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Malas compañías pt 1

Mario y Gaby descubrían su sexualidad juntos. Estaban en la preparatoria y llevaban ya casi un año y medio juntos. El sexo era divertido, nuevo, sucio, guarro y emocionante. Su amor era enorme y apasionado, y de hecho, puro y real, se…

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Mario y Gaby descubrían su sexualidad juntos. Estaban en la preparatoria y llevaban ya casi un año y medio juntos. El sexo era divertido, nuevo, sucio, guarro y emocionante. Su amor era enorme y apasionado, y de hecho, puro y real, se amaban locamente, estaban en su mejor momento.

Pasaban toda la tarde, todas las tardes, en casa de ella después de clases. Ambos ansiaban salir de clases para ir a casa de ella, ya que Gaby tenía su casa sola por las tardes por el negocio de sus padres hasta ya entrada la noche. Los padres de la adolescente confiaban demasiado en ella, además su padre quería ahorrarse 2 sueldos, así que prefería atender el negocio él mismo junto con su esposa. A veces él pasaba por la tarde a verificar que todo estuviera bien y a llevarle comida a su hija cuando no había en la casa, pero el respetuoso hombre jamás se atrevería a entrar al cuarto de su princesa. Mario solo tenía que quedarse oculto en silencio en la seguridad de la habitación unos minutos y luego el padre se iría, benditos sean los padres ausentes.

Así que ellos salían corriendo de clases a casa de ella; lo mejor es que quedaba a solo 10 minutos andando. Incluso una o dos veces al mes faltaban a clases, iban a desayunar a ese discreto jardín, calentaban motores un poco entre besos y toqueteos “discretos”, ella llamaba a su casa a las 11:15am, nadie contestaba y llegaban corriendo a su nido de amor.

No fue tan fácil para Mario convencerla al principio. Ella se resistió un año antes de llevarlo ahí siquiera, porque sabía sus sucias intenciones y ella no sabía cuánto le iban a gustar. Tampoco quería que él perdiera el interés una vez que obtuviera “lo que todos los hombres quieren”.

Ahora se lamentaba de haberse resistido un largo año entero para llevarlo; precisamente como regalo de aniversario, descubrió que lo disfrutaba tanto como él… o más.

Ella se arrepentía de haber esperado tanto porque el sexo era tan jodidamente genial y delicioso cómo prometían todos esos mitos y rumores. Era emocionante descubrir su sexualidad, pasaban horas besándose y tocándose, fue aún mejor cuando ella se atrevió a masturbarlo. Mucho mejor aún cuando ella se atrevió a darle una mamada sin decirle, solo lo hizo, a ambos les encantó evidentemente, ni ella sabe porque le gustaba tanto comerle la verga a su novio, solo le encantaba cada segundo. Luego cuando 5 meses después Mario tomó su virginidad, bueno, qué te digo, fabuloso.

Ahora pasaban toda la tarde besándose y tocándose desnudos, ella le daba mamadas de campeonato hasta hacerlo correrse en su boca y tragaba, como en todo buen vídeo porno. Ella se volvió experta con la práctica durante ese medio año que lo hacía prácticamente diario.

Lástima que Mario nunca mejoró demasiado en cómo se la follaba.

Aunque bueno, solo llevaban follando un mes y eso no lo hacían diario. Por alguna razón lo reservaban para cuándo estuvieran especialmente cachondos, tal vez no querían volverlo algo tan común, que siguiera siendo especial.

Mario se la follaba torpe, lento y nunca más 5 minutos, cómo el 90% de los adolescentes siendo justos. Igual nunca fue un drama, porque ella no había probado nada más y porqué ella lo amaba, y amaba darle mamadas. Ojalá él le regresara el favor más seguido, no parecía interesado, ella se estaba armando de valor para pedirlo más seguido. Además, él parecía esforzarse cuando se la follaba, había veces en que él tomaba buen ritmo durante algunos segundos, pero eso le bastaba a ella, estaba casi segura de que esas veces había tenido algún que otro orgasmo.

No podían tener suficiente de su guarres mutua, ni un solo día se habían aburrido de tenerse desnudos en el cuarto de ella. La vida era buena, mucho sexo, mucho amor, mucho morbo, pero tal vez eso último fue el problema o bueno, no sé si llamarlo problema, tú juzgarás.

—Te amo.

Le decía genuinamente el adolescente a su chica mientras se retiraba de encima de ella, siempre misionero.

—Yo también te amo.

Le respondía con la misma intensidad y pasión ella, lo besaba apasionadamente a medio camino de retirarse.

El joven iba como siempre al baño a tirar el condón por el retrete, ella revisaba tranquilamente su celular, estaba feliz como siempre de tener a su Mario ahí, lo amaba locamente y amaba estar de guarra con él.

—Este estuvo bueno — decía Mario triunfal regresando del baño y acostándose a lado de ella, la acariciaba lujuriosamente.

—Sí, lo de al último me encantó — decía ella honestamente y lo besaba.

Refiriéndose a esos gloriosos 30 patéticos segundos finales cuando él se la folló (casi) fuertemente.

—¿Ah sí, puercota? — respondía él riendo un poco y besándola más.

—Más sexo salvaje y sin piedad, por favor — decía ella, ambos reían, se besaban y acariciaban.

Con los minutos él recuperaba su erección, ella sostenía lujuriosamente su verga mientras él le lamia el cuello, gemían un poco.

—Entonces… — comenzaba él — ¿Duro y sin piedad todo el rato? — decía sonriendo maliciosamente, ella respondía con la misma sonrisa.

—Estaría rico — decía ella nerviosa, aunque emocionada, mientras él se le acomodaba encima, él sonreía honestamente.

—¿Segura? En serio lo haré — decía él emocionado.

Mario se había convencido a sí mismo de que se limitaba para no “usarla”, él quería hacerle el amor, no follarsela como a una sucia prostituta.

—Ok, va, sí — dijo ella emocionada rápidamente al verlo decidido.

Seguía siendo divertido descubrir cosas nuevas entre ellos, como ese oscuro deseo de ella de ser follada sin piedad.

Mario, con el forro puesto, se subió encima de su linda y delgada novia, se esforzó como un toro para follarla tan fuerte como pudo, ella incluso se impresionó unas veces cuando él se dejó caer sobre ella con todas sus fuerzas, hizo un gemido más histérico que de costumbre que lo puso como loco a él, ella le sostuvo el trasero empujándolo hacia ella deseando que su verga llegara más lejos esta vez, Mario se la folló lo más fuerte que pudo, casi una follada decente, casi. Pero no ayudó que por el esfuerzo apenas durara 3 minutos, incluso por bajo del estándar de él.

Se desplomó encima de ella sin verla a los ojos, se dio cuenta de que había sido una promesa demasiado grande para él, se retiró sin decir nada y se acostó a lado de ella.

—Estuvo genial, quiero más veces así — dijo Gaby genuinamente animada.

Yo te digo que estuvo mal, porque soy el todo poderoso narrador, pero la chica adolescente ahí tendida no había probado otra cosa, claro que esa follada casi decente había estado mejor que las otras definitivamente lentas y patéticas folladas de siempre.

—¿Crees? — dijo incrédulo Mario recogiendo su ego del suelo.

—¡Sí! — dijo Gaby con seguridad, ella en serio estaba feliz por el esfuerzo, además pensaba a largo plazo, él podía mejorar, ¿Cierto? Nadie nace aprendido de nada.

—Le pediré consejos al güero — dijo Mario riendo, Gaby lo miró confundida, el “güero” era un amigo de él, de su clase — Bueno, es que él es como mmmm — balbuceaba nervioso, se dio cuenta de que sería incómodo explicarlo, ella esperaba — Él es como súper follador con su novia y todo eso, tiene más experiencia que nosotros — dijo Mario elocuentemente — Definitivamente folla mejor, le pediré consejos — dijo Mario algo incómodo ante la mirada sería de ella.

—Bueno, él es 2 años mayor, ¿No? Además, lleva toda la vida con su novia la nalgona fea esa, seguro sí tiene más experiencia — decía y ambos reían.

—Sí, perdió años por álgebra y sí, lleva un montón con María, al menos 1 año y medio más que nosotros — decía él mirando el techo.

