La convención 2: Carolina en la empresa
La oficina se vacía, pero la tensión sube cuando los mensajes privados de un compañero caen en manos equivocadas. Lo que empieza como un chantaje emocional se transforma en una noche de lencería, alcohol y decisiones que nadie debería haber tomado.
Esta es la continuación del relato LA CONVENCIÓN.
La empresa había ofrecido a sus empleados un servicio de transporte que los llevaría a sus casas, sin embargo, muchos de ellos decidieron no aceptarlo ya que sus familiares y seres queridos los querían recoger en el aeropuerto. Ese era el caso de Carolina y Camila, a las cuales sus esposos las fueron a recoger. Una vez que salieron de la zona de entrega de las maletas, cada una se encontró con su respectivo esposo. Jorge ni corto ni perezoso fue y abrazó a Carolina, dándole un profundo beso y diciéndole que la había extrañado. Mientras se abrazaban, llegó Camila a donde ellos “Caro, te presentó a mi esposo”, “Mucho gusto…” antes de terminar su presentación interrumpió “Un momento, ¿tú eres Carolina la de la Universidad del Sur? “Carolina tenía muy mala memoria, por lo que se quedó mirando atenta a aquel hombre para ver si de verdad se conocían, “Si, soy yo. ¿Nos conocemos?” agregó ella. “Claro que nos conocemos, yo soy Carlos, fui tu compañero en muchas clases. Solo que ahora tal vez no me reconoces por la barba”, “Es cierto, discúlpame por la mala memoria, soy mala acordándome de las caras y tras de eso estás muy diferente” agregó ella. “Les presento a mi esposo” dijo Carolina, “Mucho gusto, ¿cómo están?” agregó Jorge. Carlos y Camila lo saludaron muy amablemente. “Que tal como es la vida mi amor, ahora resulta que conoces a Caro” dijo Camila, “Si, estudiamos juntos” mencionó Carlos, recordando además “Caro, me acuerdo que bailabas muy bien”. “Si, es un trompo hecho mujer” dijo Camila. Carolina se empezaba a ruborizar por el hecho de que estuvieran hablando de ella. “¿Qué tal si un día de estos hacemos un asado en nuestra casa y seguimos la conversación con unos fríos tragos?” agregó Jorge con evidentes ganas de acabar en ese momento la conversación e irse con Carolina para la casa. “Claro, sería muy chevere, nos avisan cuando para ir” Contestó Carlos. Ambas parejas se despidieron y cada una siguió por su camino.
Transcurrieron muchos días normales, con tranquilidad y mucho trabajo para Carolina. Pasaba por un muy buen momento con Jorge, su esposo. Había total tranquilidad en su hogar, si bien tenía algo de culpa por no contarle a Jorge lo sucedido con Camila en el viaje, quería pasar la página y seguir con su vida. No le quería contar tal vez porque se iba a sentir juzgada. En el trabajo todo transcurría con cierta normalidad, William y su combo de amigos seguía con sus miradas cargadas de lujuria y morbo, Camila había estado muy ocupada resolviendo unos problemas que se habían generado en su área por lo que poco se había visto con ella. En definitiva, parecía que lo vivido en la convención había quedado allá, como si las olas del mar se lo hubieran tragado y no hubiese viajado con ella a su ciudad.
Era un jueves por la tarde, alrededor de las 4,30pm, cuando entró Olga por la puerta de la oficina de Carolina. “Carolina, mañana a las 7:30am tienes que presentarle a la junta directiva de la empresa el proyecto de transformación que vienes trabajando desde hace tiempo”, Carolina la miró con ojos abiertos, como queriéndole decir que ya se iba a casa, que quería estar con Jorge y sus hijos. “Claro, Olga. Pero a esa presentación le hace falta el informe de viabilidad financiera, y sin eso no podemos presentarlo todavía” agregó Carolina en respuesta a la petición de su jefa.
En ese momento Olga cogió su celular y empezó una llamada. “William, ven ya a la oficina de Carolina” dijo Olga con un tono molesto y contundente. Unos minutos después, por no decir que segundos, entró William por la puerta “Si Olga, dime” le dijo a su jefa. “William, mañana a las 7:30am la junta directiva quiere escuchar buenas noticias y no encuentro mejor momento para que Carolina les presente el proyecto de transformación, pero ella me dice que no está listo porque el informe de viabilidad financiera no le ha llegado, por lo que me pregunto a mí misma, ¿Qué carajos está esperando William para enviarlo?” dijo Olga con un evidente regaño hacía William, que solo la miraba. Mientras tanto, Carolina con evidente pena ajena por el regaño que le estaban dando a William enfrente de ella, opto por bajar la mirada.
