Nerea comienza a sentirse sumisa: inicio
Nerea siempre obedeció, pero esta vez la obediencia le cuesta su libertad. Cuando su Ama la entrega a quien siempre la menospreció, la sumisión se vuelve una trampa de la que no hay retorno.
NEREA COMIENZA A SENTIRSE SUMISA: INICIO
En el pasado, habían sido compañeras de instituto, hasta que un día poco a poco, comenzó gustarle que la dominara. Ella sin saberlo, durante su asistencia en el instituto, comenzó a sentir atracción por obedecer las órdenes de su amiga o de sus amigas, sin ellas saberlo. Las señales no eran tan potentes y tan evidentes como años más adelante.
Resultó que una de sus amigas, tenía mucho carácter, siendo bastante dominante. Le excitaba cuando la mandaba hacer algo como las tareas de la casa, que ella no quería hacer cuando tenían que reunirse en su casa hacer un trabajo.
Nerea, iba a casa de ella, y cuando le mandaba hacer algo, que ella no quería hacerlo, mandado por su madre, ella la obedecía. Quizás, por eso, se hizo amiga de ella, para aprovecharse de la sumisión de aquella compañera de clase.
Ciertamente, la chica disfrutaba mandándola con hacer cosas, o tareas de la casa o a comprar o llevar sus libros. Pero, los años pasan, Nerea era inocente de lo que le sucedía.
Un día viendo un documental sobre D/s, comenzó a excitarse de manera intensa, soltando fluidos cuando en el vídeo, una mujer le daba ordenes a una chica que era su esclava, y que estaba desnuda de rodillas a cuatro patas.
Comenzó a tocarse hasta que se masturbó, corriéndose como nunca antes lo había hecho, así que, se fijo en los instrumentos que llevaba la esclava y los que tenía su Ama.
Los años pasan y cada chica siguió su camino, y Nerea como sus amigas, continuó con su vida con ese gusanillo que florecía poco a poco dentro de ella, y resultó que un día pasando por delante de un sex shop, mirando las cosas del escaparate, comenzó a excitarse.
Entró al local y comenzó a mirar los artículos que vendían sobre dominación y sumisión. Comenzó a coger pollas, o látigos y collares junto con esposas, curioseándolos.
Los juguetes sexuales iban desde un collar hasta un látigo. Mientras que la dependienta la observaba por si se llevaba algo, robándolo. Le hubiese gustado a la dependienta que sucediese eso.
La dependienta, que era una esclava, le dijo a su Ama, que era la dueña, que había una chica posible aspirante a sumisa, y que podría ser candidata a ser sometida. Se las apañó, para que la dependienta, metiese una hoja en el pack de esclava, que se había llevado.
Incluso, le había regalado unas pinzas con una cadenita que conectaban sus pezones, una vez puestas en ellos. Lo cierto que Nerea, salió encantada, porque sin saberlo, le habían regalado una cinta BDSM.
En ella, salía una Ama Negra, sometiendo a una chica blanca que iba de turista a un pueblo, encontrándose en esa situación de que la robaran y tuviese que pedir ayuda.
El argumento, era que la mujer negra dueña del rancho, la contrató para pagarse su billete de vuelta, pero poco a poco, la iba humillando y denigrando hasta comenzar a acostumbrarse y a gustarle.
Al final, la chica blanca se convertía en la esclava y perra blanca de una Ama Negra llamada Débora. Nerea, en el asiento del autobús, miró dentro y vio la cinta que parece que le habían regalado por comprar todas esas cosas.
Comenzó a ver las imágenes de la contraportada, leyendo el argumento, fue excitándose y poniéndose cachonda perdida, humedeciendo su vagina, y mojando sus bragas.
Llegó a su casa, y no hizo más que desnudarse y ponerse la película, estando desnuda y cachonda perdida, escuchaba todo lo que le decía aquella Ama Negra, que ordenaba a su empleada, mientras la convertía en su esclava.
