Susy la prima de su esposa
Bérgamo siempre supo que era la prima de su esposa, pero nunca imaginó que Susy lo miraría con tanta hambre. Cuando la ventana del baño se convierte en un espejo y la bañera en un escenario prohibido, la línea entre el deseo contenido y la acción se desdibuja. Ella es virgen, él está casado, y el secreto que comparten es más pesado que cualquier pecado.
Me llamo Bérgamo, y me encuentro casado con mi actual esposa, Norma, de cuya relación han nacido dos hijos. Tras finalizar mi carrera de Arquitecto, me dedique a colaborar durante un tiempo con un despacho de Arquitectura, hasta que, por fin, entre otro compañero y yo decidimos instalarnos por nuestra cuenta, montando un despacho de arquitectura autónomo.
El trabajo me permite realizar parte del mismo en casa, para lo cual tengo instalado una habitación donde puedo llevar a cabo los proyectos y redactar los informes con cierta tranquilidad.
Norma tiene una prima bastante más joven que ella, la cual contaba por en que ocurrió lo que voy a relatarles, con su mayoría de edad recién cumplida, llamada Susy. Ésta se hallaba aun estudiando. No era muy buena estudiante, ya que había suspendido un año, y se hallaba en el último curso para acceso a la Universidad. La joven, era una prima que visitaba con relativa frecuencia nuestra casa, y hasta en ocasiones se quedaba a dormir en casa.
Susy, es una joven delgada, pero con algún kilo de más, y una altura de uno setenta, morena, ojos claros, y una cara relativamente bonita. Pese a frecuentar nuestra vivienda, tampoco me había fijado detenidamente en la misma, pero en más de una ocasión había realizado algún comentario respecto a su hermoso trasero. Con unas nalgas bien contoneadas, más bien redondas, tras alcanzar la mayoría de edad, comenzó a vestir algo más coquetamente, y fue cuando comencé a verla con otros ojos. Su pecho no parecía muy grande, pero intuía que debía tener unos pezones bastante pronunciados.
Norma es algo mayor que ella, y por aquellas fechas contaba con 28 años, y yo con 34. En el momento en que ocurrieron los hechos, solo teníamos un hijo de apenas dos años. Este era objeto de continuos agasajos y juegos por parte de la prima de mi esposa. El trabajo me requería algún tiempo y solía pasar gran parte del día en la parte baja donde tengo montado el pequeño estudio de trabajo. En la planta baja, existe un amplio jardín en el exterior, disponiendo de un cuarto de baño, con ducha incluida, así como una habitación por guardar los trastos de la casa y del jardín, y un pequeño salón para donde tengo algunos aparatos para hacer un poco de gimnasia.
Uno de los días, había terminado de realizar un informe pericial, cuando decidí hacer un poco de ejercicio, Tras acabar pasé al baño con la intención de tomar una ducha. Norma, mi esposa normalmente deja abierta la ventana del citado baño que da al jardín, y sabiendo que únicamente estaba mi esposa en la casa, no me molesté en cerrarla. Cuando terminé de ducharme, salí fuera del plato ducha para tomar la toalla y poder secarme. En ese momento a través del espejo del bañó, pude detectar que era observado por alguien desde la ventana. Discretamente me fije, comprobando por sorpresa, que se trataba de Susy, la prima de mi mujer. Deduje que seguramente había llegado y había bajado para saludarme. Me percaté que se encontraba agazapada observando mi cuerpo desnudo, por lo que, sin poder evitarlo, me comencé a excitar. Intente disimular, haciéndome el que no la había visto, pero eso no fue impedimento, para que mi vástago comenzara a crecer, endureciéndose al saberse contemplado por aquellos ojos juveniles. La realidad es que la naturaleza me ha dotado de un pene de unas dimensiones algo grandes, especialmente en longitud, por lo que aún en reposo parece de una buena envergadura.
Obviamente, me demoré en secarme, procurando siempre que mi pene estuviera a la vista para que Susy pudiera contemplarla sin problemas. Poco a poco, me fui excitando hasta el punto que alcanzó una notable erección. Morbosamente la tomé varias veces en la mano, haciéndome que era pasa secarla, pero notaba que me había puesto envarado. Cuando terminé de secarme observé que la joven se había marchado. Tras vestirme, me quede preocupado, y cuando subí a la casa, observe que ella se hallaba hablando con mi esposa, pero no dijimos nada, ni tampoco me di por entendido. Pese a todo, en los días posteriores observe la mirada de Susy hacia el bulto de mi pantalón corto. De hecho, esas miradas me excitaron tanto que apremié para echar un polvo a mi esposa, para bajar mi calentura.
