Infidelidad Sincronizada
Ricardo creía tener el control de su vida y su relación, pero los celos lo cegaron. Cuando decide espiar a su novia en la piscina, no encuentra solo roce deportivo, sino una traición que lo deja sin palabras. La verdad es más sucia de lo que imaginaba: ella no era fiel, y él era solo el último eslabón de una cadena de engaños.
INFIDELIDAD SINCRONIZADA
1) Mi amor
-¡Joder sí! Ah ahh ahhh…¡JODER COMO ME FOLLAS CABRÓN…AHHHHH!
Mi novia, Mireia, no era de gritar mucho. Tampoco era yo de novias y ahí estábamos ambos, rompiendo nuestras costumbres.
Y también rompiendo la paciencia de los vecinos, para qué nos vamos a engañar. Solíamos follar en mi casa, mucho más espaciosa y sin vecinos amargados. Pero la chavala, supongo, tenía la necesidad de marcar territorio y demostrarme que también tenía su casa propia donde tener nuestra intimidad. Lucha de egos.
Eso me encantaba de ella, su carácter. Eso y su maldito cuerpazo. El mejor culo que puedas imaginar, de atleta profesional. Tonificado siete días a la semana y duro como mi polla en ese momento, penetrando tal monumento a cuatro patas mientras la agarraba por su estrecha cintura. Así apreciaba esos glúteos en todo su esplendor.
¡Bfff… joder joder joderrrrr! Me vas a matar joder…
Sus bufidos disminuyeron, señal inequívoca que se había corrido. Ahí fue cuando se dio la vuelta y entendí porque “ella” era la elegida. Si a la parte de abajo atlética (espectacular culo tonificado, cintura estrecha y abdomen plano) le sumas la parte de arriba de una modelo (tetas grandes, redondas y firmes) te queda esa barbaridad de novia que tenía.
No pocas veces me preguntaba, como narices podía ser atleta con esas tetas. Un peso muerto que no te ayuda en nada. Y aunque no fueran las más grandes que había probado en mi vida, eran sin duda las mejores que acompañaban a un cuerpo tan cuidado y profesional. Suerte de los sujetadores deportivos, si no esos misiles podían despistar al juez más imparcial.
Y es que Mireia hacía natación artística. La sincronizada de toda la vida. No era profesional, pero estaba en un club y se machacaba al máximo a diario para cumplir su objetivo y competir algún día de forma internacional. Por el momento y a sus escasos 21 años, se conformaba con competiciones nacionales y autonómicas.
Así fue como la conocí, ella catalana aunque afincada en Madrid desde hacía años. Yo, viviendo en la misma ciudad desde siempre. Disputó un prestigioso campeonato regional ese día en la capital. Y por casualidades de la vida, terminó en mi casa siendo brutalmente follada tras una noche de celebraciones en un garito que yo solía frecuentar. Creo que su novio de entonces aún la busca.
Obviamente que tuviera pareja no era un impedimento, al contrario. Hasta me ponía a mil. Pero ese culazo que marcaban esos tejanos azules, tenía que ser mío. Al girarse y ver su cara angelical, ojos verdes, pelo largo y castaño ligeramente ondulado… acompañado de una leve sonrisa…supe que la tendría a cuatro patas en pocas horas.
Esa misma carita me la estaba chupando en ese momento, terminando de exprimir mi miembro. Era una máquina del sexo, insaciable e incansable como yo. Bajaba y subía la mandíbula mientras me miraba con era carita que mezclaba dulzura y lujuria a partes iguales.
Tras el primer polvo, nos conocimos más. No suelo repetir, pero su personalidad estaba a la altura de su belleza (lo cual era una rara y preciada excepción). Así que le invité a pasarse por mi casa en cuanto tuviera algo de tiempo libre.
Transcurridas unas semanas llegó el verano, pararon las competiciones (y yo mis polvos de una noche) y ya la tenía en mi cama gozando como la primera vez. Y así hasta el día de hoy, donde cumplimos ya un año. Una cifra quizás insignificante para la mayoría, pero una anomalía para alguien tan “inquieto” como yo.
Ambos hicimos nuestros sacrificios. Ella cambiando de novio y disminuyendo ligeramente su práctica de la natación para pasar más tiempo conmigo. Yo, dejando atrás mis días de empotrador para centrarme en Mireia. Su cuerpazo, carita, deseo sexual, carácter y sacrifico… requerían algo también de mi parte. Y es que a mis 27 años (hoy ya 28) nunca había sido de relaciones serias.
-Tanto pensar hace que se te ponga blanda o qué- Me dijo Mireia, despertándome de mis pensamientos sobre nuestra relación.
-Ven y lo compruebas tú misma- Fue mi respuesta, agarrándome mis amplias y bonitas partes.
Porque para qué mentir. Estaba bien dotado. Muy bien dotado. No por nada esa belleza escultural había dejado tirado a su novio para estar conmigo. No por nada, contaba mis polvos por centenares. No por nada, podía elegir prácticamente a la chica que quisiera, con pareja o sin. Modestia aparte.
Mireia no tardó en aceptar mi reto, agarrando mi tronco semi erecto con sus dulces manos y poniéndome a tono. Su mirada penetrante clavada en mis ojos mientras lo hacía, ayudó bastante a estar totalmente empalmado en cuestión de segundos. Y ahí venía la segunda chupada, el segundo sube-baja de esa mandíbula a la que acariciaba mientras cumplía su cometido.
-Joder nena tenías hambre eh.
-Lo hago por ti, idiota. Es mi regalo por el añito- Dijo en un momento se la sacó de la boca.
-Vaya mierda regalo, si me la chupas cada día- Fue mi respuesta, picándola:
-Pues mañana te la chupará tu puta madre.
Se la metió entera entonces, hasta lo más profundo de su garganta. Aguantando así unos segundos donde toqué el cielo con mis manos. Y sus grandes tetas también. Ella, por su parte, me tocó los huevos (literalmente) y me hizo explotar en ese mismo momento. Espectacular, pero breve. ¿Premio o castigo? El caso es que terminó su faena y se fue a vestir. Su rutina de entrenamiento y sus clases no entendían de celebraciones.
-A la noche repetimos, no te preocupes. Y si te portas bien tendrás una sorpresita… ah y no te molestes en decir nada, ya veo que te he dejado sin palabras…y sin leche jajajaja- Me dijo la cabrona mientras yo seguía recuperando el aliento.
Esa mezcla de dulzura, picardía y vaciles me tenían loco. Estábamos hechos el uno para el otro. Nunca había pensando en dejar mi mala vida atrás, ni en encontrar un amor así. Un amor más fuerte incluso que mis más bajos instintos. Con ella, no necesitaba el sexo de nadie más. Me tenía totalmente atrapado, a un macho alfa, rubio y de metro ochenta y tres como yo.
2) No es oro todo lo que reluce
Yo pasé ese día entero como de costumbre: en el gimnasio. En otra época habría sido una sesión de caza más. Pero ya hacía un año que me mantenía al margen, dejando solo a mis ojos e imaginación la libertad para gozar. Tantos leggings, culos apretados y cameltoes me volvían loco. Yo era el primer sorprendido por mi fidelidad, pero Mireia lo merecía. Y saber que por la noche tendríamos un nuevo capítulo de sexo salvaje (con la sorpresa prometida) me ayudaban a poder aguantar un poco más. Mireia se lo merecía.
Tras terminar la sesión, me fui hacía las duchas, donde me encontré con mi amigo Rafa:
-Te veo en forma eh tío.
-Estos músculos no se mantienen solos Rafa.
-Ya veo ya, siempre le has dado duro… pero al menos antes los usabas- Me soltó.
-Puedo tirarme a la que quiera de este gimnasio solo con chasquear los dedos…y lo sabes.
-Claro claro… Pero Mireia se lo merece- Respondió mi amigo, con una frase que solía decirle tanto a él como a mí mismo.
-Pues sí, ambos nos cuidamos, estamos espectaculares y follamos como conejos. La mala vida ya pasó, te la dejo toda para ti- Fue mi respuesta, no sin recibir su réplica:
-Ya... su compañero también se cuida supongo. También está espectacular… y lo otro no lo sé.
Al escuchar eso último, me dirigí hacía él agarrándole del cuello y empujándolo hacia la pared:
-Te he dicho que te quedes con tu puta vida de mierda, deja ser feliz a los demás. Gilipollas.
Lo solté y me fui sin mirarlo. Era mi amigo, pero no estaba para ostias. Y aunque me considero un tío seguro de mí mismo, no necesitaba que nadie me pusiera pájaros en la cabeza.
Mireia no destacaba especialmente en la modalidad de natación artística individual, así que cuando la conocí estaba inmersa en dos disciplinas: dúo mixto y equipos. Esa última fue la que dejó “por mí”. Aunque igualmente a su edad y con los estudios, la vida no le daba para todo. No entendía como podía tener tan siquiera novio. Por ello lo hablamos y entendió que con una modalidad tenía suficiente.
Y esa era la de dúo mixto. Como su nombre bien indica, eran 2 personas y de distinto sexto. Chica y chico. Ella… y un chico. A esa indirecta se refirió Rafa instantes antes, al picarme con sus frasecita. Pero yo tenía 0 dudas. Al menos hasta ese momento.
Nunca había sido un tío celoso, aunque tampoco me había surgido la ocasión para ello. Mis relaciones eran esporádicas y tenía un físico y carismas suficientes para complacer a mis relaciones algo más duraderas. Nunca había sufrido el miedo a tener unos cuernos, aunque con Mireia quizás era distinto.
Con ella me jugaba mucho. No solo estaba a mi altura en todo, no solo era una relación muy consolidada. Lo más importante es que la quería de verdad. Estábamos demasiado unidos, sentía que ahora sí había encontrado el amor de mi vida y no solo un cuerpo bonito.
Por suerte para mí, ella apenas tenía vida social por su tren de vida. Nada más allá de mí y algún encuentro con sus ex compañeras de natación.
Y Martín. Su compañero de dúo mixto. Había ciertos factores que me hacían dormir bien tranquilo en cuanto a los cuernos: Martín era un tipo estupendo, nos conocimos desde el mismo momento que conocí a Mireia y era una persona muy legal y amable conmigo. Y sobretodo, tenía pinta de homosexual. O al menos esa era mi teoría. Mireia nunca me lo confirmó…ni desmintió. Pero por sus gestos, vocabulario y demás, siempre me dio esa impresión.
Aún así, la duda existía. O al menos Rafa me la despertó. El tipo no era un diez como yo, pero estaba tremendo también. Más delgado y menos corpulento, pero con su típico cuerpo de atleta. Guapo también, con una cara más fina que la mía. Por no decir la de horas que pasaban juntos. Pero juntos de verdad, pegados.
