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Volviendo a ser yo. Cap5. - La Cena

La cena parece normal, pero bajo la mesa, el control ya no está en sus manos. Mientras su esposo habla, ella siente cómo el placer la traiciona, y el invitado especial tiene un plan mucho más oscuro que una simple velada.

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Volviendo a ser yo - Cap5. La cena.

Muy temprano me levanté a la mañana siguiente para ir al mercado y comenzar con los preparativos de la cena. Compré todo lo que me hacía falta para una buena pasta en salsa Alfredo.

Al llegar a casa y dejar todo listo, ahora la que tenía que prepararse era yo, nuevamente alisé mi cabello, organicé mis cejas, volví a depilar todo mi cuerpo para estar en perfecto estado para mi señor Mike.

Tuve que llamar a mi esposo para comentarle la situación.

— Cariño... Hoy tendremos un invitado a la cena... Te pido porfavor que no llegues tarde del trabajo.

— De quién se trata? Claro, llegaré temprano.

No respondí a su pregunta, ya sabría más adelante

Una vez estuve decente, preparé la cena, dejándola en reposo antes de meterme con los preparativos finales, maquillarme, organizar mi vestido, un buen pinta labios rojo pasión y elegir unos zapatos a juego.

— Mi señor, todo está listo para usted.

— Muy bien mi puta, iré en 15 minutos.

Justamente 20 minutos después sonó el timbre, y yo fui corriendo a abrirle a mi dueño, emocionada.

— Hola mi papi, me encanta que haya venido.

Dije en susurrl con la cabeza gacha, una auténtica sumisa.

— No me lo perdería.

Entró no sin antes darme una respectiva manoseada de culo, lo cual lo dejé hacer a su gusto pues obvio, todo esto era de él.

— Traje regalos.

Venía con una bolsa en sus manos, así que me ayudé a recibir, dentro había una botella de vino de excelente calidad, además, había una cajita.

— La caja es para tí, el vino para la cena

La tomé con cuidado y la abrí, dentro de la caja había un plug anal, y un vibrador que se controla con Bluetooth. Me sonrojé de inmediato y sentí como mi coño se mojó.

— Pontelos, debes usarlo toda la noche.

Entramos hasta la sala justo cuando venía saliendo mi esposo de la habitación, ya bañado y cambiado.

— Mi amor, mira. Te presento a Mike... Él es...

— Su entrenador y... Vecino.

— Así es. Recuerdas que te hablé de un entrenador nuevo? Bueno, resulta que también vive en la residencia, quise tener un gesto lindo con él e invitarlo a cenar.

El encuentro de los dos fue majestuoso, mi dueño se acercó y apretó fuertemente la mano de Daniel, quien por alguna extraña razón no fue capaz de mirarlo a los ojos, juraría que se sintió intimidado por la enorme presencia de mi señor.

— Un gusto, Katy me ha hablado mucho de tí. Dice que eres un esposo increíble.

— Oh... Que linda, sí... bueno, Katy también me ha hablado de tí, dice que la haces trabajar mucho.

Daniel hablaba con trabas, se nota a que se le dificultaba hablar y pronunciar algunas palabras, lo cual se me hizo extraño, pero no le di mucha importancia.

Los dejé hablando mientras iba a paso rápido hasta el baño para colocame el plug anal y el vibrador, el cual ya estaba encendido.

Al volver nos sentamos en la mesa, serví la cena y comenzamos a comer. Yo me senté frente a mi esposo, de modo que Mike quedara en medio de los dos.

— Y dime... Mike, qué tal te ha parecido el vecindario?

Preguntó Daniel, se le notaba nervioso, quería romper el hielo.

— Bueno, bastante bien, la gente es muy amable, tuve un gran recibimiento.

Por debajo de la mesa, comenzó a tocarme, Dios, su tacto me sacaba de casillas.

— Sobre todo tu esposa, ha Sido muy amable, solo mira, me ha invitado a cenar, tienes mucha suerte...es una gran mujer.

Dijo con sarcasmo para verme, yo estaba disfrutando de sus toques, y me estaba dejando llevar.

— Oh... Es lo que mereces... Por tu gran trabajo en el gimnasio.

Dije sin poder disimular una voz de perra, me sentía completamente excitada.

— Claro, ella es increíble, por eso la amo tanto.

Resaltó Daniel, antes de llevarse un bocado a la boca.

