Xtories

Al fin

Llevan meses probando en discotecas sin éxito. Esta vez, la tecnología y la audacia los llevan a un hotel donde la fantasía se vuelve realidad, pero el precio de la entrega total podría ser más alto de lo que imaginaban.

Pareja13K vistas8.8· 12 votos

Durante casi dos meses estuvimos repitiendo las salidas a la discoteca con la finalidad de encontrar a alguien, pero siempre regresábamos con los mismos resultados y me sentía muy frustrada, me veía en el espejo y considero que tenía muy buen cuerpo, la ropa que usaba, escogida por mí y mi pareja no podía ser más reveladora, hacia hasta lo imposible por estar sola en la discoteca y no me vieran en pareja y de esta forma pudiera espantar a cualquier interesado, pero nada de nada.

Si, muchas invitaciones a bailar, muchas manos recorriendo mi cuerpo, ya sea en la barra, caminando entre las mesas o bailando, muchos dedos buscando colarse bajo mi ropa interior tratando de penetrarme y si, mientras bailaba muchos besos robados y totalmente correspondidos de mi parte, pero solo eso.

Llegamos a visitar hasta tres discotecas diferentes en una sola noche o inclusive viernes y sábado en un mismo fin de semana.

Lo más cerca que llegamos a estar fue cuando en la calentura uno de ellos me llevo hacia una esquina bastante oscura y lejos de las miradas de los demás, aunque mi pareja siempre me cuidaba, se llegó a sacar el pene el cual le estuve masturbando mientras que el me penetraba con uno de sus dedos.

Estaba segura qué, por fin se haría realidad mi sueño.

- No puedo esperar, me tienes muy excitado – me dijo al oído despues de haber estado besando mi cuello

- Quiero sentir algo más que tu dedo en mi interior – fue mi respuesta más que obvia que podía hacer lo que quisiera.

- Voy a buscar con mis amigos si alguien tiene un condón – me dijo

- No te muevas de aquí – le respondí – se dónde conseguirlo con seguridad

Si, mi pareja tenía con él varios condones que habíamos llevado para aprovechar cualquier ocasión, y sabía si bien no lo había visto, que estaría muy cerca de mí, lo cual así fue, pues no camine más de diez pasos cuando me tomo del brazo.

- Necesito condones por favor – fue lo único que le dije – me tiene muy caliente

Saco unos de su bolsillo y me los puso en la mano.

- Voy a tratar de convencerlo para ir a un lugar más cómodo, al menos para el segundo – le dije como despedida.

Al regresar donde me esperaba aun con su pene de fuera y pajeándose le entregue el paquete de condones.

- Vaya que fuiste rápida – me dijo

- Si, mi esposo estaba cerca y el me los dio – le respondí

Nunca sinceramente pensé que eso acabara con la magia de esa noche, pensé sinceramente que le pondría un poco más de excitación a él saber que se iba a tirar a una mujer casada y que el esposo estaba por ahí cerca y que estaba más que claro que no tendría problemas ya que el mismo esposo le había entregado los condones, pero no fue así

- Lo siento, no sabía que eras casada

Fue la única explicación al tiempo que guardaba su pene y salía huyendo, dejándome con una cara de asombro y sosteniendo los condones en mi mano.

Tardé en reaccionar hasta que llego mi pareja a mi lado

- ¿Va a volver? – me preguntó

- Creo que no y me dejo demasiado caliente, que con gusto iría a pararme a una esquina con tal de que alguien me coja, pero ya – le respondí con bastante rabia y frustración.

Salimos de ahí, y mientras que mi esposo conducía camino a casa con su mano entre mis piernas le dije:

- ¿Y si para ir a lo seguro, al menos la primera vez, buscamos a alguien?

- Pero si es lo que hemos estado haciendo todos estos días

- No me entiendes, pero déjamelo a mí, la próxima semana si o si hacemos realidad nuestra fantasía.

Si, hoy en día hay muchísimas herramientas como aplicaciones, redes sociales y mucho, mucho más, pero vamos hace 18 o 20 años no era así, es más ni siquiera existía aun el precursor Hi5, recién aparecía el Messenger, así que me podrán entender, la dicha que tienen las mujeres y hombres hoy en día.

Con las cosas claras el lunes me senté frente a la computadora y empecé a recorrer varias salas de chat del famoso IRC o los grupos de chat del Messenger de MSN, los de mi generación van a entender a que me refiero.

Aun no existía la tarifa plana de internet así que lamentablemente no podía dedicar muchas horas ahí y sobre todo que no se podía tener el teléfono disponible y estar navegando por internet, con las cosas claras y aún con mi miedo se pasó el lunes, martes y miércoles y seguía exactamente igual, el fin de semana seguía sin planes.