Jesús, el güero, parecía llevar toda la vida junto a su novia María, él siempre le contaba historias a Mario sobre su fantástica vida sexual. Definitivamente parecían exageradas, pero siendo él, definitivamente parecían reales.

—Además, él es experto en cogerse a su novia la nalgona fea, no todas somos iguales — dijo Gaby con seguridad.

—Bueno, todas son iguales en ciertas cosas — dijo Mario, todos sabemos que fue un error, ella lo miraba, él comenzó a balbucear — Ya sabes, yo pensé que no te gustaría salvaje y fuerte, pero creo que por lo visto a todas les gusta así — dijo él empeorándolo, lo supo de inmediato.

—¿Cómo se supone que sabes eso? — preguntó la ingenua adolescente algo molesta.

—Si insinúas que he estado con otras, ya sabes que ni al caso, jamás te haría eso.

—¿Entonces?

—Bueno, es que pues, a su novia le gusta igual.

—¿Por qué sabes eso? ¿Él te cuenta? — preguntó aterrada y molesta.

—Él me cuenta, pero yo no le pregunto, él me dice y de nosotros nunca le digo nada — dijo él aterrado, una verdad a medias, todos los adolescentes presumen, incluso exageran, todos lo sabemos.

—Pues que mal por él — dijo ella finiquitando.

La cosa estaba tensa, no parecía que fuera a haber más sexo esa tarde, pero después de vestirse un poco en silencio, él se quedó. No quería dejar las cosas mal con ella, pobre Mario, tal vez no debió quedarse, yo siendo el todopoderoso narrador y pudiendo ver todas las posibilidades, te digo que el tema se hubiera esfumado y todo habría vuelto al status quo, pero él se quedó con buenas intenciones, ¿Cuántas buenas intenciones mal encausadas arrasaron reinos enteros?

—Obvio no le pediré consejo, no le platico estás cosas, solo era broma, me sentí mal porque no pude hacerlo como hubieras querido — dijo él después de ensayarlo dos veces en su mente, ella lo miró dulcemente.

—Estuvo rico, ¿De que hablas? — dijo ella honestamente, realmente lo creía, no pensó ni por un segundo que él pensara eso.

—Bueno, ya sabes, no pude hacértelo salvaje y fuerte por mucho tiempo — decía riendo nervioso.

—Si quieres… — comenzaba ella pensando, no estaba segura de que decir.

Era territorio virgen, estaba nerviosa ante la insegura y vulnerable mirada de su novio, era la primera duda y casi pelea sobre el sexo, antes de eso todo había fluido naturalmente, solo se divertían. Esa tarde parecía una prueba que él había fallado, no un juego divertido, ella pensó en un segundo que si solo lo consolaba vacíamente como a un cachorrito sería peor, intentó mejor decir algo realmente útil.

—Puedes pedirle consejos, puede que te diga algo que no sepamos, él tiene más experiencia y eso — dijo intentando sonar elocuente.

—Sí, sí, él sabrá que decirme — dijo nervioso.

Irónicamente él sí hubiera preferido ser consolado vacíamente como un cachorrito, solo necesitaba que le sobaran el ego, pero con lo que ella dijo, sintió que le dio razón sobre que no fue la gran cosa. Se fue de ahí besándola, diciéndole que la amaba y dejando su ego en el piso de ese cuarto.

Fueron 4 días difíciles. Mario sobre pensaba las cosas como siempre, ella apenas se acordaba del tema, pensó que él estaría bien, parecía bien. Incluso le regaló unos chocolates al día siguiente que ella recibió gustosa derritiéndose de amor, era demasiado joven para saber, que por desgracia cuando los hombres regalamos cosas, normalmente es solo por 2 causas, obligación social por alguna fecha o por culpa.

Por desgracia el diablo metió su cuchara y le pareció gracioso agregar presión extra sobre el pobre Mario. Resulta que la madre de Gaby se enfermó y pasó esas 4 tardes en la casa, Gaby se lo dijo a Mario apenas al día siguiente, por supuesto que él pensó lo peor, si tan solo se hubiera pasado por la casa de ella esos días y hubiera visto el carro de la señora afuera, se hubiera tranquilizado y si tan solo ella hubiera sido más receptiva de los sentimientos de él, se habría dado cuenta de que debió hacer algo para dejarle claro que era solo eso y no que no quisiera follar con él, como por supuesto Mario lo pensó.

Mario le contó desesperado todo a Jesús, el güero, 2 días después cuando no soportó más. Él en serio buscaba un consejo mágico de aquel chico al que admiraba, no era para menos, el güero era castaño claro, más alto que él, delgado con músculos algo definidos, un six pack bien marcado, ridículamente guapo, tenía muchas admiradoras por eso y porque era un buen jugador de básquetbol, y por supuesto que por eso mismo tenía una confianza arrolladora y gigantesca en sí mismo.

Mario buscó un consejo mágico en aquel hombre 2 años mayor que él. El güero siempre hablaba sobre esas fantásticas e histéricas sesiones de sexo desenfrenado que tenía con María, incluso con otras chicas, parecían anécdotas casi exageradas, el mismo Mario dudaba a veces, aunque le creía la mayoría y de hecho, la gran mayoría eran verdad.

Mario pensó ingenuamente que Jesús podía decirle algo que solucionara todos sus problemas, un consejo definitivo y fácil, una verdad absoluta de esas que tanto nos gustan. Así que le contó todo, incluso exagerando para mal aún más, esperando ayuda o al menos consuelo.

—¡Jajaja!

Reía fuertemente el güero ante la lastimosa historia de Mario, que terminaba con ella negándose a follar con él esos días.

—Así que necesito consejo, sé un buen amigo — decía Mario riendo nervioso, intentando no enojarse por la exagerada risa del otro chico.

—Pues una imagen dice más que mil palabras, mi estimado — decía Jesús bajando la velocidad un poco.

—¿O sea? — expresaba Mario desesperado.

—O sea… — decía el guapo chico tecleando en su celular — Qué te la folles así — decía el chico guardando su celular.

Sonaba el celular de Mario, un mensaje de WhatsApp evidentemente del mismo Jesús. Mario revisaba confundido sin decir nada, Jesús esperaba a punto de estallar en risas, Mario miraba sin poderlo creer, abría los ojos histérico, miraba a Jesús y este estallaba en risas.

—¿Por qué me mandas eso? — decía Mario casi molesto.

—Para que veas cómo es el asunto, mi pequeño saltamontes — decía entre risas Jesús.

—Estás loco, lo borraré — dijo Mario honestamente, presionó, lo seleccionó, casi lo borra, Jesús se desanimó, bajó la velocidad.

—Hablando en serio, míralo, puede servirte, en serio — dijo Jesús rogando que eso convenciera a Mario, nuestro pobre protagonista no sabía que el muy infeliz le colaba un caballo de Troya.

Era el cuarto día de sequía sexual. Para un adolescente ya con vida sexual 4 días es una eternidad, él casi borra el vídeo, no le parecía correcto verlo. María le parecía divertida, buena chica, incluso hicieron aquella tarea juntos el semestre pasado y ella era genuinamente graciosa y buena estudiante. Si Mario hubiera borrado ese vídeo nada hubiera sucedido, al otro día él hubiera follado con su Gaby de nuevo, ella estaba igual o más ansiosa que él de volver a hacerlo, todo hubiera estado bien.

Por desgracia ella no se lo dijo.

Aunque sabía que su madre ya no estaría al día siguiente, quería darle una sorpresa, reapertura por todo lo alto, se compró una linda tanga roja, se la había probado, su precioso culito redondo y pequeño lucía delicioso, si ella podía ver qué se veía deliciosa, incluso con sus inseguridades respecto a que no tenía el culo grande, Mario enloquecería, pero por desgracia ella no se lo dijo y por desgracia, él no borró el vídeo.

Lo reprodujo por la noche.

Cuando se sintió a salvo debajo de sus sábanas, siempre se masturbaba de esa manera con pornografía o con esas mil fotos que tenía de Gaby en tanga, nada más aburrido que masturbarte con fotos de tu propia novia, ¿Qué puedo decirte? Mario la amaba en serio.

