Xtories

Hotel putiferio I

La casa está vacía, pero no por mucho tiempo. Con cámaras escondidas en cada rincón, él no es solo un invitado más; es el director de una obra que nadie ve, excepto él. ¿Qué pasará cuando los gemidos de la noche comiencen a grabarse?

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Se acercaba mi cumpleaños y mi esposa y yo queríamos hacer algo diferente este año.

Lejos de grandes fiestas o de compartir con personas que luego ni veía el resto del año, decidimos llamar a una pareja amiga para hacer algo diferente.

Nosotros teníamos una casita en el pueblo que alquilábamos para turismo rural o vivienda vacacional, separada de la población en una colina, pero en octubre no tenía mucha afluencia ya que últimamente la gente prefería irse de playa o ya estaba trabajando. La casa estaba construida en dos plantas, arriba dos habitaciones y un baño en la habitación principal. Abajo una habitación de invitados, salón, cocina abierta y un baño para invitados. Fuera tenía un jardín amplio en terraza, una piscina climatizada y una zona chill out con una cama libanesa, barra de bar, barbacoa y un cuarto para almacenar.

Tras hablar con Gara y su marido Ancor, decidimos darnos un buen tiempo de relax e irnos unos días juntos 4 o 5, para desconectar y así celebrar mi cumpleaños.

Aprovechando el plan, decidí pedir 12 cámaras de vigilancia, y ya que soy informático, instalarlas por la propiedad para evitar que no ocuparan la casa en los periodos en los que no estaba habitada. Estas cámaras eran muy pequeñas y no llevaban cableado por lo que no me quitaría nada de tiempo.

Mi mujer, Silvia, se encargó de todos los preparativos para ir y mientras yo, me encargué de las comidas y otras compras para hacer.

Noté que Silvia, mi esposa, estaba muy contenta. Imaginé que sería por hacer algo diferente, pero también sospechaba que en parte sería porque ibamos con Ancor. Aunque ella siempre lo negó, en más de alguna ocasión la escuché hablar con su grupo de amigas, y decía que le ponía mucho, el es moreno, tiene un cuerpo bien cuidado de gimansio pero sin excesos y es alto, vamos su prototipo. Siempre confié en ella y la verdad es que no soy muy celoso. A fin de cuentas una cosa es el amor por una persona y la otra el deseo sexual y el morbo.

A mi Gara también me resultaba una mujer espectacular, al igual que mi esposa era de estatura media baja, con unos pechos espectaculares, cabello castaño largo, un culo respingón y unos ojos grandes y de color miel. Ellas, mi esposa y Gara, siempre se quejaban de tener barriga, pero amí era algo que más que preocuparme me gustaba. Estaba cansado de mujeres que tenían que ser perfectas. Asi que tampoco me disgustaba ir con ella, aun sabiendo que Silvia estaba contenta por que fuera Ancor, ya que yo también podría deleitarme con Gara, y remomorar algunas de las grandes pajas que me hice en su honor, tiempo atrás.

CÁMARA 1. MI DORMITORIO.

El primer día que llegamos, por la mañana, todos fuimos acomodándonos tras un largo recorrido en coche.

Mi esposa se llevó a la pareja a ver la casa y yo aprovechando que estaba solo por un instante fui a mi cuarto en el piso superior e instalé la primera cámara para probarla y qué mejor que instalarla sin que Silvia supiera nada ya que ni sabía que las había comprado, para grabarnos en nuestra intimidad y ponérsela por sorpresa algún día.

Me cambié y baje a encontrarme con ellos, que ya se habían puesto cómodos. Ese día almorzamos y salimos a pasear por el pueblo y así comprar algunas cosas que nos faltaron.

Al llegar la noche, estuvimos tomando combinados en la piscina, hasta tarde, así que tras momentos de risa y buen rato, nos fuimos a acostar. No sin antes haberme dado cuenta que Ancor no le quitaba ojo de encima a mi esposa. La verdad es que iba espectacular con un traje corto, muy escotado y de los que al reclinarase dejaba ver su culo bajo el vestido. Razón por la que estuvimos vacilando con ella al ir tirando cosas y diciéndole que las recogiera.

La pareja se hospedó en la habitación de abajo, y nosotros en la principal arriba.

Al subir, mi esposa estaba muy alegre. Nos duchamos y al acostarme en la cama miré la posición de la cámara muy dismuladamente. La verdad es que no era fácil de localizar ya que era pequeña y muy discreta.

Mi esposa, salió del baño y vino a la cama con un pijama o tentación, muy sexi. Se subió por los pies. Yo estaba boca arriba y ella fue besando mis muslos, mi barriga, mi pecho, y puso sus enormes pechos en mi cara. Yo inahalé su olor y los masajée sacándolo del bestido.

