EL ITALIANO (El avión 2)
Ángela sabe que su marido no sospecha nada, pero su cuerpo ya pertenece a otro. En la intimidad de un parador, Matteo no le da tiempo a pensar: sus manos, su boca y su polla la arrastran hacia un placer que borra cualquier remordimiento.
El italiano
Como tenía pensado desde el martes me decidí no sin pensarlo mucho y llamé a Matteo el miércoles y quedamos en vernos en un hotel que estuviera fuera de Sevilla, nos decidimos por el parador nacional de Carmona. Yo ese día trabajaba de tarde y cuando lo hacía salía de mi casa a los dos de la tarde para estar en el hospital a las tres cuando empezaba el turno, pagué a una compañera para que me hiciera la tarde y aceptó, mi marido llegaba a las tres así que me vestí con unos leggins negros con unas franjas laterales semi transparente que formaba un dibujo como de encaje, una camiseta muy pegada de color hueso que llevaba una sobre camisa como de gasa de encaje floral que me subía y me hacía unas tetas espectaculares dejando un escote amplio que enseñaba casi hasta los pezones, no llevaba sujetador y por ultimo una cazadora muy cortita de piel rojo casi burdeos que me quedaba genial, así se me veía perfectamente el culo, mis largas piernas y me hacía más esbelta aún con unos zapatos de tacón alto rojos que me hacían muy estilosa y atractiva, siempre he usado tacones altos y se andar con ellos perfectamente, que algunas parecen un pato mareado. Cuando ya estaba vestida, unos nervios y un temblor de piernas me hicieron casi arrepentirme, pero pudo más el deseo que el remordimiento de lo que iba a hacer, cogí unos vaqueros, otra camiseta y unos zapatos más bajos para a mi regreso no dar que pensar a mi marido.
Salí a las dos y estaba en el parador en media hora,
Cuando llegué ya estaba Matteo esperándome en el bar donde habíamos quedado para comer juntos, cuando entré pareció que el tiempo se detenía y mientras avanzaba hacia él pude observar su cara de expectación y su sorpresa al verme, casi se quedó con la boca abierta y sus ojos quedaron clavados en mi pelo precioso y abundante de color dorado y mi figura espectacular con aquella vestimenta, pude ver también que el único camarero que había en la barra también se quedó ojiplático con lo que estaba viendo, me sonrió y asintió con la cabeza en señal de saludo, cuando llegué a Matteo me saludó con un ¿ya has llegado cariño? como queriendo hacer creer el camarero que era su esposa, me besó discretamente mientras me abrazaba por la cintura y aprovechó para pasar su mano desde la baja espalda para bajar discretamente hacia mi culo que sobó rápida pero abundantemente. Él iba vestido con una americana preciosa de mezclilla entre gris y azul claro que le quedaba perfecta, una camisa blanca sin corbata y unos pantalones grises oscuro que la hacían parecer un dandi, estaba muy muy atractivo y mi corazón ya empezó a latir fuerte ante tal visión. Permanecimos en la barra y el no dejaba de mirarme a las tetas y sobarme el culo cada vez que el camarero estaba de espaldas que eran muchas veces, me dijo flojito al oído para evitar ser oídos: ¡Sabia que vendrías!.
Nos quedamos en la barra en un taburete para comer unas tapas, no era plan de comer mucho a la vista de la tarde que se suponía nos esperaba, el me preguntó si mi marido había sospechado algo y le dije que no, aunque obvié contarle el pedazo de polvo que le eché aquella noche a mi esposo pensando en él y en su polla, no quería que supiese que me había dejado loquita. Tampoco le conté la multitud de pajas que me había hecho pensando en él.
Me dijo que todos estos días había estado pensando en mí y que estaba convencido de que vendría y soñó con cómo me follaba y como me comería el coño y yo a él su polla, como se me correría en las tetas, en la cara y en el culo, también como me llenaría el chocho de su leche y de cómo me lo limpiaría con su lengua. Mientras comíamos me sobaba los muslos como en el avión y alternaba con el culo, yo por mi parte también le acariciaba levemente la pierna e incluso llegué a tocarle la polla, no había nadie en el bar y eso me daba tranquilidad. El ambiente empezó a calentarse como el sábado y nos apresuramos en terminar para subir ya a la habitación, subimos por las amplias escaleras y como no había nadie, llevaba su mano en mi culo que sobaba de aquí para allá y apretaba con sus dedos y la palma de su mano, a veces me acercaba a su cuerpo cogiéndome por la cintura, eso me encantaba y me iba poniendo cachonda por momentos, de reojo mire su entrepierna y pude ver como su polla ya era muy evidente en su pantalón y mis braguitas ya estaban mojadas para cuando llegamos a la habitación.