El vídeo que Jesús le envió duraba 13 minutos y 27 segundos. Lo vio sin pararlo ni pestañear de principio a fin, se masturbó con culpa durante todo el vídeo.

En pantalla, María de perfil a la cámara, completamente desnuda, estaba puesta de perrito con medio cuerpo sobre la cama y las rodillas sobre el suelo, completamente desnuda, su culo era un espectáculo, tan grande, redondo y firme, delicioso definitivamente. El güero también desnudo detrás de ella, tenía el trasero bien formado y los hombros se le veían enormes.

El güero se follaba a toda velocidad segundo uno del vídeo a María. No se veía el comienzo, ¿Por qué? Mario supuso que él lo había editado, ¿Para que? ¿Por qué alguien editaría sus propios videos porno? Bueno, lo que Mario no sabía es que al güero le gustaba enviar particularmente ese vídeo de vez en cuando, para terminar de convencer a alguna conquista o a otros amigos para presumir, el precioso culo enorme y redondo de su novia y su magnífica habilidad para follar hacían un vídeo maravilloso, sí que era un vídeo para presumir, la verdad.

Jesús se follaba a María como si la odiara, tan fuerte, tan rápido y tan profundamente que los “aplausos sexuales” que hacían sus cuerpos eran escandalosos, casi tan escandalosos como los histéricos berridos sexuales de la chica fea nalgona en cámara. El güero la sometía de una manera completamente sexual y casi cruel, con una mano sobre la nuca de la chica restregándole la cara contra la cama ahogando sus ridículos gemidos, que aún así llenaban la habitación, la otra mano firmemente puesta sobre el coxis de la chica para que mantuviera su precioso culote bien empinado para él.

El chico le metía la verga con fuerza y velocidad, todo el maldito tiempo, todos los eternos 13 minutos y 27 segundos que duraba el vídeo. El güero no bajaba la velocidad apenas más que unos segundos para luego seguir aplaudiendo el culo de María a toda velocidad, la chica solo estaba ahí como un mueble para follar, eso sí, parecía un mueble pasa follar bastante feliz que definitivamente no querría estar en ningún otro lado.

Mario veía agobiado que Jesús apenas hacía una pequeña pausa al minuto 11 dejándole la verga clavada a la chica, hiperventilando los 2, Jesús le clavaba más la verga y María lanzaba un sonido gutural histérico mientras su guapo amigo parecía disfrutar por la cara que hacía. Solo unos segundos de “descanso”, aunque aún dentro de ella, para luego tomarla con ambas manos de la cadera y aumentar aún más el exagerado despliegue de velocidad y fuerza castigando a la chica con su verga. Entre los ruidos sexuales de ella, la cara de histérica de él, los escandalosos aplausos del culo de María contra Jesús, al final él se desplomaba sobre la espalda de la chica y parecía tener un orgasmo dentro de ella, manteniendo su verga dentro de la chica. María recuperaba la respiración histérica, gimoteaba patéticamente un poco y él gemía profundamente. Jesús sacaba la verga lentamente y el largo de esa cosa saliendo de la chica hacía que Mario abriera los ojos de par en par, claro que la tenía enorme, por sino fuera ya suficientemente perfecto, puta vida. El vídeo terminaba ahí, claro que el güero dejó ese pedazo final para que se viera su enorme verga saliendo de María.

María nunca miró la cámara, parecía no estar al tanto del vídeo, eso incomodó más a Mario, dejó de masturbarse, quiso convencerse de que lo hacía porque era lo correcto, pero la verdad es que estaba con el ego destruido, pensando que nunca podría acercarse ni un poco a eso, también sintió una envidia malsana del asombroso culo de María, recordando el lindo, pero pequeño culo de su Gaby.

Al siguiente día intentó no acercarse a Jesús; el güero, no quería admitir que había visto el vídeo, pero tampoco se sentía capaz de mentirle descaradamente, cuando Gaby le dijo que su madre ya no estaría y que ellos podían ir a su casa de nuevo, él corrió aterrado a Jesús.

—Y hoy iremos de nuevo, no sé que espera ella — decía Mario.

—¿Viste el video? — preguntaba Jesús sonriendo con curiosidad, ignorándolo.

—Sí — dijo secamente — Ammm supongo que podría hacer lo de jalarle el pelo, como tú en una parte en el vídeo con María — dijo nervioso e incómodo.

—Puedes ver el vídeo con ella — dijo Jesús emocionado.

Pero intentando despistar, había pensado perfectamente que le diría y que haría cuando él le sacará el tema de nuevo. Mario lo miró confundido, incómodo, nervioso, casi molesto.

—Sí, claro — dijo sarcásticamente.

—Así ella podría decirte que quiere, es en serio, es bueno ver porno con tu pareja para eso, surgen ideas — dijo Jesús, lo tenía pensado.

—Entonces podemos ver porno, no tu vídeo precisamente, además ya lo borré — dijo rápidamente, le incomodó la idea de su amigo, era demasiado rara, retorcida, obviamente mentía sobre haber borrado el vídeo, quiso hacerlo, no pudo.

—Pero si son personas más como ustedes, de su edad, de su escuela, incluso que conozcan, se sentirán identificados, será más fácil que les surjan ideas — decía Jesús algo desesperado, Mario no lo veía — Puedo enviarte de nuevo el vídeo.

—No — dijo Mario firmemente y Jesús no presionó más, habría más oportunidades.

Mario iba por primera vez más nervioso que emocionado a casa de Gaby con ella de la mano. Incluso la primera vez que fueron ahí se sentía más seguro de lograr el objetivo, por desgracia ella no lo notaba, ella solo estaba emocionada.

Cuando llegaron ella lo condujo emocionada a su nido de amor, se besaban y quitaban la ropa, por primera vez Mario no se concentró en ella, no como debía, no como siempre lo hacía, no como a ella le gustaba, fue directo a follarsela, en vez de lamer sus deliciosos agujeros, acariciarla, decirle que se veía deliciosa y que la amaba por 20 minutos, ni siquiera le pidió una mamada que a ella tanto le gustaba hacer, tal vez incluso más de lo que a él le gustaba recibirlas, solo fue a follarsela, desesperado, nervioso, temeroso.

Ella no dijo nada, lo dejó ir directo a meterle la verga, ella estaba ansiosa también por sentirlo dentro de ella, estaba un poco sorprendida de la premura de él, pero tampoco le parecía que hubiera problema por ir directo al postre. Mario comenzó a follarsela lo mas fuerte que podía. Ella se retorcía y hacia ruidos de dolor, no es que Mario tuviera un enorme madero, bastante promedio, pero ella no estaba preparada, él le metía la verga con fuerza y ella soportaba esperando comenzar a disfrutarlo.

—Espera — decía ella en voz baja.

—¿No que lo querías fuerte? — decía Mario intentando hacerse el guay y le metía más fuerte la verga.

—¡Espera! — dijo Gaby furiosa, Mario se retiró asustado — ¡Te dije que esperaras! — dijo ella furiosa aún.

—¡Perdón! Es que pensé…— balbuceaba, se miraban, asustados, confundidos, nerviosos, tristes, sabían que había un problema.

—Es que… — comenzaba ella sin saber que decir, él tampoco decía nada — ¿Qué pasa? — lanzó la pregunta, no había querido hacerla, esperaba no tener que hacerla nunca, se acostaban uno al lado del otro.

—Todo esto… No sé… ¿Y si no puedo? — dijo destruido.

—¿Y si no puedes qué? — preguntó ella genuinamente, es increíble cuanto nos preocupa algo que a veces solo existe en nuestra mente.

—Pues hacerte eso como quieres — dijo confundido, ella sonrió dulcemente.

—¿Lo del sexo salvaje? — preguntó sonriendo, no rio solo para no ridiculizarlo, él asintió — ¡No importa! — dijo ella dulcemente, alzó la voz, pero el tono es clave, el de ella era bueno, él sonrió.

—¡Pero si tú quieres, quiero hacerlo! — dijo él animado — No importa que te tragues mi asquerosa corrida, pero me encanta que lo hagas, así que lo haces — decía él, reían.

