Compañeros (27)
Mónica siempre tuvo un plan para Héctor, y hoy el baño de la oficina se convierte en el escenario de una revelación que nadie esperaba. Mientras tanto, en casa, la confianza de Silvia se quiebra al descubrir que el secreto de su marido no es un error, sino una nueva pasión.
27
Tres semanas después. Miércoles
Carlos
Silvia entró en mi despacho y, tras cerrar la puerta, se sentó lanzando un suspiro. La miré y le pregunté:
- ¿Cómo llevas el viaje de Antonio?
- Fatal
Antonio había empezado el curso ese lunes en Barcelona y Silvia, aunque le había puesto buena cara en su partida, seguía sin gustarle. Dijo:
- No me acostumbro a dormir sola
- Ya
- Además…
Y se inclinó hacia adelante y dijo más bajo:
- Últimamente llevábamos un buen ritmo de… sexo
- ¿Buen ritmo?
- 3 o 4 veces por semana
Me dijo orgullosamente. Me reí y ella dijo:
- Y también voy a echar eso de menos
- Jeje
- Que ya puestos, esperaba quedarme embarazada con ese ritmo, y no ha habido “suerte”
La miré sin decir nada y ella entendió mi mirada:
- No, no, esta vez no estoy obsesionada con eso, lo hacemos y si llega, bien, y si no, pues nada, nos hemos divertido… así me lo estoy tomando
- Genial
- Aunque…
- ¿Qué?
- Me mosquea que con ese ritmo no me haya quedado preñada
- Silvia, sabes que…
- Lo sé, lo sé, tranquilo que no me he puesto histérica aún con eso, es solo que me da que pensar
Sonreí y ella volvió a suspirar para decir por lo bajini:
- Mierda de puto curso
Me reí y le dije:
- Pero si este fin vais las dos
- Lo sé, lo sé, pero eso no quita que es una mierda
- ¿Y cómo le va?
- Está muy contento, ilusionado, algo acojonado pero ilusionado
- ¿Acojonado?
- Es complicado, según dice
- Ah, ya, él podrá con eso
- Lo sé, pero ahora le tiene que parecer abrumador con tantos cambios… En fin, que venía a decirte otra cosa
- ¿El qué?
- ¿Vienes a cenar esta noche?
La miré pensando “Durante la cena ¿Sería un buen momento de contarle lo mío con Carmen?”. Aún no había pasado nada serio entre Carmen y yo, pero ya nos habíamos besado y esperaba que pronto la cosa iría a más porque todo iba genial entre nosotros. En algún momento tendría que tener la discusión con Silvia. Asentí y le dije:
- Claro
- Genial, pues te esperamos a las ¿8?
- De acuerdo
- Bueno y ¿A qué hora vamos a eso?
“Eso” era una presentación de unos proveedores. Le dije:
- En media hora pero he pensado una cosa
- ¿El qué?
- Que se venga también Cristina
- ¿Y Héctor?
- Alguien se tiene que quedar, y la presentación es más de la parte de Cris
- Sí, es verdad
- Que se quede Héctor con las dos becarias por si llama alguien
- ¿Las dos becarias? Susana ha vuelto a llamar diciendo que no se encontraba bien
- ¿Otra vez?
- Sí, no se está tomando en serio estas prácticas
- Ya ¿Y Mónica?
- Sí, ella sí, y es buena
- Bueno, no siempre íbamos a tener suerte con los becarios
Silvia sonrió y dijo:
- Bueno, voy y se lo digo a Cris ¿No?
- Sí
Héctor
Silvia le contó a Cris que fuera con ellos a la presentación. Cristina asintió y luego, Silvia me dijo:
- Héctor, te quedas tú al mando del barco ¿Vale?
- S… sí
- No tardaremos mucho, estará aquí para la hora de comer, creo
Cris dijo:
- Me esperas ¿Vale?
- Claro
- Si vamos a volver tarde, te mando un mensaje
- Vale
Al rato se fueron los tres. Vi a Cris contenta, nunca había ido a algo así y tenía curiosidad. Nos quedamos solos Mónica y yo. Mónica ya trabajaba sola, necesitaba apoyo puntual pero era bastante independiente en poco tiempo.
