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Dominaciónago 2024

Venganza y redención en Andrómeda (27 al 29)

Helena huyó creyendo que podía sobrevivir sola, pero Adán y Eva no la dejaron escapar. Ahora, encadenada en la habitación roja, aprenderá a su manera lo que significa ser propiedad de un amo: sin quejas, sin llantos, solo servicio.

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Capitulo 27: Al rescate de una fugitiva.

Aquella mañana no se había levantado el sol y por segunda vez no tenia a Eva a mi lado. Teniendo en cuenta de los acontecimientos del día anterior era algo que se podría considerar hasta normal. Supongo que me levantaron los sonidos, eran gritos, me desperecé y inmediatamente me puse en alerta.

- ¡Adán, Adán! ¡No encuentro a Helena! ¡No la encuentro Adán! - gritaba desesperada Eva.

- ¿Has mirado en todas las habitaciones? En todas las de la primera planta.

- Ve a buscarla a la planta inferior. Dame un momento.

Busque el intercomunicador auricular en la mesilla y lo introduje en mi oído, era de color transparente y esperaba que no fuese perceptible. Lo activé pulsando el botón exterior para comunicarme. Tome también el fusil multifuncional por si fuese necesario, bendita fue la idea.

- Casiopea, estoy junto a Eva. Creo que estamos en una situación de emergencia. Tendrás que leer entre líneas lo que te digo para saber que te pido. ¿Podrás hacerlo?

- Sí, señor capitán. Entiendo que se trata de Helena.

Eva volvió en ese momento y estaba blanca de terror.

- ¡Adán, no está en la casa! ¡La he buscado en todas las partes!

- ¿Estás segura?

- Totalmente, no he dejado ningún rincón sin visitar.

- Ponte las botas mientras me visto, me temo que se ha ido.

- ¿En mitad de la noche? ¡Está loca! ¡Se va a perder! ¡Adán te lo ruego, encuéntrala!

- Soy bueno en localizar mujeres, tú lo sabes. Pero de noche será algo más difícil.

- Creo que está a punto de amanecer.

Venga, salgamos de casa. Justo a la puerta intenté comunicarme sutilmente con Casiopea por el intercomunicador.

- Ojala Gor desde el cielo me envié una señal de donde pueda estar. - cerré los ojos para imitar un trance

- Capitán, creo que me está solicitando información. Le digo lo que tengo. Los sensores térmicos de las torres han detectado un movimiento humano en dirección norte desde hace una hora. Su rumbo es errático pero sigue esa dirección.

- Creo que Gor me está diciendo algo, Eva. Debemos buscar hacia el norte.

- Siempre aciertas cuando Gor te habla. Vayamos al norte

- Eva, debes correr más que nunca.

- No me esperes si me quedo atrás.

- Ya está saliendo el sol eso nos podré ver las huellas. Ojala pueda ver alguna.

- Señor capitán- me comunica la IA- según el registro de movimientos Helena ha pasado a 100 metros en la dirección en la que mira actualmente, es una zona arenosa, con suerte podrán haber huella allí.

Corrí hacia donde me había marcado Casiopea y afortunadamente encontré las huellas.

- Mira Eva, pies descalzos. Son pisadas recientes, tiene que ser ella.

- Eres muy bueno viendo estás cosas, ahora entiendo porque siempre me atrapas.

- Sigamoslas.

Helena había cambiado de dirección en múltiples ocasiones al ver sus huellas. Claramente estaba desorientada.

- Señor capitán, aquí Casiopea. La torre de seguridad más al norte ha detectado la presencia de Helena saliendo del bosque. Dirección norte.

- ¡Mierda!

- ¿Que ocurre? - me preguntó Eva

- Por las huellas se ve claro que ha ido al norte.

- ¡No! Los lagartos ¡No!

- Eva, tengo que ir tras ella a toda prisa.

- No te pares por mi, corre. Yo te alcanzaré.

Aceleré a toda velocidad y aunque Eva pudo mantener mi ritmo durante unos minutos fui despegándome de ella. Habían pasado 10 minutos desde el inicio de la persecución y me quedaba mucho para llegar a la posición que estaba Helena. Eva se había quedado atrás y la tenia ya a más de 100 metros. Tenia casi una media maratón por delante.

- Casiopea, Necesito que hagas despegar a los drones aéreos que tengamos más mano.

- Hay un par desplegados en el fabricador, y otro que está situado en la mina.

- Mandalos todos, y ordena que despeguen también los que están en Perseo. Que vuelen a más de 300 metros, con suerte las mujeres no se percatarán de su presencia.

