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Mi esposa argentina 7 parte 5

La distancia física no impide la cercanía de las sospechas. Cuando él se queda atrás, ella se entrega a un placer que él no controla, y el relato de un tercero revela hasta qué punto ha perdido el límite.

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MI ESPOSA ARGENTINA 7 Parte 5

Regresamos a Buenos Aires, nos quedaba una semana de estadía y luego regresaríamos a casa, finalmente ella no había dejado de tomar las pastillas anticonceptivas, por suerte, de alguna manera este viaje había sido una continuación de lo que estábamos viviendo en España.

Me daba cuenta que ella también estaba bajo los efectos de una compulsión morbosa, no había podido resistirse a follar con su primo pequeño y sus amigos, otra vez convertirse en la reina de una orgía, le gustaba el sexo grupal, estar con varios tíos a la vez, era algo que se hacía cada vez más natural en ella.

Me sentía fuera de eje, cada vez más, tenía el fuerte deseo de regresar a casa, la sensación de extrañeza me invadía y notaba extraña y distante a Fernanda y era raro porque esos episodios de estar con otros hombres nos volvía siempre a una sensación de complicidad que nos unía más en vez de alejarnos.

_Esta tarde voy a ver a unas amigas del hockey_ me dijo ella y me llamó la atención que se hubiera puesta una minifalda vaquera muy corta y medías negras y zapatos de tacón y una cazadora de cuero.

Y el pelo rubio revuelto y despeinado y ella saliendo a la tarde de Buenos Aires, con paso firme, decidido y yo quedándome con nuestra hija y otra vez las charlas amenas y distendidas con mi suegro y Gabriela tampoco estaba de regreso todavía y me pregunté si no compartíamos la cornudez con mi suegro y ese era el principal lazo que nos unía.

_ ¿Cómo están Carlos?_

_Bien yo creo_

_Se los ve bien, plenos, yo creo que han encontrado un equilibrio ustedes_

_No lo sé, Gustavo, lo intentamos_ le dije

_Fernanda es una fuerza de la naturaleza, aquí entre nosotros, te digo, es mi preferida, no es que no quiera a Luanita pero es distinta, distinta etapa de la vida de uno como padre_

_ ¿Y vosotros, con Gabriela?_

_Bien, yo ya tengo más de sesenta años y ella es una mujer como Fernanda, con esa energía vital que es sexual también, le inyecta vida a la vida de un hombre de un modo que es como un suero energético, pero es algo fuerte también, hay que estar preparado_

_Y dispuesto_ dije

Mi suegro me miró aprobatoriamente, desde su barba roja de irlandés.

_Esa es la palabra correcta Carlos, dispuesto, hay que estar dispuesto_

Luego ella llegó bastante tarde, acalorada y con el rostro resplandeciente, a pesar de la época invernal.

_ ¿Todo bien con tus amigas?_ dije

_Excelente, hoy si quiero ir a cenar a Pepin, tengo un hambre _ dijo Fernanda, levantando a Sol en brazos, veía yo la parte de atrás de sus rodillas, los hoyuelos que se formaban, yo creo que tenía las rodillas más perfectas que había visto en mi vida.

_Dale con Pepin, llevémosla pobre chica_ dijo Gabriela.

Pepin era un viejo restaurant del centro de Buenos Aires, cerca de la calle Corrientes, con manteles blancos y los camareros con pajarita y blazers de estilo, parecían estar allí desde tiempos inmemoriales.

Fernanda estaba eufórica esa noche, feliz y contenta pero con un punto demasiado arriba de ánimo.

Por la mañana siguiente ella había salido muy temprano hacia un gimnasio del barrio, la vi llegar un poco sudada embutida en unos leggins ajustadísimos que marcaban su culazo increíble, bebía agua de una pequeña botella de plástico, de pie, mientras yo desayunaba con la niña, todo su cuerpo evidenciaba esa potencia física que parecía resaltar más aún luego de ejercitarse.

_Voy a ducharme amor_ dijo lánguidamente, pero la notaba rara.