Tras unas cuantas llamadas de usuarios, Mónica me llamó para que la ayudara con algo. Fui a su sitio y me senté junto a ella para ver el monitor. Ella me contó la duda y se la expliqué. Entonces, de repente, me dijo:
- Hueles bien
Me quedé a cuadros y me aparté incómodo. Entonces ella se me acercó y me olió diciendo:
- Pero no es colonia, es solo desodorante ¿No?
- E…. sí
- Mejor, me gusta así más
Mónica me sonreí ampliamente y le dije:
- B… bueno, voy a seguir con…
- ¿Por qué dejaste de venir a casa?
- ¿Qué?
- Sí, dejaste de venir a mi casa
- Por… porque os mudasteis y…
- No, dejaste de venir un par de meses antes, tú y Jaime erais inseparables y, de pronto, no os hablabais
- Yo…
Ella se rio y dijo:
- Lo sé todo, tonto
- ¿Qué?
- Sé que mi hermano se te declaró y le rompiste el corazón
- Pero es que yo…
- Ya, ya, no te van los tíos
La miré nervioso. No me gustaba recordar aquello. Jaime había sido mi mejor amigo hasta que una tarde intentó besarme y me confesó que estaba enamorado de mí. No reaccioné bien, me aparté de él y no lo volví a llamar. Me sentía mal por como me comporté, no es que le dijera nada raro, fue que dejé de verlo, me aparté de él. Y cuando intenté volver a hablar con él, se habían mudado por el trabajo de su padre. Le mandé varios correos electrónicos pero nunca me contestó. Mónica me miraba curiosa y dijo:
- Lo tuviste días llorando
- Lo… lo siento, yo… no fue mi intención
- Lo sé, tonto, y él también sabía que no fuiste cruel, solo que no eres gay, pero se le rompió el corazón… Ahora tiene novio y está feliz
Miré al suelo, avergonzado. Ella dijo:
- Pero yo me alegré cuando le rompiste el corazón
La miré:
- ¿Te alegró ver a tu hermano mal?
- No, tonto
- ¿Entonces?
- Yo también estaba coladita por ti y me alegró que no te fueran los tíos jiji
La miré con la boca abierta. Ella me sonreía y puso una mano en mi pierna. Dijo:
- No sabía que hacer para llamar tu atención
- N… no lo sabía
- Ya, y cuando me viste desnuda ¿Qué pensaste?
Me puse colorado. Ocurrió un día que estaba en casa de Jaime y al ir a la cocina a por algo de beber pasé por el cuarto de Mónica y la vi desnuda ante un espejo. Había sido un accidente y cuando vi que ella se había dado cuenta, salí corriendo avergonzado. Le dije:
- E… eso fue… fue un accidente, yo no…
- ¿Accidente?
- Sí, no… no te estaba espiando, de verdad
- ¿Crees que siempre me desnudaba en mi casa dejando la puerta abierta?
- ¿Qué? Yo no…
- Lo preparé todo, tonto
- ¿Q… qué?
- Te he dicho que intentaba llamar tu atención
Su mano subió por mi muslo. Me removí incómodo. Ella se me acercó un poco más y preguntó:
- ¿Te gustó lo que viste?
No dije nada, quería irme, me estaba agobiando mucho. Ella continuó:
- ¿Fui la primera chica que viste desnuda en persona?
Sí, no solo la primera, la única, pero no dije nada. Ella, sonriendo, dijo:
- ¿Cuántas pajas te hiciste en mi honor?
Y su mano me acarició el paquete. Salté y me puse de pie. Ella dijo:
- No me molesta si te pajeaste pensando en mi
Me fui al baño, necesitaba tranquilizarme. Allí me eché agua en la cara y recordé. Claro que me había hecho pajas, un montón. Mónica no es que fuera un bellezón pero tampoco era nada fea. Y su cuerpo ya mostraba curvas que me ponían a mil.
Entonces se abrió la puerta del baño y entró Mónica. Le dije sorprendido:
- ¿Qu… qué haces?
