Esposa Infiel – Mariana
En un café de Miraflores, un encuentro casual se transforma en una conexión prohibida. Mientras ella busca llenar el vacío de su matrimonio, él encuentra en ella la pasión que le faltaba. Una noche de pasión que promete ser solo el comienzo de un secreto compartido.
Esposa Infiel – Mariana
Andaba matando el tiempo por Miraflores, mientras fumaba un cigarrillo me dieron ganas de orinar, termine de fumar y me dirigí al Starbucks de Diagonal, pedí un café americano y lo deje en una mesa para poder ir al baño, aliviado después de la descarga, me di con la sorpresa al encontrarme a una mujer sentada en donde había dejado mi café, ella estaba entretenida en su celular, así que cogí mi vaso y al levantar la mirada para buscar donde sentarme note que no había lugar libre, ya por retirarme cuando ella se dirige a mi:
- Disculpa, no sabía que estaba ocupado – cogió su café para levantarse.
No te preocupes, lo entiendo el lugar está lleno.
- Uy si, entonces no me que otra – ya parada.
No hace falta que te vayas, podemos compartir la mesa.
- Gracias, que caballero eres.
Por cierto, soy Lunatacas – estirando la mano para presentarme,
- (Sorprendida) yo… soy Mariana – respondió algo confundida por el ademán.
Nos quedamos en silencio un largo rato, ella concentrada en su celular y en una rápida escaneada note el anillo de matrimonio en su mano. Ella retomo la conversación:
- ¿Qué es lo que te trae por acá?
La verdad necesitaba un café (no le iba a decir que me orinaba)
- Si, el dichoso café que no nos deja andar sin beberlo.
Tienes razón.
Seguimos con la conversación hasta que me interrumpió una llamada, la misma que atendí y se prolongaría por varios minutos, sin dejar de lado a los movimientos de Mariana, note algo raro en ella, ya que puso su mano en la frente y trataba de ocultar su preocupación.
¿Te ocurre algo?
- No, no es nada.
Vamos, mi exmujer se tomaba la cabeza cuando le empezaba la migraña e ingería cantidades industriales de migradorixina.
- Bueno, si me duele la cabeza, pero no es por la migraña; es por temas más personales.
Muchas veces es mejor sacarlo que llevarlo dentro.
Esbozando esa típica sonrisa de las mujeres cuando no las entienden.
- No es nada de lo que tú puedas entender.
Hummmmm, lo dudo, estoy divorciado y mi actual pareja me ha pedido tiempo para pensar mejor las cosas, tienes razón nada que pueda entender.
- Mariana abrió sus enormes ojos sorprendida – ¿está todo bien?
En mi caso sí, en el tuyo creo que no.
- Voy a correr el riesgo, al fin no pierdo nada.
¿A qué te refieres?
- No te conozco, pero me has caído bien ¿me aceptas un trago?
Claro, también lo necesito.
Nos fuimos hacia la renovada calle de las pizzas, entramos a uno de los locales que estaba medio lleno y Mariana se pidió un pisco sour, y yo un chilcano de pisco y departimos para conocernos. Mariana es catedrática y por coincidencia trabaja en la misma universidad y local que Daniela (fui prudente al no mencionarla), recién llevaba un ciclo laborando en esa facultad y estaba entusiasmada con su trabajo, le conté a lo que me dedicaba y fuimos rompiendo el hielo, anécdotas e historias propias de nuestro trabajo hicieron amena la conversa. Ya con el 3er trago note su cara sonrojada, el pisco estaba haciendo efecto, por lo que creí prudente terminar la reunión, no sin antes intercambiar números y quedando en que se repita la conversa, luego la acompañe hasta su casa, ya que estaba cerca, vive por el colegio La Reparación.
Los días pasaron y no supe nada de ella, hasta que estando en obra recibí un mensaje vía WhatsApp:
- Hola extraño, ¿en qué andas?
Hola, a que se debe ese gusto.
- ¿Cuándo te dejas ver?
Uy, ahora estoy en obra, pero regresó a Lima el jueves.
- ¿Entonces el viernes podemos vernos?
Por supuesto.
- Quedamos entonces, besos.
¿? Quede más intrigado y la verdad que no faltaron ganas de llamar a Dani para preguntarle si la conocía, pero no era lo más prudente ya que la alertaría y ella es muy intuitiva en ese aspecto, a pesar de que estamos distanciados.
