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Mi padre, el suegro Parte 8

No es solo infidelidad, es una jerarquía. Mientras tú te conformas con ser el novio, él se ha convertido en el amo de la casa, y tu novia ya no te pertenece del todo.

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MI PADRE, EL SUEGRO Parte 8

Me desperté en medio de la noche, me levanté, necesitaba verlo de nuevo, pasé por la habitación que ocupaba André, el francés dormía como un bebé, un suave ronroneo, sereno y satisfecho.

Fui hasta la habitación de Amalia.

Allí estaban en la misma posición que hacía un rato, mi padre en el centro, Amalia de su lado izquierdo, podía ver parte de su larga pierna morena que se escurría de la sabana, también parte de su nalga contundente y carnosa.

Mi padre pasaba un brazo pesado y nervudo por la espaldita perfecta.

Y del lado derecho de mi padre estaba Montse, con su mejilla delicada sobre el pecho seboso y los tetones aplastados sobre la panza de mi progenitor.

El gran lobo durmiendo con sus hembras.

Las había domesticado, las había hecho suyas y en la segunda noche que pasaba en la casa ya estaba durmiendo con las dos, con sus putas, con sus perras.

Que maldito cabrón, como le odié y que estúpido orgullo por él que sentía, ocupaba mi alma, como una planta podrida que crecía allí y volvía a crecer aunque yo la arrancara de cuajo, una y otra vez.

De alguna manera sentía admiración por él, por esa voluntad predadora y feroz, por esa capacidad para tomar lo que quería sin pedir permiso.

Recordé como luego de hablar conmigo de decirme eso de que siempre ellas habían querido comerse el coñito una a la otra, mi padre bebió agua de una botella de plástico.

Y luego volvió a la cama, como una pesada foca y desarmó ese trío, que bastante placer les había dado a sus integrantes, Montse y Amalia habían vuelto a correrse comiéndose los coños, la boca de una, llena de los flujos de la otra.

Y después hizo que Amalia montara a André y pensé que había llegado el momento en que mi padre se follaría otra vez a mi novia.

Pero no sucedió eso, mi padre tenía otra idea. Embadurnó de lubricante el culo de la negra que se movía como loca, sobre la polla del francés.

Montse besó a mi padre en el pecho y en la boca y luego inclinó su cabeza sobre el vientre panzón.

_Joder hija, parece que estás hambrienta de polla_ dijo

Ella no dijo nada, simplemente se metió la polla de mi padre en la boquita, lo poco que de esa enorme verga le cabía en la boca, lamió los huevos mal depilados y dio besos todo a lo largo del tronco y luego volvió a metérsela en la boca.

Luego mi padre la cogió del cuello y la apartó.

_Como estás de ansiosa, niña_ le dijo, humillándola.

Y luego apuntó su polla en el culo de Amalia.

Como explicar lo que fue esa doble penetración sobre ese cuerpo esbelto y poderoso, dos hienas devorándose una leona.

Arrancándole orgasmos salvajes hasta que su garganta enronqueció de tanto gritar.

Y Montse pululaba como la niña a la que dejan fuera de la fiesta, primero besando a mi padre hasta que esté la volcó sobre el culo de Amalia y ella besó las nalgas, de terciopelo negro, en un gesto de adoración casi religioso y luego iba otra vez hasta el pecho de mi padre, quien la volvía a volcar sobre el culo de su amiga, para que viera desde un primer plano como esa polla perforaba una y otra vez el esfínter moreno hasta ensancharlo bien a gusto, hasta dejar un boquete irritado y rojizo y luego si, Montse tuvo su premio, pudo mamar la polla de mi padre bien a gusto hasta que este se corrió dentro de su boca.

Amalia hizo lo mismo con André, tragó toda su lefa por segunda vez.

Mi novia se limpió el resto del semen con el dorso de la mano.

Un poco decepcionada creo, porqué mi padre le negaba lo que ella quería.

Quería ser follada por él.

Por un instante pensé que tenía que estar loco para estar dispuesto a casarme con ella ¿Qué clase de relación íbamos a tener? Con esta sombra de ella de haber sido, de ser, amante de mi propio padre.

Pero uno no tiene las relaciones que quiere, sino las que puede y no concebía mi vida sin ella, con mi padre o sin él.

Estaba perdido.

