Xtories

La pendiente resbaladiza 2

Antonio no solo lo sabe, sino que lo desea. Mientras Vero intenta manejar la vergüenza de su aventura con José, su marido tiene un plan: convertir la traición en el combustible de su propia felicidad. Esta vez, no hay secretos, solo un juego donde los tres ganan.

WithoutShame12K vistas9.2· 27 votos

José había salido de la casa de Vero con sensaciones diversas, por un lado había disfrutado muchísimo esa tarde de sexo con Vero, pero por otra, no sabia donde se estaba metiendo, había sido todo muy raro, también le preocupaba como seria a partir de ahora su relación con Vero en la oficina, decidió no pensarlo mucho e ir gestionando las cosas según fueran surgiendo, de momento él trataría a Vero como si nada hubiera pasado, e iría viendo como se comportaba ella.

Al despertar, Vero se hizo consciente de que tendría que ver a José en el trabajo, no sabia si estaba preparada para eso, estaba claro que le iba a costar comportarse con naturalidad con él, reunió fuerzas y decidió afrontarlo lo mejor que pudiera. Al verle en la oficina no pudo evitar apartarle la mirada, se dio cuenta de que lo mejor era evitarle, por el momento, hasta que pudiera afrontarlo mejo. En los pocos momentos que tuvo que hablar con él no dejaban de venirle escenas de la tarde anterior a la mente, recordaba su cara mirándole los pechos o la sensación del momento en que comenzó a penetrarla, pero lo que mas la turbaba era el recuerdo de esa polla en su boca, con solo recordarlo podía notar su dureza cuando golpeaba su paladar. Tenia la sensación de que José podía ver lo que pensaba a través de sus ojos y en todo momento intento rehuir su mirada, además, debido a las fuertes sensaciones que le hacia recordar, notaba como se calentaba solo con la presencia de José. Él, por su parte, sintió que Vero le esquivaba y creyó que ella estaría disgustada por lo que hizo, él tenia la sensación de que había gozado mucho pero podía ser que ella lo viera distinto. Decidió dejarle un tiempo porque todo estaba muy reciente y más adelante hablaría con ella, este pensamiento dejo a José bastante preocupado.

Antonio era consciente de que su mujer iba a tener una jornada complicada en el trabajo después de lo ocurrido el día anterior, una vez que Vero llego a casa se intereso por como le había ido y si había estado bien. Vero no le dio muchas explicaciones, pero le dijo que no se le volviese a ocurrir meterla en una situación como esa, que la relación con José se había tensado mucho. Una vez acostados Antonio no pudo reprimir la curiosidad por saber como habían terminado su mujer y José el día anterior y le pidió a Vero que terminara de contarle la historia. Vero se lo pensó dos veces, no sabia si la convenia volver a recordar esos momentos pero, viendo la ilusión de su marido y lo bien que acabo la cosa la noche anterior, pensó que por lo menos debía contárselo y que supiese todo lo que había pasado.

- Esta bien, voy a terminar de contarte lo que paso, pero prácticamente ya te conté todo ayer, así que no te hagas muchas ilusiones porque queda muy poco que contar.

- Gracias, es que creo que necesito saberlo, si no la curiosidad me va a matar.

- Ayer me quede contándote cuando José comenzó a penetrarme, ¿no?

- Justo en lo mas interesante si.

- Pues bien, ya viste que la tiene bastante grande, yo tenia mis dudas de que esa cosa pudiese caber dentro de mi, pero José fue muy cuidadoso, fue penetrándome poco a poco con movimientos lentos, cada vez que la sacaba y metía iba introduciéndose un poquito más. No te quiero mentir, estaba disfrutando muchísimo sintiendo como se abría paso en mi interior, la enorme presión que ejercía sobre mis paredes, me transmitía sensaciones muy intensas a pesar de que acababa de tener un buen orgasmo.