El viernes por la tarde, cuando salía de la oficina recibí la llamada de Mariana para encontrarnos en el Cine Pacifico a eso de las 20:00 horas, ya en el lugar y con los saludos de rigor, caminamos un trecho. Mariana me sorprendió al estar suavemente maquillada, bien perfumada, enfundada en un jean, blusa y una casaca de cuero negro, la verdad se le veía muy bien, tiene 45 años, rellenita, de cintura marcada lo que la hace siluetona, cabello negro lacio largo hasta la cintura, trigueña, su 1.70 m le da una especial apariencia, de busto grande y trasero en su punto; note que a pesar de sentirse cómoda tenía un semblante alicaído, luego me contaría la razón del mismo.
Nos fuimos al viejo local en Berlín con Diagonal, ubicamos una mesa y pedimos algo para picar y tomar, la conversa empezó. Al comienzo tocamos temas triviales y de actualidad, luego de los hijos y la familia, las bebidas iban y venían, Mariana se soltó y explico el mal rumbo que tenía su matrimonio, ya que su marido andaba con otras mujeres y a ella no le prestaba atención y en un inesperado giro me comentó que llevaba nueve meses sin sexo y que ni las pajas la llenaban (aquí fue donde mis antenas se levantaron); en un movimiento inesperado para ella tomé sus manos para tranquilizarla y decirle que también había pasado por lo mismo, el alcohol hizo su efecto y terminamos riéndonos y que esta sería la primera de muchas reuniones, siendo casi las 02:00 nos retiramos y la dejé en su casa. Una cuadra antes, nuestras miradas se cruzaron y ella cerró los ojos ofreciéndome sus labios, la bese suavemente, para no hacerla larga me pidió que quería tener un “affaire” conmigo ya que se sentía abandonada quería “sentirse mujer”, acepte su propuesta y luego de dejarla me retire a mi depa.
Durante los días siguientes los mensajes y llamadas iban y venían, cada vez más cargados con sorpresas, me enviaba fotos de ella en posiciones sugestivas e incluso mostrando sus senos desnudos, ufffff, vaya pedazo de mujer que estaba por despacharme.
(Les soy sincero sigo pensando lo mismo, como puede haber hombres, machos alfa como dicen que desatienden a sus mujeres, incluso una como Mariana, puedes tener una, dos o más si te organizas debidamente y cumples con todas)
El viernes recibí su llamada para juntarnos, pero esta vez la recogería y nos iríamos a mi depa para disfrutar de una noche de sexo, que espero sea descontrolado, por suerte Dani me había cancelado y no la recogería ese fin de semana, dejándome el camino libre, antes de salir deje todo listo, vino en la nevera, unas tapas para picar, lubricante y preservativos al alcance y fui a su encuentro.
Cuando la vi, estaba deslumbrante, ufffff, a pedir de boca, su rostro se iluminó al verme, subió a mi camioneta y me dio un gran abrazo besándome en los labios casi en simultaneo.
- Extraño, no sabes cómo anhelo verte.
En serio.
- Estoy hecha un manojo de nervios.
Tranquila, es algo normal.
- Eres todo un caballero, espero que me trates bien – esbozando una nerviosa sonrisa.
Para mí es un cumplido, poder atenderte.
Sonreímos y Mariana entrelazó su mano con la mía, directo a mi depa, bajamos de la camioneta y en el ascensor nos besamos, ingresamos y más besos, le pedí su casaca de cuero para colgarla, notaba su nerviosismo, la conduje hacia la cocina, para mostrarle el vino que había puesto a helar, así como las tapas, descorche la botella y serví un par de copas y nos acomodamos en la sala para brindar:
- ¡Salud por nosotros!
¡Salud!
- Que esta sea la primera de muchas veces.
Que así sea.
Tomó su copa de golpe y me pidió que la llene otra vez, dándose el valor para continuar con lo que estaba empezado, con un corto discurso recalco que no había esto antes pero que había tomado la decisión de hacer cornudo a su marido desde hace tiempo, ya la tenía completamente abandonada. El vino hizo su trabajo y a los minutos ya la tenía encima mío, incontables besos su lengua invadía mi boca esperando respuesta, la cual no fue negada. No paso mucho rato para que comencemos a desvestirnos quedándonos en interiores, ufffff, Mariana lucía una lencería de encaje negro que resaltaba sus medidas y su piel trigueña, aprecie su figura, ufffff, la levante en vilo para llevarla a mi habitación.