Aún recuerdo el jueves era el día si o si, así que si bien estaba en casa prepare mi lencería negra, me coloque un plug en mi ano y una mariposa sobre mi clítoris y volví nuevamente mi recorrido, el mismo mensaje de todos los días:

“Mi pareja y yo tenemos como fantasía un trio, pero nos falta un hombre que nos quiera acompañar y hacerme disfrutar”

Respuestas muchas, pero si no eran los pajeros que solo querían morbosear y no llegaban a nada formal, ni un solo interesado, pero todos querían saber más de la operación, si teníamos experiencias, que les haría y miles de preguntas más pero nada firma.

Afortunadamente el masaje que estaba recibiendo mi clítoris por parte de mi mariposita me hacía más llevadera y menos frustrante mi búsqueda y si, constantemente estaba que me movía para que el plug estimulara mi ano.

Casi al medio día y despues de visitar y visitar todas las salas disponibles, una nueva ventana de conversación privada aparecía en mi pantalla, no recuerdo bien el nombre, pero definitivamente se trataba de una mujer.

“Hola, leí tu mensaje y sinceramente no vas a conseguir nada en esta sala”

Era el primer mensaje que recibía de ella, no conteste ni cerré la ventana esperando que siguiera con su conversación

“No se si no tienes éxito es porque no pusiste de donde eras”

Seguía escribiendo y efectivamente tenía razón

“Con mi esposo también tuvimos esa fantasía y nos tomó bastante tiempo conseguir alguien”

No me había equivocado, si era una mujer y con algo en común.

“Tienes razón, aunque despues de toda la mañana publicando lo mismo eres la primera que se da cuenta de esto”

“Somo de Lima Peru”

“Ahora si entiendo porque estas buscando acá, nosotros también y hemos hecho hasta lo que no te imaginas, algunos me tildaban de loca, otros de puta, pero nos costó mucho trabajo conseguir lo que queríamos”

“En realidad tenemos poco tiempo nosotros, creo que algo de un mes”

“Nosotros nos la pasamos más de tres meses y nada, ¿han visitado discotecas?”

“Si, en realidad es donde hemos enfocado nuestra búsqueda, recién esta semana empecé acá por el chat, antes de que mi esposo se desanime”

“Nunca encontramos nada en la discoteca, al menos nunca cuando fuimos en pareja o supuestamente yo sola, pero basto que un día fuéramos con un amigo para que empezaran a salir prospectos”

“No te entendí”

“Si, en la discoteca quieras o no te identifican, pareciera que se pasan la voz y estos creen que uno los está engañando, pero cuando ven que efectivamente es en serio se deciden”

“Gracias por el dato, entonces tenemos que encontrar alguien que nos quiera acompañar”

“Si, y lo principal, que no te prives de mostrarte disfrutando con los dos”

“Voy a tenerlo en cuenta”

“Quieres un último consejo, entra en esta página, ahí vas a encontrar lo que buscas y para lo que quieras hombresparatodo.com.pe”

(Si, lo sé, ya no existe la página)

No cerré la ventana del chat y fui a ver la página que me habían dado.

El título de la página y ocho fotos de hombres que no se les veía el rostro, desnudos y con un número de teléfono.

(Si, hoy en día hay muchísimas de esa página, pero esto fue hace mucho tiempo)

Regresé al chat

“Amiga y ¿recomiendas a alguno en especial?”

“En realidad no estoy segura, pero por las fotos me parece que es de la misma persona y si te das cuenta, no son ocho números diferentes, son solo dos, así que o es una persona o solo dos los que se anuncian ahí, pero con quien disfrutamos fue con Adolfo, y ese es su nombre real ya que nos lo tuvo que dar para que pudiera entrar a la habitación del hotel”

“Uhm, entonces no fue solo tu acompañante de la discoteca”

“No, y si te toca él, no te vas a arrepentir de NADA”

“Gracias, ojalá nos encontremos nuevamente para platicarte como nos fue”

Si, así eran esos tiempos, solo un Nick y nada más, claro si es que no dabas más datos personales, pero ya tenía una pista

Pensé simplemente guardar la página y con mi esposo llamar para coordinar los eventos del fin de semana, pero y ¿si no funcionaba y perdía una semana más?

Así que anoté los dos números y fui a buscar el teléfono de la esquina, no podía hacer la llamada ahí en la casa porque alguien podría levantar uno de los anexos y no sé qué podría explicar.

Coloqué mi moneda y marqué el primero de los números, mientras que lo escuchaba timbrar vinieron muchas preguntas ¿Anoté bien el número? Qué vergüenza si me contesta otra persona ¿Cuál era el nombre? Si me recomendó a alguien, pero en la página cada foto tenía un nombre, en fin, nadie contestó y colgué la llamada.

Marque el segundo número que había anotado, esta vez no me hicieron dudar mucho, al tercer timbre una voz firme me contestó al otro lado:

- ¿Llamas por informes o ya conoces el servicio?

