Xtories

Disfrutando de la piscina

La casa está vacía, la piscina espera y nadie los vigila. Él sabe que el calor del verano y la soledad temporal son la excusa perfecta para desnudarla por completo, aunque ella intente frenar el ritmo de sus manos.

Frank197411K vistas

Alquilamos una casa rural con unos amigos, llegamos los primeros y lo teníamos que aprovechar. Alquilamos una casa rural espectacular con unas parejas amigas, la idea era aprovechar el puente, en verano, olvidarse de todo unos días y desconectar, tomar el sol en la piscina, preparar barbacoas y dormir hasta las tantas.

Íbamos cuatro parejas, una de ellas venía con su hija adolescente, un par de semanas preparando todo, quién compraba tal cosa, quién lo otro, repartir las cosas en cada casa, hablar con nuestro amigo que nos alquilase la casa más grande de las tres que tenía. Ésta era la más cómoda, la más completa y la mejor preparada, justo en la cima del monte más alto y con vistas al mar. Te sentías casi un dios al ver que todo quedaba a tus pies.

Mi pareja y yo fuimos los primeros en llegar, el propietario ya nos indicó donde estarían las llaves, y nos dejó preparado el carbón para la barbacoa y una botella de vino, unos 20 minutos después debería de llegar la siguiente pareja con su hija y sobre las 20:30 las otras dos que venían en el mismo coche y debían de salir del trabajo.

Nosotros salimos antes del trabajo por lo que ganamos cierta ventaja en llegar antes. Cuando llegamos a la casa hacia calor, pero era agradable, mi pareja había tenido la idea de salir de casa con los bañadores puestos para aprovechar al llegar y disfrutar de la piscina, así hicimos. Después de descargar las cosas y meter la comida en el frigorífico nos fuimos a la piscina, colocamos las toallas en las tumbonas y nos metimos en el agua. El contraste de temperatura era importante, y en un principio el agua estaba más bien fría, pero después de un rato el cuerpo reaccionó adaptándose a la temperatura.

Después de nadar un poco nos encontramos en el centro de la piscina, un abrazo por aquí, un beso por allá, un poco de salpicar agua, un intento de ahogadilla.... Pronto el abrazo fue más prolongado al igual que los besos, alguna de mis manos fueron a su culo y mi boca recorría su cuello.

Ella trataba de frenarme y más cuando la llevé contra una de las paredes de la piscina y comencé a frotar mi verga contra su sexo. Aunque le producía placer, intentaba frenarme por si llegaban nuestros amigos. Era un poco corta rollo, pero no cejaba en mi intento de seguir frotándome contra ella, y eso que mi verga, a pesar de estar dura, no tenía el grosor normal por estar el agua fría. La notaba más fina de lo normal. Estando como estaba sonó mi teléfono, maldiciendo, salí de la piscina mientras ella se reía de mi, encima estaba quemándome los pies por lo que decidí poner una de las colchonetas de las hamacas en el suelo cerca del filo de la piscina. Era la pareja que debía llegar después de nosotros. Nos comunicaban que se retrasaban algo más de una hora porque les faltaba recoger el pan que estaba encargado, eso les hacía esperar a que abriese el negocio, desviarse y luego coger la carretera. Así que ahora era yo quien reía. Me arrodillé en la colchoneta y comencé a besar a mi pareja, luego me metí en el agua salpicando todo lo que pude para volver a arrinconarla contra la pared. Volví a besarla y a frotar mi verga nuevamente contra ella, pero la sentía muy fina, así que ante su estupor decidí quitarme el bañador. Una vez desnudo volví a nuestros besos y a frotarme de nuevo. Conseguí arrancar algún que otro gemido de ella mientras sus manos se aferraban a mi culo desnudo.