Era tanto la excitación que sentía, que obedecía las órdenes de la aquella mujer que salía en la película, llamada Débora, corriéndose como nunca lo había hecho, y cuando terminó de correrse y recuperar el sentido, vio el interior de la bolsa, con las cosas que había comprado.
Dentro había un papel publicitario en el que venía un local de BDSM, donde se impartían cursos de D/s femenina de BDSM y en donde se enseñaba a las chicas cómo comportarse como esclavas.
Ponía la dirección de la mazmorra de Ama Akasha en la que se impartían sesiones de BDSM, daban clases de esclavos y de Amas. Nerea, llamó con miedo por teléfono para preguntar sobre ese curso, al cual al final se apuntó como esclava sexual, y poco a poco fue enterándose de ese mundo.
El curso era muy sencillo, ponerse de rodillas, varias posturas, aprender a saludar y llamar Ama o ser llamada esclava o perra, adoración de botas y de pies, un poco de sadomasoquismo con látigos, juego Ama/perra, juego de Ama/yegua y otras cosas.
Todo eso le gustaba por los vídeos que había visto en algunas películas y lo disfrutaba, por lo que se sintió aliviada de momento.
Realmente, al principio daba corte, pero poco a poco, fue adaptándose a su papel, y a realizarlo como le ordenaba su profesora, su Ama Akasha. La pena que el curso de 3 meses, se terminó, teniendo como alumnos unas 6 personas entre sumisos y sumisas.
Al finalizar el curso les dieron hasta un diploma, con su nombre esclava Nerea adiestrada en la mazmorra de Ama Akasha. Y como suele suceder, la vida continua, por lo que continuó con su vida, pero el gusanillo de la sumisión ya había entrado en su mente, y eso era muy difícil de sacar ya.
Continuaba, quedando con sus compañeras, entre ellas, su amiga de la infancia con la que había comenzado a disfrutar el sentimiento de la sumisión cuando la ordenaba hacer cosas.
De hecho, era negra, por lo tanto, todas sus fantasías, quizás, estaban provocadas por ella desde su infancia. Pero, nunca llegó a decírselo y realmente, le daba mucha vergüenza que lo supiese.
Un día saliendo de su trabajo, que trabajaba como secretaria en un bufete de abogados se encontró con su profesora o su Ama Akasha de la academia cuando hizo el curso de D/s.
No la había visto en meses, y fue nada más verla fue hacia ella, y se puso de rodillas para hacer una reverencia y besar sus zapatos de tacón altos.
–Muy buenos días, mi Ama Akasha. –dijo la esclava, que así era como se sentía.
–A ver, Nerea no es necesario que me llames Ama cuando me saludes y mucho menos, porque el curso de D/s ya se terminó hace meses. –dijo Akasha.
–Aunque me siento halagada y me gusta, no está bien, porque terminaste el curso y no eres mi esclava Nerea. –dijo Akasha.
–Cuando hiciste el curso de sumisión, era la norma que debíais de cumplir todas las chicas que os apuntasteis para aprender a ser unas sumisas. –dijo Akasha.
–Anda, levántate y hablemos, mientras tomamos un café. –dijo Akasha, ayudándola a levantarse del suelo.
–Vale. –respondió Nerea, esperando a que se pusiese a caminar para seguirla como su esclava, toda excitada y cachonda perdida.
–Pero, ¿Qué haces estás tonta o que te sucede? –preguntó Akasha.
–Es que estoy muy excitada y cachonda perdida desde que terminamos el curso. –respondió Nerea.
–Vale, sígueme y hablamos tomando un café y me lo explicas desde el principio. –dijo Akasha.
–Se sentó y estuvieron, hablando del tema y de cómo se sentía desde la finalización del curso.
–Mira que tú, siempre me pareciste la más equilibrada, pero ahora que te veo, estás muy excitada y cachonda perdida Nerea. –dijo Akasha.
–Estás desatada y muy salida perdida, pidiendo que te humillen y entregándote a cualquiera que se te cruce Nerea.