La natación artística requería de esos toqueteos, era inevitable. Agarrar piernas, cintura, culo. Lo que fuera. Por arriba y por debajo del agua. No me apasionaba ver ese deporte, pero había acudido a alguna de las competiciones de Mireia y resultaba evidente el roce. Ni qué decir de los entrenos, aunque por suerte no los veía.
Tras esos pensamientos, decidí ir al club donde mi novia entrenaba para llevármela a casa. Ella tenía su coche y habíamos quedado que ya vendría cuando terminara, pero la insinuación de Rafa había despertado unos sentimientos primerizos en mí. Por primera vez estaba celoso. No quería montar ningún número, simplemente llevármela y hacerle el amor.
El club era semi profesional así que me costó demasiado colarme. Me fui a la piscina principal y ahí estaban ambos, saltando y haciendo sus figuras. Me quedé unos minutos ahí embobado, mirando lo bien que lo hacían. Se notaba que practicaban juntos desde hacía varios años. También andaba por ahí Pedro, el coordinador de la sección.
Desde esa posición se veía mucho mejor que en las competiciones. Quizás por la zona, por la falta de ruido externo. Solo había dos personas en esa piscina: Mireia y Martín. Él la agarraba por las caderas, ella abría las piernas y saltaba. Daba una vuelta y hacía unas peripecias de las cuales desconocía su nombre y significado. El resumen es que se tocaban. Mucho. Demasiado.
Seguí unos minutos ahí, medio escondido, hasta que salieron ambos de la piscina. Se les veía contentos, riendo. Satisfechos por el entreno supongo. Se sentaron fuera de la piscina y siguieron hablando y riendo. Haciendo bromas, empujándose y tocándose de más. Era un entreno. Un único entreno de tantos y tantos que habían hecho durante ese año en el que salía con Mireia. Casi cada día se entrenaban, se reían, se tocaban...
No estaba enfadado, pero tampoco daba saltos de alegría. Así que fui para allá con la intención de llevármela:
-Ei pareja, todo bien veo.
-¡Amor! Qué bueno verte jaja pero qué haces aquí a estas horas…- Me dijo mi novia, a lo que respondí:
-Me aburría en el gimnasio y digo venga va, voy a buscarla y vamos a celebrar el añito.
-Ayy qué monos… no me acordaba que hoy hacías un año ya. ¡Cómo pasa el tiempo!- Dijo Martín.
-¿No te había dicho nada?
-Qué va cari, con tanto lío por la “competi” me olvidé de todo jajaja- Se avanzó ella a responder.
-Oye, pues qué os parece si vamos a celebrarlo después del entreno jaja- Dijo entonces Martín, poniéndome de los nervios.
¿Celebrar? Tú qué cojones quieres celebrar pedazo de gilipollas. No ves que cumplimos años ella y yo, no tú. No dije nada por respeto a mi novia, pero ya mi cara era de pocos amigos. Mi relación con Martin había sido siempre cordial, pero en esos momentos no estaba para ostias.
-Claro, vete a casa y en unas horitas te paso “ubi” y lo celebramos los tres, amor- Respondió mi novia, a lo que Martín añadió con su voz ligeramente afeminada:
-Eso es. Primero terminamos de preparar esto que nos jugamos mucho eh.
-Jugar… ¿Jugar? Te crees Phelps o qué… jugar dice- Solté, sin gritar pero visiblemente malhumorado.
-Tío amor, no te pases. Martín tiene razón, esta competición es muy importante y cuanto más entrenemos mejor. Si eres tú el primero que dice que un año solo es una fecha y no significa nada. Y Phelps no hacía artística tonto jajaja.
Se me estaban empezando a hinchar las pelotas, hasta que Martin me terminó de sacar de quicio:
-Claro o sea, joder. Ya follaréis mañana. Tranqui que no te la quito jajaja.
-Qué vas a quitar tú, gilipollas- Le solté, a la vez que cogía a mi novia del brazo y me la llevaba hacía fuera.
-¿Pero a ti qué mierda te pasa?- Me dijo después de avanzar unos metros.
-No me toques los huevos tía, eso me pasa.
-¿Estás celoso? ¿Eso es? No me jodas eh- Me dijo ella.
-¿Que no te joda? Es nuestro puto primer aniversario y me venís que si entrenos, que si quedar los tres, que si su puta madre. Tendríamos que estar por ahí tomando algo o follando en casa. Y no aquí oliendo a cloro. ¿Y celoso de ese tirillas? Nah, no soy tan ridículo.
-Definitivamente eres gilipollas. Me voy a cambiar y voy para casa. La mía, no me esperes, ya nos vemos mañana…si se te calman los ánimos…puto loco.
Tras decirme eso, con tono de decepción, Mireia se fue hacia los vestuarios y me quedé ahí, solo y en silencio.
No entendía si eran celos, inseguridad, pánico…una sensación nueva y extraña recorría mi cuerpo. Sin duda, la había cagado. Debía ser un día especial para nuestra relación, no un día para discutir por tonterías.
Aún en medio de mis pensamientos, se me acercó Martín por detrás y me dijo:
-Tío, sé que la quieres. Sé que es especial, mucho. La conozco desde hace años ya… no te enfades pero más que tú.
Le iba a soltar una barbaridad, pero siguió:
-Debes cuidarla, tenéis que cuidaros los dos. Os lo merecéis. Siento si he sido insistente con el entreno… es algo muy importante para nosotros. Pero debí pensar en ti también. Lo siento, de verdad.
-Ya ya… Ok no te preocupes- Dije, con tono despreocupado. Él continuó:
-Y no voy diciendo mi sexualidad por aquí y por allá…pero sí, soy gay. Me gusta mantenerlo en secreto, por eso nunca me ves acompañado. Pero tengo novio, Mireia lo sabe. Podemos quedar un día los cuatro y te quedas más tranquilo. Nunca intentaría nada con ella, ni siento hetero. Es mi amiga.
Lejos de calmarme, sus palabras me encendieron aún más:
-No estoy preocupado por alguien como tú, me la pela si muerdes almohadas. A parte que ya se te nota. Solo quería un poco de intimidad con ella, joder. Ya sé que no intentarás nada. Tampoco estarías a su altura.
Le dije eso sin apenarlas mirarlo y me fui para mi casa. Le dije esa verdad a medias, ya que en parte sí estaba celoso. Pese a que confiaba en Mireia, pese a que confiaba en mí mismo…y pese a la orientación de Martín. Había algo en mi interior que no podía controlar y que me producía un malestar al haberlos visto tan unidos.
3) Reconciliación
Llegué a casa y me tumbé en el sofá, consciente de mi doble cagada. Tanto con mi novia como con su compañero. El único culpable era yo, o al menos mis celos. Y ahí estaba, solo y con mi regalo en la mano. Una escapada para hacer con Mireia, donde podíamos elegir fecha y destino entre un amplio abanico de posibilidades. También conocía su regalo: una colonia de una conocida marca de moda. Se la había visto en el bolso hacía unos días y conocía perfectamente de sobra el envase para saber que era fragancia masculina. Fragancia que seguramente no llegaría a recibir.
Pese a todo, ni ella era rencorosa ni yo quería alargar el sufrimiento, así que al día siguiente nos vimos e hicimos como si nada hubiera pasado. Seguimos con nuestras rutinas y por la tarde vino a mi casa, donde tomamos algo para celebrar el aniversario de novios del día anterior.
Llegó el momento de los regalos y le enseñé la sorpresa, se quedó anonadada:
-Jooooder cari, eres el mejor. Ya sabes que tengo la agenda un poco llena pero seguro encontramos un buen finde para escaparnos…te amo.
Nos comimos la boca ahí mismo, sintiendo su dulce aroma a un perfume que le había regalado unos meses atrás. Eso me hizo acordar de la colonia que en teoría debía recibir de ella, pero me quedé mudo cuando Mireia fue a por una bolsa y me enseñó otra cosa bien distinta.
-¿Qué te parece? A que mola jaja.
Una entrada para un concierto de una banda pop que me la sudaba tres cojones.
-Ah sí… joder que “guay”…
-Vaaa no me jodas. No sabes ni disimular en un día como hoy eh jajaja ya verás como lo pasaremos bien. Encima iremos los cuatro.
-¿Los cuatro?- Le dije, obteniendo como respuesta lo que ya me imaginaba:
-Claro, tú, yo, Martin y Paco, su novio.
Paco, el puto Paco. Prefería meterme la colonia por el culo que salir con Martin y el Paco de los cojones. Una colonia por cierto, que no hacía acto de presencia.
-Venga joderrr, con tu numerito de ayer creo que es lo mejor. Así te quedas tranquilo- Me dijo de nuevo.
-Que sí ostia, qué pesada eres cuando quieres. Vamos los cuatro a la mierda esta y después se la chupo a Martín- Respondí.
-Y a Paco- Me dijo Mireia.
-¿Cómo?
-Paco querrá una mamada también joder…jajajajaja- Me dijo riendo.
-Vete a tomar por culo- Le dije camino a mi habitación.
-Qué tonto eres jajajaja. Y qué guapo te pones cuando te enfadas.
-¿Solo cuando me enfado?- Le seguí el rollo.
-Sabes que siempre, pero no te lo tengas tan creído- Me dijo mi novia a la vez que me desabrochaba el pantalón y sacaba mi gran polla, que había cogido ya un poco de volumen.
-Tu pollita se ha excitado pensando en Martín jajaja… o quizás en Paco jajaja.
-Mi “pollota” te va a reventar esa boca de guarra que tienes, a ver si así te callas- Le contesté antes de metérsela en la boca.
Empezó entonces una mamada brutal, poniéndome duro en segundos. Quien iba a pensar que tras esa carita angelical se escondía una mamadora profesional. Diez puntos.
Me cogía los huevos con su mano izquierda, mientras subía y bajaba su mano derecha en mi tronco, dejando suficiente espacio para que sus labios carnosos hicieran el resto. Me miraba con su archiconocida mirada de lujuria y pasión. Una mirada que derretía hasta al más duro, como yo.
Solía aguantar mucho en la cama, pero esa mirada me mataba, Era mi punto débil. La aparte ligeramente y la empecé a desnudar, quitando rápido su camiseta mientras ella hacía lo propio con sus pantalones. En el proceso, me dijo:
-Ay que te corres eh jajaja.
-Calla calla, joder como la chupas nena.
-Pues ya sabes, ahora te toca a ti- Me dijo a la vez que se quitaba su tanga rosado, dejando paso a otra cosa rosada. Pero más suculenta.
