Xtories

Recuerdos

En la oscuridad de la ambulancia, entre el silencio de la noche y el ronquido de su amigo, una mano se desliza donde no debería. Ella sabe que él está despierto, y sabe que él no puede resistirse. Lo prohibido no es solo el acto, es la complicidad de tres cuerpos en la penumbra.

Maduro484.5K vistas9.4· 7 votos

Esto que voy a contar sucedió hace muchos años,más de 25,teniendo yo los 19-20.

Nunca fui un chaval muy sociable,me gustaba ir a mi bola y además era bastante tímido con las chicas por lo que mi experiencia sexual no es que fuera nula pero si más bien pobre.

En aquella época estaba en una ONG muy conocida que se dedicaba a la atención sanitaria con ambulancias.

Éramos todos voluntarios,o casi todos, que dedicábamos unas horas a la semana a estar de guardia hasta recibir avisos.

Yo me hice voluntario tras un accidente de coche y conocí en la rehabilitación un chico que ya lo era y me animó a apuntarme y fue algo que me enganchó.

Realmente recuerdo aquella época como la mejor época de mi vida por la gente que conocí y las experiencias que viví,no todas buenas pero de todo se aprende.

Rápidamente me adapte a la gente y empecé a compaginar trabajo con el voluntariado los fines de semana.

Aunque éramos bastantes en aquella base casi siempre éramos los mismos los que nos apuntábamos para estar juntos de guardia.

Yo hice mucha amistad con todos,pero en particular con una pareja con la que hacía muchas guardias.

El era Alberto,de mi edad,un tío grande,pasaba del 1,90, muy tranquilo y de fácil trato y de mi misma edad.

Su novia era otro cantar.

Maika,3 años mayor que nosotros,160+-,pelo teñido color caoba,con un cuerpo curvilíneo en el que destacaban dos pechos grandes y unas buenas caderas.

Pero lo que más me atraía era su mirada,sus labios y la forma de hablar y tocarme.

No era especialmente guapa pero tenía una mirada felina que me derretía de esas que con solo mirarme hacia que mi polla palpitara.

Unos labios carnosos y una voz suave hacían que me quedará mirándolos cuando me hablaba.

Cada vez que me tocaba,por muy inocente que fuera,se me erizaban los pelos de los brazos.

Ya se sabe que a esas edades todo te importa un carajo pero yo me contenía por la amistad que tenía con ambos pero es que era superior a mis fuerzas

Todo empezó una noche de guardia especialmente tranquila,cosa rara.

Esa noche estábamos dos equipos de guardia en dos ambulancias y nos turnábamos en las salidas.

Como éramos 6 y había dos habitaciones nos distribuimos por equipos cada uno en una habitación.

En la nuestra había dos camas que juntamos,como otras veces.

A primera hora tuvimos algo de movimiento pero para las 12 de la noche ya estábamos acostados,siempre esperando que sonará el teléfono.

Maika estaba entre los dos acurrucada mirando hacia Alberto lo que dejaba su culo peligrosamente cerca de mi.

No tardé en quedarme dormido cuando empecé a sentir como Maika se movía y pegaba su culo a mi.

Me hice el dormido pero notaba un movimiento hasta que me di cuenta de que estaba masturbando a Alberto y lo que sentía era el movimiento de su mano.

Seguí disimulando pero me giré quedándome boca arriba y deslice mi mano por debajo del pantalón hasta llegar a mi polla que ya estaba dura por el morbo de la situación.

Despacio empecé a masturbarme con el culo de Maika pegado a mi cadera hasta que sentí como una de sus manos se deslizaba por mi pierna haciendo que dejara de masturbarme mientras me quedaba completamente quieto.

Su mano acariciaba mi muslo por encima del pantalón acercándose a mí entrepierna hasta que noté como agarraba mi polla por encima de la ropa.

Cuando soltó el cinturón no me lo pensé y sin dudarlo bajé la cremallera del pantalón con una mano mientras que con la otra agarraba la suya llevándola hasta mi polla.

Al primer roce se sobresaltó pero enseguida la agarró y pasando un dedo por el glande comenzó a acariciarlo y a masturbarme con suavidad.