—Créeme, lo haría, aunque no quisieras, aunque te molestara, te obligaría a darme tu lefa en la boca — decía lujuriosamente ella, reían.

—Tengo que poder — decía él metiéndole los dedos a ella, se retorcía.

—Tenemos tiempo, tenemos las ganas, no hay prisa y siempre podemos aprender, yo te mordía al principio cuando te la mamaba — decía ella sonriendo, Mario tuvo una desastrosa idea que pensó era buena, pobre Mario.

—Mmmmm ¿Crees que podríamos aprender viendo porno? — preguntó nervioso.

—Sí — respondió ella sin pensarlo, le parecía divertido, no se imaginaba lo que venía.

—Ok, mira — dijo Mario levantándose, tomó su celular, ella rio nerviosa, él se detuvo — ¿Segura? — preguntó nervioso.

—¡Sí! Suena divertido — dijo convencida, él se animó.

Se sentaron en la cama uno al lado del otro. Ella esperaba con curiosidad mientras él desbloqueaba su celular, Gaby jamás había visto pornografía activamente, había visto aquel video que rondó entre los grupos de WhatsApp de aquel famoso que se filtró. Vio aquellos gifs guarros del grupo de su clase, todos hemos visto la publicidad pornográfica tan invasiva, y su amiga Selene le envió una vez un vídeo lésbico lanzándole una indirecta que no captó, pero ella nunca buscó pornografía activamente para tocar su precioso y apretado coño, nunca sintió la necesidad.

Así que esperaba a lado de su Mario mientras él desbloqueaba el celular, entrecerró los ojos confundida al ver que entró a WhatsApp, cuando abrió la conversación con su amigo el güero y reprodujo el vídeo de ahí, casi dice algo, pero el vídeo empezaba fuerte segundo uno.

Jesús sabía que si el vídeo empezaba de 0 a 100 en un segundo, la gente se quedaba en silencio a verlo, si un vídeo empieza aburrido es más probable que lo quites, Gaby solo se quedó viendo el vídeo, y así mismo, solo vieron el video sin decir nada los 13 minutos, hipnotizados ante la increíble demostración de Jesús.

El vídeo terminó, ambos estaban aturdidos, Mario solo lo había visto una vez, seguía siendo abrumador, él simplemente bajó el celular, un silencio sepulcral.

—Wow.

Expresó ella honestamente, no sabía que parte le impresionaba más, que fuera Jesús y que jamás ni en un millón de años pensaba ver un vídeo porno de él, que el vídeo era en serio increíble, los casi ridículos gritos de María o lo mucho que envidiaba su enorme culo, ahora más… por supuesto que también notó esa enorme cosa que llevaba Jesús en la entrepierna.

—Ya sé, ¿Verdad? — dijo Mario sin mirarla.

—Sí… Pero… ¿Por qué…? Ella… Él — balbuceaba torpemente, literalmente agitó la cabeza para aclararse — ¿Por qué te envió eso él? — priorizó sus curiosidades.

—Bueno, le dije del problema y- — decía él, ella interrumpió.

—¿Cuál problema? — dijo molesta.

—O sea no, le pedí el consejo — dijo él nervioso.

—Borra eso, no quiero que le estés viendo el culo a la fea esa — dijo ella, es gracioso que el mismo video les causara diferentes inseguridades a cada uno.

—Sí, sí — dijo él, lo borró frente a ella, Gaby hizo que no se fijaba mucho, pero sí se fijó.

Silencio de 2 segundos, ambos se sentían incómodos y extraños, pero el vídeo era demasiado bueno, ambos estaban más cachondos que incómodos, él la besó. Se tocaban y se besaban, él lamía su cuello.

—Quiero follarte así — decía Mario.

—Se ve rico — decía ella honestamente, tenía en su mente las poderosas penetraciones de Jesús a María, cada segundo la envidiaba más, se quiso hacer la atrevida, el coño casi le goteaba — Métemela de perrito como en el vídeo — dijo ella sonriéndole lujuriosamente, él sonrió emocionado.

Bajaron de la cama, ella se puso en cuatro patas con las rodillas en el suelo y medio cuerpo sobre la cama, simulando el vídeo. Completamente desnuda, a Mario se le hacía agua la boca al ver el precioso culo de su linda novia delgada en cuatro patas, tan lindas, respingadas, firmes y redondas nalgas, algo pequeñas como siempre desde que la conoció, pero jodidamente hermosas, como siempre también, su exquisita y apenas pronunciada cadera hacía buen juego con su bien definida, firme y diminuta cintura, y delicada espalda, la vista era fenomenal, no le pedía nada al descomunal culo de María. Quiso lamerla profundamente entre sus lindas nalgas, pero él siempre pensaba que ella se sentía algo incómoda de que él le lamiera el coño, ni hablar de comerle el culo, ojalá ellos hubieran tenido mejor comunicación y hubieran sabido que ambos querían lo mismo.

Mario tomó la cadera de Gaby, ella se sintió emocionada de estar así a merced de él, nunca lo habían hecho de otra manera que no fuera de misionero, porque apenas llevaban un mes follando como tal después de esos meses de besarse y tocarse desnudos, ella había sido muy tímida de pedirle algo más y él sentía que ella querría el contacto visual y no sentirse usada. Mario se puso el forro rápidamente y entró en su apretada novia con placer, ella gimió honestamente y él comenzó a subir la velocidad, le emocionaba tener el control tan claramente sobre ella, cuando una chica se empina ante ti hay una vibra especial, ella se te está entregando de una manera figurada, pero muy poderosa. Mario tuvo 3 buenos minutos y medio, incluso tuvo algunos segundos bastante destacables con aplausos del culo de su linda Gaby y todo, se desplomó sobre la espalda de ella y recuperaban la respiración, había sido emocionante y divertido, reían nerviosos por su travesura.

—¿Entonces ahora sí pudiste follartela bien? — preguntaba Jesús después de la historia de Mario, un poco exagerada para ser honestos.

—Sí, fue genial, tan apasionado, como tú en el vídeo con María — decía emocionado, se había convencido a sí mismo de que era verdad.

—Debiste enseñárselo y así podían haber tenido más ideas los 2 juntos — dijo Jesús.

—Bueno ammm la verdad… Sí se lo enseñé, no lo borré, perdón — dijo Mario algo avergonzado, Jesús se resistió con todas sus fuerzas a no sonreír como idiota.

—¿Qué dijo? — preguntó aparentando desinterés.

—Bueno emmm no dijo mucho, solo lo vimos en silencio y luego pasó lo que te digo — decía Mario nervioso, no se acostumbraba a esas incómodas charlas, que él le hubiera enviado un video tan explicito seguía pareciendo tan surreal e indebido.

Jesús pensó concienzudamente lo que le dijo Mario esos días con todo ese tema, analizó cada palabra forzando su memoria, se lamentaba de no haber tenido esas conversaciones en texto en WhatsApp, no sabía si el resultado final de haberle enviado el vídeo había sido bueno o malo, también sabía que tal vez no debía creer al 100% lo que le hubiera dicho su torpe amigo, podía haber mentido para salvar su dignidad o simplemente tener una perspectiva equivocada, no importa cuanto creas que algo es verdad, cuando se trata de personas no puedes estar seguro, el ejemplo perfecto era Jesús precisamente, Mario jamás se imaginó lo que estaría por hacer.

Jesús haría lo que estaba por hacer porque estaba bastante retorcido, sobre todo porque llevaba poco más de un año que se había hecho aficionado a esos mangas hentai “netorare”, que básicamente son la versión japonesa, cruel y en dibujos manga de los cuckolds. Se había obsesionado con las morbosas historias y crueles situaciones, quería vivirlo, tenía que vivirlo, pero como el tercero en discordia, claro está, él no era un patético cornudo.

Cuando Mario le dijo que estaba teniendo problemas en la cama con su novia, todo parecía sacado del inicio de un guion de esas historias, vio la oportunidad y definitivamente lo intentaría, antes de ese día jamás lo hubiera pensado, ni siquiera se había fijado demasiado en Gaby, nunca sabemos que cosa puede despertar algo en alguien, la más inofensiva palabra, insinuación o incluso gesto puede causar consecuencias insospechadas y enormes en la gente, Mario no hubiera podido saberlo, ni siquiera Jesús lo hubiera sabido hasta que Mario le platicó eso y su imaginación voló.