–Entiendo que te sientas una sumisa, y que quieras ir más allá, pero todo tiene sus límites. –dijo Akasha.
Lo cierto, es que no es lo mismo ser una sumisa firmando un contrato verbal o escrito, que ser una esclava sexual, propiedad de una Ama, con contrato las 24 horas los 7 días de la semana.
No terminó de convencerla, porque seguía muy excitada y cachonda perdida. Tanto que, accidentalmente o no, no lo sabemos a simple vista, al ir a coger la taza con el café, chocó su mano y se derramó la taza en la mesa.
El café salpicó al suelo debajo de la mesa y manchó sus zapatos, de café y el suelo debajo de la mesa.
–¡Qué torpeza la mía! –dijo Akasha.
–Tendré que pedir otro café, mirando al camarero, y cuando volvió la mirada, tenía a Nerea de rodilla, lamiendo sus zapatos de tacón altos.
Vino el camarero y le preguntó cuando venía si quería algo. Pero al ver el café derramado, fue a limpiarlo encontrándose a Nerea, lamiendo el café de los zapatos de Akasha, quedándose sorprendido, sin saber lo que iba hacer.
–No te preocupes por esto, tráeme otro café. –ordenó Akasha.
–Muy bien, Señora. –respondió el camarero, yendo a por otro café para la Señora de la mesa 3.
–Y tú inútil, ya que te has ofrecido a limpiarme los zapatos, hazlo bien y cuando termines, lame el suelo y luego la mesa. –ordenó Akasha.
El camarero vino a traer el café, y le daba morbo ver a Nerea lamer sus zapatos e incluso lamer el suelo para limpiar el café. Pensaba si era alguna cámara oculta o algo, pero no dijo nada, salvo marcharse, mirándola.
Nerea, terminó de lamer el suelo, mientras ella se ponía en el sitio de Nerea.
Pero, Akasha, tiró las aceitunas junto con la mitad del trozo de una tortilla que era de Nerea al suelo, mientras la pisaba con los zapatos, aplastando las aceitunas y la tortilla en el suelo.
–Límpiamelos. –ordenó Akasha, viendo como comenzaba a lamer y a chupar sus zapatos de tacón altos para en unos minutos dejárselos totalmente, limpios.
–Limpia el suelo, y cómete todo, esclava. –ordenó Akasha, sabiendo que eso, iba a encender a Nerea, el chip de esclava.
–Si, mi Ama Akasha. –dijo Nerea, comiendo las aceitunas y comiéndoselas, habiendo sido pisoteadas por su amiga, para comerse la tortilla del suelo, y siguiendo lamiéndolo con la lengua hasta que terminó.
–Siéntate en la silla, y sigamos hablamos, Nerea, viendo como la obedecía sentándose, y mirándola, poniéndose colorada de lo que había hecho en público.
–¿Estás más calmada y tranquila? –preguntó Akasha.
–Si, creo que sí. –respondió Nerea.
Mira, tienes que tener control, no puedes hacer lo que acabas de hacer, y mucho menos, porque hasta el camarero, se ha asustado de verte como una perra lamiendo mis botas, aunque te hayas excitado y te hayas puesto cachonda perdida, como una moto haciéndolo.
–Además, me has provocado, y al final, ha pasado todo esto.
–Lo sé, lo siento. –respondió Nerea.
–No sé, lo que me ha sucedido. –dijo Nerea.
Sigo haciendo los cursos de D/s, pero ahora cuestan 3000 euros con matrícula incluida e instrumentos, si crees que lo necesitas, puedes pasarte por mi academia, y te apuntas, porque comienza la semana que viene, y hay una plaza libre. –dijo Akasha.
–Si, me gustaría. –respondió Nerea.
–Mañana, te pasas por la academia y firmas el contrato para estos 12 meses. –dijo Akasha.
–He inaugurado un curso avanzado, pero creo que necesitas volver a recordar las normas básicas, así que partirás de cero con las demás. –dijo Akasha.