- Hola, me pasaron la información de tu página y llamaba por informes - le dije

- Mira preciosa, tu dices para que nos necesitas, por eso la página se llama hombres para todo, y te digo cual es el costo, no vaya a ser que te doy un precio y quieras que me ponga a barrer toda tu casa chica – Esta última palabra lo confirmó era cubano.

- No quiero ponerte a trabajar – le dije – tenemos una fantasía con mi esposo y me dicen que tu podrías ayudarme.

- Mira, no te preocupes que no es el fin del mundo y estás hablando muy bajo que no te escuche muy bien, si es lo que entendí hay muchísimos matrimonios que hacen lo mismo, así que me repites un poco más fuerte que es lo que quieres

- Te digo que tenemos una fantasía con mi esposo y me dicen que tú eres el indicado – Si bien levante la voz, cubría la bocina para que lo que decía no lo escucharan otras personas-

- No hay problema, el costo son XXXX (la verdad que no me pareció mucho) podemos acordar desde ahora fecha, hora y lugar o me llamas al menos dos horas el día que se decidan. ¿Por cierto, va a ser en su domicilio, en algún hostal, han pensado en algo?

- Creo que será el sábado como a las 7 y sería en un hotel por Miraflores

- Perfecto, si me están confirmando yo esperare su llamada por esa hora.

- Ok, entonces quedamos para el sábado.

Sin esperar más, colgué el teléfono, sentía mi cara roja y mi mano temblaba y con la cabeza agachada regresé a mi casa, sentía que todos los que me veían me hubieran escuchado lo que había hablado.

Mis sensaciones eran muy encontradas, me sentía muy nerviosa, pero a la vez muy excitada, el nerviosismo de mi forma de caminar, hacía mucho más presente el plug de mi ano, nunca me había preocupado si se pudiera notar bajo mi ropa, pero en ese momento era completamente diferente; llegué a la casa, definitivamente necesitaba masturbarme o algo más que eso, así que con mi vibrador más grande me encerré en el baño, necesitaba liberar la tensión.

Por la noche cuando mi pareja llegó de trabajar, la esperaba en la habitación aún muy caliente, prácticamente estaba sin ropa, no preguntó nada se desvistió y vino conmigo, me encanta porque su pene siempre está dispuesto y consigue una erección de forma muy rápida y sin mayor preámbulo me penetró.

- ¿Tienes algo que contarme? – pregunto

- ¿Yo? ¿Por qué lo dices? – haciéndome la inocente

- Porque estas muy caliente y mojada – me dijo

Claro, no podía engañarlo y se dio cuenta.

- Tenemos una cita el sábado por la tarde

- ¿cita? ¿Dónde?

- Con un amigo en algún hotel de Miraflores, solo hay que llamarle

- ¿Pero en un hotel? ¿En el bar?

- No, ya está arreglado y sabe perfectamente a que va y sabe también que estarás tu ahí.

La excitación de ambos fue tanta que casi en simultaneo mientras llegaba mi orgasmo sentía su semen contra las paredes de mi vagina.

- Quiero más detalles – me dijo ya más tranquilo y acostado a mi lado

- Nada, simplemente, me lo recomendaron, brinda servicios a parejas y ya quedé con el

- Entonces no es un amigo – me replicó –

- Bueno no, pero ya he hablado por teléfono con él y está hecha la cita, si no estás de acuerdo hay que cancelarla

- No te preocupes por mi – me respondió muy seguro.

El día viernes yo era un mar de nervios y de deseos, todo el día me la pase con mi mariposa y un plug en el ano y varias veces me encerré en el baño para llegar a un orgasmo una y otra vez.

En la noche mi pareja vio mi excitación y me dejó igual

- Quiero que disfrutes mucho mañana, no hagamos el amor hoy día y por favor no uses ningún juguete hasta mañana en nuestra cita.

Diciendo esto se dio la vuelta y me dejo viendo el techo, no se a que hora llegue a quedarme dormida.

El día sábado a primera hora me fui a la estética y me hice un depilado completo, mi piel parecía la de un lindo bebe, me hice manicure y pedicure y hasta algo en el pelo, cuando llegue a la casa mi pareja ya había regresado de trabajar.

Me metí a bañar, y a diferencia de otras veces no me puse nada de ropa sexy ni atrevida, esta vez no era como en ocasiones previas, no iba a conquistar a nadie en la discoteca ya tenía a alguien que me esperara, así que me puse lo primero que encontré al abrir el closet.

Desde las cuatro de la tarde me encontraba sentada en la sala esperando simplemente que llegara la hora que había pactado.

Mi esposo recién se metió a bañar pasadas las cinco de la tarde.

A las seis estábamos listos para salir.

- ¿Por si acaso, no te gustaría pensar en estrenar esto? –

Me dijo mi pareja entregando un juego de especie de bikini, el juego era de ambos, es decir tanto para el como para mi a juego, alguna vez nos lo dieron en el sexshop por ser clientes frecuentes y nunca lo habíamos usado, la única referencia era por la foto en el empaque.

