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Dominaciónsept 2023

Laika, no me hagas repetirlo V

El timbre suena justo cuando el control está en su punto máximo. Alex no cierra la puerta; la abre. Y lo que espera al otro lado no es un paquete, sino la confirmación definitiva de quién manda en esa casa.

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El timbre volvió a sonar, sacándome de un repentino ensimismamiento. Aún dudaba por momentos, aunque me moría de ganas de…

- Alex! Alex, Alex, por favor te lo pido, no abras. Haré lo que sea, pero por favor… –Laika suplicaba a mis espaldas, atada a ese potro, con el culo en pompa.

No comprendía que lo único que conseguía con eso era ponerme aún más cachondo. La soberbia del poder, supongo. Miré hacia atrás, su cara asomaba por encima de su hombro. Apenas podía ver la puerta.

- Laika. –Dije serio, desde la puerta. –Como abras la boca o te quejes te prometo que acto seguido haré que llores de verdad.

- Pero, pero… –Le hice una señal con el dedo de que callase.

Oí las cadenas, incluso el potro se movió de la rabieta que estaba teniendo. Me dirigí hacia ella, realmente cabreado por tratar con una niña que no sabe ocupar su lugar y le aventé un fuerte azote en el culo.

- aaaaAAAAAHHHHH! MIERD….digo, JODER! –Estaba desbocada de ira.

- Tú te lo has buscado, ¿sabes qué? Haz lo que quieras. –Sus movimientos pararon, su mirada ahora reflejaba el miedo ante no saber por qué decía eso.

- Alex, espera, ¿qué quieres decir? Escúchame, ¡Alex!

Ya ni le dirigí la palabra. La traté como ella quería desde el principio y una y otra vez no hacía más que revolverse. “Se acabó” pensé al tiempo que cogía el telefonillo de la entrada. “Sí, es aquí, adelante” me escuchó decir Laika. La mire de reojo, impasible. Su mirada de súplica, su negativa moviendo lentamente la cabeza, inmóvil enseñándome su culo. Todo eso solo sirvió para verme sonreír, poderoso.

Abrí la puerta del rellano, ese en el que apenas unas horas antes Laika se había desnudado. Esperé a mi repartidor de Amazon habitual. Era un vecino que hace tiempo ya me descubrió comprando ciertas cosas, así que pocos secretos tenía ya. Perfecto para no sorprenderse tanto de la imagen que le esperaba. Pero eso Laika no lo sabía. Casi me da la risa ante semejante casualidad. De hecho, aun la seguía oyendo, llamándome entre susurros desde el salón, pidiéndome que cerrara la puerta o la soltara. Si, claro…

- Hola, Antonio. –Le saludé afable. Laika calló al oírme saludar, me encantaría verle la cara.

- Alex, menos mal que estas en casa, ¿se puede saber qué has comprado esta vez? –Me contestó cansado subiendo un paquete con ambas manos que claramente pesaba.

- Pues si te digo la verdad no lo recuerdo… –Me reí, tratando de pensar. –Ah, calla, es verdad, compré un set de pesas. –Dije llevándome la mano a la cara. –Espera que te abro la puerta y verás que el esfuerzo no habrá sido en valde.

Antonio me miró extrañado. Era un hombre de unos 40 años, se conservaba bien. Podemos decir que ni guapo ni feo, una persona bastante normal, simpática. Sobre todo para el trabajo tan pesado que hacía cada día. Abrí la puerta y nunca se me olvidará su cara al subir el último escalón y entrar por ella.

- La madre que te parió. –Se quedó quieto en pleno recibidor, mirándome con cara de asombro. –Pero chico… –Dijo medio riendo, dejando la caja en el suelo.

- Ah, ya, no te preocupes. Se llama Laika y la tengo por casa estos días, aprendiendo unos trucos.

- Si, claro, unos trucos… –Me dijo riendo.

-….Alex, porfa… –Se escucho a Laika, sin atreverse a levantar más la voz.

