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Interracialjul 2023

Fantasía cumplida con Patri

Llevaban años hablando de ello en secreto, pero el miedo al juicio social los detenía. Hasta que la confianza con un nuevo amigo se transformó en deseo crudo. Esta vez, no hay vuelta atrás: la casa está cerrada, las cortinas bajadas y la fantasía está a punto de hacerse carne.

ELMINERO30K vistas9.1· 13 votos

Me estreno como relator en esta página y espero sea del agrado de todos. En ella os voy a contar algo que teníamos hablado mi esposa y yo muchas veces pero que, llegada la hora de decidirse, como que algo de reparo te da.

Somos pareja de cincuenta y largos y muy activos y ardientes todavía, y que dure, con ganas de probar todo lo que sea disfrutar de las pocas cosas que nos permite la vida. Patri, mi mujer, se mantiene bastante bien teniendo en cuenta los castigos de la vida y de los años, y yo me considero de lo más normal y para nada puedo presumir de una descomunal polla, me encuentro en el término medio. Hace tiempo me viene rondando la fantasía de ver a mi mujer follando con un negro. Después de darle mil vueltas al tema con los perjuicio sociales de si está o no está bien visto, mande al garete tantos pensamientos y me dedique a ver lo positivo de todo esto, que no es otro el de disfrutar y punto. Ella siempre fue algo más negada a estos juegos y no se veía haciendo sexo con ningún otro hombre que no fuera yo, pero poco a poco le fue despertando el deseo y perdiendo la timidez de verse disfrutando con otro hombre.

Trabajo en el mundo de la paquetería por todo el país y tengo bastante contacto con transportistas claro, o como se les suele llamar camioneros. Una profesión que está muy ligada al mundo del sexo por esa fama que le han querido atribuir, de tantas aventuras corridas por estos profesionales.

Un buen día entro a trabajar con nosotros Enrique, aunque todos le llamábamos Enri, aunque no era de los que se corrían juergas en club de noches ni nada de eso, más bien era exigente y selectivo en eso. Un chico de lo más agradable de 49 años alto y fuerte, pero sin ser de músculos marcado, tenía un buen cuerpo genéticamente y una muy buena apariencia. Al poco tiempo entablamos amistad, porque es un bonachón que se deja querer, y empezó a rondarme la idea de que era un candidato adecuado para nuestros juegos. En un principio no quise decirle nada a Patri, hasta ver que cumplía los requisitos que exigimos y más adelante ya comprobado que era el elegido, se lo comentaría. Tenía una pequeña duda con respecto a que Patri lo aceptara para nuestro juego porque Enri a pesar de que cumplía los requisitos físicos para ello, tenía algo especial, era un chico de color. No era negro totalmente, digamos que más bien mulato, pero era de una condición que daba confianza. Aunque Patri no es para nada racista, cuando hemos comentado algo de sexo con personas de color, no es algo que le haya motivado mucho, de ahí mi duda de que le gustara la idea.

Pasaron unas semanas y coincidíamos o quedábamos para tomar algo cerca del trabajo y de esa forma fuimos cogiendo confianza el uno con el otro y por último casi nos llamábamos para ir a tomar algo o bien comer cuando coincidíamos en la zona. Cuando íbamos conociéndonos más, una tarde de copas, me conto con más detalles que se había separado hacia un par de años, su mujer le había engañado y eso le desmoralizo mucho y hacia bastante tiempo que no tenía relación alguna, entrando en más detalles me decía que era muy activo con su expareja y lo disfrutaban a tope.

