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Chantajeada en la Piscina (Micro Relato)

La piscina es fría, pero el miedo la quema. Él sabe su secreto, y esa noche, en la oscuridad de la casa de verano, el chantaje se vuelve carne y agua.

JOS LIRA25K vistas9.5· 19 votos

CHANTAJEADA EN LA PISCINA

Dedicado a ÁLVARO MALDONADO, ganador de la dinámica de #MicroRelatoJosLira Diciembre 2023.

No pude reprocharle nada a Álvaro cuando su lengua recorrió centímetro a centímetro mi sensible clavícula cuando se colocó detrás de mí, sujetándome de las caderas con sus ásperas manos, y luego apoyándome en el borde de la piscina, porque temí que al abrir mi boca en lugar de lanzarle algún reproche escapara de mi garganta un ligero gemido que le confirmaría que yo estaba disfrutando de su repentina irrupción en mi cuerpo, cuando lo que en realidad quería era demostrarle mi rechazo y mi decisión de que me dejara en paz de una puta vez.

Pero, desafortunadamente, el odio que sentía por Álvaro no era tan fuerte como el morbo que me producía sentirlo detrás de mí, buscando con obscenidad abrir mis piernas para facilitar su burdo acceso en mi carnosa vulva, que hacía rato que no dejaba de palpitar contra mis propios deseos.

Aun así respiré hondo, me resistí a separar mis muslos mientras su rodilla luchaba por acceder, y cerré la boca muy fuerte para no gemir. No quería darle la impresión de que en el fondo me excitaban nuestros riesgosos encuentros.

—Sólo ábrete de piernas y déjame cogerte.

—N…no… —susurré, mirando hacia delante con los nervios apunto de tronarme en la cabeza.

Eran casi las dos de la madrugada y mi suegra y mi novio estaban dormidos en los camastros que estaban situados a menos de tres metros de donde Álvaro, padre de mi novio, y yo estábamos sumergidos en la piscina de su casa de verano, con mi suegro intentando cogerme dentro del agua.

—Sólo coopera, como lo has hecho otras veces, preciosa, y te prometo que te dejaré tranquila hasta más tarde…

—Tú nunca cumples tus promesas, Álvaro. No nada menos ayer me prometiste que ya no me cogerías otra vez mientras estuviéramos aquí.

—Te dije que no te la metería por el culo en lo que quedaba del fin de semana, y te lo he cumplido. Me conformaré con metértela en tu coñito.

—¿Hasta cuándo me vas a dejar en paz?

—Hasta que me canse de cogerte… cosa que no creo que pase nunca.

—¡Estoy tentada a decirle todo a tu hijo… para que sepa la clase de padre que tiene, porque me tienes harta con tus chantajes!

—¿Y qué le vas a decir a mi hijo exactamente? ¿Que tienes un canal de Telegram donde vendes contenido para adultos? ¿O le vas a contar que desde que te descubrí accidentalmente, hace como seis meses, no hemos parado de coger como conejos?

—Era contenido erótico, no porno, en el que solo aparecía yo sola, en lencería… No hacía nada malo con eso. Y si lo hacía era para pagarme la universidad.

—Desde que te la pago yo, tú ya no necesitas de esas mierdas.

—¡Eres un cabrón chantajista!

—Y tú una puta reprimida que no quiere admitir su naturaleza de niñata calentona. Vamos… nuerita hermosa, ábrete las nalgas para mí.

Un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo cuando las manos de mi suegro subieron hasta mis pechos y me pellizcó muy fuerte mis pequeños pezones, que estaban tan duros como piedras.

—¡Aah! —gemí sin querer, y asustada tuve que mirar hacia donde estaban mi pobre novio y mi encantadora suegra dormidos para verificar que ni mi gritito ni nuestra conversación los había despertado—… ¡no me los pellizques tan fuerte…!

Mis pechos eran más bien pequeños, a pesar de que mi culo era desproporcionalmente más grande. Aun así, a Álvaro le fascinaban. Con sus manos podía abarcarlos y le encantaba magullármelos desquiciadamente pues mis gritos de dolor y de placer le causaban un morbo brutal.

