Xtories

Cornudo mirón

Laura no vino a pagar sus facturas, vino a pagar con su cuerpo. Pero lo que no esperaba era descubrir que su marido estaba observando desde la ventana de enfrente, disfrutando de cada embestida.

undiaesundia24K vistas7.8· 11 votos

Cornudo mirón.

Esta puta de Laura me ha llamado hoy y ha quedado en venir. Pero ni se ha presentado. Plantón. Un WhatsApp avisando cinco minutos antes que el niño se ha puesto malo y que su marido está fuera. Que viene el viernes de la semana que viene, que antes imposible, que no me preocupe, que los documentos están firmados y los pagos se harán pronto. Me ha vuelto a dejar con el calentón y a esperar. Encima con el dinero que me debe.

* * * * *

Voy a seguir tu consejo. No la voy a decir nada más, no la llamaré salvo que sea por temas profesionales.

* * * * *

Me da que me quedo sin echármela un polvo. Por un lado, no me preocupa, pero por otro me cabrea quedarme con el morbo de follarme a esa morenita en el despacho.

No paro de pensarlo. La tengo “agarrada por los huevos” bueno a ella no, más bien a su marido. No entiendo muy bien el porqué de esos alquileres, y aunque el negocio lo montó ella, es familiar y como no me entregue los documentos firmados y pague, lo pueden pasar muy mal. Nunca he chantajeado a nadie ni tengo intención de hacerlo, pero... me lo está poniendo a huevo. No puedo negarte que eso de tener a una esclava a mis pies me da mucho morbo. Nunca he tenido a una mujer en esa posición.

* * * * *

Hoy se ha presentado. Sin cita previa. ¿tienes visitas? ¿No? Solo dos minutos me dice. Se sentó frente a mí y echó un ojo al presupuesto. Sin apenas inmutarse dijo que solo podría pagar… Ni la mitad de mis honorarios, pero antes de que yo dijera nada, fue ella quien me ofreció directamente su cuerpo a cambio de que yo les arreglara esa situación. Me dejó perplejo.

-. No pongas esa cara, he visto cómo me miras y seguro que te mueres de ganas por follarme dijo. Fue ella quien se insinuó descarada, quien se levantó sin dejar de mirarme a los ojos, se acercó a mí, cogió mi mano y la colocó sobre sus pechos. Fue ella quien me calentó dejándose sobar por todo el cuerpo y terminó arrodillándose delante de mí y haciéndome una de las mejores mamadas de mi vida.

* * * * *

Hoy me ha llamado. Un mensaje muy breve. ¡Joder tío! No paro de pensarlo. La tía está buenísima. Dan ganas de follársela siete veces seguidas… Y además no hay riesgo de nada. Está casada y no va a abrir la boca. Perfecta para un par de polvos y poner fin a la historia.

* * * * *

Cada vez que lo pienso me pongo malísimo. No me lo quito de la cabeza. Me daría mucho morbo desnudarla. No, mejor aún, hacer que se desnude ella sola. Da más sensación de poder. Es más humillante para ella.

Luego me encantaría sobarla las tetas, girarla, ponerla con las manos en la mesa, brazos estirados, tirar de sus caderas hacia atrás, algo agachada, pero sin llegar a estar en ángulo recto. Las piernas un poco separadas. Me gusta ver los labios de cualquier mujer asomar. Y ver los de Laura me va a gustar más. No sé si tiene el coño depilado o no. Me da igual.

Me lo estoy imaginando. Es como si la tuviera delante de mí. ¿Te imaginas poder sobarla el culo, rozar con los dedos los labios de su coño, separárselo y metérselos desde atrás? Masturbarla así. Calentarla. De vez en cuando sin dejar de tocar su coño sopesar desde atrás sus tetas. Meneárselas. Acariciar sus pezones. Retorcérselos. Estrujar sus tetas y moverlas en todas las direcciones. Y luego, cuando menos se lo espere, darla unos buenos azotes en el culo por puta y por hacérmelo desear.