Ya le había hablado a Patri de Enri, pero no le llegue a decir que era un posible candidato a nuestro juego, solo de lo educado y confianza que estábamos cogiendo. Antes que supiera nada de mi idea quise que saliésemos, le llamaría para que tomara algo con nosotros y así le presentaba como un amigo, que era a eso a lo que quería llegar, que Patri lo llegara a conocer y tomar confianza entre ambos para así crear el vínculo que necesitamos para que todo salga como lo planeamos. Y así lo hice, quedamos una primera vez, un sábado por la tarde estábamos tomando una copa cuando le dije a Patri que quedé con Enri que estaba por el lugar, para tomar algo y ya conocía a mi mujer. Le llame y al rato se presentó, como siempre bien vestido, elegante, oliendo estupendamente y con una sonrisa en los labios les presente y pude notar que parecían estar a gusto los dos con ese encuentro. Ya cenamos juntos y Enri no paraba de contar anécdotas de sus viajes, siempre con notas de humor que con las que aportábamos nosotros, no parábamos de reír y echamos un buen rato.

Después de ese encuentro, nos vimos varias veces más y con el mismos ambiente de la primera vez. Ya Patri le hablaba con más confianza e incluso entablaban ellos temas de conversación en las que yo me quedaba al margen para ir viendo que se iban compenetrando y renaciera esa confianza necesaria para llegar al punto que se necesita para compartir la cama. Una vez en casa después de cenar con Enri una noche, le comenté a Patri mi idea. Ella con una sonrisa pícara, me dijo que estaba esperando que yo se lo propusiera cualquier día, que él le caía bastante bien y que habían intimado hasta un punto que no le repelía nada, que lo tenía ya como un buen amigo. De esta forma y con cosquillas en el estómago, empezamos a organizar nuestro encuentro con Enri.

Había quedado con Patri en que buscaría un momento que estuviéramos los dos solos de copas para sacar el tema y ver si realmente se prestaría a nuestro juego y con la tranquilidad que me daba de que si se negaba a hacer el trio, no diría nada a nadie y quedaría entre nosotros el secreto. Tal como lo planeamos lo puse en práctica y uno de tantos días que quedamos en el trabajo y ya terminada la jornada fuimos a tomar algo y en el transcurso de la charla, saqué el tema de que si había practicado algún juego erótico en grupo o cosa similar. Me dijo que no, que él y su ex eran algo tímido para hacer cosas así con gente que no tenga confianza, que en alguna ocasión lo pensó, pero a sabiendas que le costaría encontrar gente para esos menesteres, nunca se propuso nada. Aproveche la ocasión para dejar caer mis gustos y le dije que a mí me gustaría probar alguna vez el trio, que lo habíamos hablado Patri y yo y que a ella le pasaba igual que a él, que no estaba por la labor de hacer nada con gente desconocida. Seguimos un buen rato hablando del tema y me atreví a formularle la pregunta deseada....

--¿Si convenciera a Patri, te gustaría ser tú el elegido para nuestro juego?

Quedo en silencio durante unos segundos, más bien sorprendido porque tenía cerca la posibilidad de echar un polvo y por su cara y como le miraba el culo a Patri cuando nos reuníamos, estaría deseoso de aceptar. Porque eso sí, nunca me hizo un comentario obsceno ni mal sonante sobre Patri, pero no dejaba pasar oportunidad de mirarle el culo cada vez que se le ponía a tiro, vamos que lo deseaba, que el brillo de sus ojos delataba el deseo de poseerla.

Como estaba claro, me dijo que si, y que ojalá le pareciera bien a Patri que le tenía bastante cariño y no se sentiría en manos extrañas. Me confeso que le había puesto nervioso la propuesta, que llevaba muchos meses sin tener a una mujer entre sus brazos y que esperaba estar a la altura de lo que deseábamos, pero, ante todo, no quisiera perder nuestra amistad por nada del mundo. Lo tranquilice diciéndole que no había porque preocuparse, que por eso se eligen personas allegadas con a las que se le tiene afecto y cariño, que en el peor de los casos que no fuera como esperábamos, nos reiríamos de la experiencia y todo seguiría igual entre nosotros.

