Xtories

Alba se pasa a la píldora 1

Lleva meses guardando un secreto que cambiará todo entre ellos. Cuando la casa queda vacía y las excusas se agotan, Alba decide que es hora de dejar los miedos atrás y entregarse sin reservas.

Soynovato12K vistas9.3· 11 votos

Sí, doctor, para que me recete anticonceptivos.

Ahí estaba yo, Alba Carrazuelo, delante del ginecólogo, con la cara roja de vergüenza a pesar de mis recién cumplidos 18 añazos.

Me costó dar el paso porque conoce a mi madre y tenía mucho miedo de que le dijera algo.

-No le diga nada a mi madre, por favor don Santiago.

-Tranquila muchacha. Prefiero que me vengas a pedir un anticonceptivo, a que me vengas por cualquier embarazo no deseado, o con una venérea.

El doctor fue breve. Tras unas preguntas sobre peso, costumbres y alergias, salí de la consulta con un papelito para que en la farmacia me dieran una cajita con 28 pastillitas que iba a empezar a tomar en cuanto me viniera la próxima regla. Mañana, o pasado.

-Y te esperas un mes, antes de…ya sabes.

-Sí, sí, don Santiago. Gracias don Santiago.

Por supuesto que fui a la farmacia más alejada de la ciudad.

Seguía viviendo con mis padres. Muy de misa ellos. Y no les haría ninguna gracia saber que su hija tomaba pastillas para no quedarse en estado.

Me volví loca pensando donde esconder la cajita de pastillas.

El bolsillo interior de un anorak, me pareció de lo más adecuado. Era final de junio, habían acabado las clases en la uni…y hasta noviembre ese era un lugar seguro.

Mi vida siguió como si nada. Yo seguía viendo a Marco. Seguíamos teniendo sexo, con preservativo, por supuesto. Y cada día estaba más nerviosa.

Nadie sabía nada sobre mi decisión de tomar la píldora, pero tras 5 meses saliendo con Marco, se podía decir que lo nuestro era una relación estable. Y la píldora era lo más cómodo y seguro para ambos.

Empecé a hacer planes. Imaginaba situaciones románticas en las que decirle a mi amado que a partir de ese día iba a ser todo diferente.

Alguna vez que otra follamos a pelo, con la marcha atrás.

A mí me encanta sentirlo directamente. Es diferente, no sé, me gusta más. Y a él también, claro. Solo hace falta verle la cara.

Luego está la tranquilidad que me transmite Marco. Y es que nunca se corre sin antes haberme hecho llegar a mí al orgasmo. Empezamos a conocernos, cada día más a fondo y sabemos que tecla tocar en nuestros cuerpos, para disfrutar al máximo.

Una de las cosas que más me pone, es cuando me pongo encima de él y lo cabalgo. El pobre no puede soportarlo y se corre como un bendito.

A él también le encanta, pero prefiere hacerlo de cualquier otra manera, en donde controle el juego, para hacerme correr más veces. Pero es que a mí me encanta sentirme llena de él, dominarlo y sentir como se va llenando la gomita con su semen.

Julio fue pasando sin pena ni gloria, con alguna tarde de piscina municipal, con algún finde de sexo en casa de Marco, pues mientras yo seguía estudiando, él ya estaba emancipado y vivía solo en un bonito apartamento.

Se acercaba el día. Lo tenía marcado en mi agenda con un ‘GO FREE’ en rosa, ahí en un rinconcito. El siguiente viernes.

Sin dinero, con mis padres merodeando por casa todo el verano, todo pintaba que mi go free no sería para recordar.

Ya estaba resignada, cuando mis padres recibieron una noticia desagradable. Un compañero de oficina de papá, acababa de morir de un infarto. Y había sido durante las vacaciones, en su pueblo de Badajoz. La misa, entierro y todo, sería el viernes.

Si mis padres salían con alguien de fiesta, era con este matrimonio. Guardaban una amistad de muchos años y no se pensaron ni un momento el ir a despedirle. Así que ese mismo jueves emprendieron viaje en coche. 10 horas marcaba el googlemaps.