Yo estaba a tope así que la abracé y la cogí en brazos buscando un lugar menos profundo en la piscina, lo suficiente para dejar fuera del agua sus pechos que pronto fueron masajeados por mis manos por encima de la tela del biquini. Y ya puestos ¿Por qué no disfrutar de sus buenas tetas? Mientras la besaba para que no pudiese protestar deshice el nudo del biquini dejando caer la tela y liberando sus pechos, ella protestó por lo que había hecho, nos fuesen a pillar

Le dije que eso no pasaría, estábamos en la cima del monte y nuestros amigos tardarían en llegar. Ademas oiríamos el ruido del motor subiendo por el camino y tenían que abrir la verja de acceso a la casa. Luego le dije que tenía que aprovechar, no sabía cuando volveríamos a disfrutar de una piscina para nosotros solos ni cuando podría comerme sus tetas mientras ella tomaba el sol. Creo que ese discurso la tuvo que convencer porque después de eso estuvo más receptiva a mis planes, aunque no las tenia todas consigo sí se dejó llevar y disfrutar el momento. Después de besarla mientras mis manos seguían agarradas a sus buenos pechos, me lancé a disfrutar de sus tetas, a manosearlas, besarlas y lamerlas. Ya no frotaba mi pene contra ella, ahora era mi mano la que daba cuenta por encima de la braga del biquini de su sexo mientras gemía en mi oído. Pero yo quería más, aquello era solo un aperitivo. Coloqué la colchoneta más cerca del filo y subí a mi pareja para sentarla en ella. Colocado entre sus piernas me centré de nuevo en sus pechos mientras ella acariciaba mi cabeza. Mi mano comenzó nuevamente a frotar su sexo cuando deslicé la braga hacia un lado. Ante mi se encontraba su sexo al alcance de mi boca, la miré a los ojos y hundí mi lengua en su vagina mientras una mano sujetaba la braga y la otra una de sus tetas. Lo cierto es que no era un tanga, ojalá, apartarlo hubiera sido más fácil, así que no me lo pensé dos veces y decidí quitarle las bragas, aunque puso objeciones finalmente cedió y ella misma retiró la prenda dejando ante mi sus piernas abiertas y su sexo que pude disfrutar en aquella piscina.

Después de saborear durante un rato de su sexo y meter algún dedo me anunciaba que se corría, unos gemidos y unas convulsiones de sus caderas anunciaban que llegaba al orgasmo. Para recuperarse decidió saltar a la piscina, allí la esperaba yo para abrazarla. Volvimos a besarnos y la llevé en brazos hasta los escalones que daban acceso a la piscina. Sentada en uno de ellos le coloqué mi verga entre sus tetas. Ella misma atrapó sus pechos y comenzó a pajearme, también notó que la tenía un poco más fina de lo normal, le dije que era por la temperatura del agua y que necesitaba calor para recuperar su tamaño normal. Ella se echó a reír diciéndome que tenía mucho cuento. Entonces la levanté y le hice apoyarse en el filo de la piscina. Ante mi estaba su culo y su coñito, sabía que me disponía a follarla por detrás algo a lo que trató de negarse. Le volví a contar la excusa de disfrutar de la piscina y que esa era una de mis fantasías sexuales que estaba a punto de cumplir, así que aceptó colocarse para que la penetrase desde atrás. Primero fueron movimientos lentos luego ella tomó el control de la situación y comenzó a follarme mientras mis manos se aferraban a sus caderas. Luego comencé a acariciar su espalda buscando sus tetas para agarrarme desde atrás. Le terminé de quitar el sujetador del biquini, ahora estábamos realmente desnudos los dos. Mi polla, gracias a su calor y sus movimientos recuperó el grosor normal y mi pareja lo notaba moviéndose más rápido. Entonces le dije que quería follarla, acerqué la colchoneta a donde estaba ella para que se sentase. Como estábamos en las escaleras fue fácil conseguir que estuviese a mi altura deseada, se abrió de piernas y comencé a frotar mi polla por su coñito, le dije que se me olvidaba siempre por donde debía entrar, era una coña que le decía porque me encantaba que cogiese mi polla y la introdujera ella misma. Así hizo, pronto estaba follándola en aquella piscina, viendo cómo sus tetas iban en todas direcciones. Me pidió que fuese un poco más rápido en mis embestidas porque estaba para correrse de nuevo, y a mí chica no la iba a defraudar.