_Os dejo para que os amiguéis, quiero que vuelvan a ser amigas como antes, venga, no os comportéis como chiquillas_ dijo mi padre.

Increíble, una médica de 37 años y una abogada de 32 siendo reprendidas como dos adolescentes.

Así es como se forman las sectas, pensé.

Luego mi padre y André se fueron a fumar a la piscina, en pelotas los dos, podía ver sus culos a la luz de las farolas y el humo del tabaco de color azulado, el rumor del agua de la piscina.

_Papá, la novia de tu hijo es una maravilla, como habías dicho_

_Joder está buenísima ¿no? Demasiada hembra para un solo tío_

_Y lo guapa que es, esa carita_ dijo el francés

No quise seguir escuchando.

Me movía yo por la casa como un fantasma, como si nadie me viera.

Fui hasta nuestro cuarto, escuché las voces de Amalia y Montse.

Recordé como me había masturbado cuando todos se corrían, hasta correrme yo también, hasta quedar vacío, extenuado y febril.

_Compartiremos a Esteban, quiero que seas feliz_ dijo Amalia

_No puedo creer que estemos hablando así de todo esto_ dijo Montse

Entonces escuché el sonido de un beso, bocas de mujer que se unían dulcemente y luego se separaban con regusto a humedad íntima y caliente.

_ ¿Y esto lo puedes creer?_ dijo Amalia

Otro beso, sentido, pegajoso.

_Tampoco me lo creo ¿Siempre….te…?-

_Siempre me has gustado, cariño, es que….joder…eres tan guapa, tan dulce…_

_Tu eres más guapa, pero nunca había pensado en…._

_Yo si lo había pensado, muchas veces_

_Joder, nunca pensé que tu….que yo pudiera gustarte de ese modo_

_Me he masturbado…pensando en ti…muchas veces…_

_Para, tía, no digas más, me da corte, joder_

_El padre de tu novio….es un cabrón pero sabe lo que hace…_

Hubo un silencio, las imaginé cogiéndose de las manos.

_Seremos amigas como siempre_ dijo Amalia

_ ¿Y seremos las putas de Esteban?_ dijo Montse

_ ¿Por qué sigues con Edu?_

_ ¿Que por qué sigo? Porque estoy enamorada, voy a casarme con él_

_Vas a casarte con él y te mueres por follar con su padre_

_Estaba loquita hace un rato y Esteban acabará por marcharse y esta vez espero que sea para siempre_

_Edu no te merece, tía, precisas un hombre de verdad en tu vida_

_Amalia, si vamos a ser amigas no me hables así de él, es toda mi vida, folle con quien folle ¿vale?_

_Vale, es tu decisión, perdona…_

Nuevos besos y suspiros.

Yo era toda su vida, decía Montse mientras se besaba con esa negra maldita, que me despreciaba y decía esas cosas de mí.

Mi padre y André, venían en pelotas por el pasillo, como dos orangutanes que no encuentran la salida del zoológico.

_Hasta mañana, bel ami_ dijo mi padre al francés

_Hasta mañana, papá, no trabajes mucho durante la noche_ le dijo el francés riendo y se metió en su cuarto, previó darme una palmada amistosa en el hombro.

_ ¿Se han amigado mis dos gatitas?_ dijo mi padre

_Eso parece_ dije

_Cuando tienes dos mujeres debes tratar de que sean amigas, sino te enloquecen con sus tonterías_

_Claro, oye ¿Cuándo te marchas?_

_ ¿Ya quieres que me marche? En unos días, hijo, soluciono algunas cosas con respecto al barco y me marcho a Marruecos_

Se rascó la cabeza, los pocos pelos blancuzcos que le quedaban, bajo los ojos tenía unas profundas bolsas y parecía realmente cansado.

_ ¿Y vas a casarte con ella, finalmente?_ dijo

_Si, luego del verano_ dijo, también yo estaba desnudo, con mi pequeña polla en descanso.

_No te avergüences de ella ¿has visto el David de Miguel Ángel? Es una polla normal, déjate de hostias_ dijo

_Bueno, al parecer todos los griegos de la antigüedad tenían polla pequeña_

Mi padre se rio con ganas, tosió un poco, sus pulmones tenían demasiado tabaco dentro.

