Emputeciendo a mi novia 3 (el Glory hole)
Cristina lleva el antifaz y cree estar sola con su novio en la cabina oscura. Pero cuando sus manos tocan la piel caliente de un desconocido, la fantasía se vuelve realidad de una forma que ninguno esperaba. Mientras Jose observa desde la esquina, el límite entre la infidelidad simulada y la realidad se desvanece.
Muy buenas de nuevo, después de bastante tiempo estoy aquí para volver a contaros una nueva aventurilla de Cristina y mía.
La cuestión es que a mí llevaba bastante tiempo rondándome por la cabeza la idea de ir a un glory hole con Cristina, y aunque a veces se lo había dicho y le había enseñado algún video y ella me dijo que la idea le parecía morbosa, no encontraba ni la forma ni el momento de decírselo. Ya que para Cristina había más inconvenientes que ventajas, como la privacidad, la seguridad.... Razones que me parecían más que suficientes para no llevar esta fantasía a la realidad.
Normalmente cuando tengo algo en mente se lo suelto mientras estamos follando, ya que a Cristina le gusta que mientras estamos teniendo relaciones sexuales le hable y la ponga en situaciones varias, entonces pensé que podría ser un buen momento.
Aproveché el siguiente polvo que echamos para dar rienda suelta a mi imaginación y ponerla en situación, a ver qué tal reaccionaba....
Esa tarde mientras estaba comiéndole el coño a Cristina mi cabeza imaginaba qué situación iba a proponerle.....
Cristina: Ahhhhh, siiiii joderr cómetelo siii siii.
Cristina estaba disfrutando de las comidas de coño que tanto le gustan, pero no imaginaba que clase de perversión iba a pasar por mi mente. Dejé de lamer su mojado coño, Cristina tenía el coño encharcado, yacía en la cama con las piernas abiertas de par en par, la visión era espectacular. Cambié mi postura hasta colocarme a su lado, de forma que pudiera susurrarle al oído mientras que con mi mano jugaba con el coño de Cristina.
Cristina: amo háblame, quiero tocarme para ti.
Jose: Muy bien zorra quiero ver una buena corrida.
Cristina cerró los ojos y dirigió su mano derecha hacia su entrepierna y comenzó a hacer movimientos rápidos y cortos sobre su inflamado clítoris.
Jose: Me gusta lo que veo, una putita juguetona. Me gustaría ver como serias capaz de comportarte en un glory hole......
Cristina: Sí amo? Haré lo que me pidas, soy tuya.
Jose: Quiero ver como te comportarías metida en una cabina, quiero ver como te comportas y lo puta que puedes llegar a ser.
Cristina: mmmm quiero acercarme a ese agujero y que una mano desconocida toque mi coño y mi culo.
Jose: eso es putita, sigue quiero saber hasta donde eres capaz de llegar.
Cristina aumentaba el ritmo de su mano y parece que la situación no le desagradó.
Cristina: Quiero que me metan los dedos hasta correrme y después quiero tocar su polla y pajearla hasta que se corra en mis tetas.
Ya había escuchado suficiente, el mensaje estaba enviado, y a Cristina parece que le gustó bastante, porque mientras terminaba de describir como pajeaba la polla de un desconocido comenzó a correrse, yo no podía más y metí mi polla en su boca y empecé a follar su boca hasta que comencé a llenar su boca de semen. Los dos quedamos tumbados en la cama con la respiración agitada, Cristina me miró sonriendo.
Cristina: ¿Y esa perversión nueva?
Jose: ¿Te gustó?
Cristina: La verdad que sí, no me lo esperaba.
Jose: Me parece morbosa esa situación, ¿a tí no?
Cristina: ¿Qué estas tramando?
Jose: Nada jajaajaj, solo digo que me dio morbo imaginarte así.
Cristina: jaajaj, si la verdad que da mucho morbo.
Bueno, pensé, creo que al menos piensa que la situación es bastante morbosa y no descarta que se pueda encartar.
Cristina: Pero me da mucho palo entrar en un sitio así, ya que no sabemos qué nos vamos a encontrar, a quién..... no se me da mucha desconfianza.
Jose: Bueno sí no sabemos que puede haber allí metido, pero podemos ir, ver como es y listo.
Cristina: Podemos ir, sí, pero investiga un poco antes de ir por favor jajajajaja.
Parecía que iba todo viento en popa, conocía un sex-shop en mi ciudad, el cual tenía cabinas, pero no tenía mucha información al respecto, por lo que busqué el númeor de teléfono y llamé.