Cuando entramos me dejó entrar primero galantemente cerró la puerta y se acercó a mí que estaba de espaldas y me acarició los pelos los olió y me abrazó el cuello con las dos manos, seguido me cogió de la cintura y apretó su cuerpo contra el mío, noté inmediatamente como su cipote ya estaba muy tieso y duro y me lo restregaba contra mi culo,!me llegaba casi hasta media espalda!, mientras tanto me cogió las tetas que sobó como si no hubiera un mañana, ¡Qué buena estás ángela y qué ganas tenía de follarte!
Me giró y se quitó su preciosa camisa y me dejó delante de su torso definido y atlético, era muy fuerte y sus pectorales, que chupe con ganas, bien definidos, levantó mi camiseta que ya mostraba mis pezones erectos y me acarició las tetas suavemente al principio para continuar apretándolas cada vez más, me ponía loca como me lo hacía, mi coño ya estaba super lubricado y soltaba flujos y creo que mis léggins seguro que ya estaban mojados, sin bajarse los pantalones abrió su cremallera y sacó su verga erecta y dura que estaba a punto de estallar viendo como tenía de hinchadas las venas, la cogí primero suave y poco a poco más fuerte mientras empecé a pajearlo,!dios!!me moría por aquella polla!, entonces bajé a su altura y empecé a mamársela con tantas ganas que estuvo a punto de correrse! dios que bien la mamas ángela! pero no quiso correrse y se la sacó de la boca, me desnudó tirando de los leggins encima de la cama, bajo mis bragas y aunque dejo la camiseta puesta por encima de las tetas, me comió el coño y saboreó mi clítoris y mis labios deleitándose con mis jugos,! métemela yá!, le grité!quiero esa polla dentro mia! pero no me hizo caso y siguió comiéndoselo, pronto mi coño estuvo dando estertores que avisaban de un orgasmo inminente y me corrí brutalmente mientras lo agarraba de sus cabellos. Después de respirar unos segundos me dijo levántate y me puso frente a él, me apretó bien el culo y las piernas dándome para aquí y para allá, magreando como un poseso mientras su polla enorme me restregaba por mi pubis y el ombligo, me cogió por el culo y me subió para arriba, yo abrazada a su cuello y cuando tuvo las tetas a la altura de su boca las chupeteaba con maestría y me volvió a poner cachonda rápidamente, me subió más y puso mi sexo a la altura de su boca y mis piernas sobre sus hombros y se deleitó con los fluidos de mi gran corrida!uhh que rico me comes el coño! le dije, después empezó a bajarme poco a poco y cuando mi coño llegó a la altura de su polla la cogí con una mano y la acerqué a la entrada de mi vagina, introduje su glande y me fue descendiendo poco a poco introduciendo toda su polla despacio, hasta que me la metió hasta el fondo, creo que aún le sobraban un par de centímetros,!uhh que polla tienes!,!como me gusta que me folles Matteo! nunca había tenido una polla como esa dentro de mí, me movió arriba y abajo mientras sujetándome por mis nalgas mi trasero y lamía mis tetas, enseguida, aumentó el ritmo y me dio bien duro, la sacaba casi entera y volvía a enterrarla de un golpe dentro de mi bastantes veces, yo ya estaba a punto otra vez, cuando noté como se corría, echó su cabeza hacia atrás y gritó de placer por el orgasmo que estaba teniendo yo note como me estaba llenando de leche mi vagina a cada borbotón de semen que expulsaba podía notar en mi sexo como su polla se engrosaba y contraía como si fuesen los latidos de su corazón estaba llena de semen y me chorreaba hasta el culo y debió caer también al suelo, las pulsaciones de su miembro me estaban matando de placer y me llevaron a un orgasmo bestial, me retorcí como si estuviera poseída pero como no dejó de bombear y follarme con su polla que seguía estando empalmada y con esas pulsaciones de su polla, estallé en otro orgasmo más fuerte que el anterior retorciéndome hacia atrás mientras él me sostenía firmemente con su fuerza y musculatura y mi chocho