_Mira hijo, es tu vida, eres un hombre exitoso, pero soy tu padre y debo decírtelo_

_ ¿Vas a hablarme de Montse? olvídalo_

_ Tal vez seas feliz con ella, joder, es una mujer de bandera, una escultura hecha carne, pero, tendrás que resignarte a esta vida_

_ ¿Qué vida?_

_La del cornudo, ese cuerpazo que tiene le pide polla y le pide caña y pide que se la follen como lo que es, un zorrón de mucho cuidado_

_Joder, no te cansas_ dijo yo

_Tu podrías estar con cualquier chica que se te antoje, eres guapillo, como tu madre, tienes pasta y una profesión, búscate una chica guapa, fina, delicada, búscate una auténtica dama que te de buenos hijos y que esté dispuesta a respetarte y que no sea una zorra_

_ ¿Y dónde está ese portento de virtudes? Que no me interesa un pimiento además_

_Joder, chicas así deben pasar frente a tus narices todos los días_

Recordé a una veterinaria que había conocido hacía poco, mi madre tenía un cachorrillo y le había acompañado, parecía encajar en ese perfil.

Rubia, guapilla, con poco pecho, 1,60 de altura, parecía mirarme con agrado, casi treinta años, sin anillo de casada en la mano.

_O puedes casarte con Montse y seguir esta vida, no te aburrirás precisamente_ dijo mi padre

_Solo necesito que no tú no estés cerca_

_Hijo, si no soy yo, será otro, ya lo verás_

Mi padre entró en el cuarto, Montse y Amalia dejaron de hablar y clavaron sus hermosos ojos en él.

_Bien pequeñas, es hora de descansar_ dijo

Montse se puso de pie al costado de la cama.

Mi padre fue hasta ella y cogió su carita con las dos manos y la besó.

_Puedes quedarte a dormir con nosotros_ dijo él

Amalia se puso en pie y abrazó a mi padre por detrás y luego a me miró con desprecio y con una media sonrisa en el rostro.

Comprendí que estaba de más allí.

Por la mañana fui otra vez hasta la habitación, había dormido bastante bien, pero me despertaba con una erección cada vez.

Montse y Amalia le estaba mamando la polla, se turnaban para hacerlo, de rodillas las dos, supongo que una se ocuparía de los huevos y la otra de su polla, veía las dos cabecitas subir y bajar y ufanarse allí entre las piernas abiertas de él, los culos en pompa de las dos con los diminutos tangas metidos en medio de los ojetes

Y luego mi padre se corrió entre temblores de sus piernas, creo que Montse volvió a beberse ese primer esperma de la mañana.

Luego me oculté en el pasillo y cuando volví a asomarme ya no estaban, escuché el agua de la ducha correr y algunas risas.

Se duchaban los tres juntos, esas dos mujeres impresionantes junto a mi padre.

No sé si habrían vuelto a follar bajo la ducha, supongo que sí.

Fui hasta la cocina, preparé café para todos, iba a ser un hermoso día, al poco rato llegó André.

_Buenos días, colega_ me dijo

_Buenos días_

_Papá ya está haciendo de las suyas con las chicas_ dijo sonriendo

_ ¿Hace mucho le conoces?_ dije

_Unos meses, que gran tío, tu padre es un fenómeno, como decís vosotros ¿tienes huevos?_

Allí estaba ese hermano perdido mío, moviéndose en la cocina como pez en el agua, acostumbrado a despertar en casas ajenas con total naturalidad, así era su vida nómade.

_Tienes suerte de tener un padre así_ dijo

_Casi no he vivido con él, apenas le conozco_ dije

_Mi padre era lo opuesto de papá, no salió de Lille en toda su vida, un abogado de provincias, toda la vida con mi madre, no puedo imaginar una vida más aburrida_

_No todos podemos salir a vagabundear por el mundo, alguien debe…._

Mi padre apareció junto con ellas, Amalia ya llevaba un bikini puesto y Montse un pareo amarillo que ceñía su cuerpazo exuberante, vi que André la miraba con deseo y admiración.

_Prepara unos huevos con jamón, anda kity_ dijo mi padre a Amalia, dándole una palmada en el trasero.

_Estoy en eso, papá_ dijo André

_Deja a las mujeres que se ocupen, hijo, cuando hay mujeres lo hacen ellas_ dijo mi padre

Montse y Amalia cambiaron una mirada pero se pusieron a la labor de acabar de preparar el desayuno.

