Ángela: mi primer novio(9)
Ángela sabe que su noche no termina con el sueño, sino con la obediencia. Desde la primera mañana de sumisión hasta la humillación pública en el bar, cada paso la hunde más en un juego donde el placer y la vergüenza se confunden. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar por complacer a su 'novio'?
Ángela: mi primer novio(9)
Dormí intranquila, me había puesto una alarma en el móvil con el volumen bajo para no despertarle, pero me pasé la noche mirando la hora a cada rato, por miedo a quedarme dormida.
Sobre las siete, me levanté de la cama, fui al baño y me lavé un poco, sin usar la ducha ni el agua caliente por no hacer ruido y despertarle. Aproveché para recoger y limpiar el salón y la cocina.
"No ayudo a mi madre en casa y mira lo bien que limpio aquí"
A las nueve decidí bajar a por los churros. Abrí la puerta del piso con miedo a que mi ropa ya no estuviese allí, pero seguía sobre el felpudo.
Si la ropa ya era llamativa para un viernes noche, un sábado por la mañana de camino a por churros, parecía totalmente una prostituta de vuelta a casa tras un día duro.
-Buenos dias- dije en la churrería
La señora me miró con asco e hizo un mueca de desprecio
-Una docena de churros, por favor-
-Son seis euros- me dijo con prisa porque me fuese de allí.
-Muchas gracias- dije sonriente al recibir los churros.
No hubo respuesta por su parte. Regresé al piso. Dejé mi ropa de nuevo en su sitio y entré desnuda con mi docena de churros. Preparé un café y a las diez en punto entre silenciosa en la habitación de Sergio.
Dejé su desayuno sobre su mesita y me metí bajo las sábanas buscando el mío. Con suavidad, para no despertarle bruscamente, se la empecé lamiendo por el tronco, me metí la cabeza en la boca y sentí como iba creciendo y como, a su vez, crecía la felicidad dentro de mí.
Sergio se incorporó y cogió la bandeja con el desayuno sin dirigirme la palabra. Seguí chupando cada vez un poco más rápido, mientras él se comía los churros.
-Vamos al baño- me dijo apartándome de su polla.
-¿No quieres correrte?- pregunté pícara.
-Si quisiese lo hubiese hecho ¿No crees zorra imbécil?- dijo serio
-Lo siento, tienes razón soy tonta-
-De rodillas en la ducha- me dijo nada más entrar al baño.
Hasta una zorra tonta sabía lo que se venía. Por la mañana, empalmado y yo metida en la ducha. Me iba a mear. Nunca me lo habían hecho y me daba asco la verdad. Aún así, no iba a negarme ni protestar.
Recibí el primer chorro de pis en mi cara, instintivamente me aparté al sentir el liquido caliente en mi frente.
-Quieta zorra. No te muevas-
-Lo siento- dije recuperando la posición
Volvió a disparar otro chorro sobre mí, está vez lo aguante sin moverme del sitio. Apuntó a mi frente, mejillas y pelo. Me llenó de su pis.
-Abre la boca-
"No, por favor. Que asco" pensé mientras obedecía como una autómata.
-Aguantalo en tu boca-me dijo apuntándome
-Cierra- dijo cuando tenía bastante cantidad en la boca.
-Haz gargaras-
Joder que asco, ese líquido amargo y encima caliente. Hice lo que me mandó soportando a duras penas las ganas de vomitar.
-Escupe-
Lo hice al momento, aliviada por no tener que tragarlo.
-Bien hecho zorra-
Alargó el brazo sobre mí y abrió el grifo en agua fría.
-Cuando estés limpia te largas- dijo saliendo del baño.
No me atreví a mover el mando de posición, ni siquiera para ponerlo ligeramente templado. Me duché tiritando con agua helada, hasta que el olor a pis abandonó mi cuerpo y la ducha.
Salí al salón, el estaba sentado viendo la televisión. No me dijo nada y yo tampoco a él. Coji mis cosas, salí, cerré la puerta y me puse mi ropa.
-¿Qué tal la noche? ¿Cómo está María?- preguntó mi madre al verme.