Tal vez por eso, porque algo no me cerraba a la mañana siguiente fui a la tienda de German, el kiosco de Germán como le llamaba mi suegra.

Estaba solo el tío en el lugar y levantó la vista extrañado cuando me vio, hasta que me reconoció perfectamente.

_ ¿Qué haces gallego? Te habías perdido_ dijo torciendo un poco la boca.

Volvió a llamarme la atención ese tono morado de su piel, como si hubiese sido pintado por sucesivas capas de grasa y tintura, como pinturas rupestres en las cavernas.

_He estado de viaje_ dije

_Justo ayer me acordaba de vos_

_ ¿Si…?_

_Apareció otra vez la rosarina, Daniela_

El corazón me dio un vuelco, era eso, me costaba creerlo, hacía mucho que Fernanda no me era infiel, es decir infiel a nuestra manera.

_Ayer, se vino con una minifalda la hija de puta, viste las gambas que tiene, que está para matarla_

Tragué saliva.

“Bueno, cuestión que me importó todo una mierda, cerré el negocio y la invité a tomar algo, ella agarró viaje enseguida, venía a lo que venía.

_Vamos para el lado de Quilmes ¿te parece?_ le digo

_Dale, no hay problema_ me dice, así con una media sonrisa de esa trompa hermosa

Qué lindo es engancharte una minita de estas que ya se han comido cien vergas antes, canchera, que sabe lo que quiere, que se le notan las ganas de coger y que sabe que vos te la vas a garchar como dios manda y ella buscando eso, lo que el dorima no le da, porque claro, viste que la minita tiene anillo de casada.

Fuimos a un telo que conozco, alto bulo eh, con jacuzzi y todos los chiches, le quería romper bien el ojete en todas las posiciones y eso era lo que ella quería también.

_Esto es un telo_ dijo cuando llegamos

_Si, claro, acá vamos a poder tomar un café tranquilos_ le digo

_Dale, está bien_ me dice

Y recién ahí le comí la boca por primera vez, que boquita, una delicia, manjar esa trompita, una chetita así, 35 años tiene la yegua, la edad justa, además esta hija de puta nada de celulitis ni pancita ni mierda, un cuerpo la guacha, viste lo que es.

Y estaba calentita che, a la temperatura justa, enseguida me manoteó el ganso y yo le estruje un poco las tetas, que tiene unas gomas que le reventaban la blusita, nos besamos un poco.

_Vamos a coger toda la tarde_ le digo

_Dale, me encanta, a eso vine_ dijo ella

_ ¿Viniste con la colita preparada?_

_Si_ me dice, cerrando los ojitos, como diciendo, sos un ordinario, un negro de mierda pero no me importa.

_Te gustó la última vez y querés repetir_

_ Sí, quiero que me hagas de todo_ dijo

Imaginate gaita, cuando le escuché decir eso, mi pija ya era un fierro al rojo vivo.

El conserje del telo que es amigo mío, me miró como diciendo, hijo de puta Germancito, esto es otro nivel ¿de dónde sacaste semejante gato?

Después caminamos por el pasillo y por ascensor así tomaditos de la mano, dándonos besitos, viste, haciéndome un poco el novio, el cariñoso.

La tiré sobre la cama, viste que es alta, una modelo y le levanté la blusita y le entré a comer las tetas como un desesperado, ella me acariciaba la verga por sobre el pantalón y después me desabrochó el cinturón y la bragueta y me pajeaba fuerte, yo encima de ella haciéndole sentir el peso del macho, la hija de puta estaba recaliente, la besaba en el cuellito y se volvía loca.

_Así….si…si…..cogeme….soy tuya…_ me decía

A veces si una mina habla mucho ya me hincha las pelotas, pero esta está tan buena que me gustaba que estuviera así, bien zafada y charlatana.

Yo le metía la lengua hasta la garganta cuando la besaba y no pude más y le encajé la poronga en la boquita, así yo encima de ella y me la entró a chupar como desesperada, como si fuera la última pija que se iba a comer en su vida.

