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Interracialfeb 2025

La vida de María (Parte 6)

Las luces del pabellón cegaban, pero lo que realmente encendía a María no era el combate, sino la promesa de ser el centro de todas las miradas. Entre gritos, sudor y la tensión de ver a su exnovio en el ring, el límite entre la obligación y el deseo se desdibuja hasta llevarla a una ducha caliente con un desconocido.

Maria7.7K vistas9.4· 13 votos

Me llamo María y tengo 34 años, pero la historia que os voy a contar ocurrió cuando solo tenía 25 años.

DÍA DEL COMBATE

Me desperté con el sonido de las notificaciones del móvil.

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GRUPO DE LAS CHICAS

LORENA: Nenas, esta noche tenemos que ir al Palacio de los Deportes María y yo, que somos girl ring.

SARA: Pero qué es eso de girl ring, no entiendo nada.

LORENA: Pues hay un combate de boxeo que se juegan no sé qué de Europa y somos las que salimos entre asalto y asalto mostrando el número de round.

SARA: María, dime que no es verdad.

MARÍA: Sí, Sara, es cierto.

SARA: Pero que queréis, ser un florero con cientos de tíos diciéndoos burradas. De la loca de Lorena, cualquier cosa, pero de ti María, no me lo imaginaba.

LORENA: Pues para tu información vamos a ganar 120 euros, cada una.

MARÍA: Fue una apuesta que perdimos y nos toca esta noche ser eso.

LORENA: Hablé con el chico que lo organiza y nos da dos entradas más para vosotras.

SARA: ¿Quién organiza eso para que vosotras perdierais una apuesta y tengáis que ir de florero?

LORENA: Rubén.

SARA: ¿Rubén Sánchez, el del gimnasio?

LORENA: El mismo.

SARA: No te lo follarías, sabes que es un cerdo.

LORENA: No me lo follé, nos folló a las dos, que es distinto.

SARA: Pero, tías, ¿qué me estáis contando?

LORENA: Surgió así. ¿venís entonces?

SARA: Le voy a preguntar a Álex qué le parece.

LORENA: Dile que te suelte la correa.

SARA: No es que no me deje, es que creo que tenía otro plan.

CAMILA: (FOTO EN LA CAMA CON RUBÉN DURMIENDO DESNUDO A SU LADO) A mí el organizador del evento me dio una entrada esta noche.

SARA: Madre mía, qué golfas sois.

MARÍA: Será cabrón, te lo has follado esta noche.

CAMILA: Me escribió por Tinder, la cosa se calentó y acabó viniendo a follarme bien rico a domicilio.

SARA: Me dice Álex que viene conmigo. Pero que me lleva él con su coche.

MARÍA: Bueno, entonces llevo yo la furgoneta de mi padre, recojo a Camila a las nueve y paso antes por la pelu de Lorena para que me peines.

CAMILA: Venga sin problema.

LORENA: Si te peino y te maquillo yo.

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Dos horas antes del combate, me fui a la peluquería de Lorena, que la había abierto para que nos arregláramos las dos. Me empezó maquillando sin yo verme al espejo; me echó base, corrector, blush, pintalabios, rimmel, delineador, pintalabios...

MARÍA: Tía, ¿no te estarás pasando con el maquillaje?

LORENA: Calla, que vas a ser el centro de las miradas y tienes que lucir bien mona.

Acabó de maquillarme y me miré en el espejo.

MARÍA: Pero Lore, tía, si me has dejado que parezco una actriz porno.

LORENA: Anda calla, si estás preciosa – me respondió mientras se empezaba a maquillar ella.

Sonó una notificación en el grupo de las chicas.

SARA: Chicas, no puedo ir; me ha dejado plantada Álex, que se va con sus amigos a una partida de rol.

MARÍA: Anda, Sara, te recogemos y te vienes con nosotras.

SARA: Nada es igual; ya me duché, me puse el pijama y me quedo viendo una peli.

CAMILA: De eso nada, prepárate y vienes.

SARA: Gracias, pero es igual.

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Lorena se acabó de maquillar igual que yo y me peinó con dos coletas altas, una a cada lado, como si fuera una niña. Se hizo el mismo peinado para ella.

MARÍA: Lleva el estuche de maquillaje que vamos a pasar a recoger a Sara; no quiero que se pase la noche sola porque el novio le haya decidido dar plantón.

