Xtories

Mi compañera de trabajo 2

Ella dice que no debe ser, pero sus ojos delatan lo contrario. Cuando la puerta se cierra, la culpa se disuelve y solo queda el deseo de volver a sentirse vivos, sin importar las consecuencias.

Amigoardiente5515K vistas9.4· 18 votos

Después de lo que paso esa noche, en el trabajo estaba distante. Yo seguía siempre con mis bromas, pero a ella la notaba más sería.

Un día que nos toco trabajar un sábado, estaba sola y me decidí hablar con ella.

“¿Por qué te has vuelto tan distante?

“No es distante me dijo ella, sino que lo que hicimos no está bien. Los dos tenemos pareja”

Yo la miraba, pero ella bajaba la vista, asi que le levante la bardilla y le pregunte:

“¿Te arrepientes de lo que hicimos?”

“Ese es el problema, me dijo, que no me arrepiento. Es más me gusto y disfrute”

Yo aproveche para decirle: “Te apetece tomar un café y charlamos de lo que pasó”

“Vale, la semana que viene te dijo que día puedo”

En ese momento empezó a llegar gente y tuvimos que volver al trabajo. Ese finde pensé si podría volver a follarmela y poder disfrutar de nuestros cuerpos.

El lunes por la mañana recibí un whasapt de ella, que me decía “¿Podemos tomar café esta tarde?”

“Sí le conteste, estaré solo y esta tarde no trabajo”

“Vale a las 5,3 estaré en tú casa”

Normalmente los findes aprovecho para limpiar el piso, ese lunes al terminar de trabajar y comer, lo recogí todo me di una buena ducha y me dispuse a esperarla.

Llegaron las 5,3 y no recibí ningún mensaje de que venía, pensé que se había arrepentido. Pero a los 15 minutos recibí un mensaje que me decía: “Abre”.

Le abrí la puerta de la calle y la puerta de mi casa, por si venia algún vecino que no la viese. Al entrar me dijo: “Gracias”

Ya dentro me fije bien en ella, nunca la había visto así, traía un vestido de tirantas bastante corto y no sé sí traía sujetador, no se veían las tirantas de este. La veía nerviosa y le pregunte; “¿Quieres un café?”

“Sí, ¿te ayudo?”

“Ven le dije” y nos fuimos a la cocina. Al pasar delante mía pude oler su perfume, me encanto y me embriago.

Al estar en la cocina le dije: “Vienes muy guapa y traes un perfume que huele muy bien”

“Gracias” me dijo y sonrió.

Preparamos los cafés y nos fuimos al salón. Al sentarnos para quitar un poco la incomodidad que había, le dije: “después te puedo dar unos de mis masajes”

Empezó a sonreír y me dijo: “Tú siempre con tus masajes, ya veremos jjjjjjjj”

No sabíamos que decir ni que hacer, le dimos un sorbo al café y le dije que iba aponer música. Puse la misma canción con la nos enrollamos la otra vez. Al oírla me miro y sonrió. Le dije: “¿Bailas?, sí me decía que si podría tener suerte. Esperé su repuesta. No hizo falta esperar la respuesta, se levanto y se vino para mí. Solo me dijo: “Baja un poco las persianas, hay mucha luz”

Nos pusimos a bailar y esta vez puso su cabeza en mi hombro, y le dije: “Me gusta tu olor” y le di un beso en el cuello acompañado de un mordisco suave.

Levanto la cabeza, me miro y comenzamos a besarnos con suavidad. Primero nuestros labios jugaban entre ellos mordiéndonos, hasta que por fin nuestras lenguas entraron en acción. Le acariciaba la espalda y note que no traía sujetador, eso me encendió más, bajando mis manos hasta acariciar su culito. No sé cuántas canciones estuvimos así, hasta que me dijo:” No me vas a dar el masaje”.

La miré y le dije: “¿Dónde lo quieres en el sofá o en la cama?”

“En la cama por supuesto, se está más cómodo”-

Nos fuimos a mi dormitorio y le dije:

“Espera que voy por la crema”

Se sentó en la cama y cruzo las piernas y me dijo:

“No tardes”

No tarde ni un segundo, ahí estaba yo con mi crema de almendras para darle un maravilloso masaje.

Se levanto y comenzó a bajarse la cremallera del vestido y las tirantas, pero antes de dejarlo caer al suelo, me dijo:

“Date la vuelta”

Me la di y oí como me decía:

“Ya”

Al volverme la vi tumbada boca abajo solo con tanga de hilo que resalta mas aun si cabe su hermoso culito. Yo que estaba empalmado, al verla casi rompo los boxes. Me quite los pantalones y la camisa, me deje solo los boxes. Le dije que así no me manchaba al darle el masaje.

Cuando eché la crema por su espalda, dio un respingo, estaba algo fría, comencé a frotarla por sus hombros y por su cuello. Después empecé a masajear su espalda, eso le encanto y me dijo:

“Pues sí que sabes darlos”

Subía y bajaba por toda su espalda, recorría los costados, sus hombros y cuello. Cada vez que estaba por sus costados se levantaba un poco para que introdujese mis manos y acariciasen sus pechos. Pero yo no lo hacía, quería ponerla caliente como una buena loba que era.

Me fui para sus piernas, subiendo y bajando por sus muslos y gemelos, cuando estaba con sus dedos de los pies, noté como se excitaba mucho más. Ahora si iba a ir al ataque, subía por sus piernas hasta llegar a su culito, esos glúteos morenos, seguro que hacía nudismo, y los comencé a masajear bajando por su rajita hasta el principio de su coñito, así estuve hasta que mis manos comenzaron a acariciar su vagina por fuera del tanga. Ahí oí su primer gemido “Ahhhhhhhhhhhh”. Le dije date la vuelta que voy a seguir.

