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Volviendo a ser yo - Cap3. Su mascota

Llega a casa con el olor a sexo ajeno impregnado en la piel y la cara manchada de su secreto. Su esposo cree que es solo una noche de amigas, pero ella sabe que la verdadera cita la espera en el departamento de su amo, donde la disciplina es tan dura como el placer.

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Volviendo a ser yo - Cap3: Su mascota.

Me encontraba totalmente sudada, excitada y llena de semen, del delicioso, espeso y caliente semen de mi ex. Estaba en un lugar público y ni siquiera sentía miedo de que alguien pudiera verme así, estaba orgullosa por ser el depósito de semen humano de mi dueño Mike.

Tal y como él ordenó, me puse la ropa con cuidado, apestaba, no la ropa, yo apestaba, a su sudor, a su semen (que por cierto era un olor que me volvía loca, muy predominante), mi cabello era un desastre, mi rostro además de estar recubierto de semen, estaba colorado producto de las Bofetadas, mi aliento era de auténtica verga. Aún con todo esto me sentía estupenda, maravillosa, realizada, porfin había vuelto a ser usada, y conociendo a Mike, no me había usado ni siquiera una cuarta parte de todos los usos que el le daba a mi cuerpo.

Salí del gym y caminé orgullosa por la residencia, la lefa de mi dueño estaba por todo mi cuerpo, y yo sonreía ante las personas que me miraban con asco, o curiosidad.

Puse a grabar mi teléfono justo antes de entrar a casa, busqué a mi esposo y lo abracé, para luego besarlo. Obviamente el se percató de que algo no andaba bien.

—Qué es ese olor tan extraño, cariño? Es muy intenso... Dios... ¿Qué te pasó? Parece que te hubiese arrollado un camión de basura.

Dijo con asco, tratando de alejarme de sí, pero yo insistía en besarlo y abrazarlo.

— Hoy el entrenamiento ha Sido muy intenso, hay un nuevo entrenador y si que me ha hecho trabajar a fondo.

Dije juguetona con una risita, antes de besarlo y hacerle saborear todo el sabor a polla que emanaba de mi boca. Justo como Mike lo había ordenado.

— Esto es solo una mascarilla para la piel, ya verás lo suave que se va a poner mi rostro.

— Mascarilla? No conozco ninguna mascarilla que huela tan mal.

— Huele mal? A mí me encanta... Bueno, quizá es porque está hecha de productos orgánicos.

Realmente a mí me encantaba ese olor, si fuera por mí no me bañaría para tenerlo todo el día.

Fue fácil engañar a Daniel, no preguntó más pues tuvo que volver a sus asuntos laborales, yo mientras tanto me fuí al baño para enviar el vídeo al Mike, me puse frente al espejo para anotar el número que él había escrito en mi pecho, y luego de registrarlo, envié el vídeo. Segundos después, recibí una respuesta.

— Muy bien hecho, zorrita. Se nota que tu esposo es un idiota, vamos a divertirnos mucho con eso.

Sonreí leyendo su mensaje, pero otro mensaje más llegó enseguida.

— Tienes permiso de beber todo el semen que hay en tu rostro, te lo has ganado.

Gustosa y orgullosa, tomé toda la cantidad que podía con mi dedo, para luego chuparlo y disfrutar de la vizcosa textura de aquella sustancia que tanto me fascinaba.

— Muchas gracias mi papi, me encanta beber tu leche, ya quiero que me vuelvas a dar otra buena dosis.

Le envié el mensaje antes de desnudarme y meterme a bañar, lo único que no me gustaba de que el me diera su semen en el cuerpo, era que luego quedaba toda pegajosa.

— No lo agradezcas, te lo has ganado por ser una buena puta, ya me has demostrado que no te importa poner tu matrimonio a un lado con tal de estar sometida a mí.

Y tenía razón, Ahora que había vuelto a mi vida, Mike se iba a volver mi prioridad, aunque no lo quisiera, aunque tratase de ser una esposa fiel y ejemplar, tarde o temprano iba a acabar cediendo ante él y su polla.