Si ella era oro olímpico en el sexo oral, yo no me quedaba atrás. Le metí dos dedos mientras empecé a comerle rápidamente el coño. En pocos segundos ya la tenía mojada y corriéndose en mi boca:
-Ahhh… Ostia ah ahhhhhh. ¡No pares cabrón bfff… Ah ahhhhhh mierda AH AHHHHHH AHHHHHH JODERRRRR!
Tras degustar su cascada, le terminé de quitar el sujetador y le empecé a comer sus grandes tetas. Seguía sin entender como no le molestaban para nadar, Pero para amasarlas, a mí me venían de lujo. Bendito problema.
Ella estaba aún fuera de sí, recibiendo mi manoseo, hasta que la empujé boca abajo en la cama, poniéndome encima y clavándosela sin compasión.
-¡HIJO DE PUTAAAA AHHH AH AHHHH OSTIAAA AHHH! Dame más…más duro MÁS MÁS…bfff AH AH AHH.
Ella pedía, yo se lo daba. La estuve penetrando un buen rato hasta que ella misma se apartó, retomó un poco el aliento y se sentó encima de mí, empezando a cabalgar. Estuvimos un par de minutos tranquilos en esa posición, pero a los dos nos gustaba el sexo duro y guarro. Empezó a botar como una loca y yo la correspondía agarrando sus caderas y acompañando el movimiento, como a cajón que no cierra.
Me escupió en la boca, yo le di un par de buenos azotes en cada nalga- Y así seguimos un buen rato hasta que mi cuerpo dijo basta.
-Bff me corro chiqui- Le dije.
-Pues… espera un momento joderr… ah ahhh… fóllame un mi… un minuto más y me… me corro también…
Dicho y hecho. Fuimos bajando el ritmo, mientras le acariciaba el clítoris a la vez que ella botaba. No tardó en correrse con mi polla dentro, se la saqué entonces para metérsela de nuevo en la boca y correrme ahí. No era algo que le apasionaba, pero ese día todo valía.
Le dejé la cara hecha un cuadro, con mis restos por ojos, mejillas, pelo, barbilla, etc. Y lo que le entró en la boca, se lo tragó rápidamente.
-Suerte que estoy acostumbrada al cloro, sino me estaría cagando en tu vida. Me has dejado ciega.
-Y tú a mí, seco…jaja- Fue lo único que supe decir, aún convaleciente de mi orgasmo.
4) Felices los cuatro
Pasaron las siguientes semanas con tranquilidad, siguiendo nuestras respectivas rutinas de entrenar y follar, follar y entrenar. La buena vida, aunque ella iba a clases y estudiaba también. Pero yo no, ajo y agua.
Mi relación con Martín también se estabilizó, ninguno de los tres queríamos más espectáculos. Aunque por suerte, tampoco coincidía apenas con él. Hasta que llegó el día del concierto.
-Bieeen, concierto pop, qué ilusión… seguro que lo petan en Eurovisión- Dije con burla a Mireia mientras ambos nos cambiábamos.
-Eres tonto, pero tonto de verdad eh- Respondía ella mientras se terminaba de ajustar el vestido azul que había elegido para la ocasión.
Estaba espectacular. Su cuerpo de atleta resaltaba aún más con esas prendas. Se le veían tanto los brazos como las piernas súper fuertes. Era hasta rara esa combinación de cuerpo atlético con vestido. Como que no encajaba, pero a mí me ponía a mil. Por mi parte, opté por una camisa negra bastante normalita, con unos tejanos azules. Lo importante era la percha, no la ropa.
Hacíamos una pareja espectacular, dos cuerpos esculpidos por los dioses y entrenados a diario. Dos personas con altura (aunque su 1,69 se quedaba lejos de mi 1,83) que deslumbraban por allá donde iban. Dos caras sonrientes y seguras de sí mismas, conscientes que levantaban miradas y lo que no eran miradas, entre todos los presentes.
Entre ellos, Martín
Habría podido ser una velada romántica y apasionante, pero sobraban dos personas. Una de ellas delante de mí. La otra, Paco, desaparecida.
-Hola parejita. ¿Cómo va todo?- Rompió el hielo Martín con su característica voz que me producía entre risa y escozor.
-Aquí estamos, a pasarlo en grande bieeen- Respondí irónicamente.
-Ha ha… Claro que sí ya verás. Por cierto Paco no podrá venir hoy eh… está malo malo… algo que habrá ingerido en mal estado
Tras esas palabras de Martín, miré sin disimulo hacia sus partes, provocando que Mireia me diera un golpe en el hombro. Creo que Martín no se dio cuenta de mis intenciones. Una pena.
-En fin… Qué le vamos a hacer. Seguro que lo pasamos en grande igual, a que sí amor- Me dijo mi novia.
Claro, joder. Claro que sí. El único motivo por el que no te tengo detrás de un arbusto follándote con ese vestido que me llevas, es para conocer el novio soplador de nucas de tu compañero. Y resulta que le sentó mal la leche y ahora tenemos que aguantarlo para nada.
-Sí- Fue mi respuesta. Más cordial que en mis pensamientos.
Le velada no estuvo mal, al menos me bebí medio bar y como Martín pagaba (como molestia por el incidente con su novio), tenía barra libre. Aguantaba bien el alcohol, así que no era problema. Aún así, hubiera preferido estar follando con Mireia y no ahí en un descampado escuchando música de mierda. Cero puntos les ponía.
Tampoco ayudaba el hecho de que Martín y Mireia estaban cada vez bromeando más, riendo y hasta rozándose de más. No sé si por el alcohol o por la experiencia del otro día en la piscina, pero los celos volvieron,
Hice el esfuerzo de acompañar a mi novia para conocer al novio de su compañero y así dejar atrás un poco mis celos. Y me encontraba con mi novia de nuevo más pendiente de Martín que de mí. Y si lo de Paco era una excusa…y si no tenía novio realmente…y si le gustaban las chicas…mí chica.
Pero no podía ser, Martín no podía ser tan listo para organizar una treta así. Ni para intentar ligarse a mi novia delante de mí. Menos, teniendo todos los días para hacerlo en la intimidad. Ese pensamiento aún me agobió más así que decidí irme a los baños.
-Ocupados, genial. ¡Vaya fiesta de mierda!- Grité a las puertas de los servicios.
-Jajaja, no te falta razón- Escuché una voz familiar.
-Ostia Lidia. ¿Qué haces tú por aquí?- Le dije a la chica, la cual era ex compañera de natación de Mireia.
Estaba tremenda, como buena deportista. Con cuerpo similar al de mi novia, pero con un pelo rizado y rubio que me volvía loco. Más alta que mi novia eso sí…y un pecho considerablemente más pequeño. Pero con una cara de zorra que no se la podía aguantar.
-Nada, que mi novio me ha liado…que quede entre tú y yo… pero odio esta música de mierda jajaja.
-Pff ya te digo, una basura. A mí igual, me ha liado Mireia- Le respondí.
-¡Ahh anda por aquí mi querida Mireiaaa! Ahora en cuanto salga mi novio tomamos algo los cuatro así no escucho esta terrible música jaja.
-Nah yo me estoy meando y encima está el Martín por ahí tocando los huevos, yo me voy por allá a buscar un árbol donde mear- Le dije a Lidia, a lo que me respondió:
-¿Martín también? El dúo mixto se lleva bien eh jajaja anda déjame que te acompañe y así nos ponemos a día.
-¿Y tu novio?- Fue mi pregunta, contestada con otra:
-¿Y la tuya?
Llegamos a una zona algo alejada, mientras nos poníamos al día. Bueno, más bien ella me ponía al día. Que si su grupo de natación iba como la seda, que si echaban en falta a Mireia. Que si Martín era un trozo de pan. No callaba la tía. Yo no aguantaba las ganas de mear y la zona era lo suficientemente tranquila, así que me paré y mientras ella seguía hablando, me puse a hacer pis.
-Eso eso, tú a lo tuyo- Me dijo.
-Joder que llevo dos horas aguantándome, escuchando la música, al Martín…
-Y a mí, dilo. Que soy muy pesada jajajaja- Se partía el culo Lidia, a la que se la notaba algo contenta por el alcohol.
Yo seguía a lo mío, pero al no escuchar nada giré la cabeza hacia su posición. Y ahí estaba, mirándome la polla como si nunca hubiera visto una.
-Joder ni mear tranquilo puedo.
-Mea mea, ojalá tuviera yo esa tranca para mear jajajaja- Me dijo.
Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que se agachó, se retiró un poco las bragas y se puso también a orinar.
Yo no le hice ni caso, aunque era inevitable mirar de reojo. Un coño es un coño. Y aunque pude ver poco, estuve el suficiente rato con la polla fuera para que ella sí disfrutara de las vistas.
-Joder, debes tener a la Mireia bien contenta eh. La leyenda era cierta.
-Qué mierdas dices Lidia- Respondí, guardando por fin mi miembro.
-Jooo… ahora que nos estábamos conociendo tu polla y yo…jajajaja. Y claro, la leyenda, a ver si te crees que solo los tíos os tocáis.
-Pfff paso- Dije, yéndome hacia el concierto de nuevo.
Escuché como Lidia se levantaba y venía hacia mí, pegándose a mi espalda mientras me decía:
-No sabes cómo me pone imaginarte en nuestro vestuario, desnudo con tu enorme polla a la vida de todas. ¿Nos recuerdas no? Carla, Marina, Leire, Olga, Sandra, Aitana, Eva, yo… disfrutando todas de tu polla… Algunas estamos comprometidas… pero eso nunca fue impedimento para ti… ¿Verdad?
Lidia decía todo eso, a la vez que ponía su mano en mi bragueta, para bajarla a la vez que mis pantalones. Yo no podía reaccionar. Había vivido mil situaciones, mil experiencias sexuales. Pero imaginarme con todas esas chicas a las que conocía. Todas esas amigas de mi novia, juntas y desnudas en la ducha… todas para mí. Era demasiado.
-Podrías follarnos a todas… una por una… de dos en dos… seguro que con la lengua te apañas muy bien también. ¿A cuál te comerías primero? Yo creo que a mí… jajaja aunque Aitana tiene un culazo también. Y esa cara de mamadora…
Lidia tenía ya mi polla entre sus manos. Y yo estaba a nada de perder el control.
-No sabes la de dedos que me he hecho pensando en este bicho… Joder no está duro y es más grande que la de mi novio empalmado jajaja. Venga uno rapidito, si seguro que Mireia tiene unos cuernos enormes ya.
Al escuchar eso, volví a recuperar la conciencia.
-Aparta zorra. No, Mireia no tiene cuernos. Le he sido fiel todo este año y pico y siempre lo seré. A ver si te crees que soy como tú. Menos mal que se fue del grupo este de mierda, panda de piradas que sois todas.