Viendo la cara que iba poniendo su marido Vero volvió a meter su mano dentro de los calzoncillos de este para acariciarle. Antonio la correspondió metiendo la suya dentro de las bragas de su esposa y comenzando a masturbarla como el día anterior. A Vero le gusto ese juego nuevo que estaba descubriendo con su marido y, sumado a la calentura que le había producido durante todo el día no poder quitarse las imágenes de su encuentro con José, se estaba animando por momentos.

- Además seguía mirándome con esa cara de lujuria, José a ratos contemplaba como estaba introduciendo su polla en mi sexo y a ratos miraba como se movían mis pechos al compas de mi respiración y sus embestidas. Vamos que en muy poco tiempo volvía a tenerme excitada. Apenas habría introducido la mitad cuando volvió a lanzarse sobre mis pechos, con una mano me amasaba una teta y de vez en cuando me presionaba el pezón, eso si, con mucha delicadeza, con la boca a veces me lamia y otras me succionaba toda la aureola. Eso estaba haciendo que se multiplicara el placer que me estaba dando con la penetración, no pude evitar empezar a emitir gemidos cada vez que iba profundizando en mi interior, de verdad que intente reprimirlos porque me daba muchísima vergüenza que me viese así, pero era imposible, me sentía completamente llena, creo que eso debió excitar más a José porque note como empezaba a penetrarme con mas fuerza.

Llegados a este punto Vero podía notar que su marido había ganado algo de dureza, eso era síntoma de que estaba cerca del orgasmo, aunque le estaba masturbando muy lentamente, decidió bajar un poco el ritmo de la paja que le estaba haciendo, porque ella también se estaba calentando mucho volviendo a revivir aquello y, gracias a que Antonio estaba aumentando la presión sobre su clítoris, ella tampoco estaba lejos de llegar al orgasmo.

- Las sensaciones que me estaba transmitiendo con cada embestida eran increíbles, con cada penetración notaba descargas de placer por todo mi cuerpo, sentí que me iba a correr por segunda vez en ese día. No quería volver a tener un orgasmo y que José pensase que soy una salida, trate de contenerlo, pero creo que fue peor, apenas unos instantes después, y antes de que José hubiera conseguido metérmela entera, estalle en un orgasmo enorme, parece que ver como estaba disfrutando hizo que aumentase más el ritmo y la fuerza con la que me penetraba, incluso la intensidad con la que me agarraba las tetas y me las comía creció, yo estaba fuera de mi, creo que en ese momento mis gemidos se convirtieron en gritos y mi orgasmo no hacia mas que crecer en intensidad, para colmo con la energía de sus embestidas por fin consiguió llegar hasta lo mas profundo de mi, tenia la sensación de que me la iba a sacar por la boca y notaba su pelvis empotrarse contra mi clítoris, no se cuanto tiempo me tuvo así, no creo que fuera mucho, pero sentí que iba a perder la consciencia.

En ese momento Antonio empezó a correrse y Vero con él, otra vez habían conseguido llegar juntos. De nuevo su marido se giro hacia ella y la beso, se fundieron en un tierno abrazo.

- Buff, ha sido genial, por lo visto disfrutaste mucho con José, me hace muy feliz saberlo.

- También he disfrutado mucho reviviéndolo juntos, pero si, tengo que admitirte que fue... no se como describirlo, espectacular se queda corto... increíble, solo lo puedo calificar de increíble, si alguien me hubiera dicho que iba a sentir algo así no me lo hubiera creído, así que increíble es la palabra.

- ¿Mañana me contaras como acabo?

- Ya no queda nada que contar, José saco su polla de mi interior y comenzó a eyacular sobre mi sexo y mis bragas, se sentó en el suelo y cuando se recupero se fue.

- Me encantaría tener más sesiones como esta.

- A mi también, siento que estamos recuperando algo muy importante en nuestra pareja.

- ¿De verdad que no quieres volver a tener algo con José? por lo que me has contado fue todo muy bien.

- Es que no puedo Antonio, no se como comportarme en la oficina después de esto, no se que pensara José de nosotros, sobre todo de mi. Me paso el día muerta de vergüenza, no puedo ni mirarle a la cara.