Tenían previsto hacer noche en Madrid y por la mañana seguir hacia Villanueva de nosequé. Un tute del copón. Pero su amigo y su viuda, bien lo merecían. Salieron pitando.

Yo me quedé porque ‘tenía que repasar unos temas’

Y aquí estoy ahora…sola en casa, sin nadie hasta el sábado…¡o el domingo! Planeando como repasarle el rabo a mi novio.

-Rin ring…Sí, ¿dime?

-Hola amorsote…tengo noticias muy buenas para nosotros.

-Mmm, ¿cómo de buenas?

-Estoy sola en la ciudad hasta el sábado por la noche…o el domingo, aún no lo sé.

-Qué bueno, tengo los huevos a reventar de leche.

-Cafre, eres un cafre. ¿Eso piensas de mí? ¿Que voy a ordeñarte hasta dejarte seco?

-Pues sí…¿no?

-Claro que sí, tonto. Pide libre mañana en tu curro, yo cojo ropa limpia y me planto en tu casa en 20 minutos. Pero una cosa te digo, pichabrava…aun mancho un poco y esta noche no podremos hacer nada.

-Nooooooooooo…¿y mañana?

-Mañana por la mañana ya estaré disponible para dejar tu cuerpo sin una gota de semen.

-Pues tendrás trabajo, bonita.

-¡Calla guarro! Lo dicho, 20 minutos.

-Oye guapita…compra condones…una caja de 24.

-Vaaaaaaya con el valiente…¿24 para todo el finde? ¿Un poco chulito tú, no?…venga hecho, paso por el super y pillo condones. Pero eso ya no son 20 minutos, será media hora mínimo.

-Vaaaaaaale. Te espero.

2 mudas de ropa…vaqueros cortos, tops, braguitas, salvaslips y poco más, que era veranito. Mi ilusión era desbordante. Jamás había pasado 2 noche seguidas con Marco.

Llené la bolsa en un plisplas y salí de casa. Iba a entrar en el super a por condones…y primero me reí, dándome la vuelta, pero al instante me eché la mano a la frente. Me había olvidado las pastillas en el anorak.

Meeeeeedia vuelta y para casa otra vez, con la bolsa de deporte al hombro.

-Menos mal que pesa poco. Me dije en voz baja.

*****************************************************

-Hola cari…¿pasaste por el super?

-Buenooooooo, aquí el obseso se cree que solo sirvo para follar. ¡No me cabrees, que me doy media vuelta!

-No, no, es que…no te enfades.

-Que no, tonto…jajajajajaja. Están en la bolsa. ¡Pero hasta mañana nada! A menos, claro, que desees meterla en un chochito sangriento y jugosito.

-Nooo ¡puaj que asco!

Marco era un escrupuloso y un maniático.

-Entonces…¿pizza, mantita y netflix?

-Me parece razonable.

Y así pasamos el resto del jueves. Hasta la hora de irnos a dormir.

Hacía calor y Marco se tumbó en la cama desnudo y con el rabo medio morcillón. Y sí que me fijé que parecía tener los huevos hinchados. Pobre.

Yo no quise destrozar mi plan y me tumbé con camiseta y braguitas.

-Buenas noches precioso.

-Buenas noches tía buena.

El descanso fue placentero y recuperador. Al menos para mí.

Levanté el móvil de la mesilla…07:57

Teníamos todas las persianas abajo por el calor y por la luz del día. Me di la vuelta y allí estaba mi adonis todo espatarrado con el rabo empinado. Daban ganas de comérselo. Pero antes, la higiene.

Tiré para el aseo sin hacer ruido, vi que el salvaslip salió blanquito y tiré para la ducha… hacía calor.

Me encantan las duchas con la piña fija en el techo…te deja ambas manos libres y puedes enjabonarte bien. Así que frota frota, rasca rasca, ya estaba lista para la guerra.

-¡Hola guapa! Y se abrió la mampara de la ducha, entrando Marco con su pene duro como una piedra.