LORENA: Sí, no te preocupes que llevo todo.

Recogimos a Camila, que venía con un vestido de tirantes ajustado negro con abertura en la pierna y un buen escote, y pasamos por casa de Sara. Que nos abrió la puerta de su casa en pijama y con el pelo húmedo de haberse duchado.

SARA: ¿Qué hacéis aquí? ¿no tenéis que ir a la velada?

MARÍA:Venga, prepárate que te vienes con nosotras.

SARA: ¡Nah!, chicas, os lo agradezco, pero me voy a quedar viendo una película.

LORENA: Venga, Sara, no nos obligues a quitarte ese pijama feo.

SARA: Oye, como que feo, a mí me gusta, es de Snoopy.

LORENA: Venga, Sara, te vienes con nosotras.

SARA: Que no, me da pereza ponerme a arreglarme ahora.

CAMILA: Déjate de películas y ven a ver a estas dos en modo florero.

LORENA: Voy a escogerte un modelito. - le dijo, mientras se iba directa a la habitación de Sara.

SARA: Espera, Lorena.

Nos fuimos todas detrás y ya estaba Lorena poniendo ropa encima de la cama.

SARA: Tía, me estás desordenando el armario.

LORENA: Qué drama, Sarita. Te escojo yo la ropa y así te dejo la habitación ordenada.

Lorena se puso a revolver entre el armario.

LORENA: Joder, Sara, tienes toda la ropa de una monja.

SARA: No tienes ni idea de moda.

LORENA: Mira, te vas a poner esto.

Todas nos reímos cuando vimos que Lorena cogía la minifalda del colegio de monjas donde estudiamos hasta el bachillerato.

SARA: ¿Cómo voy a ponerme eso?

LORENA: ¿Qué pasa que no te atreves?

SARA: Yo creo que ni me vale.

LORENA: Ponte un tanga y pruébala.

Sara revolvió en un cajón sacando unas bragas negras de encaje.

LORENA: No, esas bragas de abuela no me valen. Coge un tanguita.

SARA: Qué importa la ropa interior que lleve si nadie lo va a ver.

CAMILA: Si no importa, entonces ponte un tanga.

SARA: Mira, lo pongo por no aguantaros, pesadas, pero yo quiero quedarme a ver El diario de Noa.

Se puso un tanga rosa de hilo fino y la minifalda del colegio que le seguía valiendo y le quedaba por encima de la rodilla. En la parte de arriba se puso un sujetador y una camisa blanca.

LORENA: Venga, siéntate, que te voy a maquillar.

SARA: No me dejes como vas tú o como va María, que parece que os escapasteis de una escena de Brazzers, algo más discretito, por favor.

CAMILA: Mirar, cómo controla de pornografía, Sarita. - dijo riéndonos las cuatro.

Lorena no le hizo ni caso, la pintó muy llamativa y le puso una coleta alta, dejando a la vista su preciosa cara detrás de sus gafas de pasta. Cuando acabó de maquillarla, Sara se fue a mirar al espejo del baño.

SARA: Joder, me has dejado que parezco una fulana.

MARÍA: Venga, Sara, que estás muy guapa; tenemos que irnos, que no llegamos.

Nos fuimos las cuatro bien maquilladas al Palacio de los Deportes en la furgoneta de mi padre. Cuando llegamos, me quedé sorprendida; estaba lleno de gente. En mi cabeza pensaba que no habría más de cien personas y estaban más de tres mil personas, en su mayoría hombres. Entramos y ya estaba Rubén nervioso por si no llegábamos.

RUBÉN: Joder, María, pensé que os rajaríais y no apareceríais por aquí. - nos dijo mientras nos saludaba a las cuatro con dos besos.

MARÍA: Te di mi palabra y aquí estamos.

RUBÉN: Estáis muy guapas con las coletitas, qué morbazo, y Sara, también has venido. Me alegro de verte, estás muy guapa, vestida como en el colegio.

No le respondí nada, tan solo se puso colorada al recibir el piropo.

LORENA: Bueno, me habías dicho que teníamos que ponernos un traje, ¿dónde está?

