Xtories

Mi primera vez

Las confidencias nocturnas de su prima Alicia encendieron una llama que ella no pudo apagar. Ahora, con la virginidad intacta pero el deseo desbordado, acepta una invitación que promete saciar todas sus fantasías. Lo que comienza como curiosidad se transforma en una noche de cinco cuerpos y una sola meta: romper el último velo de su inocencia.

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Mi primera vez.

De como perdí el himen y de lo que me costó.

Alicia es mi prima y vive en Soria. Ella y yo compartimos parte de nuestra adolescencia, porque sus padres la enviaron a estudiar el bachillerato a Madrid y vivía en mi casa. Dormíamos en la misma habitación y nos contábamos nuestras cosas. Empezó a salir con un chico en el primer año que estuvo en Madrid y por las noches me contaba lo que habían hecho durante el día.

- Fueron al Retiro y allí al lado del estanque Carlos empezó a besarla en el cuello, y después en la boca, metía su lengua hasta la garganta y Alicia se empezó a mojar. Se sentaron en un banco, en un sitio poco concurrido, ya anochecía, Carlos le empezó a tocar las tetas mientras la seguía besando, le sacó el sujetador y le metió mano por debajo de la blusa y le masajeaba con la palma de la mano, le agarraba los pezones y ella seguía mojando las bragas. Después le levantó la blusa y le empezó a besar y chupar los pezones, Alicia ya no pudo más y se corrió. No quiso seguir le dejó con ganas de más.

- Estaban en el coche de Carlos besándose y él tocándole las tetas con una mano, hasta que la otra mano se aventuró a tocarle el coño, aprovechando la falda corta que ella llevaba, también se corrió al rato ya que Carlos parece que sabía tocar muy bien el clítoris con sus dedos, alguno de los cuales introducía también en su vagina por debajo de la falda, apartando hábilmente las bragas. Carlos le agarró la mano e hizo que le tocará el bulto que tenía entre las piernas. Se desabrochó la bragueta y entonces Alicia pudo comprobar la erección que tenía y el tamaño de su polla, sobándola por encima del calzoncillo, pero Carlos no soportaba aquel suplicio y le guio la mano hasta meterla dentro del calzoncillo para que le tocara la polla sin tela de por medio, Alicia le pajeó un poco arriba y abajo y Carlos se corrió derramando abundante leche, que Alicia tuvo que limpiarse con un trapo que había para limpiar el coche.

La verdad es que estas historias me ponían bastante cachonda y algunas veces me tenía que masturbar silenciosamente debajo de la sábana sin que ella se diera cuenta o por lo menos hacía que no se daba cuenta.

- En la piscina Alicia se puso un tanga que dejaba ver los dos carrillos de su culo, bastante generosos, por cierto. No he comentado que mi prima tiene un cuerpo muy exuberante, y no le faltan ni tetas ni culo. El caso es que Carlos empezó a sobarle los cachetes del culo y ella claro otra vez chorreando. Escondidos detrás de un seto se tumbaron y empezaron a besarse, a abrazarse y a restregarse uno contra el otro. Alicia se tumbó encima de él, le puso las tetas en la cara, Carlos le quitó la parte de arriba del bikini y le empezó a chupar los pezones, mientras tocaba sus nalgas, cada una con una mano. Alicia notaba la polla erecta de Carlos en su vientre y se restregaba sobre ella. Carlos le dijo que se situara al revés, es decir con el coño sobre su cara y Alicia no se hizo esperar, en seguida Carlos apartó el bikini con los dedos y empezó a lamerle el coño, Alicia tenía la polla de Carlos a la altura de su cara, la sacó de dentro del bañador y empezó a lamerla y después se la metió en la boca y la chupó insistentemente; no tardaron mucho en correrse los dos. Alicia derramó sus jugos en la boca de Carlos y él tuvo una gran corrida, pero cuando Alicia lo intuyó, sacó rápidamente la polla de su boca para no recibir el lechazo, pero no pudo evitar que le mojara un poco la cara, el pelo y las tetas, pues hasta ahí llegó el espeso líquido.