- Lo que debería haber hecho hace mucho
Y se pegó a mí besándome. Noté su lengua abriéndose paso en mi boca, buscando mi lengua. Le devolví el beso, mi primer beso de ese tipo. Y mientras nos besábamos, sus manos me desabrocharon el cinturón y la cremallera, metiéndose dentro de mis calzoncillos y cogiéndomela. Le dije entre besos:
- No… no… aquí…
- Chisst
Y siguió besándome y pajeándome. Luego, se agachó y se puso de rodillas. Me miró la polla y sonrió. Sacó la lengua y la pasó por mi glande, lentamente. Dije:
- Mónica, no…
Pero entonces ella abrió la boca y se metió mi polla dentro. Comenzó a chupar y a mí se me fue la cabeza mientras la miraba sin creérmelo. Al poco, ella paró y dijo:
- Córrete en mi boca cuando quieras
Y siguió chupando. No tardé en correrme con un gemido. Mónica se quedó quieta mientras yo eyaculaba todo. Luego, se levantó y dijo:
- Has echado mucho, no me ha dado tiempo a tragarlo todo
Y se pasó un dedo por la comisura de la boca para recoger semen y chuparse el dedo. Se miró en el espejo sonriendo y se lavó la cara y la boca. Luego vino a mí que seguía sin moverme, totalmente en shock y me dijo:
- Vístete ¿No?
- E… eh, sí
Me dio un pico y se fue sonriendo. Me quedé un rato quieto, con los pantalones y calzoncillos por las rodillas, sin reaccionar hasta que escuché voces fuera y me vestí rápido. Me lavé la cara y salí. Carlos, Silvia y Cris habían vuelto. Me fui a mi sitio muy cortado. Mónica me miraba sonriendo desde su sitio.
Cris se me acercó y dijo:
- ¿Vamos a comer?
- E… eh, sí
Entonces miró a Mónica y le dijo:
- ¿Aún por aquí, Mónica?
- Sí, tenía que terminar una cosilla, pero ya me voy
- ¿Comes con nosotros?
- No
Y entonces me miró y dijo sonriente:
- Ya he comido algo y me ha llenado
Cris, sin entenderlo, dijo:
- Ah, vale, pues yo estoy muerta de hambre ¿Vamos, Héctor?
Asentí muy turbado y cogí mis tápers.
Cristina
Nos sentamos donde siempre y le pregunté:
- ¿Qué has traído de comer?
- No… no sé
Le cogí el táper grande y lo abrí:
- Oh, que bien, tallarines a la carbonara, me encantan… Yo he traído albóndigas, las hice anoche, espero que me hayan salido buenas
Héctor sonrió y dijo:
- Siempre te sale todo bueno, eres una gran cocinera
Le sonreí mientras le echaba algunas de mis albóndigas en su plato y luego me echaba yo algunos tallarines en el mío. Desde hacía dos semanas intercambiamos la comida para tener más variedad. A veces nos salían unas mezclas raras pero era divertido.
Comencé a comer mientras le explicaba como había ido la reunión. Vi que Héctor apenas comía y, al rato, le dije:
- Ehhh ¿Me escuchas?
- ¿Qué? Sí, claro
- Estás en las nubes
- No, no
Lo miré extrañada. Le dije:
- ¿Te pasa algo?
- No
- ¿De verdad?
- Sí, es solo que estaba pensando
- ¿En qué?
- En una cosa que… bueno, nada, tonterías mías
Lo miré pensando “¿Será por su juego y sus amigos?”. Le pregunté:
- ¿Va algo mal en tu escuadra?
- No, no
Lo miré curiosa pero no quise seguir indagando, ya me lo contaría, estaba segura. Vi que se comía una de mis albóndigas y le pregunté:
- ¿Qué tal?
- Buenísima
- ¿Sí?
- Claro
- ¿Quieres más?
- No, no, jeje ¿Y los tallarines?
- Muy ricos
- ¿Ya no te escuece nada la zona del piercing con las salsas?