-Ehhh bien mami, muy bien. Lo pasamos genial y a la una ya estábamos en su casa-
-Ya, seguro- dijo ella irónica.
-Puede que un poquito más, pero poco- dije con cara de niña buena.
Me metí en mi habitación y me vi en el espejo con la ropa de ayer, con sujetador era algo más pasable, pero seguía teniendo pintas de guarra. Empecé a recordar todo lo sucedido y no pude evitar ponerme cachonda. Sin quitarme la ropa, me tumbé sobre la cama y empecé a masturbarme.
"Eres una zorra y te encanta" me decía
"Te gusta que te humillen y hagan contigo lo que quieran"
"Sí, sí que zorra eres"
-¿Hija?- dijo mi madre abriendo la puerta.
Me tapé rápido con la falda. Mi habitación no tenía seguro, tampoco lo necesitaba, no solía masturbarme a las doce de la mañana un día cualquiera.
-¿Qué quieres mamá?- pregunté alterada
-Lo siento¿ He interrumpido algo?-
-No, no nada- dije con la cara roja y los pezones marcados en la camiseta.
-¿Qué quieres?- dije con tono algo más tranquilo.
-Hija, se que a veces parezco muy dura y fria- dijo sentándose a mi lado en la cama.
-¿Pareces?- dije con burla
-Ya me entiendes hija. Bueno, a lo que venia. Aunque me veas así, yo también fui joven y tuve novios en el instituto ¿Sabes?-
-Pues la verdad pensaba que solo había estado con papi-
-¿De verdad? Para nada hija. Aquí donde me ves tu madre ligaba un montón-
-No se si quiero saber eso mamá jaja-
-El caso es que yo también mentí a mis padres para estar con algún chico-
-Yo no he mentido mamá -
-Puede que engañes al tonto de tu padre, pero a mí no. No importa, ya ves que no puse impedimento, pero quiero que seas sincera conmigo y me cuentes tus cosas-
-Vale mamá -
-Hablo en serio, tengo más experiencia que tú y puedo ayudarte si tienes alguna duda con algo-
-Todo está bien mamá. Sergio es...- me detuve al darme cuenta que se me había escapado el nombre
-¿Sergio? Bonito nombre- dijo mi madre- ¿Cómo es? Cuéntame algo- dijo como una amiga más.
-Mamá no sé si quiero hablar esto ahora...-
-Venga solo alguna pista- dijo golpeadome en el hombro.
-Pues es alto, guapo, fuerte. Es perfecto- dije con la imagen de Sergio en mi cabeza.
-¿Te trata bien? Eso es lo más importante-
-Muy bien mamá-
-¿Seguro? Se que a esa edad nos gustan los chicos chulitos. Pero creeme con los años te das cuenta que los mejores son los blandos y cariñosos como papá-
-Él es muy cariñoso- dije recordando como me había meado por la mañana- Siempre tiene alguna sorpresa para mí -
-Me alegro hija y espero conocerlo pronto- dijo con una risa bajita.
-Bueno ya veremos- dije con la seguridad de que eso jamás ocurriría
-Me alegro de haber hablado esto contigo hija-
- Y yo mamá -
Nos abrazamos y salió de mi habitación. En cuanto salió, reinicie la paja que me estaba haciendo antes de su llegada.
-¿Ya has acabado con Sergio?¿Donde estas?- vibró mi teléfono.
"Joder no dejan a una masturbarse tranquila"
-Sí, estoy en casa ya-
-Despues de comer vienes a la mía, trae ya para salir después que salimos juntas desde aquí - Escribió María
-Esta bien-
Resignada por tanta interrupción, dejé mi paja a media y fui a ayudar a mi padre con la comida.
Comimos temprano, por insistencia mía para ir pronto a casa de María, y salí hacia allí con la comida aún en la boca.
María me abrió la puerta de su casa, estaba impaciente por verme. Apenas me dejó unos minutos para saludar a su madre. Sus padres estaban divorciados, y María y su hermano vivían con ella. A su hermano no lo vi, supuse que estaba en su habitación.
