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Intercambio de parejas con Mafer

Mafer llegó a la casa con la promesa de compañía, pero traía consigo una libertad que ponía a prueba los límites del matrimonio de Andrea. Lo que empezó como una convivencia tranquila se transformó en una fiesta donde las fotos comprometedoras y la presión de la cuñada borraron cualquier barrera moral. Esta noche, el secreto de estado no será guardar silencio, sino compartir el placer con dosextra

andrea18K vistas9.1· 7 votos

Queridos amigos lectores: Mi nombre es Andrea, es nombre ficticio de verdad, lo demás es real, tengo 31 años de edad actualmente, soy casada, mido 163 centímetros de estatura, 65 kilogramos de peso, contextura mediana, buena pierna con unas buenas nalgas como una buena hormiga culona, unas tetas talla 34 b, mi piel es clara, mi cabello es lacio color miel, lo tengo corto en este momento, mis ojos son café claros, en fin tengo gracias a Dios, un buen cuerpo, unos atributos que muchas envidian y los hombres desean, mi cuerpo me encanta, sé que no pasa desapercibido, ya que cuando voy por la calle recibo muchos piropos unos muy bonitos, otros un tanto pasados y hasta morbosos, recibo también miradas, gestos y otras cosas de parte de los hombres y algunas mujeres que botan la cabeza para admirar o envidiar, tampoco tengo hijos debido a que cuando niña me practicaron un aborto en una clínica clandestina, allí me sacaron la matriz, por ese motivo no puedo concebir.

Mi esposo es un buen hombre, 2 años mayor que yo, de 180 estatura, de 72 kilos de peso, trigueño, pelo crespo y negro, delgado, bien aspectado en todos los sentidos, las chicas lo ven y no son indiferentes a sus gustos, llama la atención de ellas en todos lados, profesional, trabajador, juicioso, bueno en la cama, sé que me la ha jugado varias veces, lo he perdonado porque aprendí a pagar con la misma moneda. Aquí sólo quiero desahogarme de estos recuerdos, revivirlos y compartirlos con aquellos que buscan algo de diversión por este medio, dejo constancia de que mis relatos son verídicos y no sacados de la fantasía de alguien.

Hoy les relataré cómo incidió en mi vida la llegada de la prima de mi esposo, María Fernanda (MAFER) a vivir en mi casa con el fin de que me cuidara y me acompañara de paso.

Como recordarán, ya había descubierto a mi esposo en varias situaciones comprometedoras, besando o tocando alguna chica, le hacía un reclamo mínimo, solamente para dejarlo en evidencia, con la advertencia que le iba a hacer lo mismo y pagarle con la misma moneda, eso lo dejaba aburrido, algo molesto y pensativo.

Seguramente por temor de que yo le fuera infiel, mi esposo Jorge Alberto, quien me lleva dos años de edad, es decir ronda los 34 años ya a la fecha del presente escrito, me propuso que le permitiera a su prima María Fernanda que viviera en la casa, ocupando una habitación que queda libre, la cual tiene su baño privado también como la nuestra. Mi respuesta fue positiva, no tenía inconveniente en ello, más sabiendo que llegaba de provincia a iniciar sus estudios universitarios.

Mafer, como le gusta que la llamen, llegó una mañana de domingo, era una chica de 22 años, de 170 estatura, delgada, unas tetas grandes, su piel trigueña, pelo crespo y le caía sobre los hombros, bien parecida, vestía una pantaloneta cortica de jean, le quedaba bien apretada, una camisilla delgada que dejaba ver su brasier, unas sandalias de cuero, me impresionó su imagen, algo parecido a mi estilo de vestir sensual, provocativo y para poner a soñar a más de un tipo con esas piernas bien torneadas y largas.

Se acomodó en su habitación, bajó a la sala donde estaba yo con mi esposo viendo una película, entregó un presente a su primo (mi esposo), le ofrecí algo de beber y prefirió una cerveza, nos miramos con mi esposo y todos decidimos tomarnos una cerveza, pero una trae a la otra, es así que pasamos la tarde bebiendo animadamente, charlando de la familia y riéndonos de algún chiste;

Mi esposo nos recomendó que fuésemos buenas amigas, que nos colaboráramos en todo lo que fuera posible, que nos hiciéramos compañía, etc, que él respondía por todos los gastos adicionales, ambas asentimos, aceptamos las condiciones y sugerencias sin protestar.