–Vale, me parece genial y estupendo. –dijo Nerea, más calmada.
Bueno, me tengo que marchar Nerea, que tengo otro compromiso y mañana hablamos sobre cuando empiezas el curso de iniciación.
Akasha se marchaba, pensando en el dinero que iba a sacarle a Nerea, porque la matricula era como 3000 euros más el curso incluido. No todo el mundo podía apuntarse a sus cursos. Era una Ama dominante que tenía cierto caché en el mundillo, y eso, había que pagarlo.
O sea, que ponerte a sus pies como su esclava, no era tan fácil como lo había hecho Nerea, que ya la conocía del curso anterior. Entonces, costaba 2000 euros, pero todo había subido, así que el curso, también.
Por otra parte, Nerea esperó a que viniese el camarero y con cierta timidez y avergonzada, le pagó los tres cafés y los aperitivos que les habían puesto.
Al final, la convención y sacando el tema del club secreto de BDSM, se ofreció a que, si ella era miembro, la ofreciese como esclava para ser subastada. Ella, la respondió, que debía de tener cuidado con lo que se desea, que luego es tarde y no hay marcha atrás.
Accedió a ofrecerla como esclava, pero primeramente hizo una prueba para ver su nivel de sumisión, porque una cosa es lo que se pide con el deseo sexual, y otra es lo que se siente cuando no lo hay.
–Ponte de rodillas ante mí, esclava. –ordenó Akasha, viendo como se arrodillaba y haciendo una reverencia, besaba sus zapatos.
–Si, mi Ama Akasha. –respondí Nerea.
–Respondeme sólo con Si, mi Ama, a secas sin mi nombre, puesto que no soy tu Ama, pedazo de estúpida. –ordenó Akasha.
–Si, mi Ama. –respondió.
–De momento, no pareces una puta esclava Nerea. –dijo Akasha.
–Ábrete de piernas y pon las manos a la espalda, esclava.
–Si, mi Ama. –respondió Nerea, toda excitada y cachonda.
–Quítate los zapatos de tacón altos, y rompe los tacones, porque las perras como tú deben de ir con zapatos planos. –ordenó Akasha, viendo como rompía los tacones y se quedaban unos zapatos planos.
–Desnúdate y dame tu correa, esclava. –ordenó Akasha, viendo que titubeaba, pero no le sirvió, porque en la misma cafetería le dio un par de bofetadas hasta que obedeció.
Llamó la atención de unas amigas del bufete, que venían a ver que sucedía, pero al verla se quedaron paradas mirando. Uno no aparece en escena si saber el contexto de lo que sucede.
Nerea se desnudó, y le entregó la correa de su falda, mientras que Akasha con el móvil sacaba fotos de ella. Cogió la correa y la dejó encima de la mesa, para que en ese momento llegara el camarero que no se le iban los ojos de ella.
–¿Te gusta lo que ves? –preguntó Akasha.
–Hombre, no se puede preguntar eso, es bellísima y está muy guapa, con disculpas si interrumpo algo. –respondió el camarero.
–¿Les traigo algo para tomar? –preguntó el camarero, que se llamaba Antonio, por la etiqueta que llevaba en la camisa.
–Mira Antonio, tráeme una cerveza fría en un vaso. –dijo Akasha.
–¿Y para…? –preguntaba Antonio.
–Para ella, nada es una esclava y no toma nada que yo no quiera. –respondió Akasha.
El camarero se fue a por la cerveza con una tapa de un trozo de tortilla.
–Ábrete de piernas y muéstrame su sucio coño, esclava. –ordenó Akasha.
–Si, mi Ama. –respondió ella, abriéndose de piernas como si la fuesen a follar, y abría sus labios vaginales, mientras tiraba fotos.
–Ponte con el culo en pompa, esclava. –ordenó Akasha.
Nerea, se puso con el culo en pompa, mientras que Akasha iba tomando fotos de ella, en posiciones humillantes y denigrantes.