No me podía creer que Maika me estuviera haciendo una paja a la vez que hacía lo mismo con Alberto que no parecía darse cuenta de lo que ocurría.

No paso nada de tiempo cuando me aventure a meter una mano bajo la camiseta,acariciando su espalda hasta llegar al sujetador negro que contenía aquellos grandes pechos.

Sabía que ropa interior llevaba por qué allí nos cambiábamos todos juntos y era habitual ver a las chicas en ropa interior al igual que ellas a nosotros.

Ese día llevaba un conjunto negro de encaje que a mí particularmente me encantaba con una braga tipo culote.

Cómo vi que no hubo reacción seguí pasando la mano hasta llegar a su costado llegando a acariciar el lateral de uno de sus pechos.

La única reacción fue que su mano empezó a moverse un poco más rápido alrededor de mi polla así que fui más allá y le acaricié el pezón por encima de la fina tela del sujetador.

Ya estaba duro pero noté en la palma de mi mano como se endurecía aún más y metí los dedos para llegar a él.

Estaba duro,se notaba grande y suave y cuando lo pellizqué con suavidad ella emitió un suave quejido.

Me di cuenta por como movía las caderas y los suaves gemidos que salían de su boca de que Alberto debía estar masturbandola a ella a la vez y lleva mi otra mano hasta meterla debajo del pantalón agarrando una de sus nalgas.

Tentado estuve de llegar hasta su culo pero me dio miedo que Alberto se diera cuanta de lo que pasaba así que me limité a agarrarla y apretarla.

No tardé en notar cómo la respiración de Alberto y la de ella misma se aceleraba aún más y aún más su mano masturbando mi polla como queriendo hacer que me corriera ya.

Lo hice sin que ella la soltará,apretándola y acabando de vaciarla, hasta que ambos se corrieron y ella rápidamente se levantó y salió de la habitación para ir al baño.

Yo me había puesto de costado y me hice el dormido.

Alberto también se había girado y ella se tumbó de nuevo entre los dos girándose hacia él hasta que por su respiración se quedó dormido.

La mano de Maika acarició mi espalda y tras girarse me dio un beso en el cuello antes de quedarse dormida.

Yo fui el que no pego ojo el resto de la noche pensando en lo que había pasado o en lo que podía ocurrir si Alberto se enteraba.

A la mañana hicimos el relevo con normalidad celebrando lo buena que había sido la noche, no lo sabían bien los demás,y nos fuimos a desayunar todos juntos.

Durante el desayuno me di cuenta de que Maika me dirigía alguna mirada y alguna sonrisa de las suyas y mi polla se volvió a poner dura así que me tocó disimular cosas que conseguí a duras penas.

Durante unas semanas no volvió a ocurrir nada y todo fue con normalidad.

Quiso el destino que yo me quedara sin trabajo y un día Maika me dijo que en su trabajo buscaban a alguien para trabajar en su mismo turno por si me interesaba.

Ella trabajaba de operaria en una pequeña empresa de montajes hidráulicos en el turno de noche y aunque no me gustaba decidí probar.

Empecé a la semana siguiente a trabajar con ella,algo que era muy difícil ya que era ella precisamente la que me enseñaba el trabajo y era algo insoportable estar junto a ella,sentir sus pechos contra mi espalda cada vez que me decía algo y encima verla sonreír regodeándose por el efecto que causaba en mí para y tener que disimular delante de los 4 o 5 compañeros.

Una tarde me llamó antes de entrar a trabajar diciéndome que se le había estropeado el coche y Alberto no la podía llevar.

Maika- ¿Te importa pasar a buscarme? Mañana te invito a desayunar.

Aunque no me pillaba precisamente de camino le dije que sí y que a la mañana la llevaría a casa.

Pase a buscarla y lo primero que hizo fue darme dos besos peligrosamente cerca de mis labios,siempre con esa sonrisa de leona que tanto me atraía.

Maik-Que bien que puedes pasar a buscarme. Si no tengo que coger dos autobuses y tardo más de una hora.

Yo- No te preocupes. Hasta que arregles el coche y si Alberto no puede yo te traigo.

Maika- Alberto puede normalmente traerme porque siempre trabaja de mañana pero no a buscarme.

Yo- Pues te acerco a casa. Siempre que el desayuno merezca la pena.