Resumidamente el chico que atendió la llamada me dijo que el acceso a las cabinas era libre, pero que era necesario echar monedas para que se reprodujeran videos, y por último me dijo que no era necesario decirle nada a la persona que se encontraba en recepción, cosa que vi muy positiva respecto a la privacidad.
Acordamos ir una tarde a ese sexshop, con la idea de ver el ambiente, el lugar, y como eran esas cabinas. Durante los días anteriores a la visita, intenté trazar un plan para embaucarla a que ocurriera algo, pero finalmente lo único que eché a mis pertenencias fue un antifaz para llegado el momento taparle los ojos a Cristina y aumentar así el morbo de la situación, ya que a Cristina le encanta sentirse dominada.
Al entrar a la tienda tenía a la entrada el mostrador, y tenían varias estanterías colocadas de forma laberíntica, de forma que era fácil perderse entre tanta estantería. Cierto es que aunque era un laberinto, estaba orientado a que encontraras la entrada de un pasillo lleno de cabinas, cuya puerta estaba adornada con una cortina a través de la cual podí verse qué se esondía tras ellas.
Nos animamos a cruzar las cortinas con cierto nerviosismo, el pasillo tenía una iluminación tenue, a nuestra derecha podíamos observar varias cabinas 7-8, estaban unas junto a otras en la pared izquierda del pasillo. Caminamos a lo largo del pasillo buscando la más alejada de la entrada, entramos en una cabina que era la número 6, situada lógicamente entre la 5 y la 7.
Al entrar vimos una pantalla grande, un sillón de plástico encarado a la pantalla y un agujero con una trampilla en cada una de las paredes contiguas a las otras cabinas. Pudimos observar también que la puerta podía bloquearse desde dentro, haciendo que tanto la intimidad como la seguridad quedaran a salvo.
Después de inspeccionar todo un poco nuestras risas fruto del nerviosismo fueron desapareciendo, y nos animamos a echar un par de monedas para ver que se proyectaba. Echamos un par de monedas y seleccionamos un archivo. Creo que todo se reproduce en bucle, ya que la imagen que salió fue la de una chica en cuclillas tan solo con un tanga de encajo negro siendo follada por la boca por un chico a la misma vez que este torteaba su cara.
Cristina: uffff joder... Dijo Cristina en tono juguetón, mostrado que le gustaba lo que estaba viendo.
Jose: Han acertado con el video ¿no? jajajaj
Cristina: La verdad que si.
Cristina iba vestida con un vestido negro informal liso que le llegaba por las rodillas y unas converse. El vestido no tenía escote pero le quedaba ajustado y dejaba ver todas sus curvas. Considerando que la situación le estaba gustando a Cristina me acerqué a ella por detrás, pegué mi cuerpo al suyo con la intención de que mi bulto rozara de manera poco disimulada su culo.
Cristina: Uhhhh noto que a tí también te esta gustando esto ¿no?
Jose: Si...- Me acerqué a su oido susurrándole.
Desde esa posición aproveché para acariciar su silueta, morder su cuello, pellizcar los pezones......
Cristina: Joder como me estás poniendo....
Jose: Lo sé putita. Vamos a proponerte un juego. Me voy a ir a la cabina de al lado, vas a cerrar el pestillo y daré un golpe en la pared para que sepas que ya estoy dentro. A partir de entonces te acercarás a uno de los dos agujeros y buscaras mi polla.
Cristina: joder.... me da mucho morbo, pero hay dos....
Jose: No te preocupes antes no vi a nadie, y si hubiera, tienes dos opciones ajajjaa, estoy seguro que podrás adivinar cual es la mía.
Cristina: jajajaj bueno.... a ver qué pasa.
Jose: Ah una cosa más tendrás que hacerlo con los ojos tapados. Ponte este antifaz.
Cristina haciendo caso a mis intrucciones se puso el antifaz, en ese momento ya no veía nada, le di una vuelta de reconocimiento para que más o menos pudiera orientarse sin ver, ya tenía localizados los agujeros y la puerta. Abrí las dos trampillas que estaban cerradas y me dispues a salir llevando la mano de Cristina al seguro de la puerta para que pudiera cerrarlo con total confianza, pero antes de salir pasó algo que cambió el plan al 100%. Y es que ambos agujeros fueron ocupados por dos miembros viriles, que aunque medio flácidos aparentaban tener un tamaño más que decente.