Cuando llegue a casa, espere a la cena para contarle nuestra conversación a Patri. Cuando le dije que Enri nervioso como un crio por el tiempo que hacía que no tocaba a una mujer, me había dicho que si, note como le recorría a Patri un cosquilleo por el cuerpo solo de pensar que íbamos a hacer realidad la fantasía que más nos gusta y con alguien de confianza para poder dar rienda suelta a nuestros deseos. Acordamos alquilar un fin de semana una casita en la Sierra, para estar tranquilos de visitas inoportunas, y que podamos dedicarle a nuestro juego toda una tarde sin que nadie nos interrumpiera. Terminamos la cena, nos duchamos y mientras hacíamos tiempo antes de acostarnos, empezamos a besarnos desenfrenadamente en el sofá y terminamos comiéndonos enteros y con un polvo de oreja y rabo, y agujetas al día siguiente por las posturas practicadas.

Y llego el día tan deseado. La casa era preciosa, grande y acogedora, situada al final de un camino, para que nadie tuviese que molestar a no ser que fueras expresamente a la casa. Tenía un salón enorme, una chimenea en la pared del fondo, a su derecha un sofá en rinconera muy acogedor y confortable. En la pared opuesta tenía una barra americana muy coqueta, donde no faltaban bebidas ni nada de lo que hace falta para una bonita velada. A continuación, estaba la cocina, muy completa y montada con gusto y en la parte opuesta de la casa, los dormitorios. El principal era bastante grande, tenía también una chimenea en un lateral, una cama de matrimonio en la pared central y al otro lado un sofá de dos plazas, pero bastante acogedor, de los que los apollabrazos estaban aplastados, prácticamente integrados al asiento no teniendo mucha altura respecto al mismo.

Habíamos quedado con Enri sobre las 6 de la tarde, unas vez hubiésemos comido y descansado, y con tiempo de una duchita relajante para estar bien aseados para nuestro encuentro. Comiendo comentamos lo nerviosos y deseosos que estábamos por empezar y que todo saliera como deseamos. Echamos una siesta y al rato nos duchamos y nos vestimos para la ocasión, yo con americanos y camisa y Patri se puso un vestido con una palma por encima de las rodillas, estaba preciosa, y más a cien me puse cuando mientras se maquillaba la cogí por detrás, la rodeé con mis brazos y los fui subiendo hasta sus pechos, se me puso tiesa al segundo, al ver que no llevaba sujetador y encima la tela del vestido era de esas tan finas que pareces que tocas la piel. Podía sentir sus pezones erectos con todo detalle como si no llevara nada.........ummmmmm me encantaba ese vestido.

A la hora más o menos fijada, llamaron a la puerta, fui abrir y allí estaba Enri, arreglado y oliendo a gloria como siempre. Ocupaba toda la puerta, con la misma altura que yo, pero mucho más ancho, todo un tío. Patri se acercó a saludarlo, el la cogió rodeándola por la cintura y se dieron un beso en la mejilla que termino en un fuerte abrazo, como agradeciéndole el que le permitiéramos participar con nosotros. Pasamos al salón, nos sentamos en el sofá, Patri en la rinconera, Enri a su izquierda y yo a su derecha. Empezamos a hablar como en tantas otras ocasiones, pero esta vez con una cosquillitas en el estómago por lo que nos quedaba por disfrutar. Enri con sus historias no paraba de gesticular con las manos, y en varias ocasiones terminaba tocando la pierna de Patri por encima de su rodilla, ella al igual que me tocaba a mí, también se agarraba al brazo de él, cuando me dirigía la mirada le podía notar en la cara, que tanto yo como aquel enorme hombre, iba tenerlo dentro de ella.