-Ahora va de digno el empotrador jajaja se cuentan tus víctimas por docenas y quieres que me crea que eres un santo. Vete con Mireia anda, a ver cuánto tarda en descubrir la mierda que eres jajajaja- Me dijo Lidia, a la vez que me plantaba un morreo espectacular, mientras aún me sujetaba la polla.
-Estás loca tía, estás…
-¿Qué coño haces?
Esa voz… no. No podía ser. Voz masculina, pero afeminada. La última voz que quería escuchar tanto ese día como en ese preciso momento.
-Ehhh Martín… joder no es lo que parece- Se me ocurrió decir con gran ingenio.
Hubiera preferido incluso que me pillara mi novia, pero no Martín. Seguro lo que exageraría todo. Era un “dramas”. Y por si fuera poco, Lidia se añadió a la fiesta:
-Este depravado no tiene decencia. Suerte que has llegado Martín. Su fama se precede…pero intentarlo con una de las mejores amigas de su novia…
-¿Pero de qué vas, pedazo de zorra?- Solté, fuera de mí.
Lidia se puso a medio llorar, mi gritó la pilló desprevenida. Quien vino hacia mí fue Martín, que me dijo:
-Tío, ya vale eh. Quería pensar que habías cambiado, que eras un chico nuevo… y te veo liándose con Lidia… cuando se entere Mireia lo va a flipar.
-¿Que lo va a qué? ¿Pero tú eres gilipollas?- Le dije, cada vez más enfadado.
-Mira, no tengo nada más que hablar contigo sabes. O sea, ya de ya voy con Mireia a deci…
PLAS
Le di un guantazo que se escuchó hasta la otra punta de la ciudad.
-¿Pe…Pero qué haces¿ Osea te parece norm…
PLAS
Segundo guantazo.
-Oye pero de qué vas hijo de…
PUM.
Gancho directo a la nariz. Se la había partido. Mínimo.
-¿Tío eres un enfermo o qué te pasa?- Dijo Lidia, a la vez que intentaba levantar a Martín.
Yo me fui de la zona, ya no al concierto, sino a casa. Estaba bien jodido.
5) Lesión por KO
-¿Pero de verdad te parece a ti todo esto normal? ¿En qué mundo vives? ¿Qué pasa en tu jodida cabeza? Joder estás fatal. Eres un puto loco.
Mireia me iba soltando sus preguntas y maldiciones, mientras yo me limitaba a mirar el techo de mi habitación y asentía con la cabeza.
Era azul, muy bonito. Más que las palabras de mi novia, las cuales apenas escuchaba la mitad. Daba igual, nada bueno saldría de ahí. Tenía un carácter fuerte como el mío. Hasta que me ponía cachondo verla así. La hubiera agarrado de la cintura, plantado un morreo espectacular y en dos minutos ya la tendría mamando. Pero esa vez la había cagado de más.
-¿Tío? ¡Tíooooo! ¿Me estás escuchando o qué coño te pasa?
-Sí sí… joder ya te he dicho que lo siento… no sé qué más quieres. Le doy un besito a ver si se cura antes…
-Pff vete a la mierda, métete tus bromas por el culo- Respondió mi novia a la primera frase que decía en un buen rato.
-De verdad, lo siento mucho. Quedamos un día de estos y me disculpo con él- Volví a decir.
-Claro claro… una disculpa y aquí no ha pasado nada… Y mi disculpa para cuando, por cierto…
Ya estaba tardando Mireia, en meter el “otro tema”.
-Joder nena… Ya te dije…
-Que sí que sí, que no es lo que parece. Menudo lumbreras. Morreándote con mi amiga y con tu polla en su mano. Os llegan a pillar dos minutos después y…
-¡Cállate ya, joder!- La corté.
-¿¿¿Cómo???
-Que no me metáis la culpa de todo lo que pasa en el mundo, ostia. Si te quisiera haber sido infiel, lo habría sido aquí en mi puta casa y con una zorra que estuviera mucho más buena que la muy zorra de tu amiguita. A ver si lo entiendes de una puta vez.
-Claro, te obligó a besarla- Me respondió.
-Joder no, pero me pilló desprevenido. Fuimos ahí a mear y se me abalanzó prácticamente- Le dije a mi novia, a lo que contestó:
-Ay pobrecillo… que una chiquilla de metro y medio se abalanzó sobre el pobre…
-Pff que plasta te pones en serio. Cuando la zorra esa esté más calmada… y tú también, habláis. Ya te he dicho mi versión. Me disculparé con Martín, pero no por cosas que no he hecho- Sentencié, antes de irme hacia la ducha.
A los pocos minutos, cayéndome el agua por la espalda, noté una presencia.
-Venga tonto, sé que no pasó nada. Hablé con Lidia y bueno… no dijo que fuera su culpa… pero tampoco tuya. La conozco bien y sé que está loquita por esto- Dijo Mireia, agarrándome el aparato y no precisamente el de la ducha.
-¿Y Martín?- Dije, arriesgándome.
-Le debes una buena disculpa, mañana de hecho- Dijo ella, subiendo y bajando su mano de mi pene.
-Ufff qué pereza- Respondí, a lo que mi novia dijo, parando de masturbarme:
-Pues paro eh.
-No no joder, mañana le beso la nariz pero sigue cabrona- Y tras mi frase, efectivamente siguió.
Seguimos así un rato hasta que la giré, le bajé la espalda y se la metí hasta el fondo.
-Hijo de… Bffff como me pones joder… JODER
-Se cree esa estúpida que voy a perder el tiempo con ella, teniendo esto en casa- Dije, mientras la agarraba por las caderas y la metía bruscamente.
Si a mí me encantaba el sexo duro, a Mireia no menos. Otro punto en común. Otro punto a favor. Y así seguimos durante largos minutos, hasta que no pude más y me corrí en su espalda. Buen polvo de reconciliación.
Pero llegó el día siguiente y tocaba enmendar mi error. Al menos disculparme.
Fuimos ambos a casa de los padres de Martín, toqué el timbre y dije:
-¿Puede salir Martín a jugar?
-Calla tonto, jajaja- Me dijo mi novia en voz baja.
Entonces salió una mujer que debía ser su madre y nos dijo:
-Hola Mireia… y a ti. Martín no está… no está disponible. No lo estará un tiempo, lo siento.
-Vaya pues qué pena, en fin que se mejore eh- Dije, pero mi novia me cortó:
-Venga Encarna… déjame verle aunque sea solo a mí.
-Venga pasa, pero este se queda aquí- Respondió.
No puse objeciones, no tenía muchas ganar de ver a ese idiota. Me sentía un poco mal por la ostia, quizás. Pero el tipo me juzgó equivocadamente. Siempre pensé que le caía mal, que no veía que fuera un buen novio para Mireia. Olía algo raro en mi personalidad. Bueno, ahora quizás no olía nada ya.
Al cabo de un rato volvió Mireia y me dijo:
-Vámonos… luego te cuento.
-¿Y Martín?- Le pregunté camino a casa.
-Dice que no tienes porque disculparte, que es culpa suya. Que malinterpretó la situación.
-Ah de puta madre pues.
-Y que no quiere vernos más… ni a ti ni a mí. Deja la natación, al menos por un tiempo. Dice que es por la nariz… pero creo que mentalmente está mal.
-Ya se le pasará- Respondí.
-¿Ya se le pasará? ¿Tú te diste un golpe al nacer no?- Me dijo Mireia, visiblemente enfadada.
- A ver… no sé. Es lo que hay. Mira el lado bueno, así te puedes volver a los grupos… y…
-Cierra el pico anda. No pienso volver con esas arpías. Andan todas salidas y una ya intentó quitarme el novio- Me dijo, mirándome fijamente.
-Un pequeño incidente, venga no seas así.
-Que no que no, que llevo demasiado tiempo en dúo... y con Martín teníamos muy buena compenetración… y competiciones por delante…joder joder- Dijo Mireia, muy afectada y empezando a respirar más rápido de lo normal.
Se sentó en un banco y empezó a llorar. La natación era una parte muy importante de su vida. Y la negativa de Martín había trastocado por completo sus planes. Me sentía tremendamente culpable, así que no se me ocurrió otra cosa que decirle:
- Es una mierda… Y entiendo que con Martín había mucha química y son horas perdidas… pero quizás puedas encontrar algún reemplazo. Quizás Pedro puedo ayudarte… ¿No?
6) Más vale malo conocido…
Toni.
Así se llamaba el reemplazo de Martín, el nuevo compañero de mi novia Mireia.
Tras unas semanas de conversaciones con su club, pudieron encontrar esa solución. Mireia había tenido mucha suerte, porque encontrar a alguien libre en esos momentos era misión imposible. Y un chico aún más. Pero visto lo visto, ese tal Toni ya había practicado el dúo mixto tiempo atrás y era amigo de Pedro, el coordinador. Y aunque en esos momentos estaba inactivo, la proposición de Pedro le resultó atractiva y aceptó.
No tendría tanta experiencia como Martín, no tendría la misma química con Mireia… pero era la mejor solución posible. Lo bueno es que mi chica se olvidó con bastante rapidez (y tras bastantes polvos) del incidente con Martín y Lidia, así que por mí genial.
Nuestras vidas siguieron de forma cotidiana durante semanas. Hasta que un día, vi por primera vez al tan Toni. No me había preocupado lo más mínimo por conocerle hasta ese momento. Me la sudaba, con que mi chica estuviera otra vez contenta y ocupada ya me servía. Pero saliendo a tomar algo en un bar, nos topamos casualmente con él.
-Toniiiii, joder que iluuuu- Reaccionó mi novia al verle.
No solo eso, si no que fue corriendo hacia su posición y se lanzó a horcajadas sobre él, que la agarró como pudo entre los muslos, cintura… y parte del culo.
Y el tal Toni no estaba para nada mal. No era yo, obvio, pero tampoco era bajito ni feo. Se le notaba fuerte, lógico por su deporte… y guapete. Moreno con el pelo corto y nada de barba, con unos rasgos bastante bonitos e incluso algo femeninos. Similar a Martín aunque no tan femenino.
Yo estaba flipando, suerte que sabía que ese nombre correspondía a su compañero, sino ya le hubiera partido la cara. Aún así, estaba algo molesto. Y el espectáculo siguió, conmigo como mero observador.
-Ostia… qué tal mi niña… como tú por aquí…- Decía con cierta dificultad, al tener a esa hembra encima mientras me miraba e intentaba no tocar de más.
Rápidamente la dejó al suelo y ella siguió:
-Nada, aquí con mi novio…. Donde estará…
Ahí fue cuando me fui acercando para saludar al “amigo” de Mireia:
-Ei, así que tú eres el famoso Toni eh.