- Pero mujer, él tiene que haberlo disfrutado tanto como tú y, además, por como le vi mirarte, debía llevar deseándote bastante tiempo. Yo creo que él se muere de ganas de repetirlo, no creo que piense nada malo de ti.

- ¿Tu crees? Seguro que él puede tener a muchas mujeres, no creo que quiera repetir conmigo, yo creo que todo fue fruto de la excitación del momento.

- Me parece increíble lo poco que conoces a los hombres después de tantos años. Si me dejas, estoy seguro de que puedo conseguir que se abalance sobre ti sin mucho esfuerzo.

- No se, me da muchísima cosa, prométeme que yo no tendré que hacer nada.

- Prometido!!! anda descansa y a ver si mañana estas mas tranquila en el trabajo.

Ambos se sintieron muy conectados entre si, Antonio se durmió pensando como conseguir que José volviera a tener algo con su mujer. Vero no las tenia todas consigo pero, si ella no tenia que hacer nada, no podía negar que le encantaría volver a caer en los brazos de su compañero. A la mañana siguiente Antonio le dijo a Vero que le preguntase a José si estaba interesado en el negocio y si podía volver a ir a su casa para cerrar el trato. Vero sospechó de las intenciones de su marido pero viendo lo bien que le estaba sentando a la pareja todo aquello y si realmente ella solo tenia que dejarse llevar, no iba a poner objeciones.

En el trabajo Vero se sintió algo más cómoda aunque cuando le hablaba José seguían viniéndole imágenes de su polla palpitante y le costaba concentrarse, incluso le entraron ganas de simular algún descuido con su ropa para calentar un poco a José pero se contuvo, de nuevo prefería esperar a ver que hacia su marido. José viendo que la situación con Vero se normalizaba estaba más tranquilo y, a pesar de que tenia muchísimas ganas de volver a tener un encuentro con ella, pensó que lo mejor era ser lo mas correcto posible. Aunque los pantalones que había traído Vero ese día a la oficina le quedaban estupendamente y se le marcaba perfectamente el culo e incluso las costuras de su ropa interior, José intentaba no mirárselo ni imaginarse como serian aquellas braguitas, se estaba maldiciendo a si mismo por no haber aprovechado a tocárselo cuando había tenido la oportunidad. Casi a la hora de irse, Vero se armo de valor y le comento a José lo del negocio de su marido, le costo mucho decírselo pensando que él interpretaría que ella estaba buscando que pasase algo entre ellos, aun así se lo dijo intentando disimular su vergüenza. José le respondió que lo había estado pensado y que sí estaba interesado, esto era verdad, le había parecido que efectivamente los diseños de la amiga de Vero tenían mucho potencial y que podía ser un buen negocio, era consciente de que su percepción podía estar un poco alterada por haber visto las prendas sobre el cuerpo de Vero, pero aun así merecía la pena arriesgarse, no era demasiado dinero lo que tendría que aportar y le veía bastante potencial. Además estaba la posibilidad de que en casa de Vero volviera a calentarse la situación, no sabia si eso se podría considerar una estrategia de markenting pero, desde luego, era buenísima. Ambos quedaron en que al día siguiente, que ya era viernes, José iría de nuevo a casa de Vero después del trabajo.