“jefa, no le he enviado el informe financiero a Caro porque para realizarlo necesito tener información del área comercial, la cual no me han enviado” contestó William, con un tono tranquilo, a pesar de querer responderle de la misma manera en que Olga le había hablado. “Camila, ¿cómo es posible que no le hayas enviado a William los reportes de ventas para el definir la viabilidad financiera del proyecto de Carolina?” se le escuchó decir a Olga en otra llamada, “Quiero que vengas ya para la oficina de Carolina” le ordenó a Camila. Segundos después, entró Camila, “Olga, lamento mucho no haber enviado los reportes a William, la verdad he estado repleta de trabajo y no he tenido el tiempo para hacerlo”, “Ahora es excusa tener mucho trabajo, ¿acaso no se les paga por eso?” le contestó Olga a Camila con tono despectivo y mirándola de arriba abajo. “Si, Olga, para eso me pagan, pero también quiero que seas consciente que no lo he hecho por falta de interés o porque quiera retrasar el proyecto de Caro, solo es que me has pedido otros informes y otras labores con alta prioridad y me enfoqué en ello” le dijo Camila con tono conciliador, en definitiva, llevaba trabajando con Olga más de 15 años y ya le conocía sus rabietas. “Bueno, ahora no es momento de buscar excusas, quiero que los tres se pongan en ello. Quiero que quede listo para que Carolina mañana lo presente a las 7:30am” agregó. En ese momento, salió por la puerta.
En la oficina de Carolina quedaron los tres casi que callados y bastante incomodos por la forma en que Olga había hablado. “Bueno, al mal momento buena cara” dijo Camila con una sonrisa, Carolina le contestó “Tienes razón Cami. Voy a llamar a Jorge y le digo que hoy me quedo hasta tarde acá en la empresa”. Camila mencionó que iba a hacer lo mismo. En ese momento William, quien no había hablado nada, dijo “Mierda, y hoy que tenía una noche salvaje con mi novia en mi apartamento”. Ambas no pudieron evitar reírse ante el comentario de William de “Noche Salvaje”. Luego agregaron casi que al mismo tiempo “Tranquilo Willy, son cosas que pasan”. Pero él seguía sobresaltado y era algo que de verdad lo tenía contrariado “¿Tranquilo?!!, ayer le pedí a mi novia un conjunto de lencería que hoy se iba a estrenar para mi” agregó William. Camila le dijo “Willy, pues le dices que se lo estrene mañana o con otro que si pueda hoy” agregó en broma, “ja ja ja, tan chistosa Camilita” dijo William en tono sarcástico. “Mentiras Willy, hagámosle rápido al trabajo para ver si no salimos tan tarde y puedes disfrutar de tu noche salvaje”, dijo Carolina en tono conciliador. “Es cierto, pidamos una pizza para comer” dijo Camila. Los tres quedaron en que el sitio perfecto para desarrollar el proyecto era la sala de juntas que quedaba en el piso de arriba a las oficinas de ellos. Quedaron de encontrarse a las 5:00pm en ese lugar.
Mientras llegaban las 05:00pm, Carolina llamó a Jorge, “Mi amor, si vieras lo que pasó acá en la empresa…” y le empezó a contar lo que pasó entre Olga y sus compañeros. “Entonces, nos tenemos que quedar trabajando para acabar la presentación y que mañana esté totalmente lista”. Al otro lado de la linea, Jorge le decía que tranquila que acabara su presentación de buena manera y que él se encargaba de los niños. Carolina colgó y alistó su computador para ir a la sala de juntas, cuando llegó ya estaban ahí William y Camila trabajando. “Caro, yo voy a sacar mi reporte de ventas y acá en paralelo Willy va a ir construyendo su parte financiera, ¿te parece si te vamos entregando datos para que vayas armando la presentación y que nos rinda?” agregó Camila. “Claro Cami, me parece” dijo Carolina. Así fue, el grupo empezó a trabajar sincronizadamente, si bien les estaba rindiendo mucho por el orden que tenían y el buen trabajo en equipo, era mucha la información que debía ser analizada.
A eso de las 7:00pm, decidieron que era buena hora para cenar. “Que hambre que tengo” dijo Carolina, “¿Pedimos una pizza entonces?” preguntó Camila. “Si, que rico” dijo Carolina. “¿Rico? Rico iba a ser ver a mi novia en esa lencería que le compré, pero bueno, comamos pizza” dijo William. “Willy, que chistoso eres, ¿de verdad solo piensas en sexo?” le preguntó Camila. “Pues no es que solo piense en sexo, es que no puedo parar de imaginarme a mi novia con esas prendas. Es más, miren” dijo William señalando su pantalón, que mostraba una erección. Carolina y Camila no lo podían creer, lo tomaron con humor y tranquilidad “jajajaja no puedo creerlo Willy, estamos trabajando” dijo Carolina ruborizada por la situación. “Willy, más vale que hables con tu amigo de abajo y le digas que luego entre en acción” agregó Camila.
