Xtories

Mi vida íntima

Carla siempre insinuó el trío, pero él temía romper el equilibrio. Esta vez, la curiosidad venció al miedo y la noche de su cumpleaños se convirtió en el escenario de una fantasía que ninguna de las dos quería dejar escapar.

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Desde que volvimos de nuestras vacaciones estuve pensando en la propuesta que me hizo Carla para hacer un trio con Catalina, por mi parte resultaba muy atractivo pero en caso de que no quisiera podría ser negativo para las relaciones que tenía con las dos mujeres.

Ahora sabían que me acostaba con las dos y aunque al principio hubo sus recelos lo aceptaron, teníamos una relación abierta sin ningún tipo de ataduras, sin ningún tipo de compromiso, sé que Carla por ser la empleada no quería ser la que propusiera el encuentro, le apetecía por eso me insinuaba de vez en cuando pero de una forma muy sutil, mis dudas eran que no había hecho nunca un trío.

Una noche después de una buena follada me lo volvió a preguntar si me gustaría tener relaciones con la dos a la vez, esta vez la saqué de duda

- Claro que me gustaría tenerlas a as dos con el culo en pompa y ver como os follais mutuamente, seria todo un gustazo daros a las dos mi lechita y beber vuestros juguitos. Tú lo has hecho alguna vez porque yo soy novato en estas relaciones, ella me dijo que no pero que le gustaría probar y más si yo estaba.

Esa misma noche comenzamos a planear como podría plantearle a Carolina el tener un trio con otra mujer y se nos ocurrió la idea de que Carla nos pillara follando por la mañana cuando llegara a trabajar, así podía tener una excusa para proponérselo.

Además yo tenía una casi fijación de desvirgar el culo de Catalina, ya habíamos follado varias veces y por una causa o por otra nunca ni lo habíamos intentado.

A los pocos días fue mi cumpleaños, para celebrar invité a las dos a comer a un restaurante de alto standing, la comida magnifica y la compañía mejor después de una agradable sobremesa, Catalina me cogió a parte y con voz sensual me dice:

- Esta noche te vienes por casa que tengo preparado tu regalo y no hagas planes para mañana y me dio un pico en la boca.

Por la noche aparecí por su casa, con unas botellas de vino blanco fresquitas que sabía que le gustaban y lleva conmigo unas pastillas azules porque nunca se sabe.

El recibimiento fue espectacular, con una bata de seda y un escote que dejaba ver que no había nada debajo y un buen morreo para felicitarme de nuevo, había encargado en una marisquería un surtido y unido con mis vinos fresquitos nos pusieron a tono enseguida, de las risas picaronas pasamos a los tocamientos sutiles hasta que terminamos cenando desnudos, yo había tomado la precaución de tomarme una pastilla durante la cena porque me imaginaba la tensión que se iba a producir.

Terminada la cena unos orujos de hierbas para ayudar a la digestión, y como no es conveniente hacer un ejercicio elevado después de comer nos vino bien para relajarnos un poco pero sin dejar de acariciarnos, cuando ya estábamos relajados del primer calentón decidimos continuar en la cama.

Ya acostados mi pirula ya comenzaba a levantarse y más cuando comenzó a saborearla con su lengua y masajear los huevos, me cambie de posición para poderle comer el coño y de paso el ojete, asi que nos degustamos mutuamente cuando ya estábamos los dos bien calientes dejó de mamar se puedo a lo perrito

- Cariño te voy a dar tu regalo de cumpleaños, ya se te encanta mi culo, quiero que sea hoy cuando lo estrenes, ya sabes que nunca nadie me la ha metido por ahí, hazlo con mucho cuidado y si me duele para.

Antes de encularla, le masajee el ano, con una crema que había preparado y le introduje un dedo, mientras que humedecía mi tranca en su chocho chorreante, jadeos y gemidos mientras sujetaba sus tetas, siguieron dos dedos y la pregunté que tal y me dijo que siguiera, el tercer dedo ya le costó un poco más pero no hubo queja, los mantuve dentro para que su culo se fuera acostumbrando sin dejar de bombear su coño, mi pija estaba ya lo suficiente lubricada como para entrar en su culo, puse el capullo en la entrada, mientras que mis dedos cambiaban de agujero y acariciaba su clítoris, el capullo después de lubricarlo entró y deje que su ojete se acostumbrara, poco a poco iba entrando más hasta que pude meterla toda entera, al principio le dolió un poco según me dijo pero comenzó a sentir un placer nuevo para ella y cogimos el ritmo suavecito al principio que fuimos acelerando, los jadeos eran más intensos preludio de una buena corrida.

- Me estas rompiendo el culo y me estás haciendo gozar como nunca, sigue más fuerte y llena mis entrañas con tu leche.

Mis huevos chocando con sus nalgas y mi polla enterrada en su culo cuando se estremeció dando un gemido que retumbó en la habitación y noté como sus fluidos corrían por sus muslos, aguante un poco más hasta que descargué le toda mi leche.

Cuando se la saqué un hilo de leche salía de su culo que recogió con sus manos y se los llevó a su boca.

- Que cosa más rica me había perdido, no hay edad para aprender a gozar, ni me lo había imaginado, cuanto tengo que aprender y espero que tú me lo enseñes.

- Claro que nos queda mucho que aprender y tú eres la mejor alumna gracias por este regalo tan maravilloso.

La noche transcurrió entre caricias besos y saboreándonos mutuamente hasta quedarnos dormidos.

Carla sabía que estaba pasando la noche con Catalina cuando se presentó por la mañana como si no supiera nada y se hizo la sorprendida cuanto entro en la habitación y nos vio dos desnudos, mi polla empinada pues el efecto de la pastilla aun duraba y Catalina cabalgando desbocada, ni se dio cuenta de la presencia de su asistenta, estuvo un rato mirando hasta que comenzó a masturbarse, con las bragas en los pies y con una teta fuera se fue calentando hasta que sus gemidos se hicieron notar, fue entones cuando Carolina se dio cuenta de la presencia de Carla, no supo cómo reaccionar pues la situación era embarazosa para ella no sabía si parar o seguir, pero optó por seguir fui yo la que la invitó a unirse, sin dejar perder la ocasión se desnudó y se subió a la cama, mientras seguía bombeando Carla comenzó a besarme nuestras bocas y lenguas se juntaron y sus manos acariciaban las tetas de Catalina, esta estaba confundida pero se dejaba hacer, siguieron la caricias y comenzó a sustituir sus dedos por su boca estaban mamando las tetas de sus jefa, no sabía dónde atender por un lado se la estaban follando y a la vez le estaban comiendo las tetas y encima le gustaba.

Necesitaba un respiro, asi que me fui a buscar una bebida cuando volví me encontré a Carla comiéndole el chocho con toda pasión, me quedé observando pues la visión era esplendida, asi que aproveché la posición que tenían para darle a mamar mi polla a Catalina que se la trago casi entera, todo para ella era novedoso y ningún signo de rechazo, todavía no se creía lo que estaba ocurriendo pero le gustaba, Carla le seguía comiendo el coño asi que aproveche para cambiar el lugar de mi polla de la boca de Catalina al chocho de Carla, todo en cadena, un respiro y comida mutua de tetas, las dos se afanaban en comerse todo y yo de espectador de primera fila, una encima de la otra metiéndose mano por todos los lados, este espectáculo me puse a cien, se cambiaron de postura, ahora Catalina era quien le comía la cuca a Carla y asi la penetraba ella hasta que no pude más y les avise que me corría, las dos se lanzaron a por mí pija para un dejar escapar una gota, agotado me fui para la duche y las deje en la cama siguiéndose amando.