- Uy, espera, a lo mejor quiere que te presente. –Le pasé la mano por la espalda a Antonio y le invité a pasar. –Fíjate. –Dije señalando su culo. –Es la primera vez que le meten algo por el culo.

- No está mal, ¿qué tamaño tiene? –Preguntó Antonio

- Míralo tu mismo –Le respondí, invitándole a quitárselo

- Espera, espera, pero…. –Laika no se atrevía a levantar la cabeza, su cuerpo temblaba al notar como su ano se abría de nuevo y el plug salía. –Ayayayyyy….aahmm… –Se relajo al cerrarse el ano de nuevo.

- No está mal. –Antonio miraba el plug de tamaño medio

- Verás Laika, este es Antonio. Es un repartidor y vecino. Nos caímos bien cuando descubrió lo que estaba comprando. –Me reí mientras la cogía del pelo, obligándola a mirar a Antonio, ahora delante de ella. –Se buena chica y saluda.

- Ho-holaaaaaaAAAAAAAAHHHHHMMMMMMM….. –Su carita de vergüenza se enrojeció y se tensó cuando aproveché ese momento para volver a meterle el plug entero de una.

Antonio se reía, Laika resoplaba concentrada de nuevo en su culo. Hacia muecas y su cara seguía roja de vergüenza, pues no le había soltado el pelo aun. Intentaba desviar la mirada, pero Antonio no.

- Joder, esta buena, eh –Comentó Antonio, sin poder evitar tocarse los huevos delante de ella. –Para mi gusto le falta un poco de pecho, tiene las tetas pequeñas, pero de culo no veas.

- La verdad es que sí. Es un poco plana pero los tiene bastante sensibles. –Dije soltándole la cabeza para dar vueltas a su alrededor con Antonio. La mirábamos como si fuera un perro de exposición. –Ahora el culo es una maravilla. Se lo acabo de limpiar por dentro.

- Sí, sí, el culo es claramente lo mejor que tiene. –Dijo dándole unos azotes. Laika se estremeció. –Mira como tiembla! ¿Es muy nueva o qué?

- Si, la estoy entrenando desde hoy y aún tiene demasiadas vergüenzas para mi gusto. Pero traga bien y es más o menos obediente. Aun le quedan algunos castigos. –Laika me miró asustada, tenía la cara como un tomate. Le devolví la mirada, retadora, sabía que este era el castigo por lo de antes. –De hecho, justo cuando has llamado le iba a dar de comer. ¿Quieres hacerlo tu? –Dije encogiéndome de hombros.

- Hombre, si me dejas yo encantado. Traigo la huevada bastante cargada –Laika nos miraba asustada a los dos.

- Pero, pero, Alex, por favor yo.. –Dijo de golpe con voz de niña buena.

- Laika, ¿cuantas veces te he dicho que estas aquí para cumplir las órdenes de tu dueño? Antoncio es un amigo y quiero agradecerle que me subiera ese paquete. –Le cogí de nuevo del pelo para que me mirara a la cara. –Así que se buena chica y abre la boca. –La solté del pelo.

- Pero es que… –Trató de decir con la boca temblorosa.

- Bien Antonio, aun no tengo del todo trabajadas sus mamadas, así que te pediré que no le folles la boca –Continué, obviando el comentario de Laika. –Pero esperará con la boca abierta para comerse toda la lefa. –Resalté esta última parte, sonriendo a Laika.

- Como tu digas. –Empezó a desabrocharse la bragueta delante de la cara de Laika.

- Perfecto, os dejo intimidad –Dije cerrando la puerta del salón, esperando en el recibidor.

Vi a Laika abrir la boca con todo su pesar, dedicándome una mirada antes de cerrar la puerta. No tenía ningúna necesidad de verle la polla a Antonio y quería que Laika se sintiera aislada, cumpliendo con un papel de puta bajo mis órdenes. Solo oía a Antonio pajearse, algún resoplido, tal como estaba dispuesta la situación no le costaría correrse. A ella no la oía para nada. Pasados un par de minutos escuchaba a Antonio “Así perrita… así, abre la boca”. Parece que llegaba el momento. Pasados un par de minutos más escuché como el movimiento se aceleraba. Llegaron los suspiros de él, un pequeño gemido y hasta escuché el líquido chocando contra lo que supuse sería la cara de Laika. Ahora sí que escuché a Laika, tratando de decir algo con la boca llena. Oí una arcada, luego la oí toser y más líquido caer en el suelo. Los tosidos seguían esporádicamente. Cuando oí la bragueta y el cinturón abrí la puerta.