RUBÉN: El vestuario femenino del fondo es el vuestro; tenéis ahí dos chicas que os darán la ropa y ahora os digo cómo tenéis que ir saliendo. Sara y Camila, os tengo reservados dos asientos en segunda fila. Para que podáis ver a los campeones de mi gimnasio.

Nos fuimos directas al vestuario. Para mi sorpresa, al entrar estaba Sheila, la nueva novia de Marcos, y otra chica de raza negra, que serían también una de las chicas del ring.

MARÍA: No me lo puedo creer, conmigo se enfadaba si me ponía escote y a esta la tiene de chica del ring. - le susurré a Lorena.

LORENA: Olvídate de ese cerdo y disfruta la noche.

Me fui a mirar el modelito que nos tenía preparado Rubén y era peor de lo que pensaba. Un pequeño top de tirantes negro con publicidad de su gimnasio, con un enorme escote y dejando toda la tripa al aire. La parte de abajo era un short rojo ajustado con publicidad en el culo de un taller del barrio donde mi padre llevaba la furgoneta a arreglar.

Nos desvestimos cuando en ese momento entró Rubén en el vestuario, pillándonos a las dos en tetas y en tanga.

RUBÉN: ¡¡Jodeeer!! Qué cuerpazos, hoy nadie va a hacer caso al combate estando vosotras cuatro.

MARÍA: ¡¡Tío, no puedes entrar en el vestuario de mujeres!!

LORENA: Te estás pasando tres pueblos. - le reprochó.

RUBÉN: Lo siento, chicas, tampoco es que vaya a ver nada que no conozca – dijo riéndose – vengo a enseñaros los turnos de cada una.

Rubén sacó un papel con anotaciones, mientras Lorena y yo nos íbamos a vistiendo. El short me quedaba demasiado justo, haciendo que se me marcara el culo y los labios vaginales; a Lorena le sentaba como un guante en su culo perfecto. El top también me venía pequeño, haciendo que se me apretaran y alzaran las tetas, dando la sensación qué fuera a reventar la tela en cualquier momento.

RUBÉN: ¡¡Dios, María!! Estás espectacular.

MARÍA: Esto me queda pequeño, no puedo salir así.

RUBÉN: Tienes razón, te queda pequeño; deberías salir sin nada. - contestó riéndose.

Me resigné sabiendo que tendría que salir así vestida. Mientras Rubén tachó algo de su papel y escribió algo nuevo.

RUBÉN: Bueno, estos son los turnos de combate y cómo tenéis que ir saliendo. Para los pesajes ya vinieron Nancy y Sheila, pero os explico a vosotras dos. Iréis en parejas de dos en las que tendréis que ir saliendo en cada round una.

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COMBATE 1 – Campeonato nacional femenino – peso mosca.

Coral “La Valkiria” Pérez (Asturias) vs Brenda “Calima” Santana (Canarias)

ROUND IMPARES – SHEILA / ROUND PARES – NANCY

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RUBÉN: En este combate vamos todos con Coral, que es nuestro diamante en bruto.

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COMBATE 2 – Clasificatorio europeo masculino – peso gallo.

Miguel “La Bomba” Couto (Galicia) vs Romualdo “Potro” Heredia (Madrid)

ROUND IMPARES – LORENA / ROUND PARES – MARÍA NANCY

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MARÍA: ¿por qué me has tachado de ese combate?

RUBÉN: Prefiero que estés en el siguiente.

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COMBATE 3 – Clasificatorio para las finales de boxeo nacionales – peso superligero.

Marcos “Bad News” Veiga (Asturias) vs Omar “El Moro” El Kaabi (Ceuta)

ROUND IMPARES – NANCY MARÍA / ROUND PARES – SHEILA

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MARÍA: ¿Qué? Marcos va a boxear.

SHEILA: Si, guapa, ¿algún problema? - me contestó de forma chulesca su nueva novia.

RUBÉN: Lleva seis meses preparándose a fuego para clasificarse para las finales nacionales.

MARÍA: Pero si nunca practicó boxeo ¿cómo va a estar listo en seis meses?

SHEILA: Va a destrozar a ese moro; ayer en el pesaje ya se llevó la primera.

RUBÉN: Siii, esa es la actitud, Sheila. - la contestó con un choque de manos.

MARÍA: ¿Y por qué me pones a mí en ese combate?

RUBÉN: Es muy divertido, su novia y su ex animando a Marcos, le va a dar un extra de motivación veros mover el culo a las dos.