La chupa bien, muchas pijas se ha comido, se nota, todos los chiches, me comió los huevitos también, viste cuando una mina se refriega la verga por la naricita, por la boquita, que le encanta que parece que le gusta hasta el olor a pija.

Yo mientras le seguía amasando las tetas, que bestialidad de tetas esta yegua, grandes, llenitas bien blanquitas, ojo, siempre me he garchado buenas minas pero estar con semejante potra, pocas veces por no decir nunca, yo mismo no me lo podía creer del todo

Y le empecé a meter mano en la conchita y estaba que se deshacía, un río era eso, la laguna de Chascomus.

_Que caliente que estás, bebé…_

_Si…..estoy caliente, si…-

_Muchas ganas de coger, te voy a romper el culito ¿sabés bombón?_

_Si haceme lo que quieras_ me decía y fruncía esa trompita que tiene y temblaba toda, fruncía la jeta viste y me chupaba la verga con los ojos cerrados.

Me la monté encima y le subí la minifalda vaquera y le corrí la tira de la tanga y ahí nomás se la mandé a guardar, no sabes como tembló toda la minita, gaita, me asombraba las ganas de pija que tenía esta yegua, como si hiciera años que no cogía.

Viste cuando una guacha de estas te monta y se clava la verga ella misma y ella misma se agarraba las tetas y me las ofrecía che, me las ponía en la boca y le encajé un par de chirlos en el culo también, por revoltosa, por bebota concheta, por putona.

_Si putita…..ensartate vos mamita….trolita……dale putita mostrame las ganas de coger que tenes….dale_ le decía y ella se volvía loca y entonces acabó como una yegua, haciendo mucho espamento, viste, gritando como loca, como si la estuviera matando.

Y bueno después si, la puse en cuatro y le comí el orto ese que tiene, se lo ensalivé bien, que delicia, que manjar ese orto, ella misma había traído vaselina, venía bien preparada y después me le afirmé en las ancas y le empecé a meter la verga, viste el arma que yo tengo y tiene un culo tragón, Danielita, ese culo se ha morfado muchas vergas, bien abierto lo tiene.

Bueno, le rompí bien el ojete y ella bien contenta, eso es lo lindo de garcharte un gato de estos, que saben lo que quieren, nada de histerias, saben lo que les gusta, que le rompan bien el ojete, que se lo dejen bien abierto, que le saquen bien la mierda para afuera.

No sé cuántas veces acabó, el culito me apretaba la pija que ya casi que me dolía, tenés que enyesarte la verga con una puta de estas, plastificarte la chota, te tenés que embalsamar la pija.

_Sacamela German, que me duele, acabá vos ahora_ me dijo después de acabar varias veces ella

_ ¿Te la sacó bebé?_ le digo haciéndome el novio

Se la saqué de un tirón, así PLOP, como si hubiese descorchado una botella de champan.

Por dios como le había dejado ese culito, parecía que quería hablarme ese orto, un boquete hermoso que iba cerrándose despacito, bien rojo, irritado se lo dejé, era un ojo que me guiñaba el culito.

_Ahora tenés que comertetela toda, bombón_

Si, German, si….si mi amor_ dijo, se había puesto cariñosa la guacha, ya estaba enamorada, enamorada de la pija.

Con cuanto amor me la chupó, bien la cabecita, chupeteando, golosa, le daba besitos a los costados y me volvió a comer los huevos, bien morfándome las pelotas y ya que la veía tan entregada le plante el agujero del culo en la carita y me empezó a dar besos en el culo transpirado, me encantaba eso, tan fina, tan cheta y comiéndome los pendejos del culo y después le metí la verga bien hasta el fondo, que hiciera garganta profunda, bien hasta los huevos, medio que se atoraba y no podía respirar pero no aflojaba, a esta le gusta la poronga más que nada.

Y después hice que se comiera los mocos, todo, todita la leche, hasta que no se tragó toda la leche no le saque la pija de la boca.

Y después se tiró encima de mí, aplastándome las gomas sobre el pecho y le pegué un par de chirlos cariñosos en el culo y nos besamos.