Pasaron los días y todo era normal, ella asistía a sus clases o las tomaba de forma virtual, nada que comentar, mi esposo llegaba y volvía a salir de viaje, casi siempre eran dos o tres semanas lo presupuestado en cada comisión.

Un día Mafer me pregunta si había algún inconveniente de que llegara un amigo suyo a estudiar con ella, le dije y ¿tu primo sabe de eso?, yo le pido permiso fue su respuesta, que él me diga si autoriza o no, fue mi respuesta. Mi esposo me llamó confirmando el permiso.

Llegó su amigo, su nombre era Charly, al menos así se presentó, un tipo alto, 175 como mínimo de estatura, piel clara y cabello castaño, ojos claros, fornido, grueso, atlético, bien parecido, se le veía pinta de conquistador y matador con las mujeres. Inmediatamente llegó, Mafer lo subió a su alcoba, allí se tardaron algo más de una hora, bajaron a sentarse a estudiar en la mesa del comedor, unas tres horas después el chico se fue de mi casa.

Al preguntar a Mafer por el ingreso a su alcoba de ese muchacho y la demora allí, su respuesta fue, cuñadita ese chico es mi novio y estamos saliendo, ya hemos estado íntimamente un par de veces, me lo cuadré en la universidad, espero que no te molestes, entonces le respondí: molestarme no, el problema es tu primo que luego me tilde de alcahueta, o me culpe si usted sale embarazada, no cuñadita, embarazos no, yo me cuido en ese sentido, tomo anticonceptivos y siempre uso condón, está bien, espero no equivocarme le dije.

Mafer cada semana o dos semanas llegaba con un compañero de estudios diferente, con todos hacía la misma rutina, al haber permitido eso una vez no me sentía con la moral para impedir esas visitas.

Al terminar su tercer semestre día llegó con otro muchacho, un moreno oscuro costeño, de 180 estatura, fornido, atlético, de sonrisa muy agradable, me lo presentó como su novio, decía que era acordeonero en un grupo vallenato y también su compañero de clases, su nombre era Adrián, mucho gusto, fue nuestro saludo, me cayó muy bien.

Se sentaron a estudiar entre besos, charlas, risas y estudio, al rato estaban en la alcoba de Mafer, se imaginarán que no era a repasar alguna materia que entraban.

En presencia de mi esposo llegaba mi cuñada con sus amigos de turno o con un grupo de varios chicos, en algunas oportunidades alguna chica se les unía, pero era a estudiar juiciosos, yo le decía a Mafer: usted es mucha porquería, ahora si es juiciosa, no quiebra ni un plato, ella se reía y me decía, en algún momento te voy a recompensar, ya verás que sí.

Así transcurrieron los tres primeros semestres de Mafer, buenas calificaciones y un promedio alto, mi esposo feliz de conocer el juicio de su prima MAFER, me decía que eso era por el respeto que yo influenciaba en ella, que ojalá siguiera así toda la carrera, yo pensaba: si supera lo loca que es y en las andanzas que se la pasa, pero no me atrevía a decir nada, en fin de cuentas no me sentía con la moral para delatarla puesto que yo también había tenido sexo con varios tipos, aún después de casada, éramos iguales de putas ambas.

Llegó el cuarto semestre con muy pocas variantes de comportamiento en Mafer, sin embargo, cada día se le veía más segura de sí misma, con más soltura en el hablar y su desempeño en todo sentido, era el orgullo de mi esposo.

Estando mi esposo de comisión se dio el cumpleaños de Mafer, ella me pidió permiso para hacer una reunión con sus compañeros de salón, que ellos pagaban todo, como siempre mi esposo le autorizó, siempre y cuando yo estuviera presente todo el tiempo para garantizar el respeto en todo momento, así se hizo.

Llegaron alrededor de unas diez personas, todas jóvenes de promedio 20 a 25 años, tres chicas y siete varones, entre todos habían reunido dinero para comprar cerveza, una botella de whisky, cigarrillos, pastel y todo lo que querían tomar esa noche.

