Una proposición indecente
Lleva años mirándola desde la carpa de al lado, devorándola con la vista. Ahora, con el dinero en la mano y la puerta abierta, la propuesta es clara: por 800 dólares, ella será su puta por una hora. ¿Podrá resistirse a la tentación de ser poseída por el deseo que siempre le tuvo?
Una proposición indecente.
Estoy ante tu puerta con una túnica de algodón, beige claro, abrochada al cuello, que me llega muy por debajo de la rodilla, con los brazos al aire. Debajo el bikini blanco, sandalias de medio taco. En la bolsa una toalla, las chanclas, otro bikini, negro, la crema solar y un cepillo para el pelo.
Quedan unos segundos para las 11. Durante una hora voy a ser tu puta, me doy cuenta que puedo decir que no y marcharme, pero creo que necesito hacerlo o me apetece.
Te conozco de hace años, estás con tu familia en una carpa frente a la nuestra, he visto como te has hecho mayor, coqueto no dices tus años. Tus hijas han crecido amigas de mis hijos, y vos siempre devorándome con la mirada, comiéndome. Yo me daba cuenta y me gustaba, me calienta calentar. A veces jugamos a la canasta contigo y tu mujer cuando hacemos campeonatos. Y te huelo el deseo. Y me excita. Luego cojo con mi marido como una perra en celo, pensando en que eres vos el que me folla.
Y de pronto me lo has propuesto, a mis 48 años, haciendo: que me sienta una mujer joven, libre. Fue el lunes, estaba sola, esperando la pizza y las empanadas que había ido a buscar en el bar junto al balneario. Llegaste, pediste solo empanadas, me miraste de arriba abajo, sonreíste y me lo soltaste:
- Voy a hacerte una proposición indecente.¿ Quieres coger conmigo? Te pagaría.
- ¡ Estás loco! ¡ Qué cosas tienes! - no debí sonar muy indignada, porque seguiste con tu propuesta.
- Sería solo una vez, pero quiero tenerte, te he deseado desde que te conocí.
- ¡ Qué cosas dices!
- Y lo sabes y te gusta que te desee, que te tenga ganas, juegas a ser como eres.
- ¿ Qué soy?
- Una gata callejera.
Ahí me ganaste, debí mandarte a la mierda, indignarme, pero no lo me hice, porque verme como gata callejera me dio un subidón de calentura que hizo que se me erizaran los pezones y te diste cuenta.
- Te daré 800 dólares.
Me dejaste asombrada, eso es precio de puta muy joven y muy cara. Me quedé de piedra, como si me hubiera caído un rayo, te miré y lo estabas diciendo en serio.
Debí darte un bofetón pero estaba mojada, lo notaste, mis pezones se habían puesto duros, y entonces se marcó tu sonrisa, la de un tigre que va a comerse a una gatita.
Y me salió juguetona la respuesta.
- Que sean 1000.
- Hecho, en mi casa,este miércoles a las 11, ya sabes mi dirección.
Y acá estoy, llamo al portero y me abres y subo, me doy cuenta que quiero ser tu juguete.
Me miras como un negro lobo hambriento, y me excita. Me das el dinero.
Me quito el vestido, quedo con el bikini, tipo hilo dental, blanco, de lazos que al bañarme hace que se marquen y trasparenten las areolas y los pezones oscuros. Sé lo que quieres, no soy una niña, a mis 48 años soy una hembra madura, eso que llaman una MILF, una HOT WIFE, una mujer en sazón y que eso te pone mas y mas.
Estoy parada, tus ojos me devoran, mis dedos sueltan los nudos de las ataduras del corpiño. Mis senos quedan liberados. Cuelga la tela del cuello, mis tetas se ofrecen a tus ojos. Estoy muy excitada, los pezones están enhiestos. De joven mis pechos eran mas duros, mas pequeños, andaba por los 85 Los años, los hijos a los que di de mamar han aumentado su volumen, no han caído pero se han hecho más elásticos, titilan al andar, vibran y creo que los hace mas sexuales.
Quieres que me los acaricie mientras vas diciendo con tu voz que me incita y calienta.
- Tienes tetas de amaranto, tetas de corza, de madrugada, de terciopelo...
Mis manos soban mis senos, los amasan, juegan con ellos, mis dedos pellizcan, mis uñas arañan, arden, los pezones tiesos, tetinas de biberón casi me duelen de placer.