- Los del fabricador son los más cercanos a Helena, deberán alcanzar su posición en 20 minutos.

- Usa el de la mina para vigilar a Eva, si le pasa algo no dudes en comunicármelo.

- Roger

Aunque estaba en forma no era el cardio lo que más practicaba, trataba de mantener un ritmo adecuado para no entrar en agotamiento. Ya estaba cerca de dejar atrás las plantaciones.

- Capitán, debo informarle de esto. Helena se esta acercando peligrosamente a una manada de lagartos. Los drones me envían ya señal de su posición.

- ¡Maldita sea! Ordenes explicitas, proteger a Helena a toda costa. Creo recordar que los drones tienen algo de armamento. ¡Que lo usen! Si se le acerca un lagarto tienen ordenes de disparar a matar.

- Señor, para que los drones puedan hacer un disparo efectivo deberán descender bastante. Sera imposible que Helena no se percate.

- ¡Ya solucionaremos eso después! Que la protejan a toda costa.

- Roger capitán

Estaba ya atravesando el bosque y me faltaba poco para alcanzar su limite septentrional.

- Capitán, Helena a dado media a vuelta y está echando a correr. Estoy segura de que es debido a que esta siendo perseguida por unos 5 lagartos.

- ¡Mierda! ¡Mierda! Que no se le acerquen a más de 50 metros. ¡¿Entendido?!

- Roger

Estaba ya alcanzando la pradera de los lagartos.

- Capitán, un dron ha alcanzado a uno de los lagartos. Pero estos no paran de perseguirla

-¡Maldita sea! ¡Que esos drones hagan su trabajo!

- Capitán deberá alcanzar su posición en 3 minutos

- Ya la veo a lo lejos. ¿Como está Eva?

- Está detrás de usted, a medio kilómetro. No se observa que le aceche ningún lagarto.

Al fin alcance casi a Eva, veía a dos lagartos a pocos metros de ella. Cargue con munición letal el fusil e hice el primer disparo. Di en el blanco. Uno menos. Helena corría en mi dirección gritando de terror, volví a cargar apunté al segundo y volví a acertar. De repente Helena dio un tremendo grito de terror y escuche un motor acercándose por mi espalda, un disparo que no había efectuado yo y me gire. Uno de los drones había acertado un lagarto que me estaba preparando una emboscada a menos de cinco metros de mi. Casi me dio un patatús ya que un mordisco de esos horribles seres podía significar mi muerte en minutos. Aquel dron había salvado mi vida.

- Capitán, el resto de lagartos ha salido huyendo. Situación asegurada.

Helena desesperada fue en busca mía a abrazarme. Yo me ofrecí a consolarla mientras volvía a desahogarse. Pocos minutos de pués Eva nos alcanzo y juntos abrazamos por ambos lados a Helena.

- Chicas, esta lugar es peligroso. Marchémonos al sur.

Nos dimos media vuelta hasta alcanzar la relativamente segura entrada del bosque. Yo no estaba de humor, y eso se podía ver en mi cara. Ninguna de las mujeres hizo ningún comentario hasta llegar allí.

- Creo que aquí ya estamos bien- les anuncié

Eva le dio un bofetón en la cara con un resultado inmediato de lagrimas en Helena.

- ¡Eres idiota! ¿Crees que te mentía cuando te dije lo de los lagartos asesinos en el norte? ¡Espabila! ¿No lo entiendes? Ya no estamos en el jardín y esto puede ser tan peligroso como el desierto. Debemos estar al lado de Adán, él es el único que puede protegernos. Gor te trajo a Edén para que estuvieras a salvo con él. ¿Me entiendes?

- Sí, hermana. Sí, lo he entendido. ¡Perdoname! ¡Juro que no lo volveré a hacer!

- ¿Porqué lo hiciste? ¡Por Gor! ¿Que ha pasado por tu cabeza?

- Me sentí triste, me siento horrible de haberte decepcionado hermana. Intentaré hacer el mandato de Gor mejor.

- ¿Es eso? ¡No has pensado que hubiese pasado si hubieras muerto! ¡Estaríamos destrozados! ¡Si quieres hacer el mandato de Gor debes hacerlo para Adán! ¿Me escuchas?

- Si, hermana, sí

Helena estaba llorando a moco tendido.

- Eva, creo que ha entendido por ahora. Dejala reflexionar.