-Jaja… sí bueno, famoso poco, pero sí.
-No es habitual ver a “chicos” haciendo este deporte, así que algo famosillo serás- Le dije con algo de burla y remarcando la palabra “chicos”. Debía marcar territorio y dejarle claro que el toqueteo de segundos antes no me importaba. Él no competía en mi liga.
-Ya ya… Sí. En fin, mira os presento también a mi pareja- Dijo entonces Toni, girándose y llamando a una tal Andrea.
-Con que Andrea eh… vaya así que te gustan los italianos… un buen “spaghetti” siempre entra bien jajaja- Dije siguiendo con la burla. No miré a Mireia, aunque suponía que le estaba dando algo de vergüenza ajena mi actitud. Me daba igual.
Y entonces llegó ante nosotros Andrea. Una pelirroja espectacular de metro ochenta, con cuerpazo y cara de modelo. La tía que hubiera elegido para follarme de todo el local, sin duda. Y era la novia del puto Toni.
-Hola. ¿Todo bien Mireia? Qué guapa te veo hoy- Dijo Andrea.
-Ayy gracias, anda que tú jajaja.
Obviamente ya se conocían. Se habrían visto alguna vez, en alguna salida de los entrenos o algo por el estilo. Pero nunca me había dicho que Toni tenía novia. Claro, tampoco nunca le preguntaba sobre Toni ni sobre la maldita natación que me importaba tres pares de narices.
-¿Y tú eres?- Me preguntó Mireia, pillándome desprevenido.
-Es el nuevo acompañante de Mireia- Dijo entonces Toni.
Cómo que nuevo… Cómo que acompañante… hijo de puta. Iba a responderle duramente pero mi novia se me avanzó, calmando las aguas:
-Jajaja es mi novio y ya llevamos añito y pico.
-Ahh claro, no sabía que tenías novio pues- Respondió Andrea, dejándome un poco frío.
Que yo no supiera de su existencia era normal, pero que Mireia nunca le hubiera hablado de mí a ella me parecía raro. Pero por fin reaccioné y salvé la situación como pude:
-Ya, es que no le gusta presumir de lo que tiene en casa. A ver si después los demás comparan y se ponen nerviosos… y tropiezan o la cagan jajaja.
No sé ni nadie entendió mi referencia o pasaron de mí, pero se hizo un silencio incómodo. Tras esa rara presentación, tomamos algo los cuatro y nos conocimos algo mejor durante unos minutos.
Yo seguía algo rallado con todo eso, no lo terminaba de digerir. Demasiada información en poco tiempo. El nuevo compañero de natación de mi novia era un tío que estaba bastante bueno y muy guapo… con novia… joder, celos no eh, no me jodas.
Andrea me contó su vida aunque apenas le presté atención, mientras mi novia y Toni hablaban y reían sin parar. Nosotros parecíamos los extraños y esos dos, la pareja. Me sentía bastante fuera de lugar y Andrea no callaba. En otro contexto, ya la tendría empotrada en los baños. Pero ahora la tenía que aguantar y no estaba por la labor, así que presioné a mi chica diciéndole que era tarde y nos fuimos.
Ya camino a casa, me preguntó:
-Bueno qué… ¿Qué te han parecido? Majos eh.
-Sí sí, muy bien- Dije secamente.
-Yo es que me parto con Toni, tiene cada ocurrencia jajaja. ¿Oye y con Andrea bien no? No habéis parado de hablar ni un segundo.
-No callaba la plasta.
-¡Jajajajaja ni qué lo digas! Le encanta cotillear a la tía, qué grande- Me decía mi novia, algo contenta ya por el alcohol.
No bebía casi nunca, tanto porque no le gustaba demasiado como por su actividad física. Pero cuando bebía un poco, le afectaba bastante.
Llegamos a casa y ambos sabíamos lo que tocaba: sexo duro y salvaje.
Nos arrancamos ambos la ropa en segundos mientras nos íbamos besando y acariciando. Solíamos tener más preliminares, pero ella andaba bien caliente. Y por mí, perfecto.
La tumbé en la cama y le empecé a comer la teta derecha, mientras con mi mano izquierda le amasaba la otra teta… y con la otra mano le acariciaba el clítoris. Ella por su parte, me hacía una tremenda paja a dos manos. Éramos dos expertos del sexo, lo disfrutábamos y se nos daba tan bien, pero era una delicia. Podíamos haber grabado nuestras sesiones y hacernos famosos, no tenía ninguna duda.
Al rato de toquetear su clítoris como Joystick de consola, se empezó a correr como una posesa:
-Pfffff joderr joderrr ah ah Ahhhhhhh SIGUE SIGUE.
Y claro que seguí. Aún con el charco reciente entre sus piernas, recorrí con mi boca todo su vientre, llegando al ombligo, pubis y finalmente su mojado coñito.
Puse mis dos manos sobre su cintura para agarrarla bien y me dispuse a darle el segundo orgasmo de la noche.
-Vaaaaa vaaa no pares VAAAA JODERR AH AHHHH ME CORROOOOO.
Segundo charco en pocos minutos, tendríamos faena para limpiar después. Pero no hay dos sin tres, así que por fin mi enorme polla entró en acción y la penetré poniéndome encima de ella e iniciando un movimiento sin pausa.
-Hijo de puta…. Ah AHH AHHHHHHH NO PARES AHH.
Y yo seguía a lo mío, embistiendo con fuerza a mi delicada novia de día, pero cachondísima de noche. No tardaría mucho en alcanzar su tercer orgasmo… y así fue.
-Pff qué… JODER AHH AHHH VAA… JODER TON… AHHH
7) Tonto
-¿Cómo que tonto?
-Joder pues yo qué sé... me salió así. Me parece súper fuerte que me interrogues por un puto grito en plena corrida. Tío llego tarde, luego hablamos.
Eso respondió Mireia a mi pregunta. La noche anterior, en nuestro polvo, había dicho “Ton” en pleno orgasmo y no sabía que significaba. Tonto fue su respuesta, aunque creo que el único tonto era yo. O al menos ella me tenía por uno.
Mucha casualidad que había estado tonteando… o al menos hablando de forma muy animada… con el puto tonto de Toni, que casualmente empezaba por las mismas letras.
No sabía si yo era tonto, si lo era ella. Si eran paranoias o me estaba volviendo loco del todo. Pero volví a sentir celos e inseguridades, algo nada habitual y muy incómodo. No podía ser, no quería, pero necesitaba verlos. Necesitaba ver si en su día a día, también tenían tanta complicidad como la noche anterior.
No me sentía inferior a ese niñato, que debía tener la edad de mi chica y que no me superaba en nada físicamente. Pero tampoco estaba dispuesto a que nadie se aprovechara de mi chica. Y menos un heterosexual más o menos agraciado que estaba en directo contacto con ella tantas y tantas horas casi cada día.
Así que repetí la estrategia que hice con Martín meses atrás, colarme en la piscina y echar un ojo. Para sacarme las dudas de la cabeza, mis paranoias. Y poder seguir con mi vida tranquilo y contento.
Pero nada de eso, al entrar y esconderme como la otra vez, vi algo que me dejó de piedra.
A diferencia de la otra vez con Martín, donde simplemente estaban entrenando… esta vez no. Esta vez Toni estaba sentado al borde de la piscina, con mi chica dentro… y su cabeza a escasos centímetros de su miembro.
No entendía nada, como no podía ver la tía que tenía ese aparato en su boca casi. Ella hacía como unos movimientos con los pies, en forma horizontal. Incluso llegó a sujetarse en los muslos de su compañero.
Debía ser para practicar algo, no entendía del tema. Pero podía ser perfectamente la posición para una mamada. No apreciaba mucho más desde mi posición, pero si a Toni le gustaban las chicas, tenía que estar sí o sí empalmado. También andaba por ahí el coordinador Pedro, observando. Aunque a los dos minutos se fue. Menos mal, porque se hubiera empalmado seguro viendo la escena. Aunque había rumores sobre su homosexualidad así que ni con esas.
Otra duda que me venía a la cabeza, en ese deporte con tanto contacto… los tíos en modalidades mixtas tenían que ir palotes todo el rato. Vamos yo no podría aguantarme. Tantos roces, tocar culo y tetas para sujetar, arriba y abajo, su boca en tus partes y viceversa… me ponía malo solo de pensarlo. Y más si era mi chica con otro tío.
De repente, escuché la voz de mi novia:
-Bueno, ya está bien por hoy eh. Me voy para el vestuario.
-Ok nena, nos vamos- Respondió Toni.
Como que nena, hijo de puta.
Al menos ya terminaban, si tenía que verlos cogiéndose, rozándose y demás en la piscina quizás me daba algo. No estaba del todo preparado en ese momento, aunque mi espiada había sido en vano.
Debía pensar otra estrategia, así no ganaba nada. Si Mireia se enteraba, se enfadaría. Si la confrontaba por decirle que se rozaban demasiado, entraríamos en otro bucle sin fin. Y se enfadaría. Lo mejor sería partirle las piernas al tonto de Toni o algo del estilo. Aunque si tenía que lisiar a todos los compañeros de Mireia… en fin, algo se me ocurriría pero por mis cojones que nadie se rozaría tanto con mi chica.
Y ahí seguía Toni, mientras yo maquinaba como lesionarlo. En el borde de la piscina, sentado y sin salir. Hasta que por fin lo hizo y entendí su espera. Llevaba una empalmada importante. Y eso que Mireia se había ido hacía ya unos minutos.
No entendía como mi novia no se había dado cuenta antes de algo así, Tras tantos entrenos y tantos roces… alguna vez se habría empalmado a lo bestia seguro y ella no es tonta. Habría que preguntárselo disimuladamente.
Viendo como Toni se iba al vestuario de chicos, salí de mi escondite y me iba para casa, pero algo no me encajaba. Ese no era el vestuario de chicos… era el de chicas.
No me jodas.
8) El roce hace el cariño
No entendía nada, tenían ambos vestuarios libres y tenían que ir al mismo… ¿En serio?
No entendía el motivo, pero obviamente tenía que ver qué pasaba ahí. Me adentré, intentando pasar desapercibido y me acerqué a la puerta, mirando discretamente. No vi nada especial, ninguna infidelidad. Ni tan siquiera algún gesto raro. Sinceramente, tampoco lo esperaba.
Pero sí vi el angelical cuerpazo de mi novia, desnuda y depilada por completo. Con sus agraciadas tetas colgando, con sus rozados y relativamente grandes pezones al aire. Y su no menos rosado coño en las mismas condiciones.