Cuando llegó la pizza, desde la recepción de la empresa les avisaron que el repartidor estaba abajo esperándolos. William amablemente se ofreció a ir por ella y la pagó con una tarjeta de crédito que tenían de la empresa para este tipo de ocasiones. Una vez llegó con la pizza, decidieron suspender por el momento las labores que realizaba cada uno. “Que delicia comer pizza, hace rato no pecaba” dijo Camila refiriéndose a que cuidaba mucho su cuerpo a través de la comida saludable. Todos empezaron a comer, estaban con mucha hambre. Luego de la cena, se tomaron un breve break de 10 minutos para salir a caminar un poco y relajar las piernas. Pasado el tiempo, llegaron de nuevo a la sala de juntas para continuar con sus tareas. Seguían trabajando a muy buen ritmo, a eso de las 9:30 parecía que estaban a punto de terminar, sin embargo, faltaba un informe financiero que estaba en el computador de Nicolas, compañero de área de William. Habían buscado el documento en la nube, la cual tenían que mantener sincronizada con toda la información del equipo, sin embargo, no estaba ahí. “Este pendejo de Nicolas no guardó la información en la nube, me va a tocar ir hasta su puesto, prender su computador, buscar el archivo, y subirlo a la nube” dijo William claramente contrariado por la tarea tediosa que tenía que realizar.
Y así fue, William salió de la sala de juntas mientras que Carolina y Camila seguían trabajando. Mientras estaban en sus labores, empezaron a sonar notificaciones del computador de William, como si alguien le estuviera mandando mensajes. Camila se paró y se acercó al computador de William para ver de qué se trataba, tal vez era él mandando el archivo. Pero no, en ese momento, se dio cuenta que eran mensajes de la aplicación de WhatsApp y salía que se los mandaba un contacto guardado como “Amor”. “Mira Caro, lo que le escribe la novia a Willy” dijo Camila señalando la pantalla del computador. “Ay Cami, mejor no se lo revises” dijo Carolina. Camila parecía no escucharla, y empezó a leer lo que decían los mensajes “Mi amor, que lástima que no estas acá conmigo, desearía que vieras como me queda el regalito que me diste” leyó Camila entre risas. Mientras tanto, William contestaba desde su celular el mensaje de su novia, “Si, mi vida, desearía estar ahí para desnudarte y hacerte el amor hasta que te vengas una y otra vez”. Toda esa conversación era leída en voz alta por Camila a Carolina, quien le decía insistentemente que no chismoseara aquella conversación privada entre William y su novia. “Si que se tiene confianza Willy diciendo que la hará venir una y otra vez” dijo Camila burlándose. La conversación entre William y su novia seguía, mientras Camila la leía en voz alta para Carolina.
“Amor: ¿Mi vida y con quien te tocó quedarte en la empresa? ¿Estás solito?
William: No mi amor, estoy con dos compañeras.
Amor: ¿y quiénes son? ¿seguro no me vas a poner los cachos con alguna de ellas?
Amor: No mi amor, mi verga solo piensa en ti.
Amor: Eso espero.
William: Mi amor, muéstrame como te queda la lencería, no estoy allá, pero quiero ver al menos.
Amor: ¿y qué vas a hacer cuando te las mande? Seguro esa polla se te pondrá como me gusta.
William: No importa, ahora que llegue a la casa me hago una paja con las fotos.
Amor: Pero se te va a parar allá en la oficina, con tus compañeras al lado.
William: Tranquila, tu solo mándalas.”
Ajeno a que sus compañeras leían sus mensajes, William seguía chateando con su novia. “Mira Caro, Willy le pidió fotos de la lencería a la novia. Vamos a chismosear que tal le queda” dijo Camila. En ese momento, llegó la primera imagen, en ella se podía apreciar a la novia de William, tomándose una selfie. La lencería que le había regalado William era color negro, con un brasier tejido que tenía unas zonas transparentes, mientras que la tanga, era diminuta, solo alcanzaba a tapar su vagina, si es que la tapaba. También tenía un liguero que comenzaba en su abdomen, y quedaba con unas tiras sueltas que llegaban hasta sus piernas. “Uy, le queda muy bien la lencería, no sabía que la novia de Willy era tan linda” dijo Camila. En ese momento, le pudo la curiosidad a Carolina y se acercó para ver. Mientras tanto, la novia de William seguía mandando fotos, y ahora también un video. Camila sin pensarlo mucho lo abrió, la novia de William estaba acostada en esta ocasión, con una mano sostenía el celular y con la otra empezaba a tocar su cuerpo todavía cubierto por las prendas. Inmediatamente llegó otro video, ahora la novia de William empezaba a quitarse el brasier y a pellizcar sus pezones con la mano libre. “Cami, es mejor que cerremos y no sigamos viendo” dijo Carolina ruborizada.
En ese momento llegó William a la sala de juntas, encontrando a sus dos compañeras al frente de su computador viendo el video de su novia tocándose para él. “¿Qué es esto?” preguntó William con tono pausado pero fuerte. “Willy es que empezó a sonar tu computador y nos asomamos a ver que era. Lo siento” dijo Camila titubeando y notablemente nerviosa. De otro lado, Carolina estaba totalmente ruborizada y callada, “¿y tu Caro? ¿No eras tan santa y juiciosa? ¿Te parece bien espiar mis mensajes y ver a mi novia desnuda?” le preguntó William acercándose a ella.Carolina no hablaba, era como si se le hubieran acabado las palabras, solamente bajaba la cabeza y miraba para otro lado.