La reunión empezó a eso de las 8 de la noche con la partida del pastel, el brindis, cantando el feliz cumpleaños y de una sonó la música de reguetón, rock y uno que otro vallenato, mi música preferida.

Con Mafer nos vestimos con Jean, zapatillas y una camiseta de algodón, todos los invitados iban en traje deportivo, yo los acompañaba y bailaba con todos ellos, lo mismo hacían Mafer y las otras chicas, por momentos se hacían concursos y retos de algo, el castigo era beberse cinco tragos de whisky, previamente servidos, hacer los números con la cola, cantar o hacer cualquier ridículo; a eso de las 11 de la noche las chicas se fueron de la fiesta junto con cinco de los chicos, todo parecía acabarse en ese momento.

Quedaron dos chicos por parte de los invitados, Mafer y yo, estábamos en parejas bailando y celebrando ese cumpleaños, los concursos y retos siguieron, cambiábamos de parejo con Mafer, igual solo quedamos dos para dos.

Con Adrián quedó Luis a quien llamaban el gallina, por ser muy tímido, era un chico de unos 20 años, de 165 estatura, delgado, piel clara, oprimido por sus padres y torturado por sus compañeros con bullying, muy parco al hablar, hasta parecía que siempre esperaba una burla cuando hablaba.

En uno de los retos fue obligado a bailar como Michael Jackson, obviamente era el que menos idea tenía de bailar, perdió el reto, la penalización salió de la boca de Mafer, dele un beso con lengua a mi prima Andrea, todos gritaron sí, que le dé un beso, que le dé un beso, oigan a estos locos, ¿por qué no lo recibe Mafer que es su amiga y es la que cumple años hoy?, grité yo, no sea miedosa cuñada, ese chico es virgen y no ha besado a ninguna chica, tampoco tiene novia, por eso lo llaman el gallina, además si usted lo besa yo no voy a echarme al agua con mi primo, eso sería un secreto de estado, como dicen por ahí.

Con tanta insistencia, la borrachera, la calentura del momento, además por los empujones de Mafer y Adrián hacia Luis “el gallina”, mi cuñada dijo yo superviso ese beso, para que no se pasen, quedaba claro que todos habíamos perdido retos,

Ese chico se me acercó tímidamente, estaba rojo por momentos y otros pálido del susto, ante la mirada a escasos centímetros de Mafer, el chico se me acercó y nuestras bocas se unieron en un beso de solo labios, sin abrazos, ni lengua, duró solo unos dos segundos, un aplauso sonó, gritos de bien, buena esa, perdió el corcho con una mujer de verdad, perdió la virginidad y cosas así, ese chico quedó rojo como un tomate maduro, talvez por la pena o el miedo, nunca lo supe.

A esa altura de la noche, las cosas se iban calentando a cada momento, eso de las dos de la mañana, todos estábamos muy tomados, como solo quedábamos con Mafer, su novio de turno y Luis el gallina, estamos en parejas completas decía Mafer, en un momento apagó la luz de la sala y solo dejó la luz del baño social, todo quedó con una luz tenue, muy suave, la música siguió sonando un poco más suave, yo miraba a Mafer como se devoraba a besos a su novio, pensaba para mis adentros, qué caliente es esta MAFER, seguro que me gana por mucho.

Mientras bailábamos, Luis se disculpó por el beso que me había dado obligado por pagar la penitencia, dijo que no era su costumbre, que no sabía qué hacer ni cómo actuar en ese momento, lo tranquilicé, le dije que yo también lo había disfrutado, ¿de verdad? preguntó él con curiosidad mientras su rostro se iluminaba, le confirmé positiva mi respuesta, me gustaría repetirlo algún día, sé que eres casada y que aquí está la prima de tu esposo, pero es un sueño nuevo, lo miré de frente a sus ojos, se veía como triste, asustado o no sé, pero con cierta esperanza, sin mediar palabras acerqué mis labios y nos dimos un beso profundo, profesional, con lengua y apretón de cuerpos, seguimos bailando bien pegados, hablando con más confianza, su cara cambió a felicidad y avaricia de más amor.