- Tetas emplumadas, tetas erectas, tetas trémulas, como arenas movedizas...
Me quito el top y voy hacia vos, lenta, sabiendo lo que deseo. Me paro y tu boca busca mis tetas. Necesito que las beses, que la lamas, que las chupes, que las muerdas. Y lo haces sin prisa, te deleitas en la comida, porque me las comes. Yo ardo, estoy empapada.
Me sueltas los lazos de la tanga que cae al suelo. Estoy desnuda ante vos. Buscas el camino de mi concha, apenas apoyas los dedos en mi boca hambrienta, mojada de mis flujos mas íntimos, cuando empieza a llegar la ola, me dejo ir. Tu índice acaricia apenas mi botón rosado cuando me abrazo desesperada a vos para venirme en un delicioso orgasmo.
. Tetas de gata caliente- me murmuras mientras me besas por primera vez.
- ¿ Qué quieres que haga?- te pregunto jadeante al acabar el largo beso en que me he entregado a vos y me has hecho tuya con los labios, la lengua, los dientes.
- Quiero ver como deslizas tu cuerpo desnudo mientras te masturbas.
- Estoy muy caliente, ¿ quieres que sea rápida y luego me follas y me coges como tu yegua?
- Tenemos tiempo, sé que has visto mucho cine. Piensa en como se lo harías si Tino Brass te filmara.
- Dio mio- intento hacerme la italiana- eres muy vicioso. Esas películas me han puesto siempre
- Un reloj de arena te marca el ritmo de como buscas el placer, siéntelo dentro de vos...gata viciosa.
Lo hago, me acaricio la piel como la arena que cae lenta pero continua entre los dos conos de cristal. El vientre, los muslos, las nalgas, las tetas, el monte de venus. Me quedo ahí, una mano en los senos, otra acariciando mi coño. No tengo prisa, disfruto de mí. Te vas desnudando, surges como un caballo en celo. Tu verga en alto, con un cipote desnudo, gordo como una ciruela. Te tocas la polla despacio, mientras me saboreas con los ojos ardientes.
Me doy cuenta que estoy volviendo a ir al punto de no retorno, esos instantes en que la arena del reloj parece correr más rápido.
- No aguanto mas – susurro en celo.
- Quiero ver como te vienes...gata.
Acelero los dedos del clítoris, me pellizco los pezones y me derramo en la cascada del orgasmo ante vos, mirándote porque tu lujuria me excita y me vuelve loca.
Me dejas temblando ante vos, que recorres mi cuerpo con tus ojos de fiera hambrienta.
- Extiende la toalla y túmbate en el sofá.
Te obedezco, me ofrezco a vos como lo que soy un putita, una gatita caliente, y vienes con la polla en alto, la colocas frente a mi cara, abro la boca para recibirla, pero en vez de meterla buscando mi garganta, me golpeas con tu verga en la cara. Me restriegas tu cipote mojado por tus flujos seminales para la piel, y es entonces cuando sí dejas que tome posesión con mis labios ansiosos de tu pija.
- Tus manos abajo, en tu concha, tócate mientras la chupas.
Te obedezco. Me acaricio despacio, soy de orgasmo fácil, pero no quiero acabar desmayada de placer, aunque vuelvo a subir hacia la montaña del orgasmo que quiero tarde en llegar. Con la lengua te lamo el ciruelo, lo succiono con mis labios carnosos, apenas uso los dientes cuando entra mas en mí y busco el tronco de tu arma para aprisionarlo. Una de tus manos acaricia mis tetas. Soy tu juguete, lo que vos quieres. La sacas y me golpeas los labios que dejo muelles para tus sacudidas. Me pellizca los pezones.
- Levanta y abre las piernas.
Te obedezco. Me coloco para que mi chochito quede listo ante cualquier ataque. Está empapado, rezuma mi feminidad excitada de hembra caliente que goza del macho, de ese macho que sos vos.