Eso último lo dije sin pensar y ella me miró fijamente.

Esa noche trabajando me sometió a tortura acercándose a mí cada dos por tres posando sus pechos en mi espalda o en mi brazo.

A duras penas aguante la noche sin llevar mis manos a esos grandes pechos hasta que llegó la hora de salir.

Tras cambiarnos la acerqué a casa y paramos a tomar el prometido desayuno antes de llegar.

Desayunamos entre risas hasta volver a montarnos en el coche y de repente me dijo.

Maika- Metete en ese parking y aparca.

Lo hice sin pensarlo y en cuanto pare el coche me agarró del cuello girándome hacia ella para darme un beso en los labios y buscar mi lengua con la suya a lo que respondí igual.

Enseguida noté como su mano buscaba mi polla por encima del pantalón acariciándola con ansia.

Me desató el pantalón y metió la mano agarrando mi polla con fuerza.

Seguimos besándonos mientras mis manos buscaban sus pechos agarrando los por encima de la ropa y ella agarraba mi polla.

Por aquellos entonces yo tenía un coche familiar y tras separarla moví mi asiento hasta tumbarlo y poder pasar a la parte de atrás.

Ella pasó delante mío poniendo su culo en mi cara y yo aproveché para darle un mordisco en él provocando que se riera.

La seguía atrás y mientras ella se quitaba la parte de arriba yo me despoje de los pantalones y los calzoncillos antes de quitarme el resto.

Me quedé embobado mirando,por fin,sus desnudos pechos.

Esos con los que había fantaseado tanto al fin los tenía desnudos delante mío.

Pese a su tamaño no estaban nada caídos y tenían unas redondas y pequeñas areolas coronadas por dos duros pezones.

La agarré de la cintura acercandola a mi boca para empezar a pasar la lengua por ellos poniéndolos aún más duros.

Mientras los agarraba y los succionaba con los labios busque el botón de sus pantalones ayudándome ella a quitárselos quedándose tan solo con la tanga.

Mientras me recreaba lamiendo y succionando los pezones mi mano fue directa a su coño metiéndola por debajo del tanga y comprobando que iba totalmente rasurada deslice mis dedos entre sus labios llegando hasta la húmeda entrada donde introduje un dedo.

Ella gimió mientras agarraba mi cabeza apretándola contra sus pechos.

Maika- Ummmmmmm. Como me gusta!

Busque la palanca para echar los asientos traseros hacia atrás y mientras lo hacía ella agarró mi polla.

Maika- ¡Qué dura! Y toda para mí!

Yo estaba tumbado bajando el otro asiento para dejar una superficie plana cuando sentí por primera vez su aliento en mi glande.

Fue tal la sensación que me dio un espasmos en todo el cuerpo haciendo que me tumbara del todo.

Ella se colocó de lado sin soltar mi polla mientras me miraba y sacando la lengua la paso alrededor del glande trazando círculos a su alrededor antes de pasar la lengua a lo largo del tronco y volviendo a subir metérsela en la boca.

Yo solo veía como su cabeza subía y bajaba encima de mi polla y le retiré el pelo de la cara.

Ella se giró para mirarme mientras yo veía como esos sensuales labios me daban lo que llevaba tanto tiempo deseando.

Mi mano acaricio su culo hasta llegar a su coño y acariciarlo antes de meter mis dedos en su humedad.

Gimió sin sacar mi polla de su boca y se fue girando hasta pasar una pierna por encima de mi cabeza y dejar su coño a la altura de mi boca.

Directamente me lancé a lamerlo con ganas deslizando la lengua entre sus labios y llegando a introducirla en su interior.

Cuando llegue a su clítoris y según pose la lengua en el,Maika dio un respingo acompañado de un gemido y comenzó a mover sus caderas sobre mi sin dejar de lamer mi polla.

Estaba tan húmeda y se apretaba tanto que tenía que retirar la cabeza cada poco para poder respirar hasta el momento en el que tuvo un primer orgasmo.

Se corrió encima mío entre espasmos y gemidos que yo notaba en mi polla mientras aceleraba el movimiento de su cabeza.

No tardé en correrme, sin darme tiempo a avisarla,en su boca mientras agarraba su cabeza con mis manos.