Esa noche creo que me corrí sin siquiera tocarme ni un poquito.

- Carlos llegó a estudiar a casa, nos fuimos los tres a nuestra habitación y nos pusimos a estudiar, pero en seguida empezaron a tontear los dos, yo les dije que para eso se fueran a otra parte, pero Alicia me dijo que por qué no nos divertíamos jugando a algún juego. En seguida Carlos propuso un juego de preguntas y respuestas, acepté, pero lo que no me dijeron es lo que pasaba si no acertabas. Primera pregunta para mí y perdí y tenía que pagar quitándome una prenda de vestir, bueno me quité la blusa que llevaba dejando al aire el sujetador, después perdió Carlos y se quitó la camisa quedando con el torso desnudo, Alicia le acariciaba el pecho con su mano. Volví a perder y me hicieron quitar la falda quedando solo con las braguitas y el sostén. Perdió Carlos y se quedó en calzoncillos y por fin perdió Alicia y la muy putilla lo primero que se quitó fueron las bragas, llevaba también una falda corta como yo, ya que recuerdo que hacía buen tiempo. Seguimos jugando y Alicia se habría de piernas y le mostraba descaradamente el chocho a Carlos. Perdí otra vez y ante mi reparo a quitarme el sostén fue Alicia la que tuvo que emplearse a fondo para sacármelo. Así me quedé enseñando las tetas a Carlos, el cual no les quitaba ojo. Perdió entonces Carlos y se tuvo que quitar la única prenda que le quedaba, me excitó ver su polla que estaba a media asta ya que parece que la visión del coño de Alicia y de mis tetas le hacían efecto. Perdió Alicia y se quitó la falda con lo que dejaba al aire el coño y el culo el cual se lo enseñó a Carlos dándose varias vueltas. La polla de Carlos ya estaba totalmente empinada y yo la verdad que estaba muy excitada y empezaba a mojarme. El que perdió otra vez fue Carlos y claro ya no tenía más ropa que quitarse con lo que Alicia propuso que tenía que pagar su prenda dándonos placer, como yo tenía las tetas al aire y ella el coño, pues tenía que chuparme a mí las tetas y a ella el coño. Antes que pudiera decir nada ya tenía a Carlos tocándome y chupándome las tetas y los pezones, y cómo lo hacía de bien, me puso a cien, empecé a mojar mis bragas y me corrí rápidamente viendo además como mi prima se masturbaba tocándose el clítoris con los dedos. La polla de Carlos estaba durísima porque la notaba al rozar mis piernas. Parece que se dio cuenta que me corrí y se fue a lamerle el chocho a Alicia, que ya le esperaba sentada con las piernas bien abiertas. Alicia tampoco duró mucho con las acometidas de la lengua de Carlos en su vagina y se corrió rápidamente. Le apartó y le hizo sentarse, me llamó para que me acercara mientras ella le agarraba la polla y le pajeaba, me agarró la mano y me enseñó a hacerlo a mí también moviendo la mano arriba y abajo. Yo tenía cogida la polla por la base y en una de esas Alicia se la metió en la boca y empezó a chuparla. Después de un rato me dijo que se la chupara yo también, como estaba excitadísima no dudé, metí la polla en mi boca y apretando los labios la chupé avanzando mi cabeza hacia delante y retrocediéndola hacia atrás cuando sentía la polla llegar a mi garganta. En eso noté una mano que no podía ser más que la de Alicia que se metía por debajo de mis bragas, todas mojadas y me tocaba suavemente los labios y el clítoris. Ella puso una rodilla en el sofá donde estaba sentado Carlos y le ofreció su coño, yo seguía chupando la polla de Carlos, mientras Alicia me metía un dedo en la vagina y Carlos hacía lo mismo en la de Alicia. No pude más y me corrí otra vez, pero en ese momento noté la leche de Carlos disparar al fondo de mi garganta hasta atragantarme y escupir la lefa que llenaba mi boca. Alicia por los gemidos que daba parece que también se corrió con los dedos de Carlos dentro de su concha.