Aumenté el ritmo de mis embestidas lo que le provocó un nuevo orgasmo que disfrutó más que el primero. Pero yo aún no había acabado. Le pedí que aguantase un poco más entonces cogió mi polla y mientras la seguía penetrando me pajeaba con su mano. Yo me aferraba a sus pechos hasta que no pude más, la saqué y le pedí que siguiese meneando mi polla. Pronto descargué sobre sus maravillosas tetas mi leche que recorría su cuerpo hacia su vientre entre sus jadeos.

El ver a mi chica desnuda en aquella piscina mientras terminaba de sacar hasta la última gota de mi corrida y como mi semen estaba esparcido por sus tetas fue una imagen tremenda. Había gozado y disfrutado el momento, un momento que no podría repetir, y así ha sido, nunca he vuelto a disponer de una piscina para nosotros dos solos. La ayudé a levantarse y nos besamos. Ésta vez no se fue a la piscina a refrescarse, mejor iba a la ducha no fuese a quedar el semen flotando en el agua. Una vez eliminado los restos nos vestimos con los bañadores otra vez y nos sentamos en las tumbonas. Volvió a sonar el móvil nuestros amigos estaban llegando, necesitaban saber si el desvío era a la izquierda o la derecha, después de unas indicaciones en diez minutos estábamos abriendo la puerta para que accediesen a la casa. Les ayudamos a descargar el coche. Un rato de charla y de servirnos unas cervezas y ya llegaron los amigos que faltaban. Mientras preparábamos la barbacoa las mujeres se dispusieron a darse un baño en la piscina, luego ellas recogieron la mesa y fue el turno de los hombres de tirarnos al agua. Una vez todos juntos hicimos sorteos de dormitorios. La mano inocente de la hija de nuestros amigos nos deparó una de las habitaciones que disponía de cama de matrimonio. Por la noche, después de disfrutar del día tocaba ir a la cama. Y allí volvimos a empezar. Besos, caricias, abrazos. Fuera ropa y nuevamente nuestros cuerpos desnudos juntos. Mientras disfrutaba nuevamente chupando sus tetas me pidió entre susurros que le metiese de nuevo la lengua, y allí que bajé a satisfacer a mi pareja. Mi lengua entraba y salía de su coñito mientras de su garganta salían jadeos y gemidos que eran apagados por su mano hasta que anunció que se corría en mi boca. Luego llegó su turno y sin darme cuenta mi polla era tragada por su boca, mis huevos acariciados y de vez en cuando me pajeaba con su mano. Luego le pedí que se pusiera encima, sentirla subir y bajar por mi verga, escuchar sus gemidos mientras mi boca daba cuenta nuevamente de sus tetas y uno de mis dedos le entraba en su culo. Cuando cambiamos de posición, me puse sobre ella para meterle mi verga, sentir como cogía mi polla con sus dedos finos y calientes mientras dirigía mi miembro hasta la entrada de su coñito y este entraba firme hasta penetrarla entera. Ella se aferraba a mi culo para que no se la sacase, luego la puse en su posición favorita, y es que aunque no quiera reconocerlo le gusta ponerse a cuatro patas y que la folle por detrás, que la deje a su ritmo mientras veo como entra y sale mi polla de su sexo a la vez que mis manos recorren su cuerpo. Luego se dejó caer boca abajo. Ahora era yo quien la penetraba a mi ritmo. El roce de las sábanas en su clítoris le proporcionaba un placer extra hasta que anunció que un nuevo orgasmo le llegaba, pidiéndome que fuese a mi ritmo hasta que yo llegase al clímax. Cuando ya estaba a punto de llegar le pedí que se diera la vuelta, nuevamente sus pechos estaban a mi disposición y lo mismo que a ella le gusta a cuatro patas a mi me encanta correrme en sus tetas. Ella lo sabe y me ofreció sus pechos para que descargase mi corrida sobre ella. Jadeantes pero felices nos besamos. Por suerte el dormitorio tenía baño propio y pudimos asearnos desnudos. Ante el espejo cogí sus tetas mientras nos besábamos, nos pusimos el pijama y abrazados nos quedamos dormidos. Al día siguiente la piscina estaba llena de gente, está vez no pude desnudar a mi pareja, tuve que esperar a la noche para disfrutar nuevamente de su cuerpo.