Ufff. Se me está poniendo la polla durísima.

Me recrearía mirando. Tiene que ser fascinante ver colgar esas tetazas. Darla un azote y verlas menearse como flanes locos. Uuummm

Y luego sí. Inclinarla, acariciar la entrada de su coño con mi rabo y… Y empotrarla, meterla la polla hasta adentro, hasta que mis cojones choquen con su entrada. No sé si gritará, gemirá o pasará de todo. No lo sé. Solo puedo pensar en mi polla taladrando ese coño sin parar.

Mira para que te hagas a la idea de la tía que es, te voy a mandar una foto. La apertura de la tienda. Está arreglada. Súper elegante. Es guapísima. Ahora imagínatela con un sujetador, liguero y braguitas negras. Me dijo que esa sería la ropa que traería el día que viniera a pagarme. Mírala bien. Además de guapa está impresionante.

Imagínate que tú eres yo. Que estás en mi lugar. No me digas que no se te pone tiesa sabiendo que te la puedes follar como quieras, que la tienes en tus manos, que la puedes ordenar que te la chupe o que se abra de patas o… qué se yo, lo que te apetezca.

Ella ha dicho que menos violencia, lo que quiera, que no hay límites, que cuando venga a pagar, vendrá a pagar. Lo ha recalcado y lo ha dejado bastante claro. Podré tratarla como una puta o simplemente usarla como un agujero para descargar mis huevos.

-. Puedes olvidarte que tengo marido, no te cortes, me dijo. Voy a ser completamente tuya. Podrás usarme para lo que te dé la gana, hacerme lo que más te guste.

Lógicamente, por muy bien que sonara, no la creí. Que una casada se te ofrezca tan descaradamente es difícil de creer.

* * * * *

Pues al final vino. Todo muy serio, muy seco, muy profesional. Hablamos unos minutos. Di por supuesto que no haría nada de lo que dijo. Sacó los documentos. Apenas me dio tiempo a leer los papeles. Solo vi que estaban firmados todos en el lateral; Dos rúbricas. Parecía todo correcto. Puso el sobre con mi dinero en la mesa… Y mientras lo abría la tía empezó a desabrocharse la blusa.

Me quedo mirándola. No hace falta que cuentes el sobre, falta más de la mitad. Se puso de pie, dejó caer la falda.

Tal y como prometió. Sujetador negro a juego con el liguero, y una braguita también negra de encaje.

Metió los pulgares enredándolos en los tirantes del sujetador. Mirándome retadora, desafiante me dijo: ¿Me lo quitas tu o prefieres que lo haga yo? ¿Esto es lo acordado no? Si no quieres me visto y me voy…

Joder. Impresionado es poco. Nunca pensé que me pudiera pasar algo así. Tampoco su indiferencia, su especie de apatía. No sé, la naturalidad con que lo dijo, con que me ofreció su cuerpo. No sé cómo explicártelo.

Me levanté, ella se dejó soltar el corchete del sujetador. Desde atrás la bajé el sostén. Se dio la vuelta y sujetándose las tetas desde abajo me las ofreció. Luego directamente se tiró encima de mí y me besó.

La rodeé las caderas y me restregué contra su cuerpo. Queria que notara que mi polla estaba empezando a ponerse firmes. Luego agarré a puñados sus nalgas y se las estrujé, se las abrí, se las sobetee lo que quise. Incluso las di unos sonoros azotes.

La fui empujando hasta que sus muslos chocaron con el bode de la mesa.

Se dejó colocar sobre el tablero. Abrió las piernas mostrándome obscena el coño oculto bajo las bragas. Rómpemelas si quieres, dijo refiriéndose a la braguita. La toqué el coño. Por fuera y por dentro. Gimió. Estaba calada. Pero aparentaba una frialdad absoluta. Como si no fuera con ella. Pero cada vez que mis dedos la rozaban su pecho se hinchaba y gemía más escandalosa. Eso no podía ser fingido.