El curso terminó y Alicia se fue a Soria, pero Carlos me llamaba frecuentemente para pedirme que fuera a estudiar con él ya que le habían cateado en junio. Pero Alicia me seguía contando sus historias ahora vía mail.

- Me contó que empezó a salir con un chico de su ciudad y que una tarde estaba paseando con él cuando se encontraron con Raúl, un amigo de Héctor que así se llamaba su chico; este Raúl impresionó a Alicia, y le invitó a acompañarlos. Pasearon hasta las afueras de la ciudad llegando a un pequeño bosque y allí ya oscuro, se sentaron debajo de un árbol y siguieron conversando. La conversación se fue por el tema del sexo y ella propuso jugar a los dados, ya que llevaba unos en el bolso y el que ganaba ponía prendas a los que perdían. El primero que ganó fue Héctor, su chico y la prenda que puso fue que Alicia le besara en la boca. Alicia recibió con mucho gusto los labios y la lengua de Héctor en su boca. Ganó Raúl y quiso ver las tetas de Alicia, que sin mayor problema se quitó una chaqueta que llevaba, la blusa y el sostén al compás de una música que ella misma tatareaba, los chicos la miraban con excitación. Ganó Alicia y de una vez ordenó a Héctor y Raúl que enseñaran la polla, lo hicieron dejando ver sus miembros en estado semi flácido, porque ya las tetas de Alicia les estaban provocando una fuerte excitación. La siguiente partida la volvió a ganar Alicia y esta vez les ordenó a los chicos que terminaran de desnudarla a ella y que la besaran. No se hicieron esperar y mientras Héctor se le acercó por delante, le desabrochaba el cinturón del pantalón y le bajaba la cremallera, Raúl por detrás le bajaba primero los pantalones y después las bragas. Héctor de frente a ella la besaba en los labios introduciendo su lengua en la boca y le tocaba las tetas con las dos manos apretándose a ella y restregando su polla ya erecta en su vientre, mientras Raúl se le abrazaba por detrás, le besaba la nuca y apretaba su polla, también erecta contra el culo de Alicia. Así ella se encontraba emparedada entre las dos pollas. Héctor se fue agachando y empezó a chupar las tetas y pezones de Alicia, mientras Raúl también bajaba lamiendo la espalda de Alicia hasta llegar a sus nalgas, las cuales acariciaba, agarraba con las manos y por fin besaba lujuriosamente. Héctor también siguió bajando hasta llegar al sexo de Alicia, y ella allí de pie mientras Héctor y Raúl de rodillas le chupaban uno la concha y el otro el culo. La excitación de Alicia era máxima y llegó al orgasmo, cosa que aprovechó para agacharse y echar mano a las pollas de sus dos amigos que agarró una con cada mano y empezó a pajear arriba y abajo, por fin se las metió en la boca, primero una, después la otra y algunas veces las dos a la vez, así estuvo poco rato porque los chicos no aguantaron más y se corrieron tirando toda la leche a la boca y a la cara de Alicia.

Estas historias que me contaba Alicia me calentaban mucho, pero me daba miedo quedar con Carlos, que me insistía con frecuencia, ya que yo todavía era virgen y me imaginaba lo que él quería hacerme.