— Ahora préstame atención, dile cualquier mentira estúpida al idiota de tu marido, esta noche te espero en mi departamento, es hora de que me demuestres si aún tienes el mismo aguante de antes.

Me emocioné al leer ese mensaje, estuve apunto de tocarme pero recordé que no puedo hacerlo amenos que él lo ordene.

— Sí Papi, algo más?

— Te espero a las 8 de la noche, sabes que odio que me hagan esperar.

— Como ordene, señor.

Desde que envié el mensaje, comencé a preparar todo, me di una buena depilación en todo mi cuerpo, alisé mi cabello, y me maquillé para mí dueño, elegí mi mejor vestido. Me aseguré de que no se me escapara algún detalle, tenía que estar perfecta para él. Con suerte me follaría esta noche después de tantos años, estaba ansiosa, incluso nerviosa.

— Puedo saber cuál es el motivo de que te estés poniendo tan hermosa?

Preguntó Daniel, con una sonrisa algo ilusionada, pensó que me estaba arreglando para él, pobre.

— Ahmmm, amor... Ehh... No te lo dije pero, hoy es noche de chicas, voy a salir con ellas a cenar y ya sabes, beber algo... Jeje, me encantaría llevarte pero obvio, solo irán chicas.

Dije tratando de fingir la emoción y el morbo que adueñaban mi cuerpo.

— Oh... Entiendo, vale mi amor, entonces pásala bien...

No sospechó nada, no sospechó que su esposa en realidad iba para la casa de su ex, a hacer todo lo que aquél portentuoso hombre le ordenara.

Media hora antes de la indicada, salí de mi apartamento no sin antes echarme buen perfume, y darle un gran beso a mi esposo, quería llegar temprano antes que hacer esperar a mi amo.

Tuve que averiguar en el portal de la residencia el número de apartamento de Mike, no quería molestarlo con preguntas estúpidas, faltando 15 minutos para la hora, ya estaba yo parada en su puerta, tocando el timbre, por alguna razón mi piernas temblaban, mi corazón se aceleró y pude jurar que mi coño ya estaba húmedo.

— Has llegado más temprano, no me diste tiempo de terminar de alistarme.

Dijo el hombre cuando abrió la puerta, estaba completamente desnudo, sus fuertes pectorales resaltaban, sus brazos enormes y, por su puesto, aquella vergota colgaba aún en reposo, se miraba deliciosa, se me hizo agua la boca con solo ver aquél pedazo de carne.

— L-lo lamento... Amo, no quería hacerlo esperar, si gusta puedo venir en unos minutos en lo que termina de alistarse.

— Da igual, que estupidez ponerme ropa si igual no la voy a necesitar, entra.

Eso me puso a mil, no iba a necesitar su ropa, porque seguramente me haría chuparle la polla hasta correrse, o alguna idea sucia que haya ideado para hoy.

— Con su permiso, señor.

Entré en el departamento, y miré todo con normalidad, como un sitio al que se acababan de mudar.

No tuve tiempo de decir o hacer nada antes de que él me tomara en sus brazos, para comenzar a manosearme.

— Entonces, pequeña puta... ¿Por qué has venido?

Preguntó colocando su mano en mi cuello, dejándome casi sin respirar.

— P-porque quiero que me haga suya.

Respondí con dificultad y enseguida sentí una fuerte bofetada.

— Respuesta incorrecta, ha venido porque vas a cumplir todo lo que yo diga ¿Entendido?

—S-sí, amo...

Comenzó a tocarme por debajo del vestido y cuando menos lo esperé, otra fuerte bofetada cayó sobre mi rostro.

— Cómo te atreves a venir a mi puta casa, usando ropa interior.

Mierda!, Juraría que había preparado todo para que fuera perfecto, pero olvidé que con él nunca debo usar ropa interior. Mierda!

— L-lo lamen...

— NO QUIERO TUS DISCULPAS!

