Mi amo me prostituye 3
Sabe que su cuerpo ya no le pertenece. Sabe que cada hombre que la toque la verá como un objeto desechable. Y aún así, cuando el frío y el miedo la invaden, su mente solo busca una cosa: complacerlo a él, sin importar el precio.
Ya mi Amo no tenía reparos en dejarme a sus amigos o vecinos, no era más que agujeros con patas para usar y tirar por los hombres que gustarán usar a una furcia como yo.
Un día llegué a su casa como siempre muy ligera de ropa como siempre debía ir, muy ligera de ropa y sin ropa interior, tacones altos y medias de rejilla, ese día si que parecía una puta. Me desnudé antes de abrir la puerta. Tras cinco minutos esperando a la puerta en la que varios vecinos me vieron completamente desnudo, las mujeres me llamaban puta y los hombres no dejaban de mirarme, alguno incluso se atrevía a tocarme el culo a lo que no decía nada, me excitaba sentirme deseada y sentirme como una puta.
ACuando me abrió por fin, me miró de arriba abajo me dio un abrigo y se fue a la calle sin decirme nada. Me puse el abrigos y baje detrás suyo.
Abajo estaba esperándome en el coche montado en el que monte en el asiento del copiloto.
Mientras el conducía me agarró de la cabeza para que le hiciera una mamada, que hice comiéndome aquel rabo que había aprendido a adorar como si fuera un chupachups. Estuvimos así un rato hasta que llegamos a nuestro destino y me ordenó quitarle el abrigo y salir del vehículo. Estábamos en las afueras de la ciudad en un polígono lleno de camiones, me ordenó exhibirme y ganar algo de dinero que una furcia como yo, a lo único que debíamos dedicarnos era a eso. Después de darme las tarifas y decirme que me recogería en un par de horas se marchó.
Yo estaba en aquel lugar muerta de miedo y de frío sin saber que hacer, pero rápidamente un camionero me llamo desde la cabina y después de decirle las tarifas me ordenó subir. Tras darme un par de guantazos que dejaron mi cara bien roja me agarró de la cabeza y me obligó a comerle el rabo.
El rabo era gordo y grande, nada en comparación con la de mi Amo pero me dediqué a mi trabajo con gran esmeró.
Cuando se cansó de usar mi boca me puso a 4 patas sobré el asiento y se dedicó a follarme el culo sin compasión. Me acabo llenando los intestinos con su semen.
Sin dejarme limpiar ni siquiera me echo del camion como si fuera basura.
Aún escurriendo el semen entre las piernas salí sin saber que hacer, pero rápidamente dos viejos se acercaron.
Me ofrecieron dinero y nos dirigimos a unos matorrales allí me pusieron de rodillas y me pusieron a mamar. Me metieron los dos rabos a la vez, estos olían fatal, estaban sucios y había pelos por todos lados que me obligaron a tragar. Finalmente ambos se corrieron en mi boca tragandolo casi todo y lo que caía sobre mis tetas lo tenía que recoger con la mano y llevarlo a la boca. Una vez satisfechos uno y otro volvieron a meter sus nabos en mi boca esta vez para mear lo que volví a tragar feliz de servir para algo a mi amo.
Así estuve un rato sirviendo a diferentes hombres que querían usarne y acabé con todos mis huecos chorreando semen, cuando llegó mi Amo a buscarme y después de entregarle el dinero ganado me ordenó entrar en el maletero y no manchar la tapicería. Al llegar a se casa me dio la ropa y me mandó a casa.
Al llegar a casa no pude evitar pajearme pensando en lo sucedido mientras me duchaba.
Continuará...
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