De pronto, ante esas lastimeras declaraciones de su amigo, la idea creció en él, por eso le envió aquel video y le insistió “sutilmente” en qué se lo mostrara a ella, para ir poniendo imágenes, eso combinado con mal sexo y un oportuno acercamiento de él, tal vez podría rendir frutos, estaba completamente decidido a intentarlo, claro, estaba nervioso, pero eso solo lo hacía más divertido.

Sabía perfectamente que los miércoles Mario salía cuando acababan las clases, se cambiaba en casa y regresaba 2 horas más tarde cuando Gaby terminaba su entrenamiento de voleibol para ir juntos a casa de ella. Jesús tenía práctica de básquetbol en esas mismas canchas ese mismo día como siempre, el timing no pudo ser más perfecto, además, parecía que ellos estaban por solucionar ese “problema” de mal sexo, debía actuar ya.

La miraba a lo lejos, había pasado media hora y no se le había podido acercar, las diferentes escuadras cambiaban lados de la cancha intercalando diferentes rutinas de entrenamiento y literalmente quedaban de una esquina a otra cada vez perfectamente sincronizados, estando lo más lejos posible uno del otro.

Pero la miraba.

Sintió un escalofrío cuando Gaby se empinó para un saque y de hecho, su culito lucía bastante bien en esos muy apretados shorts de licra rojos, nunca se había fijado, y si se había fijado, ella nunca había llamado su atención. No con María como su novia con ese semejante señor culo que ella tenía, insisto, es increíble lo que una situación puede aportar, ese lindo culito redondo y pequeño, antes jamás le hubiera despertado nada, ahora le parecía exquisito, ahora que estaba aderezado por sus retorcidas ideas.

El entrenador se distrajo un segundo y él buscó rápidamente con quién intercambiar sitio entre sus compañeros, sabía perfectamente que el entrenador odiaba eso, “Deben trabajar sus puntos fuertes y débiles por igual”, pero vio al tímido Raúl básicamente a lado de Gaby practicando los tiros libres mientras a su escuadrón lo tenían haciendo pases largos.

—Raúl — se le acercó Jesús mientas lo llamaba, cuidando con un ojo que el entrenador no se diera la vuelta, el otro chico le alzaba las cejas preguntando — Cámbiame porfa, estamos haciendo pases allá — le indicó rápidamente con una mano, Raúl miró al entrenador, todos sabían que no le gustaba que se saltarán rutinas — Ya le dije al coach, dice que está bien, es que necesito reforzar mis tiros libres — dijo Jesús con la seguridad de un psicópata mintiendo, Raúl asintió sin mucha seguridad y se retiró.

Jesús se colocó despistadamente a lanzar la pelota, de pronto ver a Gaby tan cerca le emocionaba y ponía nervioso como hace mucho no le pasaba con ninguna chica. Él era ridículamente guapo, con su estatura que imponía y sus músculos adolescentes bien formados, tenía una ventaja de dos campos de fútbol sobre la mayoría de sus compañeros, también su rostro agraciado le hacía las cosas muy fáciles cuando quería acercarse a una chica, incluso muchas veces se acercaban ellas mismas, María tenía unos cuernos enormes la pobre.

Pero ahora todo era tan diferente esta vez, la vio sonriendo tontamente con una compañera suya mientras caminaba por un balón y quiso arrepentirse, estaba mal lo que hacía, aunque no terminara en nada, la intención era suficientemente mala ya de por sí, pero recordaba como su amigo le preguntó literalmente que hacer “para durar más de 5 minutos antes de correrse” y la morbosa idea de volverla loca con buen sexo y destruir al pobre Mario, le pusieron la verga dura como piedra, no lo juzgaré, cada quien sus fetiches.

Ella hacia otro saque, su culito redondo lucía aún mejor de cerca, él estaba un poco perdido en sus ideas viendo aquellas pequeñas, pero lindas y bien respingadas nalgas, pensaba morbosamente en las posibilidades, ella se dio la vuelta.

—Hola, güero — decía la alegre chica con sencillez, ¿Ella lo atrapó mirándole el trasero? No, no, parecía normal.

—¿Qué tal? — decía el guapo chico mostrando sus perfectos dientes blancos, aplomo y seguridad.

—¿Cómo te va? — respondía la chica, se acercaban, los otros compañeros cumplían la rutina.

—Bien, bien, ¿A ti? ¿Muy cansado? — preguntaba Jesús nervioso.

Ellos nunca habían hablado realmente. Se conocían por Mario solamente y estaban en diferentes clases, no se tenían en Facebook ni tenían otras amistades en común. Se habían saludado algunas veces amistosamente en aquellos entrenamientos y una vez se encontraron en la parada del camión. Esa vez ella le preguntó a dónde iba, él le respondió y luego cada quien se puso sus audífonos para ignorarse a gusto, él se lamentó de no haber hecho más migas con ella antes.

—No mucho, hoy no toca gimnasio, es lo bueno — decía ella igual de nerviosa.

Le era difícil no pensar en él gimiendo y desnudo follandose como un actor porno a María, además, ¿Le estaba mirando el culo antes? Nah, se imaginaba cosas.

—A nosotros tampoco — dijo nervioso.

Se sentía estúpido, no podía creer que esa chica, a quien antes le hubiera dado un 7 como mucho, a la que nunca hubiera intentando llevar a la cama, lo pusiera así de nervioso de pronto, contexto, el contexto lo es todo mis amigos, se atrevió un poco, no tenía mucho tiempo.

—Aunque es agradable andar por el lindo panorama de las sexis chicas de voleibol ejercitándose por ahí — dijo con la boca seca, pensó que personalizarlo contra ella directamente aún era demasiado pronto, cuando ella rio, el respiró y rio también.

—Todos son iguales, guapos o feos, mirones asquerosos — dijo Gaby aún riendo.

Se puso pálida medio segundo después al darse cuenta que tal vez le insinuó que él era guapo, “¿Estás pendeja o que?” Se recriminó, cuando él rio, ella rio aliviada también.

—Bueno, ustedes tienen la culpa, bien buenas y usando eso — le dijo apuntándole a las piernas con los ojos, refiriéndose a esos apretados shorts de licra, con cada segundo se sentía más seguro.

—¡Oye! — decía Gaby sonriendo sonrojada, ¿Qué carajos? ¿Le estaba coqueteando? Su corazón a tope, ¡Carajo! ¡Él es tan guapo! Tiene una sonrisa increíble, reían.

—¿Cómo te va con Mario? — preguntó nervioso.

Abriría el tema, no sabía cuánto tiempo tenía, seguramente poco, necesitaba correr esa distancia que Mario pudo caminar con tranquilidad durante un año y medio, necesitaba alcanzarlo.

—Ammm bien, sí, bien, ¿Por qué? — preguntó nerviosa, no estaba segura de que tanto le había dicho Mario, no habían tocado el tema, ¿Él le había dicho que ella vio el vídeo? ¡Joder! ¡Por favor que no! ¡Que puta vergüenza!

—Me contó que habían tenido algunos problemas… Ya sabes con qué — dijo él bajando la voz un poco, seguía nervioso.

—Sí algo, bueno… o sea — dijo nerviosa y balbuceando retomó con fuerza — Problemas, problemas, no, solo ammm ¿Pues qué te dijo? — preguntó ella riendo un poco.

Haciéndose la desinteresada, incluso volteando hacia atrás fingiendo buscar a alguien o algo, pero por dentro queriendo saber desesperadamente cada palabra, apenas acabó de preguntar lo miró, no quería perder detalle de su expresión, Jesús tenía una erección tan firme que se sentía nervioso de que se le notara, ¡Joder! ¡Que jodidamente emocionante era todo! ¡Hace tanto nada era tan emocionante!

—Que no te follaba bien — dijo él con la boca seca, la verga casi le goteaba, ella lo miró fijamente, no podía creerlo, balbuceó algo.

—¡Jesús! ¡A ligar al parque! — le gritó su entrenador.

