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Darío: Entre la Sumisa y la Dominante (2)

Fátima le da permiso a Darío para que la traicione con su alumna, sabiendo que es lo que realmente desea. Darío cruza la línea profesional en un aula vacía, donde Isabela se entrega sin reservas a sus manos y su boca. El secreto ya está roto, y la noche promete mucho más.

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Capítulo 2 Reescrito.

Aunque Fátima había confesado a Diario sobre sus inquietudes, inseguridades sobre su cuerpo, y deseos más ocultos, él la había calmado, asegurándose que la había elegido a ella, entre muchas otras. Sin embargo, Fátima sabía que había plantado una semilla de duda en Dario, y eso le dolía profundamente, haber revelado algo tan íntimo y oscuro.

La semana siguiente transcurrió con relativa calma. Sin embargo, Fátima notaba los cambios sutiles en Isabela. La joven llegaba a su casa con ropa más ajustada al cuerpo, resaltando sus curvas, de manera que Fátima no podía evitar fijarse. Notaba como los escotes hacían que sus enormes tetas se vieran aún más grandes y turgentes, Fátima no podía dejar de verlas ni notar sus enormes pechos, Isabella iba siempre bien maquillada, con zapatos de tacón bajo que dejaban al descubierto sus uñas pintadas y perfectamente cuidadas, además este calzado permitía que su culo se viera supergrande y antojable, sin duda alguna la chica sabía cómo robar la atención de cualquier hombre o mujer.

Ver a Isabela de esta manera hacía que Fátima se sintiera pequeña a su lado, a pesar de ser mayor que ella. Isabela la hacía sentir débil y vulnerable, despertando aquellos sueños y deseos más profundos y oscuros que había tenido en su juventud. En su mente, Isabela se convertía en la protagonista junto a su amado Dario, insinuándole que ella era más mujer, más hembra para Dario de lo que Fátima podría ser jamás.

Imaginaba las conversaciones y momentos en donde Isabella le diría “Eres tan poca cosa para mi Dario, no entiendo como se pudo casar contigo”, sin duda su mente era demasiado cruel.

Mientras sus inseguridades continuaban atacando a Fátima, Dario reflexionaba sobre lo que su pareja le había confesado. Durante esa semana en la universidad, comenzó a observar a Isabela más detenidamente: en clase, durante los recesos que coincidían, y especialmente en las lecciones privadas. Se dio cuenta de que Isabela era una mujer en toda su esencia, una joven que, a sus 22 años, irradiaba frescura e inocencia de una manera que Fátima no había tenido a esa edad.

Cada vez que veía a Isabela, no podía evitar notar su cuerpo, su energía juvenil, y cómo se movía con una gracia natural. En comparación, Dario recordaba a Fátima cuando era joven, pero la imagen de Isabela, tan vibrante y llena de vida, lo tenía cautivado. Su mente comenzaba a hacerle imaginar momentos con Isabela, poder tenerla desnuda, poder tocar su cuerpo entero, lamer sus tetas, sin duda su mente y deseos comenzaban a corromperlo, a doblegar su intención de serle fiel a Fátima.

Así, la semana pasó entre miradas furtivas y pensamientos prohibidos, mientras Dario se encontraba en un conflicto interno entre su amor por Fátima y la creciente atracción por Isabela. Fátima, por su parte, luchaba con sus inseguridades y los deseos que seguían acechándola, sintiéndose cada vez más atrapada en su propia mente.

Por su parte, Isabella no podía dejar de notar lo guapo que era su profesor favorito. Dario, con su presencia fuerte y masculina, era la imagen del hombre ideal para ella. Aunque sabía que era incorrecto, pues Dario tenía pareja y era mayor que ella, no podía evitar imaginar cómo sería estar con él, sabía que Dario jamás le haría caso debido a lo profesional que era él, y que nunca se había sobrepasado ni siquiera como insinuación con ella. Inconscientemente, se arreglaba más de lo habitual, eligiendo cuidadosamente su ropa y maquillaje. Lo hacía para él, no para otro compañero o amigo. Deseaba secretamente que Dario la notara, aunque lo mantuviera como un secreto para sí misma, sabiendo que no era la única que se sentía atraída por él; otras chicas de la universidad también tenían un interés similar.

La semana transcurrió con cada uno sumido en sus propios pensamientos. Isabela continuaba sus clases, manteniendo su atracción por Dario en secreto. Dario, mientras tanto, luchaba con sus propios sentimientos, intentando equilibrar su compromiso con Fátima y la atracción creciente por Isabela. Fátima, por su parte, intentaba mantener la compostura, a pesar de la tormenta de emociones que la asolaban.

Finalmente, al llegar el fin de semana, Dario parecía haber procesado lo que Fátima le había confesado. Decidido a ser honesto, pidió a Fátima que hablaran.

"Fátima," comenzó Dario con voz seria, "he estado pensando mucho en lo que me dijiste. Es cierto que Isabela tiene atributos que no había notado hasta que lo mencionaste. Ahora, al ser consciente de ello, no puedo evitar pensar en la posibilidad de tener algo con ella, su cuerpo me recuerda a mis viejas compañeras, así como a las amigas de mi juventud, después de procesar todo lo que pasa con Isabella, la verdad es que solo puedo pensar en ella de forma sexual.

Fátima sintió que su corazón se hundía, a pesar de haber anticipado esas palabras. Sus ojos se llenaron de lágrimas, incapaz de contener el dolor que le provocaban las confesiones de Dario.