MARÍA: ¿Y quién le puso ese apodo de “Bad News”?

RUBÉN: Se lo puse yo; me pareció bastante representativo.

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COMBATE 4 – Clasificatorio europeo y campeonato nacional masculino – peso semipesado.

Pelayo “Centurión” Castro (Asturias) vs David Emiliano “El Salvador” Martínez (Madrid)

ROUND IMPARES – LORENA / ROUND PARES – MARÍA.

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RUBÉN: Aquí nos jugamos que Pelayo sea nuestro campeón, el combate estrella de la noche y por el que viene toda la gente. Empezamos en diez minutos, así que vamos a ir saliendo.

Nos fuimos todas detrás de Rubén, entrando en el pabellón donde estaba a reventar de espectadores, todo decorado a la perfección. La gente nos empezó a aplaudir y vitorear, se escuchaban comentarios de todo tipo, desde guapa hasta burradas más grandes haciendo alusión a nuestras tetas o al culo.

LORENA: Esto va a ser divertido, María.

MARÍA: ¿Qué dices, tía? Estoy acojonada.

LORENA: Disfruta, sí lo vamos a pasar genial.

RUBÉN: Vosotras sentaros en estas sillas – nos dijo, señalando dos sillas junto a los jueces.

Las dos nos quedamos sentadas esperando que salieran las dos chicas. Cuando empezó a sonar “Radioactive de Imagine Dragons” apareció la primera chica siendo abucheada por el público que apoyaba a la segunda, era la boxeadora local que hizo entrada con la canción de “House of Pain – Jump Around” volviendo loco al público. El combate me impresionó por la violencia que esas dos pequeñas boxeadoras imprimían en cada golpe. Tras diez rounds, acabó ganando la chica local, haciendo estallar de alegría al público local.

Comenzó el segundo combate entre un chico mulato que vestía un calzón con la bandera de Cuba, pero representaba a Madrid, y otro chico gallego muy blanquito de piel. Fue el turno de Lorena, salió con el cartel del Round 1, y los piropos hacia su culo eran constantes y se podía ver que ella lo estaba disfrutando, movía las caderas de forma exagerada.

Se acercó a mí y me dijo

LORENA: Tía, estoy flipando me encanta esto, te has fijado como está el cubano...

MARÍA: Lo que me he fijado es que están comiéndote con los ojos.

LORENA: Que lo disfruten.

El combate duraría cuatro rounds, acabando desmayado el chico cubano, lo tuvieron que llevar al vestuario con la cara llena de sangre.

Había llegado mi turno, me temblaban las piernas y empezó a sonar una canción de rap en árabe cuando, entre abucheos aparecía el boxeador ceutí. Tras él entró Marcos con la canción de “Metallica - Fuel”. No me podía creer que Marcos fuera a boxear; se podía ver que estaba bastante en forma. El presentador del evento anunció a los dos boxeadores y empezó mi show con los brazos en alto con el cartel de “Round 1”. Contoneaba mis caderas con miles de ojos mirando como botaban mis tetas y mi short se subía cuando caminaba por el cuadrilátero dejando la mitad de mis nalgas a la vista. Había muchos gritos, pero lo que se entendía eran cosas relacionadas con mis tetas. Marcos estaba alucinando al ver que me había prestado a hacer eso y el luchador moro podía ver que me guiñaba un ojo cuando pasaba delante suya. Marcos se dio cuenta de ese detalle y sus ojos podían ver llenos de rabia.

MARCOS: Te voy a arrancar la cabeza, moro – gritó desde su esquina.

El primer round se pudo ver a Marcos intentando llevar la iniciativa sin mucho éxito, mientras su oponente le pudo golpear precisos y contundentes impactos en su cara y en su cuerpo, hasta sonar la campana.

Salió Sheila con el cartel del segundo round y alguien desde la grada les dijo al equipo del moro que las chicas del ring éramos la novia y la exnovia de su rival.

OMAR “EL MORO”: Creo que el que te va a arrancar la cabeza soy yo y luego me voy a follar a tu novia y a tu ex delante de tu cabeza.