Dejé que mi polla saliera disparada. La miró y sonrió. Por primera vez vi una expresión lujuriosa en su mirada. Tenía cara de vicio, y no es que yo tenga un aparato fuera de lo común. Además, el día que se agachó y me hizo aquella fabulosa mamada ya la vio y tocó todo lo que quiso. No era una desconocida para ella.

No esperó, agarró mi polla y tiró de ella hasta colocarla a su entrada. La dejó allí. Me miró a la cara. Cogí su mano. La quité el anillo de casada. Se lo puse en uno de sus pezones y lo chupé. Lo repetí con el otro pecho. Luego mirándola a los ojos se lo metí entre las bragas. Quería que lo sintiera en su coño.

Y no hizo falta más. Ni me molesté en arrancárselas, simplemente se las aparté. Lo justo, lo suficiente para despejar su agujero. No quería por nada del mundo que su anillo de casada se callera al suelo. Quería que, aunque raspara o la doliera lo sintiera en su coño. Te puedes imaginar cómo se la metí.

Y empezamos a follar como animales. Hubiera sido un polvo más en la oficina. Uno más pero no, con esta tía no hay nada normal.

Cuando me cansé de metérsela así, la giré. La moví y la di la vuelta. Se dejó manejar. La puse tal y como yo quería, con las manos apoyadas en la mesa y el culete hacia afuera. Ya sabes cómo. Me agarré a sus caderas y la embestí desde atrás, moviendo todo su cuerpo, meneando sus tetas… Entonces miré al cristal. Me encantaba ver esos melones bailando. ¡Y le veo allí!. Se lo digo: ¡Joder hay un tío mirando, está en la ventana de enfrente! ¡Ese hijo puta parece que tiene unos prismáticos!

Jadeando me dice que ya lo sabe, que ni se me ocurra parar, que siga follándola.

-. Pero… ¿No te importa que nos vean?

Yo estaba alucinando. Se lo pregunté por si estaba incomoda o qué se yo… Y ella empezó a decir que siguiera.

Me decía: Que sí joder, que ya me lo has dicho, que te calles la puta boca y sigas follándome… Que ya sé que nos están mirando… Ese es un cornudo maricón.

Pensé que lo del cornudo maricón era un insulto. No pretendía insistir, quien podía tener problemas era ella, la casada era ella... Me cortó en seco. ¡Sigue follándome joder! ¡Ya sé que nos miran coño! ¡Joder tío cómo no lo voy a saber que nos miran si es mi marido!!

Estupefacto es poco. Si antes estaba algo alucinado. Ahora ni te cuento. La polla empotrada hasta adentro y yo como una estatua con cara de tonto. La película es que la tía lo suelta tan tranquila. Y además dice que seguramente se la esté meneando. Si haciéndose una paja.

¿Cómo iba yo a sospechar que el marido de esta puta es un cornudo maricón que está espiando desde la ventana?...

Alucino y se lo pregunto. ¿en serio tu marido se está tocando la polla viendo lo que estoy haciendo a su mujercita? ¿Está viendo que te follan como a una puta y encima se la está cascando?

Y tan campante responde que sí, que a él le gusta y que a ella la da igual. No la importa. Ya lo ha hecho otras veces. Si, lo de follar con su marido mirando. Es un cornudo y además es un mirón. Es un puto cornudo maricón, dice arrastrando lasciva las palabras.

Eso ya me encendió del todo. La tengo sujeta por las caderas y no paro de metérsela a lo bestia. Algún que otro azote la doy. Tiene el culo rojo. Manejo su cuerpo como me da la gana. Mientras la meto mi polla como un animal se lo pregunto: ¿pero tú crees que esto es normal? ¿Cuál? Me responde. Esto, que tu marido nos mire. Ya te lo he dicho, mi marido es un puto cornudo maricón, dice mezclando las palabras con gemidos...

Joder tía no sé… ¿cuantos cornudos se harían una paja mirando mientras se follan a su mujer? Dije. No era una pregunta era una reflexión en voz alta.