Mike tomó su teléfono y de repente comencé a sentir como el vibrador de mi coño comenzaba a funcionar, primero en una velocidad baja.

— Se nota que Mike es buen entrenador, últimamente Katy ha llegado exhausta, pero contenta, hace tiempo no la miraba así.

Yo comencé a perder importancia en lo que decía mi marido, estaba más concentrada en que no se me escapara algún gemido porque las vibraciones comenzaban a aumentar.

— Bueno, hago lo que tengo que hacer, según las exigencias de los usuarios, les doy más o menos trabajo... Katy es una de las que más exigencia necesita.

Me miró y yo estaba mordiendo mi labio, tuve que responder o iba a sospechar.

— M-me encanta... Trabajar a fondo... Me gusta exigirme.

Dije con dificultad.

— De verdad? Qué es lo que más te gusta entrenar, amor?

Preguntó mi esposo.

— Cielo...de todo... Pierna, glúteos... Flexibilización... Entrenar con Mike es increíble.

Entre tanto, Mike iba sirviendo copas de vino, las cuales Daniel bebía sin rechistar.

— Bueno, me alegro que Mike ahora sea tu entrenador y te ponga a trabajar fuertemente, se nota que eso es lo que te gusta.

Dijo Daniel, quien no paraba de hablar, se notaba lo nervioso porque no se callaba.

Por otro lado, Mike me estaba torturando, subiendo la velocidad del vibrador casi al máximo, me estaba haciendo temblar las piernas, yo tenía que disimular.

Todos terminaron de cenar, Mike sirvió más copas, Daniel seguía bebiendo, yo aguantando, tratando de no gemir.

— Todo ha Sido delicioso, tienes talento para cocinar.

Me dijo mi amo, también tenía talento para aguantarme los gemidos, porque la velocidad de esa cosa me estaba jodiendo el coño de una manera exquisita.

— M-e alegra que teh... Mmmh... Que te haga gustado.

— Uf cariño, tenías tiempo sin preparar algo tan delicioso.

"Sí, cabronazo, tenía tiempo sin preparar algo porque no mereces nada así, esto lo hice para mí único dueño". pensé en mis adentros

— Sí me disculpan... Katy, me puedes mostrar dónde está el baño?

Yo sabía a qué iba esa pregunta, Dios, era hora del postre, tuve que sacar fuerzas para levantarme y caminar.

— Sigue por acá.

Mike se puso de pie y le sirvió una copa a Daniel, para entretenerlo. Mientras tanto los dos fuimos hasta el baño, yo le mostré dónde quedaba y antes de que pudiera darme la vuelta, me tomó del cabello a las malas y me metió en el baño, cerrando la puerta.

— No puedes dejar de ser una puta ni siquiera con tu esposo al frente, verdad?

— Ayhh papi, no puedo evitarlo, perdón.

Me puso contra la pared, me levantó el vestido, retiró sin cuidado el plug anal y me penetró con su vergota, tuve que morder mi brazo para no gritar.

— Eres tan puta que no te importa que tú esposo sopeche.

Me decía mientras me calibrada su verga en el culo, el vibrador en mi coño estaba en su máxima velocidad, yo disfrutaba sin poder hacer ruido alguno.

— Ahora le vas a decir a tu esposo que recoja lo platos, eso nos dará más tiempo para darte lo que mereces por puta.

— DANIEEL. RECOGE LOS PLATOS Y... mmm mierda.... Y LOS ORGANIZAS.

Me di cuenta que no lo llamé por ningún apodo, ni le pedí el favor, fue más una orden.

— ESTÁ BIEN, MI CIELO.

Me respondió y se escuchó como comenzó a recoger.

Mi dueño me sacó su polla al mismo tiempo que sacó el vibrador de mi coño, no esperaba que de un solo golpe me clavara toda su extensión en mi coño, después de 6 largos años, volvía a meterme su vergota por mi vagina, eso me hizo gemir de placer porque de inmediato comencé a correrme.

A pesar de estar viniendome a chorro, el negro no dejó de follarme, me taladraba el coño con fuerza, de modo que yo siguiera chorreando como una auténtica fuente, estaba en mi climax, y toda la situación me hacía prolongar el orgasmos al punto en que, no supe si fue uno muy largo, o tuve varios orgasmos seguidos.

— Justo así. Como una perra en celo.