Patri se levantó por café y Enri no perdió la oportunidad de nuevo para clavar su mirada en su lindo culo, siempre con sutileza para no parecer ordinario, pero no quita que se notara lo que lo deseaba. Una vez terminado, dije de tomar una copa para ir entrando en calor y ambientándonos, a lo que Enri se puso de pie rápidamente como ansioso de que llegara el momento. Nos fuimos a la barra americana, nos sentamos en unos taburetes altos del bar donde ella como era normal se sentó en medio de los dos, un poco separada de la barra, Enri a su derecha y yo al otro lado. Nos echamos unas copas y Patri pidió un vino, decía que ella también quería estar con un puntito para liberarse más. Como era de esperar, cada vez que quería soltar su copa, se tenía que levantar del banco, mostrando sus preciosos muslos, a lo que Enri no perdía detalle, y conociendo su odio a ese tipo de asiento, dijo que no se sentaba más y se quedó de pie entre los dos, nosotros estábamos en la forma típica, un pie apollado en el banco y el otro en el suelo, donde tienes una rodilla más alta. Enri aprovecho para cogerle de la mano y levantándosela, le hizo dar media vuelta, mientras alababa lo atractiva que estaba y lo bien que le quedaba su vestido. Cuando la tubo de espalda a él, la agarro de la cintura y se la pego, donde ella pudo sentir en su culo, lo dura que tenía su polla. Se acerco suavemente a su cuello y besándola suavemente dijo:

--Siempre me encanto como hueles ummm

Se la separo un poco sin quitarle la mano de su cintura y mientras decía que me envidiaba por tener lo que tengo, bajo su mano suavemente hasta su culo, y empezó con su dedo a acariciarle el ano repetidamente, yo me estaba poniendo como una moto, sabiendo que la tela le haría sentir como si no tuviera nada. Patri me miro con ojos de deseo y de no aguantar más, como diciéndome que empezáramos ya. Ese fue ya el pistoletazo de salida, me puse en pie y dije que nos fuéramos al dormitorio. Enri dijo que fuéramos preparándonos mientras terminaba la copa. Creo que quería que empezáramos nosotros para el incorporarse ya empezado y así resultarle más fácil adaptarse. Nos fuimos al dormitorio y mientras andábamos nos íbamos besando y ella me iba quitando la camisa, desabrochándome el pantalón y así casi a media nos acercamos al sofá y me empujo para que me sentara mientras ella terminaba de sacarme los pantalones. Me saco la polla con rapidez y de rodilla delante mía se puso a comérmela desenfrenadamente, como un helado que se le fuera a derretir, yo estaba en la gloria.

Al poco entro Enri con la camisa en la mano y los pantalones desabrochados, se sacó los zapatos, tiro la camisa y se acercó a Patri, se arrodillo a su lado, le recorrió toda la espalda con su mano hasta meter la mano por detrás entre sus piernas, Patri las separo un poco para que tuviera más facilidad de acceso, por el resoplido de Enri mirándome, me dio a entender que estaba totalmente húmeda, con la otra mano acariciaba sus pecho, rozándole y pellizcándole suavemente los pezones, paso de nuevo sus dedos por su ano, y lo alargaba hasta su clítoris, no tardo en echar a un lado su braguita para tocar ya sin posición su lindo coño, introducirle los dedos en su agujerito y palpar su humedad, por lo que los saco totalmente chorreando y se lo metió en su boca, saboreando tan rico manjar. Le desabrocho los botones de la espalda, la incorporo un poco para bajarle el vestido y la puso en pie para sacarlo entero, ya no la dejo agacharse, se quitó completamente el pantalón con los bóxer, la cogió de la mano la puso frente a él y le lamio y mordió sus pechos sin dejar de respirar, mientras Patri jadeaba continuamente, luego la sentó en el brazo del sofá, la empujo hacia atrás para que volviera a tener mi polla a la altura de su boca, le quito las bragas, donde ella totalmente desnuda le abría las piernas para que el tuviera su rajita completamente depilada a su disposición, metió su cabeza entre ellas para darle una comida de coño extraordinaria, por su raza, su lengua es más especial que las del resto, lo que en una sola pasada, el orgasmo que le recorre todo el cuerpo, también lo pude sentir yo en cómo me aprieta la polla con las manos y dentro de su boca.