A partir de ahí comencé a ver la prima de mi esposa con otros ojos. Es más, ella comenzó venir vistiendo más atractivamente. Sin poder evitarlo, parte de mis masturbaciones, tuvieron como fantasía la prima de mi esposa. Obviamente, solo era para saciar mis deseos contenidos, sin pensar que nunca se diera nada con ella. En el fondo era la prima de mi esposa.
Fueron pasando los días, y en los meses de verano se quedó en casa durante una semana ya que sus padres habían salido de viaje. No me importo, y la comencé a ver deambular por la casa con relativa soltura y tranquilidad. Uno de esos días, me había levantado algo tarde, y comprobé que mi esposa me había dejado una nota de que iba al mercado a comprar, indicándome que el niño se había quedado del cuidado de su prima, pero que les echara un vistazo.
Me había puesto solamente un pantalón corto y una camiseta, y antes de ir a la cocina me acerque hasta la habitación de mi hijo para ver si aún dormía. En ese momento observo que Susy estaba sobre la cama jugando con él, pero estaba tan entretenida, que su vestido se le había subido bastante, dejado a la vista su hermoso trasero, pudiendo visualizar la pequeña braguita blanca que llevaba puesta. Me agite ante la visión de aquella prenda, quedándome quieto contemplando aquel panorama. De hecho, fue el menor el que al llamarme por mi nombre, la hizo saber de mi presencia. Susy se giró y al ver que miraba sus muslos, enseguida intentó taparse bajándose el vestido sin conseguirlo, ya que era una especie de minifalda.
-¿Bérgamo, llevas mucho tiempo ahí?- me dijo algo nerviosa ante mis miradas.
-un ratito. Estaba contemplando como jugabais. - le dije para quitar hierro a la situación.
Ella se sonrojó, y aun así trato de evitar que siguiera viendo sus braguitas. No obstante, le dije: - No te preocupes Susy, tienes unas piernas muy bonitas.
-¡Bérgamo……! ¿Qué más has visto? Ohh me pregunto algo nerviosa, intuyendo que había visto más de la cuenta.
-Tranquila. He visto que tienes un trasero precioso, y esas braguitas blancas, de veras, té quedan muy sexy!. Le terminé diciendo.
-que… ¿me has visto? Pero…
-No pude evitarlo. Además, he comprobado que cada día te estás poniendo más bonita. ¿Seguro que tendrás muchos pretendientes? ¿tienes ya novio formal?
Ella mi miró y sonrojada, y me contestó, un poco nervioso por la pregunta, pero mostrando algo que coquetería: no, solo amigos.
En ese momento llego mi esposa y dejamos la conversación. Sin embargo, a media tarde, mientras me hallaba en mi estudio, observé como Susy entró con el niño en brazos. Al verlos, me puse algo nervioso, ya que precisamente me encontraba visualizando unas páginas eróticas, por lo que, reponiéndome, le pregunté: - ¿hola habéis venido a verme?
-Si… Tony, quería venir- me dijo ella. ¿Qué estás haciendo Bérgamo? - me pregunto la joven. Creo que había captado que rápidamente había cambiado de página con el ratón.
Yo había abierto una página de un periódico, y ella se acercó hasta donde estaba, contestándole. – ya ves, viendo noticias. Sin embargo, me percato que la joven mantuvo la vista fija en el ordenador. Al instante, sin hacer nada, me veo sorprendido, dado que saltó una página de sexo que estaba visualizando, donde una joven estaba mamando la polla de un hombre algo mayor. Ella me miró agitada y sonrojada ante la visión de la imagen de la pantalla, exclamando: - ¿y eso?... ¿estabas viendo…. ¿eso?- me preguntó ella, con los ojos como platos, sin retirar su mirada de la pantalla, viendo como la chica en le chupaba con ganas el pene al hombre.