Interrumpió alzando su voz, tenía miedo, pero estaba muy caliente.

— Vienes a mi casa, usando una estúpidas bragas, para qué? Querías hacerme enojar?

— No, mi señor.

— Claro, supongo que traes ropa interior porque no quieres que te folle, es eso.

Eso que dijo realmente me preocupó, no habría otra cosa mas en el mundo que no quisiera tanto como recibir su dura verga enorme en alguno de mis agujeros.

— Amo, por favor, quiero que me folle, tan duro como le gusta, hágame gritar, golpeeme, lo que sea que a usted se le antoje, pero por favor, folleme... Lo necesito.

Literalmente rogué, rogué por verga, rogué por la verga de Mike, ese pedazo de carne que colgaba de sus piernas lo era todo.

— Te has portado mal, y voy a tener que castigarte.

— Castigueme amo, soy una perra estúpida que merece un castigo...

Había vuelto a ser su mascota, una sucia mascota malportada que merecía castigo

Sin decir una sola palabra se fue y se metió en una de las habitaciones, volvió a los pocos segundos con una caja de madera.

— No quería tener que acudir a esto. Pero no me dejas opción.

Estaba nerviosa pero a la vez muy excitada, expectante por lo que podría pasar.

De aquella caja, sacó unas correas, unos collares y unas cadenas, las puso sobre la mesa y posteriormente, se acercó a mí para tomarme del cabello y arrástrame hasta la sala.

— Hay que ver lo linda que te pones para ir a qué te rompan el culo y te llenen de semen, eh?

Se sintió divino que lo haya dicho así, tenía razón, me ponía linda para el, para que hiciera conmigo lo que quisiera, y me dejara hecha mierda. Amaba eso.

— Es una ocasión especial, señor.

Dije sin quejarme de que me haya tomado por el pelo, las horas de alisado se habían ido en 10 segundos, pero eran 10 segundos de su mano.

— Ni para salir con mi esposo me pongo así.

Dije tratando de contentarlo, pero no funcionó, enseguida me puso un collar, parecía de perro, acompañado de una cadena, luego ató mis manos detrás de mi espalda. Y con facilidad me obligó a ponerme de rodillas.

— Deberías usar tu sucia boca para empezar a mamar mi verga, en vez de estar diciendo estupideces.

No dejé ni que terminara la oración antes de comenzar a lamer su verga como una completa adicta viciosa, no podía usar mis manos así que la mamada era vulgar, su verga pasando por mi cara mientras yo la trataba de sujetar en mi boca, para ir hacia atrás y hacia adelante, engulliendo, ahogandome yo misma con esta.

Cómo de costumbre, él tomó mi cabeza y comenzó a follarme la boca, sin pudor, la saliva que producía hacía que su verga quedara completamente húmeda, el resto caía por mi mentón hasta manchar mi vestido.

— Dime una cosa... Hace cuánto no te follan por el culo.

Esa pregunta me sacó de onda, por un momento recordé todas las veces que tuve ese pollón en mi culo, lo doloroso y placentero que era, en ese momento comencé a babear, tanto por la boca, como por el coño.

Sacó su verga de mi garganta y llena de mi propia saliva, la restregó por toda mi cara, horas y horas de maquillaje arruinados en 2 minutos, pero eran 2 minutos de su polla en mi cara.

— Mmm... Daniel trató de hacerlo un par de veces, pero nunca lo dejé... Sabía que con ese micropene no iba a hacerme sentir lo qué tú me hacías sentir.

Dije viendolo como una zorra desde a abajo, antes de volver a engullir su verga.

— Entonces será mejor que me dejes la polla bien babosa, por el bien de tu ano.

Eso que dijo fue un plus de motivación, aún con mis manos atadas comencé a chupar su verga como si de eso tratara mi vida, bajaba por todo el grosor de su tronco hasta llegar a su testículos, subía nuevamente hasta la punta y bajaba hasta atorarme, así durante varios minutos, hasta qué él considero que era suficiente, de ser por mi, nunca es suficiente.