"Pero Fátima," continuó Dario, abrazándola con ternura, "quiero que sepas que nunca fue mi intención traerla aquí con otro propósito que no fuera enseñarle. Es una alumna excelente. Nada tiene que pasar si tú no lo deseas. Pero como fuiste tú quien mencionó el tema, sentí que tenía que ser honesto."

Fátima, sintiendo el calor del abrazo de Dario, dejó que las lágrimas fluyeran libremente. Sabía que había iniciado algo que ahora no podía controlar. Aunque su mente estaba llena de dudas y miedo, apreció la sinceridad de Dario. Mientras se aferraba a él, se dio cuenta de que debía tomar una decisión sobre qué camino seguir, consciente de las complejidades y riesgos que implicaba.

Fátima, llorando entre los brazos de Dario, le cuenta que llora porque comprende sus sueños, deseos más oscuros y sobre todo le cuenta sobre sus inseguridades; sabe que Isabela es una chica de alto nivel, una mujer de un nivel al que no podrá llegar ni alcanzar. Pero más llora porque quiere que pase. Quiere que él sea feliz con Isabela, teniendo a una chica hermosa como su amante. Quiere que la coja libre y lo haga en toda su casa cuando ella no este presente, Fátima quiere que la perviertan y acepten sus deseos más oscuros que ella ni siquiera puede comprender; así que nuevamente le da permiso para que la conquiste a Isabela. Le promete nunca hacerle celos, pase lo que pase, estará siempre ahí para él. Pero es algo sobre lo que tendrá que asumir.

Con un beso cálido sellaron su promesa.

La tercera semana comenzó con una nueva dinámica en la vida de Dario y Fátima. Aunque la conversación sobre los deseos y miedos de Fátima había sido difícil, Dario había decidido proceder con la conquista de Isabela. Sabía que estaba jugando con fuego, pero el desafío lo atraía de manera irresistible.

Desde el lunes, Dario se acercó a Isabela con una mezcla de sutileza e intensidad. En la universidad, mantenía un comportamiento profesional y reservado, pero en los momentos oportunos, se permitía pequeñas muestras de coqueteo. Sus miradas se cruzaban con una complicidad que Isabela entendía perfectamente. Las sonrisas y los gestos se volvían cada vez más cargados de significado, creando un ambiente lleno de tensión y expectativa.

Sin embargo, el verdadero juego de seducción se llevaba a cabo durante las clases privadas. Dario sabía que Fátima llegaría tarde en esos días, lo que le daba el tiempo perfecto para estar a solas con Isabela. Durante esas sesiones, su comportamiento se volvía más audaz. Cada palabra y cada gesto estaban calculados para despertar en Isabela un deseo profundo. La joven, consciente de que Dario estaba rompiendo las barreras del profesionalismo, se sentía halagada y emocionada por la atención especial que recibía.

El viernes llegó, y la atmósfera en la universidad estaba cargada de expectación. Al terminar las clases, Dario e Isabela se encontraron finalmente solos en el aula. El lugar, normalmente lleno de estudiantes y ruido, ahora estaba en silencio, con solo el murmullo lejano de las conversaciones de los compañeros de Isabela que se habían ido.

Dario se acercó a Isabela con una mirada llena de deseo y determinación. "Isabela," dijo con voz baja, "hoy me gustaría mostrarte algo especial."

Isabela, con el corazón acelerado, asintió, sintiendo una mezcla de nerviosismo y anticipación. Dario la rodeó con sus brazos, y sus labios se encontraron en un beso lento y exploratorio. Isabela, aunque inexperta, se dejó llevar por el momento. Dario, con paciencia, la guio en el arte de besar. Sus labios se movían con una sincronía que era nueva para ella, pero que pronto comenzó a disfrutar.

El beso se profundizó, y Dario se aseguró de que Isabela se sintiera segura y deseada. Cada caricia y cada movimiento estaban destinados a transmitirle el deseo que él sentía. Isabela, cautivada por la atención y el cariño de Dario, se entregó al momento con una intensidad que la sorprendió. Isabella sin pensarlo bajo los tirantes de su blusa mostrándole los pechos a su profesor. Dario al lograr que Isabela le muestre sus pechos para que sea él primer hombre en verlos, tocarlos, probarlos, comienza a lamer su piel suave, Darío pasa la lengua por uno de sus pezones, mientras coloca uno de sus dedos en la boca de Isabella, ella lame sus dedos imaginando que es el pene de Darío el que está lamiendo, luego Darío bajo sus dedos y pellizco suavemente el otro pezón, Isabella se retorcía por el placer, sentía todo su cuerpo ser recorrido por olas de placer, su vagina cada vez más se mojaba deseando sentir a Dario adentro, después de unos y sin siquiera haber tocado su clítoris, Isabella tuvo un orgasmo muy intenso.

Cuando finalmente se separaron, Isabela miró a Dario con una mezcla de admiración y satisfacción. "Nunca imaginé que esto podría suceder," dijo con una sonrisa radiante.

Dario, satisfecho con el resultado, le propuso con una sonrisa tentadora: "¿Te gustaría salir conmigo esta noche? Me encantaría continuar esta conversación en un lugar más privado."

Isabela, con el corazón lleno de emoción y el deseo aún latente, aceptó sin dudarlo. La idea de pasar más tiempo con Dario, fuera del entorno académico, era una oportunidad que no quería perderse. Mientras se preparaban para la cita, ambos sabían que habían cruzado una línea que cambiaría el curso de sus vidas.

Los siguientes capítulos de esta serie ya está disponible en Patreon. Aquí lo subiré quincenalmente. Pueden encontrar el link de mi Patreon en mi perfil.

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