-Tememos mucho que estudiar mamá y queremos salir- dijo María arrastrándome a su cuarto.
-¿Desde cuándo sois tan aplicadas vosotras dos?- dijo Gemma (la madre de María)
-Desde ahora- dijo María cerrando la puerta de su habitación con pestillo.
-Desnudate, venga- me dijo visiblemente excitada
-¿Con tu madre en casa? Estás loca- dije mientras cumplía su orden.
María, se quito el pantalón de pijama que llevaba y se tumbó en la cama con las piernas abiertas mirando hacia mí.
-No me hagas esperar, estoy muy cachonda. Ayer me quedé a medias por tu culpa-
"¿Mi culpa? Yo no hice nada" pensé.
-Lo siento- dije mientras me arrodillaba en el suelo junto a la cama.
-Que guarra eres. Te pusiste cachonda comiendo pollas desnuda en un baño ¿Verdad?- dijo mientras yo le comía el coño.
-¿Qué pensaría la chica que te encontró en el baño?-
-Que era una puta- dije
-Tu no hables. Solo come, zorra-
-Puta soy yo, tú eres mucho peor. Eres una zorra despreciable, te dejar usar por cualquiera y en cualquier sitio y encima te pones cachonda-
-Te echaron del bar desnuda y llena de corrida y lo primero que hiciste fue ofrecerte para comer otra polla. Te humillas tu sola, lo haces porque te gusta. Te gusta ser más y más zorra-
Sus palabras estaban haciendo que yo me pusiese muy cachonda. Tenía toda la razón y escuchar como me lo decía me estaba volviendo loca. Y a ella también lo hacía.
-Ayer Sergio no me dejó subir solo por darte un premio, pero no te olvides que tú estás por debajo de mi ¿Está claro?- dijo agarrando mi pelo.
No contesté, la miré a la cara pero seguí lamiendo su coño.
-Yo soy solo suya. Pero tú eres suya, mía y de cualquiera que él diga. Yo soy su puta, tu la zorra se sus amigos-
Estaba claro que estaba enfadada por lo de ayer y esta era su forma de hacermelo pagar. Lo entendía perfectamente y estaba dispuesta ha aceptar mi castigo y sus ofensas con gusto.
-Sigue lamiendo zorra. Me voy a correr en tu boca, joder- gimió bajo para que no la escuchase si madre.
Explotó en mi boca, apretando mi cara contra ella y arañando mi espalda. No me detuve hasta que me aparto de su cuerpo.
-Lo siento mucho- dije
-¿El que?-
-Que ayer Sergio te dejase de lado por mi culpa y que te pegase-
-No importa, fue mi culpa. No debí protestar-
-Aún así lo siento. Yo preferiría que hubieses subido- dije apenada.
María me levantó de la barbilla y me beso en la boca.
-Ya me lo cobraré. Y aun me debes una por lo de Eduardo-
-Sí lo sé. Haré lo que me pidas-
-Lo se zorrita. Anda abrázame un rato- dijo tumbandose en la cama.
Me tumbé con ella y la abrace y acaricié hasta que las dos nos quedamos dormidas.
-¡Ahhh!- Grité de dolor
María me despertó apretando mis pezones y tirando de ellos.
-Lo siento estaban tan duros y firmes. No pude resistirme-
-No importa- dije tocando mis doloridos pezones.
-Tenemos que vestirnos. Ya llegamos tarde- me dijo
Miré el reloj y ya eran más de las 7. A las 8 habíamos quedado en un bar con nuestras amigas para beber algo antes de ir los pubs.
Pese a arreglarnos a toda prisa, llegamos media hora tarde al encuentro con las chicas. No habíamos quedado con Sergio, pese a eso ninguna de las dos llevaba ropa interior, pero íbamos vestidas algo más "decentes". Las dos en falda, pero no tan cortas, algo por encima de la rodilla. Yo llevaba una camiseta con algo de escote blanca y María una parecida pero en verde. Y ambas íbamos en sandalias.
-Lo siento chicas. Se nos fue la hora- dijo María a modo de disculpa mientras saludábamos a nuestras amigas.
