La llegada de Miriam
Meses de correos y fantasías han llevado a este momento: la primera vez que la ve en persona. La tensión es palpable, pero cuando la mesa se convierte en escenario, las palabras sobran y el cuerpo toma el control.
Después de meses intercambiando correos, hablando de nuestras cosas de lo que nos gustaba y lo que no, un viernes de septiembre estaba yo esperando en la estación del AVE a que Míriam llegara. Fumaba un cigarro y corría una leve brisa, que erizaba la piel.
La vi salir del anden, arrastrando una pequeña maleta con esa melena morena al viento, vestía unos vaqueros azules muy ajustados y una camiseta de tiras blanca que le hacía un precioso escote digno de un balcón de la casa Batlló. Me sonrió al verme allí esperando y nos acercamos andando. Nos dimos dos besos y un abrazo que duró creo un poco más de lo socialmente correcto. Agarré su maleta y nos dirigimos hacia el coche, metí la maleta en el maletero le abrí la puerta y se sentó cómodamente en el asiento del copiloto.
El viaje no duró más de 20 minutos hasta el garaje, hablamos de nuestras cosas, el por fin nos vemos, y los nervios mutuos se notaban. Pensad que era nuestro primer contacto, ni llamadas ni WhatsApp, nada sinceramente era la primera vez que la veía, solo una foto de ella había visto y no era completa. El camino a casa andando fueron 5 minutos le expliqué un poco de camino a casa algo sobre el pueblo. Al llegar a casa subimos las escaleras, ella primero y yo detrás y pude admirar ese precioso culo que tantas veces imaginé en primer plano. El movimiento era hipnotizante. -disfrutas las vistas?- me preguntó, -pues si la verdad que mucho jeje.
Abrí la puerta, encendí la luz del recibidor, y la hice pasar. – Bienvenida.
Yo tengo la mala costumbre de andar desnudo por casa y se lo había dicho en los correos, y como no le molestaba así lo hice sin cortarme un pelo. No le molestó lo más mínimo y me miró de arriba abajo sonriendo. A ver tengo 47 años, soy delgado 170 65 kg, no voy al gimnasio pero por mi trabajo no es que esté mal del todo la verdad.
Le enseñé mi pequeño piso, aunque ya le había enseñado en fotos ciertos lugares, en los que le había dicho que tenía ganas de hacer ciertas cosas.
- Cansada? Te quieres dar una ducha?
- Me encantaría la verdad.
Le di una toalla y le encendí la luz del baño. Ella entró y con un beso en la mejilla me dijo
- No tardo nene.
- Te espero en el sofá.
Escuche el agua correr, y resistí la tentación de ir a esparza, la verdad me costó pero aguante en el sofá fumando un cigarro.
Pasados unos minutos la escuche salir, iba descalza con una camiseta ancha y, al verme allí sentado se dio una vuelta levantado levemente la camiseta dejándome ver el tanta negro que llevaba. - Mejor? Le pregunté, - Mucho mejor, me ha ido de maravilla la ducha, gracias. Se sentó en el sofá mirándome y empezamos a charlar, la verdad solo tonterías reímos, en definitiva rompiamos el hielo.
Me moría de ganas de besarla y tocarla pero no era el momento jeje.
-Una cerveza? Le ofrecí.
- Si gracias. – Me levanté a la cocina y al salir se había levantado y estaba apoyada en la mesa ojeando un cómic que había estado leyendo mientras desayunaba hace unas horas. Pude ver como iba moviendo las piernas una después de la otra como si caminara, la camiseta se movía con el vaivén de sus caderas. Allí me quedé mirando unos segundos, mientras ella se agachada un poco más para ver mejor, su camiseta se levantó un poco dejando su culo solo cubierto con el tanta, y no dejaba de moverse… Me acerqué por detrás con las dos cervezas, me puse detrás suyo poniendo las cervezas en la mesa y poniendo mi polla que empezaba a despertar entre sus nalgas…
Lejos de apartarse se apretó contra mi sin dejar de leer. Levantó la cabeza un poco y me dice -que buena lectura me encanta el dibujo.