Se la dio y estaba roja por el orgasmo que acaba de tener. Ahora si que sería un magreo en toda regla, comencé por su cuello para final ente irme a sus pechos, los pezones estaban duros como misiles, los acariciaba y masajeaba con dulzura, sacándole gemidos de placer. Bajé hasta su barriguita y comencé a rodear su tanguita, se movía levantando su culito y al mirarme se mordía el labio. Sabía lo que quería, comencé a bajarle poco a poco la tanguita, una vez liberado puse observa un perfecto coñito rosáceo totalmente depilado y brillante. Mis dedos los rodeaban sin entrar dentro de él, se movía inquieta. Estaba ya preparada, comencé a bajar dándole besos por el cuello, protesto al dejar de acariciarle por debajo, pero al ver que seguía bajando y me paraba en sus pechos comenzó a gemir de nuevo.

Era un placer de dioses mamar de esos tiernos pechos, mordía con suavidad sus duros pezones sacándole aullidos de loba en celo. Cuando estaba por su ombligo y al ver que seguía bajando abrió sus piernas, pude contemplar ese brillo que tenia su coñito. No me hice rogar y mis labios y mi lengua se fueron para él, fue tocarle el clítoris y aullar al tener de nuevo un orgasmo. Salían fluidos que me bebía con ansía, buscaba su botón. Cuando por fin lo encontré, pude sentir como después de jugar con el un rato, estallo en un gran orgasmo que me lleno toca la boca y cara de fluidos que bebí con ansías. Ella me dijo:

“Para que no puedo respirar”

Su pecho subía y bajaba buscando aire, lo que la hacia mucho mas sexy. Me miro y me dijo:

“Tú turno”

Ponte boca abajo, ella comenzó a darme un masaje pero lo que quería era otra cosa, porque me dijo al momento ponte boca arriba que no quiero perder el tiempo.

Me puse, y me bajo de golpe los boxes, mi polla que esta dura como una roca, salto como un resorte.

“Joder que gorda” dijo

Tengo una polla normal de longitud, pero algo mas gorda de los normal.

No sé lo pensó dos veces y se la metió en la boca, sacándome un gemido de placer. Subía y bajaba sus labios rodeándola, su lengua jugaba con mi puntita haciendo retorcerme de placer.

Sus manos jugaban con mis huevos, esto me encanta y me vuelve loco, y me masturba con la otra. Con lo caliente que estaba sabia que no iba a durar mucho. No quería que parase porque estaba a punto de correrme en su boca, pero tampoco quería hacerlo sin decírselo.

“Como sigas así me voy a correr”, le dije

Ella me miro y me dijo:

“Dámela”

Se volvió a meter mi polla en la boca y ya no pude más y estallé, chillando como nunca. No se escapo ni una gota de semen de su boca. Me la deje limpia y brillante. Era una experta, porque se puso dura con su limpieza y me dijo:

“Está tiene ganitas jjjjjjjj”

Le dije:

“Ven bésame”

“Voy al baño a limpiarme la boca”

La pare y la bese. Se separo, me miro con lujuria y comenzó a besarme como si no hubiese un final.

Yo estaba tumbado boca arriba con la polla otra vez dura, y ella se montó encima mía para besarme, su coñito se rozaba por mi dura polla. Me daba de mamar mientras se refregaba. Una de las veces que subió, al bajar ocurrió lo que tenia que ocurrir, se la fue metiendo poco a poco dentro de su coñito. Soltando otro grito de placer.

Está vez era ella la que me estaba follando, me montaba y se movía como una gata en celo.

Yo le mordía los pezones, nos besábamos, acariciaba su culito. Me atreví a lubricar un dedo mío e intentar introducirlo dentro de su culito.

Al principio no me dejo, pero con la excitación que tenia sucumbió y pude introducirle el dedo, sintiendo como se corría en ese momento. Yo estaba que no iba a aguantar mucho más. Como la primera vez lo hice dentro de ella, sabia que no le importaba.

Viendo ella mi estado de excitación me dijo:

“Córrete dentro de mí y vuélveme a preñarme”

Empecé a soltar semen que al sentirlo ella termino con un orgasmo y los dos chillamos de placer, que seguro que mi vecina de arriba se enteró jajajajajjaja.

Se echo sobre mi pecho rendida, los dos estábamos sudando. Nos dimos unos tiernos besos y le dije:

“Nos duchamos”

“Si” me dijo, pero al pensar que lo haríamos juntos me dijo:

“Yo primero que tengo prisa y me tengo que ir, que si lo hacemos juntos terminamos liados. Otro día lo hacemos”

Al oír eso, sonreí. Habría una tercera vez, y esa vez tenia que conseguir llenar su culito de mi caliente semen.

Se ducho ella primero y después yo, al salir ya estaba vestida y había recogido las tazas de café.

Al despedirnos en la puerta nos besamos y la comencé a acariciar. Me paro y me dijo:

“Para que como me calientes no me voy”

Abrió la puerta y se fue.

Por la noche recibí un mensaje de ella

“Me has hecho disfrutar y correrme como hacia tiempo que no lo hacía. Gracias”

“Por cierto das muy bien los masajes jjjjjjjjjjj”

Le dije:

“Gracias y cuando quieras otro ya sabes donde vivo”

“Lo tendré en cuenta, buenas noches”

Me despedí de ella y me dispuse a dormir. La tarde había sido movida jajajajajajaja,

Espero les haya gustado y gracias por sus comentarios.