Estaban Paula, Carla, Vero e Irene. Era el grupo de amigas que tenía desde el colegio, nos conocíamos de toda la vida. Pedimos calimocho y nos pusimos a jugar con ellas a juegos de beber para ir entrando en calor.
María no dejaba de escribir por el móvil y, por cómo sonreía, estaba claro que era con Sergio. Pero lo hacían en privado porque en el grupo no llegaba ningún mensaje. Inevitablementeos me entraron los celos nuevamente, era incontrolable, no soportaba que me dejasen de lado. ¿De qué hablan? ¿Por qué yo no puedo saberlo? Por suerte o por desgracia lo descubrí enseguida.
Sergio entró por la puerta del bar. Llamaba la atención, y no sólo por su atractivo, lo hacía porque superaba en bastante la media de edad de el bar. Allí nos juntabamos adolescentes para beber, pero era raro ver a gente de más de veinte años.
-Hola preciosa- dijo acercándose a mi y besándome.
-¿Qué haces aquí?- pregunté tratando de ocultar mi miedo
-Me dijiste que vendrías y me he pasado a verte ¿No puedo ver a mi novia?-
"¿Novia? Me ha llamado novia'
-Sí claro. Solo que no te esperaban-
-Queria darte una sorpresa ¿Os importa que me siente con vosotras?- preguntó mirando al resto.
-Para nada ¿Verdad?- dijo María
Estába claro que ella le dijo donde estábamos y había preparado algo con él. Sergio se sentó a mi lado y metió la mano bajó mi falda. Me hizo una mueca de aprobación al notar mi ausencia de bragas. Rodeó mi cuerpo con su brazo y metió su mano en mi escote, a la vista de todas mis amigas. Me sonrojé al momento y vi como Irene le daba con el codo a Carla para que viese donde estaba la mano de Sergio.
-¿Que pasa tú novio no te toca las tetas?- preguntó Sergio desafiante.
-No... No tengo novio - respondió mi amiga acobardada.
-Anda precios vete y tráeme una cerveza- dijo levantándome del culo.
-Voy- dije
-Espera, no te olvides el dinero- dijo Sergio metiendo un billete arrugado en mi escote.
Lo recogí tratando de mostrar normalidad y fui a la barra.
"Por favor con mis amigas no. Qué no se enteren por favor" pensaba
"No creo que me haga nada delante de ellas. Es demasiado hasta para él" traté de convencerme.
Regresé con su cerveza y se la di. Durante un rato todo fue bastante normal, el bebía su cerveza y nosotras jugábamos. Es cierto que me metía mano de vez en cuando pero lo hacía de forma disimulada.
-Se me ha acabado la cerveza- dijo
-Voy a por otra- dije inmediatamente.
-Toma y trae algo para vosotras - dijo metiendo varios billetes entre mis tetas.
-Muchas gracias- dijo María
El resto de chicas solo miraban alucinadas sin atreverse a hablar.
"No es para tanto. Solo es un juego. Pensarán que es raro pero nada más"
Regresé y dejé toda la bebida sobre la mesa. Seguimos jugando y él seguia bebiendo.
-Este juego es muy aburrido ¿No?- me dijo
-Bueno, es solo para beber algo-
-¿Y para que quieres beber tú? ¿Para ligar? Ya me tienes a mi no- dijo haciendo que todas mis amigas le escuchasen en silencio.
-Tienes razón. Mejor dejó de jugar ¿Quieres que nos vayamos?-
-No, estoy bien aquí y me queda cerveza-
-Esta bien- dije sumisa
La cara de mis amigas reflejaban el asombro de ver en mi esa actitud. Todas menos María que me miraba con superioridad y sonriente.
-Se me hace raro verte sentada a mi lado cuando bebo- dijo Sergio cuando mis amigas habían reanudado el juego sin mí.
-¿Y que quieres que haga?- pregunté con la misma sumisión.