Eso llenó más de ira a Marcos. Comenzó el segundo round y consiguió darle un buen gancho, pero el dominio del moro era evidente: que conseguía llevarlo a la esquina donde estábamos las chicas del ring, viendo cómo le castigaba sin descanso, hasta sonar de nuevo la campana y volver a salir yo en escena.

El sonido del público era ensordecedor, pero reconozco que me estaba gustando la situación de sentirme tan deseada. Podía ver que el movimiento de mi cuerpo tenía hipnotizado a los espectadores y al boxeador de Ceuta, quien me tiró un beso cuando pasé por delante de su esquina.

OMAR “EL MORO”: Si le arranco la cabeza a tu ex, ¿qué me regalas? - me dijo cuando pasé a su lado.

ENTRENADOR DEL MORO: Concéntrate en la pelea.

OMAR “EL MORO”: Imposible si veo pasar esa hembra delante mía.

El tercer round fue un asedio de golpes; Marcos estaba aguantando como podía encima del ring y me acerqué a la esquina de su equipo, donde estaban Rubén y su entrenador.

MARÍA: Rubén, tenéis que tirar la toalla, lo va a matar.

RUBÉN: María, tranquila que puede remontar.

Sonó de nuevo la campana y Marcos llegó a su esquina con la cara reventada.

El cuarto round empezó con un fuerte uppercut que hizo que Marcos cayera en la lona. Desde la esquina, su equipo y su novia le daban ánimos. El árbitro empezó el conteo y logró volver a levantarse visiblemente agotado. La pelea continuó donde Marcos acabó en la esquina recibiendo golpes sin parar, haciendo que el árbitro parara el combate, dando por ganador a Omar “El Moro” El Kaabi. Marcos se retiró al vestuario junto con Sheila y su entrenador para curarle las heridas.

Omar se acercó a mí tras salir a hombros del ring y me dio un efusivo abrazo, dejándome empapada con su sudor.

OMAR “EL MORO”: No sabes lo que me gustaría celebrar la victoria esta noche contigo. - me susurró al oído.

Me limpié el cuerpo con una toalla que estaba donde el ring, pero mi camiseta se quedó húmeda, haciendo que quedaran marcados mis pezones.

La luz del ring empezó a parpadear, la grada empezó a murmurar, cambiando rápidamente a estridentes silbidos, y una música de un rapero argentino empezó a sonar por el pabellón. Se podía ver la sombra de un chico tapado con una bata color celeste y blanca; iba acompañado de dos hombres que, a medida que se acercaban, más familiar me resultaban. Mi cara de sorpresa fue muy visible al ver junto al boxeador a Abdou, el chico negro que me había ayudado en Madrid. Al subir el boxeador por las escaleras del ring, empezó a lanzar puñetazos al aire hasta que se quitó la capucha de la bata y pude ver que el boxeador era David, el chico argentino con el que me había acostado en Madrid.

LORENA: ¿Qué te ocurre, María? Tienes cara de haber visto un fantasma.

MARÍA: ¿Te acuerdas que te conté que hice un trío con dos chicos en Madrid? Pues son el boxeador y el negro.

LORENA: Qué hija de perra, no me habías dicho que eran esos dos maromos. Si están buenísimos.

MARÍA: Mira, David, es el boxeador y me encanta, pero si me ve con estas pintas, no sé qué va a pensar de mí.

LORENA: Pues le va a caer la baba, si estás buenísima. Oye, pero ¿el negro cómo está tan bueno?

Empezó a sonar “Lose Yourself de Eminem”, mientras Pelayo “Centurión” Castro junto con su equipo entraba por el pasillo de acceso al ring. El público se volvió completamente loco; algunos ondeaban pancartas que ponían “Siempre contigo, centurión”. Se subió al ring golpeando sus guantes. Mientras el presentador comenzó a presentar a los dos boxeadores, Lorena se subió al ring moviendo las caderas, anunciando el primer round, y sonó la campana del inició del combate.

Pelayo avanzó con paso firme y mirada decidida, lanzó varios jabs rápidos y precisos, forzando a David a retroceder, intentando mantener la distancia. Cada impacto resonaba en el ring, poniéndome totalmente nerviosa. Pelayo estaba dominando completamente la pelea, impactando buenos ganchos; David lograba esquivar los que podía, pero estaba recibiendo una lluvia de golpes. El round terminó con el árbitro separando a los dos boxeadores mientras el público coreaba el nombre de Pelayo.