Jesús le lanzó una mirada divertida a Gaby y ella rio nerviosa, él se retiró a entrenar y ella se quedó con las piernas flojas unos segundos parada y procesando lo que había sucedido, no podía creer que él le hubiera dicho eso a la cara, ¿Quién se cree? Puto cabrón, ¿Qué carajos le importa? ¿Qué se supone que le respondiera?

Ella lo evitó un poco durante el entrenamiento, lo que él hizo de ponerse cerca de ella intercambiando, ella lo hizo para alejarse un cuarto de cancha intercambiando escuadra, pensaba demasiadas cosas, ¿De quien era culpa? ¿De él por ser un puto cínico entrometido? ¿De Mario por ser tan indiscreto? ¿Ella se lo estaba tomando muy a pecho? Le contaba todo a Selene, Mario podía hacer lo mismo con su buen amigo, ¿No? Pero Selene jamás se atrevería a preguntarle a Mario algo así en su puta cara, todo mundo sabe que eso se habla con los amigos, pero jamás vas y le preguntas a la novia de ese amigo sobre lo que se habla entre ellos, ¿No? Además, ¿Cómo que no se la follaba bien? ¿Eso le dijo literalmente Mario? ¿Eso pensaba él? ¿Estaba insatisfecho? ¿Ahora el güero pensaba que ella estaba mal follada? ¿Qué su novio era un tarado en la cama? ¿¡Por qué le diría eso Mario!? ¿Él sonreía cuando le preguntó hace algunos minutos? ¿Era burla? Él parecía mejor que su Mario en aquel video, sí, pero tenía más experiencia y era mayor, Mario podía mejorar, ¿Verdad?... ¿¡Verdad!?

El entrenamiento terminó, como siempre ambos entrenadores lo daban por finalizado al mismo tiempo, ella tenía la mente hecha un desastre, falló más saques y bloqueos que nunca, él tenía la verga tan dura hace 2 horas que comenzaba a dolerle, estarle viendo el culo a Gaby constantemente no ayudó. Él pensaba morbosamente que, si ella lo descubría mirando estaba bien, podría saber sus intenciones y tal vez ella le daría entrada, ella no lo hubiera notado ni en un millón de años estando tan distraída.

—¿Me acompañas? — dijo Jesús a espaldas de ella.

Gaby estaba empinada con las manos metidas en su bolso deportivo, le daba una fantástica vista de sus preciosas nalguitas a él, Jesús miraba profundamente, se le marcaba el coño, se veía bien, ella se veía mejor a cada segundo que él imaginaba morbosas situaciones.

—Sí, claro — decía ella reincorporándose y dándose la vuelta como con resorte.

Esta vez sí que lo descubrió mirándole el culo. Jesús no retiró la mirada muy rápidamente que digamos, lo hizo a propósito. Ella no supo que pensar, hasta pensó en si estaba manchada o algo, y miró despistadamente su trasero cuando él no se dio cuenta, no había nada que mirar ahí más que sus lindas nalgas.

Caminaban, él un poco enfrente, ella se preguntó mientras caminaban a dónde carajos lo acompañaba y porque, estaba tan sumergida en sus pensamientos que solo dijo que sí, se acercaban a los vestidores, se alivió, igual tenía que vestirse y el entrenador siempre andaba por ahí, además quería decirle un par de cosas.

—¿Cuál es tuyo? — preguntó Jesús cuando entraron a aquellos vestidores, ella apuntó con la mirada y se dirigió con el cuerpo.

Se acercaron al pequeño locker de Gaby, rodeados de las chicas de su equipo de voleibol, los vestidores eran compartidos solo separados por zonas, los lockers obstaculizaban las miradas al otro lado para ambos bandos y los entrenadores cuidaban celosamente que nadie hiciera nada estúpido, aunque más de uno y una habían visto cosas interesantes por ahí. Ella colocaba su maleta y sacaba su pants, Jesús colocaba también su maleta a lado de la de ella, el entrenador de voleibol lo miraba de cerca.

—Solo me pondré el pants — le dijo el chico declarando sus “inocentes” intenciones, el hombre solo asintió de mala manera.

—No me folla mal.

Soltó Gaby de sopetón, sonriendo, restándole hierro al asunto, mientras sacaba su chamarra, en voz baja, aunque no en susurros, muchas chicas cerca, ella no estaba segura si con eso quería salvar la dignidad de su macho o la suya.

—Bueno, 5 minutos no es mucho, él me dijo que eso suele durar — dijo él con seguridad.

La miró y cuando se aseguró que ella lo miraba, se quitó la camisa por encima de la cabeza con naturalidad. Gaby le lanzó involuntariamente la mirada por todo el torso mientras la mirada de él estaba tapada por la camisa que se sacaba por la cabeza. Una vista demasiado agradable, todos esos bien marcados, pero discretos músculos, él se tomó su tiempo quitándose la camisa, ella pudo contarle los cuadros, seis, perfectamente definidos. Cuando estaba por quitarse bien la camisa, ella volteó el cuerpo y la mirada al locker antes de que él pudiera atraparla. Pero él sabía que ese truco nunca fallaba, cuando la vio tan evidentemente volteada al locker supo que funcionó.

—Calidad antes que cantidad — dijo ella riendo sintiéndose ingeniosa y abriendo su locker.

—Si tú fueras mi novia te daría ambas, lo mereces — dijo él sintiéndose patético, tan obvio y frontal, pero como dije, necesitaba correr.

Silencio incómodo que despistaron, ella poniéndose la chamarra, él otra camisa, menos mal, ella estaba aterrada de mirar involuntariamente.

—¿Por qué lo merezco? — dijo ella sin verlo, resoplando sarcásticamente, riendo y sonriendo como idiota, intentando no verse obvia.

—No te había visto bien — dijo él nervioso, tenía que lanzar una buena bomba, moverle el tapete, respiró y lo hizo — Tienes muy lindo trasero, eres súper sexi — dijo con la boca seca, también sin mirarla, aparentando que no era la gran cosa, solo un cumplido, ¿No? Jugueteaba con cosas en su maleta hundiendo la mirada ahí.

Silencio más incómodo aún, ella hundía la cara en su locker, no volteaba ni un poco ni por error, tenía que ponerse el pants, pero eso tal vez conllevaría empinarse frente a él, no quería ocultarle su trasero como si estuviera acomplejada, pero tampoco darle un buena vista, ¿Él vería?, pensaba mil cosas

“¿No te había visto bien? ¿Qué clase de cumplido pendejo es ese? ¿O sea que no estoy TAN de la chingada? ¡Uy pues gracias por decirme que tengo lindo trasero! Cómo si me importara lo que pensarás mmmm ¿Dijo lindo o muy lindo? ¡Que importa! Es un idiota… Muy nalgona tu vieja, pero su cara horrible no se la quita nadie, yo soy linda, ella solo tiene su culote gordo, ¿Y por qué carajos me miras el trasero? Encima me lo dices ¿Qué carajos te pasa?” pensó a súper velocidad, indignada, confundida, nerviosa, casi emocionada.

Sacó la cabeza furiosa del locker, se iba enterar, iba, pero ella no dijo nada, él estaba en boxers de perfil a ella buscando en su mochila, el bien formado y firme trasero del chico era un espectáculo digno de ver, se quedó muda viendo un segundo.

—Bueno, pero mejoraremos — dijo espabilando.

Sonriendo como idiota, sonrojada, completamente desarmada, ¿En serio crees que solo los hombres nos quedamos idiotas ante la belleza? Por favor.

—Tú viste el video, él me lo dijo — dijo él sentándose con tranquilidad y poniéndose el pants.

A la adolescente se le fue la sangre a los pies. Bajó la mirada, quiso negarlo, pero sabía que sería inútil, estúpido Mario, debía callarse de una maldita vez con lo que le dice, se sentía tonta, avergonzada, diminuta.

—¿Crees que alguna vez él vaya a ser así de bueno? — preguntó él sonriéndole.

—El sexo no es lo único en la vida — dijo molesta.

—Y tengo unos mejores, ¿Quieres que te envíe alguno? — dijo él nervioso.