_Hoy saldremos a navegar, hará un tiempo excelente_ dijo mi padre

_ ¿Si?_

_Claro, quiero enseñarle el barquito a las pequeñas, van a divertirse mucho_

Pensé que parte de ese barco había sido comprado con mi dinero, suma que jamás mi padre me devolvería.

Acabamos de desayunar, André debía marcharse al puerto y fue el primero en irse.

Mi padre y sus mujeres fueron hasta la piscina y se zambulleron ruidosamente,

Acabé de retirar los trastos y los puse en la lavadora.

Luego me coloqué el bañador, escuchaba las conversaciones y las risas desde la piscina, todos parecían pasárselo en grande.

_Preparemos unos bocadillos y vamos al barco_ dijo mi padre

Fuimos en el coche que Emilio tenía en la isla.

Amalia y Montse habían preparado los bocadillos y los llevaban en una cesta, también unas botellas de vino helado.

Llegamos al puerto donde Emilio dejaba su barco, descendimos, caminamos entre grandes yates, era un sitio caro.

Identifiqué el barco de mi padre porque era el más cutre, el más pequeño de cuantos yates había allí.

_Esta es mi lanchita, con él ya he cruzado el océano dos veces_ dijo mi padre con orgullo.

Aquí había venido a parar gran parte de mi dinero, pensé.

Tanto Montse como Amalia llevaban unos shorts blancos muy ajustados, marcando sus redondeado y firmes culos y sus piernas macizas y gráciles al mismo tiempo.

Abordamos, mi padre encendió el motor y comenzamos a desplazarnos mar adentro.

Estaba navegando con mi padre, en su barco, nos alejábamos del puerto y de pronto sentí un temor infantil, irracional, como si fuera pequeño y mi padre hubiera venido a separarme de mi madre.

Pero ya era un adulto y estaba en un velero en Ibiza con dos mujeres de bandera y mi padre, una de esas beldades era mi novia.

Y ella se moría por follar con él.

Me adapté bien al balanceo de las olas, era una mar muy tranquila, dijo mi padre, quien con una camisa floreada y unos pantalones desgastados por el uso, de lino, iba al timón, serio y circunspecto.

Pronto comenzó a desempeñar sus funciones de capitán.

_Montse, pon esas botellas en el frigorífico, lo encontrarás abajo en la cabina y tu Kity presta atención, voy a hacer de ti un buen marinero_

_Tira de la driza, vamos a izar la vela mayor_ decía mi padre, había hecho que Amalia se calzara unos guantes de trabajo e iba dándole ordenes, en su rol de capitán de barco.

Miré a Montse, con su pequeño short blanco ajustado a un costado, queriendo ayudar y aprender ella también, mi padre se complacía en ignorarla.

_Vamos a tirar de winch, que está muy pesada ya_ dijo mi padre y colocó algo así como una polea o manija sobre la botavara y le enseñó a Amalia como usarla.

_Te convertirás en un buen grumete, tú_ dijo mi progenitor, riendo.

_Tu Montse alcánzame esas cuerdas_ dijo, ella se apresuró a cumplir la orden

Los términos marineros se sucedían en la boca de mi padre, conforme el barco surcaba las aguas, yo no podía retenerlos, pero se mostraba exigente con Amalia.

_Ahora abrimos la mordaza del enrollador y me voy a la escota de sotavento para sacar la otra vela_ decía mi padre

Amalia era una auténtica pantera sobre el barco, parecía que llevaba toda la vida haciendo esto.

_Uff, aprenderás rápido, kity_ dijo mi padre

Montse miraba todo, ofuscada, sin encontrar su sitio en todo esto.

Mientras mi padre cogía el timón, vi como Amalia se acercaba y le daba un beso en el cuello a mi novia por detrás, ella se sonrió.

_Bueno, marineros, el barco ya está en rumbo, llegó la hora de poner punto muerto y apagar el motor, a navegar a vela, leches_ dijo él

Y apagó el motor y solo entonces comprendí lo ruidoso que era y se hizo una paz y un silencio, solo el rumor de las aguas rompiendo al costado del barco.

Si, podía entender a mi padre, era una hermosa sensación.