Llegó mi turno, me subí para anunciar el segundo round y en ese momento la cara de sorpresa fue la de David y Abdou, quienes no daban crédito de verme en esa situación.

El segundo round fue más de lo mismo; Pelayo siguió castigando sin descanso a David.

Acabó el round y me acerqué a su esquina mientras Lorena movía el culo anunciando el tercer round.

Durante el tercer round, Pelayo consiguió arrinconar contra mi esquina a David y no me aguante sin animarlo.

MARÍA: ¡¡Vamos, David, tú puedes con todo!!

Parecía que esas palabras de ánimo activaron a David, quien logró salir de la esquina, propinando varios golpes en el torso y en la cara de Pelayo.

LORENA: ¡¡Ánimo, David!!

RUBÉN: Pero, chicas, ¿qué haceis animando a ese? No entiendo nada.

LORENA: Nos gusta más y vamos con él.

RUBÉN: Pues Pelayo lo va a reventar.

Los rounds fueron pasando y David se podía ver que iba remontando la pelea, hasta que en el octavo round consiguió tumbar a Pelayo de un fuerte gancho que impactó directo a su cara, quien con dificultad consiguió levantarse hasta llegar al último round.

PRESENTADOR: ¡Damas y caballeros! Después de doce asaltos, los jueces, por decisión unánime, dan por ganador de está preciosa noche de boxeo a ¡¡David “Salvadooooor” Martíiiiinez!!

Estalló en júbilo y me dio un abrazo enorme.

DAVID: Gracias, María, sin tu apoyo esta noche no hubiera conseguido remontar.

Camila, Lorena y Sara se acercaron para saludar al campeón. Hasta que llegó Rubén directo a Sara.

RUBÉN: Sara ¿tú eres médica, verdad? Necesitamos que nos ayudes en la enfermería, Marcos no para de sangrar y nos puedes ayudar.

Sara se fue con Rubén, mientras nos quedábamos hablando con el equipo de David, mientras esperábamos que le entregaran el cinturón de ganador.

Nos fuimos a la zona reservada de los boxeadores donde Lorena y Camila se quedaban hablando con Abdou y su entrenador, mientras yo me fui a buscar a Sara a la enfermería, para coger algo del botiquín para la ceja de David.

La enfermería estaba dividida en dos zonas: una donde estaban unos armarios con vendas y demás material médico y otra donde estaba la camilla, donde miré y pude ver que estaban solos Sara y Rubén charlando. Cogí las vendas y alcohol desinfectante sin que ellos se percataran que había entrado y escuché lo que estaban hablando, bastante acaramelados.

RUBÉN: Madre mía, Sarita, esta noche te has puesto especialmente guapa.

SARA: No empieces, sabes que tengo novio.

RUBÉN: Eso no me lo dices siempre que quedamos.

SARA: Esto es una locura, tenemos que pararlo.

RUBÉN: Lo que es una locura es que hayas venido esta noche con la faldita que te follaba cuando teníamos 16 años.

Yo no me creía lo que estaba escuchando; Sara que siempre hablaba mal de Rubén, estaba siendo infiel a su novio con él y además estaban liados cuando íbamos al instituto.

Rubén de pies no dejaba de besar el cuello de Sara, que sentada con las piernas abiertas, se dejaba hacer.

SARA: Aquí no, nos van a pillar.

RUBÉN: Vamos, lo estás deseando.

Le abrió la camisa y empezó a lamerle los pezones. Esa situación tan erótica estaba poniéndome bien cachonda; me escondí entre los armarios donde podía ver la escena completamente.

SARA: Rubén, te ruego que pares o no respondo.

Rubén se quitó la camiseta, quedando su musculado torso desnudo. Ella se bajó de la camilla y empezó a lamer su torso, bajando hasta sus abdominales. Yo empecé a acariciarme las tetas mientras los miraba escondida.

RUBÉN: Sabes que nos deseamos desde la adolescencia y no me dejas hacerte mía.

SARA: Somos de mundos muy diferentes, es imposible que funcione. - le respondió desabrochando su pantalón.

RUBÉN: Ni siquiera lo intentas.

SARA: No quiero estar con un mujeriego; sé que te acostaste con todas mis amigas. - le contesta bajándole los pantalones y los calzoncillos, dejando su polla completamente erecta al descubierto.