Ella bajó de nuevo y tras darme un beso con lengua, proseguió hacia mi polla que ya palpitaba. La sujetó y se la metió en la boca, saboreándola como si no hubiera cenado. Su culo en pompa quedaba ante mí mientras su cabeza subía y bajaba.

Pasado un rato intenté pararla para comerle su coño, pero me dijo que esa noche no. Quería que la follara asi que dejó mi polla, se mojó su coño con su propia saliva y se colocó sobre mí con ambas piernas por fuera de las mías. Sujetó mi polla y la llevó a su coño, sentándose sobre ella poco a poco. Luego empezó a moverse mientras me besaba el cuello. Yo llevé mis manos a sus nalgas y las apreté fuerte para poder empujar mejor mi polla en su húmedo y cálido coño.

Poco a poco fue aumentando el rítmo. Sus pechos chocaban uno con el otro haciendo ruido. Intenté chupar uno de ellos con mi boca pero rebotaban tanto que era imposible. Metí mi cara entre ambos y fue en ese momento cuando ella me dijo que se iba a correr. Un segundo después, solo de escucharla gemir y notando como su coño se contraía y relajaba de placer, empecé a correrme yo descargando todo mi semen en su interior.

Ella terminó y se desplomó sobre mí. Nuestros corazones latían agitados y cuando se relajó, mi polla salió lentamente de su coño chorreante quedándonos un rato simplemente oyendo nuestros latidos.

Luego ella se fue a lavar y al regresar fui yo.

Cuando volví del baño, Silvia ya dormía. Yo había perdido el sueño, asi que fui al ordenador y comprobé que todo se había grabado bien, algo que me impresionó, dada la calidad de la imagen. Lo mejor que tenían sonido y valió la pena la compra.

Motivado por las cámaras y la película casera, decidí instalar algunas cámaras más, aprovechando que los demás dormían.

CÁMARA 2. COCINA.

Baje con el disimulo de ir a por agua. Fui a la cocina e instalé la segunda cámara. Como la cocina y el salón eran muy amplios, me di cuenta que necesitaría otra cámara más. La idea era dejar el mínimo de ángulos muertos y así si alguien entraba podría cogerlo infraganti. Fui al salón e instalé otra cámara.

CÁMARA 3. SALÓN.

Situé la nueva cámara justo en la esquina donde desde la cocina no se veía claro. Esta enfocaba al sillón desde otro ángulo, ya que desde la cocina se veía la tele y el sillón pero no la chimenea y el lugar donde tenía la caja fuerte y la entrada principal.

CÁMARA 4. PISCINA Y ZONA CHILL OUT.

Salí al jardín y como tenía suficientes cámaras decidí poner una en la piscina y así grabar si alguien entraba a bañarse o usar los espacios cuando no estábamos. La verdad es que era algo que solíamos hacer en verano los jóvenes cuando no podíamos irnos del pueblo y viendo que otras personas salían de viaje, aprovechábamos sus instalaciones a escondidas.

CÁMARAS 5, 6, 7 y 8. PERIFERIA.

Coloqué varias cámaras en los muros colindantes. Así podría grabar si se asomaban o por donde era más fácil colarse.

Cansado ya de poner cámaras cogí las 4 cámaras que sobraron y volví a entrar en la casa. Al pasar por la habitación de Gara y Ancor, escuché como Gara gemía de placer. Tenía un gemido apagado. Seguramente intentaban follar sin que les oyera nadie. Quise irme y respetar su intimidad, pero durante un instante me quedé oyéndolos. Mi polla se despertó de nuevo y me la acariciaba inconsciente mente.

Escuché a Gara, decirle a Ancor que si se iba a correr que no lo hiciera dentro ya que se habían olvidado de llevar preservativos y no tomaba la pastilla. Yo saqué mi polla y frente a la puerta de su cuarto, empecé a tocárme oyendo sus gemidos y el ruido de las embestidas al chocar sus cuerpos, imaginándome a Gara desnuda en muchas posiciones, ya que no podía saber como lo hacían. Pronto escuché a Gara de nuevo. Esta vez fue más explícita y le dijo a Ancor que la sujetara fuerte por las caderas y la envistiera más fuerte, que se iba a correr. Unos segundos después le pidió a Ancor que se corriera por fuera de su culo, por lo que pude imaginar que se la follaba a cuatro patas. Ancor empezó a soltar bufidos por lo que supuse que se estaba corriendo o apunto. Yo no esperé más y colocando mi mano frente a mi polla descargué mi semen sin control exitado por el momento.

Cuando me repuse, me fui de allí apresurado cogiendo las cámaras, ya que no sabía si saldrían al baño. Subí al piso de arriba y entré en el baño.

Luego me fui a dormir.