Antonio estaba sonriendo mientras se abrochaba el pantalón delante de la cabeza de Laika. Ella estaba mirando al suelo. Respiraba esforzada, tratando de parar la tos. De su boca colgaban hilos de esperma que llegaban hasta el suelo, donde había un charco bastante grande de lefa. Laika se giró para mirarme. En su cara también había restos de corrida.

- Lo…. Lo siento… –Dijo miedosa

- Si, esto, lo siento, Alex –Dijo Antonio a su vez. Yo los miré divertido. –Buff… pobre chica, tenía mucho acumulado y cuando me miro con la boca abierta y esa carita de pena la muy guarra no me pude contener. –Dijo riéndose. Laika tenía los ojos como platos oyendo como hablaba de ella. –Los tres primeros chorros fueron directos a la garganta y casi se atraganta, pero claro yo ya no podía parar de disparar.

- No te preocupes, para eso está. –Dije riéndome con él. –Aprenderá a tragar mejor, ya es su segunda comida del día y aún le queda otra. –Dije mirándola como preaviso.

- Qué tío, bueno, te dejo –Pasó por mi lado dándome unos golpes en el hombro. –Aún me quedan algunos paquetes y estoy deseando llegar a casa. Nos vemos a la próxima. –Me miraba a mí, pero desvió la mirada para enviarle un guiño a Laika, que nos espiaba como podía desde el salón.

La puerta se cerró tras él y yo volví hacia el salón. Laika temblaba a causa de lo que había pasado, aun escupiendo restos de semen de su boca. Pasé por detrás suyo, acariciando su culo hasta llegar a su coño. Sorpresa.

- ¿Te has mojado, cerda? –No respondió con palabras, pero su cuerpo reaccionó. –Confirmamos que eres una puta, entonces.

- No!... yo…. No sé qué ha pasado… –Contestó preocupada, más por sí misma que por mi. Claramente no sabía qué había pasado.

- Pues que te gusta complacer a los hombres, eso es lo que pasa. –Dije con naturalidad mientras le sacaba el plug del culo.

- Aaay… –Su culo empezaba a adaptarse a la apertura del plug, ya no se quejaba tanto.

Volví a vaciar el lubricante por su raja y lo unté de nuevo en su ano algo más abierto. Podía meter dos dedos con bastante más facilidad. Metía ambos dedos y los movía por su interior, oía a Laika apretar los dientes tratando de mantener su esfínter abierto, o al menos no cerrarlo.

- Bien, tu culo se va abriendo poco a poco. –Me giré para coger otro plug. Laika no veía nada pero era el doble de grande que el anterior.

- Cuanto… cuanto queda? Hasta donde quieres llegar? –Me dijo con miedo, mirándome de reojo y viendo el siguiente plug. –Espera, espera ese es muy grande. Alex, por favor. –Suplicó

- Cállate, Laika. –Lo unté bien de lubricante y lo apunté hacia su culo abierto. –Una buena puta sumisa como tu tiene que aprender a tener su culo abierto para su dueño.

Empecé a hacer presión. Realmente la parte abultada del plug era grande, a su ano le costó abrirse para tragarlo todo. Tuve que cogerla por la espalda para que el potro no se moviera con ella encima mientras empujaba hacia su interior.

- AAAAAh!!! Alex jodeeeer me hace daño!! Para para para!. –Empezaba a mostrarse un poco histérica, mirándome y agarrándose al potro como podía

- No te preocupes, tu culo aprenderá a comerse cosas así de grandes. –Dije tocándome la polla erecta debajo del pantalón, sonriéndole.