Por supuesto Antonio interrogo a Vero al respecto de la respuesta de José nada más entrar por la puerta, ella le dijo que José si que estaba interesado y que iría mañana después de trabajar. Antonio se puso muy contento, e incluso se excitó un poco pensando en lo que podría pasar, pero no le dijo nada a su mujer para no asustarla, aunque si que le pidió que al día siguiente llevase algo un poco sugerente. Vero no le prometió nada pero le dijo que ya vería que se ponía. Por la mañana decidió ir con un conjunto de camisa y pantalón muy corrientes pero que le daba la oportunidad de desabrocharse algún botón y mostrar su escote si le entraban ganas de jugar un poco. En la oficina se sorprendió al notar que José le miraba el culo alguna vez al pasar por su lado, a ella le parecía que lo tenia gordísimo y bastante feo, era lo único que le había hecho dudar de ponerse aquel conjunto, le parecía que esos pantalones le venían un poco justos y se le marcaban demasiado, tenia dudas de si la miraba porque le gustaba lo que veía o pensando lo mal que le quedaban. José seguía intentando ser correcto pero ese culo le atraía muchísimo, no sabia si era porque era la única parte que le quedaba por ver y disfrutar de Vero, pero cada vez le gustaba más. Envalentonada por las miradas de su compañero, Vero decidió desabrocharse algún botón de la camisa y acercarse a él para preguntarle cualquier cosa, en cuanto se agacho para señalarle algunos papeles, vio como la mirada de su compañero se dirigía a su sujetador a través del escote, esperaba que le gustase, se lo había puesto específicamente por si al final le entraban ganas de mostrárselo, tenia algunas transparencias que dejaban ver parte de sus aureolas. A José le estaba costando mucho disimular, la vista se le iba sin querer, podía intuir parte del pezón de Vero y le estaba poniendo muchísimo, no quería hacerse ilusiones pero estaba deseando volver a tener la oportunidad, esta tarde, de chuparlos y tocarlos, con esos pensamientos se estaba empezando a empalmar y Vero se dio cuenta, prefirió dejarlo ahí y retirarse, porque sentía que ella también se estaba calentando y temía que la cosa pudiera ir a más. No lo podía explicar muy bien pero, viendo como era capaz de atraer la mirada de su compañero, se sentía una mujer fatal y eso la encantaba.

Por la tarde José fue a casa de Vero, al llegar le recibió Antonio y se sentaron en el salón como la vez anterior. Vero estaba en la casa pero solo apareció para saludar, ella no sabía que hacer, está vez su marido no le había dado ninguna indicación, ni siquiera sabía si tenía algo planeado o solo era una reunión de negocios, aunque lo de pedirle que se vistiera sensual la había hecho ilusionarse, los dos hombres llevaban más de una hora hablando animadamente y Vero empezaba a impacientarse, además no sabía que más hacer por casa así que decidió aparecer por el salón a interesarse por como iba la cosa. En cuanto saco la cabeza por la puerta Antonio le dijo que se sentase con ellos que quería contarle lo que habían hablado, Vero sin pensarlo mucho se sentó en la misma silla del otro día y se puso a escuchar todo lo que habían planeado, enseguida se vio inmersa en la conversación, le sorprendia como estaban previendo hasta los mínimos detalles, estaba escuchando con bastante atención y por eso tardo un buen rato en darse cuenta de que José estaba mirándole discretamente la entrepierna, ese día se había puesto su habitual vestido de estar por casa, era muy normalito pero tal y como estaban sentados era posible que José pudiese ver algo, casi sin darse cuenta abrió ligeramente las piernas, ese gesto no pasó desapercibido para Antonio y menos para José, que ahora tenía una perspectiva mucho mejor de sus bragas, no entendía muy bien lo que le pasaba con esa mujer, pero el mero hecho de ver un poco de su ropa interior le calentaba bastante. Siguieron hablando un rato y por supuesto José continuo mirando de reojo las bragas de su compañera, lo que le iba calentando poco a poco, a Vero también le estaban haciendo efecto las miradas de José y Antonio estaba esperando el momento de hacer saltar la liebre, pero no lo encontraba y ya no quedaba nada por hablar. José viendo que la conversación se repetía sobre los mismos temas y no fluía, se sintió un poco incómodo y les dijo que le parecía que ya iba siendo hora de marcharse. Todos fueron a la cocina a llevar los vasos que habían estado usando, Antonio sentía que se le estaba escapando la ocasión pero Vero se agachó a colocar unas cosas en la cocina y vio como José se quedaba mirándola el culo.

- Te gusta el culo de mi mujer ehhh

- No digas tonterías Antonio, mi culo no le puede gustar a nadie.

Ni corto ni perezoso, Antonio levantó el vestido de su mujer para que José pudiese verla.