Alicia vino a visitarme ese verano unos días, y vino con una amiga, tuvimos que poner un colchón en el suelo de mi habitación para que pudiera dormir. La primera noche que estuvieron en casa nos quedamos hasta tarde viendo la tele y después nos fuimos a la cama, pero seguimos charlando de nuestras cosas, de chicos claro y yo le pregunté a Alicia si ya había follado porque me había contado muchas aventuras, pero en ninguna me comentó que se la metieran. Me dijo que si y me contó que fue con ese Raúl el amigo de su novio Héctor. Raúl parece que salía con Marta, que era la amiga con la que estaba en casa. Un día quedaron los cuatro, fueron a casa de Marta porque no estaban sus padres en ese momento y claro cómo no, empezaron con los juegos. El juego se trataba de contar confidencias y Alicia contó lo que había hecho con Raúl y con Héctor, Marta se enfadó mucho y le dijo a Alicia que era una puta y a Raúl que era un cabrón, pero después pensó en que se tenía que vengar de alguna manera y entonces dijo que para perdonarles tenían que hacer lo que ella dijera y lo primero que hizo fue ordenarles que se desnudaran los tres. Los tumbó boca arriba en la cama, con Alicia en medio, después se desnudó ella y se sentó encima del vientre de Alicia con una pierna a cada lado de su tripa, así agarró ambas pollas con las manos y comenzó a pajearlas hasta que las tuvo totalmente erectas, después empezó a tocarle con fuerza las tetas a Alicia para en seguida darse la vuelta y poner su culo en la cara de Alicia, así hizo que le chupara el coño durante un buen rato mientras ella pajeaba con ambas manos a cada uno de los chicos. Después se puso encima de la cara de Raúl al que le obligó también a chuparle la concha mientras ella metía un par de dedos en el coño de Alicia y Héctor se la meneaba él mismo. Ya bien caliente por las mamadas de Alicia y Raúl se fue hacía Héctor se situó encima de su polla y se la metió hasta dentro. Allí estuvo un buen rato saltando y restregándose hasta que se corrió, Héctor al sentirlo se corrió también derramando le leche dentro de la vagina de Marta. Ya saciada Marta no reparó en que Alicia comenzó a chuparle la polla a Raúl y solo se dio cuenta cuando este la colocó de rodillas a cuatro patas y se la metió en el coño por detrás. Aunque era la primera vez, con la excitación que tenía Alicia y lo mojada que estaba, no le dolió nada al contrario disfrutó como una loca. Esto no le gustó mucho a Marta, que había preparado aquello como un castigo para Alicia y Raúl, y se fue hacia el armario a buscar algo, cuando volvió, ya Alicia se había corrido con la follada que le dio Raúl. Marta se enfundó en la cintura un pene de plástico que sacó del armario y se fue decidida hacia donde estaba Raúl metiendo a Alicia, Raúl al verla la sacó rápidamente porque pensó que Marta le iba a meter por el culo aquel falo de plástico, como Raúl se quitó de en medio Marta se la metió a Alicia, de una vez, tal como estaba a cuatro patas. Raúl ya casi a punto se situó frente a Alicia y le metió la polla en la boca y allí se corrió mientras Marta le seguía dando a mi prima, que se corrió otra vez. Marta también se corrió con la excitación y el roce con el coño de Alicia. Desde de aquel día Marta y Alicia se hicieron muy buenas amigas.

Después de esta historia yo estaba chorreando, con las bragas totalmente mojadas, Marta y Alicia se dieron cuenta y se acercaron a mí, me empezaron a besar en los labios, las dos a la vez, y a meter su lengua en mi boca, las tres lamíamos nuestras lenguas y succionábamos al unísono. Me fueron desnudando, me quitaron el camisón, cada una se apoderó de una de mis tetas y me lamieron y chuparon los pezones a la vez. Marta bajo hasta mi sexo, me quitó las bragas mojadas y comenzó a lamerme, también bajo Alicia y las dos a la vez me lamían el coño, hasta que me corrí, pero no me dejaron, me dieron la vuelta, Alicia se tumbó con la concha en mi cara y me agarró de la nuca para que la chupara, no sé qué hacía Marta, pero enseguida me di cuenta cuando oí un ruido como de un motor, era un vibrador que Marta había sacado no sé de dónde y ya me estaba restregando por los labios y el clítoris. Una sensación de placer me invadió y fue a más cuando Marta me introdujo solo la punta del vibrador en la vagina, para no romperme el himen, mientras yo le chupaba la concha a Alicia, me corrí otra vez y entonces Marta se sentó en la cama y se metió ella misma el vibrador en su concha. Alicia se levantó y también sacó otro vibrador de su maleta, primero se lo puso en la boca a Marta, que lo chupó, después me lo restregó por los pezones, lo que me excitó otra vez, y después se lo metió ella en la vagina, así las dos con el vibrador en el coño se corrieron y yo también me corrí otra vez masturbándome con la mano y metiéndome dos dedos en mi vagina.