- Puede ser – le respondí – colocando el empaque en mi bolso

Despues de coordinar con mi mamá el cuidado de nuestros hijos salimos en dirección a Miraflores.

- ¿Quedaste en algún hotel en particular? – me preguntó mi pareja.

- En realidad ninguno – le respondí – escoge el que quieras.

Llegamos al Hotel Pacifico, entramos a la cochera, un solo auto había en ese momento, ya que aún era temprano, después sabría que sobre las nueve de la noche es imposible conseguir habitaciones, ya que por algún tiempo se convirtió en nuestro lugar para aventuras.

Entramos, pedimos la habitación, al entregarnos la llave aclaré:

- Señorita, va a venir una persona a preguntar por nosotros, por favor le permiten el ingreso,

- ¿Va a ser una dama o un caballero? – me preguntó

- Hay alguna diferencia.

- Si – me dice – por regulación municipal, si es una señorita no hay ningún problema, pero si es un caballero, no podría ingresar y tienen que tomar una habitación adicional.

Me pareció lo más ilógico del mundo y más que dijera que era por disposición municipal, así que pagamos por una segunda habitación, obviamente pagamos la más simple, en el último piso y que nunca llegué a conocer pero estaba a mitad del precio de las demás, obviamente pedí me entregaran la llave, si ya estaba pagando por la habitación tampoco dejaríamos que la usara otra persona.

Llegamos a la habitación la 201, segundo piso y con jacuzi, y de ahí le marque por teléfono.

- Hola, ¿te acuerdas de mi? – le dije tan pronto me contestaron la llamada

- Claro que si – me dijo – esperaba su llamada

- Estamos en la habitación 201 del hotel Pacífico

- Perfecto en quince o veinte minutos estoy ahí.

En ese momento me empezaron los nervios, aún no colgaba y ya que quería decirlo que no, mi pareja se encontraba abriendo una botella de vino blanco que habíamos llevado, me pese de pie y no esperé que la sirviera y tome de frente de la botella.

- Ya viene – le dije, viendo como se me quedaba viendo sorprendido y devolviéndole la botella.

- ¿Quieres que te sirva un vaso o te dejo la botella para ti? – me preguntó

- Tienes razón - le respondí riendo y recién analizando lo que había hecho - mejor un vaso, sino cuando llegue voy a estar sin sentido

- ¿Tanto se va a demorar?

- No, dice que en quince o veinte minutos esta aquí, al parecer se encontraba cerca.

- ¿Perfecto, te vas a quedar así o te vas a probar esto? – mostrando el paquete de la ropa que habíamos llevado

- Tienes razón, porque no, dámelo y déjame ponerme el mio, pero tu tienes que usar el tuyo.

Tomando el paquete de ropa me metí al baño, estaba dispuesta a demorarme todo lo posible, en el baño me saque la ropa y me dispuse a revisar lo que habíamos traído, parecía ser un traje de baño, pero era demasiado pequeño para poder usarlo en la playa, además no tenia forro, eran para mi solo tres triángulos de tela amarrados por unos listones, imposible que pudieran sostener mis senos y solamente cubrirían mis pezones en el caso del bra y la tanga era un pequeño triangulo que cubría mis labios, en la parte posterior era solo un listón. Definitivamente, me toque, estaba muy mojada, demasiado diría yo, escuche sonar el teléfono y como mi esposo decía que no había problema, que le permitieran el ingreso y despues de algunos minutos mas como tocaban la puerta.

- Hola, pasa, mi esposa esta en el baño, ahora sale

- Gracias

- ¿Te ofrezco algo de tomar? En realidad solo tenemos agua y vino blanco

- Agua esta bien

Era el dialogo que escuchaba desde el interior del baño cuando escuche que tocaban la puerta del baño.

- Ya llegó por si acaso – me avisaba mi pareja

Tome mi ropa y tome aire y antes de verme en el espejo sali a la habitación.

- Hola – me dijo poniéndose de pie nuestro invitado, soy Adolfo, conversamos por teléfono.

- Hola – le respondí el saludo y acercándome para darle un beso en la mejilla, sin embargo, sentí su mano colocarse sobre mi cadera lo que me provocó un ligero escalofrío – yo soy Xxxx – después me di cuenta que le había dado mi nombre real – no llegamos a dar nuestros nombres por teléfono

- Si, tienes razón, ¿te ofrecieron algo de tomar?

- Si gracias – levantó su botella de agua mostrándomela

- Te vas a cambiar tu también ¿verdad? Creo uqe la dejé en el baño – le dije a mi esposo prácticamente forzándolo a cumplir con el trato que habíamos hecho de ambos usar aquella ropa que yo ya tenía puesta y modelaba delante de aquel desconocido

- Si, - respondió mi pareja y entrando en el baño.

Me di cuenta que debí haberlo hecho a la inversa, pues justo ahora me quedaba a solar con aquella persona, estando casi desnuda, así que retrocedí mis pasos hasta quedar muy cerca de la puerta del baño por si tenía que dar algún aviso a mi pareja y me senté en la cama.