—Vámonos… de aquí —susurré mientras sentía el duro miembro de mi suegro pegado entre mis nalgas—…nos van a ver.

—Tranquila, putita, ellos están dormidos…

Sus dedos siguieron pellizcando mis sonrosados pezones mientras yo me agarraba las nalgas por debajo del agua y las separaba para que el gordo falo de mi suegro pudiera internarse dentro de mi estrecha hendidura.

—Álvaro… por favor… vamos adentro de la casa…

—Mejor aquí —contestó él, colocando su polla, que estaba dura como un riel, en la entrada de mi vulva, que no parada de palpitar.

—Es riesgoso… —supliqué, cuando sentí que mis labios vaginales se separaban para darle la bienvenida al caprichoso y deforme falo de mi suegro, cuyo glande descapuchado iba ensanchándome por dentro—… ¡ooohhh! ¡Es… riesgo…sooooo!

—Me excita la adrenalina… nuerita, ¿a ti no?

—N…o… ¡Ufff!...

Cuando la mitad de su venoso trozo fue engullido por mi propia vagina, me paré de puntillas y permití que mis pequeñas tetas reposaran sobre el descansillo de la piscina.

—¿Entonces por qué estás tan caliente, putita? —se burló, dándome la última estocada para finalmente meterme por completo su gordura.

—¡Cállate, imbécil…!

—Shhh… deja de hablar y mejor empínate más…

Bajó sus agrestes manos hacia mis nalgas y comenzó a estrujarlas dentro de la piscina, mientras yo me mordía la lengua para no gemir.

—A pesar de estar dentro del agua, nuerita, puedo sentir tu propia humedad, porque es más gelatinosa y caliente que el agua…

—¡Ufff!

Las puntas de mis dedos volvieron a inclinarse cuando los gordos huevos de mi amante empezaron a rebotar en mi culo ante cada embate.

—Para… para… por favor… para —susurraba entre jadeos.

Pero mis súplicas en lugar de obligarlo a dejarme lo alentaron a seguirme cogiendo con más ferocidad en el interior de la piscina. Y yo me perdí entre la inmoralidad que implicaba ser una novia infiel y la dominación que mi propio suegro tenía sobre mí, mientras su dura carne entraba y salía de mi estrecha vagina.

—Hmmmmgggrrr —apretaba los dientes para no gritar de placer.

En determinado momento las penetraciones que me estaba dando mi suegro se hicieron tan impetuosas que las aguas se sacudieron hasta formarse olas en la piscina, provocando que los bordes y el césped se mojaran con los remanentes.

—¡Oh! ¡Ah! ¡Hummm! —me oí bramar cuando me fue imposible controlar el picor que sentía por dentro—… ¡Me vengo… me vengo…!

Mi cuerpo ardía en llamas bajo el agua, mis piernas temblaban y mi vulva palpitante hormigueaba, mientras su polla deforme me destrozaba la vagina y yo me corría como una perra en celo, mordiéndome los labios hasta sangrar, escupiendo fluidos sexuales por el coño que se mezclaron con el agua de la piscina.

Para cuando mi suegro se corrió sobre mis tetas, ambos estábamos fuera del agua, yo completamente mojada, entregada a él, mientras Álvaro me dejaba hasta la última gota de su esperma.

Entonces, mientras me relamía con la boca los restos de su lechita caliente, mi suegra despertó, diciendo:

—¡Serás cabrón, Álvaro! ¿También con ella…?

Mi suegro se encogió de hombros y le sonrió, mientras mi novio, embriagado por el exceso de tequila, siguió durmiendo plácidamente.

Palabras Clave: Tetas. Chantaje. Piscina. Infiel. Dominación.

Contexto: en mi Patreon hay una dinámica donde los ganadores me envían una imagen y cinco palabras claves, a partir de las cuales escribo un micro relato como ejercicio literario. Si a ustedes les gustan los Micro Relatos, por aquí también los estaré compartiendo.

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