamos unas copas.
Ani se empeñaba en buscarme pareja. Quería que esa noche y la siguiente, me acompañara una de sus amigas para que no me aburriera decía.
Aprovechava cualquier oportunidad para recordarme que cualquiera de sus amigas iba a dejarme correr dentro, o en su cara, en su boca o en sus tetas, incluso en su culo decía sonriendo. Yo la miraba molesto, ya que sabía que lo decía de broma, y porque estaba contentilla del alcohol, pero empezaba a cansarme recordar aquella noche y me arrepentía de habérslo contado.
Los invitados se iban yendo y al final quedamos 6 personas.
Ya bastante contentos, empezaron a hablar de sus experiencias en la cama. Algunos contaban experiencias que teníamos todos en común, pero otros hablaban de tríos o intercambios. Y todos reíamos y decidimos jugar a yo nunca y seguir bebiendo.
La partida fue desarrollándose como suele pasar siempre, que va de preguntas absurdas y graciosas, a momentos más íntimos. Y el que lo había hecho bebía.
En uno de los instantes del juego, Ani lanzó la frase de, yo nunca he follado delante de nadie y que me vea. Para su sorpresa, seguro esperaba que nadie bebiera, salvo sus amigos del trio e intercambio, todos menos ellas y Tom, bebimos.
- ¿Tú también? me dijo algo molesta.
- ¡Sí! Hace muchos años en una fiesta con mi pareja y unos amigos, nos sorprendió la lluvia y fuimos a refugiarnos al coche. Casi dos horas lloviendo y una pareja delante y otras detrás, acabamos besándonos cada uno con su pareja y una cosa llevó a la otra y claro, ahí uno se ciega. Conté.
Ella me miraba algo molesta y mirando a Tom, le dijo:
- ¡Ya te vale que hasta tu amigo se lo monta mejor que tú!. ¡No sé como sigues sin pareja porque el que debería estar soltero es éste!, dijo enfadada.
El juego se fue desvaneciendo, y dado el cambio de ambiente, los invitados fueron yéndose disimuladamente. Se avistaba una tormenta matrimonial y no era el mejor de los días, para ello. Su 20 aniversario de bodas, corría peligro.
Ani algo molesta fue a su cuarto a ducharse y preparse para ir a la cama.
Tom se quedó conmigo un rato.
- ¡Pollito la has liado!, dije en voz baja. Hoy no mojas, añadí.
- Juan, lo que me pide no es fácil. Tú sabes que soy muy inseguro y celoso. Dijo.
- Ya si te entiendo. En tu lugar también me costaría pero si la quieres deberías al menos pensar en darle experiencias nuevas y sobre todo ponerle más atención. Muchas veces la dejas tirada por el fútbol o el deporte. Un dia se va a cansar y te va a mandar al carajo, añadí.
- ¿Tú crees? Dijo algo asustado.
- No te la mereces jodido. Vete mañana de hotel y trincate a un guiri borracho, cúmplele la fantasía y déjale claro que no puede tocarla ni hará nada. Nadie sabrá nada y quedará entre ustedes, añadí. Ella merece una experiencia así, aunque solo sea una vez.
Diciendo eso, y al levantar la cabeza, tras Tom, vi como Ani nos escuchaba. Sonrió como agradecida por mi consejo, y esperando un rato, aprovechando el silencio de Tom que meditaba mis palabras, nos dió las buenas noches y entró a su habitación.
- Tom me miró y preguntó. ¿Nos habrá escuchado?.
- ¡Que va!, la vi salir justo después y ni se enteró, dije para tranquilizarlo, mintiendo a mi mejor amigo para evitar mas drama.
Tom se levantó fue a la cocina tambaleándose ya por el alcohol, se sirvió una última copa y regresó frente a mí.
- Juan, sé que lo que voy a decir, va a parecerte raro. He pensado lo que me has dicho y tienes razón. La quiero y para hacer algo así, quiero hacerlo con alguien de confianza.
-Tom ¡no sigas!, dije. Sabes que no voy a poner nuestra amistad en riesgo.
- ¡Enserio!, ella tiene una fantasía. Bueno son dos...
Yo ya las conocía, pero esto demostraba que cuando ella sacaba los temas en reunión su cuerpo estaba pero su mente ya atención se iban a su mundo del deporte.
Prosiguió.
- A ella le gustaría masturbarse ante otro hombre y ver como éste se toca mirándola. Sentirse atraída por un instantr y el morbo de ver como consigue su propósito. Pero sin que él la toque o pase nada de nada. Él lejos y ambos mirando.
