Xtories

Toñi, la hermana de Lola

Toñi no solo descubrió la infidelidad de su hermana, sino que se excitó con lo que vio. Ahora, con la promesa de una tarde entera en un hotel, el narrador y la hermana de Lola están a punto de cruzar una línea que ya no tiene vuelta atrás.

Pablo19569.5K vistas

Toñi es la hermana pequeña de Lola. Tiene 55 años, casada y con dos hijas. Es rubia con 1,60 de altura y entradita en carnes con muchas curvas. Dos grandes tetas y un culo de ensueño hacen que sea objeto de deseo. Mi relación con Lola fue a más. Follábamos todas las semanas cuando nos encontrábamos en el chalet de la sierra, aunque teníamos que hacerlo a escondidas en el bosque o en el garaje de mi chalet cuando mi mujer no estaba. En invierno, debido al frío, algunas veces utilizábamos la casa de Toñi cuando ellos no subían a pasar el fin de semana y lo hacíamos en el sofá del salón. Lola y yo éramos muy activos. Habíamos encontrado una manera de follar muy especial que nos arrancaba grandes orgasmos y nos habíamos enganchado.

Llegó el cumpleaños de Toñi. Mes de agosto y decidió hacer una fiesta en su jardín con unos 20 invitados. Una barbacoa típica con chuletas, chorizo, panceta y morcilla y mucho vino y sangría. Todos en bañador y cada cual ocupando el lugar que más le apetecía del jardín. Yo me acomodé en uno de los córneres de la parcela sentado en una toalla y Lola compartía hamaca con mi mujer. Nadie sospechaba nada de la relación que teníamos Lola y yo. Comimos, hablamos, nos bañamos... lo pasamos muy bien. Llegó la hora de la siesta y cada uno se relajó a su manera. Yo me tumbé en la toalla, en la sombra, a ver si conseguía echar una cabezada. La mayoría de los invitados dormitaba tras haber ingerido buenos vasos de vino.

De repente, una voz alteró mis planes: "¿Puedo sentarme contigo?". Era la voz de Toñi. "Claro", le contesté. Se sentó a mi lado enfundada en un bikini blanco que realzaba sus grandes tetas y que le estilizaba las piernas. Le quedaba muy bien, muy sexy... Nos pusimos a charlar de cómo había estado la fiesta y de otras cosas banales, cuando de repente me dijo: "Te estás follando a mi hermana Lola". Me quedé un poco perplejo, pero con la necesidad de contestar algo. "¿Qué te hace sospechar eso?". Toñi me miró con una sonrisa y me dijo: "No lo sospecho, lo sé. Os he visto follar como animales en el sofá de mi casa". No tuve más remedio que asentir y aceptar su respuesta como válida. "¿Cuándo nos has visto? Hemos procurado hacerlo cuando no estabais y dejando las cosas recogidas". Toñi me confesó que nos había espiado de casualidad. "Un día que vine sin avisar vi tu coche aparcado en la puerta e imaginé que algo así estaba pasando. Era muy raro que tu coche estuviera en mi puerta. Entré sigilosa y comencé a escuchar los gemidos de Lola mientras te la follabas a cuatro patas. Estuve viéndolo durante todo el rato. Como te chupaba la polla, como le comías el coño, como la follabas el culo, como te pedía que te corrieras en su cara... Lo vi todo".

La conversación y el desparpajo de Toñi me estaba poniendo cachondo, y ella se mojaba los labios continuamente dandome a entender que lo que vio la puso muy a tono. "¿Te gustó lo que viste? ¿Disfrutaste?". "Sí, mucho. Me puso muy cachonda y me estuve tocando y disfrutando de lo puta que puede llegar a ser una mujer. Nunca pensé que mi hermana follara así y menos con el marido que tiene". Toñi estaba siendo muy directa y comprendí que debía de ser igual de directo con ella. "¿Yo te gusto, Toñi?", pregunté. "Mucho. Me gustas mucho desde el prime día que te conocí, pero nunca pensé que follarías con mi hermana". Le sonreí y le dije: "Tu a mi me das mucho morbo. Me gustan tus tetas mucho. Siempre que tomas el sol en topless me asomo por la valla para verlas. Tienes un culo para perderse... En fin, que si tu hermana me vuelve loco follando, tu me llevarías al cielo".