- Nada
Tomé un sorbo de agua, me enjuagué la boca y le enseñé la lengua. Luego dije:
- Está bien ¿Verdad?
- Sí
- No noto nada raro, ya casi ni me doy cuenta que lo tengo
- Ah
- Y en una semana, cicatrizado del todo, espero
- Bien
- Me muero por besar de nuevo a Alberto, pufff, que rollo
- Jeje
Seguimos comiendo y charlando aunque Héctor estaba claramente en otro mundo, muy pensativo.
Silvia
Nos sentamos en el sofá Carlos y yo con unas tazas con infusión. Ya habíamos cenado, acostado a Gema y hablado con Antonio por video. Ahora, antes de irse, quería charlar un poquito con él tranquilamente, que falta me hacía no pensar en la ausencia de Antonio.
Miré a Carlos y me extrañó porque parecía nervioso. Le pregunté:
- ¿Te pasa algo?
Él asintió y me extrañó. Le miré inquisitiva y dijo:
- Estoy… estoy saliendo con alguien
Casi se me cae la taza de la sorpresa. Le sonreí sorprendida y le dije:
- Ohhh, me parece genial, que gran noticia ¿Desde cuándo?
- Unas semanas
- ¿Y me lo dices ahora?
Me sentía dolida ¿Por qué me lo contaba ahora? ¿Por qué había tardado tanto en querer contármelo? Lo miré sin poder ocultar mi frustración. Él dijo:
- Es que… no te va a gustar
- Claro que me gusta que salgas al fin con alguien ¿Es guapa?
- Sí
- ¿Cuándo me la presentas?
- Silvia, es que…
- ¿Qué?
- Es Carmen
Por su voz supe inmediatamente que Carmen era. Me entró algo por dentro y dije todo lo calmada que pude:
- ¿Carmen? ¿”Esa” Carmen?
- Sí
No me pude contener. Me levanté echa una furia y le dije:
- PERO ERES TONTO
- Chisst, vas a despertar a Gema
- Eres muy tonto, pero mucho
- Silvia, cálmate
- Una mierda me voy a calmar
Dejé la taza en la esa porque me daban ganas de tirársela por encima. Lo miré con decepción y rabia:
- Pero ¿En qué coño piensas?
- No la conoces, Silvia, es…
- Una mierda no la conozco, es una zorra, UNA ZORRA, me escuchas
- No, Silvia, la estás juzgando por una tontería en una fiesta de empresa donde se bebió y…
- ¿Una tontería? INTENTÓ FOLLARSE A ANTONIO, CARLOS
- No, eso te pareció a ti
- UNA MIERDA
- Pero…
- Y sabiendo que Antonio era mío y ella casada, Carlos, es un puto zorrón
- Pero seguro que malinterpretaste alguna frase
- Se lo llevó a los servicios, si no llego a buscarlo, se lo folla, te enteras
- No creo que…
- JODER, CARLOS, ESTUVO A PUNTO DE REVENTAR MI RELACIÓN
- Pero Antonio te dijo que no pasó nada, solo fue que con la broma lo siguió y…
- UNA MIERDA, TÚ NO LES VISTES LA CARA A LOS DOS, JOOOOOODER
- Cálmate, Silvia
- NO, NO ME PIENSO CALMAR
Di unos cuantos pasos por la habitación. Le dije:
- Esa está buscando algo
- No, Silvia
- Sí, coño, se te ha abierto de piernas para engancharte porque sabe que los tíos solo pensáis con la entrepierna y…
- No nos hemos acostado aún
Lo miré sorprendida, eso no me lo esperaba. Le dije:
- Da igual, busca algo, estoy segura
- Silvia, Carmen podría elegir a cualquier tío y ha visto algo en mí, un viejo fofo y…
- QUE NO, JODER, QUE BUSCA ALGO
- ¿No te puedes alegrar por mí?