Me sentí pillado. No tuve otro remedio que mirarla a la cara, sin retirar la pagina de la pantalla, respondiéndole: - ¿qué malo hay? A veces me gusta contemplar algunas páginas eróticas. ¿tú no las ves?
-que… ¡claro que no! - me dijo ello sonrojada. Lo sabe mi prima que ves porno, en internet.
-creo que sí. Pero, tampoco tengo porque decírselo. No crees, son cosas íntimas. Le conteste intentando aparentar una tranquilidad que tampoco tenía.
- ¡ya verás cuando se lo diga! Me contestó agitada. Añadiendo: ¡Eres un pervertido! ¡No pensé que vieras esas cosas!.
-Venga Susy. No te hagas la tonta conmigo. ¿Sé que has visto páginas igual que éstas en muchas ocasiones? Le termine diciendo.
Ella no me contestó, pero ante mi sorpresa, me di cuenta que continuó viendo la peli en la pantalla. Ello me confirmó que la joven se sentía excitada y atraída por la escena. Le dije entonces: - esa chica parece tener tu misma edad. ¿Te has dado cuenta que bien lo hace? ¿Te atreverías hacerlo?
Mis palabras alteraron a la joven que me miro sorprendida, sin contestar, enrojeciendo. Luego fijó, enrojeció cuando fijó su mirada en el bulto de mi pantalón, donde había emergido un tremendo bulto, producto de mi notable erección. Entonces me contestó: - Que desvergonzado… ¿quieres que te haga una…?. Tú estás desquiciado. Estás loco… soy la prima de tu mujer. Además, estas casado… y tampoco soy una cualquiera.
-¿Y que tiene que ver que este casado? Ya me viste el otro día en el baño. ¡Se que te gustaría verla de nuevo! le conteste. ¿Seguro que tienes ganas de hacer lo que hace la chica de la peli?
Ella me miró totalmente alterada, viendo como rápidamente marcho del estudio, saliendo casi despavorida, sin contestarme. Tras marcharse, me quedé preocupado diciéndome: joder creo que me he pasado. ¿y si se lo dice a mi mujer?
Al rato al ver que había llegado mi esposa, subí yo. Ninguna me dijo nada ni observe reproche alguno. Lo que me confirmó que Susy no había relatado nada a mi mujer. Ya en la noche, me folle a mi esposa con gran frenesí, quedando ella totalmente agotada, por lo que nos dejamos dormir totalmente en pelotas. No acostumbramos a cerrar la puerta del dormitorio del todo, ya que podía llorar el menor, y la manteníamos entreabierta por si lo escuchábamos llorar o despertarse. A media noche, con el calor tan grande que hacía retiré la sabana que me cubría y me quedé completamente, en pelotas sobre la cama. Era como casi siempre me gustaba estar en la cama, especialmente en verano.
En ese momento escucho al menor sollozar. Me incorporé colocándome únicamente un bata por encima, totalmente desnudo debajo, y marchando al dormitorio de mi hijo. Al llegar observo que se había adelantado Susy, la cual estaba a su lado. Me di cuenta que vestía un camisón de dormir bastante tentador, y en ese momento se encontraba arrullando al menor. Ella me vio llegar, y pese a todo continuó arrullando al menor.
-¿se ha despertado?- le dije bajito.
-sí. Pero ya está durmiendo otra vez. Creo que fue una pesadilla. Me contesto ella.
Cuando se durmió, ambos salimos fuera. Entonces le dije: -¿te apetece beber algo Susy?. ¡Hace un calor bochornoso!
Ella accedió y marchamos hasta la cocina. Me agache y tome dos refrescos de la nevera y le deje uno, e intenté coger unas galletas y entremeses de una de las lacenas. Debido al movimiento de alzar mi cuerpo para alcanzar el interior de la lacena, se abrió mi bata, sin que me diera cuenta. Al girarme, observé a la joven mirando mis partes. Lo note encendida, con sus cachetes enrojecidos, sin decir nada. Al darme cuenta, me intenté tapar y le dije: lo siento. Al escuchar al niño salí rápido y solo me puse la bata.
Ella no me dijo nada. sin embargo, me preguntó: - ¿duermes desnudo?
-es como mejor me gusta dormir. Especialmente con este calor tan bochornoso. Y, mirándola a la cara le dije: ¿y tú?... ¿duermes siempre con ese camisón? ¿Nunca has intentado dormir desnuda?