Eva vio mi rostro serio y cambio de un tono de furia a uno de solicitar clemencia. Se arrodillo ante mi y me beso mis zapatos.

- Lo siento mi amo, yo también he fracasado. Creí que me había reconciliado con mi hermana, ayer ya la veía tranquila pero falle al juzgar.

- No, Eva. El fracaso ha sido mio. Vuestra seguridad es mi responsabilidad. He sido imprudente y casi lo pagamos demasiado caro. Soy yo el que debe pedir disculpas

- Amo, si no hubiera sido por ti, mi hermana habría muerto y yo estaría rota. No te juzgues, has sido el amo del que toda kayira querría ser propiedad.

- Aunque tengas razón, no puedo evitar estar enfadado. Helena, huir de tu amo es intentar romper el juramento. Creo que no eres consciente de lo que has hecho.

Helena se agachó y procedió a besar mi otro pie.

- Lo siento mi señor. Toda ha sido culpa mía. Deme otra oportunidad, aprenderé.

- Te la daré, pero esto tendrá consecuencias cuando lleguemos a casa. Vete mentalizando.

Le di una correa a Eva y entendió lo que le pedía.La tomo y la amarro del cuello de su hermana y empezó a tirar de ella.

- Hermana, hasta que no aprendas tendrás que ser una perra obediente. ¿Entendido?

- Entendido. ¿Puedo preguntar por esas cosas voladoras que parecía que nos ayudaban?

- Eran ángeles de Gor, Helena- fue la primera mentira que se me ocurrió.

- ¿Habéis visto ángeles? - preguntó Eva

- Sí Hermana, son cosas muy raras pero nos salvaron a mi y a Adán.

- ¡Vaya, una lastima que no los haya visto!

Capitulo 28: una corrección necesaria

El camino de vuelta lo pasamos en silencio, claramente el ambiente no era una fiesta. Eva y yo estábamos aliviados de haber salvado la situación pero obviamente Helena era un problema. Estaba calmándome y pensando que iba a hacer. Definitivamente Helena precisaba de un correctivo.

Llegamos a la mansión y subimos a la segunda planta. Sabia donde estaba la puerta falsa que buscaba y enuncie la clave:

- Ábrete sésamo

Las puertas ocultas corrieron hacia los lados mostrando lo que por más de medio año estaba oculto, era el momento de usar la habitación roja. Estuve especialmente interesados en las reacciones de mis kayiras al ver aquello. Helena seguía siendo sujetada por la correa a manos de Eva y esta tuvo la reacción que más preveía. Un estado de sorpresa y un poco de de temor. En cambio Eva parecía haber descubierto un parque de atracciones del entusiasmo al observar todos los detalles de la habitación.

- Bienvenidas a mi patio de juegos. Como podéis ver esta homenajeando al mandato de Gor. Todos esos frescos de las paredes repiten las escenas de kayiras sirviendo a sus amos. Hoy sin lugar a dudas es un buen momento para instruir a una de las mías a hacer sus obligaciones. - dije mirando fijamente a Helena

- Lo que necesites de mi, lo haré – dijo con timidez Helena

- Eva traela a estos pilares. Empezaremos con algo de disciplina

Eva tiro ligeramente de Helena para atraerla a los pilares que estaban situados a la entrada de la habitación. Sin tener que decirnos ninguna palabra nos pusimos los lados y fuimos atando con las presas unidas a las cadenas en pies y manos a la victima.

Tome la fusta de la pared y un latiguillo de cuero se lo pasé a Eva. No quería usar herramientas de castigo demasiado severas, especialmente a Eva ya que estando enfadada es de temer por otras mujeres. Me puse delante para hablarle con tranquilidad a mi kayira de pelo rubio.

- Helena, debes entender que ni yo ni tu hermana te odiamos, esto que vamos a hacer es un acto de amor. Amor duro pero amor al fin y al cabo. Por favor, ten esto en cuenta en cada momento que estés aquí. ¿Sabes por qué vas a recibir castigo?

- He huido y os he puesto en peligro.

- Eso es el resultado, no la causa ¿Recuerdas los votos que enunciaste ayer?

- Sí

- ¿Los enunciaste de corazón?

- Sí, mi amo.

- Entonces si los dijiste en serio, sabes que hay dos partes que pareces haber ignorado. Una kayira no se queja de su amo y tu fuga no se puede tomar de otra forma.

- Perdón mi amo, he comprendido mi estupidez.

- Recuerda, no debes quejarte y eso aplica especialmente aquí. Nada de protestas, nada de lloriqueos y nada de suplicas.