Te pones cómodo para comerme el coño. Lo aras con la lengua, abriendo mis labios íntimos, me sorbes, me lames, te deleitas con mi placer de mujer entregada. Y usas tu mano derecha para tirar de mi monte de venus y dejar mi clítoris, duro, excitado, libre para vos. Y pasas tu lengua una y otra vez y lo chupas con labios golosos, yo aguanto el orgasmo, no quiero venirme, quiero que el placer se haga eterno, que la cumbre esté cada vez más alta. Y metes dos dedos en mi más íntima cueva. Y avanzas reptando por mi vagina, buscas y encuentras mi punto G. Lo empiezas a acariciar. Y entiendo lo que quieres. Sé que te lo voy a dar aunque me quedé desmadejada de placer.
Y subo, y subo, y voy llegando, y entonces cuando me voy a desbordar, jadeo y susurro:
- YAAAAAAA-
Y tu boca deja mi botón rosado para beber mi squirt salvaje de hembra que ha sucumbido ante vos.
Te levantas, te paras ante mí, tu verga está dura, fuerte, con su cipote al aire, hermosa. Es tu arma para poseerme, para hacerme tuya.
Sé lo que quieres, no debes decirme nada, me pongo en cuatro sobe el sofá, mi popa queda para tus ataques, me has hecho gozar y ahora quieres follarme, cogerme, joderme. Y yo deseo que lo hagas.
Te colocas tras de mí, siento tu ciruelo recorrer mi valle encharcado. Lo pones en la puerta y entras deleitándote con mis gemidos, maullidos de gata en celo. La metes hasta el final, te siento dentro, llenándome, aprieto mis músculos vaginales para darte la bienvenida. Mis ejercicios con las bolas chinas sirven para algo. Me agarras por las caderas y empiezas el mete y saca. Casi hasta fuera y luego hasta la empuñadura, haciendo que tus huevos me golpeen. Lo haces despacio, controlándote y controlándome. Aumentas el ritmo, yo sé que así me usas, me sometes, me haces ver que juegas con mi lujuria porque vuelvo a ponerme en marcha hacia el orgasmo.
Pero eso es algo que ha dejado de interesarte, ahora solo buscas tu placer de macho que fornica a la hembra.
Y la sacas... me quedo en puertas...y espero...y comprendo como me vas a usar...y con tus dedos embadurnas mi esfínter con mis propios flujos. Respiro hondo para recibirte por mi puerta oscura. Noto como apoyas tu polla en mi agujero estrecho. La vas metiendo si titubeos, dándote igual mi placer o mi dolor. Es tomar posesión de mí. Hacer que sepa que soy toda tuya.
Y me sodomizas, posesivo, gozando de mi sumisión ante tu deseo perverso. No tienes prisa, te mueves dentro de mí, el trayecto es corto, no como cuando has usado mi vagina, la tienes bien hincada. Y sé que va a durar poco, necesitas soltar tu carga de macho. Yo maullo mimosa, felina viciosa.
Y la sacas de un tirón y me ordenas
- Date la vuelta y arrodíllate...gata.
Y te obedezco y lo hago, me quedo ante vos, con tu polla enorme, dura que acaricias en tu mano, ante mi rostro. Aceleras el pajeo y me lanzas el chorro de tu semen a la cara y a las tetas.
- Límpiala – me ordenas.
Y lo hago con la boca, lamiendo los restos de tu leche y de mis jugos y resto de mis excrementos. Me siento tu bella de día, tu puta que has pagado para que te obedezca, para tu satisfacción de macho.
- Párate delante mía. - me ordenas cuando he acabado dejando la verga limpia y dura.
Y me pongo ante vos, mojada con tu semen que siento en el rostro y los senos.
- Ven- tiras de mi muñeca hasta quedar pegada a vos.
Y empiezas a lamerme, chupando tu lava de sexo. He aguantado sin venirme la cogida y la enculada, pero me has puesto en la cumbre de la montaña, al sentir tu lengua, tus labios, tu boca sobre mi piel, me pongo como yegua preparada para la carrera. Lo sabes y tus dedos van hacia mi clítoris, lo comienzas a acariciar y es el disparo de la catarata de mi orgasmo. Me vengo entre jadeos, gemidos, ronroneos, maullidos.
- Sé que te ha gustado...estás colorada de lujuria y placer...gatita. Puedes vestirte e ir a la playa, luego te veo en la carpa.
Me visto, salgo camino de la playa, y pienso si tanta gata y acabar con eso de colorada no será que me lees y has descubierto quien soy.
Dedicado a alguien que me dedica versos
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