_Me encantó…..me encantó……_ dijo

_Bueno me alegro….que te haya gustado_ le dije.

_ ¿Y tu marido?_ le digo

_Bien, con él está todo bien_ me dice

_Pero no te coge como a vos te gusta_ le digo

_Si y no, no hablemos de él_

_ ¿Siempre fuiste tan putita? ¿Tan calentona?_

_Si, siempre fui una calentona, tenés razón_ me dice

_Me gustan así, las chetitas como vos, bien putonas_ le dije y nos besamos

_Me gustas mucho_ me dice, con los ojitos azules bien abiertos

_ ¿Si? demostramelo_ le digo

_ ¿Qué querés que haga?_

_Chupame la pija otra vez, esmerate, ponemela bien dura y después me montas y te la metés en el culo y me sacás toda la leche otra vez_”

Y casi podía ver el cuerpo escultural y blanco de mi esposa recostada sobre este hombre que me contaba con chulería su relato y luego ella mamándole la polla, obediente, tratando de complacerle, sumisa, entregada y luego montándolo, clavándose esa polla en el culo, impulsándose con sus piernas poderosas y musculadas, contrayendo las nalgas blancas y firmes de su culazo, clavándose ella misma hasta lo más hondo de su intimidad.

“Le subí esas piernazas que tiene sobre mis hombros, le quería comer la conchita, hicimos un 69, ella encima mío, esa conchita jugosa y transpiradita se la chupetee toda, le saqué la lengua por el esófago, se volvía loca, acabó otra vez, viste lo que es cuando te queda la boca mojada de los flujos de una yegua de estas, es hermoso.

Y además le chupaba la conchita y el culito, mate amargo, mate dulce, un lambetazo sobre el orto y otra sobre la concha, cuando acabó, temblaba toda otra vez.

_Me encanta como me chupas_ me dijo, todo le encantaba a la guacha y después se montó encima como le había pedido y ella misma se clavó la verga en el culo.

Y yo me daba cuenta que le dolía por como fruncía la jeta, aunque se había embadurnado el orto de vaselina otra vez, bien encremado el culito, pero ese culo que tiene, tiene un hambre de pija, hermano. Y los tetones así apretaditos, viste, toda ella haciendo fuerza como si fuera a cagar, así me gusta tener a una puta de estas, que se esfuercen loco, que haga méritos si quiere verga.

Y entonces le metí un dedo en la boquita y empezó a chuparme el dedo como si fuera una pija, por dios, la carita de vicio que ponía, me puso las manitos en el pecho y se afirmó bien y entro a subir y bajar, tipo sube y baja con la pija en el orto.

Y además la fuerza que tiene en esas gambas de jugadora de hockey, que puta divina.

_Dale rubia, dale que tenés que sacarme la leche, mi amor_ le daba ánimos, viste, la alentaba un poquito.

Una pija de vidrio tenés que tener con una yegua de estas.

_Me encanta….me encanta, Germán_ me decía, viste ya cuando una minita dice tu nombre a cada rato es que está muy entregada.

_ ¿Si? ¿Te encanta bebé?_

Y la carita se le empezó a deformar, siempre chupándome el dedo, mi pija hacía un ruido de charquito en el culo, no sabes lo que era ese ojete.

_ ¿Qué bombón? ¿Vas a acabar otra vez?_ le digo y ella hace que sí con la cabecita, la carita así como a punto de llorar.

_Y bueno sale, acabá con la pija en el ojete como a vos te gusta_ le digo y otra vez empezó a acabar, le saqué el dedo de la boca y le metí un par de cachetaditas en la cara y en la trompita mientras acababa, se volvía loca.

_Vení loquita, vamos al agua_ le digo y nos metimos en el jacuzzi, viste con el agua calentita y las burbujitas y ahí me la cogí ella sentada encima de mí pero de espaldas, que espaldita perfecta que tiene y después de un rato de perforarle la conchita, vuelta a metérsela en el culo, era una misión suicida viste, ese orto tenía que acordarse de mi poronga varios días seguidos.