-Pues lo que sueles hacer cuando me tomo una cerveza-
"No por favor aquí no. Delante de ellas no"
-¿Te da vergüenza que te vean tus amigas? Seguro que ellas también se han comido alguna polla ¿No?-
Se hizo el silencio nuevamente. Me miraban y parecían decir "¿No lo hará verdad?".
-No, vergüenza no pero igual ellas no quiere...-
-¿Os molesta? Es algo normal ¿No? Somos novios-
-Para nada. Es normal ¿Verdad chicas?- dijo María.
El resto no dijo nada, solo Carla hizo un gesto de desaprobación. Pero me metí bajo la mesa antes de que ella pudiese hablar. Al menos ahí no tendría que verles la cara.
Con la polla de Sergio en la boca conseguí relajarme un poco, al menos eso podía controlarlo, yo marcaba el ritmo de la mamada y disfrutaba sintiendo crecer su rabo con mis chupadas.
Sentí un pie tocar mi muslo y subir por el hasta mi coño. No miré, no hacía falta, estaba claro que era María quién estaba jugando conmigo. Pronto su dedo gordo masturbaba mi coño, lo movía en círculos e incluso me lo introducía un poco.
La polla de Sergio en mi boca, ahogaba mis gemidos de placer.
-Mierda me he manchado- dijo María-Joder, mira como me he puesto la camiseta-
-Joder que putada- dijo Sergio- Espera, Ángela puede dejarte la suya, total ahí abajo nadie la ve-
-¿De verdad no le importará?-
-Para nada. Le encanta tener esas pedazo de tetas al aire- dijo Sergio -Vamos, dale la camiseta a tu amiga-
Obediente, me quite la camiseta y se la di a María bajo la mesa.
-¿Qué haces?¿No llevas sujetador?- preguntó Paula.
Supuse que María se había quitado su camiseta allí mismo, delante de todas.
-Uy ¿Os ha molestado?- preguntó
-A mi desde luego no. Buenas tetas también- dijo Sergio.
No escuché decir nada a ninguna de mis amigas. Siguieron a lo suyo aunque, por lo poco que hablaban, se notaba la tensión.
-Dame también la falda. Vamos a limpiar la mesa- dijo Sergio unos minutos después.
-Creo que te estás pasando ¿No?- dijo mi amiga Carla enfadada.
"No por favor. No lo empeores" pensé. Rápidamente le di mi falda para que viera que yo estaba de acuerdo.
-¿Qué te pasa tía?- preguntó María.
-Este tío es un cerdo. Se está aprovechando de Ángela-
-¿Aprovechando? No le estoy obligando a nada- dijo Sergio
-Calma tía. Ni que fuera la primera vez que ves a Ángela comerse una polla- dijo María riendo para quitar hierro al tema.
No escuché nada más. Siguieron jugando, pero apenas hablaban, se notaba mucha tensión en la mesa. Yo seguía chupando y el pie de María seguía en mi coño, me estaba volviendo loca ¿Cómo puede tener esa habilidad para tocarme con un pie?¿O era la humillación de tener allí a mis amigas lo que me ponía así?
Sergio me apartó de su polla con la pierna y María me recogió tirando de mi pelo guiándome hasta ella. Se había acercado más a la mesa y tenía las piernas abiertas.
No hizo falta orden para saber lo que tocaba. Cambie la polla de Sergio golpeando mi garganta, por el coño de María mojando mi cara.
Al poco de empezar a lamer, sentí el pie de Sergio en mi coño, él era más brusco que María y ni siquiera se había quitado el zapato. Me apretaba el coño con la suela o colocaba el pie rozandome para que fuera yo quien me restregarse por el. Cosa que hacía con mucho gusto.
Tras unos minutos sentí otro pie tocarme, un pie descalzo que rozaba mi pierna. Busqué de quién se trataba y vi que Paula, sentada junto María, se había descalzado y me acaricia suavemente el muslo. Alargé mi mano y toque su pierna, con suavidad para no asustarla. Ella la recibió con gusto y yo subí mis caricias hasta pasar por encima de su rodilla.
No sabía dónde me llevaría aquello pero, viendo la tensión que había, necesitaba a más amigas de mi parte si la cosa empeoraba más. Cosa que no tardó en suceder.