Ella, se sonrojó de nuevo. No obstante, se encogió de hombros, y me contesto: bueno. Alguna vez lo hago…
Pero…¡completamente desnuda!. Uf ¿quién pudiera verte? - le dije sonriendo.
Ella me miró sonriendo igualmente y contestándome: -ya. ¡Eso quisieras tú!
-No sabes cuánto. ¡Daría lo que fuera por verte totalmente desnudita! Pero, eso sí, “Completamente en pelotas”. No tuve reparos en decirle.
-¿sabes que estas medio loco?. Como te oiga mi prima vera la que te llevas. Exclamó sonriendo ante mi ocurrencia. Pero me di cuenta que la conversación le era de su agrado. En cierto sentido, observé que era morbosilla.
Por ello, decidí ser más atrevido, queriendo continuar el juego morboso: -dime..¿lo tienes que tener bien peludito?..¿o te lo depilas? Era una temeridad, pero quise tantear hasta dónde podía llegar con aquella joven. Nunca había sido tan atrevido con la prima de mi esposa, pero me hallaba algo agitado.
-queee… ja ja… de verdad ¡estas chiflado! - me dijo, riendo. En lugar de enfadarse por mis palabras, pareció que le habían causado gracia. Ello me dio alas para continuar por el mismo camino: -venga ¿no me dejes con las maguas? ¿“Te lo depilas”?.
Ella volvió a sonreírse, sonrojándose. En lugar de contestarme me pregunta: - ¿a ti como te gustan?
-uh. Me quede mirando como un auténtico depredador diciéndole: Pues, “me gusta al natural”. Creo que los vellos hacen más bonita la vagina. Al menos que tengas el triángulo… je je.
Note que la joven palideció al escuchar mis palabras. Se quedó pensativa un momento, y luego, me dijo algo nerviosa: - mejor, me voy a dormir. ¡creo que será mejor que hagas lo mismo!
La seguí por el pasillo, hasta su dormitorio, y le dije muy bajito: - ¿no me lo vas a decir?
Ella se metió en la cama y me dijo adiós con la mano sonriendo.
Otro día, llegue cansado del trabajo a mi casa, y tras abrir la puerta llame preguntando por mi esposa, viendo que salió Susy, diciéndome que mi esposa había salido con al niño, ya que fueron al Centro Comercial a comprar ropa para el mismo, y que, ella se había quedado repasando que tenía unos exámenes de preparación para el acceso a la Universidad.
-vale. Pues me voy a duchar, porque he tenido un día de bastante curro. Le conteste.
Me metí en la bañera, que es bastante amplia, especie de yaquzi, y me quedé un rato dentro de la misma. Cuando llevaba un cierto tiempo, escucho desde la puerta de mi dormitorio, que Susy me llamaba. Desde la misma bañera le dije: Susy, pasa, ¿Qué ocurre?
Ella se asoma por la puerta del baño, y mira hacia dentro sin entrar, y me dice: - te llama Norma por teléfono.
Le hice señas con la mano para que me lo acercara. Ella dudó, pero luego, superando su timidez se acercó hasta donde estaba, alcanzándome el teléfono. Yo me encontraba desnudo dentro de la bañera. No tenía mucho jabón, por lo que la joven pudo contemplar nuevamente mi pene, que pese a todo, se encontraba algo morcilloso. Se iba a marchar, pero le dije con la mano que esperara, mientras hablaba por teléfono con mi esposa.
Ella intentó marcharse, pero ante mi insistencia con la mano, al final decidió esperar, aunque algo retirada de la bañera. Terminé de hablar con Norma, la cual me dijo que iba a pasar por casa de su madre, ya que según parece estaba algo enferma, señalándome que regresaría un poco tarde.
Al terminar, le dije: - gracias por traerme el teléfono. Y mirándola, le dije: Por cierto, aquí se está del diez. ¿No te apetece entrar?
-¡Ya quisieras tú!- me dice sonriendo, y sonrojándose.
- Anda. ¿Porque no traes dos cubatas y nos lo tomamos juntos, con algunos entremeses? ¡Aquí se está del diez!
-¿no pretenderás que me meta desnuda en la bañera contigo? Me preguntó azorada. Lo que me evidenció que la joven no estaba tan reacia como en otras ocasiones.