“Muy bien, pues al menos veo que ya saben de lo que me estoy perdiendo por estar acá trabajando con ustedes” dijo William. “Si Willy y lamen…” empezó a decir Camila cuando William la interrumpió “Ahora el que habla soy yo Cami”, “no quiero hacer de esto un espectáculo en la empresa, y tampoco quiero contarle a nadie lo que pasó” dijo William mientras caminaba por la sala. “Pero entiéndame, me siento mal, hay una balanza de lo justo que fue desequilibrada por ustedes”, en ese momento, Camila se paró y le habló mirándole a los ojos “Si hay alguien responsable por haber visto esos videos fui yo, porfavor saca a Caro de eso, y ¿Cómo así que la balanza fue desequilibrada? Explícate rápido para que acabemos de una vez por todas este trabajo”. Ahora William tomó la palabra y le contestó “Que curioso que ahora si quieren acabar rápido Cami, pero les sobró tiempo para ver desnuda a mi novia”, Camila empezaba a enfurecerse, sabía que se había equivocado y lo quería remediar, pero tantas vueltas de William en definitiva que ya no quería soportar, “Bueno, ¿pero entonces? Si quieres unas disculpas y una promesa de no volverlo a hacer, claro, de una vez” dijo Camila con tono enfurecido, “no mi Cami, no quiero eso, quiero que me ayuden a bajar mi erección” dijo William.
“¡Que!!, estás loco definitivamente” dijo Camila. “Muy bien, buena suerte con el trabajo, mañana le explicaré a Olga con lujo de detalles lo que ustedes me hicieron y la razón de porque me fui” dijo William recogiendo sus cosas. Carolina sabía que ella era la que presentaba, que a las 7:30am tenía reunión con la junta directiva, que por más que Camila reconociera todo lo sucedido, a la que le tocaba explicarlo y poner la cara era a ella. “Willy, no dañemos la armonía del grupo por esto, sé que estas molesto, que nunca debimos ver tus mensajes, pero continuemos con la labor y siendo buenos compañeros de trabajo” dijo Carolina intentando ser conciliadora. “Yo entiendo Caro, yo también quiero que sigamos siendo buenos compañeros y que el ambiente en la oficina sea tranquilo, pero en este momento siento que fue una injusticia lo que ustedes…” ya iba a comenzar William con su argumento otra vez, cuando lo interrumpió Camila diciendo “No jodas más William, definitivamente no te voy a hacer una paja y mucho menos Caro, pero si quieres, para que pares ya ese puto argumento de la justicia y la balanza, te voy a mostrar una foto mía con lencería que me tomó mi esposo hace unos días”. Carolina y William se quedaron sorprendidos por lo que dijo su compañera.
Mientras tanto, Camila revisaba en su celular la galería de fotos, encontrando unos segundos después una foto que mostrarle “Mira William, esta es la foto. Mírala bien porque no te la voy a mostrar por mucho tiempo tampoco”. William cogió el celular de Camila y encontró una foto de ella, con una lencería roja, tipo enteriza, con todo el abdomen transparente, con un pedazo de tela que tapaba sus pezones y otro que tapaba su vagina. “Estas muy linda Cami, pero ustedes vieron a mi novia desnuda” dijo William devolviéndole el celular a Camila, que le replicó “Ay no jodas, paremos esto acá ya”. Ella le volvió a pasar su celular, pero ahora era una foto con la misma lencería, pero con la parte superior abajo. William ahora tenía una foto de Camila en la que se veían sus tetas grandes, con aureola café oscura y pezones gruesos, definitivamente para él, era una meta cumplida verle las tetas a Camila, su compañera de trabajo durante muchos años.
“Muy bien, ahora sigamos” dijo William devolviéndole el celular a Camila. El ambiente era muy tenso en la sala, si bien William estaba excitado a más no poder, y había logrado algo que había buscado desde hace mucho rato, ver las tetas de Camila, sus compañeras estaban bastante incomodas por la situación. Luego de una hora de intenso trabajo, por fin acabaron. Eran cerca de las 11:00pm, había una satisfacción de grupo por haber culminado el proyecto que iba a presentar Carolina al día siguiente, sin embargo, aun persistía la incomodidad por lo vivido por las fotos. “Bueno team, acabamos. Ahora a casa a descansar que mañana será un día largo” dijo Carolina con un tono amable, intentado apaciguar a Camila, que era evidente por su cara, que estaba bastante contrariada. William le contestó “Listo Carito, seguro mañana en la presentación todo saldrá de maravilla, es un proyecto muy interesante para la junta.” Por su lado, Camila sin mirar a sus compañeros a los ojos, ya que disimulaba viendo su celular, les dijo “Listo, hasta mañana”. Así quedaron las cosas por ese día, cada uno se fue para su casa a descansar y recargar baterías para el día siguiente.