- ¿No quieres ponerte cómodo? – le pregunté

- Si no hay problema que lo haga si aun no ha regresado tu esposo si.

- Adelante, no hay problema

Al menos estaría entretenido sacándose la ropa pensé y baje ligeramente la cabeza pero sin perderlo de vista, vi como se saco el polo que traía, buen cuerpo, marcado de gimnasio, mucho mas marcado que el de mi esposo y ya me empezaba a provocar el poder acariciarlo, estando de pie se bajo el pantalón dejándose el bóxer, buenas piernas, se notaba definitivamente bastante tiempo en el gimnasio, el bóxer mostraba algo oculto que si bien a la distancia y porque se sentó en la silla no pude apreciar bien, pero ya mostraba algo de considerable tamaño.

Justo en ese momento salió mi esposo del baño, usando la ropa que habíamos llevado, muy parecido a la mía, solo que en su caso su había dos triángulos, en la parte posterior un poco mas grande que casi simulaba una bolsa para cubrir su miembro, y en la parte posterior tenia un triangulo y no el listón como el mío que le permitía cubrir el canal que formaban sus nalgas; caminó hasta la pequeña mesa donde estaba los vasos con vino.

- ¿Te llevo el tuyo? – me preguntó

- No, creo que ya es suficiente – le respondí

Adolfo se puso de pie quedando prácticamente al costado de mi esposo. Definitivamente si, en ese momento si me daban a escoger hubiera escogido a Adolfo, sin pensarlo dos veces, el cuerpo estaba muy trabajado en gimnasio y es todo lo que tenia como referencia en ese momento.

- Ustedes dirán – nos dijo dejando su botella de agua en la mesa

- Mira, como te comenté por teléfono, tenemos una fantasía y hemos estado usando algunos juguetes

- Ya – me respondió sin dejarme terminar, pero se acercaba a mi pareja.

- Y queremos sin que lo tomes a mal que ocupes el lugar de los juguetes – continue – en otras palabras, quiero dos hombres para mi.

Cuando dije esto detuvo por completo su movimiento que tenía en dirección de mi pareja.

- Ah, - dijo sorprendido – ya entendí, ¿tienen algo ya pensado?

- No, en realidad nada en especial – intervino mi pareja – quien se dirigió a mi y dándome la mano me ayudo a ponerse de pie.

Mi pareja empezó a besarme en la boca y a acariciar mi cuerpo, a mi espalda había quedado Adolfo o al menos fue la ultima referencia que quedó en mi mente donde se encontraba.

Yo, me mantenía con los ojos cerrados, de pronto, un par de manos empezó a recorrer mi espalda, sentía como se desplazaban para acariciar mis nalgas las cuales no era solo una caricia sobre ellas, sentía como las apretaban y las movían, una tercera mano la sentí sobre mis nalgas y creo que en ese momento perdí el control o lo que pensé de quien eran las manos y me dediqué a disfrutar, pronto empecé a sentir sobre mi cuerpo dos bocas que lo besaban y cuatro manos que me exploraban, no sabía quién era el que acariciaba mi clítoris o abría mis nalgas para pasar un dedo travieso sobre mi ano, la tela que minutos antes cubría mis pezones la sentía a un costado y una boca en cada uno de mis senos succionaba, un par de dedos se lubricaban en mi vagina los mismos que creo momentos mas tardes hacían presión sobre mi ano, o ¿eran otros? No lo se, simplemente estaba disfrutando y así me hicieron llegar al primer orgasmo de la noche. Mis manos no tenían movimiento aún, estaban rígidas a mi costado, los dejaba hacer lo que quisieran, sentía dos cuerpos pegados a mi, despues solo dos bocas o cuatro manos, estaba por abrir los ojos cuando mi pareja dijo:

- ¿Porque no terminas de ponerte cómodo?

Claro, el se había acercado a mí usando aún el bóxer, entonces el pene que en algún momento sentí pegado a mi pierna y algo húmedo era mi pareja, dejé de sentir dos manos sobre mi cuerpo.

- Creo que lo vas a disfrutar mucho – me dijo mi pareja al oído.

Hola a todos, permítanme meter mi cuchara en este relato, además como les ha dicho ella se mantenía con los ojos cerrados, así que les contaré como iban sucediendo las cosas.

Cunado empecé a besarla, vi que Adolfo se acercaba a nosotros, a diferencia de otras veces, mantenía los ojos cerrados, ya que ella siempre lo ha hecho con los ojos abiertos y tratando de mantener la mirada, pero esta vez no era así, su cuerpo estaba completamente pegado a mi y mi erección ya era considerable, sin dejar de besarla, estiré mi mano para tomar el brazo de Adolfo y dirigir su mano a las nalgas de mi pareja, sentí el estremecimiento de su cuerpo y lejos de asustarse, abrió sus piernas lo que permitió que mi pene se frotara contra su vientre bajo.