- Para Antonio, que lo tengo muy gordo.

A pesar de la oposición de su mujer Antonio mantuvo el vestido levantado y Vero no hizo nada para impedírselo.

- A que es bonito, ella piensa que es horrible, es otra de sus inseguridades, venga dile lo que te parece.

La mirada de José se había quedado clavada en el culo de Vero, llevaba unas bragas tipo culote que le sentaban fantásticamente y, además, al estar agachada, no solo podía apreciar su culo, si no también la zona de su vagina, sin poder apartar la mirada de ese maravilloso trasero y tragando saliva, José dijo:

- Si, es muy bonito.

Vero se revolvió y consiguió que su marido soltase el vestido quedándose de frente a los dos hombres.

- Como le va a gustar mi culo, lo dice por no quedar mal.

- ¿Entonces por que se le ha puesto dura?

La mirada de Vero se dirigió a la entrepierna de José y comprobó que se había formado una buena tienda de campaña. José se ruborizó mucho cuando vio la expresión de sorpresa de Vero al descubrir su erección.

- Lo siento, yo...

- No te disculpes, seguro que a Vero le sienta fenomenal ver tu reacción, de verdad que está muy insegura con su culo y a mí me gusta mucho poder demostrarle que se equivoca. José por extraño que te pueda parecer, desde que estuviste en esta casa el otro día, nuestro matrimonio ha mejorado mucho, yo te estoy profundamente agradecido por ello y, aunque nunca lo va a reconocer, sé que Vero también.

- No le digas esas cosas, ¿Que va a pensar de nosotros? En todo caso habla por tí.

- No me negarás que el otro día se portó estupendamente y nos hizo un gran favor.

- No quiero hablar de ese tema y menos con él delante.

- Venga mujer, desde el otro día estás de mucho mejor humor, incluso has ido recuperado autoestima ¿No te hace sentir atractiva que ahora este duro por tu culpa? Fijate bien en como se la has puesto.

Vero se quedó mirando fijamente la polla de José y dijo:

- No puedes salir así a la calle, se te nota muchísimo, te miraría todo el mundo.

- Tienes razón mujer, que clase de anfitriones seríamos si después de todo lo que ha hecho por nosotros le dejásemos salir así. Yo creo que deberías ayudarle con su problema.

- Pero Antonio ¿Que pretendes que haga?

- Nada que no hayas hecho antes, me parece que tal y como se la has puesto, con que uses un poco tú mano sería suficiente para solucionar el problema.

- Pero Antonio, que soy tú mujer, no puedo hacer esas cosas. Todavía no entiendo como el otro día me pudiste arrastrar a hacer lo que hice, como para repetirlo.

- Venga mujer tiene pinta de que solo te llevará un momento y en el fondo se lo debemos.

- Dios, yo no sé cómo siempre acabas convenciéndome. A ver si conseguimos terminar rápido.

Y diciendo esto, comenzó a desabrochar el pantalón de su compañero y a liberar su miembro, cuando lo tuvo en su mano le miro a los ojos e inicio la masturbación.

Se había resistido un poco para que José no se diera cuenta de las ganas que tenía, ya con las miraditas en la silla se había calentado, pero ver como se le había puesto al verle el culo la había terminado de encender, le encantó volver a sentir esa dureza en su mano.

- Podrías dejarle que te toque un poco el culo, tal y como te lo ha mirado seguro que se muere de ganas y así seguro que termina antes.

- No creo que eso ayude mucho, pero si José cree que va a valer de algo, puede hacerlo.

Esas palabras fueron música en los oídos de José, agarró ambas nalgas con sus manos y comenzó a recrearse en su tacto. Ese movimiento provocó que ambos cuerpos quedasen muy cerca y, con cada apretón que le daba a su culo, se iban acercando más, Vero seguia masturbándole y su polla ya estaba a muy pocos centímetros de tocar la zona de su sexo. Antonio, viendo que su mujer empezaba a animarse, volvió a subir el vestido de Vero.