- No lo haré

- Luego está la parte que me corresponde a mi. Un amo debe disciplinar a una mujer que no respeta el juramento que hace y el mandato que Gor le designo. ¿Entiendes lo que viene ahora?

- Si, la entiendo. Estoy dispuesta.

- Cuando una mujer cometé tan graves pecados como los que has hecho debe atenerse a las consecuencias y aprender responsabilidad. Aprender responsabilidad, te subrayo. Esto es lo realmente importante de todo lo que haremos aquí. Repito, no vas a recibir castigo porque te odiamos sino porque te amamos y deseamos que aprendas tu responsabilidad. Esta casa funciona ya que todas las partes hacen lo que deben. Si una de ellas se declara en rebeldía puede surgir el desastre como ha estado a punto de ocurrir. Helena, yo solo quería que formases parte de esta harén de manera natural pero tus actos me obligan a tomar esta ruta. Has aprendido que huir tan al norte puede costarte la vida y ahora aprenderás a ser responsable como tu papel de kayira. ¿Lista?

- Estoy preparada

Me puse a su espalda y lance la vara sin apenas fuerza. No quería lastimarla. El sonido del impacto resonó en la habitación, la espalda de Helena se arqueo al sentir el dolor.

- Eva tu turno, no le des fuerte. No quiero que le queden marcas.

Eva lanzo su látigo y aunque percibí que lo lanzo con ganas este instrumento no esta pensado para hacer daños. Helena volvió a arquear la espalda y soltar un ligerísimo quejido. Luego fue el turno de mi fusta, y luego volvió Eva atacar. Turnándonos mientras Helena se removió en las cadenas intentando inútilmente evitar el dolor que le infligíamos. En ningún momento protestó o suplicó que parasemos, solo grititos de dolor apagados. Cuando vi que su espalda se había enrojecido le hice una seña a Eva de parar. Me puse de nuevo frente a Helena. Tenia una leves lagrimas y ya que le quite de las cadenas.

- Ahora ha terminado el castigo físico, ¿Ha sido duro?

- Si, pero prometí que no me quejaría. No te decepcionaré de nuevo.

- Te recuerdo, no te hemos castigado por rencor. Piensa que esos golpes son la forma de enseñarte a dejar de ser imprudente y rebelde.

- Lo entiendo. He aprendido la lección.

- Has aprendido la lección de lo que no debes hacer. Pero ahora debes aprender la lección de lo que debes hacer.

- No te entiendo, mi amo.

- Ahora lo comprenderás.

Tome su cabeza y lentamente la posicione en el cepo, puse sus manos y lo bajé cerrando el candado.

- Ahora toca que aprendas el valor del servicio, lo ideal es que lo ofrecieras tu voluntariamente y espero que lo hagas a partir de hoy. Pero esta vez es obvio que tienes que hacerlo por la vía de castigo. Un amo se folla a sus kayiras, pero esta vez para que aprendas tu servicio lo haremos quieras o no. Llamalo violación si te apetece.

Metí mi dedo en su vagina y estaba tremendamente seco, no quería hacerle daños por una penetración en esas condiciones. Así que busque su clítoris para estimularlo. Por primera vez no note oposición en la rubia sino que abrió sus piernas más para facilitarme mejor la estimulación.

- Agradece a tu amo que te haga una paja, con el disgusto de esta mañana no te la merecerías pero tenemos un amo bondadoso que cuida y mima a sus esclavas. - observó Eva

- Gracias mi amo.

Insistí en la masturbación un buen rato, quería dejarla altamente excitada para que ese estado de vulnerabilidad total no la bloquease totalmente. Al final Eva me acompaño metiéndole un par de dedos en su vagina. Se la notaba excitada, como disfrutando un nuevo rol de segunda dominante y hasta se le vio masturbarse su propio clítoris con su otra mano. Los gemidos de su hermana retumbaban en la habitación roja y fue Eva la que dejo de penetrarla y me indicó mostrando sus dedos.

- Esta lista, le falta casi nada, mira como lo tiene.

- Sigue estimulándole el clítoris. Voy un momento a su cabeza.

Me baje los pantalones y mi erección era dura pero quería enseñarle los debidos modales.

- Helena, como no puedes moverte, harás tu primer servicio de adoración recibiéndolo. Te voy a follar la boca. Ábrela

Helena inmediatamente abrió su boca de par en par. La metí y estaba seca.

- Helena, tu boca ha de ser como tu coño, debes estar húmeda. Llenámelo de saliva.

