Xtories

El Renacimiento de dos almas rotas

Después de dos años de silencio y alcohol, un mensaje anónimo rompe su aislamiento. Ella, atrapada en un matrimonio roto, y él, hundido en la ruina, descubren que la cura para sus heridas no está en la soledad, sino en el riesgo de entregarse a un desconocido que ya no lo es.

Anacoreta4.5K vistas8.9· 9 votos

- Lo nuestro ya no funciona Andrés

Esa fue la frase que cambió mi vida.

El día es triste y lluvioso. Desayuno, como cada día, junto a Sara, mi mujer los últimos 15 años. Apenas nos hablamos, cada uno inmerso en sus pensamientos, cuando ella decide lanzar la bomba. La miro sorprendido, creo que no he escuchado bien

-Qué dices??

- No voy a seguir contigo Andrés, necesito nuevas emociones, nuestra relación es muy rutinaria.

Quizás tenga razón, hablamos menos, hacemos menos planes juntos, follamos menos, pero no es lo normal en las parejas que llevan mucho tiempo juntas?.

¿Como es posible que no lo haya visto venir?.¿Puede mi vida irse si traste así, de repente, en un segundo?.

- Seguro que podemos arreglarlo, lo hablamos tranquilamente..

- No hay nada que hablar, lo he pensado mucho, ya he tomado la decisión.

Nuestro perro Ruf, un precioso y cariñoso Beagle, me mira con ojos tristes. Parece que sabía mas que yo. Le acaricio, porque el no tiene ninguna culpa.

Han pasado ya dos años de ese día y me doy pena a mí mismo. Empecé a beber, a descuidarme, mis socios del bufete me obligaron a trabajar desde casa, porque mi actitud nos hizo perder muchos clientes. Tengo trabajo porque soy socio y no pueden echarme pero solo hago trabajo de papeleo, después de un altercado en un juzgado al que fui borracho. He perdido los amigos que tenía, me levanto como un zombie todos los días, sin ilusión.

Estoy en el ordenador trabajando, con una botella de vino a mi lado y un vaso que relleno con demasiada rapidez. Últimamente he cogido la costumbre de abrir un chat, soy madrileño 48, pero no intervengo, solo lo tengo abierto. La botella está próxima a acabarse, cuando me llega un mensaje del chat. Es Eva45, una desconocida.

- Hola madrileño

Me quedo mirando la pantalla extrañado. No sé qué hacer, no me apetece charlar con nadie, pero contesto.

- Hola Eva

El tiempo pasa, no sé si Eva ya me ha olvidado o no sabe que decir. Debe ser esto último, porque dice

- Me llamo Sandra y tengo 46 años, vivo en Madrid también.

- Pone 45 y que te llamas Eva.

- Las mujeres siempre mentimos un poco.

- Ahh, yo me llamo Andrés y tengo 48 años

- Eres casado Andrés?

- No, soy divorciado, y tu?

- Soy casada y cornuda

- ¿Te lo ha dicho él?

- No, lo he descubierto yo

- ¿ Como?

No contesta, ahora que su historia me había interesado, he dejado el trabajo por chatear y ya me ha dejado. Estoy a punto de volver al trabajo, cuando contesta.

- A mi marido le dió un ictus, tuve que ocuparme de su teléfono móvil y entonces lo vi.

- ¿Que viste?

- Le entraban mensajes de un compañero de trabajo, pero en realidad era de su amante.

- Lo tenía bien camuflado

- Si, que cabron, después de 25 años juntos.

- Y ahora tu quieres devolvérsela?

- No, no quiero sexo, me gustaría conocer a alguien, un amigo, tengo que cuidarle porque va en silla de ruedas, y se me hace muy duro.

- Tiene que ser duro si, también trabajas?

- Si, soy enfermera, he negociado una reducción de jornada, porque no podía con todo, también me ayuda una chica.

- Entonces él ha quedado muy mal?

- Si, muy mal, no se tiene de pie, el brazo izquierdo no lo mueve y casi no se le entiende lo que habla. También tiene que comer todo purés o líquidos.

- A pesar de lo que te hizo lo siento por él, es muy duro.

- Lo es, si. Y tu cuánto llevas divorciado

- Dos años

- ¿La dejaste tú?

- No, me dejó ella. Yo ni me había enterado de que no estábamos bien.

- Así de repente?

- Si, una mañana dijo, te dejo y eso fue todo.

- Has conocido a otras mujeres después?

- No, la verdad es que me he hundido y doy bastante pena.

- Siento leer eso, bebes?

- Mucho, soy abogado y he dejado de ejercer como tal.

- Has perdido tu trabajo?

- No, porque soy socio del bufete, pero me quedo en casa para no ser un estorbo.

- Me gusta charlar contigo, quieres que hablemos mañana?

- Si, he estado a gusto, nos vemos a la misma hora.

- ¿te gustaría un regalito?

- ¿que tipo de regalo?

- una foto mía ligera de ropa, jeje

- será un placer conocer a mi nueva amiga, haciéndose una foto para mí.

- jejeje, así puedes tocarte mirándome

- piensas en todo

- me gustas, hasta mañana

El día siguiente estaba trabajando y esperando a Sandra. Hoy no había botella y parecía un colegial, esperando la cita.

- Hola Andrés, dijo Eva45

- Hola Sandra, que tal estás

- Muy cansada, pero contenta de charlar contigo, y tu que tal tu día?

- Bien, me pillas sereno

- Me alegro mucho Andrés.

- Estaba esperándote como un colegial

- Jejeje, por el regalo que te prometí?

- No solo por eso, pero estoy deseando verte.

- Ahora me da vergüenza, pero he estado mucho rato preparándolo.

- No me irás a dejar con las ganas?