- Así seguro que se motiva más - dijo Antonio

Está vez no salió ninguna queja de la boca de Vero, José veía como su compañera seguía masturbándole muy cerca de su sexo, volvió a apretar su culo, está vez la punta del capullo acaricio el clítoris de Vero, ella continuo masturbándole contra sus bragas y José aprovechaba el movimiento de amasar su culo para restregar su polla por su clítoris y su entrada. Antonio soltó el vestido de Vero y éste cayó ocultando lo que estaba pasando debajo.

Notar el miembro de José contra su sexo estaba terminando de hacerle a Vero perder la cabeza. Antonio se daba cuenta de que su mujer estaba perdiendo la poca cordura que le quedaba y dejó que se fueran excitando mutuamente un poco más, antes de hacer su siguiente movimiento.

- Me parece que a José también le gustaría ver esto.

Según lo dijo empezó a bajar los tirantes del vestido.

- Por favor Antonio no, estoy sin sujetador...

La voz de Vero transmitía tanta excitación que casi parecía más una incitación a hacerlo que una protesta. Los pechos de Vero aparecieron ante los ojos de José, le estaba hipnotizando el movimiento que hacian al ritmo de la paja que estaba recibiendo, Vero sentía la mirada de José y también como le palpitaba la polla en su mano, la volvía loca sentir ese deseo, y comenzó a restregarse contra el miembro de José con más fuerza. José no pudo resistirse y soltó una mano del culo de Vero para agarrarla las tetas con ansia. Antonio veía que su mujer ya estaba totalmente entregada a la lujuria pero se contuvo antes de dar el siguiente paso, sabía que podía ser el definitivo antes de poder dejarles solos, transcurrido algún minuto les dijo:

- Me parece que vas a tener que chuparsela, sino esto se va a alargar mucho.

Al oír eso Vero estuvo a punto de arrodillarse sin más, en realidad estaba deseando volver a sentirla en su boca, pero intento hacerse la digna otro poco.

- ¿Cómo puedes pedirme eso Antonio? no voy a hacerlo y menos en este frío suelo de la cocina.

A pesar de sus palabras seguía masturbando a José y restregando su polla contra su sexo.

- No te preocupes por eso mujer, podemos ir al salón.

- ¿Vas a dejar que José me la meta en la boca?

- Tú no vas a tener que hacer casi nada, anda ven.

Y agarrando a su mujer suavemente la llevó hasta el salón, la pidió que se tumbara en la alfombra y a José le dijo que se pusiera de rodillas al lado de su cabeza, Vero se dejó llevar, estaba ansiosa por volver a sentirla golpeando su paladar.

- Ves mujer, solo tienes que abrir un poco la boca.

- José métela solo un poco, que la tienes muy grande -dijo Vero con voz de suplica, aunque era una forma de darle permiso.

Al ver que Vero abría la boca José introdujo casi la mitad en ella y comenzó a follarsela lentamente. Vero respondió succionándosela, él agarró sus desnudos pechos y poso su otra mano encima de sus bragas masturbándola suavemente por encima de la tela. Vero inconscientemente abrió más las piernas para facilitarle el trabajo, José se iba envalentonado y ejerciendo más presión sobre su sexo a la vez que cogía ritmo en sus penetraciones bucales. Vero empezaba a gemir ahogadamente a pesar de la mamada que estaba haciendo y pronto comenzó a mover su pelvis buscando aumentar el contacto. José, al ver cómo respondía su compañera, fue profundizando más en su boca, incluso se atrevió a meter la mano dentro de sus bragas para tocar directamente su sexo, la notaba mojadísima, continuo frotándola el clítoris energicamente, a Vero le encantaba notar como impactaba en su paladar, cogió el miembro de José y se lo introdujo más en la boca, la mano en su sexo la estaba provocando descargas de placer, le volvió a dar vergüenza que su compañero la viera así, se estaba metiendo su polla en la boca al tiempo que, con las piernas completamente abiertas, movía sus caderas intentando frotarse más contra su mano, estaba totalmente entregada, no quería imaginarse lo que estaría pensando ahora mismo de ella pero sintió que le llegaba el orgasmo y no pudo hacer nada. Se corrió con la polla de su compañero en la boca delante de su marido, José pudo ver las contracciones en su cuerpo. Antonio sabía hacia rato que podía irse y dejarles solos, pero había querido quedarse un poco más para ver como se corria su mujer, una vez que había terminado decidió irse sin hacer ruido. Vero se dio cuenta de que su marido se iba y le dijo.