- Esta pintado por Alex Ros, -le contesté sin separarme y notando como cada vez me ponía más duro… tenía una vista espectacular de mi polla saliendo de entre sus nalgas… Me calentaba un montón por como se movía. Puse mis manos en sus caderas y las metí por debajo de su camiseta hasta sus tetas, las acaricié y estruje hasta que sus peones se pusieron duros entre mis dedos. Unos gemidos se escaparon de su boca, mientras me miraba y se mordía el labio inferior, después se lamio los labios si apartar la mirada y siguió leyendo tranquilamente. Yo no podía más, me apreté más contra ella y baje mis manos hasta su culo apretandolo, se le escapó un bufido de placer, moviendo sus caderas y acomodando mi polla muy dura ya entre sus nalgas… Moví mis manos por sus caderas y le baje el tanta hasta media pierna y metí mi mano desde atrás a su como mojado ya, muy mojado debo decir.
Ella cada vez estaba más inclinada sobre la mesa, ahora recostada sobre sus codos leyendo… me separé un poco lo justo para acomodar la punta de mi polla en la entrada de su como, estaba caliente y la removi mojando la punta con sus flujos, la atraje hacia mi y se la metí arrancando un grito de medio dolor,placer que la hizo respirar profundamente. Nos quedamos unos segundos así, quietos sin movernos le quite la camiseta, la agarre las tetas y la levanté sin sacársela hasta tener su boca contra la mía. Nuestras lenguas jugaron, iban de mi boca a la suya, la cogí del cuello con firmeza pero sin apretar, y empecé a moverme dentro de ella. Haciendo movimientos hacia los lados, no saque nada de mi de dentro suyo solo me movía y ella respondió a mi acompasando sus caderas a las mías. Empezó a gemir más fuerte, a lo que yo la empecé a penetrar, cada vez más rápido, la incline contra la mesa sin dejar que se moviera con mis manos en sus hombros, sus tetas aplastadas contra la madera de la mesa y su cabeza girada hacia un lado con la boca abierta gimiendo, como una loca y gritando, -Follame… follame fuerte
Seguí con mi ritmo, sin parar, -nena vas a ser mi putita estos días, te voy a hacer todo lo que quiera.
-Si nene… aaaa… voy a ser tu putita… aaaa… aaaa… aaaa…
Me calentaba verla gemir si poder hacer nada más que recibir mi polla dentro suyo…
- Nena me voy a correr… no aguanto más…
- Correte dentro si quieres.
- No nena quiero correrme en tu boca. Ponte de rodillas.
La saque y ella se puso de rodillas sin rechistar abrió la boca mientras yo me paseaba a pocos centímetros de su boca. Le agarre el pelo haciendo una cola con mi mano y Le metí la polla, primero un poco, después un poco más, sin parar de meterla ella hecho sus manos a mi culo y se la metió toda y aguanto varios segundos con ella dentro, - Nena, que gusto… hazlo otra vez.
La atraje y la volvió a tratar, la metía toda mientras yo le marcaba el ritmo, no iba a aguantar mucho, así que cogiendo su cabeza con las dos manos empecé a fallarle la boca, ella me miraba, solo se escuchaba mi respiración, y los sonidos de dejaba mi polla al entrar en ella le caía saliva de las comisuras de sus labios.
Y me corrí como un loco, me quedé quieto en su garganta con el primer disparo, y fui sacándola poco a poco mientras me derramada en su boc. Ella soltó gemidos de placer ahogados por mi polla dentro de su boca.
Al vaciarme ella lamio y sirvió hasta la última gota de mi semen dejando mi polla limpia y sin levantarse me miró y abrió la boca y me enseño la lengua. Sin ningún rastro de nada. Me sonrió la cogí de la mano y la levante del suelo.
Nos fuimos al sofá a beber nos la cerveza que ya estaba algo caliente pero la disfrutamos igual.
Y seguimos charlando.
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