Aunque para condiciones, las del puto Toni, que estaba igual que ella. También desnudo, también depilado. Y en su caso lo grande no eran las tetas, claro. Pero sí la polla. No era como la mía, modestia a parte. Pero tela. Bien gruesa sobretodo, difícil de esconder en los diminutos bañadores que suelen usar en la natación artística.
Debería quedar algo obsceno con tan aparato y a la vida de todos, con tal bañador. Y eso si no se empalmaba claro, ahí ya sería grotesca la escena. Debía tener mucho autocontrol el chaval porque si no vaya ridículo. Un autocontrol que no había podido gestionar minutos antes junto a mi novia.
Y ahí seguían ambos, secándose bien el pelo y poniéndose unas cremas inútiles, así que me fui. Confiaba plenamente en Mireia, no me preocupaba su fidelidad. Pero tampoco me gustaba que compartiera vestuario y ducha con un chico. Por muy compañero que fuera, era intolerable. Se lo diría en casa, buena estrategia para empezar a mandar por culo a Toni.
Pero a la salida de la piscina, me tropecé con una cara conocida:
-Ostia… ¿Tú eras? ¿Antonia?
-Andrea.
-Sí eso, Andrea, Perdona. Muchos nombres- Me escudé.
-Claro claro, muchas novias. Hoy tienes una, mañana otra…
-Ei, pero no hay boda. No o sea… quiero decir… que…- Me había metido en un lío yo solo.
-Calla jajaja es broma tonto- Me dijo Andrea, que continuó diciendo:
-¿Esperando a Mireia supongo, no?
-Emm sí bueno…
-No suelo verte por aquí, de hecho nunca te he visto venir a esperarla jaja- Me decía Andrea.
-Ya joder no sé, le quería dar una sorpresa y tal…
-Claro claro jajaja. ¿Oye que te parece si vamos a tomar algo?
-¿Perdona? ¿Tú… y yo?- Dije, incrédulo.
-No, mi prima y tú si te parece jajaja- Respondió ella.
-Por mí encantado… o los tres.
-Ay… hombres… en fin vámonos- Me dijo, a lo que le pregunté:
-¿Y esos dos?
-Ya son mayorcitos, supongo que sabrán llegar a casa... y a mí tampoco me esperaba Toni, así que nada. Como si esto no hubiera pasado.
Acepté su idea y me fui a un bar cercano a tomar algo. ¿Por qué? Ni yo lo sabía, pero nunca había rechazado una proposición así y no sería esa la primera vez.
Estuvimos hablando un buen rato de nosotros. De nuestra vida, aficiones, gustos. Incluso del pasado. Teníamos bastante en común. Y entre “cazadores” nos entendíamos. Ambos habíamos sido unos folladores compulsivos pero ahora estábamos a gusto con pareja.
A diferencia de la otra noche cuando nos conocimos, esta vez sí me sentía a gusto. Eso sí fue una conversación en condiciones y no su monólogo de la otra vez. Seguramente la no presencia de nuestras parejas lo facilitaba todo.
Había incluso cierta tensión sexual, estaba claro que ambos estábamos buenísimos y sin parejas de por medio, esas palabras ya haría rato que serán gemidos. Pero teníamos a nuestras respectivas parejas en la piscina del lado, así que lo nuestro no era posible. O sí.
Porque la idea de serle infiel no era nueva para mí. Era mi naturaleza. Y aunque tanto por contenerme como porque realmente la quería, nunca había pasado nada… era inevitable pensar en ello.
No habían sido pocas las veces que me ponía súper cachondo pensando en tirarme a alguna tipa que veía por ahí. Era demasiado adicto al sexo, pero con Mireia estaba realmente complacido y me sabía controlar… más o menos. Y es que mi única estrategia era ignorarlas.
¿Hola guapo? Adiós.
¿Ei como te va? Adiós.
¿Quieres mi número? Adiós.
¿Tienes novia? Adiós.
¿Vamos a mi casa? Adiós.
Ante la más mínima insinuación de alguna chica, me convertía en la persona más borde y antisocial del planeta. Sabía que si intercambiaba dos palabra más con según que belleza, me la tendría que empotrar.
Y eso me estaba pasando con Andrea. Esa jodida pelirroja que tanto me ponía. No podía ignorarla, mi novia se cabrearía de nuevo. Y la verdad que estaba muy a gusto con su presencia. Aún así, ya habíamos charlado suficiente y me fui para casa. Unos minutos más y quizás cometía alguna locura.
Ya en casa, vi que Mireia había llegado. Y ni corto ni perezoso, tras saludarla y besarla, empecé mi estrategia:
-Bueno, a ver si vengo a vuestra próxima competición.
-Ehh… Ah sí.
-¿Es lo que siempre me pides no?- Dije.
-Eh… Sí sí… Claro. Pero me sorprende que me lo digas ahora.
-A ver qué tal se os da, a ver si Toni está a tu altura- Seguí diciendo, mientras ella se cambiaba y me respondía:
-Claro que sí, es muy profesional.
-Seguro que sí. Aunque claro para los chicos debe ser duro. O para según qué chico vaya.
-¿Y eso?- Preguntó escuetamente Mireia.
-No nada, joder soy un chico… bien dotado como bien sabes. Y me resultaría incómodo hacer esos saltos y demás con mi aparato de aquí para allí jaja. Y ya ni te digo ni me pongo un poco contento…
-Ya jajaja eso sobretodo tú que eres un guarro. Pero ninguno de mis compis ha tenido nunca algún problema del estilo. Sus “cositas” se han comportado siempre jajaja a parte eso tú que efectivamente tienes una anaconda… pero ellos no joder.
-¿Así que ellos no, eh?- La había pillado.
-No… o sea no sé. Joder tengo ojos y con ese mini bañador pues te puedes hacer una idea…
-Ya… y el roce y tal- Añadí.
-Pues sí, la verdad. Tanto cogernos, tantas maniobras, ejercicios y figuras pues claro que hay roce. Yo rozo sus penes y ellos mis tetas. ¿Eso es lo que querías escuchar? Cochino- Respondió mi novia, aunque en tono de broma.
-Suerte para ellos que no os veis desnudos, porque todos quedarían en ridículo a mi lado jajaja.
-Bueno “ellos” tampoco eh que tampoco he entrando con tantos tíos. Pero sí claro, tu polla es la mejor. ¿Eso también lo querías escuchar no?- Volvió a decirme, a lo que añadí:
-Bueno, pero alguna miradita seguro que se te escapa. Que no somos de piedra. Alguna visita al otro vestuario a por jabón jajaja.
-Que sí que sí… igualmente no nos importa vernos desnudos. Ni antes con Martín ni ahora con Toni. Somos como hermanos.
-¿Qué tal su pollita entonces?- Fui al grano.
-¿No me jodas que estás celoso otra vez? No eh. Joder qué plasta- Decía Mireia, medio en broma pero ya medio en serio.
-Se la habrás visto seguro, solo es por mera curiosidad deportiva y funcional.
-Claro claro… vaya cara más dura que tienes tío. Y sí, tiene una buena polla. Casi como la tuya, pero de nuevo ganas. ¿Contento ya?- Dijo esta vez.
-Así que le espías en su vestuario eh jajaja pillina- La estaba llevando a mi terreno.
-Pues si te soy sincera, a veces hasta compartimos vestuario- Soltó la bomba.
Me esperaba que se pusiera roja, que le diera vergüenza. O que lo intentara ocultar. Pero nada, todo lo contrario. Lo dijo con toda la naturalidad del mundo mientras seguía cambiándose y poniéndose más cremas inútiles.
-Es lo que tiene tener horarios tan restringidos, que muchas veces los otros vestuarios están ocupados, incluso parte de la piscina. Pero eso, que somos como hermanos, no te me pongas celoso eh- Siguió ella.
Yo no podía decirle que el otro vestuario estaba absolutamente vacío, porque sabría que la había espiado. Mi plan A, el de dialogar, se venía abajo. En plan B, el de la violencia contra Toni, quizás daría mejor resultado.
9) ¿Intercambio o infidelidad?
Al cabo de unas semanas y tras cierta normalidad en nuestras vidas, Mireia tuvo una cena con sus excompañeras de natación.
Con compañeras y con Toni, claro. Aunque en esos momentos ya pensaba poco o nada en ese tipo, siempre que salía su nombre me daba mal rollo. Mis planes sobre “forzar su lesión” seguían, pero no encontraba el momento ni en lugar.
Siempre andaba con Mireia o con su novia Andrea. Y eran justamente las dos testigos que no podían verme. Ya encontraría el momento, había más días que panes.
Mireia se arregló bastante para una simple cena de amigas, pero bueno. Supongo que era una competición de a ver quién iba más guarra. Y esas locas seguro que estaban solteras la mayoría, así que vaya pintas traerían… y vaya fiesta les esperaba. Suerte que mi novia no era mucho de salir ni beber. Las otras tampoco deberían, pero bueno, así les iba de mal en la piscina. Pringadas.
Apreté mis manos sobre las nalgas de mi novia, engalanada con ese precioso vestido rojo que tan bien pronunciaba su gran escote… y que le hacía un culazo no menos extraordinario. Me la follaba ahí mismo, pero tendría que esperar a la noche. Y esas medias… ese liguero… Tremenda.
Se fue y me quedé configurando una plataforma de televisión que ayer era morada y hoy era azul. Quería ver una serie y dormirme.
Pero entonces recibí una llamada, de un número desconocido:
-¿Diga?
-Hola… ¿Me recuerdas?- Escuché una voz femenina, en tono sensual.
-Como no me des más pistas...
-Mmm vaya… ¿Ya me has olvidado?- Decía esa voz misteriosa y aún más sensual.
-Es una broma supongo, venga chao- Pero antes de colgar, corrió a decirme:
-Joder qué tonto eres. Soy Andrea, capullo.
-¿Y porque cojones tienes mi número y me llamas a estas horas?- Respondí, sin entrar en su juego.
-Joderrr… qué corta rollos jajaja. Pensaba que estabas aburrido… como yo. Así que pensé en llamarte. Y tu número me lo dio Mireia.
-¿Así que habláis de mí a mis espaldas eh?- Respondí.
-No te creas tan importante, egocéntrico. Me lo dio para crear un grupo nosotros cuatro pero en fin se me pasó. A lo que iba… ¿Qué tal?
-Pues como bien dijiste, aquí aburrido. Encima no me va esto y no puedo ver series- Respondí.
-Vaya… qué pena… ¿Y porque no te vienes a mi casa?- Dijo, sin vaselina.
-¿No te andas con rodeos eh Andrea?
-Mira que eres tonto eh. No quiero follar, idiota. No de momento al menos jajaja no pero en serio, nuestras parejas estarán por ahí toda la noche de juerga, vente o al menos vamos a tomar algo o yo qué sé…- Me dijo ella.