Al día siguiente, a eso de las 7:10am, Carolina ya estaba preparando su presentación en el salón que se iba a reunir la junta directiva de la empresa. No había llegado nadie todavía, pero quería que le saliera todo muy bien. Pasados unos minutos, comenzaron a llegar los miembros de la junta, al igual que Olga. Empezó la reunión y Carolina se lució como de costumbre, la claridad, la seguridad y las ideas que le presentó a la junta fueron determinantes para que decidieran darle vía libre a aquel proyecto. Al final, todos los miembros la felicitaron. Inclusive, Olga, la buscó luego de que se acabara “Carolina, quiero felicitarte nuevamente por esta presentación y por el proyecto en sí. Le has dado un respiro a la empresa que necesitaba en este momento”. Carolina se puso muy feliz por aquellas palabras y las agradeció, estaba muy orgullosa.
Al encontrarse con sus compañeros que la esperaban en otro lugar de la empresa, Olga, quien la acompañaba, les contó, “Quiero contarles que el proyecto que presentó Carolina fue todo un éxito, la junta quedó feliz y van a inyectarle más capital a la empresa, lo que se traduce en mayores presupuestos para cada una de sus áreas”. Todos se pusieron muy felices por eso, “Carito no puedo creerlo, que bien” le dijo Camila, quien agregó al oído de Carolina para que nadie más escuchara “Valió la pena mostrarle mis tetas al pendejo de William”. Ambas se rieron en ese momento. William también la felicitó, al igual que todos los compañeros del área financiera. Había jubilo en el ambiente. “Bueno, colegas, creo que este logro de nuestra compañera Carolina, que nos impacta positivamente a todos, merece una celebración” dijo William en voz alta. Para sorpresa de todos, la primera que respondió fue Olga “Estoy de acuerdo contigo William, consideren esa celebración como un regalo de la empresa, a la cual yo asistiré”. Todos quedaron sorprendidos, era la primera vez que Olga iba a participar en alguna celebración de la empresa. Carolina tenía otros planes con su esposo e hijos, pero llamó a Jorge y le explicó. El entendió, la felicitó, y le dijo que pasara muy rico, que se lo merecía por el esfuerzo tan grande que había hecho.
Así fue, como alrededor de las 4:00pm, William envió un mensaje al grupo de WhatsApp que tenían en la empresa “Ya hice reserva en el bar que queda a dos cuadras de acá, alístense que será épica la celebración”. Todos estaban muy emocionados, menos Camila, que dijo que no iba a ir. Cuando Carolina se dio cuenta, fue hasta la oficina de Camila y le preguntó “Cami, ¿cómo así que no vas a ir?”, Camila la miró y le dijo “Así es Caro, estoy bastante desanimada por lo que pasó ayer con William, y no quiero compartir el mismo espacio con él”. Carolina no estaba dispuesta a dejar a su compañera, quien para ese momento ya era una amiga, por todo lo vivido “No hay forma que no vayas”, así que escribió en el grupo de WhatsApp, “Lo logré, compañeros, Cami va a ir”. Todos contestaron felices por la noticia, definitivamente Camila tenía una forma de ser muy extrovertida que siempre ayudaba a prender las fiestas. “No acepto un no como respuesta, tienes que ir a la celebración” dijo Carolina. Camila se quedó callada, pero con una leve sonrisa movió la cabeza en señal de aceptación.
Siendo las 5:00pm, cerraron todos los computadores y se fueron para el bar que había escogido William. Carolina y Camila no habían llevado carro ese día, así que se fueron con Nicolas que amablemente se ofreció a llevarlas. El lugar a donde iban era el sitio de moda en la ciudad, tenía dos pisos. En el primero piso estaba el restaurante, con música suave y un ambiente más relajado para aquellos que quisieran conversar, comer rico y tomar algunos cocteles; mientras que el segundo piso, ofrecía un ambiente de rumba y baile, con una terraza y cielo abierto para disfrutar de las estrellas. El grupo se hizo en el primer piso, juntaron varias mesas y comenzaron a pedir entradas y algunos cocteles. “¿Otra vez tomamos margaritas Carito?” preguntó Camila con una sonrisa bastante picarona a Carolina, que desenvuelta en un ambiente más relajado se sonrió y le dijo “Que rico margaritas”, ambas se rieron.
La noche transcurrió muy agradable para todo el grupo, tomaban, comían y se reían. Carolina había bailado salsa, bachata, merengue y reggaetón, no se había sentado ni un solo momento, tal vez por eso el licor parecía que no le hacía efecto. Mientras tanto, Camila ya empezaba a sentirse mareada, y es que no era para menos, ya se había tomado por lo menos unas cinco margaritas.
De otro lado, William, Nicolas, Simón, y todos los hombres de la empresa, tomaban ron en shots. “Si vieran lo que vi anoche muchachos” comenzó William su relato al grupo. Todos deseosos de saber que era le pidieron que les contara, “Vi una foto de Camila en topless, que ella misma me mostró”. Todos se rieron a son de burla, no le creían. Estaba bien que la hubiera visto, ¿pero que ella se la hubiera mostrado? “¿y porque te la mostró galán, acaso vas a decir que la conquistaste?” agregó Simón con un tono retador. William les quería contar, pero no quería decirles la parte de su novia, se sentía incomodo que sus compañeros se la imaginaran en lencería o desnuda. “Me guardo el cómo, solo quiero contarles que Camilita tiene unas tetas mejor de lo que nos imaginamos. Sencillamente espectaculares”. “¿Tanto como las de Caro? “Preguntó Nicolás ingenuamente. “Son diferentes, las dos a su vez son espectaculares. Las de Carito son pequeñas pero los pezones y la forma las hacen hermosas, mientras que las de Camilita son enormes, con pezones también grandes. En definitiva, me quedó con las dos”. Todos se rieron y brindaron por ello.