-No puedo más. No pienso quedarme aquí mientras abusas de mi amiga- dijo Carla levantandose de la mesa- Ángela tía, se que ahora no lo ves pero cuando necesites ayuda aquí me tienes ¿Vale?-
No me atreví a decir nada, seguí lamiendo el coño de María viendo alejarse las piernas de mi amiga.
-Pero si ahora yo no estoy haciendo nada- dijo Sergio riendo- Eres tú la que está disfrutando de mi zorra-
-Uff y no veas cuanto- dijo María soltando un gemido sin reprimirse.
-¿Qué?- preguntó Irene- ¿Te lo está...?-
-Sí, me está comiendo el coño y no veas lo bien que lo hace-
-Si alguna más quiere, seguro que vuestra amiga está encantada-
Ninguna de mis amigas dijo nada, ni siquiera Paula que seguía disfrutando de mis caricias en su pierna.
-Una pena, seguro que os gustaría. Bueno nosotros tres nos vamos a seguir la fiesta en mi casa, si alguna quiere venir está invitada- Dijo Sergio- Vístete zorra- añadió lanzando mi ropa al suelo.
No se que estaba más sucia, si la camiseta de María, que se había tirado el vino por encima, o mi falda con la que habían limpiado la mesa. Me puse ambas prendas y salí de bajo la mesa hecha un asco, la camiseta me transparentaba y se me veían las tetas al completo marcando mis pezones.
-Adios chicas pasarlo bien- dijo María dando dos besos al resto de mis amigas.
Yo me despedí con un tímido "Adiós" sin acercarme a ella.
Al caminar por dentro del bar fui consciente de la cantidad de gente que había y lo fácil que hubiese sido ser descubierta. Ni siquiera había pensado en ello estando bajo la mesa.
" Ya te vas acostumbrando zorra" me dije
No habíamos dado cuatro pasos fuera del bar, cuando Paula llegó a nuestro lado.
-Me...me gustaría ir con vosotros- dijo mirando a Sergio
-Claro preciosa- dijo acariciando su pelo.
Por el camino, Sergio iba entre María y yo, con una mano en cada culo, levantando nuestras faldas a cada poco y parando para besarse con una u otra o con ambas a la vez.
Paula caminaba unos pasos por detrás, yo la miraba de vez en cuando y le sonreía tratando de transmitirle tranquilidad.
Pronto llegamos al portal. Subimos los cuatro en el ascensor, Sergio se sacó el rabo y María y yo nos agachamos juntas a chupar. Acercó a Paula sobre nosotras y la besó, ella parecía miedosa, pero se dejó hacer.
Yo dejé mi ropa en el felpudo, como siempre, María se desnudó nada más entrar "cuestión de rangos" pensé.
-Hazme un gintonic- me dijo Sergio
Él se sentó en el sofá y María se arrodilló en el mismo y se la chupaba con calma. Paula se había quedado de pie, a cierta distancia y muy nerviosa.
Me uní a María, yo de rodillas en el suelo, en la mamada, una vez le di su bebida a Sergio.
-Sientate aquí - le dijo Sergio a Paula señalando el sofá a su lado.
Mi amiga dudó un segundo pero se sentó junto a él. Sergio la besó, primero un pico, después con más pasión.
-¿Te gusta lo que hacen tus amigas?-
Paula asintió como respuesta.
-Dime ¿A que has venido?-
-No... No lo se-
-¿No lo sabes? Has venido porque eres una perrita cachonda como mi zorra y mi puta ¿Verdad?-
-No... Yo no..-
-Deja de balbucear y desnúdate perrita-
-No, no. Esto es un error. Lo siento- dijo Paula corriendo hacia la puerta.
-En fin, ya volverá. Hoy me conformaré con vosotras dos-
Levantó a María y la puso sobre él, con las piernas abiertas y de espaldas a mí. Ellos quedaban con sus caras enfrentadas y yo estaba entre el rabo de Sergio y el culo de María.