Tendida sobre mi cama, me incorporé para poder tomar “fotografías mentales” de su cuerpo y apreciar lo que me estaba a punto de despachar, ufffff, Mariana separó las piernas para poder apreciar la joya escondida entre ellas, con su mano me llamaba. Cogí una de sus piernas, fui besándola para ignorar su vulva y pasar a la otra, una y otra vez, hice a un lado la trusa encontrando escondida su pequeña flor, sus gruesos labios mayores fueron jalados y besados por mis labios, ufffff, sus manos atraparon mi cabeza como queriendo que me clave más en su interior, que agradable sabor, un pequeño clítoris me esperaba, ufffff, probe su néctar, ufffff, no sé cuánto tiempo estuve entre sus piernas, ella disfrutaba del cunnilingus brindado.
Me incorporé, le saque la trusa para notar una abundante pelambrera recortada y con forma – no sabía si te gusta peluda o pelada – comento, no importa esta riquísima – respondí, estire la mano para sacar un preservativo de la mesa de noche, pero ella exclamó – no te lo pongas, quiero sentir tu semen dentro de mi – luego coloque mi ariete en la entrada de su vulva, no sin antes sobar la cabeza en su clítoris y labios, un par de golpes y lo deslice en su interior, ufffff, que agradable sensación, Mariana ardía, quemaba, ufffff, me halo hacia ella para comerme a besos, nuestras caderas chocaban, ella gemía tenuemente, incrementé el ritmo de las embestidas mientras me rodeaba con sus piernas.
En cada envión sentía como el interior de Mariana cedía, su ajuste es indescriptible, es muy estrecha, pero la falta de práctica era mostrada con una inhabitual torpeza por parte de ella, no lograba llevar el ritmo de las embestidas, pero no me importó en ese momento, poco a poco fue marcando el ritmo, logrando una mejor performance en la penetración, al escuchar sus tenues gemidos.
En un prolongado misionero, aproveche para atacar sus grandes tetas, de aureola y pezón pequeño, que se mostraban erguidos apuntando al techo, ufffff, una a una fueron atendidas, amasadas, succionadas, mordidas y lamidas, Mariana se las agarraba y me las ofrecía - te gustan mis bubis – si cariño me gustan mucho, volviendo a succionar y mordisquear sus pezones, las presionaba con fuerza para poder ver sus gestos, producto de la penetración y estimulación Mariana cerraba los ojos y se mordía el labio inferior.
Tome sus piernas entre mis codos para continuar con las embestidas, ufffff, a este punto ya estaba muy lubricada, empapada en sus jugos vaginales, el sonido típico que se produce fue música para mis oídos, un par de minutos más de bombeo y siento como Mariana se tensa y ajusta sus paredes vaginales para luego estremecerse, cerrando los ojos y haciendo gestos con los labios, alcanzaba su primer orgasmo, apure el ritmo, para hacerla estremecerse y ajustar un par de veces más, en un hábil movimiento me jalo hacia ella para besarme. Había conseguido que llegue 3 veces.
Me acosté a su lado, para que recupere de la agitación, unos minutos después se acomodó para besarme mientras sus dedos jugaban en mi pecho, hasta bajar hacia mi ariete y pajearme suavemente, ufffff, ella se acomodó para un 69, dejándome una visión fabulosa de su peluda vulva, casi de inmediato engullo mi ariete hasta donde pudo, ufffff, mis manos la tomaron por las nalgas y enterré mi boca en su vulva, para saborear sus jugos vaginales, ufffff, que delicia, hundí mi lengua lo más que pude, Mariana apretaba con sus labios mi ariete, deguste y recogí sus jugos, aproveche para lengüetear su perineo y de paso un profundo beso negro, que le arranco un gran gemido, mi lengua profano su interior hasta donde pudo.
Mariana seguía prendida de mi ariete, no era una mamona experta pero si cumplidora, amasaba mis testículos, engullía todo lo que podía en la boca, besaba y lengüeteaba la cabeza, ufffff, pero nada más, cuando creyó conveniente se acomodó encima dándome la espalda; clavándose mi ariete suavemente, la cabalgata inherente a la acción no se hizo esperar mucho, apoyo sus manos en mis rodillas para disfrutar de la penetración, en esta pose Mariana demostró que tiene el control absoluto, ya que sus movimientos al inicio algo desfazados fueron mejorando y una vez que acompaso no se detuvo hasta dejarme al borde de la eyaculación, se lo hice notar y en un hábil movimiento quedo frente a mí, su largo cabello caía cubriendo su pecho, dando una atmosfera de misterio y cargando de erotismo puro el momento, ufffff, le bastaron unos embates de cadera para hacerme inundar su interior con mi esencia, ufffff, que tal vaceada que me provoco, ufffff, tan solo recordarlo se me eriza la piel, levante la cadera para hacer más profunda la penetración mientras me venía, Mariana ajustaba con más fuerza mi sensible ariete, verla fue todo un espectáculo, luego cayó sobre mi pecho agitada y sudorosa, en mi afán de ser el dominante, la voltee para quedar encima de ella recogiendo sus piernas y darle unas embestidas más, ufffff, logrando que alcance más orgasmos.