- Me preocupo por ti
- Llevamos saliendo varias semanas y se ha portado como, como,… como una dama, no busca en mí solo sexo o divertirse como algo temporal
- Que tonto eres, no me esperaba esto de ti
- Ni yo de ti, pensaba que te alegrarías por verme contento con una mujer
- NO CON ESA… ESA MUJER
Carlos se levantó y me cogió por los hombros:
- Silvia, escucha
- Te va a hacer daño, mucho daño
- Pero ¿No te has dado cuenta que llevo semanas que sonrío como un tonto?
Era verdad, me había dado cuenta e incluso se lo había dicho. Lo miré y dijo:
- Por favor, dale una oportunidad, hazlo por mi
- No pienso…
- Silvia, soy feliz desde hace no sé cuánto tiempo
- Pero…
- Y más feliz estaría si me apoyaras
- No te puedo apoyar en algo que sé que va a salir fatal
Él meneó la cabeza, decepcionado. Le dije:
- Escúchame, Carlos, sabes que yo no me equivoco con la gente
- Con Carmen te equivocas
- No, no me equivoco
Carlos me soltó y dijo:
- Mejor me voy
- No, escucha...
- No, Silvia
- Pues vete, VETE, sí, mejor te vas
Y se fue sin despedirse. Me senté en el sofá llena de rabia.
Cristina
Gemí al notar la lengua de Alberto en mi pezón, jugueteando con él. Estábamos los tres desnudos en mi cama. Alberto boca arriba y yo tumbada de costado a su lado mientras él me cogía las tetas y me las comía. Sara estaba entre las piernas de Alberto chupándosela mientras yo movía mi mano a lo largo de la polla de Alberto, masturbándolo lentamente.
Miré a Sara y sentí envidia, me moría de ganas de chupársela a Alberto. Llevaba tres semanas sin poder hacerlo, ni eso ni besarlo, y me pesaba mucho. Lo miré mientras él lamía mi pezón. Observé su lengua y no me pude contener más. Le levanté la cabeza y le besé metiéndole la lengua todo lo que pude.
Sara levantó la cabeza y dijo:
- Eh, eh, parad, que aún no queda una semana
Paré pero le dije:
- No, estoy harta de follar sin poder besar, no puedo más
Y volví a besarlo. Sara se incorporó e intentó pararnos pero no la dejé. Tras un buen morreo paramos y le pregunté:
- ¿Se nota el piercing?
- Ya te digo
Alberto ya tenía experiencia en besar y que se la chuparan chicas con piercing en la lengua. Sara dijo:
- Yo quiero probar
Y me besó buscando mi lengua. Fue un morreo ansioso, buscando mi lengua constantemente. Cuando nos separamos se rio y dijo:
- Es… es raro
Me volvió a besar, esta vez en un morreo más lento. Cuando terminamos me miró sonriendo y dijo:
- Raro pero me gusta
Alberto dijo:
- Venga, Cris, chúpamela
Y no tuvo que decírmelo dos veces. Corriendo me la metí en la boca y lancé un profundo suspiro. Se la chupé intentando que notara bien el piercing. Sara me miraba sonriendo y luego se incorporó a la mamada. Se la chupamos juntas hasta que busqué que se corriera en mi boca, necesitaba volver a probar su semen. Cuando lo hizo, me lo tragué y luego Sara me besó profundamente.
Luego dijo:
- Ahora me toca a mí, cómemelo
Y se tumbó abriéndose de piernas. La besé en los muslos y pasé la punta de mi lengua por sus labios vaginales notándolos húmedos. Me puse saliva en la punta de la lengua y le lamí el clítoris para mojarlo bien. Luego le pasé el piercing por él. Sara jadeó de gusto y no tardó en correrse.
Me besó y dijo:
- Jo, se nota
- ¿Sí?
- Un montón, eso de ir cambiando entre tu lengua y el piercing es bestial jiji
Los miré feliz, al fin había vuelto el sexo completo.
Héctor
No conseguía dormir, no paraba de rememorar los besos y la mamada de Mónica. Y no me podía creer que al fin había tenido sexo, había sido todo raro y apurado pero increíble. Suspiré y me llevé la mano a mi polla, totalmente dura. Me empecé a pajear pensando en Mónica.
Continúa en
- Relato #210005— title-regex: contiguous parts (26 -> 27)
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