Mi cabeza empezó a dar vueltas, ya que eso no lo tenía contemplado en el plan inicial y tenía que improvisar. Aunque con cierto nervio, pensé en no cambiar el plan de car a Cristina, ya que ella tenía los ojos tapados. Abrí la puerta y fingí salir, me quede en una de las esquinas de la cabina para que Cristina no chocara conmigo, cerré la puerta y Cristina cerró el seguro de la puerta, se quedó parada delante de la puerta ya cerrada. Yo a continuación di un golpe en una de las paredes para que Cristina pensara que todo seguía tal como había descrito anteriormente.
Cristina de manera cuidados se acercó a uno de los agujeros orientándose para ello con las manos dentro de la cabina. Cuando sus manos hicieron contacto con una de las dos pollas, ella se paró y se puso de cara a esa pared.
Vi como acariciaba esa polla, como recorría el tronco con sus dedos para después amasar los testículos, la cara de zorra que ponía, como se mordía el labio inferior al notar como esa polla se ponía más dura y brillante.
Cuando con sus caricias consiguió que esa polla estuviera en su máximo esplendor, se puso en cuclillas, abrió sus piernas y se subió un poco la falda, de forma que facilitara poder masturbarse mientras jugaba con una polla, que ella pensaba que era la mía.
Agarró la polla con su mano y empezó a pajearla muy despacio mientras besaba y lamía los testículos, subía su lengua a lo largo del tronco hasta llegar a la punta, donde se entretenía entre lamidas. La apretaba se golpeaba la cara y la lengua con esa polla hasta que comenzó a meterse la cabeza en su boca.
Introducía la cabeza y la sacaba, a la siguiente vez intentaba meterse la mitad de ese trozo de carne en su boca, continuaba jugando y chupando, estaba dando una mamadade campeonato.
Mientras tanto con una mano apartó su tanga y dejó su coño libre, QUÉ IMAGEN. Cristina en cuclillas masturbándose mientras se comía una polla. Se masturbaba al ritmo que mamaba, se la intentaba meter al fondo de su garganta, incluso a veces se la sacaba acompañada de alguna arcada, le estaba encantando no podía parar de tocarse el coño mientras dejaba que una polla entrara y saliera de su boca.
Cristina: mmmmm fóllame la boca amo.....
Dicho esto Cristina se recogió el vestido sobre su barriga dejando a la vista sus tetas y su tanga que ya no cubría su coño. Volvió a coger la polla con la mano y la dirigió a su boca, dura como un mástil la soltó, y este empezó a embestir su boca.
Crisitina: ahhggg ahhggg ahgggg ahhgggg umggghhhh.
Solo podía articular sonidos guturales. Los movimientos en su clítoris eran frenéticos.
Cristina: uhhhmhh, umhhhhh umhhhhhhhhh. Cristina se estaba corriendo con una polla en el fondo de su garganta, su cuerpo temblaba, tanto que no pudo mantenerse más tiempo cuclillas y terminó sentándose en el suelo, Sacándose la polla de la boca, la cual seguía dura y brillante repleta de saliba de Cristina.
Cristina: Joder....que gustazo Dios.....
Cristina estaba fuera de sí. Aprovechando que estaba sentada en el suelo se quitó el tanga y lo dejó encima del sillón. Un poco trastabillada, intentó ponerse de pie apoyándose en la parede hasta que lo consiguió. Todavía le temblaban las piernas cuando agarró de nuevo la polla y comenzó a pajearla lentamente. Cristina colocó la polla cerca de su coño mientras jugaba con ella hasta que la cabeza hizo contacto con su clítoris, momento en el que Cristina abrió las piernas un poco para facilitar el contacto, ya que ella no tuvo que seguir moviendo su mano, solo guiaba las embestidas hacia su hinchado clítoris.
Cristina: mmmm sigue así amo, dame fuerte.
Desde mi posición se podía ver perfectamente como cada vez que la cabeza chocaba contra el coño de Cristina se mojaba cada vez más, iban aumentando el ritmo de las embestidas con el paso de los minutos. Las embestidas eran tan fuertes y Cristina estaba tan pegada a la pared que en lugar de chocar contra el clítoris la polla atravesaba las piernas de Cristina y la cabeza asomaba a la altura de su culo. Ante esas brutales embestidas Cristina levantó un poco el culo de forma que su coño se quedó un poc más abajo y así podía sentir la polla rozar su coño a cada embestida.
No pudo aguantar más y sus piernas comenzaron a temblar de nuevo. Significando ello la llegada de un segundo orgasmo.
Cristina: Ahhhhhhhhh me corroo otra vez joder, que bueno sí si si ahhhhhhh siiiii.