—No — dijo ella rápidamente, cerró el locker fuertemente mientras él se ponía el pants sentado — Ya me voy, ya me llamó mi novio — mintió ella viendo la pantalla del celular, claro que dijo “mi novio” a propósito.

—Claro, me lo saludas — dijo él acabándose de poner el pants — Adiós, Gaby.

—Ok, bye, güero — dijo ella sin mirarlo y se fue.

Gaby salió rápidamente de ahí, se sintió patética por no poderle decir que era un idiota, él la anuló, de algún modo la hizo sentir la reina del mundo y luego una campesina asquerosa. Se sentía más patética por sentirse intimidada por lo guapo que él era, se supone que eso solo les pasa a los chicos, ¿No? Cuando ella se alejaba, él se fijó muy bien en su lindo trasero, se lamentaba, sabía que había ido demasiado lejos, también sabía que a veces pisotear un poco a las chicas funciona, pero no estaba seguro de sí se había pasado. Seguía mirando su lindo trasero, sí que se veían lindas esas nalguitas tan paraditas, además tenía una cintura muy pequeña, perfecta pada tomarla en cuatro patas y darle lo que se merece, cada segundo se convencía más de que tenía que ser suya, se animaba, no estaba todo perdido.

Gaby salió aún nerviosa.

Cuando vio a su Mario esperándola como siempre no pudo evitar sonreír, todo estaría bien. Caminaron de la mano felices a su nido de amor, ella ya no pensaba en nada más que en él, a Mario le encantaba que ella se hubiera dejado las licras esta vez y no se pusiera ese enorme y horroroso pants escolar encima, se lo demostró tocándola y haciéndole comentarios sucios todo el camino.

Entraron corriendo a su habitación, se desnudaban sin decir mucho, ella le lamía la verga y las bolas para ponerlo más a tono, él le dijo lujuriosamente que se pusiera “a cuatro patas” ella sonreía, definitivamente podía acostumbrarse a que él le hablara así. Cuando ella se acomodaba para él, miró rápidamente su celular y lo dejó sobre la mesita de noche.

Mario la montó lo mejor que pudo, tal vez igual de “bien” que la tarde pasada, tal vez un poco mejor, ella disfrutó como loca esos segundos finales donde él se la follaba sin limitarse por el miedo a correrse, recuperaban la respiración y él fue al baño, ella miró el celular rápidamente.

Mario regresaba después de tirar el condón por el retrete. Se acostaban uno al lado del otro besándose y acariciándose, él recuperaba el vigor rápidamente ayudado por su edad y se follaba a su linda Gaby de misionero, ella volvió a ver el celular antes y después.

—¿Qué tanto platicas? — preguntaba Mario acostándose a lado de ella con los boxers ya puestos, ambos sabían bien que su cuota era de 2 folladas por sesión máximo.

—Nada, con nadie, ¿Por qué? — decía ella genuinamente.

—No sé, estuviste revisando mucho el celular — dijo él recostándose.

—Ah, no es eso ammm media nuestros tiempos — dijo ella riendo, pensó que era una magnífica idea decírselo, no lo fue.

—Oh…— expresó nervioso en un segundo — ¿Cuánto duré? — preguntó riendo forzadamente.

—El más largo fue de 6 minutos — redondeó hacia arriba — Vamos mejorando — dijo sonriéndole lujuriosamente.

—¿Solo 6? ¿En serio? — dijo él destrozado, recordaba perfectamente aquel video, 13 minutos y 27 segundos.

—Sí, pero ya es más que antes, ¡Y solo en un día! — dijo ella desesperada por hacerlo sentir bien.

—Pero ni siquiera puedo hacerlo tan rápido o fuerte y… — decía él quedándose a medias, alzó la mirada al techo.

—Es cuestión de práctica — decía ella.

De hecho, Gaby estaba convencida, ella en serio no veía tanto drama en esto, ni siquiera le importaba que él no pudiera durar más, las inseguridades de Mario causaron tantas cosas…

—¿Y si no? — dijo él agobiado — ¿Y si es algo como de nacimiento? La resistencia o algo así, ya sabes que existe la eyaculación precoz, leí que algunos hombres tienen el “músculo cubopoxígeo” más grande que otros y eso ayuda a la erección y a la resistencia antes de eyacular — dijo él rápidamente, había estado leyendo demasiado esos días, habían sucedido tantas cosas esos días.

—Bu-bueno pues ammmm ¿Es un músculo? ¿Se puede ejercitar? — balbuceó ella nerviosa.

De pronto le surgieron inseguridades que ni siquiera sabía que podía tener, ¿Y si era verdad? ¿Y si es algo con lo que naces o no? ¿Estaba condenada a qué ese fuera el mejor rendimiento posible de él? No estaba mal para ella, ¿Pero era suficiente por siempre?

—N-no lo sé — dijo él destruido, se quedaron en silencio.

Mario se fue con una despedida débil e insegura ese día, caminó a casa y no tomo un autobús, tenía mucho que pensar y a él le gustaba pensar caminando. Ella también pensaba demasiado, tirada en la cama añorando esas tardes con él en qué todo solo era morboso, divertido y nuevo, no ahora que parecía un trabajo que requería ciertos estándares. Se sintió furiosa porque llegó a la conclusión de que a ella ni siquiera le importaba tanto eso, era verdad, se sentía furiosa con él por hacerla sentir mal de algún modo por algo que de hecho, era su culpa, pero él estaba tan sensible con el tema que reclamarle claro que solo lo haría peor, no hablaron mucho en WhatsApp ese día después de que él se fue, las cosas estaban tensas.

Pensó en preguntarle a Selene, pero había demasiado que explicar y a veces esa mujer monopolizaba la charla hablando de ella e Isaac. Lo pensó por más de una hora viendo la red social de ese muchacho, creyó que el único con el que podía hablarlo era él, Jesús. De algún sabía que era mala idea, pero ya no estaba segura de nada, ¿él parecía querer ayudar? Al menos tal vez diría algo divertido y la distraería.

—Hola.

Comenzó nerviosa la charla por texto con un tímido saludo, ni siquiera lo tenía agregado como amigo, Jesús sintió una punzada en la verga cuando vio la notificación, no se había emocionado así ni por esa chichona rubia que conoció en aquella fiesta.

—¿Qué tal? ¿Cómo andas? — respondió él emocionado, se acariciaba la verga un poco, era noche y ya estaban acostados ambos.

Después de saludarse y ponerse un poco al día, ella abordó el tema más pronto que tarde, como quiera tenía que hacerlo en algún momento y ya le estaba dando sueño.

—Hoy Mario duró 7 minutos, en 2 semanas podremos estar media hora pegados sin que se corra jajaja — decía ella cuando él apenas preguntó por su novio.

—Jajaja tal vez pueda llegar a los 10 minutos, pero la verdad yo nunca duré tan poco como él, puedes mejorar un poco, pero no demasiado, es una bendición con la que naces o no jajaja — escribió él cruelmente.

Realmente lo creía, pero lo hacía mayormente porque tenía un objetivo muy claro, todos sabemos cuál, ella se ponía nerviosa pensando que podía ser verdad.

—¿Pero no mejoraste ni un poco? ¿Desde la primera duras lo mismo? Claro que se puede mejorar — decía ella intentando convencerse más a sí misma que a él.

—Puedes mejorarlo un poco, variar el ritmo y todo eso, pero a la hora de la verdad, hablando de follar fuerte y rápido como tú te mereces, ahí solo importa si lo tienes o no — dijo él, ya se masturbaba con fuerza.

—Sigues diciendo que me lo merezco jajaja estás loco — escribió emocionada, recordaba su increíble cuerpo.

—Te lo mereces, tienes un culo hermoso, lo vi bastante hoy — escribió él, sabía que todo podía acabar mal, de hecho, Mario le agradaba bastante, normalmente pensaba en él como su mejor amigo, pero no pensaba con la cabeza de arriba en esos momentos.

—Solo lo dices por ser amable jajaja pero gracias — decía ella emocionada, se sentía increíble de ser halagada por ese chico tan bien parecido, tampoco pensaba tan claramente ya, se resistía a tocarse.