La otra manera, es que yo me la folle y nos pillen follando. Que cuando ella levante la vista vea a otro hombre viendo como me la follo y se toque mirándonos, luego se vaya sin más.
- No se si podría, Tom. Pides demasiado, mejor mañana con un desconocido que luego surgen las desconfianzas y los malos rollos.
- Te pido mucho. Yo estaría dispuesto a hacer realidad la segunda de sus fantasías y si te da mucho reparo, no te masturbes. Solo mira un rato y te vas. Mañana como si no hubiera pasado nada. Dijo.
- Bueno... si es así... lo pensaré. Vete con tu esposa a celebrar su aniversario y cuando yo los oiga, intentaré ver si me siento capaz. No prometo nada.
- Vale pero enserio si te tocas la harías feliz, yo no voy a mirarte y aceptaré que la mires a ella pero jamás nombres una sola palabra de esto, menos que digas que has visto a mi esposa desnuda. Lo que pasé en ese dormitorio, morirá en ese dormitorio. Si algo que ella te pida te incomoda, o ves que yo no quiero seguir, sal y no te preocupes que no cambiará nuestra amistad.
- Tom faltaría más, jamás haría eso. Ni con ella ni con nadie. Ya viste que cuando jugábamos hoy nunca nombré a nadie y en este caso mentiría antes que contar esa intimidad de ustedes.
Él se fue convencido.
Pasado unos veinte minutos, supongo que tras una larga charla, empecé a oir tras la puerta entreabierta, sonidos de chapoteo. Me acerqué a la puerta estando mi estancia a oscuras y mirando en el interior, ví con la tenue luz de la lámpara de la mesilla de noche como Tom, tenía a Ani desnuda boca arriba y sus piernas flexionadas y abiertas, mientras él le comía el coño. De ahí el sonido a chapoteo.
No pensé que esa escena en directo me fuera a poner cachondo de esa manera, pero ver a Ani desnuda. Con esas tetas grandes y sus pezones rosados y duros mientras los pellizcaba y recibía su cunilingus, me excitó tanto que poco a poco fuí abriendo la puerta y entré en la habitación.
Ani ni se había percatado de mi presencia. Me quedé alejado, saqué mi polla de la prisión de mi boxer ya apretado y acaricándome la polla seguí viendo aquella escena.
Tom, ya asfixiado, paró de comerle el coño y poniénose de pié, colocó a Ani a cuatro patas, mirando hacia donde yo estaba.
Ella concentrada se acomodó y cuando Tom, enterró su polla en su coño, levantó ls cabeza para coger aire y se quedó cara a cara frente a mí.
Sus ojos se abrieron como dos faros. Parecía que se le iban a echar fuera. Al ver que mi polla estaba entre mis manos, sonrió y empezó a enterrarse la polla de Tom con fuerza. Escucha como ambos chocaban y sonaba su culo contra el vientre de Tom.
Yo no podía dejar de mirar cómo me miraba, cómo abría su boca y se relamía, y cómo sus pechos colgaban y chocaban entre sí, mientras ella se apoyaba en la cama y se movía enérgicamente.
Su esposo daba ya bufidos de placer. Ella paró para tomar aire, y evitar que éste se corriera antes que ella.
Sacó su polla y se volvió a recostar boca arriba, dejando su cabeza colgando por el lateral de la cama.
Él se puso encima. Yo me apoyé en la cómoda que tenian junto a la pared. Humedecía mi polla con saliva y seguí agitando mi polla, al ritmo de sus embestidas.
Tom no aguantó mucho más. Sin darle un momento de tregua, empezó a embestirla fuerte y eso hizo que no cumpliera del todo su propósito.
Ella estaba a punto. Su cabeza colgaba hacia atrás sin quitarme la vista de mi polla y mi cara.
Y sin darme más tiempo, Tom empezó a correrse. El primer chingotazo lo largó dentro de Ani. Rápidame cogió su polla con su mano y sacádola se puso de pie y largó el resto en su pechos. Ella sujetó su polla y le ayudó a sacar todo lo que tenía.
Yo paré al ver que ya habían terminado. No me había dando tiempo a correrme pero quizás era hora de irme. Ani tampoco habia tenido su orgasmo.
Tom se levantó y fue al baño. Yo iba a salir del cuarto cuando Anie me dijo espera.
- Gracias por aceptar, dijo.
- Siento que no te hayas corrido dije.
Escuché como el agua corría en la ducha.