Lo disfrutó tanto que de forma inconsciente cerró las piernas, quedando el espacio entre sus piernas justo para que se deslizara la polla, que ante el aumento de presión sobre su mastil comenzó a soltar chorros de semen, llenando las piernas y el coño de Cristina.
Cristina: Joder, qué bueno.... Caminaba con cuidado para sentarse en el sillón.
Cristina se había quedado bien servida pensando que la corrida que tenía encima era mía. Yo seguía allí en la misma cabina que Cristina y no se había percatado de mi presencia, la tenía a escasos centímetros bañada en semen de un desconocido.
Para mi sorpresa una vez sentada en el sillón se quitó el antifaz, se recostó sobre el sofá y cogió el bolso. En su bolsó empezó a rebuscar algo pero no entendía nada, hasta que vi que cogío un par de monedas y las echó para que se pudiera visualizar la pantalla.
¿Todavía tenía Cristina ganas de fiesta?
Acomodada en el sofá abrió las piernas poniendo cada una en un brazo del mismo y comenzó a magrear su coño de tal forma que se escuchaba lo mojado que estaba mientras veía en la pantalla como una chica era follada salvajemente a cuatro patas.
Jose: ¿Te has quedado con ganas de más?
Cristina dio un respingo del sofa y se dio la vuelta, al verme se quedó un poco desubicada, ya que supuestamente yo estaría en la cabina contigua.
Cristina: ¿Cómo has entrado?
Jose: Nunca salí jajajajajaj.
Cristina: ¿Cómo? no entiendo jajajajaja. Le he comido la polla a un desconocido delante tuya?
Jose: Sí jajajjaja. Cuando iba a salir vi que de los dos agujeros salieron dos pollas, y pensé que no debía parar el juego, y asi fue.
Cristina: Eres un cabrón jajajjaajaj
Jose: Y tú una zorra.
Cristina: ¿Sí? Pues fóllame como la puta que soy.
Una vez dicho esto, se apoyó de cara a la pared, separó las piernas y levantó su culo, mostrándome su coño abierto y mojado para que empezara a follarala. Todavía caían chorros de semen por sus piernas, desde mi posición veía a Cristina de cara a la pared con los brazos apoyados, las piernas separadas y el coño mojado, y a su derecha un agujero del que acababa de asomar una polla. Lentamente me acerqué a Cristina y le di una cachetada en el culo.
Cristina: mmmm dame fuerte amo.
Jose: ¿Quieres que te folle?
Cristina: Si amo.... quiero que me folles fuerte, sin miramientos..
Jose: Pues si quieres tu recompensa tienes que atender a las visitas.
Cristina miró hacial su derecha y vio como del agujero en el que antes no había nada había una polla dura como una piedra apuntando al techo de la cabina. Le sorprendió verlo porque en su cara noté que no se lo esperaba, pero lejos de ser reacia a la idea se acomodó para poder agarrarla y empezar a pajearla a un ritmo rápido desde el principio. Viendo esta escena saqué mi polla que estaba durísima por todo el espectáculo vivido escupí en la entrada de su coño y se la metí toda de golpe.
Cristina: ahhhhh así, métemela entera hasta el fondo amo... así lo quiero. Decía mientras el daba embestidas lentas y profundas. Ella sin embargo no para de pajear a un ritmo frenético.
Seguimos así algunos minutos, mientras yo bombeaba su estrecho coño, ella con su mano derecha hacía una señora paja y con la izquierda se masturbaba. Con esa escena no tardó en llegar la tercera corrida de Cristina que para poder correrse bien y tranquila tuvo que dejar de pajear a nuestro vecino de cabina.
Cristina se quedó quieta tras correrse con su culo pegado a mi polla, sus piernas temblando y mirando hacia abajo con las manos en la pared. Yo estaba a punto de correrme también así le dije a Cristina que se pusiera de rodillas. Mientras pajeaba una, con la otra mano me pajeaba mientras se metía mi polla en la boca. Ninguno aguantamos mucho más ya que a los pocos segundos vi como se llenaban sus tetas de semen y acontinuación mi corrida llenó parte de su cara, cuello y tetas.
Cristina y yo nos miramos y nos empezamos a reir, le di papel para que se limpiara y nos quedamos dentro de la cabina una rato suficiente para que quienes habían jugado con ella no nos vieran salir.
Salimos del local tranquilamente, nos tomamos algo y para casa a reirnos de nuestras perversiones.
Hasta la próxima.
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