Xtories

Vacaciones en Huatulco 1

El acuerdo era claro: nada de romance, solo placer. Pero cuando la arena caliente y los meseros del hotel se convirtieron en su juego prohibido, el límite entre la amistad y la lujuria se desvaneció bajo el sol de Huatulco.

Ana84golosa12K vistas7.2· 10 votos

El año pasado (2023) me fui de vacaciones a Huatulco (México) con mi amiga Adriana. Fue un viaje de viejas a la playa; en aquel momento ella tenía algunos problemas con su esposo (Edgar) y yo con mi pareja (Bernardo); de hecho al mes siguiente nos separamos él y yo. Adri y yo viajamos juntas muchas veces y siempre acordamos si será un viaje tranquilo, de relax, sin hombres o sea sin sexo, o si será un viaje de putas y de coger con quien se nos antoje; en esta ocasión acordamos que sería uno de putas.

Como era un viaje para festejar nuestro cumpleaños –cada año hacemos lo mismo- nos consentimos yendo a un buen hotel de playa y pagando una suite de lujo. Era una habitación preciosa, con balcón con vista al mar, una linda y amplia sala, bar, en fin varias amenidades y dos camas amplias, pero no una a lado de la otra, sino casi frente a frente y en desnivel. Honestamente eso sí me sacó un poco de onda, porque a la hora de coger –a menos que una se fuera al cuarto del tipo- nos íbamos a ver y eso no había pasado entre nosotras. En efecto sucedió, pero en esta ocasión no les contaré esa experiencia, sino una que tuvimos con dos meseros del bar.

La primera noche fuimos al bar del hotel y el mesero que nos atendió no tardó mucho en hacernos la plática; la verdad era un chavo muy agradable. Un par de días después nos atendió en la playa, nos volvió a hacer la plática y nos dijo que podía un par de días después –en su día libre- podría llevarnos junto con un compañero suyo a una playa a la que casi nadie va y que si teníamos suerte, tendríamos la playa solo para nosotros. Después de pensarlo un poco, accedimos y nos dijo que pasaría por nosotras como a medio día en el lobby.

Ambas nos pusimos bikini, obvio, Adri uno rojo y yo negro, pareo y nuestras bolsas de playa con toallas, bronceador y botellas de agua; pensamos que de seguro ellos llevarían alcohol y si no, pues compraríamos, pero no nos equivocamos. Los meseros, Lalo y Sal, pasaron por nosotras al lobby y nos llevaron a una pequeña playa, en donde en efecto no había nadie. Nos instalamos con las toallas, sombrillas, sillas, música –ellos iban muy bien preparados- y una muy buena hielera con cervezas y cocteles preparados. Nos pusimos bronceador y los chavos se acomidieron a ponérnoslo en la espalda, lo que aprovecharon para toquetearnos un poco las nalgas. Después de un par de copas nos metimos a nadar un rato y después Adri y Sal se fueron caminar y yo me quedé acostada en la playa; Lalo se quedó acompañándome. Después de un rato de estar tomando el sol, bebiendo y platicando, decidí broncearme la espalda, así que me di la vuelta y le pedí a Lalo que desabrochara el top. Entonces me dijo que si quería que me pusiera más bronceador y acepté. Me untó bronceador en los hombros, la espalda y fue bajando hasta mi cintura; me puso bronceador en las nalgas, masajeándolas y recorriendo el bikini al medio descubriéndolas aún más; empezó a excitarme bastante, la verdad.

Lalo - Tienes unas nalgas exquisitas, Ana.

Yo - Crees? Seguro todos los días ves mejores.

Lalo - Las tuyas están deliciosas y más cuando las acaricias; suculentas –las apretaba bien rico y en ese momento se alcanzaban a oír gemidos; era Adriana recibiendo una rica cogida de Salvador; eso me calentó más- ya oíste a tu amiga? Se la están cogiendo bien rico; no se te antoja? –en ese momento pasó un par de sus dedos por mi conchita, pero sobre el calzón del bikini, yo abrí un poco las piernas, empecé a sentir en mi pierna cómo se le ponía dura la verga-.

Yo - Ay, qué rico –susurré-.

Lalo - Qué rico te mojas la cuca, Ana –metió sus dedos en mi panochita, mojándome aún más y me hizo gemir, me acerqué para que me besara; fue un beso muy cachondo- estás buenísima, mamacita.

Yo - Me tienes empapada, Lalo.

Lalo - Te va a entrar de poca madre, chiquita.

Yo - Me dedeas riquísimo.

Lalo - Tienes una panocha hambrienta –después de besarme y dedearme unos minutos se quitó su traje de baño, se puso arriba de mi (yo seguía de espaldas) me abrió las piernas, hizo a un lado el bikini y me la metió de una embestida-.