Tras darle los últimos lametones y dejarla limpia se tumbó junto a mi apoyando la cabeza en mi hombro y sus pechos en mi abdomen.

No tardó mi mano en acariciarlos y agarrarlos buscando pellizcar los pezones.

Maika- Te gustan? ¿No son demasiado grandes?

Yo- Para nada. Me encantan.

Maika- Pues había pensado en reducirlos pero Alberto dice que ni de coña.

Yo- Para mí son perfectos.

Maika levantó la cabeza para mirarme y no pude evitar besar esos carnosos labios que hasta hace nada rodeaban mi polla buscando su lengua.

Su mano bajó hasta mi polla agarrando mis huevos y apretandolos con suavidad hasta que mi polla se volvió a poner dura.

Me miró con ojos sonrientes y fue bajando hasta poner mi polla entre sus pechos y empezar a moverlos alrededor suyo lamiendo la punta cuando salía de entre ellos.

Maika- Si me opero no podré hacer esto.

Yo- Pues no lo hagas. Operarte digo.

Maika- Ummmmm. Tanto oso gusta.

Yo- Mucho.

Siguió lamiendo el glande con sus pechos alrededor de mi polla hasta que la agarré e hice que se subiera encima mío.

Ella misma agarró mi polla,poniéndome un preservativo, y la dirigió a la entrada de su coño dejándose caer encima de ella y empalandose de un solo movimiento, momento en el que los dos soltamos un gran gemido.

Poco a poco comenzó a moverse cabalgando mi polla dejando sus pechos a la altura de mi cara.

Los agarré hundiendo mi cara entre ellos mientras sentía su mojado coño deslizarse abajo y arriba dejando tan solo la punta en su interior para volver a dejarse caer metiéndosela entera sin parar de gemir.

Maika- Joder! ¡Cómo me follas! ¡Sigue!

La agarré de las nalgas dándole un azote y apretándolas entre mis manos acompañando sus movimientos encima mío.

Mi boca iba de sus pezones a sus labios con ansia casi con violencia mientras empecé a elevar mis caderas para poder llegar más dentro de ella.

Apretó su boca contra la mía mientras gemía y murmuraba entre dientes.

Maika- Me corro otra vez! Joder no pares! ¡Me estoy corriendo!

Lo hizo sin dejar de cabalgarme y echando el cuerpo hacia atrás agarrando sus pechos y pellizcandose ella misma los pezones.

Maika- Si si. ¡Qué gusto! ¡Qué dura!

Se quedó tumbada encima mío moviéndose con suavidad.

Maika- Tú no has acabado.

Yo- Ahora no.

Maika- Pues no paro hasta que acabes

Siguió moviéndose mientras me besaba hasta que sintió mis espasmos.

Maika- ¡Correte! Hazlo!

Me corrí en el preservativo dentro de ella mientras seguía besándome y apretaba sus pechos contra el mío.

Aún estuvimos en esa postura un rato hasta que nos separamos y empezamos a vestirnos sin salir del coche.

Maika- Será mejor que me lleves a casa o mis padres se preocuparan.

La dejé en casa sin darnos ni un beso por si nos veía alguien y quedamos en que me llamaba si esa noche Alberto no podía llevarla.

La llevó el pero a la mañana siguiente fui yo el que la llevó a casa de nuevo después de “desayunar”.

No había día que no hiciéramos una parada camino a casa e incluso más de una vez llegamos a hacerlo a escondidas en el trabajo, los dos vivíamos con nuestros padres y buscábamos cualquier sitio donde poder hacerlo aunque fuera entre palés y cajas de cartón sin miedo a que nos pillarán,cosa que ocurrió una vez pero no tuvo ninguna consecuencia.

Realmente fue ella la que me enseñó mucho del sexo dada mi excasa experiencia aunque con ella recuperaba el tiempo perdido.

De hecho con ella tuve mi primera experiencia en el sexo anal tanto en ella como en mi.

Ocurrió un fin de semana en el que Alberto trabajaba fuera todo el fin de semana y mi hermana se había ido a pasar el fin de semana con las amigas por lo que por fin tendríamos un sitio donde juntarnos.