- Tú eres el culpable de esto, no te imaginas la vergüenza que estoy pasando porque tú me has obligado a hacerlo, ahora no te vayas, quiero que te quedes a verlo todo.

Las palabras de su mujer le frenaron en seco, Antonio se sentó en el sofá mirando la escena.

Mientras tanto José estaba aprovechado para acariciar su vello, le encantaba sentir su tacto, después comenzó a jugar con su clítoris sintiendo la humedad que brotaba de su interior, Vero volvió a introducirse en la boca la polla de su compañero y continuo con la mamada mientras miraba a su marido.

Vero no podía explicarse que le sucedía con ese hombre pero a pesar de su reciente orgasmo en cuanto se metía su polla en la boca sentía como se excitaba, a los pocos instantes estaba moviendo su pelvis de nuevo. José sintiendo que su compañera volvía a estar caliente fue introduciendo los dedos en la vagina y Vero se lo agradeció con nuevos gemidos. Vero ya conseguía metersela casi entera, sentía como le llegaba hasta la garganta y añadiéndole lo que las manos de su compañero le estaban haciendo en sus pechos y en su sexo, no tardo en excitarse completamente de nuevo. José se separó de ella y se deslizó hasta meterse entre sus piernas. Vero se quedó cogiendo aire tumbada en la alfombra mientras José fue a quitarle las bragas, pero antes miro a Antonio para pedirle su aprobación, Antonio le hizo un gesto para que continuase y José la despojo de sus bragas. Por fin podía ver el sexo de Vero totalmente liberado de ropa, la tenía completamente abierta ante él, podía apreciar la marca de su bañador en la zona de su pubis, le daba mucho morbo que su vista hubiera podido atravesar esa marca de lo prohibido, veía como manaban sus jugos, le entraron muchísimas ganas de probarlos, se lanzó a meter su boca en el sexo de Vero y poder degustarlos, le encantó poder saborear a su compañera, le lamía el clítoris y poco después, comenzó a introducirle varios dedos en la vagina, Vero estaba cada vez más excitada, notaba muy intensamente la boca de José en su sexo y volvía a sentir acercarse el orgasmo, agarró a su compañero por la cabeza y la apretó contra ella, deseaba ser devorada. A José le estaba costando mantener la intensidad de la lamida, la fuerza que ejercían las manos de Vero incrustando su boca contra el clítoris casi le impedía respirar y los movimientos frenéticos de la cadera de Vero le complicaban poder ser constante, aún así, sintiendo como lo estaba disfrutando su compañera, siguió enganchado a su sexo, ahora podía oír como los gemidos de Vero salían limpiamente de su boca, le ponía muchísimo la forma que tenía de gemir. Después de estar así un rato, Vero levanto las caderas, incrusto con más fuerza la cabeza de José contra su sexo y comenzó un intensísimo orgasmo contra la cara de su compañero. Cuando Vero terminó de correrse, se quedó tumbada y completamente relajada en la alfombra pero José estaba excitadísimo, él se incorporo un poco y acercó su polla a la entrada de Vero, comenzó a restregarla por todo su sexo al tiempo que amasaba sus tetas, ella se hizo consciente de que todavía quedaba lo mejor. José volvió a mirar a Antonio antes de penetrar a su esposa y este asintió con la cabeza, en cuanto la introdujo un poco Vero soltó un suspiro de placer, comenzó un movimiento de metesaca para ir introduciéndola más y más al compás de los gemidos de Vero. Está vez le estaba costando menos metersela, José suponía que por el intenso trabajo previo que había hecho con sus dedos, aún así Vero ya se sentía completamente llena antes de que hubiera conseguido meterla entera, sus suspiros ya eran auténticos gritos de placer. Antonio no había visto así a su mujer nunca, estaba disfrutando muchísimo del espectáculo. En cuanto Vero noto el cuerpo de José chocar contra su clítoris soltó un profundo grito, José aumento la fuerza de sus embestidas y vio como Vero se retorcía de placer mientras seguía gritando, estuvo muy cerca de correrse pero quería hacer una cosa más con ella y logro contenerse. Vero estaba ya prácticamente ida, la movió hasta conseguir que se colocase a cuatro patas, le volvía loco ese culo y quería follarla desde atrás, le agarro el culo y comenzó a penetrarla, está vez no se anduvo con miramientos, desde el principio le daba con fuerza y enseguida consiguió clavársela entera, Vero volvía a chillar y retorcerse. Antonio les interrumpió diciendo:

- ¡Mira mujer se me ha puesto dura!

José bajo el ritmo de sus embestidas mientras ambos miraban hacia Antonio, Vero se sorprendió muchísimo al ver una auténtica erección, no era como cuando conseguía ponérsela un poco dura, esto era una auténtica erección, hacia muchos años que no la veía así, le hizo un gesto para que se acercase y en cuanto la tuvo al alcance de la mano, la atrajo hasta su boca e inicio una mamada. Está polla si que era capaz de introducirsela entera en la boca, sentía el miembro de José taladrándole por detrás mientras se la chupaba a su marido, se sintió doblemente deseada, le encantó y la excito muchísimo. Gracias a que José había bajado el ritmo y la fuerza con la que la penetraba podía concentrarse en la mamada que le estaba dando a su marido. Antonio no podía aguantar más, se hubiera quedado así eternamente pero sintió que se iba a correr, agarró la cabeza de su mujer y le hundió todo lo que pudo la polla en la boca, hasta terminar de correrse en ella. Vero notaba como su marido le llenaba la boca de lefa mientras José seguía agarrándole el culo y abriéndole la vagina con su miembro por detrás. Antonio se separó cuando terminó de correrse y José en cuanto lo vio apartarse dejó escapar las ganas retenidas y volvió a darle con todas sus fuerzas, le ponía muchísimo notar como rebotaba su cuerpo contra ese tremendo culo. Vero volvió a gritar y retorcerse mientras le caía semen de sus labios, con la fuerza de las embestidas de José, no pudo aguantar más la postura y dejó caer su cabeza sobre la alfombra, manteniendo el culo en pompa. Vero estaba totalmente entregada y quería sentir esa polla hasta lo más profundo, saborear el semen de su marido mientras otro hombre se la follaba le había dado muchísimo morbo, con las manos aparto los cachetes de su culo para que se la clavase hasta las entrañas y mientras suplico:

- Por favor, dame con todo, metemela hasta el fondo.

Esto excito a José sobremanera, no se podía imaginar ver a su compañera rogándole que se la clavase, aumento el ritmo y la fuerza todo lo que pudo y Vero volvió a correrse entre gritos de placer, José tampoco pudo aguantar mucho más y sacándola eyaculo sobre ese culo que tanto deseaba.

Antonio se quedó con una sonrisa de oreja a oreja, Vero estaba medio inconsciente con restos de esperma por la boca y el culo. En cuanto José recuperó el aliento le pareció que no pintaba nada allí, así que se vistió y se fue, despidiéndose con un "muchas gracias por todo".

Vero se quedó exhausta, esa noche vagaba por la casa como si estuviera flotando, apenas sentía su cuerpo y no podía borrar la sonrisa de su cara. Antonio veía a su mujer y se sentía pletórico, ella se merecía ser feliz, cada vez la veía más contenta y estaba seguro de que con estas pequeñas travesuras iba a recuperar su natural alegría.

Esa noche volvieron a dormir abrazados, el matrimonio no hacía más que reforzarse y se sentían cada vez más unidos.