Al detallarme en la oscuridad a Mafer, noté que al dar una vuelta mientras bailaba le tenía agarrada la verga a su novio Adrián y lo estaba pajeando con su mano derecha, le había abierto su bragueta y se lo había sacado por la bragueta como si estuviera en el orinal, mientras con su otra mano se colgaba a su cuello y lo besaba con ansiedad, con firmeza me acerqué a ellos y les dije, ¿no se les estará yendo la mano con esa confianza aquí en mi casa?

Te hemos visto besándose con Luis, mire las fotos, mi primo puede enterarse de eso. Quedé fría, el mundo se abría a mis pies, me tenían acorralada, sin poder protestar, otra vez había caído por confiada.

Entonces qué quieren que haga para que borren esas fotos, cuál penitencia debo cumplir, pregunté como asustada, lo que me faltaba, una prueba para mi esposo de una infidelidad mía, no era nada bueno para mi vida en ese momento.

Mafer fue quien habló, quiero que hagamos un intercambio, que te marques o te ligues aquí a Adrián, él me ha confesado que le gustas y le caes muy bien, aquí y ahora y yo lo hago con Lucho gallina, propuso Mafer y además tienes mi promesa bajo juramento que no le contamos nada a mi primo, usted misma borra las fotos, yo dudaba en ese momento de esa sinceridad,

Adrián era un chico alto, bien parecido, moreno, atlético, costeño, musculoso, en lo que aprecié en la media luz su verga era inmensa, no sabía que hacer ni qué decir.

¿Quieres que te dé un abrazo? Preguntó Adrián, se me acercó ese gigante, me rodeó con sus brazos y quedé prisionera entre sus brazos, sin preguntar me propinó un beso con lengua, no lo vi venir, menos entender lo que estaba pasando, ahora sí estaba echa toda una puta, perdida de principio a fin, besándome con dos tipos diferentes delante de la prima de mi esposo, estaba caída del todo.

No supe de dónde saqué fuerzas para gritar, Mafer, bésate con Luis gallina aquí y ahora, ella no se hizo de rogar, se acercó a Luis, lo abrazó y comenzaron a besarse como locos, no los despegaba nadie, yo miraba a Adrián para ver su reacción, era de complacencia, ellos parecían entenderse en ese aspecto, en ese momento yo pensaba y pensaba, pero no sabía qué hacer para terminar esa fiesta, pues se estaba saliendo de control, cosa que no pude.

Adrián me volvió a agarrar, me besaba con agrado, yo sentía el bulto de su verga por sobre nuestras ropas, él seguro sabía eso y más lo movía para que yo lo sintiera, ¿te gusta? Me preguntó al oído, cállese, fue mi respuesta, llegó Mafer a ofrecer licor, con eso se acabó la charla y mi tortura deliciosa con esa vergota en ese momento.

Mafer me abrazó y me agradeció por el momento que estaba viviendo, me permitieron borrar las fotos que me habían tomado, muy oscuras y borrosas, pero con esas me habían presionado para besarme con Adrián, quedé más tranquila, me tomé un buen trago de whisky.

Ahora sí nos podemos quitar la ropa, dijo Mafer y de una se sacó su blusa, quedó en solo brasier, haber, todos a quitarse la camisa, fui la última en hacerlo, Adrián no paraba de mirarme, yo me hacía la indiferente siempre pendiente de Mafer y su libertinaje tan descarado que demostraba a cada momento, su novio era de nombre nada más pues no había respeto ni pudor en sus actos, yo me estaba dejando llevar por el momento y las ocurrencias de Mafer.

Las cosas seguían calentándose más y más, nos turnábamos con Mafer para bailar y chuparnos con nuestros parejos de turno, Adrián no perdía oportunidad para empujarme con su tolete, restregándolo contra mi cuerpo, cosa que me estaba poniendo cachonda, en algún momento opté por agarrárselo por encima del pantalón y se lo apreté, qué afortunado eres, Que cosa más rica tienes, Le dije algo nerviosa, su respuesta fue: es todo tuyo, cuando quieras, donde quieras y como lo quieras, está siempre disponible, eso sí con todo mi respeto, solo pude morderme el labio en señal de admiración.