El viernes a la noche trabajamos normal pero al salir en vez de llevarla a su casa fuimos directamente a casa de mi hermana

Nada más entrar sus manos me bajaron el pantalón y comenzó a lamer mi polla en el mismo pasillo conmigo apoyado en la puerta cerrada.

En nada estábamos los dos desnudos besándonos y manoseandonos en el sofá de la sala.

Agarraba sus duros pechos para lamerlos y mordisquear los pezones mientras su lengua jugaba con la mía y su mano acariciaba mi polla.

Yo sentado y ella de rodillas encima del sofá con su cabeza inclinada lamiendo mi polla de arriba abajo mientras con una mano acariciaba su coño desde atrás y llegaba a su culo

Maika giró la cabeza para mirarme y me preguntó?

Maika- Alguna vez lo has hecho por hay?

La miré y le dije que no.

Maika- Pues va a ser tú primera vez. Pero cuando yo te lo diga.

Asentí con la cabeza mientras ella volvía a rodear mi polla con sus labios.

Si seguía así no iba a tardar en correrme así que me levanté e hice que se sentará en el sofá abriendo las piernas mientras yo me arrodillaba entre ellas.

Comencé a lamer su coño que tenía húmedo y a meter los dedos en el moviéndolos despacio.

Maika me agarraba del pelo apretándome contra ella sin dejar de gemir levantando más las piernas.

Maika- Siiiiiiiii. Sigue. Ve bajando hasta mi culo pero no saques los dedos.

Obediente deslice mi lengua hasta llegar a su culo por el que comencé a pasar la lengua mientras seguía masturbandola con los dedos.

Cambié de mano y empezé a meter uno de los dedos lubricado por sus propios jugos en su culo provocándole un gemido.

Mientras volví a lamer su coño buscando el clítoris sin dejar de mover el dedo en su culo.

Maika- Ummmmm! ¡Qué gusto! ¡No pares!

Seguí un momento hasta que ella tiró de mí hacia arriba.

Maika- Metérmela ya!

En esa misma posición levanté sus piernas pasándolas por mis hombros y apoyé mi polla en la entrada de su culo.

Maika- Ya! Hazlo ya!

Con suavidad empecé a apretar contra él hasta que una vez vencida la inicial resistencia entró el glande.

Ella gimió con fuerza y yo pensando en si le habría dolido me quedé quieto hasta que me dijo que siguiera.

Maika- ¡No pares! ¡La quiero toda dentro!

De un solo empujón acabé de entrar y poco a poco fui moviéndome a golpe de cadera bombeando en su interior.

Ella bajó una mano hasta su coño y empezó a masturbarse entre gemidos mientras yo la penetraba pero le retiré la mano y empecé a hacérselo yo con mis dedos.

Maika gemía y se removía sin parar con los ojos cerrados y la boca entreabierta mientras yo seguía moviéndome.

Miraba como se pasaba la lengua por los labios y como agarraba sus pechos estrujando los entre sus manos.

Maika- Si! ¡Sigue! ¡Follame! ¡No pares! ¡Me corro!

Sentí como lo hacía en mi mano y como tenía espasmos.

A cada uno de ellos apretaba mi polla en su culo haciendo que me corriera sin salir de ella.

Me quedé tumbado encima de ella un momento con la cabeza apoyada en su hombro y mi polla aún en su culo hasta que se salió por sí sola.

Me levanté y fui a ver si había algo fresco para beber en el frigo dejándola allí tumbada y desnuda.

Al rato me pidió si podía ducharse y por supuesto la acompañe a la ducha metiéndome con ella.

La enjabone de arriba abajo sin dejar ni un milímetro de su piel sin tocar mientras ella ronroneaba como un gato.

Cuando termine hizo lo mismo conmigo provocándome otra erección entre risas.

Maika- Jajajajaja. ¡No te puedo ni tocar! Enseguida se te pone dura.

Yo- Incluso si solo me miras se pone así.

Maika- A sí? No sabía que te producía eso.

Lo dijo mirándome con cara de no romper un plato pero agarrando mi polla.

Empezó a besarme y poco a poco fue bajando hasta llegar a mis pezones que lamió y mordisqueó antes de acabar de rodillas con mi polla en la boca.

Maika- Y si hago esto?

La lamió de abajo arriba hasta llegar al glande y darle un lametón para volver a bajar y lamer uno de mis huevos.