- No te preocupes, no es la primera vez. Ya te dije que era muy egoista a veces. Hoy no iba a ser menos, añadió. ¡Puedes mirarme! me dijo. O soy muy fea desnuda.
Levante la mirada y me quedé observándola un instante.
- Eres preciosa. Me gusta mucho tu cuerpo, ¿no ves como sigo empalmado de verte?, dije muy sincero.
Llevé mi mano a la polla y mirándola volví a tocarme esta vez más cerca de ella.
Ella me miró con unos ojitos de gratificación y contentos de mi reacción.
Escuché como Tom entraba en la ducha y cerraba la mampara de plástico.
- Voy a cumplir el otro de tus sueños, dije respirando exitado al tocarme.
Ani, se colocó sentada en un lateral de la cama con la almohada en la espalda y llevando su mano a su coño, aún chorreante del semen de su esposo, lo usó para lubricarlo y tocarse.
Sus pechos brillaban del semen que momentos antes le habían chorreado por ellos.
Veía como sus dedos masajeaban sus labios y se perdían entre ellos. Sus caderas moverse y su culo abrirse y cerrarse relajado. Con una mano se masajeaba el pecho, con la otra su coño y como su boca se abría buscando aire y relamiéndose.
En la habitación no se oía mas que el chapoteo de mi polla al masturbarme y los suspiros y relamidos de Ani.
Sus ojos se clavaban en mi polla y en mis ojos. Los cerraba de placer y pellizcaba sus pezones hasta que mirándome fíjamente me pidió que me acercara un poco más y teniendo mi polla a escazos veinte o treinta centímetros de su cara, empezó a correrse sin dejar de mirarla.
Yo no paré de tocarme. Ví como terminaba y mirándome a los ojos, y mordiendo la comisura de sus labios me dijo.
- Quiero compensarte por varias cosas. La primera por haber convencido a Tom, los escuché y sé que pensaste en mí. Y la segunda porque siempre te estoy molestando con lo que te hizo Sofía y que no te dejara correrse en sus tetas. Sé que las mías te gustan mucho, quiero que las llenes de tu semen. Dijo muy convencida.
Mi polla no aguantaba más, estaba ya morada. Mis huevos se habían recogido esperando la explosión.
- Pero... tu esposo...
- No nombres ahora a esa persona. No se va a enterar ya tengo su semen en mi pecho y tú no le diras nunca nada. Te lo mereces más que él.
De pronto oí como el agua paró y la puerta de la mampara se abría. Era ahora o nunca.
Volví a humedecer mi mano para evitar que se secara mi polla, y mirándola a las tetas y a sus ojos que se salían de las órbitas, empecé a sentir inmensas ganas de correrme. Ella sin quedarse quieta llevo su mano derecha con la que se había masturbado a mi nariz y oliendo sus dedos empecé a correrme sobre sus pechos ya relajados y con pezones grandes y rosados.
Los chorros de semen llegaba sobre su piel en abundancia.
- ¡Qué calentita! Y ¡qué blanca!, dijo Ani relamiéndose.
Terminé de correrme y tras cruzar nuestras miradas y echar un último vistazo a su cara alegre y deslumbrante, con una sonrisa de oreja a oreja mostrando su gratitud; a sus pechos chorreando semen blanco y espeso; su barriga con restos de semen de un instante antes; y su coño aún abierto ya que ella abrió sus piernas para dejarme deleitarme por última vez, abandoné la habitación antes de que Tom saliera del baño.
Crucé la planta de arriba a oscuras. Bajando por las escaleras, escuché como la puerta del baño se abría y la luz iluminaba la planta. Llegué al piso de abajo y tras entrar en mi dormitorio, me limpié a oscuras y me acosté.
Al día siguiente, pensé en irme de la casa y volver antes de que ellos regresaran. Me sentía incómodo estando allí solo. Al final me quedé.
Esa noche, cuando llegué a mi cama. Abrí las sábanas y bajo la almohada escuché un crujido. La levanté y había una nota y unas tangas rojas.
La nota decía.
"En gratitud no de uno, sino dos sueños cumplidos, te dejo este presente con mi olor, para que amenices tu estancia en mi casa. Puedes quedarte con ellas de recuerdo y no sabes lo contenta que estoy de que fuera contigo y no con otra persona. Nunca te lo dije, pero como sé que esto jamás saldrá de aquí, quería que supieras que siempre mis sueños eran contigo. Con otro no habría sido igual.
Gracias.
Xxx"
Esa misma noche, no pude contener mis ganas y por dos ocasiones usé su premio para satisfacer mis recuerdos con ella, en su casa.
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