–Ve, poniéndote en posiciones obscenas para tu Ama, esclava. –ordenó Akasha.
Las amigas se sentaron en la mesa de al lado, escuchándolo todo, muy sorprendidas, pero interesadas y muy excitadas, poniéndose muy cachondas perdidas.
En ese momento, vino el camarero, viendo esas posiciones, quedándose más sorprendido todavía, pero se le notaba la polla dura, notándose el bulto en su pantalón.
Dejó la cerveza y la tortilla, para irse, pero Akasha, le dijo.
–Si te sacas la polla y le follas la boca, será una experiencia que jamás hayas tenido con una esclava. –dijo Akasha.
Antonio, se sacó la polla, y se acercó a Nerea que abrió la boca, poniendo las manos detrás de la espalda. El pobre, no sabía cómo proceder, así que Akasha, le fue indicando cómo actuar.
–Cógela por los pelos, y métele la polla hasta el final. –ordenó Akasha.
Antonio, cogió de los pelos a Nerea y comenzó a follarla la boca, metiéndosela hasta el final para comenzar metérsela y sacársela, rápidamente. Sus gemidos se escuchaban en la cafetería, dejando alucinando, pero todos estaban excitados y cachondos perdidos. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de gusto. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de gusto.
–¡Córrete dentro de su boca, y que se la trague toda, y dejas un poco para correrte en su cara y en sus pechos! –ordenó Akasha.
Antonio, se corrió en su boca en su cara y en sus pechos, dejándola llena de semen por todos lados. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de gusto. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de gusto.
–Dios, no me he corrido así en mi vida, que gozada. –dijo Antonio.
–Mi esclava tiene sed, así que méala en la boca. –ordenó Akasha.
Antonio, escuchó eso y no lo dudo, metió la polla en su boca y comenzó a mear, mientras su meada se le iba tragando Nerea hasta la última gota.
–¡Límpiala, esclava! –ordenó Akasha, viendo como Nerea, estaba excitada y cachonda perdida, lamiendo su polla, hasta ponérsela dura nuevamente. Parecía una profesional, es decir una escorts.
–¡Madre mía como la chupa, esta puta! –soltó Antonio, que provocó que se corriese dentro de su boca mientras se la tragaba y limpiaba su polla. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de gusto. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de gusto. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de gusto. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de gusto.
–Muy bien, esclava. –dijo Akasha, cogiendo la correa y la doblo por la mitad para comenzar a darle azotes en su culo y en su espalda, mientras ella gemía de dolor y de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor.
–Comienza a contar y a darme las gracias, esclava. –ordenó Akasha.
–Y bien, alto, que te oigan todos lo que eres, esclava. –ordenó Akasha.
–¡Zas! –¡Uno, mi Ama Akasha! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Muchas gracias, mi Ama Akasha! –¡Soy su esclava y perra blanca, mi Ama Akasha! –decía la esclava.
–¡Zas! –¡Dos, mi Ama Akasha! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Muchas gracias, mi Ama Akasha! –¡Soy su esclava y perra blanca, mi Ama Akasha! –decía la esclava.
–¡Zas! –¡Tres, mi Ama Akasha! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Muchas gracias, mi Ama Akasha! –¡Soy su esclava y perra blanca, mi Ama Akasha! –decía la esclava.
–¡Zas! –¡Cuatro, mi Ama Akasha! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Muchas gracias, mi Ama Akasha! –¡Soy su esclava y perra blanca, mi Ama Akasha! –decía la esclava.
–¡Zas! –¡Cinco, mi Ama Akasha! –decía la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Muchas gracias, mi Ama Akasha! –¡Soy su esclava y perra blanca, mi Ama Akasha! –decía la esclava.
Estuvo así hasta que le dio unos 25 latigazos con la correa doblada, dejándola corriéndose de placer y soltando todos sus fluidos vaginales, gimiendo como una puta zorra de mierda que era. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor.
–Muy bien, esclava. –dijo Akasha, subiendo todo a la web y poniendo una cifra de venta de salida.