-Coje mi polla y metesela a mi puta-
María levantó su cuerpo para ayudarme y yo coloqué la polla de Sergio en la entrada de su coño. Ella se dejó bajar e hizo desaparecer todo el rabo ante mis ojos.
"Como tragas, puta"
-Comele el culo-
Ni siquiera me dio asco, obedecí y separé las nalgas de María con mis mano para llevar mi lengua a su ano. Lo difícil de la tarea era llevar el ritmo de las subidas y bajadas, cada vez más salvajes, que la muy puta daba sobre mí hombre.
-Metele dos dedos-
María se detuvo al escuchar eso. Diría que por su cabeza pasó el protestar, pero debió recordar la bofetada de ayer y decidió seguir botando.
Al igual que ella, imaginé lo que venia a continuación, y traté de ayudar a María todo lo posible. Introduje primero un dedo, con delicadeza y cariño, lo moví en círculos para dilatar su culo. Hice lo mismo al introducir el segundo bien lleno de saliva.
-¿Sabes lo que va a pasar ahora verdad puta?-
-Sí- gimió María entre el gocé y el miedo
-Dimelo-
-Me vas a follar el culo-
-No, te lo voy a romper puta-
"Créeme que te lo va a romper. Te acordarás unos cuantos días"
-Zorra, pon mi polla en su culo-
María se levantó sacando la polla de su coño y yo la agarré con mi mano llevándola a su culo.
-Hazlo tu sola puta, rómpete el culo, vamos-
Traté de ayudarla separando sus nalgas mientras ella se intentaba tragar ese rabo. No sabía si María era o no virgen pero, por propia experiencia, sabía lo difícil que era dilatar lo suficiente el culo para semejante polla.
-Dios...duele- gimió María
-¿Mi zorra se la traga sin problema y tú no puedes? Será mejor que me la folle a ella- dijo Sergio
-No, yo puedo- dijo María herida en el orgullo.
Respiró hondo y se dejó bajar unos centímetros más.
-Mmmm- gemía para contener el dolor
"Vamos, tú puedes" la animaba en mi cabeza mientras sujetaba sus nalgas y escupía tratando de lubricar la polla de Sergio.
Otra respiración, otros centímetros dentro del culo y otro gemido de dolor.
-Vamos puta, ya no te queda nada-
-¡Ahhh!- gimió ella engullendo el trozo que le quedaba.
Por instinto, la abracé desde la espalda orgullosa de ella.
-Enpieza a botar puta- dijo Sergio que no pretendía darle tregua.
Los primeros botes fueron lentos, María mostraba claramente el ardor que sentía en su culo.
"Se lo que te pasa. En nada estarás disfrutando" pensaba.
Extrañamente ya no sentía celos de ella, quería su disfrute, quería escucharlar gemir y gozar.
Pronto su esfínter se relajó y pudo aumentar el ritmo y con el los gemidos.
-Dios es increíble- gimió
-Me encanta joder-
-¡Tengo el culo roto!-
-Sí puta. Lo tienes roto-
-¡Si! Dame duro. Follame el culo-
Cuando más estaba disfrutando y parecía apunto de correrse, Sergio la quito de su regazo.
María reflejó el rechazo en su cara, pero nuevamente no dijo nada.
-Tu turno zorra-
Sonriente me puse sobre él de cuclillas, escupí en mi mano para lubricar mi culo y me dejé caer sobre su polla. Lo hice casi de un golpe, aguantando el dolor hasta tenerla metida hasta el fondo.
-¿Ves? Así es como se hace- dijo Sergio hiriendo a María
"Mierda no había pensado en eso. Lo siento no quería herir tu orgullo" pensé, viendo la cara de odio que me puso María.
No tarde en olvidarme de ella y tan solo tener en mi mente el disfrute de la polla de Sergio entrando y saliendo en mi culo. María se puso de pie sobre el sofá y puso su coño a la altura de mi cara y yo me puse a ganarme el perdón.
-Que guarras sois. Vaya par de putas-
-Puta y zorra- le corrigió María.
El azotó su culo a modo de respuesta. Se puso de pie cargándome sobre su cuerpo con su polla aún en mi culo. Se dió la vuelta y me tumbo boca arriba en el sofá.