Seguía la noche con mucha alegría, tal vez por la hora tan temprana de inicio, ya todos estaban muy tomados, y tan solo eran las 12:00am. Camila, que estaba muy alegre en la pista bailando con las otras mujeres de la empresa, le dijo a Carolina “Carito, creo que me iré, no quiero hacer ningún espectáculo en medio de mi borrachera”. Carolina la entendió y le dijo que se iban juntas, no por borrachera, sino por cansancio. Se juntaba todo, la jornada del día, la tensión de la presentación, haber bailado sin parar, y no haber dormido bien el día anterior. Cuando se acercaron a las mesas para despedirse, William y Nicolas les preguntaron que como se iban a ir, ambos sabían que no tenían carro. “Vamos a pedir un Uber para que venga por nosotras” contestó Carolina. “Ni que se diga”, dijo William, “yo las llevo” agregó.
Todos en el grupo le recriminaron a William que se fuera tan temprano, él siempre se caracterizaba por ser de los que más aguantaban en las fiestas. Mientras tanto, Camila le decía a Carolina “Carito, mejor nos vamos en un Uber, no quiero que este pendejo nos lleve”. Carolina le dijo que la entendía, pero a esa hora, ellas dos solas, era mejor irse con alguien conocido. Camila seguía sin aceptar que las llevara William, pero debido a la situación, se dejó llevar por Carolina, quien la tomó de la mano y la llevó hasta la salida del lugar. William venía detrás de ellas, listo para buscar su carro y llevarlas. “William y ¿no te quedas mejor? Disfruta y toma como un animal, seguro lo sabes hacer muy bien” agregó Camila en tono retador. Carolina intermedió inmediatamente, ella si era consciente del gran favor que estaba haciendo William al llevarlas, le daba pánico coger un Uber a esas horas, “No Cami, Willy se ofreció muy querido a llevarnos y nos vamos a ir con él, ya” en un tono que parecía como orden. William pareció no importarle lo que dijo Camila, así que fue con sus compañeras hasta su carro.
“Patrón, tenga cuidado si va a manejar borracho, en la cuadra siguiente hay varios policías parando a los carros para hacer prueba de alcoholemia” dijo el vigilante que cuidaba la zona. Todos le agradecieron la advertencia, así que Carolina mencionó “Yo puedo manejar, no siento una gota de licor en mi cuerpo, creo que haber bailado tanto evitó que me hiciera efecto”, pero William la contradijo “Pero igual te hacen la prueba y sale positiva por haber tomado, así no te sientas mareada”. “Es cierto, pero al menos puedo escoger bien la ruta y esquivar los retenes de la policía” agregó Carolina audazmente. “Esa es la Caro atrevida que me gusta” dijo Camila. “No te conocía esa faceta, Carito. Listo, maneja entonces” dijo William entregándole las llaves de su carro.
Así pues, Carolina quedó en el puesto del conductor, y Camila, inmediatamente, se subió en el de copiloto. William, sin prestarle mucha atención, se subió atrás. Comenzaron el trayecto y empezaron a tomar rutas alternas para pasar por donde no hubiese policías. El GPS les marcaba 45 minutos hasta la primera casa que era la de Carolina. Unos minutos después, a William le comenzó a sonar su celular. “Hola mi amor, ¿cómo estás?” saludó. Del otro lado del teléfono habló una mujer que parecía ser su novia “Bien mi vida, ya llegué a mi casa” siguió la llamada:
- William: “¿y cómo te fue?
- Novia de William: Bien, estuvimos en un bar con mis compañeros del trabajo. No fue tan largo.
- William: Ah que bien mi vida. Yo también estoy yendo para la casa, voy con dos compañeras, que las estoy llevando.
- Novia de William: ¿Las mismas zorras de ayer?
- William: Ehh…”
En ese momento se giró Camila para contestarle a la novia de William aquel insulto, pero este le alcanzó a decir a su novia “Ya te llamó mi amor” y le colgó. “¿A esta perra que le pasa?, ¿porque nos dice zorras?” agregó Camila furiosa. Menos mal ya estaban llegando a la casa de Carolina que dijo “No van a comenzar a pelear, ya llegamos a mi casa”. Camila se quedó callada y William también, aquellas palabras de Carolina a modo de orden como buena madre que era, los había calmado. Una vez llegaron a la casa de Carolina ella les dijo “Bueno, veo que William no puede manejar por su borrachera y por ende no puede llevar a Camila hasta su casa…. y ella tampoco querrá que él la lleve. Así que subiré y hablaré con mi esposo para que él lo haga.”