Su hermana tenía ganas de explorar su lado dominante, se podría decir que su actitud es una switch. Sumisa y obediente conmigo, pero a las demás mujeres no le tiembla la mano a ponerlas firmes si alguna intenta pasarse de la raya y no cumplir con sus juramentos. Y está muy claro que disfruta haciéndolo.

- Como kayira eres nada comparada conmigo. Temía que nuestro amo se encaprichase de ti pero está muy claro que no me llegas ni a la altura de los pies. Fijate, te tengo que hacerte pajas para que te pongas húmeda y cachonda. A mi no me hace falta nada de eso, yo solo de pensar en que Adán me va a poseer empiezo a lubricar y fantasear con que me tome. Chúpasela bien que dentro de nada te la va incrustar en tu inútil coño.

- Desde luego que mamando tienes mucho que aprender, pero estoy seguro que Eva te enseñara gustosamente.

- No lo dudes mi amo. A esta la voy a convertir en una chupapollas decente. Creo que usaré un plátano para entrenarte.

Helena trataba en la medida de lo posible de satisfacerme y se veía a los ojos sus desesperados intentos por complacerme con su boca.

- Ya es hora de plato principal. ¿Cómo vas por ahí, Eva?

- Nuestra putita esta al borde del orgasmo, siento como su vagina vibra. Pero empiezo a comprender porque tardas tanto en correrte. No he notado ni un apretón en mis dedos. La putita tiene un chochete que no trabaja en complacer a la polla.

Me puse detrás y de una embestida se la empalme completamente hacia dentro. El resultado fue un orgasmo inmediato de Helena con un ligero squirt.

- Menuda sirvienta estás hecha. De solo meterla te corres. Adán me va preferir siempre a mi como sigas por ese camino.

Mis penetraciones eran contundentes de forma que golpeaban sonoramente sus glúteos y su cabeza rebotaba en el cepo.

- ¡Si, si follame amo! ¡Follame!

- Hermana, menuda putita que estas hecha. Ya te gusta el pollón de nuestro amo y señor. Tranquila que lo adoraras. Pero eso si…

Le dio un sonoro azote en el trasero.

-… aprende de una vez tu lugar. Una esclava nunca pide que su amo la folle, ella se ofrece a ser follada. Tú sirves, él te goza. Eres su juguete para su pene. Y aprende a hacerle correrse. Tienes un coño muy débil. Te corres fácilmente, siempre antes que tu amo y con el tiempo que él tarda yo ya le habría dado dos orgasmos.

Helena estaba intentando hacer apretones, pero eran muy débiles.

- Eso es esclava, vas por buen camino. Sigue así.

- Si mi amo, correte, correte dentro de mi.

- Parece que mi hermana ya por fin aprende cosas. Eres la copa donde va su poderoso semen a marcarte, eres una kayira, su cubo de semen en donde conseguir placer y poseer a su sierva.

- Correte, Adán, correte. Por favor.

Estaba todavía lejos de llegar a mi clímax pero ya sentía como la vagina de Helena tenia reacciones involuntarias y entonces volvió a arquear la espalda y soltar un largo gemido.

- ¿Será posible? Te has corrido por segunda vez. La polla de nuestro amo es tan poderosa que eres presa fácil para él. Quizás solo valgas para eso, para darle la satisfacción a Adán de verte como te corres.

- Correte dentro de mi, amo. Mi coño es tuyo, haz con él lo que quieras pero inúndamelo con tu licor.

Hizo el acto de concentrarme en correrme y al fin le di unas embestidas finales.

- Es una lastima que no hayas podido ver nada, perrita. Pues no estarías contenta, seguro que solo te habrá echado unas miseras gotitas del poco placer que le has dado. Ni se te ocurra quedarte preñada, yo debo ser la primera. Le daré a su primogénita.

- Eva, dale un respiro a tu hermana. Si quieres que lo haga mejor entonces toma la responsabilidad de enseñarle.

- Eso haré a partir de ahora.

La morena fue la mesilla de la habitación y tomo prestados lubricante y un tapón anal de tamaño medio. Lo mojó con suficiente lubricante aunque me parecía que el grosor del tapón era demasiado para una primeriza.

- Una nueva lección hermana, en Edén las mujeres nos dejamos follar también el culo. Así que voy a empezar a preparártelo. Por tu bien relajate el pequeñito que voy.

Eva empezó a apretar para insertarle el tapón, como me temía era un poco demasiado grueso para empezar así que Helena se quejaba.