Maika- O esto?

Me apoyé en la pared gimiendo mientras lamía mis huevos y movía la mano alrededor de mi polla.

Sentí como metía una mano entre mis piernas llevando el dedo hasta la entrada de mi culo y apretando contra ella.

Maika- Qué te pasa que dejas de respirar?

La miré allí agachada mientras seguía apretando el dedo contra la entrada de mi culo y se sonreía.

Maika- No va a ser mi culo lo único nuevo que pruebes hoy.

Solo por la voz con la que lo decía ya provocaba en mí tal grado de excitación que no podía negárselo.

Se levantó y me agarró de la mano sacándome de la ducha y llevándome a la sala de nuevo hizo que me tumbara en el sofá.

Ella se colocó entre mis abiertas piernas y empezó a masturbarme mirándome a la cara.

Maika- No sé si te gustará pero lo vas a probar si o si así que relájate.

Se agachó y comenzó a lamer mi polla mientras levantaba mis piernas.

Poco a poco fue deslizando la lengua por mis huevos hasta llegar a mi culo por el que la pasó en varias ocasiones antes de empezar a meter un dado en el con suavidad sin dejar de lamer mi polla.

Realmente no sentí dolor,solo un leve escozor,que se pasó en el momento que estuvo entero dentro.

Se quedó quieta un momento antes de empezar a mover el dedo en mi interior sin dejar de lamer mi polla de arriba abajo.

Cada vez se movía más rápido dentro de mi y el placer que me estaba dando era el mayor que nunca había recibido.

En un momento metió mi polla entre sus pechos y comenzó a moverse sin sacar el dedo de mi culo hasta que no aguante más y me corrí llenándole la cara y los pechos con toda mi leche

Rápidamente la limpio a lametazos para después tumbarse encima mío besándome en la boca

Maika- Te ha gustado?

Yo- La verdad es que sí. No me lo habían hecho nunca.

Maika- Me encanta. Así sentís también un poco lo que sentimos nosotras. Y además,me encanta ese culito tragón.

Me reí con ganas.

Maika- Pues el tuyo tampoco se queda atrás. De hecho le vuelvo a tener ganas.

Entre risas y haciendo que se negaba conseguí darle la vuelta y sentarme encima de sus rodillas.

Apoyé las manos en sus nalgas separándolas dejándome ver el agujero de su culo al que acerqué el pulgar de una de mis manos qiebya había lubricado pasándolo por su coño.

Apreté haciendo que entrara mientras ella levantaba el culo.

Me aparte y se puso a cuatro patas delante mío así que me agaché lamiendo su coño desde atrás llegando hasta su culo en el que me entretuve un rato alternando las lamidas.

Ya bien humedecida me coloqué en posición y ya sin duda la penetré de un solo movimiento.

Maika- ¡Despacio! ¡No seas burro!

Pese a la brusquedad no tardó en empezar a gemir y levantó la espalda apoyándola en mi mientras una de mis manos iba a sus pechos y la otra buscaba su coño. Busque el clítoris con un dedo y comencé a trazar círculos alrededor de él sin que dejara de moverse.

Yo- Así mejor!

Maika- Si!! No tardó ni cinco minutos en correrse haciendo yo lo mismo casi a la vez.

No sé cuantas veces lo haríamos pero solo paramos a comer a mediodía y seguimos hasta última hora de la tarde que tuvo que volver a casa.

Esa fue la única vez que pudimos disfrutar de un sitio que no fuera el coche o en el trabajo.

Esto duró cerca de un año hasta que un día me dijo que estaba embarazada pero que tranquilo que no era mío.

Llevaban ya tiempo intentándolo y se iban a casar.

Esa noche fue la última que estuvimos juntos.

Al poco encontré trabajo fuera de la provincia y me fui por dos años.

Cuando volví,me enteré por otra gente,que estaban casados,tenían una niña y se habían ido a vivir a Tarragona donde vivían los padres de él.

No he vuelto a saber de ella y por aquella época no existía el whatsapp ni esas cosas pero no me importaría volver a encontrarla sólo para comprobar si su mirada sigue teniendo el mismo efecto en mí y porque no,recrear alguno de aquellos momentos