Ahora Adrián estaba bailando con Mafer, este procedió a desabrochar el gancho del brasier de Mafer, ella no opuso resistencia, se lo quitó y lo arrojó sobre una silla, Adrián besaba esas tetas talla 36 de Mafer, más que yo, ella me llevaba dos tallas, yo soy talla 34, hay 34b y 34c, en ese momento me entró algo de celos de ver a ese moreno que me estaba galanteando abrazarse y besarse con su novia Mafer, no entiendo por qué me estaba sintiendo atraída por ese tipo si solo lo había visto un par de veces pero cumpliendo el papel de novio de Mafer.

Entonces me besé nuevamente con Luis, lo abrazaba y lo arrimaba contra mi cuerpo, le agarré su miembro por sobre el pantalón y se lo apreté con fuerza, tanto que alcanzó a gritar del dolor, le hice una mueca con la boca a Adrián mostrando la cola de Mafer, entendió de una, procedió a sobar, masajear, desabrochar y bajar el Jean de Mafer, ella ayudó a quitárselo y quedó en una tanga roja diminuta, no le tapaba mucho más allá de su raja.

Mafer pegó el grito y protestó, pero ustedes son abusivos, yo sola estoy desnuda y ustedes qué? Eres la cumpleañera, así que mereces todas las atenciones, le grité sonriendo.

Yo sola no, dijo Mafer, ella ayudó a Adrián a quitarse el pantalón junto con su pantaloncillo, de una su enorme vergota salió a moverse de lado a lado, en ese momento Mafer quedó agachada frente a esa serpiente negra, de una y sin pensarlo se la echó a la boca y la saboreó por un momento, volvió a tragarla hasta la mitad en un movimiento repetitivo muchas veces,

Luego se levantó y se besó con Adrián, se dirigió a Luis para proceder empezar a desnudarlo, empezó con un beso en la boca, un abrazo y comenzó a bajar su pantalón,

Entre tanto Adrián totalmente desnudo y con esa vergota bien parada se me acercó y desabrochó mi brasier con cierta suavidad y algo de torpeza, estando a mis espaldas me rodeó mi cintura con sus manotas fuertes, subió sus manos y apretó con suavidad mis teticas, su boca besaba y lamía mi nuca y orejas, muchos escalofríos recorrían mi cuerpo, una creciente continua de fluidos bajaba por mi conducto vaginal, me sentía empapada por completo, su verga picaba en mis nalgas y cintura como buscando una cueva en donde esconderse, bajó sus manos y las deslizó por entre mi jean hasta llegar a mi pelvis, eso me terminaba de poner más caliente que nunca, me giré y le pagué con un beso apasionado.

Todos quedamos totalmente desnudos, los chicos con esas vergas tan desiguales, la de Luis el gallina, era como la mitad de la de Adrián, el chocho de Mafer y el mío bien depilados, sin embargo, a ella se le notaba una pequeña raya que marcaba el inicio de su raja en comparación con los míos gruesos y carnosos.

Mafer volvió a coger a su novio Adrián para besarlo, acariciarlo y disfrutar esa verga picando por sus piernas y estómago, queriendo entrar a esa cueva húmeda y caliente que seguramente lo esperaba con ansias, yo le sobaba la verga a Luis soñando con tener a Adrián, sería en otra oportunidad de eso no cabía duda, era mi pensamiento.

Vamos a la alcoba de huéspedes, les propuse, allá hay varios colchones y podemos estar más cómodos, así se hizo, colocamos dos colchones en el piso y nos tiramos sobre ellos, yo me besaba con Luis y Adrián se besaba con Mafer, Adrián se le subió a Mafer en estilo misionero y comenzó a penetrarla, ella gemía con cada embestida y pedía a gritos que la tomara,

En ese momento cogí la cabeza de Luis para indicarle que bajara al pozo de los deseos, a que lamiera mi rajita en un oral del que no esperaba mucho, pero que sentía la necesidad en ese momento, para ello, levanté mis piernas, notando que Adrián era el más interesado en observar mi entrepierna, seguramente porque admiraba mis labios carnosos, Luis empezó algo torpe y fue cogiendo el ritmo, metía sus dedos en mi gruta con fuerza, yo le pedía que fuera más considerado, así con la lengua y la forma de chupar un tanto ordinaria se fue acomodando a mis gustos y exigencias acatando mis sugerencias y orientación.