Lo vi allí, sonriente y triunfal, supongo que no sería lo mismo de idílico en una noche de tempestad y vi también que Amalia, parecía tan extasiada como él.

Con sus tetazas a punto de desbordar la camiseta con tirantes, su ombligo moreno que se dejaba ver por momentos, sus piernas poderosas, los pies desnudos, su pelo afro al viento.

_Ahora navegamos de través, luego vamos a ceñir el viento_ dijo mi padre

Las indicaciones para Amalia se sucedían y también algunos reproches pero no se mostraba brusco ni borde con ella.

_Presta atención, kity, pues en alta mar, nos va la vida, hija_ le dijo en un momento

Y por un momento cruzó por mi mente una sospecha.

¿Mi padre pensaba a llevarse a Amalia o Kity con él?

Luego regresamos a la costa pero por un sitio distinto que yo no conocía.

_Vamos a fondear cerca de esa cala, así las sirenitas pueden refrescarse un poco_ dijo mi padre.

Ellas llevaban los bikinis debajo y pronto se zambulleron cerca del velero, mi padre descorchó una botella de vino y trajo los bocadillos.

Se había puesto un sombrero panamá, con su camisa floreada, solo le faltaba un habano para estar en una veja película del trópico.

_Míralas como nadan y juegan, son como niñas, solo hay que saber mantenerlas contentas_ dijo

Me pasó una copa de vino.

_Que fácil te ha resultado seducir a Amalia_

_ ¿A la negra dices? Tenía un hambre de polla la pobrecilla, polla de hombre blanco, estaba buscando un amo_

_Piensas convertirla en tu sumisa, entonces_

_Sabes que no me gustan esas gilipolleces, la voy a convertir en mi esclava, siempre he querido tener una esclava negra_

_ ¿Y te la llevarás a navegar contigo?_

_Igual me llevo a Montse y te dejo a la negrita para ti_

Lo miré con horror, le creía capaz de cualquier cosa.

_Nah, es broma, ya veremos con la negra, igual me viene bien para el barco, que se ocupe del trabajo pesado, se mueve bien en el mar_

Comimos unos bocatas y bebimos vino blanco helado.

Montse y Amalia comenzaron a subir al barco, chorreando agua de sus cuerpos portentosos.

Los tetones se sacudían mientras subían al barco por la escalerilla plegable.

Los cuerpos mojados de agua de mar, brillosos y musculados, dos ejemplares de hembra increíbles, las pantorrillas, los muslos carnosos, esa mezcla de delicadezas y curvas exageradas, el arqueo de sus espaldas, los culos saliendo en pompa hacía afuera, los glúteos tersos y firmes despidiendo gotitas de agua cuando se secaban con las toallas.

Mi padre les sirvió vino, ellas bebieron, brindamos, parecía que estaba naciendo un nuevo pacto entre nosotros.

_Luego podéis tomar sol en cubierta, aquí está permitido hacer toples, no como en los cruceros de mierda esos_

Los ojos de Montse brillaban y buscaban aprobación en los míos.

Se quitaron la parte de arriba de los bikinis, se tendieron sobre las toallas, las tetazas oscilaban junto con el suave movimiento del mar, las dos tenían los pitones duros y renegridos, los pezones en punta, una negra y la otra morena, las areolas rosadas y generosas.

_No me decido por quien de vosotras tiene las tetas más grandes, mis pequeñas_ dijo mi padre y luego se desnudó completamente, su gran polla en descanso emergió, se la sacudió con indolencia y luego se arrojó al agua con un movimiento ágil.

Creo que el vino y el calor me estaban afectando un poco, no estaba borracho, pero de pronto me sentí mareado.

Mi padre subió al barco lentamente, como el dios Neptuno volviendo de las profundidades.

_ Kity, ponle protector solar a Montse, ella no es tan negra como tú_ dijo

Amalia le miró con altivez, estaba decidida a jugar ese juego al parecer, se tragaba el orgullo con patatas bravas, aceptaba todas las gilipolleces que mi padre le decía.

Amalia se puso en pie, una hermosa pantera sobre el puente del barco, sus pies descalzos pisaban con felina displicencia.

Cogió el protector solar y se echó un buen chorretón en la mano y luego fue hasta donde estaba recostada Montse quien la esperaba apoyada en sus codos, esparció crema con un dedo sobre la fina nariz de mi novia.