- No pudeo, de verdad, uffuffufff, de verdad que…. –Se quedo muda con la boca abierta. Algunas lágrimas se escapaban por sus mejillas. La parte gorda abrió las comisuras de su ano al limite… y entró. –Ah…ya….está..dentro? –Preguntó. Su cuerpo temblaba literalmente.

- Así es, lo tienes todo dentro del culo. –Dije mientras me paseaba hasta su cara amarrada al potro. –Eso lo abrirá suficiente como para follartelo después. –Me empecé a bajar los pantalones hasta que mi polla salió de ellos como un resorte.

- No sé, Alex, me da miedo, enserio por favor… –Me miraba llorosa, tratando de darme lástima

- Abre la boca. –No iba a seguirle la bola. Aun así, obedeció y empecé a meter y sacar mi polla lentamente. –Cada día vas a limpiarte el culo por dentro como te he enseñado, acto seguido te lubricarás y te meterás ese plug. Después me lo enseñarás y valoraré como lo has hecho. Si lo has hecho bien, no te dolerá tanto cuando use tu culo.

- ¿Ga-gada gía? –Dijo asustada con la boca abierta.

- Hoy solo he estado probando tus límites, mañana empezarás a servirme como una buena mujer a mi servicio. Será mejor que estes preparada. –Mis embestidas empezaron a subir de nivel, su cabeza las recibía, gageando con cada una. –Chupar si que te gusta ¿eh, puta?

-……Gí…. –No sabría decir si su cara había dejado de estar roja en algún momento.

- Así me gusta –Dije complacido. Agarré su cabeza con fuerza y con un movimiento mi polla entró prácticamente hasta los huevos.

Se la metí hasta notar como sobrepasaba la entrada de su garganta. Convulsionó en el potro, sus arcadas y su tos eran una sola cosa. No contento con eso, empecé a bombear mi polla ahí dentro, pegando su cabeza a mí. Una, dos, tres, hasta cuatro embestidas y la saqué. Limpié la cantidad de saliva que se había acumulado en mi polla en su cara, ella mientras tanto tosía y aun tenía alguna arcada. Se quejó, pero por deporte, ya sabía que le gustaba que la trataran así.

Me dirigí a su culo, con la polla a punto de explotar. No aguantaba más, iba a llenarle ese culo. Agarré el plug y empecé a sacarlo lentamente. Oyéndola gritar de nuevo al tiempo que observaba como su ano volvía a abrirse lo suficiente como para escupir la parte ancha del plug. Lo mantuve un momento en el punto más ancho. Su ano se veía muy abierto en ese punto.

- ALEX ME DUELE ME DUELE, JODER, DIGO.. SACALO POR FAVOR!!

- Como te sigas creyendo con la capacidad de decidir voy a dejártelo metido toda la noche. ¿Lo has entendido? –Dije, harto de sus quejidos.

Calló al momento y se dedicó a morderse los labios para contener el dolor. Finalmente, saqué el plug. Su culo seguía perfectamente abierto. Me unté la polla con lubricante, le di un par de azotes para relajar su culo y puse la punta de mi pene en su entrada. La empecé a meter y vaya si estaba abierto. Entró media polla sin problemas, Laika empezó a respirar fuertemente, sus musculos se agarrotaron y, cuando su culo se adaptó a mi carne, volví a hacer presión.

- Ya está casi toda dentro de tu culo, aguanta un poco más y podremos llegar a follartelo –Agarraba su culo con ambas manos, atrayéndola hacia mi

- Va..vale… –Respiraba como si estuviera pariendo. –Joder es mucho, está llegando muy hondo… ¿queda mucho…más? –Dijo mirándome por encima de su espalda.

- Callate y concéntrate en no cerrar el culo.

- S-si, señor… –Los plugs habían hecho su trabajo, la follada de boca también. Con una mano empecé a masturbarla y evidentemente la muy zorra estaba mojada.

Masajeé su clitoris y al cabo de unos segundos ya estaba gimiendo. Mi polla se hundía más y más y, aunque se quejaba cuando avanzaba, llegué a meterla hasta los huevos. La dejé ahí unos segundos, la sensación de abrirle el culo era increíble.