Después de esto yo quería tirarme a un tío como fuera, mi excitación era máxima y más sería cuando a la noche siguiente, después de pasar todo el día con mis padres en una reunión familiar les pregunté a Marta y a Alicia que habían hecho durante el día. Alicia me contestó que había visto a Carlos, su antiguo novio, se lo habían encontrado en un café cerca de casa, él vivía cerca de nosotros. Carlos les contó que había querido salir conmigo, pero yo siempre le decía que no. Entonces Alicia le contó lo que habíamos hecho esa noche y claro Carlos se puso como una moto y las invitó a su casa en la que en ese momento no había nadie. Empezaron por recordar lo que había pasado antes del verano entre los tres (Carlos, Alicia y yo) y se calentaron, Alicia y Marta le contaron las nuevas experiencias que habían tenido en Soria y Carlos se contrarió un poco porque dijo que Alicia nunca le había dejado metérsela. Alicia en eso se apiadó y le dijo que lo bueno se hace esperar pero que ahora ya estaba dispuesta y además le había traído una amiga, que no se podía quejar. Carlos se entusiasmó, pero también empezó con los jueguecitos, dijo que él también había aprendido mucho en el tiempo que había pasado y que les iba a hacer disfrutar mucho más si ellas se dejaban hacer. Alicia y Marta intrigadas dijeron que sí, que les enseñara todo lo que sabía. Carlos parece que estaba tramando la venganza de no haber podido follarse a Alicia antes. Les dijo que se desnudasen y que empezaran a tocarse para excitarlo. Así lo hicieron Marta y Alicia, Carlos también se desnudó y se unió a ellas en los besos y en los toqueteos, agarró a las dos abrazándolas una con cada brazo y juntando sus tetas y allí metió la cabeza y comenzó a chupar los cuatro pezones que a veces se rozaban entre ellos. Después las hizo arrodillarse y las puso a chupar su polla, una por cada lado, las dos a la vez, una comiéndole los huevos y la otra la polla. A las dos les gustó aquel tratamiento que continuó al tumbarlas en la cama boca abajo, una al lado de la otra, levantando el culo ambas, con una almohada en la barriga. De esta manera les lamió el coño, primero a una y luego a la otra, metió un dedo en la almeja de Marta, mientras chupaba el agujero del culo de Alicia que se retorcía de gusto con esta nueva práctica que hasta ahora no había disfrutado. Le tocó el turno a Marta, a la cual además de chuparle el culo le metió el índice de su mano izquierda en la concha a la vez que el índice de la otra mano lo enterraba en el culo de Alicia ya lubricado por la saliva. Marta se retorcía de gusto y su ojete palpitaba y Alicia temblaba con el dedo en el culo más aún cuando el pulgar de Carlos entró en su vagina a la misma vez. Carlos dejó de chupar a Marta y también le metió el dedo en el culo, así tenía los dos índices metidos en un culo distinto, el de la izquierda en el de Marta y el de la derecha en el de Alicia. Por fin se decidió y se fue directo a meter su polla en el agujero del culo de Alicia. Ella tembló de miedo, pero Carlos la ensartó suavemente y Alicia sintió un placer nunca antes disfrutado. Ahí bombeó Carlos durante un rato mientras con el dedo de la mano izquierda seguía dándole a Marta. Alicia se corrió dos veces seguidas y Marta quiso que a ella también le dieran por el culo, como parece que Carlos estaba ya un poco cansado, Marta le hizo tumbar boca arriba, se situó de espaldas encima de la polla y ella misma se la fue metiendo hasta dentro. Allí saltó arriba y abajo mientras que Alicia le chupaba el coño, y con la polla de Carlos en el culo y la lengua de Alicia en la vagina se corrió como una loca poco antes que Carlos inundara su culo con un reguero de leche que le rebosaba del agujero y que Alicia limpió con su lengua extasiada por el placer que la embargaba y se corrió nuevamente, ayudada esta vez por sus propios dedos que se había metido uno en la vagina y otro en el culo.