- Relajate y abre el culo. Relajate y todo terminará.

Fueron unos buenos minutos de lucha hasta que por fin el tapón hizo tope. Eva le dio un cariñoso azote.

- ¿Ves? Te ha entrado. Voy a convertirte en putita anal en una semana. Le darás tu primer servicio de sacrificio el próximo Sábado.

- Creo Eva que Helena ya a aprendido lo suficiente.

- Si me permite sugerirle, debemos darle más aprendizaje con un buen ejemplo.

- ¿Que sugieres?

- Primero voy a limpiarle su gloriosa polla y ponersela dura de nuevo y que mi hermana vea como se hace. Y luego si le parece bien podre rendirme.

- Servicio de rendición. De acuerdo, pero me vas a permitir que hagamos una pequeña variación.

- Lo que desee, mi amo.

Esta vez me dirigí a la cama roja tenia cuatro pilares en las esquinas, tome unas cuerdas con unas correas de la pared y las até a los pilares.

- ¿Has visto como son los gustos de nuestro amo, hermana? A él le encanta follarme inmovilizada para hacerme sentirme indefensa. ¿Y sabes que?, me encanta esa sensación de vulnerabilidad y de confianza que le doy a Adán. No te ha puesto en el cepo por casualidad, a él le encanta follar así. Te ha querido enseñar esas sensaciones y esta claro que a ti también te gusta. En eso me has llenado de orgullo hermana. Solo tienes que mejorar en la técnica, pero aquí estoy para ello.

Acerque mi pene aun flácido a la deseosa boca mientras Helena observaba atenta a la felación que me proporcionaba su hermana. Esta miraba atenta a los movimientos de su hermana. Al poco esa prodigiosa boca ya estaba mamando profundamente hasta que sus labios alcanzaban la base de pene con eso era más que suficiente para recuperar la dureza necesaria.

- Reluciente y limpio como debe ser – le dijo Eva mostrando su lengua a Helena para después degustar las gotas. - venga amo, poseame a su placer. Eva se tumbo en la cama formando una equis para que procediera a atarla.

Hice la comprobación de su coño y estaba bien mojado, no había visto que se masturbará. Debía ser cierto que con su pura imaginación se excitaba sin tener que estimularse. Me coloqué en posición y apunte a su vagina que me dio su calurosa bienvenida. Me tumbe hacia delante para tomar impulso y aceleré rápidamente a una penetración con velocidad de crucero. En pocos segundos empecé a sentir sus maravillosos apretones. La habitación se llenó con nuestros mutuos gemidos mientras Helena nos observaba desde la picota. Era muy evidente que el ritmo de mi placer no lo podía marcar con Eva y era ella la que lo controlaba con sus apretones. Nunca he tenido ninguna queja al respecto y desde luego las corridas con ella siempre son portentosas. Estar casi quince minutos como podía hacer en aquellos momentos con Helena era una quimera. Solo llegar a un tercio de ese tiempo ya impulsaba mi orgasmo. Y estos eran largos y en los que sentía que mis huevos producían ingentes cantidades de esperma.

- Si, amo aquí me tienes para llevarte al cielo. Si, siento que me llenas. Sí, aquí esta mi recipiente para atesorar tus corridas. Quiero ser la madre de tus hijas. Préñame, tomo la responsabilidad de darte descendencia. Estarás orgullosa de toda la prole que saldrá de mi. Es mi misión, hacerte gozar y darte hijas. Que caliente me siento por dentro, ¡Me corro, amo, me corro!

Los polvos con Eva son una delicia pero a la vez te dejan exhausto. Pasé unos minutos intentando recuperarme hasta que al fin la desaté. Eva se dispuso a su inmediata felación de limpieza a la que yo le agradecía con unas caricias en su rostro en que le brillaban los ojos al sentirme. Mi kayira se levantó y se acercó a la picota que aún sujetaba la cabeza de su hermana. Abrió sus piernas y con los dedos mostró su vagina para que Helena la viera a plenitud.

- Mirala, ¿Lo ves? Este es el resultado de servir como es debido a mi amo. Me siento tremendamente feliz cuando siento como los chorros sobresalen de mi coño. Me llena tanto que no hay sitio para más. Así es como debes hacer correrse a tu amo, que sienta tanto placer que te atiborre con su esperma como regalo para que le des hijas.

Eva llevo sus manos por debajo de su coño y recogió un pequeño chorrito blanco que salio de él. Mojo sus dedos con mi esencia y la llevo a la boca de su hermana.