_Para que no te quemes la naricita_

_Con lo morena que soy, imposible_ dijo Montse

_Y que tampoco sufran tus bonitos pechos_ dijo Amalia

Y comenzó a embadurnar los tetones de mi novia, la mano morena y delicada, repartía y frotaba la crema blanca sobre la suave piel de las tetas y vi claramente como los pezones se empitonaban, erectos, orgullosos.

Las tetazas de Montse eran estrujadas suave y dulcemente por su amiga negra y las dos sabían que además estaban proporcionando un pequeño show lésbico a mi padre.

Luego se echó más crema en las manos y fueron bajando por el vientre liso y despojado y juvenil todavía y luego llegaron al triangulo prohibido que formaba el diminuto bikini y se metieron por dentro y Montse suspiró y echó la cabeza hacía atrás siempre apoyada en sus codos, una pierna extendida y la otra flexionada.

Y los dedos morenos hurgaron allí con vehemencia y luego refregaron crema por la parte interna de los muslos y recorrieron esa zona arriba y abajo y cada vez más Montse suspiraba y cerraba los ojitos y los dedos de los pies de su pierna extendida se contrajeron.

Mi padre sonreía con la copa de vino entre sus manos, el viento movía sus ralos cabellos blancos al mismo tiempo que mecía el agua y el barco.

Su rostro entre blanco y rojizo parecía refulgir al sol y mostraba sin piedad las arrugas que surcaban sus pómulos y las líneas de la boca.

_Montse es un hermoso instrumento en tus manos, Kity, dale la vuelta para mi_

Amalia giró el cuerpo esbelto de mi novia sobre sí misma, la pequeña espalda, la fina cintura y el culazo carnoso quedaron expuestos.

La negra esparció crema sobre la espalda y masajeó allí con fuerza, sus manos hacían movimientos concéntricos sobre el moreno cuerpo de mi novia.

El sol parecía abrasarnos sobre la cubierta del pequeño velero.

_Ponte mi sombrero, hijo, o el sol va a enloquecerte_ dijo mi padre, cogí el sombrero panamá, me lo encasqueté en la cabeza, bebí más vino.

Las manos de Amalia frotaban y masajeaban el culo redondo y rebosante de crema, las manos se metían por cada pliegue íntimo, por entre las piernas musculadas, separaban la tira de tela del bikini tanga y penetraban por el orificio anal y estimulaban toda la zona, los dedos de los pies de Montse volvieron a contraerse.

_Quítale el bikini_ ordenó mi padre.

Amalia deslizó la prenda por las largas piernas de Montse y la sacó por los pies, masajeó las arrugadas plantas de los pies de mi novia con dulzura.

Sus manos volvieron a las nalgas, las abrieron bien y metieron más protector solar, humedeciendo toda la zona y luego un dedo penetró el culo de Montse y esta gimió quedamente.

Una nube pasajera y solitaria tapó el sol por un momento.

Solo se escuchaba el rumor de las olas y los pequeños gemidos de Montse.

MI padre se acercó a ellas.

Amalia, en cuclillas, atrapó la polla con su boca, como un oso atrapa un salmón que va a desovar río arriba.

Se metió la enorme polla erecta en la boca y echó su largo cuello hacía atrás y adelante y le dio unas buenas mamadas de bienvenida.

Luego mi padre se arrodilló sobre el suelo de la cubierta, entre las piernas de mi novia.

Las separó un poco, Amalia abrió el culo de Montse para él, sacando las nalgas hacía afuera, tirando de ellas.

Mi padre se fue dejando caer sobre ella, tapándola, embadurnando su pecho velludo de crema solar al hacer contacto con la espalda de Montse.

Apartó el negro pelo de la orejita delicada de ella y besó allí con su bigotón.

El suave vaivén del mar pareció colaborar con lo que estaba a punto de pasar.

_ ¿Sientes mi polla en tu culito? Aún no la meto ¿Qué hago? Dímelo tú_ dijo mi padre.

Mi novia se revolvió debajo del corpachón de mi padre, como queriendo quitárselo de encima.

Tenía a su suegro encima de ella, la enorme polla de su suegro firmemente alojada entre sus nalgas morenas, blancuzcas de crema solar.

_Fóllame………_ dijo mi novia a mi padre, a su suegro, en un susurro sofocado por el calor y la calentura.

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