Cuando Enri se pone en pie, nos deja pasmado dando veracidad del miembro del hombre negro, pero para nada asusta a Patri, al contrario, se le ponen los ojos de golosa deseando probar y tener dentro de ella, tan lindo ejemplar. Se la acerca suavemente a la entrada de su vagina y mete la mitad sin dificultad ninguna, para con un nuevo y suave empujón se la clave entera que le hace soltar un pequeño grito de satisfacción. Empieza entonces un mete saca suave pero profundo, para no correrse pronto, donde ella, con los ojos cerrados, ya solo puede sostener mi polla con la mano, porque el jadeo y la respiración profunda seguida de orgasmos múltiples, no le deja distraerse con otra cosa y menos cuando el, empieza a darle un ritmo más rápido y activo, ahí ya Patri no reaccionaba a nada, solo eran jadeos y entrega total a ese momento. Yo para evitar correrme pronto, propongo irnos a la cama, entonces Enri se la clava entera, coge a Patri por la cintura y se la sube en brazos sin sacársela. Yo me voy a la cama esperando parar un poco tanto deseo y no correrme tan rápido mientras el viene hacia la cama andando despacito con ella clavada, rodeándolo con sus piernas por la cintura y agarrada a su cuello apretándose contra él, para que no saliera de su interior, de pronto se para en los pies de la cama, le pone las manos en su culo, se impregna los dedos con sus jugos y le va dando un suave masaje en su ano hasta introducirle un dedo suavemente, empieza a subirla y a bajarla dándome una vista fantástica de como entraba y salía su miembro de su dilatada vagina, yo estaba a reventar y Patri más se aferraba con las piernas y brazo a su cintura y cuello. Aceleró más sus movimientos arriba y abajo, al tiempo que aumentaban sus jadeos y se corrieron los dos entre gritos de placer, vaciándose por completo y en cantidad dentro de ella, se notaba el tiempo de inactividad de Enri. Ella apretaba más a Enri, sacándole el máximo partido a ese momento y al gustazo que le estaba dando ese polvazo, y con voz débil se le escucho susurrar....

--No nooo, déjamela dentro, no me la saques por favor...

Espero un poco y acercándola a la cama, la soltó recostándola suavemente, mientras yo disfrutando viendo a ella tumbada exhausta y como le salía lentamente de su coño ese pedazo de polla con sus hilitos de leche que todavía lo unía a su coño y calleándole por sus piernas por la cantidad que le había soltado dentro. El quedo delante de ella satisfecho del resultado que había provocado, Patri se incorporó y empezó a comérsela con ansias, metiéndosela todo lo que podía en la boca, limpiándole todo el capullo, recorriendo con su lengua de arriba abajo hasta llegar a los huevos para no dejar desperdiciar ni una gota de lo que tanto la había hecho gozar. Con cara de satisfacción y una vez dejado su polla bien limpia y sin rastro de semen, Se volvió hacia mí y viendo la enorme erección que tenía, se lanzó hacia mi polla y se metió más de media en esa boquita de piñón que tiene, se estaba recuperando de su gran orgasmo y quería aprovechar el momento. Acelero sus movimientos jugando con su lengua por mi glande y tuve que pararle un poco para no correrme en su boca, porque, aunque su coño ya estaba rebosando de la leche de Enri, yo también quería correrme dentro, era tal la excitación que tenía, que ni por un momento me dio reparo meterla en su coño lleno de semen de el.