Las palabras de mi dueño adornaban el precioso orgasmo que estaba teniendo, no pude aguantar más y sin poder evitarlo, termine orinando todo el baño, dejando el suelo y mis piernas repletos de todo tipo de fluidos.

— Vas a tener trabajo aquí.

Y lo dijo porque antes de cualquier cosa, me sacó la verga, me arrojó al suelo y, como de costumbre, me dejó bañada en su semen.

— Yo distraeré a tu amado esposo.

Se vistió y salió, pude escuchar como comenzaba a hablar con mi marido, yo mientras tanto me tomé unos segundos para recuperarme, mi cuerpo todavía temblaba y mis coño aún goteaba fluidos, me tomé todo el semen que había sobre mi cuerpo y me dispuse a organizar todo.

Tuve que cambiarme, porque el traje que tenía había quedado en la ruina, seguramente mi amo iba a querer que lo lavara Daniel.

Cuando estuve lista salí de la habitación pero antes de llegar a la sala, me detuve porque escuché una conversación entre los dos hombres... Bueno, entre el hombre de verdad y el intento de hombre que era Daniel.

— Te lo digo, puedes confiar en mí, es una conversación de hombres.

Le decía Mike a Daniel.

— Cielos... Nunca había hablado de esto con nadie pero... Necesito saber que hacer.

Daniel se escuchaba ya bastante afectado por el alcohol.

— Suéltalo, quizá puedo ayudarte.

— Verás... Mike... Pero desde hace muchos años... Perdí...ya sabes... Mi capacidad, mi virilidad.

— Qué? A qué te refieres hombre?

— Ya sabes Mike, soy incapaz, impotente.

— Incapaz?

Mike sabía todo, yo sé lo había dicho, pero estaba fingiendo no saber, lo hacía muy bien.

— No se me para! Eso es, entiendes? Me cuesta mucho ponerlo erecto... Y cuando lo hago, me cuesta mucho mantenerlo así.

— Oh... Daniel... Lamento mucho oír eso.

No, no lo lamentaba, de hecho, gracias a eso me tenía a mi a sus pies cada que él quisiera. Ni siquiera yo lo lamentaba, dejé de lamentarlo cuando Mike volvió a mi vida.

— Eso no es lo peor... Supongo que un hombre puede vivir con eso.

— De qué hablas?

— Lo que me asusta realmente es Katy... Creo que en estos días has podido darte cuenta que es una mujer muy extravagante, muy activa siempre... Muy fogosa.

— Sí... Bueno, creo que lo he notado.

— Bueno, me da miedo perderla, por mi falta de capacidad... Tengo miedo de que ella busque a otro tipo que le dé lo que yo no.

Demasiado tarde, Ya lo había encontrado, y lo estás viendo en este momento.

— Te entiendo... Pero en estos casos, no hay mucho que puedas hacer...

— A qué te refieres?

— Bueno, si es algo genético, estás jodido, no me lo tomes a mal, pero no hay mucho que puedas hacer por ti.

— Ya, está claro.

— Pero, por otro lado si puedes hacer algo por tu esposa.

— De verdad? Qué puedo hacer?

— Bueno, para nadie es un secreto que toda mujer tiene necesidades que suplir... Si tú no puedes, eventualmente buscará la forma, en eso no te equivocas.

— Sí, y eso es lo que me tiene tan preocupado.

— Ya, pero porque no estás dispuesta a ayudarla... Es decir, una relación sana se basa en la confianza... Si hablas con ella, quizá puedan llegar a alguna solución óptima para los dos.

De repente, Mike dejó de ser el puto cerdo que me follaba sin piedad y me quitaba toda la dignidad, y se convirtió en un terapeuta.

— Una solución óptima?

— A ver, no quiero sonar cabrón... Pero el hecho de que tú estés jodido, no quiere decir que ella también lo está.

— N-no sé que quieres decirme.

Dio. Daniel, que estúpido eres, por favor.

— Digo que, deberías considerar la idea de que Katy... Tenga sexo con otros tipos. Bueno, no tienen que ser muchos, con que tenga uno solo que le dé lo que no puedas darle tú... Verás como todo será diferente.

— Qué estás diciendo Mike? Eso no lo puedo permitir, es mi esposa.

A pesar de que Mike le estaba proponiendo una idea fuera de lugar a Daniel, mi esposo aún se mostraba dócil y sumiso ante la presencia de Mike.