-Qué pereza salir ahora…
-Ay… que al nene no le deja su mami salir…. O su novia jajajaa pobre nene. Y a la cama a las nueve eh no te pases.
-Qué idiota eres, tía. Solo una pregunta- Le dije.
-A ver.
-¿Tienes algo para ver series y tal?- Le pregunté.
-Ajá.
-Pues pásame ubi venga, ya tenemos plan para esta noche,
Y ahí que iba, a casa de la novia del compañero de mi novia. A ver una peli. Podía ser perfectamente el inicio de una peli porno, pero realmente tenía ganas simplemente de ver una peli o serie. Y de que esa pirada dejara que molestar.
Llegué a su piso y ahí estaba ella, medio en pelotas. No en plan sexual ni erótico, no por mí. Pero con esos shorts negros apenas tapaba su enorme trasero. Y lo mismo con la camiseta blanca, que marcaba con bastante claridad sus grandes pezones.
-Los ojos los tengo más arriba, eh- Me dijo, ante mi descarada mirada a sus tetas.
- Es que estas dos me están apuntando, perdona.
-Pff… hombres… tetas y culo, culo y tetas. No puedo ni vestir normal en mi propia casa, a ver si tendré que taparme…- Dijo a la vez que se daba la vuelta e iba hacia la cocina.
-Ah no no, por mí como si te quedas en bolas ya ves tú- Respondí, mirando esta vez su apetecible culo apretado en esos mini pantalones.
Trajo un par de cervezas y nos sentamos en el sofá, a la vez que buscábamos alguna película o serie. También hablamos un buen rato y se nos fue el tiempo volando.
Me sentía muy cómodo hablando con ella. Teníamos muchos temas de conversación, tanto de gimnasio, deporte, música o anécdotas del pasado. Como la otra mañana en el bar al lado de la piscina, sentía que me la tenía que follar. Pero ambos teníamos grandes impedimentos. Algo que ella se encargó de empezar a romper:
-Así que espiando eh…
-¿Cómo dices?- Pregunté, sin entender eso que acababa de soltar de la nada.
-Toni y Mireia son dos seres de luz, son transparentes. Se lo cuentan todo, son…
-Como hermanos- Terminé su frase.
-Exacto, como hermanos. El caso es que tu novia habló con el mío sobre vuestra “conver” sobre pitos. A mí Toni me lo cuenta todo también, no sé si a ti Mireia…
-Oye tampoco es eso, surgió así sin más… Y si claro, tenemos mucha confianza.
-Claro claro, preguntas sobre pitos y vestuarios, el único día que vas a “visitarla” a la piscina. Que no me chupo el dedo jajaja tremenda confianza si tienes que espiarla- Me soltó Andrea.
-Joder, deberías entenderme. Están buenos ambos, no sería ninguna locura pensar…
-¿Pensar qué?- Me presionaba ella.
-Pues ya sabes… pensar…
-Venga, dilo- Insistía Andrea.
-Pensar que follarían. O que lo intentarían o algo- Respondí finalmente.
-Así que esperabas pillarlos en el acto eh… ahí en media piscina o como… jajajaaj- Se partía el culo Andrea mientras yo estaba rojo como un tomate.
Me había pillado y encima me estaba dominando completamente. Hacía años que no me sentía así, tenía unas ganas tremendas de follármela.
-No… pero no sé… algún gesto…
-En fin… que sí. Que te entiendo jajaja no te intentes excusar.. Están muy follables ambos. Para qué nos vamos a engañar… igual que nosotros lo estamos- Me dijo de nuevo, acercándose a mí y quedando pegados.
-Oye oye, para el carro. Que sí, que te daba bien duro. Y veo que tú a mí. Pero tenemos pareja- Le dije, aunque sin alejarme.
-¿Puedes ser sincero por una vez?- Me preguntó Andrea.
-Dispara.
-¿Qué te da miedo? ¿Serle infiel a Mireia y traicionar su confianza, su amor… o simplemente que se entere y te deje?
Andrea me había calado por completo. Y es que aunque realmente no quería traicionar a mi novia… el miedo real era que se enterara. Si existiera una forma mágica de follarme a mil tías y tirar atrás en el tiempo para que no hubiera rastro de nada ni ningún recuerdo, lo habría hecho mil y una veces.
Con Mireia o sin. Manteniendo yo el recuerdo o no. Pero sin dejar rastro de ningún tipo. Egoísmo puro, ese era yo. Y muchos.
Mi silencio le sirvió como respuesta a Andrea, que se acercó aún más y me susurró a la oreja:
-No te preocupes, yo tengo lo mismo que perder que tú. Hacemos uno mágico e inolvidable, sin dejar rastro. Será nuestro pequeño secreto.
La oferta era tentadora. Demasiado. Y más cuando empezó a besarme suavemente la oreja.
Ahí terminaron nuestras palabras y empezamos a besarnos. Su boca olía y sabía de forma increíble. Y ser infiel me daba incluso un morbo especial, sumado a que mi pareja sexual también lo sería. Y aunque esa segunda sensación ya era conocida en mí, sumar lo primero me daba un punto extra. Estaba que explotaba.
Andrea lo vio rápido y me sacó la ya semi erecta semi polla de mi ropa interior.
-La madre que te parió… No es que me pueda quejar… pero joder.
-Y aun le falta- Respondí con soberbia.
-Qué malnacido… Vamos a comprobarlo- Y tras decir eso, empezó una paja brutal a dos manos.
Las tenía finas y delicadas, como todo su cuerpo y piel en general. Yo empecé a sobarle una teta por encima del sujetador, mientras intentaba quitarle el máximo de prendas posibles.
Y Andrea seguía a lo suyo, despertando al monstruo. No contenta con sus trabajos manuales, se agachó y basó su lengua por mi glande.
-Me cago en… Joder- La sensación de recibir una nueva boca en esa zona, tras tantos meses… era indescriptible.
No cambiaba a Mireia por nadie… pero una boca nueva siempre era bienvenida.
-Cierra, cierra los ojos y sentirás hasta donde llega mi garganta- Me dijo.
Y no tuvo que convencerme mucho más. Cerré los ojos, esperando su mamada ya en condiciones. Y esperando sobretodo qué delicia podía hacerme con esa boquita.
Empecé a notar sus labios rodeando mi glande… bajando suavemente, milímetro a milímetro por mi polla…
CLIC.
-¡Qué cojones!- Solté de repente y abrí los ojos, al escuchar ese ruido.
-Mira, si estaba en silencio…- Dijo entonces Mireia, al sacarse el trozo de polla de su boca… y con su móvil en la mano.
-No me jodas… qué susto. Podías avisar que querías un recuerdo o algo. Pero es peligroso… ya sabes… no creo que sea buena idea. Venga tú sigue chupando- Dije.
-Eh sí… un segundo- Dijo ella, tocando aún su móvil.
Me empecé a mosquear y de repente se me paró el corazón… ¿No sería capaz… no?
-Enséñame el móvil.
-Sí… un segundo… la estaba borrando no te preocupes- Me dijo Andrea, nerviosa.
-Que me des el puto móvil- Insistí.
-Oye respeta mi priva…- Intentó decir, pero se lo quité de las manos.
Entré rápidamente a su aplicación de mensajería y efectivamente. Ahí estaba. La foto recién hecha de su inicio de mamada. Enviada a mi novia Mireia.
-Eres una zorra. Una puta zorra. ¿Qué cojones pretendes?- Dije, furioso.
-No es lo que parece… o sea joder qué cagada. Escúchame por favor.
-Antes borra esto… ¡O dile algo joder!- Grité.
-No… no creo que sirva de mucho ya- Me dijo, observando ambos la recepción del mensaje.
-Mierda…. Mierda… MIERDA MIERDA MIERDAAA- Grité aún más fuerte.
-Ahora le digo que ha sido un error espera… mierda- Dijo Andrea, agobiada.
-¿Cómo que mierda?
-Me ha bloqueado…- Respondió.
- No me jodas… no no- entonces cogí rápidamente mi móvil pero no estuve a tiempo. Me había bloqueado también.
-Lo siento… lo siento no quería que esto parara así… O sea…
-Dime un motivo por el que no te deba partir la cara, hija de puta. Me da igual que seas una chica- Le dije, sin titubeos.
-Joder, nos gustamos… ¿No? Y ellos se gustan también. Lo sabes tú, lo sabe Toni, lo sé yo. Todos menos la santa de Mireia, joder.
-¿Cómo?- Pregunté.
-Que todos follaríamos con todos, seguro. Así de fácil, sin ascos a nada. Todos menos Mireia. Yo te pongo cachondo y Mireia a Toni. Y al revés igual. Ya tenías tu polla en mi boca… y te aseguro que la de Toni estaría en la de Mireia si no fuera…
-¿Si no fuera qué?- Insistí.
-Si no fuera porque es fiel, porque es muy buena chica. Si no fuera porque te quiere con locura. Todos nos ponemos cachondos entre nosotros, pero ella tiene esa barrera moral que los demás no. Y tampoco podemos dar un paso en falso sin destruirlo todo… ya me entiendes. O todos o nadie.
-O hacerlo en secreto como habíamos dicho. O preguntarnos entre nosotros si existía alguna puta opción… se me ocurren mil cosas antes que engañarme y hacerme una maldita foto, hija de puta.
-Era lo más rápido… eso me dijo Toni. Y tenía todo el sentido del mundo… pero ahora que lo dices- Me respondió Andrea.
-El puto Toni… yo aquí perdiendo el tiempo contigo y ese malnacido con mi novia más caliente y enfadada que nunca… me piro pero ya- dije, terminándome de vestir.
Mientras, Andrea insistió:
-De verdad que lo siento… la cosa era follar nosotros igual. No le he escrito nada, no le he dicho a Mireia que eres infiel. Toni iba a usar la foto para demostrarle que un intercambio podía funcionar…
-Menudo intercambio de mierda, Toni se queda el tesoro y yo el fango. Paso de intercambios así- Dije por último, marchándome de ahí.
10) No es lo que parece
¿Esa foto sería suficiente para derribar la barrera moral de mi novia?
¿Renunciaría a todo Mireia, incluida una posible explicación mía, por aquella instantánea?
Con mil fantasmas en mi cabeza, salí del piso de la zorra de Andrea y me dirigí… a ningún lugar. Joder, donde mierda estarían… joder joder joder…
Claro, alguna compañera de la que tenga el número. A ver… vale, Aitana. Sí, tenía su número y siempre tonteaba conmigo. Me cogería la llamada seguro.
Y así fue:
-¿Diga?- Se escuchó a la chica, con mucho ruido de fondo. Estaría en un bar.