seguía palpitando y dando contracciones. Cuando me bajó al suelo mis piernas me temblaban y su leche me corría por ellas hasta los tacones, estuve a punto de derribarme al suelo, si no me sujeta él me caigo, nos fuimos a la cama y nos tendimos uno junto al otro un rato, el jadeaba un poco del esfuerzo. Encendimos un cigarro y charlamos un poco, mientras yo no dejaba de pensar en el pedazo de polvo que me acababa de echar ese macho italiano,!fue increíble, nunca me habían follado así!. Así estuvimos como veinte minutos descansando, yo apoyé mi cabeza sobre su pecho mientras hablábamos de lo bien que lo habíamos pasado follando. Su polla estaba lacia pero empecé a acariciarla con una mano, aun me quedaban ganas de más sexo con aquella maravilla de pene y ese macho que tenía a mi lado, al ratito su verga empezó a resucitar y una creciente erección iba surgiendo, así que bajé mi cabeza y empecé a chupársela de nuevo y en poco tiempo estuvo otra vez dura como una palanqueta, decidí follármelo como me gusta a mi follar, cabalgando, así que me subí encima suyo abrí mis piernas y de rodillas me metí de nuevo su polla erecta, ahora era yo quien lo follaba como a mí siempre me ha gustado follar a los hombres, lo cabalgué como una posesa y vi como le gustaba, su cara era la cara preciosa que se les pone a algunas personas cuando están disfrutando a tope o cuando se corren, mi marido siempre me decía que me ponía preciosa cuando tenía un orgasmo e incluso unos instantes antes y ahora lo estaba comprobando en él, mientras él no dejaba de sobarme mi culo y mi cintura y apretarlos con sus manos, cada vez estaba más excitado y supe que se iba a correr pronto, yo por mi parte estaba también a punto y empecé a correrme a gritos, siempre he sido muy escandalosa, al verme y oírme creo que se excito más y soltó un rugido y empezó a correrse de nuevo ocurrió casi los dos a la vez, porque yo aún no había parado de gritar mi gran corrida.
Eran ya casi las siete y debía estar en casa a las ocho y media como mucho. Nos duchamos, nos cambiamos y bajamos, nos despedimos con un gran beso, y le dije que sí volvía por Sevilla me telefoneara, por supuesto que me dijo que sí y así lo hizo.
Fue la tarde se sexo más fuerte que había tenido en toda mi vida.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Infidelidad con mi vecino (Miguel)
El cansancio del domingo la lleva a buscar consuelo en la puerta de al lado. Miguel no tarda en entrar, y lo que empieza como un masaje se convierte…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion clandestinaOrgia grande
- Hetero: Infidelidad
Amor Platónico
Ese beso en el bautizo rompió todos sus tabúes y despertó un hambre que su marido no podía saciar.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion clandestinaOrgia grande
- Hetero: Infidelidad
Buenas vecinas, vecinas buenas.
El fusible saltó, pero la verdadera corriente fluía entre los pisos de enfrente. Santi no buscaba reparaciones eléctricas, buscaba una descarga que…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion clandestinaDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Esther y su nuera 2
El placer se detiene cuando dos extraños aparecen con las intenciones claras. Esther y Sandy no huyen; se entregan al caos de la carretera, donde el…
Comparte:Infidelidad consentidaOrgia grandeDeseo reprimido
- Hetero: General
Su putita en luna llena
El calor y la oscuridad la obligan a salir al jardín, donde sus recuerdos la encienden. Pero no está sola: el vecino la ha estado observando desde la…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion clandestinaOrgia grande
- Hetero: Infidelidad
Con la piel calenturienta
Sayuri no podía controlar el fuego que ardía en su cuerpo desde la mañana. Su esposo le dio luz verde para buscar alivio, pero el encuentro con su…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion clandestinaOrgia grande