- Saborea, saborea el licor de vida. Deleítate con su sabor. Acostumbrate a él, ya que de aquí en adelante será el gusto que más tendrás en tu boca.

Eva empezó a hacer movimientos de mete y saca con los dedos en su boca mientras recogía más y más gotas que salían de su coño para que las bebiera su hermana. La estaba follando la boca con los dedos y su hermana parecía estar aceptando su papel ya que se la veía relamerse cada vez que esta la penetraba.

- Eso es querida hermana, así se chupa la polla de un hombre. Creo que también practicaras con mis dedos para aprender a lamer su cabecita.

Capitulo 29: Competencia entre hermanas

Una semana pasada después de la llegada de Helena, Eva seguía disfrutando de burlarse de su hermana y acosarla de manera cada vez más directa. Ya no dudaba en ir directamente a manosearla impúdicamente su cuerpo e invitarme a acompañarla. De hecho al levantarnos Eva la comenzó con la típica mamada por sorpresa mientras su Helena dormía. Cuando al fin me hizo eyacular y beber sin el más mínimo reparo mi simiente fue a molestar a su dormilona hermana a empezar a chupar también sus pezones. No pude evitar colocarme en el otro lado para lamer su otro pecho sin esperar ninguna invitación. Pocos segundos después mi kayira rubia despertaba y nos acariciaba las cabezas.

- Esto si que es un despertar lindo, rodeada de mis seres queridos en mis pechos.

- Fijate amo, la que hace pocos días te tenía hasta miedo ahora te adora. Esta claro que una mujer solo necesita que le echen unos buenos polvos todos los días para que se le suavice el carácter.

- ¡Ay! seguid así, que rico.

- Hermanita, lleva tu mano a tu coño y hazte una paja mientras.

Helena hizo caso a la invitación y empezó a masturbarse mientras nuestras manos no paraban de disfrutar de su blanca piel en comparación de la ya tostada de Eva. Al mismo tiempo nuestras bocas disfrutaban de como si una cereza se tratase del erguido pezón a la vez que Helena ya estaba gimiendo de placer. Eva y yo simplemente nos dejamos llevar por el delicioso cuerpo de Helena mientras ella nos regalaba sus muestras de placer hasta que al fin se cuerpo convulsiono un poco y por fin llego a un orgasmo.

- Que maravilla es verse correrse por las mañanas a mis amados. Mi amo y mi hermana kayira.

- ¿Entonces ya se ha corrido nuestro amo?

- Como eres una perezosa he tenido que encargarme de su chupada matutina.

- Avisame antes de empezar, a mi me gusta sentirlo crecer en mi boca también.

- Pues madruga como yo, las mamadas del amo deben empezar justo antes de que él despierte.

- Eva, entonces tú no te has corrido aún. ¿Que hacemos?

- Tengo una idea para ti, ya debes tener el culito listo para que Adán lo disfrute. No me pongas esa cara.

- Pero temo que me duela.

- Dolerte, te va a dolor un poquito, pero termina al poco. Adán es muy considerado al quitarnos la virginidad anal y no embiste fuerte. Con lo cual si te tranquilizas y relajas tu ojete todo ira bien. Así que ponte a cuatro patas.

- Vale, hermana ¿Pero y tú?

- Ahora lo verás.

Helena se puso en posición y su hermano me trajo algo de lubricante. Me me mojo el pene y un dedo empezó a penetrar el chiquito de su hermana.

- Te quiero tanto que te lo voy a dilatar un poco. Luego te quejas de que no te cuido. ¡Esto es increíble! Lo tiene como un fideo de estrecho, hasta me cuesta meterle el dedo, abre el culito hermana que luego viene algo mucho más gordo. ¡ Venga lista! - terminó con azote en el trasero - tu primer servicio de sacrificio.

Empece a empujar, y ahora cierto, el trasero de Helena era de una estrechez que iba a constarme entrar.

- ¿Que Adán? ¿Como está el culo de mi hermana?

- Joder, esta está riquísimo, que apretado lo tiene.

- ¿Has oído Helena? Te acaba de piropear tu recipiente del sacrificio. Siéntete orgullosa, creo que le vas a dar un buen orgasmo. Pero hoy te toca doble servicio, me vas a servir a mi también.

- Me duele un poco, hermana

- Deja de quejarte. Este es tu sacrificio, si duele debes perseverar.

Eva se colocó en el cabecera de la cama y abrió sus piernas ofreciendo acceso a Helena a su sexo. Esta instintivamente llevo su dedo al clítoris de esta, pero inmediatamente retiro su mano.