Cuando me sentí algo satisfecha del oral, hicimos un 69 con Luis, éste ya le había cogido el ritmo al sexo oral, yo estaba debajo de él y disfrutaba más tranquilamente, como comprenderán mi garganta alojaba todo el miembro de Luis que ya no era tan gallina, era como chuparme uno de mis dedos de la mano, no era nada de problema, así que le agarraba sus huevas y las trataba de meter en mi boca.

Adrián y Mafer disfrutaban ahora al estilo perrito, ella en cuatro patas, sus ojos tenían una mirada perdida por la emoción, el dolor o el goce que estaba sintiendo esa zorra.

En un momento la mirada de Adrián se cruzó con mi mirada, el agarrándose la verga con su mano, me la ofrecía, con la boca hacía gestos sin sonido en donde se podía leer, ¿quieres? Yo le hice señas con la cabeza de que sí, como despreciar esa verga de unos 30 centímetros de largo, eso era lo que estaba esperando toda la noche, Adrián me hacía recordar a los caballos o al burro de la finca de mi tía Josefina o del tío Julio, en donde me atienden de forma excelente cada vez que hay la oportunidad.

Yo estaba acostada boca arriba con Luis encima lamiendo mi chochita, mientras yo le chupaba su verga, Adrián se acercó, se arrodilló metiendo mi cabeza entre sus piernas y me la ofreció en mi boca esa vergota recién sacada de la raja de Mafer, un sabor nuevo para mí, hasta ese momento no había estado con otra chica, mi mente divagaba cosas y películas de porno que había visto, no pude resistirme, dejé a un lado mis escrúpulos y comencé a engullirme esa verga hasta el fondo, él la metía y la sacaba, se le notaba una cara feliz,

Mafer ayudó a Luis a que se acomodara entre mis piernas y comenzara a meterme su verga, ella no superaba los 13 centímetros, pierda la virginidad en esa chocha tan gorda y carnosa, le gritaba Mafer a Luis, como pudo la metió un poco torpe e inició su mete y saca rítmico, aprendía rápido ese chico, Mafer me sobaba mis tetas y se deleitaba viéndome tragar la verga de Adrián y recibir verga de Luis.

La fiesta era para Mafer por su cumpleaños, pero yo estaba disfrutando más en ese momento, entendí que seguramente ese era el pago de Mafer para compensar todos los cuartos que le hice para que se viera con sus amantes en mi propia casa sin que mi esposo supiera nada de eso.

Adrián retiró a Luis de entre mis piernas y se puso él en ese sitio, me la metió de una, en fin, ya estaba abierta y lubricada, yo gemía como loca, de felicidad y del gozo que me producía esa vergota dentro de mí, pronto me vine varias veces en ese momento, mi chocha se contraía y expandía de felicidad con ese monstruo dentro de mí, mis jugos inundaban todo mi ser, facilitando la entrada y salida de esa morcilla deliciosa, Adrián me abrazaba y besaba con pasión, parecía que los dos deseáramos más ese momento que cualquier otra cosa.

Luis ahora estaba encima de Mafer al estilo misionero, yo disfrutaba de verdad ese momento con Adrián taladrando mis entrañas, Adrián dijo a Mafer, dale a probar de tu chocha a tu prima, ahora hagan un 69 ustedes,

Ella se me acostó encima ofreciéndome su sexo en mi cara, la cara de ella se dirigía hacia mi chocha, Luis me ayudaba a levantar la cabeza para llegar a los labios vaginales de Mafer, ella hizo lo propio conmigo lamiendo mi sexo húmedo, resultamos en un perfecto 69, con cierto recelo llegué a los labios vaginales de Mafer, ahí encontré la fuente de los sabores que noté al tragar la verga de Adrián,

No podía ser inferior a ese reto y me agarré de la cintura de Mafer para pegarme a su sexo y chupar como si fuera una experta, al fin y al cabo, lo que los chicos me habían hecho anteriormente yo lo estaba replicando en ese momento en ella. Mafer parecía más experta en esas lides y se pegaba a mis labios como una lapa, por momentos trataba de meter su puño dentro de mí, pero mis gritos se lo impedían.