Y realmente creía que él estaba siendo amable o exagerando, porque era demasiado ingenua para dilucidar las intenciones de él y demasiado insegura para creer lo que él decía. Recordaba a María con su enorme trasero y bien definida figura, ella siempre se sintió insegura cuando se veía desnuda en el espejo, hubiera querido que sus tetas pasarán la copa B y que sus nalgas fueran más grandes y llamativas, nunca nadie le había dicho “nalgona”, incluso su Mario le decía que tenía “un culo hermoso”, lindo, bonito o delicioso, ni su Mario le dijo nunca que tenía el culo grande, y todos los hombres prefieren un culo grande, ¿No?

—Estoy siendo medianamente educado, pero no amable — respondía Jesús hábilmente.

—No entiendo — escribió rápidamente ella.

—Estoy siendo educado al no decirte cosas más sucias, pero no te digo que tienes un lindo trasero solo por ser amable — escribió él.

Jesús esperó, no agregó nada más, sabía lo que insinuó y la puerta que le abrió a ella, ansiaba que ella entrara, Gaby también lo sabía, leyó nerviosa y se resistió a escribir por casi un minuto, pero atravesó la puerta que él le abrió.

—¿Cómo que cosas? — escribió nerviosa y le dio a enviar antes de arrepentirse, nerviosa vio como él leyó y escribía, no lo saben, pero ambos sonreían.

—Te pondría en cuatro patas desnuda, te lamería entre las nalgas y el coño, luego te metería toda la verga sin piedad por 20 minutos, hasta eyacular sobre tu precioso culo — escribió rápidamente él antes de que ella le dijera que mejor no dijera nada.

Ella leyó el mensaje más de 3 veces. Se le puso húmedo el coño, recordaba aquel fantástico video de él follandose como un actor porno a María y puso imágenes en su mente involuntariamente, lo imaginó a él follandosela de perrito frente a un espejo, ella lo veía por el reflejo, él le metía la verga sin piedad y ella berreaba como María histéricamente, ya que así estaba María por 13 minutos y medio, berreaba y gimoteaba como histérica, y eso que debía estar acostumbrada, ¿Qué tan loca podría volverla a ella? ¿Qué cosas maravillosas que ni siquiera lograba imaginar podría sentir? Ella antes no creía que el sexo fuera la gran cosa, cuando Mario le metió la verga se volvió loca segundo uno, ¿Qué más se estaba perdiendo? ¡20 minutos! Seguro que Jesús podría, el vídeo ni siquiera mostraba el inicio, aunque, ¿No sería demasiado? Claro que no, ¿Cómo es que ser bien follada podría ser demasiado? Nadie se hartaría, él tenía tanta fuerza, recordaba sus bíceps, en serio le metía la polla con fuerza a María, no parecía cansarse, eso era asombroso, recordaba, primero con culpa, luego con frustración como el mejor tiempo de su Mario habían sido 6mins y 12segundos, ¿Y si lo que ellos decían era verdad sobre que él no mejoraría? No demasiado al menos, la gente tenemos diferentes capacidades, unos son más listo que otros, por más que entrenaras toda tu vida no podrías ser igual de veloz que Usain Bolt, ¿Por qué sería diferente en el sexo? Nos gusta decir esas pendejadas de que todos somos capaces y todos somos iguales, que la constancia supera al talento natural, pero dentro de nosotros, todos sabemos que eso es mierda, hay prodigios y nosotros, los simples mortales.

Frustrada pensaba eso en ese momento, la vida es tan jodidamente injusta, María tenía un culo asombroso y él podía follar mucho mejor que su Mario.

”No te atreverías a follarme, mentiroso” escribió nerviosa.

Sabiendo que ahora ella le abriría una puerta a él, todo puede cambiar con un simple diálogo, una insinuación o un gesto. Como Jesús había cambiado tanto después de esa charla que Mario creyó inofensiva cuando le contó lo mal follador que era. Él jamás hubiera intentado nada con Gaby de no ser por esa penosa información que él mismo le dio, y por ejemplo también, ella probablemente nunca hubiera sido novia de Mario si ella no le hubiera dicho que le gustaban las orquídeas, él llegó con un ramo 2 días después. Eso la conmovió tanto que decidió darle una oportunidad, todo puede cambiar con un simple diálogo, tenía miedo de que Jesús dijera que sí se atrevería a follarsela, ¿Qué pasaría entonces? También tenía miedo de que él respondería que no y eso la destrozaría. Borró el mensaje.

—Jajaja estás loco, soy novia de tu amigo, y ya me voy a dormir, linda noche, bye — escribió su parte racional imponiéndose por fin, tal vez no era demasiado tarde.

—¿Quieres ver otro video? – escribió él desesperado ignorando la despedida de ella.

Gaby se quedó petrificada, tragó saliva involuntariamente, sus dedos por encima de la pantalla sin escribir nada.

—Tengo otros incluso mejores, ¿Te mando uno? — insistió jalándose histérico la verga.

Estaba mal, ¿cierto? ¿Para que querría verlo? ¿¡Para que él querría enviárselo!? Se tocaba el coño sin darse cuenta, escribía y borraba.

—No le diré a Mario.

—Ok, pero solo uno.

Escribió nerviosa y redactó otro mensaje arrepintiéndose, pero güero ya tenía el vídeo seleccionado y solo lo envió.

Ella se aseguró de que el vídeo estaba descargado y apagó el wifi del móvil. Solo quería mirar, no hablar con él, no ser interrumpida ni dar explicaciones.

El vídeo comenzaba con güero acostado en una cama, completamente desnudo y miando a la cámara desde allá. La verga completamente erecta, Gaby paró para mirar bien, parecía grande, bastante. Le dio al play de nuevo y quién acomodaba la cámara iba hacia la cama. Una chica, OTRA chica que no era María, se le aceleró el corazón. Una castaña alta, definitivamente mayor que ellos, buen trasero, tetas mejores. La sexi chica se sentaba sobre el chico mientras él le clavaba la verga sosteniendola con una mano. La mujer gimoteaba y le movía el culo encima con ritmo lentamente.

Güero le tomaba el culo haciéndolo sonar ruidosamente y ella reía, él ya no era visible, la toma era detrás de ellos, Gaby solo podía mirar la sexi espalda y culo de la mujer moviéndose encima de él.

Luego güero parecía decirle algo a la chica, ella reía nerviosa, se acostaba un poco encima de él y el espectáculo comenzaba.

Güero le tomaba el culo a la atractiva mujer con ambas manos y comenzaba a follarsela con maestría. La llevaba de arriba abajo a una velocidad asombrosa, el lugar se llenaba de toda clase de ruidos. Los gemidos histéricos de la chica, los aplausos secos de las bolas de él golpeando el trasero de la mujer, y unos gemidos viriles y apagados de él que la volvían loca.

Comenzó a acariciarse el coño como histérica mirando el vídeo. Se metía los dedos y tenía dificultades para seguir sosteniendo el celular en su otra mano, se resistia a gemir por sus padres y el vídeo seguía andando, y esa chica seguía rebotando como loca en güero.

Güero quitaba desesperado a la chica de encima de él, ella caía acostada boca arriba en la cama y él tomaba el celular rápidamente, enfocaba la toma en la parte inferior desnuda de la chica y su verga en primer plano sosteniendola con la mano libre. Él se puñeteaba con fuerza 4 veces, gemía y comenzaba a eyacular sobre la chica. Soltó su verga y esa larga y gruesa cosa dio un salto violento disparando su lefa fuertemente sobre la chica, y nuestra protagonista tuvo un orgasmo exactamente en ese momento.

Tan intenso que se le soltó el celular y las piernas le temblaron, sentía placer por todo su cuerpo y mordía la almohada desesperadamente para no berrear como loca. Sintió como le escurrían los dedos y sonreía sin darse cuenta.

Apagó el celular sin pensar más, lo dejó sobre su mesita de noche y se resistió con todas sus fuerzas a no tocarse el coño otra vez, estaba tan cachonda, se obligó a dormir, no debía tocarse, de algún modo era como ponerle los cuernos a Mario.

Jesús se jaló la verga 2 veces viendo fotos de ella en Facebook, aquellas donde pudiera verse, aunque fuera un poco su lindo trasero. Y nuestro querido Mario dormía entre sus dudas y preguntas.