-bueno. Puedes ponerte un bikini, si te da vergüenza desnudarte del todo.
-Ja ja ¡estas como una cabra! Me dijo, viendo como decidió marcharse.
Pensé que todo había quedado en nada, y que se lo había tomado como una broma. Sin embargo, para mi sorpresa, pocos minutos después, la veo aparecer con una especie de bata, trayendo dos cubatas y unos entremeses en una bandeja. Lo acerca donde me encontraba. Mirándola le dije: -¿entras o no?
Ella dudó un poco, pero ante mis palabras, decidió quitarse la bata, comprobando que llevaba debajo un bikini de dos piezas precioso. ¡Joder estaba bien buena la prima de mi esposa! ¡Aquella nena estaba para comérsela! Me dije para mis adentros.
Susy, algo nerviosa, entró y al hacerlo, parte de sus pies quedaron entrelazados con los míos. Nos quedamos frente a frente, dentro de la amplia bañera. Comenzamos a tomar las copas. Ella me dijo: -¡si viene tu mujer nos mata!. ¿No sé cómo me he atrevido a meterme aquí contigo?
-ella vendrá muy tarde. No te preocupes. Me lo ha confirmado por teléfono, tiene que ir a ver a su madre.
Comenzamos a jugar, echándonos agua y a darnos masajes uno al otro en los pies. Luego le dije: ¿no quieres que de té un masaje en la espalda?
Note su estremecimiento. Pero en sus ojos note su excitación. Sus ojos la traicionaron, ya que no pudo reprimirse, viendo como de reojo clavo su mirada a mi crecida verga, la cual estaba con una erección que no podía evitar. Pese a todo, vi cómo se giró para ponerse entre mis piernas, sentada en la bañera, dándome la espalda.
Inevitablemente con dicha acción, mi pene quedó pegado a su cuerpo. Sin decirle nada comencé a masajear su espalda, echándole agua, y frotando la misma. Subía por los hombros, y bajaba por delante llegando hasta la parte alta del bikini. Hacia como intentos de entrar entre sus pechos, pero no me atrevía hacerlo. Me di cuenta que mis masajes le agradaban. Por otro lado, notaba constantemente los frotamientos de mi verga contra su espalda y trasero.
-luego me tendrás que ayudar con unos problemas, ya que tengo pronto los exámenes de acceso, y estoy algo trabada. Me tienen loca, y que no los entiendo- me dijo de pronto.
-claro. Por supuesto, claro que te ayudaré. Ahora relájate. Le conteste.
Mis manos comenzaron a frotar su cintura, para luego subir hasta sus pechos. Dudé, pero al final decidí pasar mis manos por encima de sus pechos, aún con el bikini, notando que pese a ser pequeños, eran duros, y sus pezones abultados, y que además se hallaban empitonados. La joven se puso algo alterada ante mi acción, pero pese a todo no se opuso. Me di cuenta que estaba tomando confianza.
-¿me permites que te suelte el lazo del bikini?. Así será mejor para darte el masaje. - le dije totalmente osado.
-¿me quieres quitar la parte alta del bikini?. No sé. ¿Sabes que eso no está bien? Me vas a ver desnuda. me contesto, sorprendido de que no se negara de plano.
-bueno. Tú me has visto que estoy completamente desnudo. Solo te veré la espalda y tus pechos. Seguro que son muy bonitos. Pero, ¡solo si tú quieres!
Ella dudo, pero contra todo pronóstico, me dijo: -vale, pero no te pases.
Vi los cielos abiertos. Me di cuenta que iba a poder tocar los pechos desnudos de la joven prima de mi esposa. Con delicadeza solté el lazo, y comencé a masajear su espalda ahora totalmente desnuda, volviendo a subir por sus hombros. Luego baje por delante, pasando mis manos alcanzando por primera vez los pechitos desnudos de la joven. Joder casi me corro.
Susy ya era toda una mujer. Tenía los pezones en forma de punta, y totalmente empitonados. Quizás por la excitación. Al momento vi cómo se echó hacia atrás, recostándose contra mi pecho, gimiendo. Era obvio que mis actos le estaban gustando. Comencé a tocar sus pechos sin ninguna clase de miramientos, una y otra vez, tomando en mis manos la totalidad de aquellos, apretando los pezones, logrando sacar contantes gemidos a la joven. No le decía nada, viendo que aquella se dejaba hacer. Pronto cogió sus manos colocándolas sobre las mías mientras le cogía sus pechos.