-Ponte sobre ella, tumbada boca abajo-
María se puso sobre mí, con sus tetas pegadas a las mias y nuestras caras juntas y las piernas abiertas hacia él. Sergio sacó la polla de mi culo y la metió en el de ella
-Ahh- gritó María
Sus ojos, a centímetros de los míos, se abrieron como platos. La besé para ahogar sus quejidos en mi boca y ella recibió mi lengua con la suya.
Seguíamos jugando con nuestras lenguas, cuando sentí llenarse mi culo de un solo golpe.
-Mmmm- gemí ahogada en María.
Sergio jugó a esto un buen rato, alternando de culo en culo con solo unas pocas embestidas a cada una de nostras. En seguida nos acostumbramos a las violentas penetraciones anales y era más el fastidio al verse vacía que el dolor al ser penetradas. Recibíamos su polla con gusto, entre besos y pulsos con nuestras lenguas, gimiendo, rozando nuestras tetas y nuestros coños. Estaba disfrutando muchísimo, no solo de ser follada, si no de la complicidad con María, de ser parte de su gozo y de sentir su cuerpo junto al mío.
-Ahhh- gemí cogiendo aire entre besos.
Sergio se había apoderado de mi culo y lo follaba con dureza, en exclusiva.
-Voy a correrme- anuncié.
-Hazlo zorra- correte
María bajo su boca a mis pechos, juntó una teta a la otra y se metió ambos pezones en la boca.
-¡Sí joder!- grité.
Sin darme tiempo a descansar, María se dió la vuelta y puso su coño sobre mí boca. Sergio se puso detrás de ella y se la metió en el culo.
-!Oh dios!- gritó María al sentir su culo ocupado y mi boca en su coño.
-¡Sigue zorra. Comeme el coño!-
-Me voy a correr en tu culo, puta- avisó Sergio
-Sí, sí lléname el culo de leche-
-¡Ya sale puta!-
-¡Oh sí¡¡Joder me corro!!- grito María mientras Sergio se derramaba en su interior.
-Ha sido increíble- dijo después de que ambos cogiesen aire con la polla de Sergio aún en su culo.
-Dale la cena a mi zorra-
María no pudo evitar reírse antes de ponerse en cuclillas sobre mí cara y colocar su culo a la altura de mi boca.
-Que aproveche zorra- dijo expulsando la corrida en mi boca.
Recibí con gusto la leche y jugué con ella en mi boca antes de tragarla toda.
-Esta a deliciosa, muchas gracias- dije
Sergio se sentó en el sofá y María y yo salimos a toda prisa entre risas, antes de que él nos echase. Nos vestimos en el ascensor aún divertidas y sonrientes.
-Joder como me escuece el culo- me dijo
-Y mañana será peor- le advertí -¿Es tu primera vez?-
-No, Javi también me lo hizo pero no es lo mismo- dijo marcando el tamaño del rabo de Sergio con las manos.
-Lo se, Javi no tiene gran cosa-
-¿Te follaste a Javi?- me preguntó riendo
Javi es un compañero de instituto que tuvo un lío de unos meses con María.
-Solo se la chupé y fue antes de estar contigo-
-Joder es que mira que eres zorra- dijo parando de caminar para darle un morreo.
-Tia... Lo del bar- me dijo iniciando una disculpa cuando ya habíamos llegado a su portal.
-No importa, estuvo bien. Pero no sé cómo voy a mirar nunca más a ninguna de las chicas- dije apenada.
-Creo que lo mejor es hablar con ellas, explicarles la situación-
-No se. No es nada fácil de explicar -
-Tenemos que intentarlo. Mañana mi madre trabaja, les puedo decir a todas de venir a casa a merendar y lo hablamos-
-Esta bien- dije no muy convencida
Nos dimos otro beso y me fui para casa. No le di cuenta que llevaba la camiseta sucia de María hasta estar en mi ascensor. Por suerte mi padres ya dormían y pude esconderla bajo la cama sin que me vieran.
"Mañana será duro" pensé antes de quedarme dormida
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