-¡Uy que susto, cabrito!

-¿Como está hoy mi chochito?

-Tu chochito está perfectamente…Y…¿como está mi pollón?

-Tu pollón está que va a explotar.

-Me alegro muchísimo…¿desayuna…? ¡Ahhh!

El muy cafre me da la vuelta, y empiezaa metérmela desde detrás.

-Bufff…ahhhh…dioossssss…como la noto, cariño.

-La notas llena de amor.

Si él estaba excitado, yo ni te cuento. Me empezó a subir el placer…ese era mi Marco. Capaz de volverme loca con cuatro pollazos bien pegados. Además, se la notaba durísima.

-Hijo de puta, sí, sí, siiiiiiiiiiiiiiii….

Y me corrí como una perra en la ducha. Me dejó con las piernas temblando.

-Toma, lady orgasmo, sécate…Te espero.

Él se secó rápido y se fue para la cama. Yo, no es que tardara mucho más, pero cuando fui, ahí estaba mi macho…con un condón puesto.

-Al final parece que serán 25…me quedaba uno por ahí.

-Vaya vaya…así que 25.

Y me puse a chupársela.

-¿Qué haces zorrita? Ponte, que quiero follarte.

-Y yo te quiero hacer una mamada…y esto sabe a plástico.

Y para seguir con la mamada, le quité el condón.

-Aahhhh, ohhhh, ¿que has hecho? Ufffff…

-No me gusta la rima del 25.

-Ahhhhh, deja de mamar, cabrona…Déjame…¡quiero follarte!

Entonces me deslicé en la cama, boca arriba…y él me puso los tobillos en sus hombros.

-Estás jugando demasiado…mira como estoy.

Lo cierto es que la polla parecía explotarle… y cubierta con mi saliva, estaba apetecible al máximo.

-Métemela, machote mío.

-Una mierda, dame un condón.

Me incorporé y metí la mano en la mesilla, cogiendo la cajita de pastillas.

-Mira que condones usaremos a partir de ahora…

Saqué una diminuta pastilla, la tragué…y le di la caja…que miró con detenimiento.

-¿Entonces?

Al pobre se le iluminó la mirada y se le dibujó una sonrisa.

A todas estas, yo seguía con los tobillos en sus hombros y él, con su rabo palpitando a escasos cms de mi chochito.

-¿Y los condones?

-No compré ni uno.

-Y podremos follar a pelo ¿sin preocupaciones?

-Ajá

-Y…¿podré correrme dentro?

-Las veces que quieras.

-¿Me disculpas un momento?

Y se levantó, a por la toalla de la ducha y la puso debajo de mi culo.

-¿Una toalla?

-Amor…con la cantidad de semen que tengo acumulado, una toalla te parecerá poco.

-Buenooooo, salió el chu…ooooooohhh…litooooooohhhh.

Y puso su locomotora en marcha. Pam, pam, pam, pam…yo me deshacía del gusto. Sus pelotas empezaron a chocar en mi culo

-Diosss, amor mío, que maravilla poder sentirte, sin miedo, sin riesgos, sin gomas…

-Ay, como la noto…¡qué placer! ¡Me corro de nuevo! ¡Dame tu leche! ¡Dámelaaaaaaaaa!

El cabrón se hizo de rogar, pero tras un rato taladrándome sin piedad, me la clavó hasta los huevos y empecé a notar como se vaciaba en mí. ¡Eso sí que era un polvazo!

-¡Diossss que gustoooooo! ¡Qué coño más rico!

Y me abrazó. Notaba su corazón a gran ritmo…y su polla aún seguía palpitando dentro de mí.

-Fuassssss qué sensación. ¿Aun te estás corriendo?

-Sí…aun me queda leche.

Dijo al notar el último chorretón que le salía.

-Qué povazo, preciosa…qué polvazo.

Y salió de encima…y ese coño empezó a rezumar semen sin parar.

Se quedaron los dos sobre la cama, recuperando el aliento.