-¿te gusta verdad?. ¿Sientes mis manos en tus pechitos?
-Oh Bérgamo. Esto no está bien. me contesto, pero sin reproche manifiesto.
Me sorprendí al ver que giró la cabeza, mirándome. Interpreté que la joven se estaba entregando. Sin poder evitarlo al tener su boca tan cerca de la mía, la bese suavemente en los labios. La joven se notaba tan caliente, que me correspondió. Me di cuenta que la joven prima de mi esposa se hallaba sumamente excitada. Nos seguimos besando con lujuria, metiendo mi lengua dentro de ella, al tiempo que una de mis manos, acompañó a la suya, bajando hasta acercarse peligrosamente a la braguita de su bikini. Ella gimió entrecortadamente cuando mis dedos tocaron la rajita de su vagina, aún cubierta por la tela la braga del bikini. Comencé a dedear su rajita sobre la tela, y noté como la prima de mi esposa comenzó a contraer sus piernas atrapando mi mano entre ellas.
-oh ¿qué me haces?… ohhhhme dijo, sin retirar la mano de su entrepierna.
-tranquila. No te voy hacer daño. Solo disfruta… sé que lo necesitas. Le limite a decirle, sin tratar de forzarla.
Pronto, mis avidos dedos apartaron con suavidad la braguita, y comencé a pasar los dedos por los labios vaginales. Viendo que no puso reparos, fui más osado, y alcancé su ranura, dedeando directamente su coñito. Oh.. nooo ahí nooo.
Mi dedo índice se introdujo un poco dentro de su vagina, verificando que no podía continuar más. Aquello me demostró que aún continuaba siendo virgen. ¡Su himen permanecía intacto! Era algo que no esperaba. Susy ya había alcanzado la mayoría de edad, y la mayor parte de las jóvenes a esa edad, ya habían tenido relaciones. Continué dedeando el coñito de la joven, viendo como contrajo al máximo sus piernas y comenzó a convulsionarse, presionado sus piernas, atrapando mis manos entre ellas, alcanzando su primer orgasmo.
-ohh ooooo hhhh exclamó retorciéndose, y pegando su espalda al máximo, recostándose de espaldas contra mi pecho.
La deje que terminara hasta que alcanzó el clímax. Tras acabar, constaté como la joven se relajó. Buscó nuevamente mi boca girando la cabeza y nos besamos ardientemente. Acto seguido la hice girar, para colocarla mirando hacia mí. Ella cooperó, quedándose de rodillas en la bañera, mirándome con agitación.
Para evitar que se inquietara la volví a besar. Mientras la besaba, cogí una de sus manos y la llevé hasta depositarla sobre mi pene. Ella inicialmente lo rechazo. Creo que le asustó la dureza del mismo, pero ante mi insistencia, terminó por tomarla, abarcándola con su manita. Percibí como se estremeció al sentir las palpitaciones de mi pene. Luego, observe que miró hacia abajo y contemplo mi pene, al desnudo. Apretó con mayor decisión su mano, abrazando mi falo. Se mostró sorprendida por la presencia de mis gruesas venas, que bordeaban mi falo, completamente hinchadas. Y no era para menos. Mantenía una tremenda erección al sentir la mano de la joven sobre mi verga. Le pregunte:
-¿qué te parece Susy? ¿Te gusta?
Ella, me miró a la cara sonrojándose. Luego me contestó con evidente excitación: ¡La tiene bastante grande! ¡Es enorme! Al tiempo que volvía apretarla y manosearla: ¡que dura esta!
-pero ¿te gusta verla así grande?
-ay… ¿no se…? me contesto, mirando hacia la puerta del baño como si temiera que alguien nos pudiera estar viendo. Y añade: -¡si mi prima aparece nos mata!. Debo salir ya…
Yo la retuve suavemente, diciéndole: anda solo un momento más. Mi esposa tardará aún bastante. Ya te dije que no vendrá hasta la tarde.
-¿qué quieres hacerme?- me pregunto inquieta. Creo que temía que quisiera meterle mi verga.