— Ven aquí, esto lo voy a gozar.

Me tomó de la cadena y me arrastró hasta el sofá de su sala, me puso como una perra, con las rodillas apoyadas, la cabeza sobre el sofá y el culo completamente levantado. Subió mi vestido, dejando al aire mi culo, de un tirón rompió mis bragas, arrancandolas.

— No vas a necesitar esto.

Mi coño quedó descubierto ante él, sentía que estaba completamente empapado, piernas temblaban y podía sentir como los jugos escurrían por mis piernas.

No pude fantasear mucho cuando de repente sentí como me estaba clavando con fuerza, su gorda polla repleta de mi propia baba estaba abriéndose camino por mi cavidad anal, el cual no había recibido una polla hace más de 5 años, y que hoy, luego de tanto tiempo, estaba siendo abierta por su dueño, no pude evitar gritar de dolor.

— Relájate, si no te relajas será más doloroso.

— M-me duele, papi, un poco más suaAAHHHH.

No me dejó acabar de decir cuando ya me estaba volviendo a penetrar, no la metía toda, porque no cabía, la metía hasta donde podía, para luego sacarla y volver a empujar, me estaba rompiendo el culo ligeralemente, podía sentir como me desgarraba, como me humillada, pero eso me encantaba.

— Está muy apretado esto, vas a tener que venir más seguido para que vuelvas a acostumbrarte a mi tamaño.

— S-sí... Ahh... Vendré las veces que sea necesario..mmhhh

Gemía entre palabras, sentía que me estaba llenando por completo, pero seguramente no habia metido ni siquiera la mitad de esa larga polla.

— De hecho, hasta que no te entre por completo por el culo, no te pienso follar por el coño.

Esa era su forma de castigarme, sabía que estaba desesperada por ser follada por el coño, el cual literalmente goteaba de lo mojado que estaba, pero me haría esperar, eso a su vez hacia que mis ganas aumentaran y se acumularan cada vez más.

— EstaAhhh bien... Mmhhh... Está bien mi señor.

Mientras me empalaba el culo con aquella gorda verga, puso uno de sus pies sobre mi cabeza, para someterme aún más, como una auténtica puta, yo estaba más excitada que nunca, amaba que tomara ese control sobre mi, dejándome completamente inmóvil a su merced.

— Esto va a llevar tiempo... Es mejor que llames a tu esposo y le digas que llegarás más tarde.

Tomó mi teléfono y lo desbloqueó con mi Face ID, en seguida llamó a mi esposo, lo puso en altavoz y dejo el teléfono en el sofá junto a mi cara, la cual seguida aplastada por su enorme pie.

— Hola, amor ¿Cómo te va?

Contestó mi marido, con efusividad.

— Biehhm... Y tú? Mmhhh.. cómo... Estás?

Tuve que morder mi labio para no gemir, pude sentir como Mike comenzó a follarme más duro, justo cuando la llamada inició, era otra forma de humillarme y denigrarme, pero yo estaba encantada de aquel trato, del morbi de la situación.

— Segura que estás bien? Te noto algo agitada.

— S-siiiiihhh, oh... Es por tanto bailar... Estoy... Estoy muyh sudada

— Me alegra que la estés pasando bien.

— Por cierto... AAAYYHHH.

En ese momento, Mike me dió una clavada de polla certera, tuve que gritar fuerte, se me salió.

— Qué paso mi amor? Estás bien?

— Sí... Solo que alguien me pisó... Dios... Cómo duele.

— Ten cuidado amor, te puedes lastimar.

— Sí... tendré más cuidado... Pero es que sabes que amo bailar.

Dije en doble sentido, pues amaba follar, follar con Mike, claro está.

— Como te decía cielo... Hoy llegaré un poco tarde... Mmhhh... No me esperes despierto.

— Oh... Claro amor, diviértete.

En ese momento, Mike volvió a penetrarme desde atrás.

— No olvides decirle lo mucho que lo más.