- Zorra, ¿quieres que te folle el culo? –Mis movimientos eran lentos, no quería dejar de apretar su estómago.

- S…sss..si, por favor –No dejé de masturbarla y podía ver su cara de perfil en trance.

- Dilo bien, quieres que te folle como la puta que eres. –Le mandé

- Mmm… fóllame, fóllame el culo como a una puta.. –Casi lo susurraba, su culo empezó a moverse solo, inconsciente, suave.

- Así me gusta, buena perra. Esto es lo que me darás cada día. –Dicho esto empecé a subir la intensidad.

Al principio empecé a follarle el culo sin sacarla, aparté mi mano de su coño para agarrarle bien el culo y entonces sí, la sacaba hasta la mitad y se la hundía de nuevo, cada vez más rápido. Sus gemidos volvían a mezclarse con quejas. Era una amalgama de sensaciones. Le estuve follando el culo durante un minuto hasta que empecé a sacarle la polla por completo y hundírsela de nuevo hasta los huevos.

- Mieeerdaaa, jodeeer….. –Se quejaba, aunque su voz era un gemido en si mismo.

- Cállate, zorra. –Decía mientras le azotaba el culo con fuerza.

Mis embestidas se envalentonaron y ya me encontraba follándole sin piedad el culo. La sacaba solo para disfrutar viendo como le estaba quedando el ano de abierto y la volvía a hundir. La dejaba hundida y empujaba más fuerte, entonces sí que se quejaba, literalmente tenía que estar notándola en el estómago. Acto seguido empecé a perforar su culo metiéndola y sacándola sin piedad, sus gemidos se volvieron gritos.

- Abre bien el culo, ahora sí que te lo voy a llenar de leche. –Dije sin parar de penetrarla, endemoniado.

- Va-vale, si, sii, pero…con cuidado… porfa.. aaah!! –Se notaba que alguna penetración me pasaba con la fuerza, pero ya no podía parar.

Fueron los dos minutos finales que realmente sufrí por si le hacia daño, pero no había nada que pudiera pararme. Las estocadas fueron duras, rápidas y fuertes. Hasta que la hundí lo más que pude y noté como le llenaba el culo. Su grito final me ayudó. Sus músculos se tensaron notando el calor de la lefa, su culo quedó inmóvil, temblando por la excitación mientras yo acababa. Saqué mi polla sin ningún tipo de consuelo, aun chorreando y me senté delante de ella. Ambos respirábamos fuerte, recobrando aire. Su cara estaba sudada, en trance. Le escupí en la cara y apenas reaccionó. Solo una leve mueca. Volví a hacerlo. Y otra vez.

- Qué.. ¿qué haces?.. –Dijo con los ojos medio cerrados, aun recuperándose.

- Tratarte como lo que eres, acostúmbrate. –Me levanté y empecé a soltarle las ataduras. –Ahora sí que eres una mujer como dios manda. Ponte de cuclillas y caga mi leche para mí.

Me miró sin saber muy bien que hacer, con sus articulaciones aun doloridas. Sin embargo, como medio sonámbula lo hizo. Ya aún antes de agacharse su culo estaba expulsando semen que corría abajo por sus muslos, pero cuando se agacho e hizo fuerza pequeños chorros salieron disparados contra el suelo. Sonreí satisfecho, la miré y la abofeteé en la cara justo antes de levantarme. Eso la sacó de su trance, calló al suelo y me miró desde abajo conmocionada.

- Limpia esto, guarra, haz el favor. –Me giré y me dirigí al sofá.

- Si… claro, voy –Contestó aún sin saber muy bien dónde se encontraba.

La vi levantarse, desnuda, con el culo lleno de lefa y la cara aun manchada entre saliva mía, suya y semen seco del repartidor. Se fue hacia la cocina. Y mi polla aun manchada. Tendré que decirle que venga a limpiar también. Era tarde y mañana la quería fresca, había superado con creces mis expectativas y sería divertido usarla para cumplir cualquier fantasía que se me viniera a la mente.