Deje de besar sus labios para empezar a recorrer su cuello y sus orejas, algo que se la prende muy fácilmente, mientras hacia esto, jale a Adolfo para que pegara su cuerpo al de mi pareja y con sus manos sobara sus senos tomándolos desde atrás.

Si, nuestra fantasía había sido que ella estuviera penetrada por dos penes al mismo tiempo, nunca conversamos sobre los previos, pero sentía como su cuerpo se estremecía conforme recorríamos su cuerpo, sus piernas estaban ligeramente arqueadas permitiendo completo acceso a su vagina.

Mi mano empezó a recorrerla encontrándola, su bikini se encontraba completamente mojado, si no supiera lo que había sucedido momentos antes, pensaría que se había orinado.

Adolfo, vió lo que había hecho, sin mencionar nada, hizo una expresión como preguntando como la había encontrado, ya que el se dio cuenta a donde había ido mi mano, igual que él con señas y gestos y sin mencionar nada, moví mi cabeza hacía abajo, invitándolo a él a verificarlo, su mano se dirigió a la vagina de mi esposa, pero a diferencia mía, el no froto sobre la tela, sino que su mano siguió el recorrido de su piel, no me permitió ver lo que hacía, pero un gemido de mi pareja me señalo que por primera vez Adolfo, al menos con su dedo se encontraba en su interior.

Lo que no esperaba, fue que Adolfo al retirar su dedo de su interior, lo llevara a mi boca para que lo chupara, claro, era el néctar de mi pareja, pero no me esperaba que introdujera su dedo en mi boca, me tomo por sorpresa y no se si buscaba que se lo chupara o lo lubricara con mi saliva, porque despues de sacarlo de mi boca, fue al ano de mi pareja, procediendo de esta forma a penetrarla por segunda vez, seguimos acariciando y besando el cuerpo de mi pareja, yo estaba demasiado excitado, recorriendo el cuerpo, la verdad que no me preocupada donde o que tocaba Adolfo, nuestras manos chocaban en algún seno, o un nalga, etc, hasta que parte de la misma actividad que estábamos haciendo, al pegar su cuerpo al de mi pareja, justo su pene quedo sobre mi brazo, recién en ese momento me percaté de lo que escondía su bóxer, y fue precisamente que le pedí que se terminara de poder cómodo.

Creo que hasta ese momento no estaba seguro hasta donde íbamos a llegar, motivo por el que no había terminado de desnudarse.

Simplemente me quede muy asombrado, sin dejar de acariciar el cuerpo de mi pareja me quede observando los movimientos de Adolfo, de forma muy provocativa y lentamente fue bajando su bóxer, al liberar el pene este salto como un resorte ya que se encontraba completamente duro, sin exagerar debería de medir más de 25 centímetros, ya que tan pronto quedo desnudo, tomo su pene con ambas manos empezando desde la base y aún sobresalía toda su cabeza, su cabeza era igual o un poco más pequeña que la mía, sin embargo la base era extremadamente gruesa, parecía una pirámide.

Había visto gozar muchas veces a mi pareja con juguetes, sobre todo cuando los usaba por primera vez, y estaba seguro qué iba a disfrutar viendo como gozaba con aquel pene, mejor que cualquiera de los juguetes que hasta ese momento sabía que había usado.

Se acercó Adolfo a mi pareja y como ella seguía con los ojos cerrados tome su mano dirigiéndola al pene de Adolfo, justo en el momento en que regresaba a su lado a nuestro costado.

Vuelvo a retomar la historia agradeciendo la ayuda de mi esposo.

Volvía a sentir sobre mi cuerpo dos manos más nuevamente, de pronto alguien tomo mi mano y la dirigía a algún lugar. Mi mano quedó en contacto con… Dios – si me volví muy religiosa en ese momento – casi parecía el brazo de una persona, tenía un pene muy grande y caliente, no podía abarcarlo con mis dedos, ninguno de mis juguetes tenía ese tamaño, mi mano lo sujetaba justo en la base y eso tendía que verlo, así que abrí mis ojos y al verlo se abrieron como dos platos.

Lo veía y pronto las dos manos estaban sobre él, con cara de asombro voltee a ver a mi pareja, sonriente simplemente afirmaba moviendo su cabeza.

Y así con la misma rapidez en que mi segunda mano empezó a acariciar esa maravilla, me puse de rodillas, imposible resistirse más tiempo, con la boca abierta y a escasos centímetros de mi boca, fui interrumpida por mi pareja.

- ¿Se lo pones tu? – preguntó al tiempo que me extendía un preservativo.

Lo había olvidado por completo, Adolfo lo tomo con una de sus manos

- Permíteme, se necesita algo de práctica para colocarlo.