Después de esto yo ya no sabía que hacer, me subía por las paredes, necesitaba una polla, o dos, o tres, no sé, quería que me metieran como fuera y quien fuera, pero claro a aquellas horas y en mi casa no había mucho que hacer, y como Marta y Alicia estaban cansadas de lo que habían hecho durante el día, esta vez no quisieron hacerme nada, visto lo cual no tuve más remedio que ir a por los vibradores, los puse en marcha y me los restregué por las tetas y los pezones, después los chupe uno primero y después el otro y me los metí en el coño, esta vez sí hasta el fondo sin preocuparme del himen que no sé qué pasaría con él, primero metí el que tenía forma de pene y después el otro con forma cónica, así obtuve un orgasmo pero quería más y tras lo que había oído tenía que probarlo, así que mojé con saliva el consolador con forma de pene y suavemente me lo fui metiendo por el culo, al principio dolía un poco pero después con la vibración me fue entrando el gusto y empecé a chorrear lo que aproveché para meterme el otro vibrador por la vagina, en esas estaba cuando Alicia y Marta que me estaban viendo se levantaron excitadas y me pusieron el coño en la boca, las dos se abrazaron de frente besándose y apretando sus coños contra mi cara, que yo chupaba al unísono, mientras ellas agarraron los consoladores una el de adelante y la otra el de atrás y me los metían y sacaban con fuerza hasta que nos corrimos las tres, yo con gran desparrame de jugos.

Marta y Alicia se fueron al día siguiente dejándome con una excitación sexual como nunca había tenido. Lo primero que hice fue llamar a Carlos, pero no le encontré, le dejé un mensaje en el móvil, diciéndole que me llamara, que le iba a sorprender. Pero Carlos no me devolvió la llamada. Yo estaba como una loca y decidí que tenía que tirarme a alguien, así que empecé a hacer una lista de los compañeros del tuto, a ver a quien me podía follar. Pero llegó el viernes y Alicia me llamó y me dijo que me fuera para Soria que me tenía preparado algo. Sin pensarlo cogí el tren y me fui para allá. Llegué a casa de Alicia ya de noche, pero igual nos fuimos a la discoteca, tenía furor uterino y Alicia lo sabía. Alicia me presentó a sus amigos, allí estaban Héctor, Raúl, otro que se llamaba Alberto y Edwin que era un inglés de color negro, y que iba con su novia Rose, también de color como él. La que no estaba era Marta que se había ido con sus padres de fin de semana. Me contaron que Edwin y Rose estaban allí con una beca y que Alberto había sido un antiguo noviete de Marta. Bueno en la discoteca bailamos mucho y yo me restregaba todo lo que podía con los chicos, pero los veía como un poco tímidos o sería que yo estaba salidísima y les daba reparo estar conmigo. Al salir de la discoteca nos fuimos a tomar la última a casa de Edwin y Rose que vivían en un departamento con otro compatriota también negro que se llamaba Richard y que cuando abrimos la puerta le encontramos allí viendo la tele en calzoncillos.