RUBÉN: Todas las chicas con las que follo, siempre lo hago pensando en ti.

SARA: Y cuando mandas fotos de esta pollota deliciosa, ¿también piensas en mí? - le responde metiendo su polla dura en la boca.

Estaba alucinando con Sara, estaba fuera de sí, no era la Sara educada y modosita que yo conocía y eso me estaba dejando cachonda perdida; metí mis dedos dentro de mi short acariciando suavemente mi vagina.

RUBÉN: Dios, qué rico la chupas. - dijo con los ojos en blanco, mientras ella se tragaba con total descaro su polla.

Estaría cinco minutos dándole fuertes chupadas; ella se veía que estaba gozando con su polla en la boca, hasta que decidió que ya había sido bastante. Se levantó, se tiró en la camilla apartando hacia un lado el tanga y Rubén empezó a comerle el coño, mientras ella se masajeaba las tetas.

Yo estaba muy caliente y empecé a acelerar el ritmo de mis dedos por encima de mi chochito que ya estaba completamente húmedo. Mientras que Sara empezó a jadear agarrando la cabeza de Rubén con fuerza, este le arrancó el tanga y lo tiró hacia atrás, dejándolo cerca de donde yo estaba.

RUBÉN: No aguanto más, quiero follarte.

SARA: ¿Tienes condones?

RUBÉN: Joder, no tengo, espera que salgo a pedir uno.

SARA: Déjalo, házmelo como otras veces que no tenemos y me follas por detrás. - le contestó levantándose de la camilla.

Rubén la puso de espaldas contra la pared, cogió un bote de vaselina que estaba ahí y se lo untó por el ano a Sara, mientras le metía un par de deditos. Estaba completamente alucinando al ver eso, le iba reventar el culo a Sara, que siempre nos daba la sensación de ser una chica que no iba ni al baño, y encima no era la primera vez que ocurría.

SARA: Ummmm – gimió de placer al notar la polla de Rubén entrar suavemente por su culo.

Sara era más alta que el resto y su culo le quedaba a la altura ideal para empotrarla sin problema. El ritmo de las embestidas fue creciendo; igual que lo hizo el ritmo al que me estaba masturbando yo escondida, me estaba aguantando para no correrme y que me escucharan gemir de placer.

Rubén la abrazaba de pies, agarrando sus tetas por la espalda, con su polla completamente enterrada dentro de su culo, mientras ella jadeaba sin parar. Este estaba aguantando para no correrse igual que hacia yo ante una incansable Sara.

Ella cambió de postura y puso su culo en pompa con las manos apoyadas encima de la camilla; él siguió culeando agarrado a su cintura. Sonaba muy fuerte el choque de su cuerpo contra las nalgas de ella. La agarraba de la coleta, hasta que no aguantó más y terminó eyaculando dentro de su culo. Eso me puso a mil, me metí las vendas que había ido a buscar en la boca y me corrí ante tal show en vivo.

Se vistieron y Sara recogió el tanga que había caído cerca de donde yo estaba, mientras yo me escondía detrás de unas cajas para no ser descubierta.

SARA: Me acercas a casa y terminamos la velada como dios manda.

RUBÉN: Joder, Sara, tú sí que me ganas follando.

Salieron de la enfermería sin percatarse que había estado viendo todo el polvo en directo.

No daba crédito a lo que había visto; me habían dejado con ganas de disfrutar de una buena cogida.

Salí de la enfermería y me encontré con Abdou y Lorena que estaban sentados en las sillas que hicieron de grada riéndose.

MARÍA: Hola, chicos ¿sabéis dónde está David?

LORENA: Pues fue a su vestuario a ducharse; nos preguntó por ti.

MARÍA: ¿Sabéis que vestuario es?

ABDOU: Es el vestuario número cuatro.

MARÍA: Gracias, Abdou, voy a llevarle las vendas.

LORENA: Pórtate bien, María. - me dijo riéndose, mientras ella agarraba la mano de Abdou.

Pasé por el pasillo que entraba a la zona de los vestuarios y me encontré con Camila acaramelada con el entrenador de David, el cual era bastante más mayor que nosotras. No se percataron ni que pasé a su lado y entré directa al vestuario.