Dijo mi ex mientras me empujaba la verga, le divertía mucho ponerme en apuros.

— Con quién estás?

Preguntó mi marido.

— Ahhm... amor... Es solo un primo de Jenny...

— Creí que solo iban a ir chicas.

— yaahhh... Mmmh... Yo creo lo mismo.... Uff... Pero fue un colado de último momento.

— Entiendo amor... Entonces sigue bailando, llámame cualquier cosa.

— Sí mi vida... Te amo mucho...

La llamada finalizó y Mike siguió clavando su dura verga en mi reventado ano, me hacía gritar, gemir, sollozar

Por más que empujara su verga en mi culito, no entraba toda, estaba falta de costumbre, pero amaba que me rompiera sin importarle nada, sin pudor, sin piedad, me daba tan duro que luego de varios minutos, sentí como mis piernas comenzaron a temblar, yo entré en un transe de placer, me estaba viniendo como no lo hacía hace años.

— M-mehh... Me ven... Mmm...

No podía decir la frase, no salía de mi boca.

— Qué mierda estás diciendo?

El sabía perfectamente lo que yo trataba de decir, porque en ese momento comenzó a follarme más duro, haciéndome convulsionar de placer.

— AHHHHHH DIOOOSSS ME VENGO.... MMMMGGGGGHHH

Pude gritar finalmente, él me tomó de la correa de mi cuello y me tiró al piso, dónde comencé a temblar y a chorrear todo el sueño, dejando un charco de squirt a mi alrededor.

— Mira ese puto desastre. Has venido a darme el culo y terminaste haciendo un tiradero en mi casa.

Dijo el negro desde arriba, yo sentía que todo lo cuerpo estaba sudado, lleno de baba, fluidos vaginales, mi vestido se había arruinado, mi maquillaje se había corrido todo gracias al sudor de su pie. Mis nalgas estaban rojas y mi culo roto.

— Limpia toda esta mierda, tengo que ir al baño.

— Sih... Amo.

No me dió tiempo a recuperarme de semejante orgasmos, aún con las manos atadas a mi espalda, tuve que hacer lo posible por limpiar todo. Tardó unos minutos y me dió el tiempo suficiente.

Cuando volvió, se quedó parado frente a mi, viéndome con asco, su enorme verga estaba aún dura, apuntandome.

— Me doy cuenta que el desastre eres tú, mírate, que puta asquerosa que eres.

Cada palabra era para mi ley divina, amaba ese trato, más después de hacerme correr como solo él podía hacerlo.

— Solo te falta una cosa para que seas la pura más sucia.

— Que cosa, mi amo?

Antes de que pudiera decir cualquier cosa, su pene comenzó a escupir varios chorros de semen, espeso, caliente, dios coño me encantaba que este hombre me llenara de su semen, casi todo cayó en mi cara, pero otra gran parte en mi vestido, mi costoso vestido que me había regalado mi esposo.

— Hoy las reglas son las mismas... No puedes limpiarte, te vas así mismo a casa, pero... Quizá se me ocurre algo interesante

— Lo que usted diga, mi señor.

— Ese vestido se ve muy costoso para desecharlo... Y menos para dejar que la lavadora lo lave... Es mejor lavarlo a mano, no crees?

— S-supongo que sí.

El semen comenzaba a escurrirse de mi cara, manchando aún más el atuendo.

— Bueno, quiero recibir un vídeo, de tu esposo lavando a mano el vestido, quitando mancha tras mancha del semen que está cayendo en este momento.

Dicho esto, me desató, me quito más correas y collares, me tomó del cabello y literalmente me arrastró hasta echarme de su casa.

— Vete. Espero el vídeo.

Fue lo último que dijo antes de cerrar la puerta.

Yo me quedé tirada, con el cuerpo oliendo a semen, el traje completamente hecho mierda, las piernas temblando, el culo roto, pero estaba feliz, más enamorada que nunca de aquella verga, de aquél hombre, porque sí, él era mi hombre y yo su mascota.