Solo de pensar lo que quería que pasase ya me dio medio orgasmo. Me las prometía muy felices, porque entendía que aquello lo había preparado Alicia y que íbamos a follar como locas. Alicia ¡cómo no! empezó con los jueguecitos, yo la verdad hubiera deseado empezar de una vez sin preámbulos. Me preguntó qué si tenía inconveniente en ser el centro de la reunión y dije que no por supuesto. Entonces me tapó los ojos con una venda y me hizo sentar en una silla en medio del salón.

Me dijeron que me iban a hacer tocar las pollas de los chicos y que tenía que adivinar de quien era cada una, si lo hacía me la metía el portador de la polla adivinada, sino se las meterían a Alicia o Rose. Empezó el juego, los chicos se arremolinaron alrededor mío y se sacaron los miembros, yo fui tocándolos y meneándolos con las dos manos, al principio flácidos, después medio duros, más tarde como piedras. Y las chicas me decían: esa es la de Héctor, esa de Edwin, la que tienes en la mano izquierda de Alberto, la de la derecha de Richard para que fuera calibrando. Me pareció que entre las cinco había dos más grandes que las otras, supuse tal vez prejuiciosamente que eran la de los negros. Las pollas se fueron desbocando un poco y empezaron a darme con ellas en la cara, en la cabeza, en las tetas porque me sacaron la ropa. Y yo aproveché y las fui probando, metiéndomelas en la boca, las chicas me iban informando: ahora chupas la de Raúl, ahora la de Alberto, la que te golpea en la cara es de Edwin. Las cinco pasaron por mi boca. Ya era hora de adivinar, se separaron los cinco y una polla me acarició la cara, la agarré, la meneé y la chupé, era grande, ¡de Richard! grité. Me quitaron la venda y no, fallé, era la de Edwin. Me equivoqué por poco. Edwin eligió follarse a Alicia, así que ella ya desnuda se tumbó boca arriba en el sofá, abrió bien las piernas y el coño y Edwin se la folló. Bueno otra oportunidad, me volvieron a vendar los ojos y otra polla se me acercó, era de las pequeñas, ¡la de Alberto! Volví a fallar. Era Héctor, le tocaba a Rose. La morena se acomodó en el sofá lo mismo que había hecho Alicia y se dejó penetrar por el soriano. Me quedaban tres intentos. Volví a apostar por Alberto, pero no fue Raúl. Esta vez Alicia se puso de rodillas en el sofá y ofreció su grupa a Raúl que sin pensárselo mucho se la endiñó de un golpe en el culo. Joder, el jueguecito me sacaba de quicio, con las ganas que tenía y todos follaban menos yo, haciendo allí el canelo. Cuarto intento, me dijeron que los chicos podían repetir, es decir que la polla que tenía que adivinar podía ser otra vez la de uno de los tres anteriores, pero mi psicología me decía que los que no habían follado no les iban a dejar repetir a los que ya follaron. Pues eso la cosa estaba entre Alberto y Richard. Parecía grande esta polla, lo corroboré metiéndomela en la boca, ¡Richard! No, no, no, joder, joder, joder. Esta vez sí era Alberto que agarró a Rose la colocó en el sofá como lo había hecho antes Alicia, le dio unas palmaditas en las nalgas, echó un poco de saliva en el ojete y suavemente la fue introduciendo en el culo de Rose hasta que sus huevos chocaron con los glúteos de ella. Última oportunidad, me avisaron otra vez que los chicos podían repetir, pero me instinto me decía que no. Me la jugué y esta vez sí, sí, acerté. ¡Richard! ¡Richard! ¡Richard! La polla más grande de las cinco, la espera había valido la pena. Me despatarré en el sofá, abriendo bien las piernas y el coño, chorreando y esperando a Richard. Este se me acercó lentamente, se arrodilló ante mi chocho y lo chupó, metió la lengua en la vagina todo lo que pudo, lamió mi clítoris, besuqueó mis labios y absorbió mis jugos que salían a borbotones inundando mi vulva y regando mi ojete. No quería correrme, quería esperar hasta que me la metiera. En esto que se levanta y me hace ponerme a cuatro sobre el sofá; ¡por fin me la va a meter! pensé, apuntó y sorpresa me la ensartó en el culo, que se ensanchó fácilmente, dilatado y lubricado como estaba con mis jugos. Sentí gran placer, titiló mi ojete, temblé y me corrí sin remedio. Respiré, descansé un segundo y grité: ¡Joder quiero que me follen el coño! ¡Quiero que me rompan el himen!