Antes de bajarse les dijo como mamá regañona, “Espérenme acá en el carro, no me demoro, no van a pelear”. Carolina se bajó del carro de William y entró a su casa. Sabía que los niños estaban dormidos y no podía hacer mucha bulla, así que se quitó los zapatos que llevaba puestos y con mucho sigilo fue hasta su habitación para hablar con Jorge, su esposo. Entró a la habitación y lo encontró viendo televisión, “Mi amor, hola” Jorge se sorprendió de verla tan temprano en casa “Pensé que ibas a llegar más tarde, ¿Qué pasó?” agregó él. “Pasamos muy rico, pero como comenzó tan temprano la celebración había muchos muy tomados, entre ellos Camila, la compañera que te presenté en el aeropuerto… pero bueno, después te contaré bien.” Dijo Carolina bastante apurada al tener a William y Camila esperando en el carro, “Ahora quiero pedirte un favor muy grande mi vida…” Le dijo Carolina a su esposo y le contó su idea. Él, solo atinó a mirarla, luego se miró acostado y viendo televisión plácidamente, y le contestó “Mi amor, no hay la más mínima posibilidad de que yo salga a esta hora de la casa”.
El tiempo transcurría y Carolina estaba afanada y con mucha pena de dejar abajo a sus compañeros. Así que conociendo muy bien a su esposo y sus motivaciones, se acercó a la cama y se arrodilló entre sus piernas, le bajó su pijama y comenzó a chuparle la polla. Lo hacía con mucho esmero y dedicación, jugando con su lengua, haciendo movimientos circulares. Con una mano comenzó a masturbarlo también, así que con su boca subía y bajaba y con la mano apoyaba ese movimiento. Jorge no daba crédito a lo que hacía Carolina, pocas veces, por no decir que nunca, ella tomaba la iniciativa en la cama “Ya veo que te importa mucho este favor, mi amor” dijo cerrando los ojos y disfrutando el momento. Así estuvo por unos minutos, luego, para lograr su cometido más rápido, se desnudó por completo, dejando a la vista de su esposo esas pequeñas tetas adornadas con pezones oscuros y gruesos, unos grandes labios vaginales, que incitaban a penetrarla inmediatamente. Y así fue, ella estaba húmeda y disfrutaba del momento, por lo que cogió la polla de su esposo y con la mano derecha se le metió en su vagina. Una vez adentro, empezó a saltar encima de ella, moviendo las caderas con un ritmo igual al que tenía cuando bailaba.
Así estuvieron unos minutos, hasta que ella le dijo que se la metiera en 4. Desde que eran novios, Jorge siempre se venía muy rápido en esa posición, y debido a la falta de tiempo y afán de tener a William y Camila esperándola, esa era su mejor opción. Jorge se paró y cogió a Carolina de la cintura, mientras ella le ofrecía una vista inmejorable de su culo, con su mano derecha cogió su polla y la guio hasta la vagina de Carolina, que, con una mano, lo ayudó a meterla. Luego, empezó a embestirla con fuerza y contundencia, poniéndola a gemir, Carolina, totalmente excitada se vino a la vez que su esposo, que derramó su semen adentro de ella.
Mientras todo esto sucedía, en el carro, una vez Carolina se bajó, habían quedado en silencio William y Camila. Pasaron unos minutos y Carolina nada que bajaba, así que William mencionó “Ya me quiero ir, sino baja en 5 minutos, parqueo el carro aquí y me voy en un taxi. Quiero ir a la casa de mi novia a tener sexo salvaje” Camila no pudo evitar responder a ese comentario, por más de que su amiga le había pedido que no pelearan, “Que risa que me da, los hombres cuando más alardean nada tienen que ofrecer”. William se rio de forma irónica y le dijo “No alardeo, solo soy sincero con lo que sucede cuando tengo sexo…todo es salvaje”. Camila siguió “¿ah sí? ¿Y que lo hace salvaje?”, así que William le contestó “Primero las desnudo, les quito la ropa por completo, luego las acuesto en la cama, les empiezo a chupar la cuca, juego con mi lengua y las hago llegar al éxtasis más profundo, luego, cuando ya están listas, saco mi enorme verga, las pongo en cuatro y se las meto con toda” Camila en ese momento comenzaba a sentir cierto calor producto de la excitación que tenía al oír esas palabras. Ella se quedó callada, quien entendió en ese silencio una victoria ante ella.
Así que envalentonado por esa victoria que había tenido en la discusión con Camila, sacó su polla del pantalón, que también estaba erecta luego de lo que le había dicho, y le dijo “Cami, mira de lo que hablo”, ella volteó sin imaginarse que era, y cuando lo vio, se quedó sin decir nada, no le salían palabras de su boca. Tal vez por el gran tamaño que tenía, o por el licor y la excitación. William aprovechó eso y le dijo “Pasa tu mano y tócala, no me pongo bravo”, ella en definitiva era una mujer muy lujuriosa, tal vez por eso aceptaba los planes liberales que su esposo le proponía. Así que, dejándose llevar por el momento y la excitación que sentía, mandó su mano al asiento de atrás y se la agarró. La sostenía con su mano, que apenas la podía cerrar con ella cogida, la sentía caliente y bastante erecta. Mientras ella hacía eso, William se acercó un poco más hacía el asiento delantero y con una mano le bajó la tira de la blusa a Camila, dejando a la vista una de sus grandes tetas. Ella no decía nada, estaba totalmente entregada a aquel momento con su compañero. Él aprovechó ese silencio de ella y le pidió que se pasara para el asiento trasero del carro. Ella aceptó como haciendo caso, hipnotizada por la situación, la excitación y el licor que había en su cuerpo.