-no te la voy a meter, si es lo que te preocupa. Solo quiero hacerte algo delicioso. Le dije.
La joven me miró intentando escudriñar en mi rostro que pretendía hacerle. Por ello, me pregunto de nuevo: ¿de qué se trata?
La mire, y lamiéndome los labios, le dije: comerte el coñito. Solo eso.
-¡está loco!. Exclamó al escuchar mis palabras. ¿Quiere comerme ahí abajo? Pero, ¡eso es una indecencia!… ay no se…
Antes de que se rajara, la hice incorporarse un poco, a fin de que se apoyara en uno de los bordes de la bañera, situando mi cabeza entre sus piernas, recostándola un poco. Aparte la tanguita del bikini a un lado, observando por primera vez el coñito virgen y con bastante vello, de la joven. Me quedó claro que no se depilaba. Mi excitación se incrementó. La visión de aquel coñito joven, con abundante vellosidad, en cuyo interior se localizaban los lubricados labios vaginales, me dejó sumamente arrecho. Al instante, aparte los vellos, y acerque mi lengua hasta la ranura de su vagina. Al sentir mis labios la joven comenzó a gemir.
-ohh pero que hace oooo
Yo continúe dándole lengua, pasando la misma en forma de brocha de arriba abajo por todos sus labios vaginales, lamiendo el interior de su concha, haciendo retorcer de placer a aquella. Tras varios minutos, decidí atrapar con mis labios su clítoris. Me concentré en él, resultando suficiente, para que la joven volviera a correrse nuevamente. Agitada, apretó sus piernas, atrapando mi cabeza entre ellas, hasta acabar vertiendo sus jugos en mi propia boca.
-ohh oooo siiiiii ohhh me vengoo---
Cuando termino de correrse, me miro a la cara, y con agitación me dijo: - Oh Bérgamo, lo he hecho en tu boca. ¿No le da asco?
-claro que no. Tienes un coñito delicioso. - le dije sonriendo.
-¡eres un sádico!-me contesto con una sonrisa en la boca. Me quedó claro que la joven pese a todo, había disfrutado.
Luego se levantó, se secó marchándose hacia su habitación. Yo terminé de secarme y fui a dar con ella. Tal y como le había prometido le ayudé con los problemas, explicándoselos con detenimiento durante más de dos horas. Cuando terminamos, me dijo: - mi prima nunca debe saber lo ocurrido esta tarde. Oh… ¡llega a saberlo me moriré de vergüenza!
-claro que no. Pero, pero lo he pasado muy bien, y creo que tú también. Eres divina. ¡Estas requeté buena!… Y eso “que aún no te he follado”. Termine por decirle pícaramente.
-¡que…!….¡es que no vas a follarme!. No volverá a ocurrir más. Me contesto como algo asustada ante mis palabras.
-Susy. Sabes que no podrás resistirte. Tu misma serás la que me pedirás que te la meta. Ya lo veras.
-eso nunca ocurrirá- me contesto. ¡estás loco! Sabes que soy virgen.
-¡Serás mía de todas formas!. Le dije con rotundidad y demostrando firmeza. ¡Quiero ser el primero! La bese en los labios nuevamente. Ella me dijo: -joder, déjame. Tu mujer nos va a pillar. Luego, como intentado justificar su oposición, añadió: Además, sabes que nunca he estado con nadie. ¡Nunca debía estar en la bañera contigo!
-pues, por lo que he comprobado “eres toda una mujer”. ¡Y qué mujer! le reiteré.
Ella me miró, observando que mis palabras habían calado bien en su ego, y me pregunto: - ¿lo dices en serio? ¿Te gusto como mujer?
-¡completamente!. Ya has visto como me has puesto solo con verte desnudita. Eres toda una hembra. Estas preparada para recibir toda mi tranca en tu chochito. ¡Un día de estos ocurrirá!
Y dándole un beso en la boca, me salí de su habitación, si darle tiempo a responder. Se que me había pasado un poco, pero percibí que se quedó sumamente excitada.
Me marché con una empalmadura de cojones, ya que no pude correrme. Pero, había sido un avance importante. En ese momento, tome conciencia de que tarde o temprano me la iba a tener que follar. ¡Tarde o temprano sería mía! ¡Aunque fuera mi primera infidelidad matrimonial!
continuara
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