Por la situación acontecida segundos antes, no pude mantener la erección y mi ariete se salió del interior de Mariana, recostándome al costado de ella, agitado, sudoroso y más que satisfecho, descansamos un rato, me levante para orinar al regresar ella estaba en el borde de la cama su cara de lujuria dejaba en claro que había venido por acción y sin pedir permiso tomo mi ariete para engullirlo, ufffff, como dije antes es cumplidora en el arte del felatio, sin dejar de mirarme, se lo tragaba una y otra vez, sus manos trabajan mis testículos y ayudaban en su propósito; se incorporó un poco para dejar mi ariete entre sus tetas y comenzar una agradable paja rusa, ufffff, al coronar sus labios y lengua recibían la cabeza de mi ariete, ufffff, mientras yo acariciaba su larga y negra cabellera.
Mariana dejo totalmente ensalivado mi ariete y se levantó para besarme, y ponerse en 4 patas con las manos apoyadas en la cama, su talla ayudaba mucho, aquí pude apreciar una gran pera, su oscuro y marrón asterisco, hundí mi rostro para otro beso negro, ufffff, ella separo las piernas y su mano atrajo mi ariete hacia su vulva, lo dejo en posición y reculo para empezar la penetración, la tome por las caderas, palmotee a mi antojo sus grandes nalgas hasta dejarlas marcadas con mis manos, ufffff, ella solo reculaba y hacia la penetración más placentera, por momentos ella hundía su cabeza entre sus hombros, su pera es un espectáculo aparte, con las piernas separadas es voluptuosa pero con las piernas juntas es una delicia, ufffff, una visión digna de recordar.
Nuestra sesión continuó de perrito sobre la cama, ufffff, que bien se siente, más con el panorama que tenía delante me ponía más duro, Mariana ajustaba y meneaba sus caderas, ufffff, tenues gemidos de placer, la tomé por su larga cabellera que cubría su espalda, jalando sin hacerle doler para que sus caderas impacten con las mías con más fuerza, ufffff, el sonido del choque retumbaba en mi habitación, luego ella se agarraría de la cabecera de la cama y la sensación variaría un poco pero también fue excitante y placentera, la ventaja del perrito es la variedad de posiciones que tiene y la penetración es profunda y bien controlada llevaría a Mariana a tener un par de orgasmos más; tumbándose sobre las almohadas, la hice girar ella por instinto levanto las piernas las mismas que coloque sobre mis hombros, golpee mi ariete sobre su clítoris luego lo frote por sus labios para introducirlo suave en su caliente interior, ella gimoteaba, atrape sus tetas con mis manos y las estrujaba a mi antojo.
Incremente el ritmo y fuerza de la penetración, aquí su estrechez se hizo más notoria, ufffff, que tal ajuste, además del calor que emanaba, ¡insisto por qué la desatención!, acaso no sabe su marido apreciar a su mujer, en fin, continue en lo mío disfrutando de esta peli larga mujer, que tal mujer, minutos después alcanzaríamos en simultáneo el clímax, inundando con mi esencia su interior.
Relajados sobre la cama, besándonos y acariciándonos mutuamente, nos metimos a la ducha para recorrer nuestros cuerpos una vez más, explore todos sus agujeros, incitándola a que me entregue su profano agujero, pero me dijo que nunca lo había hecho por atrás y que me lo tenía que ganar.
Salimos de la ducha con la intención de tener un tercer round, pero su celular sonó y por su expresión note que algo pasaba, respondió que en cuanto se desocupe estaría de retorno en casa, se disculpó por tener que irse, pero era comprensible, así que no me opuse, cuando estaba por salir me percate de su cabello mojado, no le quedo otra que usar la secadora para luego salir, le dije que la acercaría, pero no quiso, pedí un taxi y se fue.
Hemos tenido una serie de encuentros más, pero hasta no ha dejado que profane su arrugado agujero, me ha prometido que para mi cumpleaños me dará la sorpresa, espero con ansias que llegue ese día, pero también tengo que ver cómo me arreglo con Dani.
Lo gracioso del tema es que su marido contrajo una ETS seria y ella le ha cerrado toda opción y ahora ella es la que le niega la intimidad, la vida da vueltas y siempre cobra.
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