Me agarraron en andas entre Héctor y Raúl, mis brazos sobre sus hombros, los suyos sujetando mis piernas abiertas que estiran lo más que pueden para dejar ver el interior de mi coño. Las chicas me lo chuparon, primero Alicia lo lamió, luego Rose introdujo la lengua y la batió dentro y por fin Richard se paró frente a mi con la polla en la mano, apuntó a mi gruta y la envainó, rellenó toda mi abertura, empujó hasta el fondo, retrocedió, volvió a empujar y así hasta que Edwin le pidió paso, su polla también era generosa, lo mismo, entró y salió, se quedó un rato dentro, varios golpes secos, ardí de placer y Alberto reclamó su turno, le quedaba holgado mi coño, pero se esforzó con rápidos movimientos de mete y saca, querían bajarme, me negué, quise otra ronda, ahora empezó Edwin, siguió Alberto y otra vez Richard con su gruesa polla me hizo delirar, no pude más y me corrí, me regué. Me bajaron, pero me quería follar a Héctor y Raúl también, les ordené que se tumbaran en el suelo boca arriba y me cabalgué a Raúl, subí y bajé de su polla y me pasé a la de Héctor a su lado, hice lo mismo, me cambié de polla varias veces, hasta que estando encima de Raúl, Edwin me la metió en el culo y Richard en la boca, los otros dos se contentaban con que se las menease con las manos, las chicas se pajeaban. Unos se levantaban, otros se tumbaban, me alzaban y me bajaban a su antojo y me metían por todas partes, ya no sabía quien me penetraba por un agujero o por el otro, pero me encontré tumbada boca arriba encima de uno que me daba por el culo, mientras otro la tenía dentro de mi coño, un tercero en la boca y a los otros dos les sacudía las pollas con las manos, las chicas me lamían cada una un pezón. No lo puedo asegurar, pero juraría que los cinco poseyeron mis tres agujeros, mis manos y mis tetas, las chicas también. No se cuantos orgasmos tuve y donde estaría mi himen pero seguro que estaba roto, rotísimo.

Creía que iba a descansar, pero no me di cuenta de que los chicos no se habían corrido, seguían con las pollas como hierros e iban a descargar. Pues Raúl eligió la boca de Alicia y Héctor la de Rose, los dos expulsaron varios chorros que inundaron esas boquitas. Los otros tres me eligieron a mí, Edwin y Richard apuntaron a mi boca abierta y la rellenaron con grandes cantidades de semen y Alberto descargó sobre mi cara casi tanta leche como los otros dos juntos. Con el semen resbalando por mi rostro y con la boca llena de lo mismo, llegaron Alicia y Rose y me escupieron en boca y cara todo el que ellas recibieron. Me tragué de una vez todo el que tenía en la boca, a la que me restregaron todo el que pringaba mi cara y las suyas, me lo tragué también y me morrearon y lengüetearon las dos zorronas. Los chicos se nos unieron dándonos golpecitos con sus pollas en los labios y en la cara. Joder, valió la pena esperar, quedé rendida.

De vuelta a Madrid me tiré a Carlos y a alguno más y al poco volví a Soria, esta vez estaba Marta y fue otra pasada, otros jueguecitos en los que acabé con dos pollas en el coño y una en el culo y tras un reto con Marta las dos terminamos con dos pollas en el culo y una en el coño. Volví a Soria una tercera vez y una cuarta y quinta, en fin, voy muy seguido.