Yo - Ay, cabrón! Híjole, Lalo, la tienes durísima; no mames, qué rico!

Lalo - Te gusta, culona? Te gusta, putita?

Yo - Ay, sí, no mames, la tienes bien pinche rica, no como la de mi marido que ni se le para bien.

Lalo - Por eso vienen, verdad? Para andar de putas, pinches viejas calenturientas malcogidas –me calentó un chingo lo que me decía y cómo me lo decía- andan buscando vergas, verdad, cabrona? Pues aquí tienes una, mamacita –me daba embestidas fuertes-.

Yo - Ay, sí, papi, cógeme rico…ay, no mames qué rica verga tienes, papito –se oía cómo su vientre chocaba con mis nalgas-.

Lalo - Ya oíste cómo grita la puta de tu amiga, Ana? –en efecto se oían los gemidos de Adri, seguro le estaban dando una buena cogida; yo también gemía y lo hacía un poco más fuerte- no quieres que también ella oiga cómo te están cogiendo, perra? –gemí más fuerte- te gusta mi verga, puta?

Yo - Ay, sí, Lalo, tienes una vergota bien rica.

Lalo - Mejor que la de tu marido, perra?

Yo - Mucho más rica, papi…está bien grandota y dura, cabrón.

Lalo - Tienes unas pinches nalgas deliciosas, pinche Ana, no sabes cómo te me antojaste en cuanto te vi; también está bien cogible tu amiga, putita y me la voy a coger también a esa perra –yo estaba a mil, súper caliente-.

Yo - Sí, papi, cógetela, pero cógeme más a mi, sí?

Lalo - Te gustó mi pito, putita?

Yo - Sí, Lalo, la tienes bien rica, papi.

Lalo - Vas a ser mi puta estos días, perra? –asentí-.

Yo - Sí, papi, voy a ser tu puta.

Lalo - Quiero darte un chingo verga y mecos, zorra.

Yo - Ay, sí, por favor! Necesito mucho sexo, mucha verga, mucha lechita…puta madre, me voy a venir, papi…ay, no mames, qué rico; síguele, Lalo.

Lalo - Vente, zorra…báñame la vera, ándale, perra –sus embestidas era más fuertes-.

Yo - Sí, papi, sí…así, así…ay, no mames…mmmmmmmmmmm…cabrón, qué rico!

Lalo - Vente, vente, pinche perra…ándale, culona, disfruta mi verga –me vine delicioso, como hacía mucho que no lo hacía; me volteó para cogerme de misionero- voltéate, quiero verte las tetas mientras te la meto –me abrió las piernas y se acomodó para metérmela; la talló un poco en la entrada de mi panochita y me la metió- me encanta cómo se te ve tu pucha rasurada, zorrita.

Yo - Qué verga tan dura tienes, papito…te gusta mi conchita?

Lalo - Se ve deliciosa, putita –empezó a bombearme más fuerte; en ese momento oí que Adri y Sal volvían de su caminata, pero no me importó que nos vieran coger y de hecho ellos se metieron al mar-.

Yo - Solo nos trajiste para coger, verdad?

Lalo - Y bien que sabían o no, perra? No querían eso, puta?

Yo - Ay, sí, papito…queremos coger…queremos verga, mucha verga.

Lalo - Rebotan bien pinche rico tus tetas, putita.

Yo - Son tuyas, papito, son tuyas, Lalo.

Lalo - Vas a dejar que te coja, Sal, putita?

Yo - M-hm.

Lalo - Quieres que te la meta, Salvador, perrita?

Yo - Sí, quiero probar su verga también.

Lalo - Eres bien puta, verdad, pinche Ana.

Yo - Ay, sí, me encanta la verga –así estuvimos unos minutos-.

Lalo - Me voy a venir, perra.

Yo - Sí, vente, échamelos donde quieras, papito –entonces me la sacó, se la jaló unos minutos y entonces se vino echándomelos en el abdomen y en las tetas, en ese momento yo me vine también, entonces me embarré bien sus mecos, sobre todo en las tetas y me chupé los dedos-.

Lalo - Aaaaahhhhh…mmmmmmmmm…ay, hija de la chingada me sacaste mucha leche, putita…aaaaahhhhh.

Yo - Ay, qué rico! Échamelos, échamelos todos, papito…mmmmmmmm.

Cuando acabamos nos quedamos unos minutos acostados en la arena y después alcanzamos a Adri y Sal en el mar. Nadamos un rato, desnudos los cuatro y luego volvimos a las toallas. Después de pasar todo el día en esa playa, disfrutando de fajes, sexo oral y otra cogida, nos dejaron en el hotel y quedamos en salir con ellos la noche siguiente; noche en la acabamos en nuestro cuarto los cuatro, pero Adri cogió con Lalo y yo con Sal.