Le dije que se subiera encima mía, apenas tuve que dirigirla a su dilatado y lubricado agujerito, entro sola y entera de una sentada, se echó un poco hacia atrás y empezó a subir y a bajar lentamente mientras yo le acariciaba y comía sus pechos. La cogí por la cintura y la traje hacia mí, recostándomela en mi pecho sin parar de meterla y sacarla. Enri se acercó por detrás besándole la espalda y acariciándole el culo y recogiendo los fluidos que emanaban por todas partes para usarlo de lubricante, volvió a introducirle un dedo en su ano. Patri empezó a excitarse de nuevo de tal forma, que se curvaba de placer, mientras él no paraba de dilatarle su ano. Era tal el deseo y las ganas de penetración que tenían los dos, que llego a meterle hasta dos dedos. Enri dio por bueno el tamaño de su agujero y poniéndose en cuclillas detrás de ella, cogió su polla, que estaba de nuevo empalmada, le puso la cabeza a la entrada de su ano y presionando lentamente le metió poco a poco la cabeza. Nosotros habíamos parado el ritmo, para que pudiera entrar sin dolor y suavemente, a lo que Patri estaba gozando con los ojos cerrados y la boca entreabierta. Teniendo parte de su polla ya metida, Enri volvió a lubricar la parte de su polla que estaba aún fuera y darle con lentitud movimientos de penetración, que iban dando resultado ya que tenía más de media dentro de su culo. Cuando ya le quedaba poca fuera, el resto entro sin dificultad por lo que todos cogimos el mismo ritmo y empezamos a gozar de nuestra primera doble penetración. Patri no paraba de emitir gritos de placer, señal que no era dolor lo que sentía por tener dos pollas dentro de ella, más bien estaba gozando como nunca de sentirse llena por completo. Al poco me corrí con una fuerza increíble, de tanto aguantar al máximo ese momento, y sin yo terminar de vaciarme del todo, Enri volvió a correrse dentro de su culo, por lo que prácticamente nos habíamos corrido los tres a la vez.

Enri saco su polla enorme de su culo y de nuevo su leche resbalaba por sus muslos, uniéndose con la mía en su recorrido de descenso. Él fue directamente a ducharse, mientras Patri quedo encima mía y una vez recuperada las fuerzas, bajo hacia mi polla para darme el mismo premio que le dio a Enri. Se puso a chupármela no dejando escapar ni una gota de mi semen y dejándome totalmente seco y abatido del placer que siempre me proporciona. Nos quedamos tumbados bocarriba en la cama hasta que llego Enri, se sentó en la cama al lado de Patri y nos dio las gracias por ese momento inolvidable del que le habíamos hecho participe, al tiempo que acariciaba los pechos de ellas con sus dedos. Esto hizo que ella se incorporara y empezara a comérsela de nuevo, dando vida a esa hermosa polla que se volvía activar, ella no paraba de lamer todo el tronco y dedicándole más tiempo al capullo para hacerle disfrutar y en un momento escucharle decir que se corría. Patri aumento el ritmo de la mamada y dejo que Enri se corriera en su boca, tragando todo el semen que iba soltando hasta que dejo de escupir, dejándola otra vez reluciente. Enri se echó para atrás en la cama recuperando fuerzas y pasado 5 minutos, le dio como agradecimiento un beso a Patri, se incorporó, y guiñándome un ojo me dijo:

--Nosotros ya nos veremos y hablamos estos días

Está claro que era para comentarme lo bien que lo había pasado y lo que había disfrutado después de tanto tiempo sin meterla en una mujer, que podíamos contar con él para lo que quisiéramos y que por supuesto todo quedaba entre nosotros tres.

Nosotros nos dimos un beso enorme y nos fuimos a la ducha comentando lo bien que había estado todo, lo que habíamos gozado y le agradecí a Patri su forma de ser porque viéndola gozar, más me ponía y me hacia el más feliz del mundo.

Esa noche solo tuvimos besos y caricias, dentro de ella, todavía quedaban restos de nuestros líquidos, no teníamos fuerza para mucho más, el día siguiente fue otra historia y recordando la noche vivida el día antes, donde el morbo de ver a Patri clavada en brazos de ese pedazo de tío te daba un subidón que echamos unos polvos descomunales.

Ahora disfrutaremos del recuerdo de esta historia y pasado un tiempo veremos si nos surge algo parecido y poder disfrutarlo con las misma intensidad. Me quedo claro que a Patri no es que le atraiga con locura la raza de color para el sexo, pero sí que lo acepta como una más... o ¿realmente le ponen los negros?.......

Espero haya gustado nuestra primera vivencia.