Escuché el sonido de la ducha y no me aguanté, tenía muchas ganas de follar y David iba a bajarme el calentón a golpe de polla, así que me quedé completamente desnuda y pasé para la zona de las duchas.

MARÍA: ¡¡Ayyyy!! - chillé asustada; me había confundido de vestuario y me había metido en el de Omar, el moro que había luchado contra Marcos.

OMAR: Sabía que me agradecerías las hostias que le di al zoquete de tu ex.

Me quedé alucinada con lo que estaba viendo; no pude resistirme a observar cómo estaba. Omar tenía una polla bastante gorda, cabezona y de tono oscuro, y su cuerpo era espectacular, con unos brazos fuertes y los abdominales bien marcados.

OMAR: ¡¡Yallah!! No te quedes ahí. Pasa que vamos a divertirnos un rato como merecemos.

Me mordí el labio y no me resistí ni un segundo; estaba demasiado cachonda y no pensaba desaprovechar la follada que me iba a meter el chico del norte de África.

Nada más acercarme a él, me agarró por el culo y empezó a lamerme las tetas.

OMAR: Llevo deseando comer estas tetazas desde que te vi. Las tienes preciosas.

Le agarré su polla que ya se había puesto morcillona y empecé a menearla, mientras él se deleitaba con mis tetas.

Nos empezamos a morrear debajo de la ducha como dos adolescentes en celo, con su polla totalmente dura rozando contra mi cuerpo.

OMAR: Seguro que tu ex no te ponía tan cachonda como lo hago yo.

Me puse de rodillas delante de su polla totalmente empalmada y empecé a mamarla con bastante energía; no se me quitaba la imagen de Sara totalmente emputecida con la polla de Rubén y quería hacerle lo mismo al moro.

Omar no paraba de gemir y mi boca parecía no tener fin, me daban arcadas de lo profunda que me la metía y eso me calentaba más aún. Tan solo podía escucharse el sonido del agua, mis atragantamientos y los resoplidos que soltaba Omar.

Me saqué su polla de la boca y la puse entre mis pechos; se podía ver que disfrutaba notando el contacto de mi suave escote rozando con su pene.

MARÍA: Quiero que me folles.

Me agarró por las piernas y me aupó, quedando abrazada a él. Se colocó la polla dura delante de mi vagina y empezó a follarme despacito.

MARÍA: ¡¡Dios, qué rico lo siento!!.

El sube y baja era constante, aceleró el ritmo de las embestidas y podía notar cómo entraba su polla dentro de mi escuchando el chof chof, que me recordaba a unos días atrás cuando Rubén me lo hizo igual. Qué cachonda me ponía otra vez las duchas.

Me bajo de sus brazos y me puso a cuatro patas en el suelo de la ducha, se puso detrás mía y me la metió de un solo golpe en mi vagina. Mis tetas se balanceaban adelante y atrás sin control.

MARÍA: ¡¡Aaaah!! Dame más duro, morito.

Parecía que escuchar esas palabras con el agua de la ducha cayendo por mi espalda lo había puesto más cachondo y aceleró el ritmo dándome bien duro; me daba azotes y me agarraba del pelo mojado con mucha gana. Parecía que no iba aguantar mucho más.

MARÍA: ¡¡Dame más!!

Siguió follándome muy duro, mi respiración se aceleró hasta conseguir que un placer intenso en mi coño se apoderara de mí.

MARÍA: ¡¡Ufffffffff, meeee corroooo!!

Fue bastante intenso; se sacó la polla de mi vagina y me puse de rodillas delante suya con la lengua fuera, esperando que me llenara la boca con su corrida.

OMAR: Qué bueno, María, eres un regalo divino.

Se pajeó delante de mí, saliendo disparado sin parar varios chorros de corrida; parecía una fuente que no dejaba de regar mi cara de semen. Cayó por mi boca, por mi mandíbula, por mis mejillas, por mi frente e incluso por el pelo.

MARÍA: Omar, me has dejado perdida.

Me limpié la cara con jabón y me sequé con una toalla que Omar me dejó.

MARÍA: Ha estado genial, Omar, me alegro que ganaras la pelea.

OMAR: ¿Me das tu número de teléfono o tu Instagram?

Le pasé mi cuenta de Instagram para mantener el contacto, me vestí y salí bastante relajada del vestuario.

(CONTINUARÁ...) ©