Adrián se volvió a acomodar entre mis piernas y me atacaba con embestidas fuertes que me hacían gemir y enterrar mis nalgas en el colchón, luego se la ofrecía ponía a Mafer a mamar o que lamiera mi chocha para volver a clavarla dentro de mí, Mafer frotaba sus dedos en mi clítoris para que mis orgasmos fueran continuos y permanentes, yo solo atinaba a tener dos dedos dentro de su raja agarrados contra su hueso púbico.

Por instrucciones de Adrián, Luis empezó a metérsela a Mafer, en mi propia cara, podía escuchar los sonidos que producían esas embestidas, veía cómo entraba y salía ese pequeño miembro por entre los labios de Mafer, también podía percibir sus olores a sexo y sudor.

Los chicos cambiaron de posición y nosotras también, ahora yo estaba encima de Mafer y Luis era quien introducía su verga dentro de mi humanidad, así seguimos hasta que Luis dijo, me voy a venir, sus movimientos fueron más rápidos y fuertes, un grito salió de su garganta, ahhh, ahhh, un chorro de semen caliente se estrelló contra mis nalgas y labios vaginales, la cara de Mafer se llenó en líquidos seminales que escurrían de mi cuerpo y los que cayeron directamente sobre su boca y cara,

Le llegó el turno del orgasmo a Adrián, quien la metía y sacaba dentro de la chocha de Mafer, por momentos yo se la chupaba y tragaba hasta el fondo, se la ayudaba a meter con mi mano en la raja de Mafer y le daba dedo en el clítoris a esa puta que era más mi competencia que otra cosa en ese momento, cuando sentí que se la clavaba con fuerza y la sacaba como si pasara algo, comprendí que me la estaba ofreciendo para que me tragara su leche,

Sin dudarlo me la llevé a la boca moviendo mi cabeza rítmicamente hacia arriba y abajo, mi boca se llenó de leche espesa, caliente, en abundancia inundaba mi garganta, pero me sabía de lo más delicioso como no hubiere probado nunca, como si nunca la hubiera tragado de otros machos, en ese momento comprendí que ese chico me había flechado, y yo estaba disfrutándolo en ese momento. Luego se la volvió a meter en la raja de Mafer, ya estaba un poco desinflada pero aun así se apreciaba su tamaño y fortaleza.

Así amaneció el nuevo día, los chicos se fueron felices, mi cuñada quedó de salir en la tarde con su moreno, yo me negué a salir en esa oportunidad.

Cuando Adrián se estaba despidiendo de mí, me dijo al oído, ¿quieres que vuelva o te puedo llamar? Sí, llámame, fue mi respuesta sin pensar con un movimiento de mi cabeza asentí, creo que Mafer no se dio cuenta de ese momento,

A los pocos días recibí una llamada de Adrián quien me saludaba y se declaraba fans de mi sexo y personalidad, me invitó a salir o que si yo prefería que el encuentro fuera en mi casa, le dije que en mi casa no, que jamás se volvería a repetir, hablamos durante un rato, al final de la charla me dijo que me quería regalar una serenata con su grupo de amigos costeños que cantaban música vallenata (mi preferida) acepté pero con la condición de que no pasaría nada entre nosotros, ni tendría sexo con ellos. Cuan equivocada estaba, me los llevé a la cama a todos tres en la primera cita, mejor dicho, me agarraron los tres a las malas, pero eso es otra historia que contaré luego.

Con Mafer se inició una nueva forma de amistad, camaradería, confianza y putería, hasta llegamos a dormir juntas a falta de machos, ella seguía llevando amigos a estudiar la excusa de poder culiar con ellos, de vez en cuando llevaba alguno para mí, todo en ausencia de mi esposo, hasta que decidió irse a vivir con uno de sus muchos amigos, ahí terminó nuestra camaradería.

Aquí termino otra vivencia, disculpen los errores pues no soy escritora profesional, solo cuento una historia de mi vida, no pretendo encontrar amigos con derechos o lograr algún beneficio diferente al de compartir con los lectores un momento, si me escribes con respeto te responderé. Tu amiga Andreas del Pilar. Andrea.