- No vengo a que me des una paja, para eso yo me basta y me sobro.

Eva tomo la cabeza de su hermana y la dirigió a su coño.

- Haz uso de tu lengua. Sirve como buena esclava. Después del disgusto que nos diste la semana pasada debes compensarlo con ser bien servicial.

- Si hermana mía.

Yo di mi aprobación empujando la espalda de Helena para que se reclinase entre las piernas de Eva. Mientras seguía apretando e ignorando los quejidos de dolor de la esclava a la que estaba rompiendo el ojete.

- Sigue doliendo, ¿No entiendo porque me ha de follar así? - protesto Helena

Eva le apreto más su coño como intención de axfisiarla en su entrepierna, esta le aclaró las cosas.

- El servicio del sacrificio es el más importante de una kayira. Así el amo se siente poderoso mientras te abandonas a que el te use y abuse a su máximo placer.

- ¿Pero por qué?

- Adán tiene mucha responsabilidad y la mejor manera de que alivie el estrés de cada día es sometiendo el anito indefenso de su esclava. Soy capaz de ver en sus expresiones cuando me lo hace a mi, se le nota que se siente poderoso. Es nuestro rey y nosotras somos sus putas sumisas listas para que nos goce como quiera. Deja de lloriquear y lámeme bien el coño. Las mujeres estamos para dar placer a los demás. Y esta claro que esto que me da tanto gusto te lo tengo que hacer contigo ya que mi amo siempre me gana en las cazas y lo pago siempre con mi ojete. Ya casi no me duele y no hay que ser muy observadora para darse cuenta que es el servicio que prefiere.

El monologo de Eva me estaba tocando el cerebro y la estrechez descomunal de Helena hizo el resto para provocarme un intensísimo y largo orgasmo. Era la primera vez que sentía un placer tan intenso con la rubia. Y no dude en expresarlo a viva voz para el deleite de ellas.

- Siéntelo, siéntelo hermana, siente como se corre. Siente como su semen te invade, siente como tu marca tus entrañas. Sí, miralo, miralo. Se esta corriendo muy fuerte, de solo verlo. ¡Ay! Si, si, me corro, comeme la corrida Helena, comemela. Sí, ¡me vengo!

Yo había sido el primero en alcanzar el orgasmo, Eva al poco de hacerlo yo. Era obvio que le ponía cachondísima verme correrme. Helena creo que simplemente estaba muy ocupada lamiendo clítoris y recibiendo un pequeño mal rato de mi polla. Era cierto lo que dijo Eva, me encanta romperle los ojetes a mi satisfacción. Eva cada vez siente más placer al ser sodomizada, pero Helena estaba todavía muy lejos de eso. Cuidadosamente retire mi pene para evitar lastimarla de más y me tumbé a descansar al lado de ellas.

- Venga Helena, no has terminado. Toca que le limpies el pene.

- Pero si ha estado en mi culo

- Pues más razón para hacerlo. No es para tanto, te lo irrigaste anoche, así que lo tienes limpio.

Helena mostró un mojín de disgusto mientras su hermana esta vez dirigía su cabeza a mi entrepierna para que me hiciese una felación profunda a pesar de las leves arcadas que mostraba Helena no mostraba signos de compasión. Era un adelanto de su actitud con las mujeres que con el paso del tiempo formaron parte de la colonia, las manejaba con mano de hierro para que sirviesen a los hombres y dejasen de poner la más mínima oposición.

- Menuda corrida que te ha echado, te ha llenado el culo tanto y te lo ha dejado abierto, que bonito te lo ha puesto. Está claro que acabamos de hallar tu mejor virtud. Tienes que mejorar mucho tus mamadas, tu coño es vago, pero tu ano. ¡Ay! Preciosa hermana, esta claro que aquí tienes un tesoro.

- Pero me duele

- Pues mejor, si te duele quiere decir que la polla de nuestro amo es poderosa.

- No quiero hacer el sacrificio más.

Eva le dio otro sonoro azote.

- Eso no te lo crees ni tú. Va a ocurrir todo lo contrario. Adán se va a encaprichar de tu culito y te lo va a romper a diario.

- No es justo, solo quieres servirle con tu coño porque sabes hacerlo por delante.

- No querida, sé que Adán es tan vicioso que mi trasero no se va a librar. Mañana toca caza y ya estoy perdiendo las esperanzas de conseguir premio alguna vez. Así que el sacrificio es una tarea para las dos.