- No- y sin decir mas me envió la foto

Era guapa, estaba sentada en la cama, con las piernas flexionadas sobre su culo, con un breve camisón transparente de color beige, mostrando las piernas. Uno de los pechos se lo había sacado y lo sujetaba con la mano. Era bonito y mediano, pero no quería mostrarlo suelto. Lucia una sonrisa pícara pero al mismo tiempo insegura. Estuve observándola un rato y ella se impacientó.

- Di algo Andrés, estoy muy nerviosa

- Estás muy guapa, estaba disfrutando de la vista.

- Te gusto?

- Me gustas mucho.

- Te vas a masturbar mirándome?

- Te gustaría?

- Claro, prefiero que pienses en mi antes que en otra cuando te corras.

- Vale, cuenta con ello

Chateabamos diariamente, cuando Sandra dejaba acostada a su pareja. Me enviaba una foto semanal, buscando que me excitara con ella. Esa relación consiguió que me reconciliara conmigo mismo. Dejé de beber, salía a correr todas las mañanas, introduje hábitos mas saludables, mejoré el rendimiento de mi trabajo.

Sandra cambió la relación un día

- Conecta la cam- me dijo

- Dijiste que no querías sexo

- He cambiado de opinión, ahora te conozco mas y me hace mucha falta.

Eso cambió la relación, conectábamos la Cam, nos desnudàbamos y nos imaginábamos juntos. Pronto, sin embargo, eso nos parecía insuficiente.

- Te necesito Andrés- me dijo Sandra

- Cuando quieras Sandra, los problemas los tienes tu.

- Voy a hablar con la cuidadora a ver si se puede quedar una noche.

- Vale

Consiguió la noche del viernes y yo reservé una habitación en un hotel de cinco estrellas. Quería que fuese inolvidable. También reservé en un restaurante de moda.

Ella vino muy guapa, con un precioso vestido verde que le llegaba a las rodillas. Sin decirnos nada, solo con una sonrisa, nos abrazamos en mitad de la calle. Un abrazo intenso, ella de puntillas agarrada a mi cuello y yo pegándola a mi con mis manos en su espalda. Cuando fui a separarme ella me susurró.

- Un poco mas Andrés, por favor- y así seguimos enzarzados, ante la mirada de la gente.

- Estás muy guapa

- Muchas gracias, tu también te ves fenomenal

Paseamos despacio cogidos de la mano. Sandra, cada poco, se inclinaba sobre mi y repasaba su cabeza sobre mi hombro.

La cena discurre entre risas, Sandra se ve feliz. Hablamos mucho porque ya nos conocemos muy bien. Tengo necesidad de tocarla, ahora que está tan cerca, por eso le acaricio la mano o la mejilla y ella me devuelve una sincera mirada de cariño.

Cuando después de cenar salimos a la calle, nos besamos intensamente, dejando salir toda la necesidad, que cual volcán previó a la erupción, se ha ido acumulando en nuestro interior.

Muy juntos y agarrados nos dirigimos al hotel, tan deseosos como seguros de lo que vamos a hacer.

Cuando entramos en la habitación, antes de desnudarnos, nos enzarzamos en una violenta danza con nuestras bocas y lenguas. Sandra saca mi camisa del pantalón y mete su mano para acariciar mi espalda, sube hasta mi pecho

- Te necesito Andrés.

Yo la giró y deslizo por sus hombros los tirantes, mordisqueando suavemente su cuello y los hombros, lo que le provoca escalofríos. Deslizo la cremallera lateral y hago que el vestido caiga al suelo. Sandra lo recoge y lo deja sobre una silla de la habitación. Está preciosa con un provocativo conjunto de lencería negra, con bordados. Ella desabrocha mi camisa y acaricia mi pecho, mientras me besa, luego me mira sonriente y se dirige a mi pantalón,, lo desabrocha y lo baja. Ir encima del slip acaricia mi polla, dura y vibrante a su contacto, luego mete la mano y la coge divertida. Yo tampoco pierdo el tiempo, he levantado su sujetador y me entretengo con sus tetas, jugando con mi boca.

Desnudos en la cama, nuestros cuerpos se funden en una sinfonía de besos y caricias, entrelazados, disfrutamos del caliente contacto. Entre sus piernas, con mi boca y mis labios, disfruto de su sabor, y consigo que ella se retuerza entre gemidos.

- Metemela ya, por favor, no aguanto mas

De rodillas sobre la cama, le agarro las piernas. Mi polla se desliza en su húmedo interior lentamente, hasta el fondo. Me paro con toda mi polla en su interior.

- Dios que rico - me dice. Con fuerza campeón

Embisto, primero despacio y luego cada vez más rápido, disfrutando de su cálido interior y de sus amortiguados gritos y gemidos. Me paro porque estoy demasiado cerca, pero ella no me deja. Agarra mi culo y lo atrae hacía ella.

- No pares campeón, hasta el final, córrete dentro mío

Le hago caso, empujo esta vez sin freno, hasta el final. La oigo gritar mientras me corro, luego me derrumbo sobre ella, que me abraza satisfecha.

Necesito recuperarme, pero pronto siento la fuerza de nuevo en mi polla y repetimos, esta vez mas largo y mas lento.

Sandra tiene que madrugar para volver a casa, pero se despierta con tiempo de despedirse de mi. Se sienta sobre mi, introduce mi polla y me cabalga. Disfruto de la visión de su cuerpo, de sus tetas rebotando, de su cara viciosa. Se acaricia a la vez que me cabalga, sin pudor, hasta que veo como su cuerpo se estremece sin control. Yo todavía no he acabado, así que ella continua con su boca, hasta

que le digo que se aparte, pero ella me agarra con mas fuerza y termino corriéndome en su boca. Cuando termina me mira feliz

- Te quiero, dice