–¡Límpiame las botas, esclava! –ordenó Akasha, poniendo sus botas delante de ella, mientras ella lamía y limpiaba sus botas como una perra en celo.
La gente la miraba, pero ya pasaba de ella, ignorándola, pero sus compañeras estaban muy sorprendidas de su compañera. Desconocían que era una esclava y perra sexual, y que sus gustos sexuales fueron de BDSM, las dejaba como paralizadas sin poder reaccionar ante eso.
Solamente, la miraba con caras de morbo y excitación. Pero, a decir verdad, las dos junto con más chicas, se corrieron de placer, manchando sus bragas en el acto al ver todo eso.
Akasha se descalzó cuando le lamió sus zapatos y puso sus plantas de sus pies en cara, respirando su olor placentero que apenas recordaba desde que hizo el curso.
Ella, supo que cuando olió por primera vez sus pies, se convirtió en su esclava, y lo había olvidado hasta ese momento, gimiendo de placer como una perra en celo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.
Detrás de su adoración, lamiendo sus plantas, sus dedos y limpiando la suciedad entre sus dedos. Akasha, se levantó y le dijo.
–Por cierto, desde ya, no lleves ropa interior ni tacones altos, siempre con zapatos planos, y ropa menos elegante, ropa de esclava. –ordenó Akasha.
Le puso la correa al cuello, y se ajustó para con un cuchillo, cortarla, dejándosela como su collar.
–Creo que tu valor de entrada será alta, esclava. –dijo Akasha.
–Ya estás inscrita como querías, dentro de un mes, te iré a buscar, cuando finalice tu subasta, esclava. –dijo Akasha,
Akasha, se marchó, dejándola allí, de esa manera como a cualquier fulana, tirándola un par de billetes de cincuenta, dando a entender a la gente que era una puta de lujo o una escorts.
Las amigas aparecieron en escena, preguntando por lo que acaban de ver. Ella, sincerándose ante ellas, les contó que era sumisa y que le gustan los juegos de BDSM, y que esa mujer había sido su Ama en un curso de BDSM al que se apuntó porque sentía que era una esclava y quería que la dominase, la humillase y la denigrase.
Las dos amigas, se quedaron sorprendidas de porque nunca se lo había contado, pero la ayudaron a levantarse y se marchó con los zapatos planos y poniéndose la ropa, pero sin ropa interior.
El camarero, se quedó con sus bragas manchadas con sus fluidos vaginales y con su sujetador, mientras ellas, se marchaban. La vida continuó, y los días pasaron y un día cuando llegó el mes, Akasha la llamó por teléfono y fue a su casa.
Akasha, entró a su casa, y vio en el salón una mesa con todos los papeles que le había ordenado. Ella fue firmando todos los papeles, tanto su piso, su coche, su dinero en el banco y toda su ropa se convirtió en propiedad de su Ama.
Su Ama, decidió que toda su ropa y zapatos, fuese quemada, mientras que el piso y el coche junto con el dinero se lo quedó su Ama Akasha, que fue la que la ofreció en la subasta.
Ese viernes se había despedido del bufete, dejando su dimisión para finalizar toda su vida pasada. Akasha le ordenó que se denudara y le puso una capa con capucha con una máscara, y con una cadena y un collar de plata se lo puso en el cuello, del que tiró, saliendo de su casa.
Era de noche y alguna vecina se cruzó con ella, diciendo quién era o quién había sido, la metió dentro del maletero de su propio coche y condujo hasta un pub de carretera en el que entro en ella, y la hicieron pasar a una sala con un cepo, en donde había unas cámaras grabando.
Akasha, le cerró el cepo que la dejaba atada de las muñecas y de los tobillos en una posición de perra. Se fue dejándola sola, y desnuda, porque se llevó la capa, y al rato salieron unas palabras por la pantalla, que ella iba leyendo, jurando su renuncia a sus derechos como ser humano, y entregándose como su esclava a la persona que entrara por la puerta de atrás.