Vuelve la cara. Por su expresión creo que esto la está gustando tanto más que a mí. No se… dice arrastrando las palabras… tú fóllame y ya está… si quieres saber si hay más cornudos como mi marido pregúntalo. Yo qué sé, pon un anuncio. A lo mejor hay suerte y te contestan...

En ese momento, agarró mis manos, y las llevó a sus pechos. Estrújame las tetas cabrón me gritó ordenándomelo. Después se giró un poco hacia la ventana y tensó su cuerpo. Supongo que quería que él viera como se corría.

Luego vino el espectáculo final. Avisar de que me voy a correr, salirse bruscamente de mí, arrodillarse y dirigir toda mi corrida a sus tetas. Ponerse frente a la ventana y empezar a restregarse los pechos embadurnándose con mi semen.

Ven aquí, me dijo…

Mira que huevazos tiene ese cornudo… ¿ves su mini polla desde aquí? ¿la ves? Ya verás ahora le hago una señal y con dos toques suficiente, se va a correr como un cerdito…

Estaba demasiado lejos para poder verlo con tanto detalle. Tuve que apuntar con el móvil y usar su zoom. Solo se veía la mitad de la ventana, pero lo vi. Vi como efectivamente aquello empezó a escupir chorros como una fuente, a manchar el cristal y dejarlo todo perdido. Y ella se reía. ¿lo ves? Ya te lo dije…

Mientras se vestía me explicó que su marido era un cornudo, que apenas la satisfacía, que se querían con locura, pero… que, en este terreno, cada uno tenía unos gustos. Y eran muy, pero que muy diferentes. Se respetaban y no había más que contar. Mi marido tiene micro pene y es eyaculador precoz. Entre otras cosas… Mira… Me enseñó una foto: unos huevos enormes, perfecta y completamente depilados rodeados por un anillo y sobre el anillo una jaulita. Mediría tres o cuatro centímetros relajada. No sé si cinco o seis en posición. Aquí vive su minipolla dijo cuando terminó de abrochar su blusa. El sujetador estaba tirado en el suelo y ni hizo amago de recogerlo.

En ese momento abrió el móvil. Y mandó un WhatsApp: “cariño, ya he terminado, pajarito a la jaula”. Esto a mi marido le encanta.

Sonrió y se fue. Contenta. Satisfecha. Diría que hasta orgullosa y feliz por haber hecho disfrutar a su marido.

Me puse un whisky y aun con la polla fuera del pantalón, me senté en el sillón del escritorio. Miré hacia la ventana. Ya no había nadie mirando. En el suelo vi su anillo manchado con mi semen.

* * * * *

Ya sé que lo cuentas y cuesta trabajo creérselo. Ya sé todo eso de que las casualidades no existen, y que es muy fácil pensar que todo estaba preparado, pero es que me gustaría entenderlo.

Joder tío, cierra las cortinas y deja de mirar por el cristal. Venga explícamelo. Tú eres mi terapeuta y quiero que me ayudes a comprenderlo o al menos a enterarme bien de qué va esto.

Joder di algo. Llevo contigo no sé cuántas sesiones y no veo ningún progreso... Y eso que los argentinos tenéis fama de ser los mejores psicólogos del mundo…

Por cierto, mira, aquí está el anillo de casada. Lo dejo encima de tu mesa.

Y deja ya de tocarte esa minipolla o no volveré a follarme a esa puta de Laura, porque tu mujer se llama Laura ¿no?

[email protected]

Postdata.

Silencio.

¿Estará pensando la respuesta? ¿Se atreverá de verdad a contarme qué se siente al ver cómo se follan a tu mujer? ¿sabrá explicarme esa sensación tan terriblemente morbosa y excitante que hace que se masturbe como un mono?.

Si lo hace, le pediré permiso y os lo cuento. Prometo una segunda parte. Pero no la escribiré yo. La escribirá el cornudo contándonos qué siente.

Postada 2: se aceptan comentarios y sugerencias al email y sobre todo respuestas a ¿cuantos cornudos se harían una paja mirando mientras se follan a su mujer?