Entró con una facilidad, entre el agua caliente y el resto de lubricante y aparte de que ese culo ya estaba bien abierto, por ahí pasaba una comparsa desfilando, el regimiento de granaderos a caballo

_Ay Germán….me volvés loca….._ decía

_ ¿Te gusta cómo te rompo el orto, bebé?_

_Me encanta como me coges, como me rompes el orto…si…si me encanta…_ decía”

En ese momento entraron algunos clientes a la tienda y debió interrumpir el relato, yo lo miraba atender con sus modismo absurdos y sus guiños y apenas podía creer que este tío se hubiese follado así a mi esposa y pensaba en que mecanismo se había activado en ella para entregarse así y disfrutarlo de ese modo, como que había liberado una fantasía, la de entregarse por entero a un macho de esos que no se había permitido en su adolescencia y juventud, un macho soez, vulgar, misógino y abusivo, de alguna manera un amante prohibido, de los que había que cuidarse y evitar.

“Bueno, gaita ¿Dónde habíamos quedado?, ah sí, en el jacuzzi, entonces ella tiró la cabecita sobre mi hombro y nos besamos, besos de lengua eh, le metía la lengua hasta las amígdalas y ella respondía y movía el culito sobre mi verga y por delante le amasaba las gomas, se las estrujaba bien, que le duelan un poquito, le pellizcaba los pezones y se volvía loca.

Después fuimos a la ducha y la puse de rodillas y me chupó bien la verga otra vez y se puso de rodillas y se puso mi verga entre las tetas y me pajeó un poco así con mi chota entre las tetas, una gomas alucinantes bien blanquitas y con mi poronga negra en medio, una pinturita y me miraba con una cara de loca, sacada, ida la minita y yo estaba sacadito también y le empecé a acabar en la cara y en la boquita.

_Abrí la boquita, trola_ le decía y le llené la cara de leche, los ojos, el pelo, un estropicio le hice, que se la banque por puta y después la empecé a mear, lluvia dorada, viste que no muchas minas se la bancan, pero esta yegua estaba para cualquier cosa, no tenía limites, le eché un cloro por todo el cuerpo, el chorro de meada cayéndole en las tetas y en la carita, fue hermoso eso, estaba para filmarla.

Después nos duchamos y nos besamos.

Iba a necesitar unos minutos para reponerme, uno tiene cuarenta y ocho pirulos y no es joda, ya no soy un pendejo.

_ Ponete la tanga, negra, haceme un show, dale_ le digo y ella me miró sorprendida.

Hago que se ponga la tanguita bien metida en el ojete y los zapatos de taco alto que llevaba y la hago parar al lado de la cama.

_Dale, baila un poquito_ y me recuesto en la cama

_ ¿Sin música?_ me dice

_Espera que pongo algo_ le digo y puse una cumbia vieja, de Amar azul, Yo me enamoré y ella empezó a bailar así en tetas y girando, moviendo el culo, levantando los brazos, un espectáculo.

Estaba para matarla, mi pija empezó a revivir de solo mirarla bailar, que potra, hermano, una vedette y ella seria, viste, concentrada en el baile con ese pelito rubio que es una hermosura.

_Dale, mové el culito, mostrame como bailan las chetas una buena cumbia_ le digo

Y ya me dieron ganas de bailar a mí también y me puse a bailar con ella en bolas, la agarraba de la manito y la hacía girar, que gato hermoso, de categoría, me puse a pensar ¿cuánto puede llegar a cobrar un gato de estos, con semejante lomo? Y le miraba el orto, perfecto, inmaculado, ni rastro de celulitis ni mierda y digo pensar que se lo acabo de romper ya tres veces.

Entonces la abrazo, sin dejar de bailar.

_ ¿Te duele la colita?_

_Un poco….pero me gustó_

_Mira que no terminamos todavía_ le digo y nos besamos y hago que me ponga la manito en la pija y ella bien, canchera la mina, me pajeaba mientras nos besábamos.