Se escuchó unos pasos y entró su Ama y su dueña, a partir de ese momento, y resultó que era Serena, su compañera de clase. No se habían llevado muy bien porque ella era negra, y por eso, ella y sus amigas no se relacionaban con ella, haciéndola el vacío.
Se puso detrás de ella, y con un arnés y con una polla negra descomunal, la embadurnó en lubricante, y se la hincó con el culo, haciéndola gemir de dolor y de placer como una puta zorra. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor.
Mientras le daba con un látigo en su espalda, haciéndola gemir de dolor de verdad. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor.
No tardándose en correrse como una puta zorra blanca, soltando sus fluidos vaginales, y teniendo varios orgasmos seguidos, quedándose jadeando sin poder reaccionar, y cuando su Ama se puso delante encendiéndose las luces, la vio por primera vez.
Y mira por dónde, era Serena, mientras que a Nerea le entraba terror, no pudiéndoselo creer, se puso nerviosa.
–No, por favor, no puede ser. –decía Nerea.
–Serena no puede ser. –decía para sí misma, había sido follada por ella, y se había corrido al ser follada por su ex compañera de clase.
–Si, Nerea eres mi esclava y me perteneces. –dijo Serena.
–Quién me lo iba a decir que la chica más inteligente y guapa de la clase, por la que todos los tíos estaban colados, ibas a terminar suplicándome que sea tu Ama, esclava. –dijo Serena.
–Y vas a aprender a obedecerme, esclava. –dijo Serena, siguiendo, follándola por el culo y por la vagina, dándole latigazos hasta que no podía más, y corriéndose sin control. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer y de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer y de dolor.
–Mi madre se va a alegrar de verte, pero no como ella piensa, porque cuando te vea siendo mi esclava, va a disfrutar contigo, puta zorra blanca. –dijo Serena, escupiéndola.
Al final después de ser sodomizada y siendo azotada por su látigo, comenzó a domarla y a someterla, aceptándola como su Ama y dueña, y comenzado a disfrutarlo, corriéndose como una puta zorra blanca.
–Si, mi Ama Serena. –dijo Nerea, rendida ante ella, y aceptándola como su Ama y dueña.
–Soy su esclava y perra blanca, le pertenezco y soy de su propiedad, usted es mi Ama y mi dueña. –dijo Nerea, dijo al final.
–Venga, lee lo que pone en ese cartel, delante de la cámara, cerda asquerosa. –ordenó Serena.
–Yo, libremente me entrego como su esclava y perra blanca, propiedad de mi Ama Serena. –dijo Nerea, siendo grabada por la cámara.
Serena, se puso detrás y con un sello, grabó a fuego su inicial S detrás de su culo, un poco más arriba, por la zona de su cintura, más abajo.
–Y alégrate que no te ponga el nombre completo en tu cintura, donde todo el mundo vea mi nombre, esclava. –dijo Serena, mientras reía de risa.
–¡Ja, ja, ja! –reía Serena.
–Era lo que quería, al final lo consiguió, la muy estúpida. –dijo Akasha, que estaba sentada, viendo el espectáculo, tal y como sucedía, como todos los demás miembros.
Nerea, gritaba de dolor hasta que su gemido se calló, la sacó del cepo, y cayó de rodillas, para besar sus botas, y comenzar a lamérselas con una necesidad de adorar a su Ama Serena, excitada y cachonda perdida.
Se la llevó tirando de la cadena y siguiéndola como su perra, para entrar en una habitación donde la lavaron, la depilaron y la pusieron el collar con su nombre que le puso otro Abyad, que significaba blanca en árabe.
Le pusieron el collar con las anillas, las pulseras y los anillos, para detrás ponerle los vibradores anales y vaginales. Cuando terminaron, se fue con su Ama en el maletero de su coche a su nueva casa.
Y esa es la historia de Nerea, que acabó convirtiéndose en la esclava de su ex compañera de clase del instituto, llamada Serena, la cual, era ignorada por sus amigas y ella.
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