El resto de invitados dormitaba la siesta y Toñi me dijo que se iba a dar un chapuzón en la piscina. Allá que fue deleitándome con una visualización de su culo que me puso muy cachondo. La braga de su bikini se le metía por el culo dejando al aire dos grandes y duros cachetes. Se metió en el agua mojando su melena. Yo la miraba con mucha lascivia. La deseaba. Quería follármela allí mismo. Toñi movió su mano y me invitó a que me bañara con ella. No me resistí y me metí en la piscina. Nadamos juntos "Me has puesto muy cachondo", le dije. "Estoy como una perra en celo", me contestó, "pero no podemos hacer nada aquí porque nos pueden ver y la liamos". Al llegar al fondo de la piscina nos apoyamos en los skimers y sin poder evitarlo mi brazo rodeó la cintura de Toñi, acariciando su tripa y subiendo hasta las tetas. Sus pezones estaban duros y habían crecido por lo que me recree un rato corto en ellos. Toñi gimió y dijo: "Si con esta simple caricia me has puesto cachonda, no sé que pasará si me follas algun día". La miré y le dije: "Quieres follar conmigo". Saqué mi polla, cogí su mano y la posé sobre esos 18 cm de carne. Ella comenzó a pajearla y dijo: "Sí, quiero follar contigo, pero ahora, no".

Salimos de la piscina, nos secamos y nos integramos en un grupo que estaba de sobremesa. Mi polla estaba demasiado excitada. Toñi la había pajeado lo suficiente como para dejarme con un buen dolor de huevos. "Voy un momento a casa. Ahora vengo", dije al grupo. Me puse una camiseta y salí a la calle. Cuatro chalets más abajo estaba mi casa. Entré y antes de cerrar la puerta del jardín, la mano de Toñi me lo impidió. Sin decir nada, la cogí de la cintura y comencé a besarla. Su lengua se juntaba con la mia mientras mis manos masajeaban su culo y mi polla se restregaba sobre su tripa. Estabamos en el jardín, al aire libre, y Toñi se puso de rodillas, bajó mi bañador y dejó al descubierto mi polla erecta y dura. Agarró mi culo y engulló esos 18 cm de carne chupándolo con ansias. Mis manos agarraban su cara y dirigían la mamada. No quería correrme. La levanté y le arranqué el sujetador del bikini. Dos grandes y duras tetas se presentaron ante mi con dos pezones rosados con aureolas muy grandes. Comencé a chuparle los pezones, que crecían sin contrón entre gemido y gemido, mientras una de mis manos acariciaba un coño muy bien depiladito y muy mojado.

"Necesito que me folles como te follas a Lola", me dijo. Eso me puso mucho más cachondo, por lo que me puse de rodillas, le bajé las bragas del bikini y comencé a chuparle el clítoris, que cada vez crecía más. Mi lengua se recreaba entre los labios de su vagina y su "garbanzo". Toñi gemía de placer. La arrodillé, la puse a cuatro patas con el culo en pompa y comencé a chuparle el culo y el coño, metiendo bien mi lengua. "Fóllame, fóllame", me decía. Mi polla apuntó directa a su coño y empezó a acariciar los labios vaginales. Toñi se acomodó y con su mano dirigió mi glande hacia su agujero. Comencé a follarla despacio, pero penetrándola hasta el fondo. Toñi movía sus caderas dandome placer y el movimiento de su culo me ponía mucho más cachondo. Saqué mi polla y comencé a follarla el culo. "Fóllame, amor, fóllame", no paraba de decir. Mi polla entraba y salía de su culo y lo alternaba con su coño. Ella soltó un grito de placer, "me corro, me corro", mientras mis manos masajeaban sus tetas pellizcando sus grandes pezones. No aguanté más. Saqué mi polla y se la di a mamar. Toñi la chupaba con ansias mientras mis chorros de semen inundaban su boca. "Qué rico, que rico, amor", dijo. Que follada mas buena, aunque demasiado rápida.

Nos incorporamos y me dijo: "Ahora volvamos al cumpleaños, pero prometeme que vamos a follar más. Quiero pasar tardes enteras contigo en un hotel". "Te lo prometo. Iremos a un hotel y follaremos durante toda una tarde sin prisa y saboreando cada uno de nuestros líquidos", contesté.