Fuimos hasta la cama y le sacó la tanga por arriba, le subo las piernas y le como bien la concha otra vez, con las piernas apoyadas en mi hombro.

_ Ay….German….Germán…me encanta…._ decía la putita y le pegué una comida de concha que la dejé mormosa, le destrocé esa conchita, la dejé pidiendo agua, acabó como una yegua otra vez, obvio que ya le había encajado un dedo en el orto otra vez, otra vez lubricante y me le puse de costado y me la fui culiando mientras le comía la boquita, en plan novios, viste, bien enamorados, el momento romántico.

Ella tiraba el culo contra mí para ensartarse bien.

_Como te gusta bailar eh, baila un poquito, dale_ le digo

_Si…si….si…._ dijo y empezó a mover el culito, ensartándose la chota bien adentro.

PLASSS!! Le pegué un chirlito, una madera ese orto, me quedó doliendo la mano.

Me la estuve culiando así, hasta que acabó otra vez.

_Me volvés loca……. hijo de puta_ me dijo y me mordió el brazo

_ ¿Dónde te acabo, mi amor, en el culito o en la boquita?_

_Donde vos quieras_ me dice

Me le senté encima, con el culo sobre las tetas y medio que la ahogué, le apreté la carita con las piernas y le encajé la poronga en la boquita.

_Quiero que te la tragues toda ¿sabes?_ le dije

Ella asintió con los ojitos, hermano, que caidita de ojos, encima esos ojitos azules que tiene.

Me puso las manos en el culo y se afirmó bien y chupó como una ventosa, viste esas chupadas de pija que son como aspiradoras las guachas, te quieren aspirar hasta la última gota de leche y bueh, me deshice, me rompió toda la yegua esta, me exprimió como un limón viejo, hasta la última gotita, todo se lo tragó, no dimos unos besos y la traje para Belgrano otra vez”

¿Por qué Fernanda no me había contado nada de esto? ¿Qué estaba pasando por su cabeza? ¿Se había enganchado realmente a la polla de este tío? En todas esas cosas pensaba, mi cabeza era pura confusión y lo que me contó German a continuación me hundió más todavía.

“Y hace un rato se apareció, che, venía del gimnasio, con unas calzas negras metidas en el culo.

_Hola Germán, no tengo mucho tiempo_ me dice

Puse el cartelito de “en cinco minutos vuelvo” y pasamos para el fondo, pasá pal fondo, negra.

Se subió a la cama así en zapatillas y me empezó a comer la pija con desesperación, casi me hace acabar así, pero ese culito con esas calzas se merecía un homenaje mañanero. Le bajé las calzas, ella de rodillas en la cama, se inclinó bien con la cara sobre la colcha y apareció ese culo imponente, te digo que me sale un presupuesto en vaselina ese orto pero vale la pena.

_No te duchaste en el gimnasio, chanchita_ le dijo

_No, quería venir rápido_ me dice

_Mejor, me gustan los culitos transpirados_ le digo y me le afirmé bien y le rompí el ojete una vez más, dale que te dale, a fondo ¿Quería hacer gimnasia? Andá a lavar la ropa si querés hacer gimnasia, yegua.

Me acuerdo un dicho de mi viejo, cuando veía una mina que estaba fuerte, decía ese culo no lo hizo lavando ropa, no.

Te digo que el culito de esta minita ya tiene la forma de mi pija grabada, otra vez acabó como una hija de puta, le tuve que tapar la boca para que no gritara tanto y esta vez le acabé adentro, le llené el culo de leche y después, le subí la tanguita, se la acomodé bien en el ojete y le subí las calzas y le pequé un chirlito de despedida, se fue con la lechita metida adentro, nos despedimos con un besito en la boca y todo.

Gaita escúchame, mañana al mediodía voy a hacer un asado, quiero que la conozcan los muchachos ¿Te prendés?, no te cazo bien la onda, pero me doy cuenta que te encanta que te cuente la historia con esta yegua, en una de esas la enfiestamos entre todos, vamos a ser cinco vagos y ella, me parece que esta trola está para cualquier cosa ¿Qué decís?”

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