Y si, efectivamente con una agilidad por la cantidad de veces que lo había hecho, se colocó el preservativo, ahí frente a mis narices lo que permitió que su aroma de macho llegara hasta mi cerebro. Tan pronto terminó con su tarea, lo empecé a lamer desde la base, lo recorrí todo llenándolo de besos, por fin empecé a chuparlo, lo metía hasta donde me era posible, sentía espacio en el fondo de mi garganta, pero era imposible abrir mi boca para poder recibirlo todo.

Si hasta antes sentía mi vagina mojada, ahora en ese momento parecía un manantial, la excitación de mi cuerpo y mente era demasiada, estaba disfrutando tenerlo en mi boca, pero mi cuerpo pedía ser penetrado.

No se cuanto tiempo estuve de rodillas, me olvide de mi pareja, no pensaba en darle placer a Adolfo, simplemente, tenerlo en mi boca y acariciar su tronco, a mi me daba placer y así llego un nuevo orgasmo a mi cuerpo.

Lo liberé por un momento y voltee a ver a mi pareja, quien extendió su mano para ayudarme a ponerme de pie, la alfombra del piso era un testigo mudo de la humedad de mi vagina, pues donde apoye mis rodillas había quedado mojado, mis piernas se encontraban mojadas.

- ¿Qué opinas? – preguntó mi pareja

- Que va a ser muy difícil hacer una doble penetración, sobre todo si el va a ir por mi culito, es enorme y se ve muy deliciosa.

- No te preocupes, me puedo encargar yo de eso.

- Si, pero deja primero que me acostumbre a eso

Esta conversación la teníamos hablándonos al oído, mientras que no soltaba para nada el pene de Adolfo que lo mantenía entre mis manos.

- ¿Puedes acostarte? – le dije a Adolfo – definitivamente va a ser imposible que eso entre en mi culito, así que te va a tocar por delante, por favor acuéstate para cabalgarte mientras que veo si me puedo acomodar a tu tamaño.

Era un decir, estaba completamente segura que iba a darle un perfecto recibimiento en mi interior.

Se acostó de espaldas en la cama, por un momento solté su pene el cual se mantenía duro, firme y apuntando al techo. Sentía el colchón muy blando y no me permitía mantener el equilibrio, así que le pedí ayuda a mi pareja. Sinceramente esperaba que me ayudara a mantener el equilibrio, pero en lugar de eso agarro el pene de Adolfo manteniéndolo vertical, si es que quedara alguna duda sobre lo que íbamos a hacer, esta desapareció por completo, mi pareja estaba ofreciéndome ese tótem para que lo disfrutara, así que como pude baje mi cuerpo hasta sentir su punta sobre mi entrada, mi pareja la movió para frotarme pero era imposible esperar más tiempo y tan pronto la sentí en mi entrada dejé caer mi cuerpo sin ningún remordimiento, me sentí muy muy abierta, no había dolor, metí mi mano entre los dos cuerpos y había logrado entrar solo hasta la mitad. Levante un poco mi cuerpo para bajar un poco más, despues de algunos movimientos ya tenia al menos tres cuartas partes dentro de mí. Sentía como mi vagina era estirada por ese monstruo, pero quería sentir su cuerpo pegado al mío, quería tenerla en mi interior, seguí con movimientos verticales, mi pareja que quería entrar en acción empezó a estimular mi ano y eso me excito aun más, así que dejé caer todo mi peso hasta que sentí el cuerpo de Adolfo pegado al mío. No sé realmente como describir ese momento, si fueron orgasmos tras orgasmos o uno de una duración muy larga.

Cuanta equivocación hay en esa frase de que el tamaño no importa, quien lo dijo, definitivamente no ha probado una grande, Solo me quedaba disfrutar el placer que generaba en mi vagina y que lanzaba como destellos eléctricos a todo mi cuerpo, con el perdón de mi pareja, pero porque no lo encontré antes, de haber sucedido esto, nunca dejaría de tener sexo con él.

Mis movimientos dejaron de ser verticales y empecé con movimientos circulares sobre su pene, estaba completamente entregada a él, mi respiración era entrecortada, mas que por esfuerzo físico, era placer puro y natural, la esencia animal en el ser humano.

Mi pareja se encontraba desesperado por entrar en acción también, sentía sus caricias y como estaba trabajando mi ano, el placer que sentía en mi vagina no me permitía poder sentir o adivinar cuantos dedos había introducido ya.

- ¿Estas bien? – me preguntó al oído desde mi espalda

- Estoy de maravilla – le respondí entre jadeos

- ¿Intentamos seguir?

- En este momento no puedo decir no a nada – le respondí – Gracias por esto

Definitivamente, no había tenido nada que ver con la elección, pero si su desprendimiento para permitirme gozar con otro hombre.

Sentí como se subía a la cama y se pegaba a mi espalda, para facilitarle acceso, me incline pegando mi cuerpo a Adolfo, pero no dejaba de moverme, al menos en pequeños movimientos, mi oído quedo cerca de boca y su respiración agitada en mi oreja me prendió aún más.