Una vez estaban los dos en el asiento trasero, ella volvió a coger la polla de William, esta vez sin que él se lo pidiera. Comenzaba a masturbarlo, así que él la cogió de la cabeza y la guio hasta su polla para que la mamara. Ella se la introdujo en la boca y comenzó a mamársela increíblemente. Jugaba con su lengua, subía, bajaba. William le quitó la blusa y el brasier, saliendo a la vista esas tetas imponentes de pezones oscuros y grandes. Luego la recostó en el asiento del carro y le comenzó a besar el cuello, Camila estaba totalmente extasiada por lo que estaba viviendo, así que empezó a soltar leves gemidos de su boca. Luego, William le pidió que se quitara el jean que llevaba puesto, ella lo hizo y salió a relucir una tan negra que también fue despojada, dejando a la vista de William una vagina depilada por los lados, dejando una linea de bello púbico en la mitad. William le comenzó a meter los dedos a Camila, que a su vez no paraba de masturbarlo. Así estuvieron por un rato, hasta que él la guio para que ella se sentara encima de su polla. Justo cuando se la iba a meter, Camila dijo “Espera Willy, ponte un condón” pero en ese momento William por la excitación no detuvo su movimiento y la metió por completo. Camila, a pesar de haberle pedido eso a William, se dejó llevar por el momento y comenzó a subir y bajar frenéticamente con su cuerpo, mientras que William le apretaba las tetas y se las chupaba. Fue cuestión de un par de minutos para que Camila empezara a gemir de forma descontrolada, se había venido. Se quitó de la polla de William, se hizo al lado, y comenzó a mamársela bastante rápido. William no tardó mucho tiempo en venirse, sacando todo su semen en la boca de Camila, que sin quejarse lo tragó.
En ese momento, vieron que la puerta de la casa de Carolina se comenzaba a abrir, ella estaba saliendo con su esposo. Apurados se vistieron lo más rápido que pudieron y alcanzaron a estar vestidos cuando Jorge y Carolina se pararon al lado del carro. “Muchachos, Jorge les va a hacer el favor de llevarlos, pero en el carro de él, así que William, guarda el tuyo en el garaje” dijo Carolina. Camila se bajó del carro y empezó a conversar con Carolina mientras William guardaba el carro al garaje. “¿Qué pasó en ese carro Cami!!? dijo con muchísima curiosidad al ver a su amiga sin el brasier dejando a la vista una hermosa marcación de pezones. “Solo para ti y espero guardes el secreto…comprobé lo que decía William del sexo salvaje” Carolina se rio y debido a la complicidad de ambas le prometió que iba a guardar el secreto. Luego, se subieron al carro de Jorge y emprendieron el camino. Carolina se había quedado en su casa para estar con los niños.
Primero dejaron a Camila, que se bajó del carro despidiéndose de Jorge y William, sin decir nada más. Una vez ella entró a su casa, siguieron el camino hacía la casa de William. “Era mi impresión o Camila estaba sin brasier” dijo Jorge, a lo que William contestó “Es real, está sin brasier”. Ambos se rieron. William se bajó del carro, agradeciéndole mucho a Jorge su cordialidad de haberlo llevado a casa.
Continuará…
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Lujuriosa Violencia
Luis sabe que su fantasía es prohibida, pero el deseo de ver a Sara con otro lo consume. Cuando el desconocido del chat aparece en la discoteca, la…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoTrio mfm
- Hetero: Infidelidad
Infidelidad que soñaba cumplida por mi marido
El esposo duerme profundamente en la cama, pero la tentación acaba de cruzar el umbral de la puerta.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
La primera vez con una mujer
Bajo la mesa del comedor familiar, una mano desconocida despierta un deseo prohibido. Lo que empieza como una travesía íntima entre suegra y yerno se…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Infidelidad Obsesiva.
El vecino de al lado no solo la mira; la escucha. Y cuando la voz grave le ordena bajar la falda en el ascensor, Olivia descubre que su vida conyugal…
Comparte:Voyeurismo ocultoTrio mfmTransgresion moral
- Hetero: Infidelidad
El morbo del topless (13) (final)
Ana me ofreció su móvil para llamar a Raúl. Sabía que si hacía esa llamada no había vuelta atrás.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Casada follada por un pastor
La tormenta los atrapó en la cabaña de un hombre silencioso y rudo. Mientras su marido duerme, ella descubre la bestia que hay bajo la apariencia de…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoDeseo reprimido