Xtories

Esposa y el médico

El vestido azul cielo era su mayor error. Al llegar al consultorio, el médico no solo ve a la paciente, sino la oportunidad que siempre ha esperado. Con la puerta cerrada y el mundo afuera, la confianza se rompe y el deseo toma el control.

Karla091031K vistas8.2· 12 votos

Hola, soy Karla y este es mi primer relato de una experiencia REAL que me sucedió hace poco. Empezaré por describirme: soy una chica joven de 25 años, delgada, blanca y de cabello negro y lacio, 1:60 de estatura, busto normal, tengo un culo grande y unas piernas torneadas por el gym, mi esposo siempre me dice que las tangas las inventaron para mi jeje, y me encanta usarlas.

Ya hace algún tiempo que conozco a un doctor joven, es quien recurrentemente me atiende cuando me enfermo, y solemos hablar y llevarnos bien. En una ocasión tenia que estarme inyectando constantemente, pero un día, como salí de casa con un vestido azul cielo; había olvidado que tenía que ir a inyectarme cuando escogí mi outfit por la mañana, y es que estaba apurada por salir porque ya era tarde.

Después de hacer todas mis tareas del día, fui con el doctor, me senté en la sala de espera hasta que salió la persona que atendía, luego pasé y me senté. Comenzamos a hablar unos 5 minutos, lo que es normal ya que como dije, nos llevamos bien.

-Qué tal buenas tardes cómo estás Karla?

-Muy bien y tú? ha sido un día largo

-Ya seee, he estado muy aburrido... que bueno que llegaste jaja

-Jajaja sii, ya tenía ganas de charlar un rato

-Y a qué vienes?

En ese momento me percaté que iba a inyectarme y traía vestido; sinceramente no me había perctado de lo que eso implicaba, y es que suelo ser bastante distraída.

-Vine a inyectarme...

-Ahhh cierto... pero pensé que ayer te había inyectado la última... de hecho te vi con vestido y lo di por hecho

-Siii.... es que salí apurada por la mañana y ya me había cambiado, no recordaba...

-Puedes ir a cambiarte, aunque ya casi cerramos el consultorio, crees ir y volver a tiempo?

La verdad me sentía presionada por el tiempo, y en mi desesperación (soy muy impaciente), no quise regresar a casa con el riesgo de que cerraran el consultorio y tener que buscar otro doctor después a esas horas.

-No, no, inyectame tú, ya así nimodo, no pasa nada jajaja

-Pues por mi no hay problema, no te preocupes jaja si te sientes cómoda por mi esta bien

-Si ntp, al cabo y somos de confianza jajaja

Despues de eso, me indicó que me preparara, usualmente me suelo inyectar acostada, por lo que se me hizo extraño que me preguntara si me inyectaba de pie o acostada; como soy muy curiosa y me gustan los cambios, le dije que de pie, así que me coloqué al frente de la camilla, puse mis manos sobre ella apoyándome, y mientras él preparaba la inyección, me dijo:

-Te lo subes o te lo subo? Jaja

-Ahhh cierto jajaja, yo me lo subo

Como les dije, me gusta usar tanga, así que casi siempre traigo; ese día no era excepción, llevaba una tanga blanca debajo de mi vestido azul, el cual era al cuerpo, también llevaba unas zapatillas de tacón bajo, típicas de oficina. Bueno, con él detrás de mi con la inyección preparada me subí el vestido, no de forma sensual, no era mi intención, pero si lento preguntándole si hasta ahí estaba bien. Llegue a más de media nalga pero él siempre suele inyectar arriba, no estoy segura del porqué, así que al final tuve que descubrir todo mi trasero.

Coloqué mis manos apoyandome otra vez en la camilla con mi vestido hasta arriba, y noté que tardaba en inyectarme así que volteé y noté que me estaba mirando fijamente, así que le dije:

-Que pasa?

-Perdon perdón jaja (se escuchaba nervioso) es que te ves muy bien... bastante

En ese momento noté que tenía una erección muy notable en su pantalón, y eso me prendió un poco... me gustaba sentirme deseada sexualmente.

-Gracias... - le dije, y me volví a voltear, el seguía sin inyectarme, hasta que sentí su mano sobre mi nalga con el algodón, se movía mucho.

-Wow jaja me pusiste nervioso disculpa...

Eso me provocó más, y como realmente no tenía tema con mi marido respecto al sexo libre (en otros relatos les explico), me di el gusto de ser atrevida, y es que de verdad me encanta que me deseen, saber que me quieren coger.... uffff.... es muy placentero....

-Ah, si? Que tanto?... - Mientras decía eso, le restregué el culo sobre su pantalón, pude sentir su verga dura y como quería salir de su pantalón, el empezó a sobar su verga sobre mis nalgas, era como un perreo que se sentía muy rico, supongo que porque solo traía tanga.

Me calenté y me di la vuelta, lo miré a los ojos y nos empezamos a besar apasionadamente mientras yo aprovechaba para agarrarle la verga por encima de su pantalón, él me agarraba las nalgas y toqueteaba mi coño, que ya estaba muy caliente y mojado; me tomaba las nalgas y me las separaba y con sus dedos acariciaba mi conchita, se sentía muy rico... yo no perdía el tiempo y le baje el cierre del pantalón, metí mi mano y empecé a acariciar su verga por encima del boxer, la cual se sentía muy dura y palpitante, tenía buen tamaño, se sentía gruesa y larga, eso me prendió mucho...

Ya estaba muy excitada y dispuesta a "probar" otras cositas, pero tocaron la puerta del consultorio y eso nos aterrizó recordandonos donde estábamos; se subió el cierre del pantalón con dificultad porque tenía un gran bulto de su verga que su bóxer apretaba y se salía de la bragueta, y dijo - un momento, Porfavor! - acto seguido, me dijo que me colocara para la inyección; me inyectó rápido y nos reímos nerviosos.

Despues de eso empezamos a hablar un poco nerviosos, tratando de buscar un tema normal antes de despedirnos, ninguno quería abordar el tema en ese momento por los nervios, así que nos despedimos y él me acompaño para abrirme la puerta. Cuando ya estaba al frente de la puerta, el venia y me tomo el culo y agarro mi sexo desde atrás, (eso me gustó mucho...), me tomo del cabello jalandome hacia atrás la cabeza suavemente y me dio un beso francés, y con su otra mano me acariciaba mi coño por encima de la tanga, despues sacó su lengua que tenía un hilo de saliva con la mía, y casi de inmediato abrio la puerta y normalmente me dijo- nos vemos Karla! Cuídate! - y le dio ingreso al nuevo paciente.

Salí nerviosa y temblorosa, pero muy excitada... tanto así que cuando llegue a mi auto, aproveche que no había nadie cerca y me toqué un poco por encima de la tanga, sentía mucho placer, se me salían gemidos leves, luego respiré, me calmé y me fui a casa.

En el próximo relato les contaré el segundo round;)