Por fin sentí como mi pareja presionaba su pene en mi ano, era difícil hacerlo, en realidad era la primera vez que lo intentábamos así que experiencia haciendo esto era nula, además que no quería quedarme sin moverme.

Por fin sentí como entraba en mi interior, mi vagina y mi ano se encontraban llenos y penetrados, la excitación hizo que me moviera con excesiva fuerza por lo que el pene de mi pareja salió de mi interior.

Lo intentamos tres o cuatro veces mas, me excitaba demasiado.

- ¿Es la primera vez que lo hacen? – preguntó de pronto Adolfo que hasta ese momento se había mantenido en silencio.

- Lo hemos hecho, pero con juguetes – le respondí – y se convirtió en una fantasía nuestra

- Déjame intentarlo a mi – mientras me empujaba para que me levantara.

Perdón, es que nunca se había visto en un espejo o no se la ha tocado, este estaba loco si iba a permitir que semejante cosa intentara introducirse en mi ano, y sobre todo que no pretendía dejar que saliera de mi interior, estos pensamientos me tomo desprevenida y con mucha facilidad me levantó pidiéndole a mi pareja se acostara en la cama.

Mi pareja fue muy obediente y ocupó el lugar de Adolfo, quien me tomó en el aire y me montó sobre mi pareja, el mismo tomo el pene para que entrara en mi vagina.

- Vamos a gozar todos – dijo en tomo imperativo.

Su actitud y la forma tan fácil que nos acomodó derrumbó cualquier barrera que existiera de mi parte cuando empecé a sentir su pene empujando mi ano. La labor que hizo mi pareja primero con sus dedos y despues su pene, me había preparado al menos para que Adolfo pudiera iniciar su penetración. La sola idea de recibirlo en mi interior comenzó a excitar mi mente y me entregué a él, despues de todo demasiado placer me había provocado ya.

Sus movimientos eran suaves, al parecer no buscaba entrar en mi interior, al menos no pronto, y sus manos sobre mi cadera transmitían sus suaves movimientos a mi cuerpo generando el mismo movimiento del pene de mi pareja en mi vagina, el miedo definitivamente se fue de mi mente cuando fue ocupada por la primera ola de placer, empezaba la cadena de orgasmos una y otra vez, sin darme cuenta, el cuerpo de Adolfo se encontraba completamente pegado a mi cuerpo, había recibido la totalidad de su ser en mi interior y mis orgasmos no había como detenerlos, me encantaba sentirlo dentro mio.

Si han leído mis relatos anteriores, sabrán que hace muy poco tiempo había disfrutado el placer del sexo anal y lo que me provocaba era increíble, La excitación de él también creció y sus movimientos fueron ahora si con mucho ímpetu, como si intentara inclusive meter sus testículos en mi interior.

Los movimientos fuertes hicieron que el pene de mi pareja saliera de mi vagina, el placer que me generaba Adolfo hizo que me olvidara de él, ni siquiera intenté que volviera a mi interior, es más, ni siquiera buscaba sus labios, mi cuello estaba completamente girado tratando de besar a Adolfo, una forma de agradecerle el placer que me producía. El placer no me permite mas recuerdos de lo que hice hasta escuchar la voz de mi pareja sentado sobre la cama a un costado mío.

- Creo que ya es suficiente – dijo

¿En que momento apareció allá? Yo recordaba que estaba montada sobre él.

- No te entiendo – le dije

- Si, que ya es tiempo, ya es suficiente – dijo esto poniéndose de pie

Sentí como Adolfo detenía sus movimientos obedeciendo lo que dijo mi pareja.

- ¿Puedo usar el baño? Quisiera darme una ducha rápida

- Claro que puedes – Le respondí

Aún no entendía que había sucedido en ese tiempo, mi mente aun estaba llena de placer pero en blanco. Me recosté en la cama descansando mi espalda en la cabecera de la cama, mis manos acariciaban mi clítoris, metía mis dedos en mi vagina y en mi ano, bailaban en su interior y seguía disfrutando, nunca me había excitado de esa forma.

- Has visto como me ha dejado de abierta – Le pregunté a mi pareja

- Si lo vi – respondió mientras se ponía de pie y comenzaba a vestirse.

Estaba desconcertada pero mi excitación no me permitía dejar de acariciarme. Adolfo salió del baño, se cambió, mi pareja le pago y se retiró.

- ¿Sucedió algo? – le pregunté – Algo te molestó

Sabía que si, pero no podía recordar que hice para que estuviera así.

- Nada – me respondió - pero creo que es tarde

Realmente había perdido la noción del tiempo, podría decir inclusive que solo habían trascurrido no mas de 30 minutos desde que Adolfo llegó a la habitación, miré mi reloj y eran casi 55 minutos desde que Adolfo llegó al cuarto.

Muy a mi pesar, empecé a vestirme, recogimos las cosas y nos retiramos del hotel. Estaba segura que algo había sucedido pero no era capaz de recordarlo.