— A ver, según lo que veo, tu le das de todo a tu esposa, una buena casa, buena ropa. Es decir, suples todas sus necesidades...excepto una.

— Supongo que sí.

— Ya está, si le permites bajo tu propio consentimiento que ella tenga alguien que le cumpla en ese sentido... Katy será una mujer feliz, será tú mujer, porque sabe que en tí encontrará todo lo que busca...

— Todo lo que busca excepto follar.

— Bueno, y qué prefieres? Que eventualmente Katy se acueste con otros tipos a escondidas, incluso piense en dejarte porque encuentre alguien que le dé absolutamente todo? O prefieres que tú sepas con quién se acuesta, y que tengas la certeza de que solo estará con esa persona para follar?

Hubo un minuto de silencio, mi esposo no supo que decir, simplemente se quedó callado.

— Tu silencio habla, Daniel. Piénsalo, habla con ella... Si quieres que tu esposa sea feliz contigo... Ya tienes la respuesta... Puede ser feliz con otro... Tú lo has dicho, tiene todas las herramientas para serlo.

Se escuchó como le daba palmadas en la espalda, y entonces entré yo en escena, caminando confianza.

— He vuelto, disculpen la demora, tuve... Contratiempos.

— No te preocupes, aquí no hubo falta de qué hablar.

Dijo Mike con una sonrisa, Daniel estaba pensativo, ni siquiera se dió cuenta de que traía ropa distinta, el pelo mojado, y ya no estaba maquillada.

— Bueno, ha Sido una velada genial, pero se ha hecho tarde... Debo irme

— Qué? Ah?? Oh...vale Mike... Muchas gracias por venir...

Dijo Daniel, quien aún se le notaba bastante ido, parecía que estaba en piloto automático.

— Me acompañas a la puerta, Katy?

— Claro, voy.

Fuimos hasta la entrada y antes de irse me dió un morreo con manoseada incluida.

— Esta noche trata de tener sexo con él. Ponlo nervioso, sé que fracasara, bien sea porque no se le para, o porque se correrá rápido... Cuando eso suceda, enojate, no tengas paciencia, dile que te estás artando de siempre lo mismo... Solo... Hazme caso.

— V-vale... Lo haré papi.

En su mirada había maldad, había un plan, y me encantaba, estaba dispuesta a todo lo que pasara por su mente. Dicho todo eso, se fue y cerré la puerta.

Tuve que tomar aire y actuar como si no hubiera escuchado nada de su conversación, también tuve que fingir que tenía interés en follar con Daniel... Lo cierto es que luego de ser la puta de Mike y tener su enorme pene en mis agujeros... Pocas ganas me daban de estar con otro que no fuera mi dueño..

— Mi amor... Ya que estamos con algunas copas encima... Te gustaría intentar algo.

Los ojos de Daniel brillaron, yo me subí encima de sus piernas y comencé a besarlo, pensando que eran los carnosos labios de Mike.

Él me correspondió y comenzó a tocarme, pero a pesar de que sentía que lo hacía con ganas... Bueno, no se sentía como el tacto de mi amo.

Nos fuimos para la habitación, me desvestí e hice un leve intento de seducirlo, él hizo lo propio y tuve que aguantarme la risa al ver su ridículo cuerpo, con su ridículo pene flácido.

Me acerqué a él y luego de tocarlo con ligero asco, conseguí ponerlo erecto.

— Wow... Vamos avanzando.— dije

Por un momento pensé que hoy íbamos a follar, así que decidí obsequiarle una mamada, bajé y antes de si quiera poder llegar a su penesito, este ya se estaba poniendo nuevamente flácido, murió, falleció, nada que hacer, todo para nada.

— Oh... No... Lo siento amor, pero podemos tratar, ya se paró una vez, podemos intent...

— No Daniel, me estoy hartando de intentarlo... Es decir, siempre pasa lo mismo, si no se te duerme, te vienes rápido. Solo te corres tu...pero que hay de mí? Alguna vez has pensado en mi placer?

Increíblemente, todo había pasado como Mike dijo, Daniel no pudo, dándome la oportunidad de revelarme.

— Es mejor que duermas hoy en el sofá. necesito espacio.

Eso último lo dije porque me sentía empoderada, fue un plus, y salió de maravilla, en efecto. Daniel tomó su almohada y sin decir nada ni reclamar, se fue de la alcoba, derrotado y sin recursos.