-Ei ei Aitana, no tengo mucho tiempo, ¿Sabes dónde está Mireia? Dime venga…
-Joder tranqui Ri…
-¡Que te calles! ¿Está ahí contigo? ¿Dónde habéis ido? ¿Está por ahí Toni? ¿¿Está el jodido Toni ahí??
-Bff qué plasta… No. No está aquí tu novia ni el “jodido Toni”. Estoy con un local con las chicas. Pero pareces adivino, porque se han ido ambos a su casa… tras separarse
del grupo- Me respondió Aitana.
-Me cago en mi puta vida… joder JODER. ¿Dónde vive? ¡Que me digas donde vive joder!
-Boff que sí… toma te paso ubi- Dijo finalmente.
Recibí la ubicación de ese malnacido, colgué sin despedirme de Aitana y me fui pitando hacia allí.
De camino, me nació otro dilema. Como narices iba a entrar ahí. ¿Me iban a abrir de buenas? ¿Pasarían de mí como de la mierda? Tampoco sabía que estarían haciendo, veía incapaz a Mireia de engañarme pero tras esa foto… me esperaba cualquier reacción.
Mi novia era muy cabezota e impulsiva, como yo. No sería descabellado pensar en una infidelidad por despecho. Debía encontrarla y decirle que todo eso era un error. Sí, le quería ser infiel, pero sin que se enterara… Bueno ya buscaría una excusa mejor.
Lo primero era lo primero, como entrar. Estaba delante del edificio y no sabía qué hacer. Solo sabía que vivía en el cuarto piso y la primera puerta, gracias al buzón. Quería entrar por la fuerza y explicarlo todo, pero también quería ver con mis propios ojos si Mireia y ese hijo de puta serían capaces de joderme.
No tuve que esperar mucho, porque de repente salió una chica del portal. Me acerqué disimuladamente, la miré como queriendo ligar un poco… y entré antes que pudiera cerrar. Gracias y adiós.
Me planté rápidamente delante de su puerta del cuarto piso… y volví a estar en punto muerto. Y mi estrategia no fue quizás la más sofisticada, pero no se me ocurrió otra.
Tapé el agujero de la puerta para que no pudieran reconocerme, toqué al timbre y me dispuse a improvisar.
-¿Sí? ¿Quién es?
-Eh sí hola, vengo a dejar el pedido de comida, abridme por favor- Dije.
No sé si es que no miraron por el agujero o es que habían pedido comida realmente, pero abrieron,
De hecho fue Toni quien abrió.
-Pero Ric…
-¿Dónde está Mireia?- Le dije, seco y sin rodeos.
-¿Cómo sabías…? No entiendo…
-QUE DONDE ESTÁ MIREIA.
-Oye tranqui eh, que estás en mi casa…- Empezó a decir Toni, pero un ruido lejano le interrumpió.
-¿Qué mierdas es eso? Bueno y mi novia qué- Insistí.
-Joder qué ansias. Tú novia no está aquí, se fue hace rato- Me respondió Toni.
-No te creo.
-Joder, no sé qué te pasa o qué te habrán contado. Sabes que nunca haría nada con Mireia, es como mi…
-Como tu puta hermana, sí. ¿Pero dónde está??- Le corté.
-¿Y yo qué sé? Seguramente en su casa ya. Lo mejor será que la llames- Me respondió, con mi réplica automática:
-Ya, una pena que me haya bloqueado. Dame tu móvil.
-Toma, busca lo que quieras, llámala o haz lo que sea, pero déjame en paz ya… puto loco- Me dijo, dándome el móvil.
Miré rápido y no había ni mensajes raros con Mireia, ni fotos. Todo muy amigable y dentro de lo normal. Mientras miraba, los ruidos seguían.
-¿Qué me has dicho que tenías ahí? ¿Una granja de cerdos?
-Joder… hoy hemos salido y una del grupito pues… ya sabes. No tenía casa y ha ligado con un tipo… y les he dejado mi habitación. Lo típico- Me respondió Toni.
-Ya ya… lo típico- Respondí sin hacerle mucho caso, terminando de mirar el móvil.
También llamé a Mireia desde ahí, pero tenía el móvil apagado.
-Estará en casa ya, seguro. Hazme caso. No te preocupes que no le diré nada de tu paranoia.
En ese momento le creía. Igualmente me veía en un túnel sin salida. Había perdido mi única pista. Me consolaba saber que no se estaba tirando a ese idiota, pero podía estar en cualquier lugar… y con cualquiera. Aunque si no había caído ante ese malnacido que la deseaba, difícilmente caería con un desconocido.
Así que decidí marcharme, no sin antes amenazar a Toni:
-Espero que no me la estés jugando, si no te parto era cara de nena que me llevas… joder.
-Que no que no… tranqui. Deja a la pobre Aitana que disfrute en paz anda… nos vemos.
Toni ya estaba cerrando la puerta tras mi paso… cuando mi cabeza hizo un clic.
¿Aitana?
Empujé a Toni sin mediar palabra y me dirigí a la habitación.
-¿Oye tío pero de qué vas?- Me agarró el inconsciente.
Y así le dejé yo: inconsciente. Derechazo a la mandíbula y a dormir.
Me puse tras la puerta y escuché claramente una voz femenina:
-Ah… bff sigue sigue… SIGUE AHHH JODERR PEDROOOOOOOOO
Abrí la puerta disimuladamente y ahí estaban.
Mireia de rodillas en la cama, con unas medias y liguero negros a juego. Eso y unos tacones rojos. Solo eso.
Y detrás Pedro. El maldito coordinador. Aún con menos ropa y follándose duro a mi novia a cuatro patas. Toda la habitación olía a sexo. A sexo y a una colonia que me resultaba familiar.
La sujetaba con fuerza por las caderas, mientras le percutía un ritmo aún más fuerte. También vi como soltaba una mano de esa cadera y le masajeaba un enorme pecho como si fuera el primero y último que tocaba.
Y mi novia pues nada, gozando como una perra. Aguantando como podía las embestidas, con los ojos medio cerrados y sujetando con fuerza un trozo de la cama. Y usando su linda boca para expresar su placer:
-Pfff así ahhhh sí sí asííí ahhh pff Pedro Pedro Pedrooo, Pedrooooooo JODERRR.
Hice un breve carraspeo y mi novia dijo, sin mirar siquiera:
-Bff vengaa… Toni joderr únete venga… ah ahhhh joderr qué querían… aannn ahhhhnnn joder más más ah ah siiiiii no tardeeeess vaaaa que tengoooo priiisaaa ahhhh más más asiiiiii que me espeeeraa Riquiiiii en casaaa joderrrrr va a a aaaa sospechar joderr ahh sigue fóllame ah ah así uff uffffff dame…
Pedro sí que miró entonces y al verme, se quedó helado. Paró en seco de follarse a mi novia, aunque no salió ninguna palabra de su boca.
La que sí habló fue Mireia:
-Joderrr ahh ¿Qué mierda haces? No pares ahora joder me tienes cachondísima… Que guarro me follas cabrón joder quien lo iba a decir… vaya máquina sexual estás hecho eh… y encima le das a todo jajaja les debes tener “contentes” jajaja a todos y todas, “todes” jaja… Venga sigue y tú Toni porque tardas tanto en unirt…
Y ahí me miró. Y me vio. Y todo se acabó.
Epílogo
Pasé unos días durillos. Esa chica me gustaba de verdad y era realmente raro (y humillante) ser corneado. Una experiencia nueva, supongo.
Pero el tiempo todo lo cura, no me iba a amargar por era zorra. Igualmente me habría follado a Andrea (lo hice unos días después y por todos sus orificios) así que en parte lo merecía… supongo.
Una noche de esas, recibí la llamada de mi colega Rafa. Tras la ruptura me volví a apoyar en él, era un buen amigo… y sabía donde pescar tías.
-Ei tío. ¿Cómo va todo?
-Aquí andamos, viendo una peli- Le dije.
-¿No te apetece salir o qué?- Me preguntó mi amigo.
-Nah paso, estoy bien así.
-¿Y si te dijera que me ha llamado Lara?- Me dijo.
-Qué quiere ahora esa zorra… ¿Un polvo? No me apetece hoy, fóllatela tú si quieres.
-No no no… algo mejor. Un chivatazo. Adivina quien anda por la zona…
Rafa me envió entonces una foto y al verla, le dije:
-Ostia… Qué hace ese tonto por aquí… ¿Y esa guarrilla pelirroja? No veas… ¿Cuándo dices que vamos?
-Jajaja ya sabía yo… yo tengo lío pero por ahí anda Lara también. Aunque después me ha dicho que era broma… creo que se lo ha pensando mejor y no quiere que vayas… jajaja. Disfruta tío- Me dijo Rafa, antes de colgarme.
Conocía el local, conocía al tipo… y quería conocer a la pelirroja.
Así que allá que fui, me tomé unas copas en ese local y finalmente le vi:
-Ostia Mario. ¡Cuánto tiempo amigo!
FIN...
¿O inicio?
;)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Las decisiones de Blanca
Luis creía que su matrimonio era un pacto de amor, hasta que descubrió que era un contrato de humillación.
Comparte:Relacion clandestinaVoyeurismo ocultoMadurez vs juventud
- Hetero: Infidelidad
La extraña venganza
Celia no quería verlo, pero Hugo no podía dejar de mirar. Cada beso que Dani le robaba era un golpe para el orgullo de su ex, y cada gemido de ella…
Comparte:Infidelidad descubiertaVoyeurismo ocultoTrio mfm
- Hetero: Infidelidad
Como cambió mi vida 7.
Claudio pensó que tras la noche de pasión con su profesora, ella le pertenecería. Pero el silencio de Débora fue más fuerte que sus besos.
Comparte:Relacion clandestinaPoder y controlMadurez vs juventud
- Hetero: Infidelidad
Por mis putas fantasías 2(REDENCIÓN):Cap.21,22 y23
Llevaba años siendo la esposa perfecta, hasta que descubrió que su esposo la engañaba. Ahora, con el cuerpo de su mejor amigo marcado en su vientre y…
Comparte:Infidelidad descubiertaVoyeurismo ocultoTrio mfm
- Hetero: General
Mi don: eli y la fiesta - fin de fiesta doble (6)
La trampa estaba lista. Matahari creía que era una cita secreta, pero solo era la entrada a una habitación donde su orgullo sería destrozado.
Comparte:Voyeurismo ocultoMadurez vs juventudPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Vivo de las mujeres decentes-libro 2 (Capítulo 16)
La línea entre la amistad y el sexo se desdibuja cuando tu mejor amigo te pide que te acuestes con su novia.
Comparte:Trio mfmRelacion clandestinaPoder y control